Defensa y reivindicación del sindicalismo

  • Pere Beneyto

    Pere Beneyto

    Universidad de Valencia. Fundación 1º de Mayo

25.07.2014

Debate principal: Los sindicatos en tiempos neoliberales

Agradezco, de entrada, a Público la apertura de este espacio de debate sobre el sindicalismo en tiempos difíciles, planteado en torno a la ponencia presentada por Joan Coscubiela, que constituye toda una invitación abierta a la reflexión crítica y propositiva, a la que pretendo contribuir, modestamente, con las siguientes consideraciones sobre el retorno de la cuestión social, la legitimidad de la intervención del sindicalismo confederal (CC.OO. y UGT, fundamentalmente), su relación con los nuevos movimientos sociales y la necesidad de articular un nuevo ciclo de protestas y propuestas en el combate contra la desigualdad.
La crisis actual ha roto el espejismo de la supuesta sociedad de clases medias, que consideraba anacrónico el conflicto y parecía interesarse sólo por demandas post-materialistas (Inglehart, 2006), más asociadas al consumo que a la producción, confiriendo de nuevo al trabajo (su búsqueda, ejercicio, condiciones, regulación, etc.) una mayor centralidad como factor de identidad y ciudadanía (Castel, 1997), así como su reconocimiento como institución fundamental en la distribución y redistribución del poder social (Bourdieu, 2000), al tiempo que inauguraba un nuevo ciclo de protesta social que, partiendo del área laboral, alcanza de forma creciente al conjunto de la sociedad civil.

1.- Un debate necesario

Cuando la gestión neoliberal de la crisis económica ha convertido a nuestro país en el más desigual de la Unión Europea y la reforma laboral impuesta por el gobierno está devastando el mercado de trabajo, el debate sobre y desde el sindicalismo resulta siempre pertinente, tanto en términos de reflexión teórica (funciones y estrategias, fortalezas y debilidades) como de intervención práctica (reforzar su afiliación, representatividad y capacidad de acción, articular su colaboración con otros movimientos sociales).

Se trata, sin embargo, de un debate tan necesario como difícil puesto que en él confluyen enfoques, intereses y actores muy diferentes: desde la revisión sociológica sobre los cambios en el sistema productivo y la estructura ocupacional que han modificado las bases tradicionales de la acción sindical y las relaciones laborales, hasta el discurso ideológico de inspiración thatcheriana sobre las disfunciones del sindicalismo, pasando por la estrategia gubernamental y patronal para su deslegitimación (social, mediática) y debilitamiento (legal, real), complementaria a las políticas de austeridad y desregulación, cuyo desarrollo requiere de la marginación de los sindicatos de clase, como instrumentos de agregación y promoción de los intereses colectivos del trabajo asalariado, y su progresiva sustitución por la individualización de las relaciones laborales y el nuevo paradigma emprendedor.

2.- El retorno de la cuestión social

Desde sus ya lejanos orígenes (siglo XIX), el sindicalismo se ha planteado como objetivo central la lucha por la justica y contra la desigualdad social, tratando de reducir la profunda asimetría que caracteriza la relación individual empresa/trabajador y desarrollando, a tal efecto todo tipo de dispositivos colectivos, desde el iuslaboralismo a la negociación de convenios y la convocatoria de huelgas y protestas sociales, en defensa y promoción de los derechos e intereses de los asalariados.

Durante la fase expansiva del capitalismo industrial (siglo XX), la intervención sindical resultará decisiva como protagonista del contrato social keynesiano, actuando tanto sobre la primera distribución de la renta (salarios, condiciones de trabajo, regulación del mercado laboral) a través de la negociación colectiva, como sobre los mecanismos propios de la segunda re-distribución (política fiscal, prestaciones sociales, Estado de Bienestar) mediante su participación institucional y presión social.

En términos agregados, el balance de la intervención histórica del sindicalismo es claramente positivo, tanto en su función de prescriptor social como en la de factor de igualdad; habiendo contribuido de forma decisiva, en el primer caso, a convertir en derechos consolidados lo que inicialmente se presentaba como utópicas reivindicaciones obreristas (asociación, negociación, huelga, jornada, vacaciones, seguridad social…) y, en el segundo, a reducir considerablemente la desigualdad social, mediante una distribución más equitativa de los ingresos y una mayor re-distribución por la vía de las políticas fiscales y de bienestar (educación, sanidad, pensiones…), hasta el punto de que los estudios comparados confirman que el poder sindical, medido en términos de tasa de afiliación, es la única variable institucional que se asocia siempre con menos desigualdad (Pontusson, 2003), poniendo de manifiesto la correlación positiva entre intervención sindical y cohesión social, tanto a nivel de empresa (Stiglitz, 2012) como entre países y sistemas de relaciones laborales (Visser, 2008).

Desde finales del siglo pasado y principios del XXI, dicho proceso se ha ralentizado y amenaza, incluso, con revertirse como resultado de una serie de cambios estructurales (globalización y crisis del modelo fordista, segmentación del mercado de trabajo, aumento del paro…), institucionales (agotamiento del modelo anterior de concertación social y negociación colectiva) y culturales (tendencias individualistas emergentes, ofensiva neoliberal de deslegitimación de la acción colectiva) que han afectado tanto al escenario como a los actores y a la propia gestión de las relaciones laborales.

La gestión conservadora de la crisis actual ha agravado dicho proceso mediante sus políticas de austeridad y recortes, complementarias a la reforma laboral (prevalencia del poder empresarial y desarticulación de la negociación colectiva) y la ofensiva contra el sindicalismo (marginación contractual y deslegitimación social), con el resultado de una creciente desigualdad tanto en el ámbito laboral (paro, diferencias salariales, precarización…) como civil (pobreza, desahucios, recortes en educación, sanidad, pensiones, dependencia…).

Estamos, pues, ante el retorno de la cuestión social, cuya magnitud y dramatismo se abren paso contra la hegemonía del pensamiento neoliberal y las propuestas economicistas (Touraine, 2011), poniendo de manifiesto la correlación, ahora negativa, entre el acoso a los sindicatos, el debilitamiento de la negociación colectiva y el incremento de la desigualdad que registran todos los informes y estudios especializados (OCDE, FMI, Oxfam, Caritas…)

3.- Legitimidad de la intervención sindical

Se trata, en definitiva, de una estrategia concertada que con el actual gobierno del PP está alcanzando sus más altas cotas de virulencia: mientras, por una parte, se alienta una amplia campaña de acoso y desprestigio global del sindicalismo (acusado de anacrónico, disfuncional, poco representativo, subvencionado…), por otra se impone una reforma laboral que está reduciendo considerablemente la cobertura de la negociación colectiva, (descuelgues, empresarización, fin de la ultractividad…), al tiempo que se intenta restringir el derecho de huelga y se reprime su ejercicio (81 procedimientos judiciales abiertos contra 260 sindicalistas), retrotrayéndonos a tiempos oscuros que creíamos largamente superados.

El impacto negativo de la reforma laboral puede medirse, entre otros indicadores (aumento y abaratamiento de los despidos, recortes de derechos y garantías…) en la espectacular contracción de la negociación colectiva: mientras que en 2011 se firmaron 4.585 convenios que regulaban las relaciones laborales de 10.662.783 trabajadores, en 2013 los convenios suscritos fueron 2.259 (-50,7%) y los trabajadores afectados 6.811.728
(-36,1%), a lo que habría que añadir la práctica congelación salarial y las dificultades crecientes para el mantenimiento de conquistas sociales anteriores.

Hacer frente a la estrategia de desregulación laboral y a la campaña de marginación del sindicalismo que la acompaña, exige de éste un esfuerzo sostenido en la triple dirección de defender su legitimidad y representación, superar sus limitaciones, e incluso errores, y reivindicar en la práctica el reconocimiento positivo de su función social.

En el primer caso, se trata de poner en valor la legitimidad de origen del sindicalismo como prescriptor de derechos y factor de igualdad social, y su representatividad como el mayor movimiento organizado a nivel europeo (sesenta millones de afiliados, equivalente al 23% de la población asalariada) y español (tres millones de adscritos y una tasa de afiliación del 19%), que se amplía considerablemente a través de las elecciones sindicales que, en nuestro país, suponen la elección cada cuatro años de más de 300.000 delegados por parte de los trabajadores de 100.000 empresas aproximadamente.

Cabe señalar en este punto que según la última Encuesta Europea de Empresas, la tasa de cobertura de la representación sindical en España (57,1% sobre el total de empresas de más de 10 trabajadores) es muy superior a la media comunitaria (32,1%), si bien los recursos (materiales, formativos, de tiempo…) disponibles por los representantes electos para el ejercicio de sus funciones son, en nuestro caso, sensiblemente inferiores.

Por lo demás, reivindicar la legitimidad y representación de nuestros sindicatos no implica ignorar sus propias insuficiencias (débil presencia en las micro y pequeñas empresas, dificultades de agregación de jóvenes, precarios y parados), ni minimizar el reconocimiento de los errores que han erosionado su imagen social, desde algunos excesos en su dimensión institucional que los han hecho aparecer alejados de los colectivos laborales más periféricos, hasta los casos de malas prácticas que no por minoritarios y puntuales dejan de suponer un fuerte coste reputacional para el conjunto del sindicalismo.

A este respecto, el movimiento sindical no puede mirar hacia otro lado ni imputar todos sus problemas a campañas exógenas de desprestigio (aunque haberlas, haylas!), porque lo que las personas perciben como real es real en sus consecuencias, es decir, que las percepciones sociales, por manipuladas que puedan estar (…y respecto del sindicalismo lo están en muchos casos!), acaban condicionando el comportamiento de las gentes.

Así pues, el reto del sindicalismo pasa por actualizar el impulso ético de la mejor tradición obrera y renovar sus prácticas en materia de trabajo de proximidad, transparencia, autofinanciación y ejemplaridad, anticipándose incluso a los requerimientos legales, lo que sin duda contribuirá decisivamente al desarrollo de sus funciones en defensa de los trabajadores y a la regeneración democrática del conjunto de la sociedad española, necesaria también para garantizar una salida social de la crisis.

Junto a la de origen y representación, es la legitimidad de ejercicio la que avala la utilidad de la intervención sindical y merece el reconocimiento social, lo que exige reforzar la visibilidad de la intervención sindical en los centros de trabajo, el espacio fragmentado en el que cotidianamente se defienden los derechos y dirimen los conflictos.

4.- Acción sindical y visibilidad social

En los sistemas modernos de relaciones laborales, los sindicatos asumen las funciones de, por una parte, agregación y representación de los intereses de los trabajadores mediante mecanismos asociativos (afiliación directa) y de representación (elecciones sindicales) y, por otra, de intermediación y defensa de dichos intereses ante sus interlocutores empresariales e institucionales, utilizando los correspondientes procedimientos de negociación, asesoramiento y gestión del conflicto.

Respecto de la negociación colectiva hay que hacer constar que, pese a las restricciones impuestas por la última reforma, sigue siendo el sistema por el que se regulan las relaciones laborales de millones de trabajadores, cuya representación se determina a través de elecciones sindicales en las que, según los últimos datos oficiales correspondientes a 2013, se habrían elegido 297.252 delegados, de los que el 92,2% proceden del sector privado y el 7,8% del público, acumulando entre CC.OO. y UGT el 72,3% del total de los electos.

Cabe señalar que si bien los beneficios de la negociación colectiva (salarios, regulación de jornada, promoción profesional, prestaciones sociales…) son de cobertura universal, los costes materiales y humanos (30.000 negociadores sindicales, más los correspondientes técnicos y asesores) son asumidos exclusivamente por los sindicatos.

Tal es la grandeza y también la debilidad del modelo español de relaciones laborales que si, por una parte, permite alcanzar niveles de cobertura negocial e intervención institucional superiores al de muchos países de nuestro entorno, por otra desincentiva la participación directa y fomenta la de carácter delegado e instrumental.

Además de sus funciones centrales de negociación colectiva y atención individual a los trabajadores en las empresas, los sindicatos realizan otras de ámbito y orientación diferente, desde las ya clásicas de asesoramiento legal a otras de más reciente implementación, como las de prestación de servicios, prevención de riesgos laborales, formación, representación ante tribunales e instituciones…, de difícil cuantificación y escasa visibilidad mediática, pero que constituyen el núcleo central del sindicalismo de proximidad y dan respuesta a las necesidades y demandas de millones de trabajadores, como puede deducirse de algunos datos parciales, tales como:

– 5.000.000 de votantes en las elecciones sindicales
– casi 300.000 representantes electos con presencia permanente en más de 100.000 empresas,
– 90.000 delegados de salud laboral y prevención de riesgos
– más de 1.000 abogados laboralistas que atienden anualmente las consultas de unos de 500.000 trabajadores e intervienen e unos 100.000 juicios ante los tribunales y servicios de intermediación laboral, lo que representa en torno al 40% de la actividad jurisdiccional en el ámbito social
– 400.000 participantes en cursos de formación para el empleo gestionados por los servicios especializados de los sindicatos, para lo que han dispuesto del 7% del presupuesto de la Fundación Tripartita

Actividades todas ellas que los sindicatos realizan, fundamentalmente, con sus propios recursos materiales y humanos, con un alto componente de compromiso y voluntarismo pero que requieren, asimismo, de estructuras organizativas (locales, comités, federaciones…) y de servicios profesionales (técnicos, asesores, administrativos…), así como de contraprestaciones públicas (poco más 10 millones de euros en 2013, equivalente a 0’6 euros por trabajador y año) y disponibilidad de recursos humanos en términos de créditos horarios (0,09% de la jornada anual media) y “liberados” (4.000 aproximadamente, lo que supone apenas una tercera parte de los que correspondería de aplicar la ratio media europea de 3,5% sobre el total de delegados electos), para el ejercicio de sus funciones dentro y fuera de las empresas.

Se trata, en ambos casos, de dotaciones de recursos económicos y humanos legalmente reguladas por la normativa nacional e internacional, que sólo desde la ignorancia o la maledicencia pueden imputarse como causa o efecto de dependencias o corrupciones, si bien obligan a los sindicatos a extremar los controles y la transparencia en su gestión para evitar casos como el de los de los EREs de Andalucía que tanto daño han causado a la buena imagen de los sindicatos, pese a que las irregularidades investigadas por el Juzgado nº 6 de Sevilla afectan sólo a 144 expedientes, lo que equivale apenas al 0,01% sobre el total de 107.273 EREs en los que han intervenido los sindicatos en los últimos diez años.

Según la última Encuesta de Calidad de Vida en el Trabajo, realizada en 2010 por el ministerio correspondiente, la valoración de la actividad sindical por parte de los trabajadores oscila entre un 29,1% que le otorga una puntuación baja (entre 0 y 3 en una escala de 10), el 44,3% que le da una nota intermedia (entre 4 y 6) y un 26,6% que la valora positivamente (entre 7 y 10).

Hay que hacer notar a este respecto que dicha valoración está directamente condicionada por la mayor o menor proximidad de la actividad, sindical de manera que la valoración positiva en las empresas que cuentan con representación sindical es prácticamente el doble de la registrada en las que no existe esta (30,6 y 18,0 por cien, respectivamente), invirtiéndose la relación en cuanto a la valoración negativa (23,2% en las empresas con representación sindical y 41,6% en las que no disponen de ella).

En consecuencia, la nueva estrategia sindical pasa por ampliar, hacia dentro, su acción de proximidad con los trabajadores en las empresas y mejorar, hacia fuera, la visibilidad de sus actividades respecto del conjunto de la ciudadanía con objeto de consolidar su legitimidad, reforzar la utilidad de su intervención entre los colectivos periféricos (parados, precarios…) y articular su convergencia con los movimientos sociales.

5.- Sindicatos y movimientos sociales

Se trata de una relación tan necesaria como difícil por cuanto, al menos en origen, ambos actores operan conforme a lógicas distintas y en escenarios diferentes.

El espacio de intervención del sindicalismo tradicional es el de la producción y relaciones laborales en la empresa fordista en torno al conflicto capital/trabajo, mediante la creación de organizaciones formales y sólidas, de carácter tanto defensivo como propositivo y estrategias societarias e instrumentales, que defienden derechos colectivos y articulan la negociación con la protesta.

Por su parte, el escenario de los movimientos sociales de la época post-industrial es el de la reproducción y la sociedad civil, en torno a demandas de tipo identitario y cultural, expresión de las nuevas subjetividades postmodernas, mediante procesos de coordinación flexible y movilización informal (“líquida” en la terminología de Bauman), así como estrategias de carácter simbólico y expresivo.

Tales diferencias contribuyeron a que en su fase inicial, desde finales de los años 60 a mediados de los 80 del pasado siglo, los denominados “nuevos” movimientos sociales (feminismo, pacifismo, ecologismo, contraculturales…) se desarrollaran al margen de, e incluso en ocasiones en conflicto con, los sindicatos a los que se tildaba de representantes de un “viejo” movimiento cuya potencialidad transformadora se consideraba agotada.

Dicha interpretación simplista, que ha contado incluso con cierto aval académico, pronto evidenciaría su debilidad analítica por cuanto el movimiento sindical demostró su capacidad de renovación incorporando a su agenda las principales demandas sobre igualdad de género, sostenibilidad medioambiental, etc., evidenciando en la práctica su compatibilidad con las de carácter laboral.

Mayores dificultades enfrenta el sindicalismo para la integración de los colectivos situados en la periferia del mercado de trabajo, tales como los parados, jóvenes precarios y estudiantes que son lo que, conforme a una lógica complementaria de acción colectiva, constituyen precisamente los principales protagonistas de los “novísimos” movimientos sociales de los últimos años (antiglobalización, 15M, indignados, PAH…), en cuyas redes sociales, tanto virtuales como reales, despliegan su sociabilidad, expresan su indignación crítica y exigen soluciones a sus demandas.

Pese a que asistimos a un proceso de aproximación creciente entre el sindicalismo y los movimientos sociales, que se manifiesta tanto en su coincidencia en movilizaciones ciudadanas (cumbre social, mareas, ILP anti-desahucios…) como en el significativo volumen de afiliaciones cruzadas (1 de cada 4 miembros de los sindicatos pertenece actualmente a otras agrupaciones sociales, según el CIS), la relación sigue siendo en cierta medida desigual, tanto por el plus de visibilidad de que gozan los nuevos y “novísimos” movimientos sociales respecto del sindicalismo, como por el reconocimiento asimétrico que se profesan (“…nosotros les queremos pero ellos no nos quieren”, en palabras de un viejo sindicalista) y que llega a contaminar incluso a cualificados representantes de movimientos alternativos con los viejos tópicos del discurso antisindical.

Si bien es cierto que dichos movimientos han hecho emerger nuevas realidades y demandas sociales e impulsado un nuevo ciclo de protestas, incorporando al mismo a colectivos débilmente vinculados al movimiento sindical, sigue siendo diferente el grado de compromiso e incluso riesgo (despidos, marginación laboral…), que comporta la participación activa en uno u otro movimiento y, sobre todo, su capacidad real de intervención sobre el núcleo duro de la desigualdad social, de manera que entre ambos movimientos existe una relación inversa en cuanto a la eficacia comunicativa e instrumental de sus acciones.

Y es que mientras los sindicatos y los sindicalistas participan diariamente en la gestión de conflictos, demandas, propuestas y negociaciones de los trabajadores de más de 100.000 empresas, actuando como contrapoder, defendiendo sus derechos y contribuyendo de hecho, en muchos casos, a la solución de sus problemas… su intervención apenas alcanza una mínima visibilidad, salvo cuando traspasa las puertas de la fábrica y ocupa el espacio público, escenario privilegiado de las perfomances de los nuevos movimientos sociales.

La crisis actual ha vuelto a poner en el centro del debate la cuestión social, la desigualdad rampante y el clivaje de clase que un discurso ideológico neoliberal trata de presentar como superado en la sociedad de emprendedores y clases medias, generando paradójicamente una paulatina re-materialización del conflicto (Alonso, 2009) que, incorporando los nuevos repertorios de protesta, hace posible, e incluso necesaria, la convergencia y articulación entre todos los movimientos que reclaman la dignidad del trabajo y la ciudadanía, recomponiendo la brecha entre lo expresivo y lo instrumental, al enlazar la lucha en torno a las viejas reivindicaciones obreras (empleo decente y con derechos) con la defensa de las nuevas demandas ciudadanas (educación, sanidad, vivienda, calidad democrática…).

En este sentido, el movimiento obrero cuenta con una larga tradición integradora de las demandas procedentes de otros colectivos, desde la defensa de los derechos civiles por los cartistas ingleses y los antisegregacionistas americanos, a la renovación que supuso el sindicalismo socio-político representado por las Comisiones Obreras en la lucha contra la dictadura o la más reciente formulación del social movement unionism, por lo que su actual estrategia de convergencia y articulación dista mucho de ser coyuntural u oportunista y representa la oportunidad de construir un nuevo bloque social que, recuperando como objetivo central de la izquierda la lucha por la igualdad (Bobbio, 2000), pueda hacer frente a la ofensiva neoliberal y contribuir a una alternativa progresista a la crisis económica, social e institucional que afecta gravemente a nuestro país.

Referencias citadas

Alonso, L.E. (2009) “Los nuevos movimientos sociales en la España del siglo XXI”, en P. Ibarra, Recuperando la radicalidad. Barcelona: Hacer Editorial, págs.. 173-207
Bauman, Z. (1999) Modernidad líquida. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica
Beneyto, P. (2012) Reivindicación del sindicalismo. Editorial Bomarzo
— (2014) La representación de los trabajadores en la Unión Europea y España. Col. Estudios, nº 78. Fundación 1º de Mayo
Bobbio, N. (2000) Derecha e izquierda. Madrid: Suma de Letras
Bourdieu, P. (2000) Les structures sociales de l’économie. París: Seuil
Castel, R. (1997) La metamorfosis de la cuestión social. Barcelona: Paidós
CIS (2013) Barómetro de noviembre ‘2013. Estudio nº 3005
ETUI (2013) Benchmarkinng Working Europe 2012. Brussels: ETUI
Inglehart, R. (2006) Modernización, cambio cultural y democracia. Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas
Pontusson, J. (2013) “Unionization, Inequality and Redistribution”, en British Journal of Industrial Relations, 51-4, pp. 797-825
Stiglitz, J. (2012) El precio de la desigualdad. Madrid: Taurus
Visser, J. (2008) Innequality and the labour market. Amsterdam: AIAS
Touraine, A. (2011) Después de la crisis: por un futuro sin marginación. Barcelona: Paidós

Otras intervenciones en el debate

Intervenciones
  • Eduardo Saborido

    Presidente de la Fundación de Estudios Sindicales de CC.OO de Andalucía

    No es el momento de hacer un análisis profundo y extenso, sobre un tema tan genérico, como el papel de los sindicatos en tiempos del liberalismo, mucho menos contemplándolo en el marco de una economía global, inmensa y variada, como la que vivimos. También es difícil hacerlo cuando una parte de Europa, principalmente los países del Sur, están afectados por una larga y grave crisis económica, de la cual no salimos. Asimismo parece un lujo dedicarse a ello, no solo porque todos los esfuerzos deben dirigirse a construir un frente contra esa crisis para superarla, es lo...
    - Seguir leyendo
  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Ante la noticia de la dimisión de Rodolfo Benito de sus responsabilidades en Comisiones Obreras, por el turbio asunto de las tarjetas de crédito en Caja Madrid, tengo que manifestar lo siguiente: Todos los afiliados de Comisiones Obreras nos merecemos una valoración preliminar por parte de la dirección del sindicato. Aunque estemos a la espera de las conclusiones de las investigaciones administrativas y judiciales en curso, yo si me siento decepcionado por el comportamiento poco ético del compañero Rodolfo Benito. Digo esto con profundo pesar, pues he sido de los que han apoyado en el pasado la trayectoria sindical...
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  • Maria Rojo

    Ex-Adjunta Empleo y Migraciones CCOO

    Levantar un edificio nuevo sobre el ya existente deteriorado supone, en primer lugar, y considerando que los cimientos son adecuados y resistentes como para soportar las cargas, apuntalar las estructuras básicas que soportarán el peso de la nueva construcción, sanear los muros de carga, reforzar paredes y techos, plantear la nueva distribución, adecuándose a las nuevas necesidades, y desmontar la cubierta, haciéndola de nuevo. Podría considerarse que los cimientos son adecuados y resistentes. La historia del movimiento obrero español, tan ligada en tiempos todavía recientes a la lucha por la democracia en nuestro país, aporta la suficiente consistencia histórica para...
    - Seguir leyendo
  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Estimado Pedro: Tal y como has finalizado tu intervención, ahora puedo decir que sí estoy de acuerdo contigo. Sin embargo el debate no ha sido bizantino y sí muy provechoso, pues ha servido para aclarar y precisar el contenido de los conceptos utilizados. ¡No pocos son los debates teóricos que surgen por embrollos lingüísticos! Que dos personas adultas puedan ponerse de acuerdo tras un debate honesto y argumentado, logrando a través de ese proceso alcanzar una verdad perfeccionada, es algo que está en la base de la dialéctica socrática (conocida como ‘mayéutica’), y que debería ser el modelo a emplear...
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  • Piter

    Parado

    De la misma manera acepto naturalmente las críticas que haces, lo cual no me impide mostrar mi desacuerdo en cuanto al tema de la viabilidad se refiere. De entrada recordar la definición que das sobre la viabilidad: “es decir, su capacidad para satisfacer las necesidades humanas con el menor coste posible, lo cual será un imperativo incluso en el socialismo” Estoy de acuerdo en que ésa sería la definición de la viabilidad en cualquier sistema racional, pero estamos en un sistema capitalista (globalmente), un sistema que es capaz de destruir a la Humanidad por obtener un poco más de beneficio. Entonces, para...
    - Seguir leyendo
  • Leo Moscoso

    Sociólogo y politólogo

    El diputado Coscubiela plantea en su texto muchos problemas distintos, todos ellos de un enorme interés. Por razones de espacio, me limitaré a comentar media docena de ellos. 1. La sociedad de los trabajadores declina derrotada por la sociedad de los rentistas. Podríamos ver esta transformación como un reconocimiento tardío del “carácter ficticio de la mercancía trabajo” – al que había aludido Karl Polanyi (1944). En la medida que la capacidad de trabajo se encuentra físicamente unida a su portador, es ineludible el imperativo de repartir el trabajo y los salarios; en cambio es posible no repartir el ni el...
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  • JJREGATOS

    Trabajador Social. Secretario General del Sector de Administración Local de CCOO en Madrid

    Internacionalista, aquí solo se denota el desconocimiento del trabajo que tanto desde la Confederación, como desde muchas federaciones como Industria han llevado en la coordinación de estrategia sindical en empresas multinacionales, para compatibilizar el derecho a los puestos de trabajo en una zona y la no deslocalización en otra. O el trabajo por la sindicalización en los países de economías más pobres y con una clase trabajadora totalmente explotada. Lo de Libia tampoco lo entendí y lo criticamos muchos. Por último, muchos son los errores que podíamos detallar en la actuación de CCOO, tanto en su máxima...
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  • JJREGATOS

    Trabajador Social. Secretario General del Sector de Administración Local de CCOO en Madrid

    La mayoría de los argumentos de Quim Boix para afirmar el abandono de la clase obrera por parte del principal sindicato de clase en el Estado Español simplifican demasiado el recorrido de los últimos 3º o 40 años de CCOO. Sobre el lenguaje, admito cierta tendencia a lo políticamente correcto y a las modas, pero ahí están los documentos y los estatutos. Solo hay que pasarse por cualquier asamblea, consejo o ejecutiva de cualquiera de las federaciones y organizaciones territoriales, para escuchar y recordar nuestra identidad de sindicato sociopolítico y de clase. Sobre las subvenciones, curioso argumento...
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  • I+D Sindical

    19/09/2014

    Maria Rojo

    Ex-Adjunta Empleo y Migraciones CCOO

    En mi opinión, los conceptos básicos entorno a los que se desarrolla la actividad sindical hasta hoy en día: CENTRO de trabajo, LUGAR de trabajo y TIEMPO de trabajo, son elementos obsoletos ya, de facto, desde hace tiempo. En esta consideración reside el terrible conflicto que presentan los sindicatos para adaptarse a los tiempos actuales. Creo que no es necesario justificar esta obsolescencia porque resulta evidente que los centros están atomizados, los lugares dispersos, y los tiempos tampoco sirven ya para valorar una producción que puede diferir enormemente en base al valor añadido. Considero que centrarse en estas cuestiones esenciales,...
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  • Eddy Sánchez

    Profesor de Ciencias Políticas de la UCM y Director de la Fundación de Investigaciones Marxistas

    Dada por terminada la política de “compromiso histórico” e iniciadas las primeras consecuencias de la globalización en forma de deslocalizaciones, Berlinguer acude a las puertas de la factoría de la FIAT en Mirafiori y lanza un discurso crucial bajo la consigna de “volver a la fábrica”, con la que llamaba a la izquierda italiana a responder a la nueva reestructuración capitalista, con la necesaria reorganización del PCI dentro de las empresas. Berlinguer desde la política, Bruno Trentin desde el sindicalismo de la CGIL o Raniero Panzieri desde el marco del pensamiento marxista, marcaron una tradición que puede servir a...
    - Seguir leyendo
  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Adjunto una breves palabras donde respondo a la intervención de Quim Boix
  • Quim Boix

    Dirigente de la Federacion Sindical Mundial

    Para algunos de los lectores esta afirmación les parecerá demasiado contundente, pero lamentablemente es tan cierta que ya es difícil que pueda recuperar esta condición. No se trata de discutir desde cuando dejó de serlo, pero si recordar que CCOO, fundada ahora hace 50 años, ya no cumple con los “requisitos definitorios de un sindicato de clase”, si nos basamos en los propios documentos fundacionales de CCOO. Los aproximadamente 4.000 caracteres, que, según me han orientado, debe tener este texto, no me permitirán extenderme. Lo haré en nuevos artículos si se me da oportunidad. Pero voy a recordar, punto a...
    - Seguir leyendo
  • José Luís López Bulla

    3.1.-- Comoquiera que hemos estado sosteniendo que el sindicalismo confederal está desubicado del nuevo paradigma, que por pura comodidad llamaremos postfordista, es de cajón exigirle que diseñe una primera aproximación a un proyecto capaz de incluirlo en esta gran transformación. Ya hemos referido que, aunque deshilvanado e incompleto, en ciertos materiales congresuales hay determinadas pistas, ciertos indicios por donde se debe empezar es construcción. Advirtamos, de entrada, que un proyecto no es un zurcido de retales dispersos: es, digámoslo así un «texto», que debe verificarse diariamente y dónde todas sus variables deben ser compatibles entre sí.Un texto, además y...
    - Seguir leyendo
  • José Luís López Bulla

    Por supuesto, estamos en «tiempos neoliberales» como dice el enunciado de este debate que ha organizado Orencio Osuna en www.espacio-publico.com, y tiene como referencia el trabajo inicial de Joan Coscubiela. Ahora bien, soy del parecer que la cuestión principal es la emergencia de la cuarta revolución industrial –propiciada por una vasta, veloz y versátil novísima tecnología— que está generando un espectacular proceso de innovación y reestructuración de los aparatos productivos y de servicios, cuyos tiempos ya no coinciden con los ritmos del ciclo económico; una economía global pensada según los cánones neoliberales, ciertamente. Quedamos, pues, en...
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  • Ángela Sánchez García

    Miembro de CGT

    De todos es sabido que a partir de la transición española, para obtener representatividad en unas elecciones políticas, cualquier partido político que se presente a éstas ha de obtener al menos un 5% de representatividad entre el electorado y, por tanto, capacidad para estar presente en las instituciones para las que sea elegido. Desde hace un tiempo venimos asistiendo al reclamo por parte de algunos partidos políticos, por supuesto no de aquellos que han presidido el bipartidismo en España desde la transición, de una rebaja del 5% del tope para entrar en el cómputo y obtener representación política. Razonablemente...
    - Seguir leyendo
  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Gracias por tu magistral intervención: alejada de la autocomplaciencia de unos y de la crítica desabrida y genérica de otros. Y estoy completamente de acuerdo con tus conclusiones. Ante el triste espectáculo actual, en el que opinadores de izquierda se permiten comentarios sin valor informativo y ofensivos, es de agradecer que alguien se tome la molestia de razonar con inteligencia y con datos. Gracias de nuevo.
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  • Antonio Antón

    Profesor Honorario de Sociología UAM

    Frente a los recortes sociales y la política de austeridad promovida por el Consejo Europeo y la Troika (FMI-BCE-CE) y aplicada hoy en España por el Gobierno del PP, en el marco de una gestión liberal-conservadora de la crisis, se han generado distintas respuestas sindicales y ciudadanas. Aquí se analizan tres aspectos: 1) la política ambivalente de pacto y conflicto social; 2) las perspectivas abiertas con la erosión de la política de austeridad, y 3) el papel reivindicativo y sociopolítico del movimiento sindical. 1. Una estrategia sindical doble: pacto y conflicto social Es habitual en los sindicatos definir su estrategia como...
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  • Demetrio Vazquez

    Secretario General Unión comarcal CCOO A Coruña

    Empezamos nuevamente un período álgido de elecciones sindicales. Otra vez durante más de un año nos ponemos a hacer un larguísimo ejercicio de demostración de la pureza democrática de nuestra representación. Meses y meses de confrontación, a veces hasta cruenta, entre nosotros por un escaso porcentaje de subida o bajada de los delegados y delegadas elegidos, y de centrar la acción sindical en aquellas empresas que tienen más de 6 trabajadores relegando, una vez más, a quienes sufren las peores condiciones laborales. Enorme esfuerzo y enorme gasto para obtener casi los mismos resultados. La interlocución en la negociación colectiva es...
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  • Demetrio Vazquez

    Secretario General Unión comarcal CCOO A Coruña

    Decía en mi anterior intervención en este muy interesante debate que la única razón que tenemos de existir es ser útiles para enfrentar colectivamente los problemas que nos afectan como clase. ¿Estamos siendo útiles los sindicatos? ¿Cómo comprobamos esa utilidad? ¿Quién determina si lo somos o no? ¿Podemos serlo aún más si la respuesta es afirmativa? A la primera pregunta no hay una respuesta única. Es afirmativa o negativa dependiendo por una parte de la presencia activa en los centros de trabajo o de los frutos de la negociación colectiva, principalmente de los convenios colectivos. En las empresas donde las plantillas de...
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  • Ignacio Martín

    Colaborador de la Oficina Precaria

    El sindicalismo no es más que la respuesta de los trabajadores ante el modelo productivo y ha tenido diferentes reflejos a lo largo de la historia, no es lo mismo el sindicato profesional de finales del siglo XIX que el sindicato de masa de las fábricas europeas de la post guerra. Desde esta visión, los sindicatos son herramientas de aquellos que se ven obligados a vender su fuerza de trabajo y como tal deben ser útiles. No sirve de nada que diseñemos sindicatos a medida de un modelo soñado o añorado, sino que han de nacer de la práctica y...
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  • Juan Manual Tapia

    CC.OO de Catalunya

    Una primera constatación, es la evidencia del importante nivel de coincidencia con las opiniones que expresa el texto del compañero Joan Coscubiela. Por un lado, la necesidad de comprender el sujeto sindical hoy, su necesidad objetiva, su legitimación, y la utilidad de su función social, a partir de tres grandes factores que se interrelacionan: su propia crisis de transformación, el contexto de la crisis, y el nuevo escenario del conflicto capital-trabajo Es una coincidencia de partida lógica, que además de opiniones personales, tiene su origen en el hecho de compartir durante muchos años un rico patrimonio de análisis y propuestas...
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  • Flo

    Secretario Organización AVALOT

    Creo que el sindicalismo europeo tiene un gran reto por delante y es nada más y nada menos que el construir la Europa Social. Para llegar a donde estamos, posiblemente las organizaciones obreras no lo hemos hecho todo lo mejor que debiéramos pero prefiero pensar que el rival, en esto de la lucha de clases, es el que contaba con más recursos y tenía las cosas más claras. Creo que tenemos que empezar a valorar la posibilidad de crear convenios de aplicación europea, no tiene sentido que trabajadores de la república Checa se disputen productos con los de Catalunya etc, así...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Os adjunto un breve texto, donde doy respuesta a un comentario del compañero Isidor Boix.
  • Isidor Boix

    Ex Secretario de Negociación Colectiva y Acción Sindical Internacional de FITEQA-CCOO.

    ¿Crisis del sindicalismo? Sí, sin duda, como crisis de nuestra sociedad, de las relaciones de producción capitalistas, del modelo social europeo, del modo de hacer política, … ¿Es útil, o necesario, el sindicato? Pues creo que es inevitable, en el mejor sentido de esta palabra. Inevitable y necesario, porque lo considero parte consustancial de nuestra sociedad, del modo de producción capitalista, de las relaciones sociales a él inherentes. Con una u otra denominación, es inevitable que los asalariados (los trabajadores, pero me parece mejor la habitual fórmula de los franceses) se asocien para lo que considero en definitiva la...
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  • Demetrio Vazquez

    Secretario General Unión comarcal CCOO A Coruña

    Organizaciones necesarias y con necesidades Tengo delante de mí una copia de uno de aquellos primeros carnés que mi sindicato, CCOO, nos entregaba al afiliarnos al final de los años 70. En la portada el logotipo de la rueda de los 15 brazos con las herramientas de cada rama, que en Galicia llamábamos el percebe por asociación con la forma en que se agrupan estos crustáceos. En la contraportada la siguiente leyenda: “La Confederación Sindical de CCOO reivindica la mejora de las condiciones de vida y de trabajo de todos los trabajadores, asume la defensa de todo aquello que les...
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  • Joan Carlos Gallego

    Secretario General CC.OO Catalunya

    Hoy se cuestiona la legitimidad, representatividad y credibilidad del sindicalismo. No es un ejercicio neutro, porque tampoco es la fiel descripción de la realidad, pero aún así apunta algunos elementos que no pueden dejar indiferente al propio sindicalismo, que está obligado a reflexionar y debatir en su seno para rehacer prácticas y formas organizativas para mantenerse fuerte y útil en un contexto de precariedad económica, social y democrática, donde su función es, posiblemente, más necesaria. Los cambios legales operados en los últimos tiempos mediante las contrarreformas laborales, debilitan sus capacidades de actuar, de organizar y de tutelar trabajadores. Los cambios...
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  • Desde los inicios del siglo XIX (donde nació una nueva conciencia de clase y las primeras asociaciones obreras) hasta nuestros días, hemos asistido a sucesivos cambios en la organización del movimiento obrero y sindical. El siglo XXI no podía ser una excepción. La hegemonía ideológica del neoliberalismo ha centrado el debate en la sociedad sobre si son o no necesarios los sindicatos. A mi entender ésta es una “reflexión” tramposa; orientada a destruir todos los obstáculos a la libre explotación del Capital sobre el trabajador. Nuestra reflexión es bien distinta. Las organizaciones sindicales siguen siendo tan necesarias como a comienzos...
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  • Daniel Albarracín Sánchez

    Consejero de la Cámara de Cuentas de Andalucía. Sociólogo y economista. Miembro de Anticapitalistas y del Consejo Asesor de Viento Sur.

    ¿Qué relación con la afiliación?. ¿Qué democracia interna?. Sin embargo, la crisis de legitimidad, aparte de la generada por el ruido mediático, también responde a un problema de relación con la sociedad y el mundo del trabajo. El centralismo verticalista, la formación de tribus (y no corrientes) sindicales que sólo persiguen perpetuarse en las direcciones, cocinando los procesos congresuales, las listas, y la pulverización de la deliberación abierta y la discusión cualificada son las principales causas del deterioro de la orientación y de la relación con los y las trabajadoras. Sin duda alguna, la participación de la afiliación, la generosidad...
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  • Daniel Albarracín Sánchez

    Consejero de la Cámara de Cuentas de Andalucía. Sociólogo y economista. Miembro de Anticapitalistas y del Consejo Asesor de Viento Sur.

    El trabajo asalariado sufre permanentes cambios, fruto de ser el vástago de las correspondientes variantes de capitalismo. La fragmentación de la condición obrera se origina en las condiciones de trabajo, vulnerabilidad y competencia. El principal problema que atraviesa el movimiento obrero es que ha de enfrentarse a un escenario de corporativización del conflicto. Los intereses aparentes se muestran muchas veces rivales. El mundo sindical reproduce, a veces producto de la inercia y la falta de estrategia, esquemas empresariales. La estructuración en federaciones, con poderes de negociación diversos y jerarquías e influencia diferentes al externo y al interno, conduce a un...
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  • Desde la trinchera

    11/08/2014

    Moises Torres

    Secretario Servicios Comunidad -Responsable limpieza y recogida UGT

    Como militante sindical de UGT me niego a creer que el sindicalismo es para los trabajadores. Tengo la firme creencia de que los sindicatos son trabajadores unidos, organizados, solidarios, que realizan su actividad intentando mejorar su entorno laboral y tienen como meta una sociedad más justa e igualitaria. Desde esa creencia llevo muchos años luchando con las contradicciones del día a día, muchas de ellas han sido expuestas de manera brillante en la ponencia: “Los sindicatos solo se preocupan de sus afiliados”,“los sindicatos no me resuelven el problema”... U otras como: “no negociéis“, “no podemos hacer una huelga que...
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  • Joaquim González

    Exsecretario General de FITEQA CCOO

    Joan Coscubiela en su excelente ponencia “necesidad, legitimidad y utilidad del sindicalismo” nos invita a reflexionar desde una batería de interrogantes, que confirman la fuerza y el poder que tienen las preguntas como herramientas para la investigación y la innovación. Una pregunta directa y descarnada que formula es: ¿es útil hoy el sindicato?. Mi respuesta y la de muchos ciudadanos será, por experiencia propia e ideología, un rotundo sí. Pero la matizamos, para hacerla más adaptable a la reflexión y nos preguntamos si los trabajadores y las trabajadoras perciben hoy la utilidad del sindicato, posiblemente la respuesta será...
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  • Crisis Empresarial

    06/08/2014

    JJREGATOS

    Trabajador Social. Secretario General del Sector de Administración Local de CCOO en Madrid

    La disyuntiva entre sindicato para los trabajadores o sindicato de trabajadores y trabajadoras, coloca al sindicato en el primer supuesto como un agente económico de mercado más, dependiendo su éxito de los parámetros del mercado: posición frente a la competencia, afiliados como clientes. Si defendemos el sindicato de trabajadores, nuestra razón de ser es continuar defendiendo de forma colectiva los intereses de las personas trabajadoras, sus familias que viven de su profesión, salario o pensión. Ante la globalización radical, la sustitución de las instituciones democráticas por instituciones transnacionales derivadas de una parte de los actores económicos...
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  • darwiniano

    profesor universitario jubilado

    Dice Aristóteles que una sociedad es una reunión de familias o de tribus que buscan el "provecho común", principalmente a través de la complementariedad de oficios. Para que las sociedades europeas formaran una unidad política ordenada tuvieron que superar la división en tribus, porque ello implicaba el peligro de crear estados dentro del estado. Pero con la llegada del marxismo, que ve a la sociedad como la lucha de dos clases antagónicas, surgió el "sindicalismo de clase" que ha ido extendiéndose desde la fábrica hasta abarcar a todo el estado, constityéndose así en una fuerza social que puede...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Con profunda inquietud y preocupación leo en ‘El Boletín.com’ (04/08/2014) que en la nueva formación de Podemos se está discutiendo la posibilidad de promover la creación de un nuevo sindicato. Si esta idea llegase a materializarse se estará repitiendo uno de los errores cometidos en el pasado, cuando la dirección de Comisiones Obreras pasó a manos de Antonio Gutiérrez, primero, y luego de José María Fidalgo, basculando hacia posiciones cada vez más conservadoras. Como respuesta a esta situación algunos obreros de buena fe se mudaron a sindicatos anarquistas, o fundaron sindicatos ‘más radicales’, o simplemente abandonaron la lucha sindical. Como réplica...
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  • Juan José Castillo

    Catedrático Sociología UCM

    Ante los retos de la fragmentación del trabajador colectivo, frente a su dispersión, las posibilidades de agregar intereses, para los sindicatos, son cada vez más difíciles de abordar. Y no es sólo cuestión de la precarización general, de los contratos que ni siquiera existen como tales, de los ‘autónomos por cuenta ajena’, que hoy han sido consagrados incluso por la ley.Sino también de lo que con acierto ha llamado Danièle Linhart la “precarización subjetiva”, la que se convierte en intensificación del trabajo, a veces insoportable hasta el suicidio, también para trabajadores fijos y con cualificaciones de excelencia, como refleja el...
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  • Ramón Alós y Pere Jodar

    Profesores U.Autónoma y Pompeu Fabra. Barcelona

    El texto de Joan Coscubiela plantea numerosos interrogantes que, en sus palabras, no tienen respuesta fácil ni única; también por las dificultades de reflexionar serenamente en torno a los tres planos que destaca. El primero, la crisis de transformación del sindicalismo, es una cuestión básica en la que están plenamente inmersos los sindicatos, en general. Cuestión nada fácil, pues los cambios deben ajustarse a un horizonte lleno de incertidumbres. El segundo, las dificultades añadidas por la crisis, puede tener un carácter más “coyuntural”, pese a que llevemos ya varios años en la misma. Pero nos centramos en el tercer plano,...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Estoy de acuerdo en todo lo que dices, y es un toque de atención serio a los sindicatos -que todos debemos asumir- en cuanto a incorporar una perspectiva de 'género' a la lucha sindical. Por otra parte, es una vergüenza que el trabajo domestico no compute en la elaboración del PIB, pero sí el de la prostitución. ¿Quién dice que la economía no incorpora juicios de valor?
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  • Begoña Marugán

    Profesora Sociología Trabajo Univ. Carlos III Madrid.

    La comunicación resulta determinante y por ello saludo esta iniciativa y aprovecho la misma para reflexionar desde una perspectiva aún no tratada en el debate: la de género. Por empezar por el principio, adjetivaría el neoliberalismo como patriarcal. Quizá sea ésta una redundancia, pero en los regresivos tiempos que corren conviene explicitar esta realidad. La dominación masculina no sólo se reproduce, sino que se agiganta en los tiempos de crisis y por ello una organización socio-política como la sindical, tan necesaria para continuar luchando contra las desigualdades sociales, deberá tenerla en cuenta Centrarse sólo en la igualdad de clase y olvidar...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Estimado amigo: Acepto de buen grado tus comentarios críticos, pero no los comparto. En primer lugar, porque es un error confundir la ‘viabilidad’ de las empresas –es decir, su capacidad para satisfacer las necesidades humanas con el menor coste posible, lo cual será un imperativo incluso en el socialismo- con la obtención de ‘beneficios privados’, algo que sí se cuestionan tanto el marxismo como el anarquismo. Estos términos deberían ser claros para todo activista social, pues como pone en evidencia el movimiento cooperativo todos los días, no son idénticos. En segundo lugar, considero una afirmación muy tajante decir que las estrategias de los...
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  • Piter

    Parado

    En efecto Carlos Javier, has elegido la afirmación más polémica de mi intervención, la cual precisamente había resaltado entre otros motivos, por eso mismo. Simplemente había planteado la afirmación, sin desarrollar los argumentos sobre los cuales sustentarla, cosa que voy a intentar hacer ahora. En primer lugar, decir que (lógicamente) estoy en desacuerdo con tu afirmación de que mi proposición no encuentra apoyo en la tradición del pensamiento socialista, por cuanto las grandes corrientes del socialismo, tanto marxistas como anarquistas, pregonan la erradicación del capitalismo como una de las causas principales de las desigualdades humanas y de la opresión. En este...
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  • Pere Beneyto

    Universidad de Valencia. Fundación 1º de Mayo

    Agradezco, de entrada, a Público la apertura de este espacio de debate sobre el sindicalismo en tiempos difíciles, planteado en torno a la ponencia presentada por Joan Coscubiela, que constituye toda una invitación abierta a la reflexión crítica y propositiva, a la que pretendo contribuir, modestamente, con las siguientes consideraciones sobre el retorno de la cuestión social, la legitimidad de la intervención del sindicalismo confederal (CC.OO. y UGT, fundamentalmente), su relación con los nuevos movimientos sociales y la necesidad de articular un nuevo ciclo de protestas y propuestas en el combate contra la desigualdad. La crisis actual ha roto el...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Adjunto os remito un breve texto donde comento y desarrollo las palabras del compañero Juan Moreno acerca del sindicalismo y los partidos políticos.
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  • Luis María González

    Coordinador Comunicacion CC.OO

    Cuando el ya desaparecido Tony Judt defendía el papel de los sindicatos, los vinculaba a la cultura política que asociaba el orgullo en el trabajo con la solidaridad y el futuro intergeneracional. Algo que conviene tener en cuenta, sobre todo cuando la última crisis económica y financiera ha provocado una pérdida del valor trabajo como elemento definidor de la economía productiva. En este sentido, cuesta imaginar sociedades abiertas y democráticas sin sindicatos que representen y defiendan a los trabajadores, en tanto que herramientas básicas de una cultura política fuertemente enraizada en la democracia participativa. Es verdad que el sindicalismo necesita...
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  • Pepe Aranda

    Secretario de Acción Sindical CGT

    Las propuestas del “sindicalismo del régimen”, a partir de 1978/1980 (Constitución y Estatuto de los Trabajadores), siempre han ido en una doble dirección: por una parte la protección de los colectivos con empleo estable, donde las políticas de concertación social, concretadas en una política de rentas, ofrecían la posibilidad de creación de empleo y, por supuesto, el blindaje relativo de su “no despido” de quienes tenían empleo estable y fijo, a cambio de una moderación salarial Por otra, para quien tenía empleos precarios y/o simplemente estaban en situación de desempleo, éstos sindicatos negociaban, bien prestaciones de desempleo, bien cursos...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    En su interesante aportación al Debate, ha expresado Pedro Muñoz Moreno lo siguiente: «desde la perspectiva socialista NO SE DEBERÍA TENER EN LA MENOR CONSIDERACIÓN LA VIABILIDAD DE UNA EMPRESA PRIVADA.» Creo que esto no es solamente un error, sino que tampoco encuentra apoyo ideológico en la tradición del pensamiento socialista. Resulta a todas luces suicida, desde el punto de vista sindical y político, plantear una oposición estructural entre el ideal socialista y la viabilidad de las empresas, de las que depende el sustento de la clase trabajadora. Antes al contrario, la legitimidad del socialismo sólo será evidente cuando las...
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  • Juan Moreno

    Consejero del Comité Económico y Social Europeo. Colaborador Fundación 1º de Mayo

    Las políticas neoliberales y más recientemente la crisis económica y sus efectos devastadores en el empleo y en la legislación, han debilitado a los sindicatos y expuesto sus carencias, que con todo, aún son las organizaciones sociales mas fuertes. En base a esto se discute, con ánimo constructivo, dentro y fuera de sus filas, sobre sus posibles reformas, pero también se escuchan voces que descalifican su labor, cuestionan su representatividad e incluso su derecho a la vida.Muchas de las preguntas que se hacen ahora sobre el sindicalismo son muy viejas, le han acompañado desde su nacimiento...
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  • Piter

    Parado

    Realmente el tema propuesto es muy complejo y tiene muchos factores que se pueden interpretar desde puntos de vista extremadamente opuestos, algunos de los cuales (la mayoría) ya han sido planteados por el ponente u otrxs comentaristas. En mi análisis voy a ser, como dice Joan Coscubiela, hipercrítico, pero partiendo de una premisa a mi juicio fundamental: Mientras exista el trabajo asalariado en cualquier forma y sistema que podamos imaginar, serán imprescindibles los sindicatos. Hacer el apunte de que, en principio, hablo siempre de los mayoritarios, UGT y CCOO, aunque algunos puntos sean extensivos en mayor o menor grado...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    En su aportación al Debate el compañero Rodolfo Benito ha mencionado no menos de cuatro veces las palabras ‘justicia’ o ‘justicia social’; y termina su escrito con el siguiente comentario: «Creo que hay que construir un nuevo relato sobre y desde el sindicalismo, reivindicando en positivo la justicia de sus demandas, el componente ético de su acción y la utilidad social de su intervención colectiva.» En mi opinión, si es tan difícil y cuesta tanto trabajo impulsar y llevar a la práctica la idea de la justicia económica, no es sólo por el inmovilismo y la oposición feroz de los...
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  • Rodolfo Benito Valenciano

    Secretario Estudios CC.OO y Pte. Fundación 1º de Mayo

    El sindicalismo se enfrenta a un doble desafío. De una parte, desarrollar todo tipo de iniciativas y de propuestas tanto en el marco de la Unión Europea como de España, con el objetivo de poner fin a las políticas de austeridad, como elemento determinante para salir de la crisis, en base a una recuperación real, que llegue a las personas, sobre la base de empleo de calidad y con derechos; De otra, desarrollar una línea de actuación consistente en fortalecer el espacio sindical, el papel del sindicato en la empresa y en la sociedad, su poder contractual, acompañado de...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    José Javier Cubillo, en su aportación al Debate, ha afirmado lo siguiente: «Su misión [del sindicalismo] es defender a los trabajadores, ese es su objetivo y ningún otro. La complejidad o la controversia surge, cada día, en cómo se articula ese objetivo.» Según el Diccionario de la Lengua, el verbo defender significa ‘amparar, librar, proteger’. Vemos pues que la intención que anima la labor de los sindicatos es noble: amparar y proteger al trabajador, ya que es la parte más débil y vulnerable en la relación contractual que se da entre el Capital y el Trabajo. Y así lo...
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  • Jose Javier Cubillo

    Secretario de Organización y Comunicación de UGT

    Comparto buena parte de los planteamientos que hace el ponente, en cuya exposición queda claro un gran conocimiento del movimiento sindical y de los problemas que afronta en este momento. Voy a centrar mi aportación en algunos de los asuntos que plantea Joan Coscubiella y que encuentro esenciales. 1.- La respuesta que considero más fácil, y más evidente, es cuál es la misión del sindicalismo hoy. Su misión es defender a los trabajadores, ese es su objetivo y ningún otro. La complejidad o la controversia surge, cada día, en cómo se articula ese objetivo. La defensa de los trabajadores surge,...
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  • Ángela Sánchez García

    Miembro de CGT

    Desde mi experiencia entiendo que el sindicalismo es autodefensa de los derechos de la clase trabajadora, defensa en primera persona junto a los demás, de derechos sociales y búsqueda de transformación social con el objeto de lograr un mundo más justo. Digo autodefensa porque la mejor forma de avanzar es implicarse directamente en todos los procesos: de lucha, de decisión, de negociación… Delegar lo imprescindible, más bien nada. Por eso la participación en la Asamblea es un elemento esencial para CGT. Somos responsables de lo que hacemos o dejamos de hacer y las decisiones llegarán más o menos lejos dependiendo...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Pocos días después de aparecer en Público.es mi documento sobre el conflicto Capital-Trabajo y su solución desde el punto de vista marxista, aparecen dos artículos en el periódico El País, uno de Victor Lapuente Giné y otro de José Ignacio Torreblanca (06/07/2014), buscando descreditar, por enésima vez, la propuesta marxista. Ya el hecho de que se tenga que insistir, una y otra vez desde hace más de 150 años, en esta tarea de desacreditación es algo que ya resulta hasta divertido. Permítaseme recordar aquí como desenmascaró Marx a estos sicofantes cuando alzan la voz en grito contra los que nos...
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  • Julian Ariza

    Sindicalista

    Está de moda criticar a los sindicatos lo que, por cierto, no es una novedad. Los ataques al movimiento sindical son tan antiguos como el capitalismo, que les obligó a aparecer para contrarrestar su rapiña. Las agresiones tienen ciclos. En la España democrática se les alabó por la contribución a acabar con la dictadura franquista y favorecer el asentamiento de la democracia; se les llamó más tarde dinosaurios condenados a desaparecer por su resistencia al desmantelamiento de empresas durante la reconversión industrial de los años ochenta del pasado siglo; se les volvió a poner de ejemplo de responsabilidad y...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    En el momento de aparecer la aportación al Debate del compañero de Izquierda Unida Héctor Maravall, acababa yo de terminar de escribir un documento –que paso a adjuntaros- donde expongo una solución al conflicto Capital-Trabajo desde la posición marxista a la que pertenezco. En él podréis comprobar que el abanico de posibilidades que se le ofrece al movimiento obrero es más amplio que el que Héctor nos presenta. Por otro lado, si bien yo me he posicionado en mi primera aportación al Debate contra toda forma de elitismo izquierdista –por desgracia más corriente de lo que se piensa-, y que...
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  • Héctor Maravall

    Abogado de CCOO

    Tras mas de seis años de crisis, ya tenemos suficientes datos sobre el cambio que se esta propiciando en el ámbito de las relaciones de trabajo. Se busca aniquilar el modelo que se desarrolló tras la Segunda Guerra Mundial en los estados democráticos de Europa, que costó enormes luchas sindicales conseguirlo y un pacto político entre la izquierda y la derecha. Un modelo apoyado en el Derecho del Trabajo, en la presencia reconocida de los sindicatos en las empresas, en el papel fundamental de la negociación colectiva y en el respeto a unas condiciones mínimamente dignas de salario, jornada, estabilidad...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    De la interesante intervención de Ignacio Muro quisiera destacar este párrafo: «Los cambios en las formas de poder acaba impregnándolo todo: construye íntimamente al sujeto, moldea al trabajador. En la medida que el nuevo poder empresarial se fortalece, busca formas entre las que se difumina y oculta, pretende hacerse invisible. En ese contexto, aunque la sobreexplotación se instala en el mundo el sentimiento de "estar explotado" se mitiga. En su lugar, resucitan otras sensaciones que podemos identificar con las de frustración, exclusión, marginación, ninguneamiento, desprecio, indiferencia… La dignidad humana recupera protagonismo. El movimiento de lo indignados es un movimiento ciudadano...
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  • Ignacio Muro Benayas

    Presidente de la Plataforma por la Democracia Económica

    Todos los grupos sociales, desde los transportistas a los médicos, desde las grandes empresas a los campesinos, tienen tendencia espontánea a identificar y defender sus intereses colectivos. El hecho de vivir del propio trabajo, intelectual o manual, ha constituido durante mucho tiempo un cemento suficiente para favorecer una identidad común. Siempre fue, no obstante, una identidad trabajada que, ha utilizado cada conflicto como una ocasión para articular un frente de intereses de las mayorías construido desde las "inmensas minorías", más elevado, más numeroso y más consciente. "Sumar” a los diferentes colectivos es la labor que ha justificado al...
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  • Una gran iniciativa

    18/06/2014

    Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Sin duda, la cuestión del papel de los sindicatos en el momento actual es uno de los más importantes a los que se enfrenta la Izquierda española. Por ello, saludo como una gran iniciativa por parte de Público.es el abrir un Debate sobre el particular. Lo que tengo que decir es lo siguiente. Si los sindicatos más importantes de nuestro país, Comisiones Obreras y UGT, han perdido algo de su prestigio pasado, no ha sido sólo por una mala gestión de sus respectivas direcciones, sino también, voluntaria o involuntariamente, por el error de todas aquellas personas de izquierda que se...
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