La parábola del sindicato (1)

  • José Luís López Bulla

    José Luís López Bulla

08.09.2014

Debate principal: Los sindicatos en tiempos neoliberales

Por supuesto, estamos en «tiempos neoliberales» como dice el enunciado de este debate que ha organizado Orencio Osuna en www.espacio-publico.com, y tiene como referencia el trabajo inicial de Joan Coscubiela. Ahora bien, soy del parecer que la cuestión principal es la emergencia de la cuarta revolución industrial –propiciada por una vasta, veloz y versátil novísima tecnología— que está generando un espectacular proceso de innovación y reestructuración de los aparatos productivos y de servicios, cuyos tiempos ya no coinciden con los ritmos del ciclo económico; una economía global pensada según los cánones neoliberales, ciertamente. Quedamos, pues, en lo siguiente: la madre del cordero no es la globalización, sino la revolución industrial de esta fase con sus consecuencias de innovación y reestructuración, y de ahí debe partir el sindicalismo confederal desde el centro de trabajo, que llamaremos ecocentro de trabajo, en continua mutación.

Primer aviso: esta observación inicial no está en la mirada de todo el sindicalismo europeo, lo que explicaría –aunque parcialmente– el repliegue y desorientación desde el inicio de la crisis de 2008, a pesar de las gigantescas movilizaciones que se han dado en todo este periodo. No sólo repliegue sino enclaustramiento de la práctica sindical (y de sus movilizaciones) en cada Estado nacional, y dentro de éste (en algunos casos) la emergencia de brotes nacionalistas. Es más, lo chocante del caso es que, en todo este largo periodo, el sindicato europeo –agobiado por la crisis y el aprovechamiento que están haciendo las derechas económicas y sus franquicias políticas– ha puesto en el congelador todo un cuaderno de grandes planteamientos: pongamos que hablo de la negociación colectiva a escala europea, por ejemplo. Más todavía, no es posible retomar la gran cuestión de la Europa social sin la existencia de una negociación colectiva europea, que fue un proyecto del sindicalismo europeo de los años noventa, que sigue celosamente guardado en los archivos esperando quién sabe qué ocasión.

De entrada, el elogio obligado (y justo) al sindicalismo

1.1.– Desde la legalización de los sindicatos en España (1977) hasta el estallido de esta gran crisis se ha producido el ciclo de conquistas sociales más importante en la historia de nuestro país, tanto por su amplitud como por su importancia en la condición de vida del conjunto asalariado. Lo digo, sobre todo, porque nobleza obliga. Este «ciclo largo» ha trenzado un notable elenco de bienes democráticos; de un lado, en el terreno más directo e histórico del sindicalismo como es la negociación colectiva; de otro lado, en el novísimo de los terrenos del Estado del bienestar: sanidad y educación, protección social y derechos sociales dentro y fuera del ecocentro de trabajo. Además, la novedad ha estado en que estas materias eran patrimonio exclusivo de la acción política de los partidos: los sindicatos deben preocuparse sólo (decían enfáticamente los partidos, incluidos los de izquierdas) sólo de los salarios y la reducción de la jornada laboral. Ese no fue el camino que siguió el moderno movimiento sindical español, que nunca aceptó esta artificiosa división de funciones. De modo que en el abandono de esa ropa vieja (la supeditación del sindicato a unos u otros partidos) está una de las claves más brillantes y eficaces de ese almacén de bienes que se han conseguido durante el «ciclo largo». En el epistolario de Bruno Trentin se encontró una carta que Trentin dirigió a Palmiro Togliatti el 2 de febrero de 1957. En ella el sindicalista responde a Togliatti sobre una intervención en el Comité Central del PCI. El secretario general comunista afirmó que «no correspondía a los trabajadores tomar iniciativas para promover y dirigir el progreso técnico» y que «la función de propulsión en torno al progreso técnico se ejerce únicamente a través de la lucha por el aumento de los salarios». Trentin no está de acuerdo y le escribe a Togliatti: «Francamente, nosotros pensamos que la lucha por el control y una justa orientación de las inversiones en la empresa presupone en muchos casos una capacidad de iniciativa por parte de la clase obrera sobre los problemas relacionados con el progreso técnico y la organización del trabajo, intentando quitar al patrón la posibilidad de decidir unilateralmente sobre la entidad, las orientaciones, los tiempos de realización de las transformaciones tecnológicas y organizativas».[CitadoporIginioAriemmaen http://theparapanda.blogspot.com.es/2014/08/guia-de-lectura-de-la-izquierda-de.html]

Aclaremos: ese «ciclo largo» ha tenido una tensión que ha hecho posible la acumulación de tantos bienes democráticos: la búsqueda de la personalidad independiente y autónoma del sindicalismo de todas las tutelas externas, de todos los intereses que desde fuera le encorsetaban y, no sería exagerado, decir que le constreñían. Estas conquistas se han dado en casi la mitad de tiempo de lo conseguido en Europa tras la Segunda guerra mundial. Sin embargo, tengo para mí que, desde el propio sindicalismo confederal, no se ha valorado, durante el recorrido de dichas realizaciones, la acumulación de tantos bienes democráticos. Creo que hay dos explicaciones de la ausencia de dicha valoración. Una, se ha dado más importancia –rayana en la mitomanía de los conflictos— a las luchas que a las consecuencias positivas de esas luchas; es decir, no se ha visto la relación entre movilización y conquistas sociales; de ahí que el sindicalismo, en tanto que «sujeto reformador», como hemos dicho en otras ocasiones, haya quedado diluido. La segunda explicación está en la existencia de un alma en el sindicato que parece entender lo conseguido para los trabajadores en clave de «caridad» y no de conquistas sociales.

Las consecuencias, o al menos algunas de ellas son: los trabajadores no han sido educados, desde las filas del sindicalismo, como los sujetos principales de tales conquistas, y el propio sindicato todavía no ha sido lo suficientemente consciente de su capacidad de dirección y coordinación, de su personalidad como «sujeto reformador». Un botón de muestra: ¿en qué convenio colectivo se ha hecho la crónica de esa negociación, de su conflicto y la valoración de los resultados? Desde luego, lo que ha prevalecido oralmente es la épica de las luchas, pero no la conclusión de ese trayecto. En definitiva, no pocos trabajadores, en el mejor de los casos, han visto con claridad la relación entre el protagonismo reformador del sindicato y la consecución de ese importante elenco de conquistas. Lo que tendría una conclusión evidente: los niveles de afiliación no guardan relación con la importancia de lo conseguido.

1.2.– En este «ciclo largo» (1977 – 2008) se ha producido un giro copernicano en las relaciones intersindicales: pasada una primera etapa de gresca y mutuos sectarismos se ha ido concretando una rica experiencia de unidad de acción. Soy del parecer que aquí está la madre del cordero de lo alcanzado en el «ciclo largo». Vale la pena señalar que tan prologada fase de unidad de acción ha sido construida no en base a criterios ideológicos sino en la práctica diaria, poniendo siempre en primer plano coincidencias y objetivos. Ni qué decir tiene que la fuente de esta unidad ha sido el itinerario de los sindicatos en busca de su personalidad independiente. En todo caso, entiendo que se han llegado a unos niveles que se acercan a la construcción de un sindicato unitario. Alguien dijo que «la unidad sindical no es solamente un instrumento sino un valor tan relevante como los objetivos que queremos alcanzar», y desde luego dio en el clavo.

1.3.– Existe ya una densa literatura sindical sobre hasta qué punto las derechas políticas y económicas –con sus franquicias de toda laya– arremeten contra los sindicatos haciendo del conflicto social una cuestión de orden público y de la huelga un problema de código penal. Primera consideración: en todo nuestro largo recorrido nunca nos fueron fáciles las cosas; segunda, si fuéramos un sujeto cooptado, compadre acrítico de los cambios y transformaciones, nos jalearían, pero perderíamos el consenso del conjunto asalariado desde el ecocentro de trabajo.

1.4.– Por otra parte, es destacable la intuición difusa en el mundillo sindical de la necesidad de proceder a una refundación o repensamiento del sujeto social. Precisamente en esa dirección se orienta este trabajo –un largo ejercicio de redacción sin otras pretensiones— cuya voluntad es echar una mano. Así pues, intentaré desarrollar someramente la gran mutación que se ha producido, que no ha hecho más que empezar y el nuevo enfoque sindical que, en mi opinión, se requiere. Un enfoque radicalmente nuevo en torno al nuevo paradigma, la personalidad del sindicalismo confederal con relación a sus paredes maestras: la contractualidad y los instrumentos de la representación sindical. Son unos problemas que acucian al sindicalismo español y, por supuesto, con grados diversos al movimiento sindical europeo.

Los rasgos más relevantes del nuevo paradigma

2.1.– Siguiendo las investigaciones de Bruno Trentin, especialmente las de su «libro canónico» La ciudad del trabajo podemos convenir que el fordismo (no así el taylorismo) se está convirtiendo en pura herrumbre en los países desarrollados. El fordismo fue esencialmente un sistema de organización de la producción que, junto al taylorismo, logró imponer un tipo determinado de sociedad, que ha recorrido todo el siglo XX. La caída de este sistema determina la desaparición –repetimos, en los países desarrollados– de una forma de trabajar, unas relaciones sociales y una nueva geografía del trabajo completamente distintas. La permanente revolución de las fuerzas productivas, basadas en las novísimas tecnologías de la información, en un mundo globalizado, han provocado un nuevo paradigma: un ecocentro de trabajo en constante mutación, donde lo nuevo queda obsoleto en menos que canta un gallo. Se trata, pues, de un proceso de innovación y reestructuración gigantesca de los aparatos productivos, de servicios y del conjunto de la economía. Este proceso podemos decir –incluso con cierta indulgencia– ha pillado con el pie cambiado a la izquierda social y al conjunto de la política. No sólo en España, también en Europa. Hablando con recato, se diría que los sujetos sociales y políticos han estado distraídos.

En paralelo a este proceso irrumpe enérgicamente la globalización y la interdependencia de la economía. Sin embargo, en esta metamorfosis (la innovación-reestructuración en la globalización) el sindicalismo y la política de izquierdas mantienen su quehacer y «la forma de ser» como si nada hubiera cambiado. Cambio de paradigma, pues, excepto en los sujetos sociales y políticos, que siguen instalados en las nieves de antaño. Este desfase es, en parte, responsable de que (por lo menos en el sujeto social) se tarde en percibir que se estaba rompiendo unilateralmente –primero de manera lenta; después abruptamente– el compromiso fordista-keynesiano que caracterizó el «ciclo largo» de conquistas sociales, especialmente los derechos en el centro de trabajo y la construcción del Estado de bienestar. He repetido hasta la saciedad que el objetivo neoliberal era el siguiente: proceder a una «nueva acumulación capitalista» para sostener una fase de innovación-reestructuración en la globalización de largo recorrido al tiempo que se rocede a una potente «relegitimación de la empresa», como ya dijera, hace años, un joven Antonio Baylos en Derecho del Trabajo: Modelo Para Armar. De ahí las privatizaciones y la eliminación de controles; sobran, pues, en esa dirección tanto la Carta de Niza (diciembre de 2000) como, en España, el acervo de conseguido durante el «ciclo largo». Este y no otro es el objetivo central de las diversas entregas de la llamada reforma laboral. Dramáticamente podemos decir: los intelectuales orgánicos de las diversas franquicias de la derecha aprovecharon el cambio de paradigma, mientras la izquierda estaba en duermevela o bien –como critica Alain Supiot– entendió que frente a la ruptura del pacto fordista-keynesiano sólo cabían planteamientos paliativos.

Vale la pena decir que el sindicalismo confederal español se opuso, y no retóricamente, con amplias movilizaciones de masas, tanto a los estragos de las llamadas reformas laborales como a la desforestación de lo público en terrenos tan sensibles como la sanidad y la enseñanza. Sin embargo, hemos de constatar un hecho bien visible: lamentablemente no ha salido victorioso, y ni siquiera esa partida ha acabado en tablas, aunque en determinas zonas haya conseguido frenar una parte de los estragos. Tras el parón del «ciclo largo» y la imposición de la reforma laboral, dentro y fuera del ecocentro de trabajo, la parábola del sindicalismo ya no es ascendente. Tres cuartos de lo mismo ha sucedido en Europa.

Surge, entonces, la siguiente pregunta: ¿por qué las movilizaciones sostenidas y ampliamente seguidas no consiguieron su objetivo? Como es natural, echarle la culpa a las derechas y sus franquicias no resuelve gran cosa. El problema de fondo está, a mi juicio, en qué responsabilidades propias tenemos nosotros, el sindicalismo confederal, en toda esta historia. O, lo que es lo mismo: ¿qué verificación hacemos de nosotros mismos, eliminando las auto complacencias y la auto referencialidad? Intentaré decir la mía, aunque me cueste la animadversión de amigos, conocidos y saludados.

Si es evidente que existe una relación directa entre el interés del poder privado, empresarial y político, en aplicar autoritariamente los procesos de innovación-reestructuración en la globalización, es claro que dicho poder privado ha inscrito su estrategia –primero, «guerra de movimientos», después «guerra de posiciones»– en el paradigma realmente existente, esto es, la emergencia que ha sucedido al fordismo. Sin embargo, el sindicalismo ha dado esa batalla con el mismo proyecto y la misma organización de la época de hegemonía fordista. Así las cosas, el sindicalismo plantea una necesaria batalla, aunque ésta –en su proyecto, contenidos y formas organizativas– se encuentra desubicada del paradigma realmente existente.
Lo que, además, explicaría la pérdida de control sobre los horarios de trabajo y el conjunto del polinomio de las condiciones de trabajo. Concretando: las relaciones de fuerza para ganar se crean en la realidad efectiva; de ahí que, si se está en Babia, el resultado está cantado de antemano.

2.2.– Podemos afirmar, en todo caso, que en el sindicalismo confederal hay intuiciones en torno al gran cambio que se ha operado tanto en el ecocentro de trabajo como en el conjunto de la economía. Unas intuiciones que, aunque deshilvanadas, figuran en la literatura oficial, esto es, en los informes y documentos congresuales. No obstante, esa literatura oficial (aprobada por amplias mayorías en las grandes solemnidades congresuales) no encuentra eco en la literatura real, a saber, en las prácticas cotidianas de los procesos de negociación colectiva que, como bien afirma Juán Manuel Tapia, es la «centralidad del proyecto sindical». Sin embargo, esa literatura sigue siendo un ajuar ineficazmente chapado a la antigua, esto es, instalado en la chatarrería del sistema fordista. Que esto es así lo demuestra un problema que viene de lejos. Pongamos que hablo de la batalla por la reducción del horario de trabajo. Habrá que convenir que de esa lucha no hemos salido bien parados. Muy cierto, los empresarios se han opuesto a sangre y fuego. Pero, ¿cuáles son nuestras propias responsabilidades en ello? Pocas o muchas deben analizarse. Y, en esa dirección, me pregunto: ¿no será que, debido a nuestra desubicación del nuevo paradigma, hemos hecho un planteamiento como si todavía estuviéramos en un campante fordismo? ¿No será que una reivindicación necesaria y justa como ésta se ha llevado a cabo al margen de la realidad de las gigantescas transformaciones en curso? Más todavía, ¿no es cierto que, por lo general, concebimos la reducción de los horarios de trabajo también al margen del resto de las variables de la organización del trabajo y como si fuera una «variable independiente» de todas y cada una de ellas? Instalarnos, pues, en que la responsabilidad es de nuestras contrapartes empresariales, sin ver las nuestras, dificulta –¡y de qué manera!– salir de ese laberinto.

En resumidas cuentas, no habrá refundación del sindicato –así en España como en Europa– si nuestra praxis no se orienta, al menos, en estas dos direcciones: la comprensión de que el fordismo es ya pura herrumbre y, en consecuencia, urge que los contenidos reales de los procesos negociales sean la expresión de la transformación de este, y no otro que ya murió, paradigma de la innovación-reestructuración global e interdependiente. La hipótesis es, pues, la siguiente: sólo en este paradigma actual puede el sindicato remontar su parábola que hoy es descendente; sólo en el paradigma actual se puede intervenir en la crisis de representación y de eficiencia en la que nos encontramos; y sólo en ese paradigma se puede crear, gradualmente, una nueva relación de fuerzas que nos sea favorable. Y, más todavía, sólo en ese paradigma, que es global e interdependiente, puede el sindicalismo iniciar la remontada. Lo que implica tirar por la ventana toda práctica de enclaustramiento sindical en cada Estado nación y, a la par, evitar las derivas parroquianas de la emergencia de algunos nacionalismos.
(N de R.-El jueves 11 publicaremos la segunda parte de este artículo)

Otras intervenciones en el debate

Intervenciones
  • Eduardo Saborido

    Presidente de la Fundación de Estudios Sindicales de CC.OO de Andalucía

    No es el momento de hacer un análisis profundo y extenso, sobre un tema tan genérico, como el papel de los sindicatos en tiempos del liberalismo, mucho menos contemplándolo en el marco de una economía global, inmensa y variada, como la que vivimos. También es difícil hacerlo cuando una parte de Europa, principalmente los países del Sur, están afectados por una larga y grave crisis económica, de la cual no salimos. Asimismo parece un lujo dedicarse a ello, no solo porque todos los esfuerzos deben dirigirse a construir un frente contra esa crisis para superarla, es lo...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Ante la noticia de la dimisión de Rodolfo Benito de sus responsabilidades en Comisiones Obreras, por el turbio asunto de las tarjetas de crédito en Caja Madrid, tengo que manifestar lo siguiente: Todos los afiliados de Comisiones Obreras nos merecemos una valoración preliminar por parte de la dirección del sindicato. Aunque estemos a la espera de las conclusiones de las investigaciones administrativas y judiciales en curso, yo si me siento decepcionado por el comportamiento poco ético del compañero Rodolfo Benito. Digo esto con profundo pesar, pues he sido de los que han apoyado en el pasado la trayectoria sindical...
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  • Maria Rojo

    Ex-Adjunta Empleo y Migraciones CCOO

    Levantar un edificio nuevo sobre el ya existente deteriorado supone, en primer lugar, y considerando que los cimientos son adecuados y resistentes como para soportar las cargas, apuntalar las estructuras básicas que soportarán el peso de la nueva construcción, sanear los muros de carga, reforzar paredes y techos, plantear la nueva distribución, adecuándose a las nuevas necesidades, y desmontar la cubierta, haciéndola de nuevo. Podría considerarse que los cimientos son adecuados y resistentes. La historia del movimiento obrero español, tan ligada en tiempos todavía recientes a la lucha por la democracia en nuestro país, aporta la suficiente consistencia histórica para...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Estimado Pedro: Tal y como has finalizado tu intervención, ahora puedo decir que sí estoy de acuerdo contigo. Sin embargo el debate no ha sido bizantino y sí muy provechoso, pues ha servido para aclarar y precisar el contenido de los conceptos utilizados. ¡No pocos son los debates teóricos que surgen por embrollos lingüísticos! Que dos personas adultas puedan ponerse de acuerdo tras un debate honesto y argumentado, logrando a través de ese proceso alcanzar una verdad perfeccionada, es algo que está en la base de la dialéctica socrática (conocida como ‘mayéutica’), y que debería ser el modelo a emplear...
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  • Piter

    Parado

    De la misma manera acepto naturalmente las críticas que haces, lo cual no me impide mostrar mi desacuerdo en cuanto al tema de la viabilidad se refiere. De entrada recordar la definición que das sobre la viabilidad: “es decir, su capacidad para satisfacer las necesidades humanas con el menor coste posible, lo cual será un imperativo incluso en el socialismo” Estoy de acuerdo en que ésa sería la definición de la viabilidad en cualquier sistema racional, pero estamos en un sistema capitalista (globalmente), un sistema que es capaz de destruir a la Humanidad por obtener un poco más de beneficio. Entonces, para...
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  • Leo Moscoso

    Sociólogo y politólogo

    El diputado Coscubiela plantea en su texto muchos problemas distintos, todos ellos de un enorme interés. Por razones de espacio, me limitaré a comentar media docena de ellos. 1. La sociedad de los trabajadores declina derrotada por la sociedad de los rentistas. Podríamos ver esta transformación como un reconocimiento tardío del “carácter ficticio de la mercancía trabajo” – al que había aludido Karl Polanyi (1944). En la medida que la capacidad de trabajo se encuentra físicamente unida a su portador, es ineludible el imperativo de repartir el trabajo y los salarios; en cambio es posible no repartir el ni el...
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  • JJREGATOS

    Trabajador Social. Secretario General del Sector de Administración Local de CCOO en Madrid

    Internacionalista, aquí solo se denota el desconocimiento del trabajo que tanto desde la Confederación, como desde muchas federaciones como Industria han llevado en la coordinación de estrategia sindical en empresas multinacionales, para compatibilizar el derecho a los puestos de trabajo en una zona y la no deslocalización en otra. O el trabajo por la sindicalización en los países de economías más pobres y con una clase trabajadora totalmente explotada. Lo de Libia tampoco lo entendí y lo criticamos muchos. Por último, muchos son los errores que podíamos detallar en la actuación de CCOO, tanto en su máxima...
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  • JJREGATOS

    Trabajador Social. Secretario General del Sector de Administración Local de CCOO en Madrid

    La mayoría de los argumentos de Quim Boix para afirmar el abandono de la clase obrera por parte del principal sindicato de clase en el Estado Español simplifican demasiado el recorrido de los últimos 3º o 40 años de CCOO. Sobre el lenguaje, admito cierta tendencia a lo políticamente correcto y a las modas, pero ahí están los documentos y los estatutos. Solo hay que pasarse por cualquier asamblea, consejo o ejecutiva de cualquiera de las federaciones y organizaciones territoriales, para escuchar y recordar nuestra identidad de sindicato sociopolítico y de clase. Sobre las subvenciones, curioso argumento...
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  • I+D Sindical

    19/09/2014

    Maria Rojo

    Ex-Adjunta Empleo y Migraciones CCOO

    En mi opinión, los conceptos básicos entorno a los que se desarrolla la actividad sindical hasta hoy en día: CENTRO de trabajo, LUGAR de trabajo y TIEMPO de trabajo, son elementos obsoletos ya, de facto, desde hace tiempo. En esta consideración reside el terrible conflicto que presentan los sindicatos para adaptarse a los tiempos actuales. Creo que no es necesario justificar esta obsolescencia porque resulta evidente que los centros están atomizados, los lugares dispersos, y los tiempos tampoco sirven ya para valorar una producción que puede diferir enormemente en base al valor añadido. Considero que centrarse en estas cuestiones esenciales,...
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  • Eddy Sánchez

    Profesor de Ciencias Políticas de la UCM y Director de la Fundación de Investigaciones Marxistas

    Dada por terminada la política de “compromiso histórico” e iniciadas las primeras consecuencias de la globalización en forma de deslocalizaciones, Berlinguer acude a las puertas de la factoría de la FIAT en Mirafiori y lanza un discurso crucial bajo la consigna de “volver a la fábrica”, con la que llamaba a la izquierda italiana a responder a la nueva reestructuración capitalista, con la necesaria reorganización del PCI dentro de las empresas. Berlinguer desde la política, Bruno Trentin desde el sindicalismo de la CGIL o Raniero Panzieri desde el marco del pensamiento marxista, marcaron una tradición que puede servir a...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Adjunto una breves palabras donde respondo a la intervención de Quim Boix
  • Quim Boix

    Dirigente de la Federacion Sindical Mundial

    Para algunos de los lectores esta afirmación les parecerá demasiado contundente, pero lamentablemente es tan cierta que ya es difícil que pueda recuperar esta condición. No se trata de discutir desde cuando dejó de serlo, pero si recordar que CCOO, fundada ahora hace 50 años, ya no cumple con los “requisitos definitorios de un sindicato de clase”, si nos basamos en los propios documentos fundacionales de CCOO. Los aproximadamente 4.000 caracteres, que, según me han orientado, debe tener este texto, no me permitirán extenderme. Lo haré en nuevos artículos si se me da oportunidad. Pero voy a recordar, punto a...
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  • José Luís López Bulla

    3.1.-- Comoquiera que hemos estado sosteniendo que el sindicalismo confederal está desubicado del nuevo paradigma, que por pura comodidad llamaremos postfordista, es de cajón exigirle que diseñe una primera aproximación a un proyecto capaz de incluirlo en esta gran transformación. Ya hemos referido que, aunque deshilvanado e incompleto, en ciertos materiales congresuales hay determinadas pistas, ciertos indicios por donde se debe empezar es construcción. Advirtamos, de entrada, que un proyecto no es un zurcido de retales dispersos: es, digámoslo así un «texto», que debe verificarse diariamente y dónde todas sus variables deben ser compatibles entre sí.Un texto, además y...
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  • José Luís López Bulla

    Por supuesto, estamos en «tiempos neoliberales» como dice el enunciado de este debate que ha organizado Orencio Osuna en www.espacio-publico.com, y tiene como referencia el trabajo inicial de Joan Coscubiela. Ahora bien, soy del parecer que la cuestión principal es la emergencia de la cuarta revolución industrial –propiciada por una vasta, veloz y versátil novísima tecnología— que está generando un espectacular proceso de innovación y reestructuración de los aparatos productivos y de servicios, cuyos tiempos ya no coinciden con los ritmos del ciclo económico; una economía global pensada según los cánones neoliberales, ciertamente. Quedamos, pues, en...
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  • Ángela Sánchez García

    Miembro de CGT

    De todos es sabido que a partir de la transición española, para obtener representatividad en unas elecciones políticas, cualquier partido político que se presente a éstas ha de obtener al menos un 5% de representatividad entre el electorado y, por tanto, capacidad para estar presente en las instituciones para las que sea elegido. Desde hace un tiempo venimos asistiendo al reclamo por parte de algunos partidos políticos, por supuesto no de aquellos que han presidido el bipartidismo en España desde la transición, de una rebaja del 5% del tope para entrar en el cómputo y obtener representación política. Razonablemente...
    - Seguir leyendo
  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Gracias por tu magistral intervención: alejada de la autocomplaciencia de unos y de la crítica desabrida y genérica de otros. Y estoy completamente de acuerdo con tus conclusiones. Ante el triste espectáculo actual, en el que opinadores de izquierda se permiten comentarios sin valor informativo y ofensivos, es de agradecer que alguien se tome la molestia de razonar con inteligencia y con datos. Gracias de nuevo.
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  • Antonio Antón

    Profesor Honorario de Sociología UAM

    Frente a los recortes sociales y la política de austeridad promovida por el Consejo Europeo y la Troika (FMI-BCE-CE) y aplicada hoy en España por el Gobierno del PP, en el marco de una gestión liberal-conservadora de la crisis, se han generado distintas respuestas sindicales y ciudadanas. Aquí se analizan tres aspectos: 1) la política ambivalente de pacto y conflicto social; 2) las perspectivas abiertas con la erosión de la política de austeridad, y 3) el papel reivindicativo y sociopolítico del movimiento sindical. 1. Una estrategia sindical doble: pacto y conflicto social Es habitual en los sindicatos definir su estrategia como...
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  • Demetrio Vazquez

    Secretario General Unión comarcal CCOO A Coruña

    Empezamos nuevamente un período álgido de elecciones sindicales. Otra vez durante más de un año nos ponemos a hacer un larguísimo ejercicio de demostración de la pureza democrática de nuestra representación. Meses y meses de confrontación, a veces hasta cruenta, entre nosotros por un escaso porcentaje de subida o bajada de los delegados y delegadas elegidos, y de centrar la acción sindical en aquellas empresas que tienen más de 6 trabajadores relegando, una vez más, a quienes sufren las peores condiciones laborales. Enorme esfuerzo y enorme gasto para obtener casi los mismos resultados. La interlocución en la negociación colectiva es...
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  • Demetrio Vazquez

    Secretario General Unión comarcal CCOO A Coruña

    Decía en mi anterior intervención en este muy interesante debate que la única razón que tenemos de existir es ser útiles para enfrentar colectivamente los problemas que nos afectan como clase. ¿Estamos siendo útiles los sindicatos? ¿Cómo comprobamos esa utilidad? ¿Quién determina si lo somos o no? ¿Podemos serlo aún más si la respuesta es afirmativa? A la primera pregunta no hay una respuesta única. Es afirmativa o negativa dependiendo por una parte de la presencia activa en los centros de trabajo o de los frutos de la negociación colectiva, principalmente de los convenios colectivos. En las empresas donde las plantillas de...
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  • Ignacio Martín

    Colaborador de la Oficina Precaria

    El sindicalismo no es más que la respuesta de los trabajadores ante el modelo productivo y ha tenido diferentes reflejos a lo largo de la historia, no es lo mismo el sindicato profesional de finales del siglo XIX que el sindicato de masa de las fábricas europeas de la post guerra. Desde esta visión, los sindicatos son herramientas de aquellos que se ven obligados a vender su fuerza de trabajo y como tal deben ser útiles. No sirve de nada que diseñemos sindicatos a medida de un modelo soñado o añorado, sino que han de nacer de la práctica y...
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  • Juan Manual Tapia

    CC.OO de Catalunya

    Una primera constatación, es la evidencia del importante nivel de coincidencia con las opiniones que expresa el texto del compañero Joan Coscubiela. Por un lado, la necesidad de comprender el sujeto sindical hoy, su necesidad objetiva, su legitimación, y la utilidad de su función social, a partir de tres grandes factores que se interrelacionan: su propia crisis de transformación, el contexto de la crisis, y el nuevo escenario del conflicto capital-trabajo Es una coincidencia de partida lógica, que además de opiniones personales, tiene su origen en el hecho de compartir durante muchos años un rico patrimonio de análisis y propuestas...
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  • Flo

    Secretario Organización AVALOT

    Creo que el sindicalismo europeo tiene un gran reto por delante y es nada más y nada menos que el construir la Europa Social. Para llegar a donde estamos, posiblemente las organizaciones obreras no lo hemos hecho todo lo mejor que debiéramos pero prefiero pensar que el rival, en esto de la lucha de clases, es el que contaba con más recursos y tenía las cosas más claras. Creo que tenemos que empezar a valorar la posibilidad de crear convenios de aplicación europea, no tiene sentido que trabajadores de la república Checa se disputen productos con los de Catalunya etc, así...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Os adjunto un breve texto, donde doy respuesta a un comentario del compañero Isidor Boix.
  • Isidor Boix

    Ex Secretario de Negociación Colectiva y Acción Sindical Internacional de FITEQA-CCOO.

    ¿Crisis del sindicalismo? Sí, sin duda, como crisis de nuestra sociedad, de las relaciones de producción capitalistas, del modelo social europeo, del modo de hacer política, … ¿Es útil, o necesario, el sindicato? Pues creo que es inevitable, en el mejor sentido de esta palabra. Inevitable y necesario, porque lo considero parte consustancial de nuestra sociedad, del modo de producción capitalista, de las relaciones sociales a él inherentes. Con una u otra denominación, es inevitable que los asalariados (los trabajadores, pero me parece mejor la habitual fórmula de los franceses) se asocien para lo que considero en definitiva la...
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  • Demetrio Vazquez

    Secretario General Unión comarcal CCOO A Coruña

    Organizaciones necesarias y con necesidades Tengo delante de mí una copia de uno de aquellos primeros carnés que mi sindicato, CCOO, nos entregaba al afiliarnos al final de los años 70. En la portada el logotipo de la rueda de los 15 brazos con las herramientas de cada rama, que en Galicia llamábamos el percebe por asociación con la forma en que se agrupan estos crustáceos. En la contraportada la siguiente leyenda: “La Confederación Sindical de CCOO reivindica la mejora de las condiciones de vida y de trabajo de todos los trabajadores, asume la defensa de todo aquello que les...
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  • Joan Carlos Gallego

    Secretario General CC.OO Catalunya

    Hoy se cuestiona la legitimidad, representatividad y credibilidad del sindicalismo. No es un ejercicio neutro, porque tampoco es la fiel descripción de la realidad, pero aún así apunta algunos elementos que no pueden dejar indiferente al propio sindicalismo, que está obligado a reflexionar y debatir en su seno para rehacer prácticas y formas organizativas para mantenerse fuerte y útil en un contexto de precariedad económica, social y democrática, donde su función es, posiblemente, más necesaria. Los cambios legales operados en los últimos tiempos mediante las contrarreformas laborales, debilitan sus capacidades de actuar, de organizar y de tutelar trabajadores. Los cambios...
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  • Desde los inicios del siglo XIX (donde nació una nueva conciencia de clase y las primeras asociaciones obreras) hasta nuestros días, hemos asistido a sucesivos cambios en la organización del movimiento obrero y sindical. El siglo XXI no podía ser una excepción. La hegemonía ideológica del neoliberalismo ha centrado el debate en la sociedad sobre si son o no necesarios los sindicatos. A mi entender ésta es una “reflexión” tramposa; orientada a destruir todos los obstáculos a la libre explotación del Capital sobre el trabajador. Nuestra reflexión es bien distinta. Las organizaciones sindicales siguen siendo tan necesarias como a comienzos...
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  • Daniel Albarracín Sánchez

    Consejero de la Cámara de Cuentas de Andalucía. Sociólogo y economista. Miembro de Anticapitalistas y del Consejo Asesor de Viento Sur.

    ¿Qué relación con la afiliación?. ¿Qué democracia interna?. Sin embargo, la crisis de legitimidad, aparte de la generada por el ruido mediático, también responde a un problema de relación con la sociedad y el mundo del trabajo. El centralismo verticalista, la formación de tribus (y no corrientes) sindicales que sólo persiguen perpetuarse en las direcciones, cocinando los procesos congresuales, las listas, y la pulverización de la deliberación abierta y la discusión cualificada son las principales causas del deterioro de la orientación y de la relación con los y las trabajadoras. Sin duda alguna, la participación de la afiliación, la generosidad...
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  • Daniel Albarracín Sánchez

    Consejero de la Cámara de Cuentas de Andalucía. Sociólogo y economista. Miembro de Anticapitalistas y del Consejo Asesor de Viento Sur.

    El trabajo asalariado sufre permanentes cambios, fruto de ser el vástago de las correspondientes variantes de capitalismo. La fragmentación de la condición obrera se origina en las condiciones de trabajo, vulnerabilidad y competencia. El principal problema que atraviesa el movimiento obrero es que ha de enfrentarse a un escenario de corporativización del conflicto. Los intereses aparentes se muestran muchas veces rivales. El mundo sindical reproduce, a veces producto de la inercia y la falta de estrategia, esquemas empresariales. La estructuración en federaciones, con poderes de negociación diversos y jerarquías e influencia diferentes al externo y al interno, conduce a un...
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  • Desde la trinchera

    11/08/2014

    Moises Torres

    Secretario Servicios Comunidad -Responsable limpieza y recogida UGT

    Como militante sindical de UGT me niego a creer que el sindicalismo es para los trabajadores. Tengo la firme creencia de que los sindicatos son trabajadores unidos, organizados, solidarios, que realizan su actividad intentando mejorar su entorno laboral y tienen como meta una sociedad más justa e igualitaria. Desde esa creencia llevo muchos años luchando con las contradicciones del día a día, muchas de ellas han sido expuestas de manera brillante en la ponencia: “Los sindicatos solo se preocupan de sus afiliados”,“los sindicatos no me resuelven el problema”... U otras como: “no negociéis“, “no podemos hacer una huelga que...
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  • Joaquim González

    Exsecretario General de FITEQA CCOO

    Joan Coscubiela en su excelente ponencia “necesidad, legitimidad y utilidad del sindicalismo” nos invita a reflexionar desde una batería de interrogantes, que confirman la fuerza y el poder que tienen las preguntas como herramientas para la investigación y la innovación. Una pregunta directa y descarnada que formula es: ¿es útil hoy el sindicato?. Mi respuesta y la de muchos ciudadanos será, por experiencia propia e ideología, un rotundo sí. Pero la matizamos, para hacerla más adaptable a la reflexión y nos preguntamos si los trabajadores y las trabajadoras perciben hoy la utilidad del sindicato, posiblemente la respuesta será...
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  • Crisis Empresarial

    06/08/2014

    JJREGATOS

    Trabajador Social. Secretario General del Sector de Administración Local de CCOO en Madrid

    La disyuntiva entre sindicato para los trabajadores o sindicato de trabajadores y trabajadoras, coloca al sindicato en el primer supuesto como un agente económico de mercado más, dependiendo su éxito de los parámetros del mercado: posición frente a la competencia, afiliados como clientes. Si defendemos el sindicato de trabajadores, nuestra razón de ser es continuar defendiendo de forma colectiva los intereses de las personas trabajadoras, sus familias que viven de su profesión, salario o pensión. Ante la globalización radical, la sustitución de las instituciones democráticas por instituciones transnacionales derivadas de una parte de los actores económicos...
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  • darwiniano

    profesor universitario jubilado

    Dice Aristóteles que una sociedad es una reunión de familias o de tribus que buscan el "provecho común", principalmente a través de la complementariedad de oficios. Para que las sociedades europeas formaran una unidad política ordenada tuvieron que superar la división en tribus, porque ello implicaba el peligro de crear estados dentro del estado. Pero con la llegada del marxismo, que ve a la sociedad como la lucha de dos clases antagónicas, surgió el "sindicalismo de clase" que ha ido extendiéndose desde la fábrica hasta abarcar a todo el estado, constityéndose así en una fuerza social que puede...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Con profunda inquietud y preocupación leo en ‘El Boletín.com’ (04/08/2014) que en la nueva formación de Podemos se está discutiendo la posibilidad de promover la creación de un nuevo sindicato. Si esta idea llegase a materializarse se estará repitiendo uno de los errores cometidos en el pasado, cuando la dirección de Comisiones Obreras pasó a manos de Antonio Gutiérrez, primero, y luego de José María Fidalgo, basculando hacia posiciones cada vez más conservadoras. Como respuesta a esta situación algunos obreros de buena fe se mudaron a sindicatos anarquistas, o fundaron sindicatos ‘más radicales’, o simplemente abandonaron la lucha sindical. Como réplica...
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  • Juan José Castillo

    Catedrático Sociología UCM

    Ante los retos de la fragmentación del trabajador colectivo, frente a su dispersión, las posibilidades de agregar intereses, para los sindicatos, son cada vez más difíciles de abordar. Y no es sólo cuestión de la precarización general, de los contratos que ni siquiera existen como tales, de los ‘autónomos por cuenta ajena’, que hoy han sido consagrados incluso por la ley.Sino también de lo que con acierto ha llamado Danièle Linhart la “precarización subjetiva”, la que se convierte en intensificación del trabajo, a veces insoportable hasta el suicidio, también para trabajadores fijos y con cualificaciones de excelencia, como refleja el...
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  • Ramón Alós y Pere Jodar

    Profesores U.Autónoma y Pompeu Fabra. Barcelona

    El texto de Joan Coscubiela plantea numerosos interrogantes que, en sus palabras, no tienen respuesta fácil ni única; también por las dificultades de reflexionar serenamente en torno a los tres planos que destaca. El primero, la crisis de transformación del sindicalismo, es una cuestión básica en la que están plenamente inmersos los sindicatos, en general. Cuestión nada fácil, pues los cambios deben ajustarse a un horizonte lleno de incertidumbres. El segundo, las dificultades añadidas por la crisis, puede tener un carácter más “coyuntural”, pese a que llevemos ya varios años en la misma. Pero nos centramos en el tercer plano,...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Estoy de acuerdo en todo lo que dices, y es un toque de atención serio a los sindicatos -que todos debemos asumir- en cuanto a incorporar una perspectiva de 'género' a la lucha sindical. Por otra parte, es una vergüenza que el trabajo domestico no compute en la elaboración del PIB, pero sí el de la prostitución. ¿Quién dice que la economía no incorpora juicios de valor?
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  • Begoña Marugán

    Profesora Sociología Trabajo Univ. Carlos III Madrid.

    La comunicación resulta determinante y por ello saludo esta iniciativa y aprovecho la misma para reflexionar desde una perspectiva aún no tratada en el debate: la de género. Por empezar por el principio, adjetivaría el neoliberalismo como patriarcal. Quizá sea ésta una redundancia, pero en los regresivos tiempos que corren conviene explicitar esta realidad. La dominación masculina no sólo se reproduce, sino que se agiganta en los tiempos de crisis y por ello una organización socio-política como la sindical, tan necesaria para continuar luchando contra las desigualdades sociales, deberá tenerla en cuenta Centrarse sólo en la igualdad de clase y olvidar...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Estimado amigo: Acepto de buen grado tus comentarios críticos, pero no los comparto. En primer lugar, porque es un error confundir la ‘viabilidad’ de las empresas –es decir, su capacidad para satisfacer las necesidades humanas con el menor coste posible, lo cual será un imperativo incluso en el socialismo- con la obtención de ‘beneficios privados’, algo que sí se cuestionan tanto el marxismo como el anarquismo. Estos términos deberían ser claros para todo activista social, pues como pone en evidencia el movimiento cooperativo todos los días, no son idénticos. En segundo lugar, considero una afirmación muy tajante decir que las estrategias de los...
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  • Piter

    Parado

    En efecto Carlos Javier, has elegido la afirmación más polémica de mi intervención, la cual precisamente había resaltado entre otros motivos, por eso mismo. Simplemente había planteado la afirmación, sin desarrollar los argumentos sobre los cuales sustentarla, cosa que voy a intentar hacer ahora. En primer lugar, decir que (lógicamente) estoy en desacuerdo con tu afirmación de que mi proposición no encuentra apoyo en la tradición del pensamiento socialista, por cuanto las grandes corrientes del socialismo, tanto marxistas como anarquistas, pregonan la erradicación del capitalismo como una de las causas principales de las desigualdades humanas y de la opresión. En este...
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  • Pere Beneyto

    Universidad de Valencia. Fundación 1º de Mayo

    Agradezco, de entrada, a Público la apertura de este espacio de debate sobre el sindicalismo en tiempos difíciles, planteado en torno a la ponencia presentada por Joan Coscubiela, que constituye toda una invitación abierta a la reflexión crítica y propositiva, a la que pretendo contribuir, modestamente, con las siguientes consideraciones sobre el retorno de la cuestión social, la legitimidad de la intervención del sindicalismo confederal (CC.OO. y UGT, fundamentalmente), su relación con los nuevos movimientos sociales y la necesidad de articular un nuevo ciclo de protestas y propuestas en el combate contra la desigualdad. La crisis actual ha roto el...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Adjunto os remito un breve texto donde comento y desarrollo las palabras del compañero Juan Moreno acerca del sindicalismo y los partidos políticos.
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  • Luis María González

    Coordinador Comunicacion CC.OO

    Cuando el ya desaparecido Tony Judt defendía el papel de los sindicatos, los vinculaba a la cultura política que asociaba el orgullo en el trabajo con la solidaridad y el futuro intergeneracional. Algo que conviene tener en cuenta, sobre todo cuando la última crisis económica y financiera ha provocado una pérdida del valor trabajo como elemento definidor de la economía productiva. En este sentido, cuesta imaginar sociedades abiertas y democráticas sin sindicatos que representen y defiendan a los trabajadores, en tanto que herramientas básicas de una cultura política fuertemente enraizada en la democracia participativa. Es verdad que el sindicalismo necesita...
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  • Pepe Aranda

    Secretario de Acción Sindical CGT

    Las propuestas del “sindicalismo del régimen”, a partir de 1978/1980 (Constitución y Estatuto de los Trabajadores), siempre han ido en una doble dirección: por una parte la protección de los colectivos con empleo estable, donde las políticas de concertación social, concretadas en una política de rentas, ofrecían la posibilidad de creación de empleo y, por supuesto, el blindaje relativo de su “no despido” de quienes tenían empleo estable y fijo, a cambio de una moderación salarial Por otra, para quien tenía empleos precarios y/o simplemente estaban en situación de desempleo, éstos sindicatos negociaban, bien prestaciones de desempleo, bien cursos...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    En su interesante aportación al Debate, ha expresado Pedro Muñoz Moreno lo siguiente: «desde la perspectiva socialista NO SE DEBERÍA TENER EN LA MENOR CONSIDERACIÓN LA VIABILIDAD DE UNA EMPRESA PRIVADA.» Creo que esto no es solamente un error, sino que tampoco encuentra apoyo ideológico en la tradición del pensamiento socialista. Resulta a todas luces suicida, desde el punto de vista sindical y político, plantear una oposición estructural entre el ideal socialista y la viabilidad de las empresas, de las que depende el sustento de la clase trabajadora. Antes al contrario, la legitimidad del socialismo sólo será evidente cuando las...
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  • Juan Moreno

    Consejero del Comité Económico y Social Europeo. Colaborador Fundación 1º de Mayo

    Las políticas neoliberales y más recientemente la crisis económica y sus efectos devastadores en el empleo y en la legislación, han debilitado a los sindicatos y expuesto sus carencias, que con todo, aún son las organizaciones sociales mas fuertes. En base a esto se discute, con ánimo constructivo, dentro y fuera de sus filas, sobre sus posibles reformas, pero también se escuchan voces que descalifican su labor, cuestionan su representatividad e incluso su derecho a la vida.Muchas de las preguntas que se hacen ahora sobre el sindicalismo son muy viejas, le han acompañado desde su nacimiento...
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  • Piter

    Parado

    Realmente el tema propuesto es muy complejo y tiene muchos factores que se pueden interpretar desde puntos de vista extremadamente opuestos, algunos de los cuales (la mayoría) ya han sido planteados por el ponente u otrxs comentaristas. En mi análisis voy a ser, como dice Joan Coscubiela, hipercrítico, pero partiendo de una premisa a mi juicio fundamental: Mientras exista el trabajo asalariado en cualquier forma y sistema que podamos imaginar, serán imprescindibles los sindicatos. Hacer el apunte de que, en principio, hablo siempre de los mayoritarios, UGT y CCOO, aunque algunos puntos sean extensivos en mayor o menor grado...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    En su aportación al Debate el compañero Rodolfo Benito ha mencionado no menos de cuatro veces las palabras ‘justicia’ o ‘justicia social’; y termina su escrito con el siguiente comentario: «Creo que hay que construir un nuevo relato sobre y desde el sindicalismo, reivindicando en positivo la justicia de sus demandas, el componente ético de su acción y la utilidad social de su intervención colectiva.» En mi opinión, si es tan difícil y cuesta tanto trabajo impulsar y llevar a la práctica la idea de la justicia económica, no es sólo por el inmovilismo y la oposición feroz de los...
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  • Rodolfo Benito Valenciano

    Secretario Estudios CC.OO y Pte. Fundación 1º de Mayo

    El sindicalismo se enfrenta a un doble desafío. De una parte, desarrollar todo tipo de iniciativas y de propuestas tanto en el marco de la Unión Europea como de España, con el objetivo de poner fin a las políticas de austeridad, como elemento determinante para salir de la crisis, en base a una recuperación real, que llegue a las personas, sobre la base de empleo de calidad y con derechos; De otra, desarrollar una línea de actuación consistente en fortalecer el espacio sindical, el papel del sindicato en la empresa y en la sociedad, su poder contractual, acompañado de...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    José Javier Cubillo, en su aportación al Debate, ha afirmado lo siguiente: «Su misión [del sindicalismo] es defender a los trabajadores, ese es su objetivo y ningún otro. La complejidad o la controversia surge, cada día, en cómo se articula ese objetivo.» Según el Diccionario de la Lengua, el verbo defender significa ‘amparar, librar, proteger’. Vemos pues que la intención que anima la labor de los sindicatos es noble: amparar y proteger al trabajador, ya que es la parte más débil y vulnerable en la relación contractual que se da entre el Capital y el Trabajo. Y así lo...
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  • Jose Javier Cubillo

    Secretario de Organización y Comunicación de UGT

    Comparto buena parte de los planteamientos que hace el ponente, en cuya exposición queda claro un gran conocimiento del movimiento sindical y de los problemas que afronta en este momento. Voy a centrar mi aportación en algunos de los asuntos que plantea Joan Coscubiella y que encuentro esenciales. 1.- La respuesta que considero más fácil, y más evidente, es cuál es la misión del sindicalismo hoy. Su misión es defender a los trabajadores, ese es su objetivo y ningún otro. La complejidad o la controversia surge, cada día, en cómo se articula ese objetivo. La defensa de los trabajadores surge,...
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  • Ángela Sánchez García

    Miembro de CGT

    Desde mi experiencia entiendo que el sindicalismo es autodefensa de los derechos de la clase trabajadora, defensa en primera persona junto a los demás, de derechos sociales y búsqueda de transformación social con el objeto de lograr un mundo más justo. Digo autodefensa porque la mejor forma de avanzar es implicarse directamente en todos los procesos: de lucha, de decisión, de negociación… Delegar lo imprescindible, más bien nada. Por eso la participación en la Asamblea es un elemento esencial para CGT. Somos responsables de lo que hacemos o dejamos de hacer y las decisiones llegarán más o menos lejos dependiendo...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Pocos días después de aparecer en Público.es mi documento sobre el conflicto Capital-Trabajo y su solución desde el punto de vista marxista, aparecen dos artículos en el periódico El País, uno de Victor Lapuente Giné y otro de José Ignacio Torreblanca (06/07/2014), buscando descreditar, por enésima vez, la propuesta marxista. Ya el hecho de que se tenga que insistir, una y otra vez desde hace más de 150 años, en esta tarea de desacreditación es algo que ya resulta hasta divertido. Permítaseme recordar aquí como desenmascaró Marx a estos sicofantes cuando alzan la voz en grito contra los que nos...
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  • Julian Ariza

    Sindicalista

    Está de moda criticar a los sindicatos lo que, por cierto, no es una novedad. Los ataques al movimiento sindical son tan antiguos como el capitalismo, que les obligó a aparecer para contrarrestar su rapiña. Las agresiones tienen ciclos. En la España democrática se les alabó por la contribución a acabar con la dictadura franquista y favorecer el asentamiento de la democracia; se les llamó más tarde dinosaurios condenados a desaparecer por su resistencia al desmantelamiento de empresas durante la reconversión industrial de los años ochenta del pasado siglo; se les volvió a poner de ejemplo de responsabilidad y...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    En el momento de aparecer la aportación al Debate del compañero de Izquierda Unida Héctor Maravall, acababa yo de terminar de escribir un documento –que paso a adjuntaros- donde expongo una solución al conflicto Capital-Trabajo desde la posición marxista a la que pertenezco. En él podréis comprobar que el abanico de posibilidades que se le ofrece al movimiento obrero es más amplio que el que Héctor nos presenta. Por otro lado, si bien yo me he posicionado en mi primera aportación al Debate contra toda forma de elitismo izquierdista –por desgracia más corriente de lo que se piensa-, y que...
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  • Héctor Maravall

    Abogado de CCOO

    Tras mas de seis años de crisis, ya tenemos suficientes datos sobre el cambio que se esta propiciando en el ámbito de las relaciones de trabajo. Se busca aniquilar el modelo que se desarrolló tras la Segunda Guerra Mundial en los estados democráticos de Europa, que costó enormes luchas sindicales conseguirlo y un pacto político entre la izquierda y la derecha. Un modelo apoyado en el Derecho del Trabajo, en la presencia reconocida de los sindicatos en las empresas, en el papel fundamental de la negociación colectiva y en el respeto a unas condiciones mínimamente dignas de salario, jornada, estabilidad...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    De la interesante intervención de Ignacio Muro quisiera destacar este párrafo: «Los cambios en las formas de poder acaba impregnándolo todo: construye íntimamente al sujeto, moldea al trabajador. En la medida que el nuevo poder empresarial se fortalece, busca formas entre las que se difumina y oculta, pretende hacerse invisible. En ese contexto, aunque la sobreexplotación se instala en el mundo el sentimiento de "estar explotado" se mitiga. En su lugar, resucitan otras sensaciones que podemos identificar con las de frustración, exclusión, marginación, ninguneamiento, desprecio, indiferencia… La dignidad humana recupera protagonismo. El movimiento de lo indignados es un movimiento ciudadano...
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  • Ignacio Muro Benayas

    Presidente de la Plataforma por la Democracia Económica

    Todos los grupos sociales, desde los transportistas a los médicos, desde las grandes empresas a los campesinos, tienen tendencia espontánea a identificar y defender sus intereses colectivos. El hecho de vivir del propio trabajo, intelectual o manual, ha constituido durante mucho tiempo un cemento suficiente para favorecer una identidad común. Siempre fue, no obstante, una identidad trabajada que, ha utilizado cada conflicto como una ocasión para articular un frente de intereses de las mayorías construido desde las "inmensas minorías", más elevado, más numeroso y más consciente. "Sumar” a los diferentes colectivos es la labor que ha justificado al...
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  • Una gran iniciativa

    18/06/2014

    Carlos Javier Bugallo Salomón

    Licenciado en Geografía e Historia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía.

    Sin duda, la cuestión del papel de los sindicatos en el momento actual es uno de los más importantes a los que se enfrenta la Izquierda española. Por ello, saludo como una gran iniciativa por parte de Público.es el abrir un Debate sobre el particular. Lo que tengo que decir es lo siguiente. Si los sindicatos más importantes de nuestro país, Comisiones Obreras y UGT, han perdido algo de su prestigio pasado, no ha sido sólo por una mala gestión de sus respectivas direcciones, sino también, voluntaria o involuntariamente, por el error de todas aquellas personas de izquierda que se...
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