Enric Tubert, profesor de Lengua y Literatura e historiador del arte, impulsa en un pueblo del Alt Empordà ‘PUNT DE LECTURA’, una iniciativa cultural de éxito sobre narrativa catalana contemporánea.

“Escribir es difícil”, pero aun así “cada vez hay más gente que escribe”. “La iniciación a la lectura tiene cierta dificultad”. Lo reconocía con estas palabras una representante más que reconocida de las letras catalanas, Maria Mercè Roca, ante una cantidad de personas que para algunos resulta sorprendente.

Las ofertas culturales de calidad y el interés por la cultura no son ni de lejos patrimonio de las grandes capitales.

Son las que cada viernes de los meses de julio y agosto se reúnen con narradoras o narradores catalanes, en un pueblo del Alt Empordà, Agullana, para escuchar, hablar y reflexionar sobre lo que representa el hecho de escribir y sobre sus últimas novelas.

“Leer y escribir cuesta”, insistió la decana de la Institució de les Lletres Catalanes, cuando explicaba cómo había concebido y elaborado, “con mucha calma”, su último libro, Marí (La Magrana).

Maria Mercè Roca participaba por tercera vez en uno de los ciclos literarios que desde hace trece años organiza y dirige en Agullana Enric Tubert, historiador del arte y profesor de Lengua y Literatura, que demuestra reiteradamente, de muy diversas maneras, que las ofertas culturales de calidad y el interés por la cultura no son ni de lejos patrimonio de las grandes capitales.

Una actividad minoritaria

“Es un tópico decir que antes se leía más”, a pesar de que “la lectura siempre ha sido una actividad minoritaria”. “En el mundo en que vivimos hay mucha más gente que sabe leer de la que había antes”, “inevitablemente hay más gente que acaba leyendo literatura”, explica Enric Tubert, en una entrevista en la cual pone el énfasis cuando habla sobre la manera de incentivar el hábito de leer.

«La clave importante para que haya lectores se encuentra en la escuela y en la familia… y en las bibliotecas».

“La clave importante para que haya lectores se encuentra en la escuela y en la familia. La gente que crece en un contexto en el cual la lectura forma parte de la cotidianidad es muy difícil que en alguna de las fases de su vida no sea lectora”. “Y pienso que otro lugar donde ocurren milagros es en las bibliotecas. En estos momentos, en Catalunya, en las bibliotecas, especialmente entre las franjas sociales más desfavorecidas, se hace un trabajo ingente, enorme, como espacio para hacer deberes, espacio de trabajo, y con ello como espacio para descubrir la lectura”.

Punt de Lectura

Tubert es un intelectual catalán, de l’Empordà, que ha hecho posible a lo largo de estos años que sesenta y tres autoras y autores de novela en catalán participaron en las diferentes ediciones de Punt de Lectura, que es el nombre con el que se conoce “el ciclo centrado en narrativa” que tiene lugar cada verano en Agullana.

Ocho escritoras y escritores han sido seleccionados y convocados una vez más entre quienes han publicado libro en el último año. Y se ha hecho de nuevo de acuerdo con una serie de criterios: respeto de la paridad de género, “que dos o tres autores hayan obtenido premios de novela entre los más conocidos del país”, como los ‘Prudenci Bertrana’, ‘Josep Pla’, ‘Ramon Llull’ o ‘Proa’, “que como mínimo uno o dos fueran debutantes, es decir, que aquella narración que han publicado sea la de su primera novela”, como es el caso de Gemma Ventura o de Helena Guilera; que al menos uno de los autores invitados al ciclo proceda “de mundos diferentes al de la novela”, como por ejemplo el de la música, la poesía, o el periodismo, y que participe también un o una novelista como mínimo de un territorio de habla catalana que no sea el Principat de Catalunya.

Sesenta y tres autoras y autores de novela en catalán participaron en las diferentes ediciones de Punt de Lectura.

Este año, por ejemplo, se ha podido contar con la presencia del científico y narrador del País Valencià Martí Domínguez.

En Punt de Lectura se favorece además la diversidad de grupos editores y que no falte “quién publica y apuesta por editoriales más alternativas”.

Tubert explica también el peso de otro criterio no explícito y es que “en cada una de las ediciones siempre se cuente al menos con un autor o autora de una novela en la cual el arte, como tema, esté presente directa o indirectamente”. “Creo que esto es una debilidad que yo tengo”, confiesa en alusión a su formación y a su perfil de experto simultáneo en literatura y artes plásticas.

En esta decimotercera edición, por ejemplo, uno de los autores con más poder de convocatoria, Màrius Serra, se prodigó al hablar sobre La dona més pintada (Edicions Proa), un libro que combina realidad y ficción, que le exigió un gran trabajo de investigación sobre la obra y vida del pintor Maties Palau Ferré, y cuya lectura obliga a reflexionar sobre la complicada relación entre arte y comercio.

El pasado verano, la escritora Tània Juste, pudo compartir con los asistentes las inquietudes que la llevaron a escribir Amor a l’art (Columna 2021), [Amor al arte, (Ediciones Maeva, 2021)], un libro reivindicativo de la visibilidad de las mujeres artistas y de su obra.

Un momento de la sesión de ‘Punt de Lectura’, en los jardines de la sociedad La Concòrdia, de Agullana (Alt Empordà). “Públic”.

Literatura, arte, periodismo…

¿En qué estado se encuentra la literatura catalana?

“Creo que en el terreno de la narrativa pasamos por un momento francamente muy interesante. Hay autores de mucha calidad y con estilos muy diferentes. Existe una avalancha de autores que provienen del mundo del periodismo, como formación, y que a menudo tienen una posición personal mediática, de tal manera que cuando publican una novela suenan mucho y resultan exitosos en ventas, pero rápidamente te das cuenta de quienes han entrado en un mundo en el que se quedarán y de los que han hecho una pieza que ha funcionado bastante bien y que quizás es bastante buena, pero que quedará como una anécdota”, responde Enric Tubert.

«En el terreno de la narrativa pasamos por un momento francamente muy interesante».

Y añade. “También es interesante ver a gente que proviene del mundo de la pintura o de las artes plásticas y que de repente entra en el mundo de la literatura y lo hace con una mirada renovada”. “Hay una generación muy joven que en las novelas que publican utilizan dibujos, gráficos… entran con una serie de elementos que son nuevos y que conectan con toda una generación de gente a la cual le gusta seguramente un tipo de discurso más delimitado, más fragmentado”.

El poder de la palabra y el de la imagen

Sociólogos y comunicadores entran a veces en polémica sobre cambios en los paradigmas culturales. Unos valoran el poder de la palabra por encima del de la imagen que, según dicen, pone en peligro el pensamiento abstracto, y otros, profesionales y artistas, son defensores de diferentes formas de creación iconográfica y de lenguaje visual. Ya hace una barbaridad de tiempo que se dice y se repite aquello de que “una imagen vale más que mil palabras”.

Enric Tubert, en su condición de profesor de literatura, de experto en artes plásticas, y de intelectual comprometido en la difusión cultural, toma partido en favor de todas las formas de comunicación.

“Yo creo que cada vez queda más claro que el arte, más allá de ser una actividad, cuyo resultado son unos objetos que tradicionalmente se ha considerado que son ‘bonitos’, -entre comillas-, es una forma de comunicación, que está al servicio de quien sea, en función de las épocas, de un poder o de otro, de un mercado o de otro”, afirma. “Cuando eres profesor de literatura, en ocasiones, cuando quieres que quede claro un concepto estético, o un detalle propio de un autor o de una época, el mejor recurso que tienes es proyectar imágenes de pintores contemporáneos”. “A veces, lo que no se entiende al analizar las palabras o la estructura del texto, sí que se entiende viendo una imagen”, asegura.

El impulsor de Punt de Lectura, además, es también un activista cultural más que interesado en el mundo de la fotografía y, particularmente, en el legado a menudo olvidado en cajas, cajones, álbumes y estantes de muchas casas. Entre los libros que ha publicado, se encuentra el dedicado a la ‘Agullana desaparecida’, en el cual rescata un montón de imágenes en blanco y negro, que comenta para transmitir conocimiento histórico, económico, urbanístico, artístico, arquitectónico y social a través de infinidad de escenas de la vida cotidiana de su pueblo.

De hecho, en la edición de este año de Punt de Lectura, destaca también la presencia de autores de libros en los que la fotografía ocupa un papel más que destacado. Maria Mercè Roca otorga una función especial a una Leica R4, en manos de su protagonista, la Marí. A su abuelo le gusta mucho la fotografía. “La fotografía siempre dice la verdad, sobre todo las antiguas”, piensa la escritora. El periodista y escritor Martí Gironell, que fue el primer invitado del ciclo de este verano, centra su última novela, El fabricant de records (Columna Edicions), en un fotógrafo ambulante que a principios del siglo XX recorrió Catalunya para fotografiar a su gente. Gironell, explica Tubert, “reivindicó la fuerza de la fotografía como herramienta para construir recuerdos y para aprender a mirar”.

En otro extremo se encuentra Severina,  protagonista de la novela de Imma Monsó,  La mestra i la bèstia (Anagrama), que leía compulsivamente desde muy pequeña, “marcada a fuego” como su madre por la palabra escrita. “Leía porque quería salvarse. Leía porque quería ser libre, sabia, rica y feliz”, se dice en este libro también comentado con y por su autora en el ciclo literario de Agullana.

Un ciclo sobre narrativa catalana, ¿allí arriba?

«En un lugar remoto, un micropueblo de menos de mil habitantes, situado en un extremo del territorio, existe la posibilidad de dialogar con autores contemporáneos interesantes».

Punt de Lectura se ha consolidado como una iniciativa cultural de éxito. Muchos autores quedan sorprendidos por el hecho de que “en un lugar remoto, un micropueblo de menos de mil habitantes, situado en un extremo del territorio, existe la posibilidad de dialogar con autores contemporáneos interesantes con la misma naturalidad y calidad que se podría conseguir si la cita se diera en el barrio de Gràcia de Barcelona”, explica su impulsor.

“Lo que ha ido pasando es que gente del mismo pueblo… y de pueblos del alrededor, de La Jonquera, de Maçanet de Cabrenys, Darnius, La Vajol, pero también de Colera, Figueres, Llançà… ha ido adquiriendo el hábito, en función del autor que acude, de ir hacia Agullana los viernes, asistir a la sesión y, si conviene después, cenar o tomar algo en los jardines de La Concòrdia. Eso hace que a menudo el número de asistentes sea más o menos un centenar, que haya noventa, ciento veinte… este año, algún día 135… y claro, los autores, cuando contactas por primera vez con ellos, si no saben dónde está Agullana y se lo explicas, dicen, ¡ostras! ¿Allí arriba? Lo ven como un lugar alejado, remoto… Autores como Joan Benesiu, o el mismo Martí Domínguez, que ha venido este año, se desplazan desde Alacant o desde València. Para ellos es un extremo, pero una vez están aquí, cuando empieza a llenarse el espacio, y a menudo hay que añadir sillas, quedan muy sorprendidos ”.

«Se trata de entrar en las estrategias técnicas que un novelista asume a la hora de construir una novela».

“El libro es como un artefacto”, dice Enric Tubert  a las personas que manifiestan interés por su iniciativa. Lo dice porque le gusta considerarlo en su conjunto, desde la portada, “como metáfora de lo que hay dentro”, hasta su estructura. Y lo más importante, como una excusa para que los autores puedan compartir con el público lo que representa para ellos el hecho de escribir narrativa, “qué trabajos de documentación, de edición, de corrección han tenido que superar”, y para poder tratar sobre “aspectos formales de contenido y de estilo de la novela, de su trabajo”. “Se trata de entrar en las estrategias técnicas que un novelista asume a la hora de construir una novela”.

Este es seguramente uno de los secretos del éxito de Punt de Lectura.

“Peccata Minuta. No solo buenas prácticas”

Con este título se inicia el próximo lunes 17 y hasta el 26 de abril, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, un ciclo de charlas/conferencias en el que diversas figuras de la cultura reflexionarán sobre cómo los errores les han servido en sus carreras como una forma de aprendizaje. En la primera sesión serán la polifacética Itziar Castro, actriz, cantante, productora, directora, autora y la cantautora malagueña Maria Peláe, las que expondrán sus “peccata minuta”, esas pequeñas faltas, errores leves, inevitables tropezones que les han servido para avanzar en sus respectivas carreras.

Un par de días después, el miércoles 19, será el turno del productor  Enrique Lavigne y de la artista multidisciplinar Etsy Quesada.

Sobre la importancia de la salud mental reflexionarán el 24 de abril  el psicólogo Pablo R. Coca (Occimorons). Y sobre las dificultades de abrirse camino en un mundo lleno de obstáculos nos contará sus experiencias la cantante Travis Birds.

El 26 de abril finalizará el ciclo con las intervenciones de la influencer (actriz, cómica, presentadora, escritora, columnista y activista española) Asaari Bibang y del conocido  Manuel Burque, actor, guionista y presentador.La productora y creadora de este ciclo, Cristina (Mía) Abelló, nos dice que la pretensión de estas charlas no es en absoluto debatir sobre lo que es el éxito o el fracaso, sino conocer cómo los errores pueden ser también una fuente de inspiración, no de penitencias ni remordimientos.

Cuenta que imaginó estas conversaciones sobre el fracaso como “un manual de sabiduría, una caja de herramientas, un mea culpa popular, un valioso conjunto de experiencias. La mayoría de nosotros prefiere no correr riesgos, no equivocarse, no fallar, es decir, no fracasar.” Y continúa afirmando “¿Desde cuándo le hemos concedido al término fracaso la posibilidad de generarnos angustia, frustración, ansiedad, miedo? ¿Por qué pensar que podemos equivocarnos nos paraliza, nos autodestruye, nos limita?”

“Las experiencias de todas estas personas deben servir para que podamos humanizar el fracaso y seguir adelante. Y quizás, después de escucharles, tengamos miedo a equivocarnos”, concluye.

Más de 150.000 personas viven con VIH en España, según datos recientes proporcionados por el Plan Nacional del Sida. Y hay un 13% de las personas que lo tienen y no lo saben. Según información de Onusida (El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida), durante los dos últimos años de la COVID-19 y otras crisis mundiales, el progreso contra la pandemia del VIH ha decaído, los recursos se han reducido y, como resultado, hay millones de vidas en riesgo. Desde 1988 cada año, el 1 de diciembre, el mundo conmemora el Día Mundial del Sida. Desde entonces las agencias de las Naciones Unidas, los Gobiernos y la sociedad civil se reúnen cada año para luchar en determinadas áreas relacionadas con el VIH. El lema de este año será Igualdad Ya.

Dentro de las iniciativas que se ponen en marcha para concienciar a la población sobre el VIH, hay que destacar el original encuentro Mujeres con V: Positivas y diversas, en el que seis mujeres que tienen el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) contarán sus experiencias como seropositivas. Se trata de una “conferencia performativa”, organizada por la Compañía Teatreras y Pride+, apoyada por Cesida, la coordinadora estatal de VIH y sida, que está formada por 75 entidades que representan a más 120 organizaciones de todo el territorio español.

“Esta idea surge de los proyectos de intervención psicosocial con mujeres con VIH que han sido desarrollados desde Cesida en colaboración con la doctora Álvarez y que se basan en el uso de herramientas audiovisuales. Estas intervenciones son «Podcast Positivos», en los que hemos enseñado a las mujeres a hacer podcast para hablar de diversos temas relacionados con el VIH y en el proyecto «Itinerantas», que es una exposición de fotografías y micropodcast realizados por las mujetes. A partir de ahí empezamos a darle vueltas sobre cómo dar un paso más allá y se pusieron en contacto conmigo”, nos dice Nicoletta Cappello, directora del proyecto El Público y responsable de dirigir esta conferencia performativa, que aplica el teatro cómo herramienta de Educación y Transformación social.

“Se trata de una obra de teatro creada y representada por mujeres con VIH en la que intervienen expertos/as que abordan diversos temas relacionados con el VIH. Carmela La Vela, Lola Power, La Faraona, Mariquilla, Arancha, Flor,  las participantes en esta obra, son mujeres con superpoderes, y la obra tiene el objetivo de mostrar esas fortalezas. Ellas se han enfrentado el estigma asociado al VIH y a situaciones vitales muy complejas y, sin embargo, son mujeres tremendamente optimistas y vitales. Son mujeres muy distintas y, a la vez, tienen tantas cosas en común que se han hecho amigas entre ella”, continúa explicando Nicoletta.

Desde la aparición del VIH, hace 40 años, sigue presente el estigma y la discriminación hacia las personas con este virus. Y todavía hay normativas y legislaciones discriminatorias y anacrónicas que limitan los derechos, así como el acceso a bienes y servicios, a las personas afectadas.

Visibilidad = Dignidad es el lema elegido para reivindicar los derechos de las personas con el VIH y reconocerlas como parte importante de la sociedad.

Además de Cesida, la obra cuenta con una subvención del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 y con la colaboración de otras entidades públicas y privadas. Se celebrará el 24 de noviembre en el auditorio del Ministerio de Cultura, calle de San Marcos, 40, Madrid, a las 19:00 h.

Desde Cesida informan de que la entrada es libre hasta completar aforo y que es obligatorio inscribirse en el formulario para poder asistir al evento.

Antes de escribir esto leo que “[o]cho activistas de la PAH podrían ir a la cárcel por intentar parar el desahucio de Paola y sus tres hijos en Guadalajara”. Para aquella protesta pacífica- por reclamar el derecho humano a una vivienda, siquiera para tres menores de edad – la Fiscalía y el banco dueño de la casa piden penas de prisión.

En los márgenes, la reciente película que dirige Juan Diego Botto, expone esta insoportable realidad: más de 100 desahucios diarios. Los coloca en el debate público, promueve la movilización cívica y exige respuesta institucional. Todo eso logra una ficción documentalista que rehúye el paternalismo, la condescendencia y el simplismo maniqueo. Estos son rasgos del discurso “izquierdoso”; un estereotipo previsible. En consecuencia, fácil de rebatir y de marginar; por tanto, recluido “en los márgenes”.

Dícese izquierdoso/a de la gente de buena familia y abultada cartera que exhibe un buenismo que se proclama solidario; pero que resulta descomprometido y sin traducción práctica alguna. Excepto el autobombo, sostenido por una pornografía sentimental de la existencia idealizada de las clases bajas.

Califico En los márgenes de ficción documentalista y no de “cine social”, “político” o “comprometido”. Expresiones que suelen ensalzar ensayos fílmicos “de autor” y panfletos ideológicos o sentimentaloides. Los primeros resultan inaccesibles al público al que, supuestamente, se dirigen. Y éste, como es lógico, no soporta sermones propagandísticos ni idealizaciones esteticistas y sensibleras de la miseria que sufren.

El guion – coescrito entre el director y Olga Rodríguez – tiene el pulso de una novela de costumbres y la pulsión de un reportaje periodístico con tintes picarescos y de crónica negra; con apariencia documental. Narra 24 horas frenéticas en tres frentes de la lucha por la supervivencia, antes llamada guerra de clases.

En el primer frente pelea Azucena, interpretada por Penélope Cruz; que además, produce la película. Se trata de una trabajadora precaria, casada con un inmigrante argentino que autoparodia Juan Diego Botto. Ambos – con un matrimonio en crisis y un hijo enmudecido – víctimas colaterales y domésticas de la crisis – afrontan un desahucio inminente. La segunda historia la protagoniza Rafael, que encarna Luis Tosar: un abogado empeñado en reunir a una madre magrebí con su hija, Salma. Y en la tercera trinchera está Teodora, una anciana enferma que busca al hijo al que apoyó sufragando su negocio antes de que este naufragase. Alejados desde entonces, el tiempo también corre en su contra.

En los márgenes ofrece una historia coral que resulta angustiosa y dramática, pero también vital y esperanzada. No rehúye mostrar el dolor social, pero lo acompaña de autoorganización, autoayuda ciudadana y compromiso cívico. Con estos mimbres – tal como muestra la escena en la que irrumpen como actores reales los activistas de la PAH – se gesta y se exige la justicia social; peleándola en la calle y en las instituciones.

La película logra aquello a lo que aspiran los autoproclamados portavoces de las clases populares. De ella puede decirse “Si se te cruza, no te queda más remedio, [la] ves, eres partícipe”. La frase, extraída de una conversación del personaje de Tosar con su hijastro, resume la función política de la cinta: hacernos partícipes: convertirnos en parte del problema y de la solución.

No es este un cine para espectadores ideologizados, sibaritas del “séptimo arte” o pijiprogres que consumen “experiencias solidarias”. Busca de forma explícita – y, por tanto, honesta – crear conciencia. No sé si de clase trabajadora o del precariado. Pero sí de una ciudadanía que se siente responsable de defender los derechos humanos, exigiéndolos en la práctica y ejerciendo la libertad de asociación, protesta, defensa legal y acción directa no violenta.

Reconocerse parte del problema conlleva la autocrítica y esta, a su vez, exige distancia. Aunque se echa en falta en algunos pasajes, es consecuencia del foco que antes alabamos. El equipo de esta película suscribe el contrato del desaparecido Rafael Chirbes con el “pueblo galdosiano”, empeñado en “el esfuerzo para que la miseria no te degrade, en ese mantenerse en un estrecho filo siempre amenazado”. Allí, en los márgenes, diría de nuevo Rafael si siguiese entre nosotros: ”quedan algunos elementos en los que apoyarse para reconstruir ciertos pilares imprescindibles del código que venga si alguna vez este mundo de mierda salta en pedazos”.

Hubiera sido deseable una cuarta trama – aunque alargaría la peli – que apuntase la responsabilidad de las clases medias, propietarias y especuladoras, en el problema de la vivienda. La (ultra)derecha las atrae con el espantajo de la ocupación. Mientras la izquierda electoral rehúye incomodarlas, se divide y renuncia a topar los alquileres, grabar con impuestos las casas vacías o crear más vivienda social.

Saberse parte de la solución exige compromiso. Visibilizando el de la PAH – la Plataforma Anti-desaHucios que la película homenajea – la cinta revela su carga moral. Entonces, la compasión da paso a la empatía. Y la indiferencia, a la santa indignación. La mirada ya no se centra en el dolor sino en la esperanza de lucha colectiva. Y esta se alimenta del sentimiento con el que Penélope Cruz, lanza un grito mudo – “VERGÜENZA” – defendiendo el derecho a techo de su familia. La explotada y oprimida ya no se culpa, señala y combate a los culpables.

En los márgenes denuncia la marginación y rehúye la marginalidad izquierdosa. Se dirige a tres públicos, retratándolos sin apenas clichés y mediante las tres tramas que antes dijimos. La primera, centrada en el personaje de Tosar, convoca al público afín. A los trabajadores y administrativos que median para solventar las carencias sociales. Sin recursos ni apoyo institucional. Rebasados y estresados, precarizan también sus relaciones personales y vidas familiares. El cotidiano es para ellos un infierno de estrés, impotencia y carreras contrarreloj. Con todo, se mantienen a flote y son el asidero de otros muchos. El retrato de este activismo no resulta apologético, maximalista ni dogmático. Le salva la auto-ironía, la autocrítica y el reconocimiento de sus límites.

La segunda historia, la de Azucena y su marido inmigrante, apela a un primer círculo de afectados. Ella hace de madre coraje y él de derrotado derrotista. El apoyo que reciben del vecindario aporta dignidad y exorciza la autoculpa, haciendo posible la movilización. Y una última trama, la de la madre solitaria y el hijo ausente, extiende el círculo de afectados a la clase media hundida y humillada. Aunque resuelto de forma expeditiva, resulta imposible no identificarse con relato del emprendedor fracasado y una madre indigente.

Esos tres hilos se trenzan al final de la película y esta representa así la red del tejido social, necesaria para sostenerse en pie. La grandeza de los creadores reside en representarlo sin suplantarlo. No hace falta que las activistas de la PAH irrumpan en las proyecciones. Están presentes. Cuando comparecen en el film, ese es “el momento de la verdad”. La realidad político-social y la ética ciudadana entran en escena. Y nosotros en su asamblea. Toda una lección para las siglas partidarias y sindicales que, sin (re)conocer el liderazgo ciudadano, pretenden representarlo.

El pasado 13 de septiembre se inauguró en el Palau Robert de Barcelona, un emotivo acto al que tuve la fortuna de poder acudir, la exposición “Jordi Sierra i Fabra: 50 anys creant històries”, en castellano, “50 años creando historias”, que reúne y recoge una amplia y documentada muestra de toda la obra periodística, literaria y social a favor de la cultura de uno de los escritores más grandes de la historia contemporánea de nuestra literatura, autor de más de 500 libros entre novelas, ensayos y biografías.

Su obra ha sido traducida a más de 30 idiomas, entre los que se cuentan por supuesto el inglés o el francés, pero también el japonés, chino, ruso, griego, checo o polaco entre muchos otros, lo cual nos proporciona una muestra enormemente significativa de la transversalidad y la universalidad del talento, y la creatividad de Jordi Sierra i Fabra. Un escritor que es todo un patrimonio de nuestra historia del cual no siempre se ha proyectado adecuadamente su dimensión más completa como autor, motivo por el cual, como seguidor de su obra y como lector suyo, me congratulo de que se celebre esta exposición en su ciudad natal, en su Barcelona escenario de tantas y tantas de sus mejores novelas, que entiendo debería reivindicar más aún su figura literaria y dar a conocer más la ingente labor a favor del mundo de los libros que Jordi lleva haciendo desde hace muchísimos años.

©Juan Miguel Morales

En la inauguración de esta exposición, además del propio Jordi Sierra i Fabra, acompañado de sus lectores, familia y amigos más cercanos, intervinieron Izaskun Arretxe, directora de la Institució de les Lletres Catalanes y Jofre Llombart, Secretario de Difusión del Departament d’Economía i Hisenda de la Generalitat desde el ámbito más institucional, reconociendo y poniendo muy en valor todos ellos en cada una de sus intervenciones la aportación a la cultura, tanto catalana como universal de la obra de Jordi Sierra i Fabra a lo largo de estos 50 años.

Por otro lado, lo que el propio Jordi llamaba el “núcleo duro” del equipo que trabaja habitualmente con él, sus colaboradores más cercanos, Hortensia Galí y Jordi Bianciotto, quienes han trabajado de manera ejemplar, con un cuidado, una dedicación y una profesionalidad encomiables en la puesta en pie de esta exposición, también intervinieron para dejar su testimonio acerca de lo que había significado para ellos acometer esta tarea, para terminar con una sorpresa sensacional.

©Juan Miguel Morales

Jordi contó en su alocución que una de las dedicatorias más emotivas que recordaba haber hecho en sus libros constaba solo de cuatro palabras: “A Santi Arisa, músico”. Santi Arisa es con toda seguridad uno de los baterías y maestros de la percusión más grandes del mundo, quien suscribe estas líneas le lleva siguiendo desde hace casi 40 años, desde los tiempos de los míticos Pegasus y pese a que no fue posible instalar en el jardín del Palau Robert una batería, Santi apareció desde la escalinata principal con dos baquetas y haciendo, como no podía ser de otra manera en él, un ejercicio de percusión que arrancó encendidos aplausos por su originalidad y su maestría.

Entre el público asistente, fue entrañable y muy placentero encontrar y saludar a gente como Pere Gené, cantante de los míticos Lone Star con su hijo Jordi, a miembros de la Companya Eléctrica Dharma o a Lluís Gendrau, director y editor de la publicación decana del periodismo musical centrado en la difusión de la música en catalán, ‘Enderrock’, y que también ha sido uno de los principales impulsores de este proyecto de exposición.

La expo puede visitarse en la Sala 1 del Palau Robert (Paseo de Grácia 107, Barcelona) hasta el próximo día 30 de octubre, y aunque por el reducido espacio del recinto no abarca todo lo que conforma la obra de nuestro protagonista, la exposición es aún así muy completa, muy bien estructurada, y su visita pormenorizada ofrece una visión de conjunto interesante, atractiva y estimulante de toda la obra y la vida de Jordi Sierra i Fabra.

Cuatro escenarios, cuatro espacios son los que construyen este recorrido vital y literario sobre los que se ha construido la vida de Jordi. En la expo, el primero de ellos nos lleva a sus recuerdos y testimonios de una infancia que no fue fácil en algunos aspectos –sufrió acoso escolar por su tartamudez, aunque en cierta medida esa circunstancia le ayudó a encontrar en la literatura un refugio, una evasión, un camino de superación- y en el que quizá está más presente su memoria más personal, tanto en el juego de ajedrez con el que solía jugar con su padre como en sus recuerdos del Barça, su equipo de toda la vida y del que afirma que sigue sin perderse ni un solo partido.

El segundo nos introduce en la faceta de Jordi como pionero del periodismo musical rockero en el Estado español y como autor de numerosos libros que han sido toda una escuela para quienes, como es mi caso, hemos desarrollado una carrera profesional en la información rockera. El impacto que supuso en él descubrir la música, tanto con Stravinsky como con los Beatles, su ingente labor como periodista musical y autor de muchísimos libros sobre esta temática, entre ellos obviamente su primer trabajo, “Historia de la Música Rock” de 1972 y su faceta de cronista, editor y director de revistas musicales es otro capítulo fundamental de su trayectoria y en esta expo se revela como algo fundamental, muy especialmente con la magnífica reproducción a gran escala del árbol genealógico del “Rock Catalá”, que hizo a mano en su libro sobre esta temática y que en esta expo nos permite además conocer y escuchar a aquellas bandas a través de los códigos QR que se han implementado en esta reproducción.

©Juan Miguel Morales

El tercer escenario es el que se centra en su faceta como narrador y novelista, en la cual se pueden conocer los consejos que como autor el propio Jordi ofrece a quienes quieran sumergirse en el mundo de la literatura, ejemplares de sus propios y más primigenios manuscritos – lo confieso: me encantaría leer “Memorias de un perro”-  y muestra sus herramientas de trabajo, desde las antiguas máquinas de escribir Olivetti a su primer Macintosh LC III y hasta borradores de alguno de sus libros.

Finaliza el recorrido de la expo con esa otra faceta más social que creo que debe ser mucho más conocida, apreciada y agradecida del trabajo que Jordi Sierra i Fabra ha hecho siempre por la cultura. Desde 2004 tiene dos fundaciones, una en Medellín, Colombia y otra en Barcelona, cuyo propósito es impulsar la lectura y la escritura entre los jóvenes. Ambas fundaciones se dedican a promover actividades culturales en el ámbito de la literatura tanto en el Estado español como en América Latina, y ponen en marcha programas para jóvenes en escuelas, bibliotecas y estamentos culturales diversos. Entre los más reseñables, el Premio Literario Sierra i Fabra para menores de 18 años, con gran éxito de convocatoria que se convoca desde 2004 y la edición de la revista gratuita online La Página Escrita, así como desde Colombia la publicación El Conde Letras, vinculada a la Fundación Taller de Letras, otra iniciativa puesta en pie por Jordi.

©Juan Miguel Morales

Para quienes estén en Barcelona entre septiembre y octubre, Jordi Sierra i Fabra estará en persona los días 3,18, 24 y 25 de octubre en persona para acompañar a los visitantes en unas jornadas de puertas abiertas y ampliar más detalles acerca de toda esta interesantísima exposición.

Mi felicitación más cordial y sincera a quienes han hecho posible esta maravillosa exposición, que recomiendo de corazón a todo aquel que sienta inquietud por la literatura, la música, la creatividad, la imaginación, todo lo que es el mundo de nuestro Jordi Sierra i Fabra, un autor de fecundidad inagotable que es, repito una vez más, todo un auténtico patrimonio de nuestra cultura. Al mismo tiempo que felicito a la Generalitat de Catalunya por su apoyo a esta iniciativa, desde esta tribuna emplazo al Ministerio de Cultura español, al Instituto Cervantes y al Instituto de Cooperación Iberoamericana a que se pongan manos a la obra para que esta exposición, como merece, trascienda fronteras y pueda ser disfrutada en muchos más lugares.

La escritora Tània Juste explica “el motor” de su última novela en ‘Punt de lectura’, un ciclo de charlas-coloquio literarias consolidado en un pueblo del Alt Empordà

La vida cultural en los pueblos es mucho más intensa y enriquecedora de lo que se suele imaginar desde las capitales. Más allá del impacto que puedan tener algunos macroconciertos y festivales musicales en los meses de alta temperatura, existen citas literarias y artísticas con un poder de convocatoria que sorprendería a no pocos dinamizadores y gestores culturales acostumbrados a la movilidad que existe entre semáforos.

Si os acercáis cualquiera de los próximos viernes a Agullana (Alt Empordà), poco antes de las siete y media de la tarde, preguntad por “la sala”, o por “la societat”, o “La Concòrdia”, como queráis, y os podréis reunir en sus jardines con decenas y decenas de personas interesadas por la lectura, con ganas de escuchar y hablar con una escritora o escritor que durante el último año haya publicado un libro.

El pasado 8 de julio la invitada al Punt de lectura de Agullana fue Tània Juste, premiada en 2021 con el Prudenci Bertrana de novela, por su Amor a l’art, (Columna, 2021), [En castellano, Amor al arte, (Ediciones Maeva, 2021)] un libro reivindicativo de las mujeres artistas y de su obra.

Se trata, dijo, de una novela pensada a lo largo de bastantes años, porque ella, licenciada en Historia del Arte, cuando estudiaba y estudia textos sobre la materia, se hizo y se hace con frecuencia la siguiente pregunta: “¿Dónde están las mujeres artistas?” En este libro ofrece abundantes respuestas, para rescatar del olvido el arte de mujeres libres que dieron vida al Montparnasse parisiense de los años veinte.

“El motor de la novela”, explicó Tània Juste, es el amor al arte que profesan ella misma y la principal protagonista de su relato, Olivia, una joven barcelonesa, estudiante de Filosofía y Letras, que vive con su abuelo anticuario y al que ayuda en su trabajo. Es en el ejercicio de esta profesión que descubre un autorretrato excepcional, escondido bajo otro lienzo, el de Valèria Sans, una mujer sobre la que inicia un extenso trabajo de investigación.

Olivia realiza este descubrimiento a mediados de los años 70 y no es una época elegida al azar. “Eran años muy intensos”, explicó Tània Juste. Por su casa, cuando era niña, pasaba mucha gente. Allí tenían lugar reuniones y conversaciones hasta las tantas de la madrugada, entre personas de la generación de sus padres, implicadas en actividades culturales y políticas casi siempre clandestinas, bajo la dictadura franquista.

La autora dedica el libro, significativamente, a su padre, Lluís Juste de Nin, y “a todas las mujeres libres, independientes y valientes que han elegido y defendido una vida propia”.

Valèria Sans es producto, precisamente, de la inmersión en la trayectoria de muchas mujeres artistas, reales, que tuvieron que luchar para actuar de acuerdo con lo que escogieron como eje de su vida.

En relación a este personaje y a su perfil, el impulsor y organizador del Punt de lectura, Enric Tubert, abrió el libro para leer unas palabras de Valèria ciertamente impactantes: “Había decidido renunciar al hombre que la quería y a unos futuros hijos para dedicarse plenamente a su arte. O una cosa o la otra, las mujeres siempre tenían que escoger. Escoger a qué renunciaban, en favor de lo que más estimaban. ¿Y los hombres? Ellos no renunciaban a nada. Ellos lo podían tener todo”.

‘Temps de rebel·lia’, un libro autobiográfico de Lluís Juste de Nin

Punt de lectura

La cita de los viernes por la tarde en los jardines de la sala de Agullana es siempre excepcional por su invitación a la conversación y a la reflexión sobre literatura y, a través de ella, sobre las huellas que deja la humanidad en nuestro planeta. Tal como explicó Enric Tubert, existen muchas maneras de entender la escritura. Las más de cincuenta autoras y autores que se han desplazado hasta “allí arriba”, como dicen algunos, hasta aquel extremo geográfico, en los últimos doce años, han dejado buena muestra de la diversidad cultural catalana. Y así seguirá.

El pasado 1 de julio, fue con Rafel Nadal, sobre su libro Quan s’esborren les paraules, en el cual la protagonista principal es también una mujer, como “líder intelectual” de una gran familia de Girona.

Juste y Nadal han compartido en sus obras, en forma asimismo diversa, la inquietud ante la gran dificultad que representa la reparación necesaria de los daños causados contra la memoria.

Sergi Belbel, Maite Salord, Xavier Aliaga, Glòria de Castro y Agnès Marquès serán las pròximas invitadas e invitados al Punt de lectura de Agullana. La última charla de este año de este encuentro literario tendrá lugar el 26 de agosto, con Laia Aguilar, en la plaza mayor de una localidad más pequeña del mismo municipio: la Estrada.

Cumbre de innovación en terapias creativas (Universidad de Haifa, 28-30 de junio 2022)

Si la pandemia nos ha dejado alguna sabiduría o nos ha revelado algo de nosotros mismos, de nosotras mismas, que no supiéramos o no fuéramos conscientes, es que el arte es necesario. Especialmente durante el tiempo confinado, cuando uno se encontró de bruces frente al espejo, hemos necesitado la música -producirla y escucharla-; hemos necesitado relatos, leídos en silencio o construidos por nosotros: para organizar, a través de la gramática -los espacios, los puntos, las comas- la búsqueda léxica de la palabra adecuada, qué nos pasaba por dentro, qué nos estaba pasando. Volvimos a contar historias, como las sociedades más tradicionales, y volvimos a escucharlas, aunque fueran en forma de podcasts o videocartas. Nos atrevimos a coger un lápiz y sentir cómo acariciaba una hoja, quizá junto a nuestros hijos, quizá solos, buscando una imagen que pudiera darnos una explicación de lo que estaba ocurriendo. Una imagen que pudiera dar sentido.

Estos días he podido sumergirme en un proceso de reflexión conjunta con muchos profesionales de todo el mundo en la Universidad de Haifa. Mientras los responsables de la OTAN se ponían de acuerdo en el uso de la violencia y en localizar enemigos, unas cuantas personas, también provenientes de los extremos más alejados del mundo, desde Tailandia a Estados Unidos, desde Australia a Italia, intercambiábamos modos de mejorar la salud de las personas a través del arte.

Como la paz no es la ausencia de violencia, la salud no es la ausencia de enfermedad. Es algo más allá de lo estrictamente medicalizado, la eliminación de síntomas, o simplemente prolongar una vida que no es vivible. Tiene que ver con la Declaración universal de los Derechos Humanos: es el derecho a saber que la vida tiene un significado, un propósito, está conectada a otras vidas y tenemos derecho a la alegría. En eso consiste el derecho a la salud: buscar el modo de maximizar la vida, de que cada uno, cada una, encuentre su camino. Todas esas palabras fueron pronunciadas por Christopher Bailey, de la Organización Mundial de la Salud, que inauguró la cumbre señalando un juego de palabras que el idioma inglés permite: frente a la pregunta médica What’s the matter with you? -¿qué te pasa?- la pregunta del artista es What matters you? -¿Qué te importa, qué te preocupa?-. Bailey nos recordó cómo el ser humano dio un paso con el rubicón cerebral hace miles de años, cuando el cerebro pudo integrar la imaginación y la cognición a través de sus dos hemisferios cerebrales. Por eso la Organización Mundial de la Salud cuando habla de salud se refiere a la ciencia tanto como al arte. El arte reduce los niveles de cortisol relacionados con el estrés, ayuda a reconectar a las personas con su comunidad, encuentra placer en la diversidad, entre muchos otros beneficios. La salud no es sólo física: es mental y es social. Quizá el arte, la cultura, que nos produce momentos de alegría a través del proceso creador, de la belleza, que nos conmueve y nos conecta, probablemente no nos cura, pero sin duda nos sana.

Frente a aquellas actividades que nos mantienen absortos, pero no nos hacen pensar, tan recomendadas últimamente, el proceso creador tiene la capacidad de promover la concentración, ese “flow” que nos mantiene centrados -entre la experiencia y el interés, entre la dificultad y el placer de saber- y a la vez nos permite conocer, reconocernos y reconocer el contexto que habitamos y nos habita. Entre lo visible y lo invisible, entre lo dado y lo posible.

En Israel, donde se celebraba el encuentro, cada centro escolar tiene un arteterapeuta, sea a través de las artes visuales, la danza, el teatro o la música. 3500 arteterapeutas que trabajan para los ciudadanos más queridos de un Estado -los niños- con una población cercana a los nueve millones. Ellos saben, herederos de un trauma que casi les aniquila que, en los momentos importantes, el arte se acerca a lo más preciado. Como dijo Nietzsche, tenemos el arte para no morir de la verdad. Más allá de gobiernos y mandatos, en esta cumbre el arte se entrelazaba una y otra vez con la justicia social, reclamando lo político y social frente a lo patológico, donde se reivindicaba el diálogo, el apoyo a los que sufren y la denuncia de las barreras sistémicas y las políticas sociales que parchean pero no solucionan la violencia que supone no tener recursos. Por eso el arte se encuentra trenzado de modo interseccional con las múltiples formas que se oponen a la opresión -cultural, económica, social y de género-. Y quizá por ello, la pandemia, el corona -como lo llaman por aquí- nos ha hecho caer de bruces sobre una realidad compartida: pobre, mezquina y alienada, homogénea e indiferenciada, una realidad que quizá ya estaba enferma desde hacía mucho antes. El arte, entre el mundo y el individuo, tiene la capacidad de vincular y vincularnos. El arte, para resistir la realidad. El arte, para poder, de nuevo, apostar por la vida.

Fueron muchas y magníficas las intervenciones. Algunas recuperaban la noción de taller abierto de Arno Stern, renovando el potencial que tiene el proceso creador de transportarnos a un espacio seguro. Un espacio, apuntaban en la cumbre, simplemente “más seguro”, porque quizá no haya ya un espacio que podamos calificar de verdaderamente seguro para aquellos grupos estigmatizados, señalados o excluidos. Un espacio donde el juego, los objetos transicionales -aquellos que nos remiten al afecto primigenio- se convierten en componentes de la cultura, de la expresión y de la creatividad. Otras participantes nos compartieron el potencial de llevar con nosotros ese espacio simbólico del arte, para poder ofrecérselo a los otros, fuera en campos de refugiados, fuera en los lugares donde había ocurrido la tragedia, espacios donde parece imposible la calma. La estructura la puede dar la actitud, la constancia, el saberse acompañado, acompañada, donde contemplar y crear se convierte en lo opuesto a la alienación y donde la imaginación se convierte en una ventana frente al ahogo de vivir, donde volver a dar sentido un futuro con un presente destruido, donde soportar la paradoja. En la cumbre se hablaba también de cómo los seres más cuidados y amados en su infancia eran los más intrépidos en la vida adulta, los que se atrevían a pensar de otros modos, a inventar. La salud, de nuevo, como amor y cuidado.

Y se citaba a Grossman:

“Creo que en esta ráfaga de violencia hemos asistido a la desintegración de una cierta capa de cultura que hace posible las ilusiones que se necesitan para mantener un tejido de vida más o menos tolerable… De repente ves que todo el sentido de la vergüenza ha desaparecido, que incluso los mecanismos de hipocresía social que se necesitan para mantener el tejido de vida han desaparecido. Y en cierto modo está relacionado con la vida bajo el terrorismo. Porque si vives en una realidad en la que ves a la gente destrozada, en la que ves la carne desgarrada, es muy difícil que sigas creyendo en algo. Y entonces ves cómo se desmoronan todos los mecanismos: tanto del cuerpo privado como del cuerpo público» (Grossman, 2003, p. 7).

Esta cita puso delante mí no sólo la guerra de Ucrania y la apuesta por la violencia, sino también los cuerpos de los chicos jóvenes, algunos casi niños, amontonados como sacos -carne desgarrada y aun latiendo- delante de un país llamado España, aunque yo estuviera lejos. “La falta de sentido impide la plenitud de la vida y, por tanto, equivale a la enfermedad. El sentido hace que muchas cosas sean soportables”, decía Jung hace muchos años. La falta de sentido como enfermedad.

Concertinas en una valla de Melilla.

He tenido la oportunidad de estar en un lugar donde la utopía tiene forma estética, donde, a pesar del dolor, de los Estados, algunos ciudadanos, algunas ciudadanas, nos resistimos a la muerte.

El arte para no morir de la verdad. El arte para resistir la realidad. El arte como búsqueda de sentido.

Con todas las entradas vendidas desde hace semanas, mañana se estrena en Madrid, en el Teatro del Barrio, Acción comadres, una original acción feminista en la que nueve mujeres se reúnen para hablar de sus cosas y compartir sus experiencias. Y esta vez lo hacen en un escenario, cara al público, no en ámbitos privados como suele ser habitual.

Nueves son las mujeres que participan en esta excepcional acción. Y con tres de ellas tenemos la oportunidad de hablar hoy: María Botto, la coordinadora del grupo; Cristina Abelló, impulsora del proyecto y productora de la acción y  la periodista y escritora Cristina Fallarás, que desde el principio ha trabajado en la puesta en marcha de esta pionera acción.

Agradezco además la valiosa colaboración de la periodista Marisa Kohan, que también participa en este experimento, para la realización de esta conversación.

1. ¿Por qué habéis querido trasladar a un escenario público encuentros y conversaciones que suelen ser frecuentes entre mujeres?

Acción Comadres va a ser otro encuentro de los que tenemos habitualmente entre nosotras en casa de Cris o de Marisa y Lydia. Mujeres que se sientan alrededor de una mesa para conversar, para comer, para bailar, para acuerpar. Nosotras al principio quedábamos para reaccionar a todo lo que pasaba, para salir a las calles, para luchar desde la rabia y el dolor. Y aunque eso no hemos dejado de hacerlo, nuestros encuentros se fueron convirtiendo naturalmente en otra forma de vivir. Nos hemos descubierto desde la palabra, el baile, la alegría, la acción. Es necesario salpicar a la ciudadanía con ese mensaje: la fuerza del feminismo la hacen los cuerpos cuidándose. Y, por eso, nos subimos a un escenario. Para celebrarnos y que otras puedan hacerlo también, nos dice Cristina Abelló, a lo que añade Cristina Fallarás: La ficción sobre las mujeres ha sido tradicionalmente escrita por hombres, pienso en Madame Bovary, Fortunata y Jacinta, Bernarda Alba… Me parece un ejercicio muy estimulante tomar esa voz, y hacerlo desde el lugar opuesto, desde lo no ficcional. Algo así como: “esto os lo han contado así, y sucede asá”. Con todos los condicionantes, claro. Y concluye María Botto: Como bien dice Cristina, la historia la han escrito por nosotras. Es el momento de reescribirla y escribirla. Siempre se ha hablado del secreto femenino. No hay secreto sencillamente no podíamos hablar.

Cristina Abelló

2. Decís que Acción comadres no es una representación, no se actúa. Por eso entre las mujeres que van a subir al escenario no hay actrices, ¿pensáis que las actrices no podrían también participar como otras mujeres, simplemente hablando, sin actuar?

Queríamos que Acción Comadres fuera un diálogo con la realidad feminista, el hecho de ver a actrices en el escenario podía generar cierta duda sobre la veracidad del acto, no porque no fueran a estar estupendas sino por la sensación de estar viendo una obra de teatro y no fragmento de la vida cotidiana, explica María Botto, afirmación que completa enseguida Cristina Abelló: El 18 de junio estrenamos Acción Comadres y va a ser un pase único por diversos motivos. El más evidente es el formato: no se actúa, porque no hay libreto, no hay guion, y porque las mujeres que subimos en esta primera ocasión no tenemos ninguna formación teatral. Por lo tanto, cada pase generará una creación distinta. Por otro lado, las participantes no van ser siempre las mismas. La fuerza que tiene esta acción es que vaya girando por cualquier espacio cultural de cualquier ciudad combinando mujeres locales con algunas de las participantes fundadoras. En esa rotación por supuesto que se van a incluir actrices también. Y para concluir, Cristina Fallarás sostiene que: Sí, claro que habrá actrices. El hecho de que no participen en la primera acción responde a la necesidad de dejar claro lo que comentamos antes, que no hay ficción ni, en cierto modo, representación. Con dos actrices entre nosotras, eso podría haber quedado algo confuso.

Cristina Fallarás. (Fotografía de Vanesa Esteban Pino)

3. Además de vosotras tres, participan en esta primera ocasión las periodistas Lydia Aguirre y Marisa Kohan, la abogada y activista Violeta Assiego, la abogada Piluca Baselga,  la escritora y periodista Karmele Marchante, la abogada y economista Zinnia Quirós y la cantautora Amparo Sánchez (autora de la música), todas son profesionales que de alguna forma tiene un matiz público. ¿Pensáis que se subirán a un escenario para hablar de sus cosas, de sus intimidades, otras mujeres con un perfil mucho más privado?

Fallarás es muy clara en su afirmación: La elección de las mujeres para la primera acción responde a que sencillamente estaban ahí cuando surgió la idea. Se sentarán en Acción Comadres mujeres procedentes de todos los ámbitos y con todos los perfiles. Esto nace entre un grupo de amigas entre cuyas miembras hay muchas con presencia pública: periodistas, actrices, políticas, escritoras… Por su parte, C. Abelló confirma: Estoy convencida de que sí. De hecho, en el mismo estreno de esta acción, alguna de nosotras vamos a contar experiencias que no conocen ni familiares, ni amigas cercanas. Nos han enseñado constantemente que tenemos que estar calladas, pero ahora ya hemos descubierto la potencia que tiene la palabra. Decir lo que nos pasa, contarnos los cuerpos, es reconocernos. No hay nada con tanta fuerza como eso. Tenemos que contarlo todo. Y para concluir María Botto corrobora que sin duda, hay muchas historias y mucho que contar. Cuando una alza la voz es muy difícil acallarla.

4. Habláis de la importancia de la risa, de gozar, de la importancia de la alegría. ¿Creéis que esto introduce una vertiente nueva y muy importante en el feminismo?

Cristina Abelló: No creo que sea nueva, pero entre tanto griterío político banal nos hemos olvidado de abrazarnos y de celebrarnos. He descubierto en estos últimos meses que alejándome de ese ruido y volviendo a cuestiones más cotidianas y primarias estoy mejor. Insisto: cuidarnos entre nosotras es lo más revolucionario que podemos hacer. Mientras que para Fallarás: Pues a mí me parece que sí es bastante nuevo. Creo que hay un hartazgo de luto y queja, y lo entiendo. Pasamos la vida respondiendo a las violencias machistas, y son tantas que, aunque les dedicáramos 24 horas al día, no daríamos abasto. Tengo la sensación de que nos ha robado –o hemos olvidado— la posibilidad de pensar nosotras qué mundo queremos. Pues bien, queremos gozar, bailar, juntarlos a compartir los alimentos… De eso se trata, creo. A lo que Botto agrega: Hemos crecido con violencia hacia nuestro cuerpo, nuestro comportamiento, nuestro pensamiento. Nuestra sexualidad y nuestro deseo son censurados desde muy pequeñas. Es momento de celebrar que a pesar de todo, amamos, gozamos, bailamos, deseamos y que no somos nosotras las locas y las peligrosas.

María Botto    

5. ¿Habéis tenido algún tipo de ayuda para la realización de este proyecto?

Es Abelló quien contesta: No, no hemos tenido ningún tipo de ayuda. El empuje de todas es lo que ha hecho que Acción Comadres se estrene el próximo 18 de junio. Eso sí, estamos muy agradecidas de que el Teatro del Barrio nos haya acogido en el estreno.

6. Esta es la primera vez que se pone en marcha esta acción. ¿Cómo pensáis continuar?

Estamos empezando a cerrar encuentros en Asturias, Córdoba, Segovia y Barcelona. La idea es que esta acción se vaya repitiendo por todas las ciudades del país incorporando a mujeres en el escenario de cada territorio. Esperamos que dentro de un año, en una fecha señalada, consigamos que simultáneamente haya teatros llenos de comadres. Muchísimas mujeres conversando a la misma vez desde localidades distintas. Eso sería un éxito para todas, responde Cristina Abelló en nombre de las tres.

7. Habláis de gozar: Gozamos, gozamos, gozamos. No galopamos a lomos de la violencia. Pero ¿qué pasa si quiere subir a hablar a un escenario alguna mujer víctima de malos tratos o de violencia machista?

Las respuestas de las tres son rotundas. Cristina Fallarás: En el relato de casi todas las mujeres late la violencia machista. Gozar está en el encuentro mismo, en el hecho de compartir lo bueno y claro que también lo malo… De todas formas, es nuestra experiencia que, después de vaciarte y compartir el dolor, fluye la alegría. ¡Tenemos que acostumbrarnos a celebrar también!

 ¿Qué mujer no ha sido víctima de la violencia machista? Nos subimos al escenario recordando esas experiencias, pero con la fortaleza de estar juntas sobrellevándolas, dice por su parte Cristina Abelló.

Y concluye María Botto: Si una mujer quisiera compartir en el escenario una experiencia de esa índole creo que  habríamos hecho nuestro trabajo. Poder compartir y verbalizar la violencia es uno de los actos más importantes que una víctima puede hacer. ¡No estás sola! es una realidad. Somos muchas y compartimos nuestra necesidad de reconstruirnos.

Enhorabuena y muchas gracias a las tres por vuestras respuestas. Y también a las valientes nueve mujeres que subirán mañana al escenario del Teatro del Barrio.

En la misma semana, veo el espectáculo Pundonor*, una excepcional muestra del mejor teatro que nos invita a revisitar Foucault, cuando tanta falta nos hace y se publica la noticia del boicot a una profesora** de la clase de un máster por su posicionamiento antiqueer, que despierta una encendida reacción de denuncia por el uso arbitrario de la política de la “cancelación” como forma de censura.

Vaya por delante: estoy fervientemente a favor de la libertad de cátedra, de expresión, del derecho a la discrepancia y en contra de toda imposición de pensamiento único.

Pero vuelvo a constatar que en casi todos los órdenes de la vida diferentes opiniones, creencias, lecturas, es habitual que cada enfoque opte o privilegie una idea o una interpretación de «la» verdad y lo exponga como incuestionable (una especie de tótem conceptual) refutando el argumento “contrario” aislándolo del conjunto de formulaciones y forzando el “lxs que no están conmigo, están contra mí”.

Las respuestas reivindicadoras de no tolerar la cancelación, quedan silenciadas cuando la damnificada no es “una de las nuestras”. De uno y otro lado. Nos revuelven las injusticias, cuando “nos” parecen injustas.

Otra vez Foucault nos recuerda que el poder no es algo que se tiene sino que se expresa en actos y bien sabemos que la Universidad es una de las instituciones donde los juegos del poder/saber se ejercitan con mayor virulencia dialéctica… Y que ha sido siempre un laboratorio de pruebas, donde se despliegan hipótesis, se refutan argumentos, cada departamento, profesor, doctorandx, opta por defender y criticar sus ideas en un laboratorio social que en muchos casos antecede a otras esferas públicas. Se cumple a rajatabla que «el poder está en todas partes y viene de todas partes», dependerá de a qué nos estemos refiriendo. Hace apenas unos meses una doctoranda decide cambiar de director de tesis por no estar de acuerdo con el planteamiento del enfoque que se le propone. Se pacta una codirección pero se la insta a mantenerlo, por protocolo. Él no se pronuncia y de facto se abstiene de toda participación ni corrección del material. No obstante, decide el día anterior a su entrega, que no está apta, contrariamente a la aprobación de la codirectora que había sido elegida por la doctoranda y otra codirectora, “cancelando” así la continuidad del proceso. Y procurando nuevamente que se incluyan referencias que respaldan su línea, no la de la redactora de la tesis. O sea, uno más entre los numerosos ejemplos de cancelaciones diversas, muchas desde el ejercicio de diferentes niveles y estrategias de poder. ¿Todas igualmente visibilizadas, criticadas, o refrendadas? No, indudablemente.

Fotografía de Pundonor del Teatro de La Abadía.

En mi propia experiencia, habiendo estudiado en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, y finalizado en 1976 casi coincidiendo con el golpe militar, los debates, enfrentamientos, desautorizaciones y “cancelaciones” se manifestaban  entre otras modalidades en que entraban frecuentemente  a clase un grupito de alumnos de diferentes agrupaciones políticas estudiantiles contrarios a que se diera esa asignatura, o que estuviese a cargo de ese profesor o ayudante de Trabajos Prácticos (como se llamaban), o a infinidad de motivos y nos conminaban al resto a salir…y la clase quedaba cancelada y convertida en otra asamblea espontánea más. En ese momento (y con esa edad) nos parecía el colmo del anti-establishment.

Lamentablemente no podré llegar a saber qué pensarán de lo sucedido dentro de cincuenta años las alumnas que lo protagonizaron hace unos días,…

Foucault escribió sobre Vigilar y castigar en 1975 y desarrolló la idea del disciplinamiento como la forma de control propia de la época. La etapa universitaria es un entrenamiento privilegiado en diferentes formas de disciplina, algunas propias de la formalidad curricular y otras informales y de sometimiento/subordinación a diferentes estilos de poder, ligados tanto al mundo de las ideas como a las necesidades de pertenencia. Pero como “donde hay poder, hay resistencia” quiénes ocupan uno u otro lugar dependerá de nuestra lectura, que a su vez reproduce estos mismos mecanismos mentales.

Escribo esto desde el malestar que me produce la dificultad para encontrar canales de diálogo dentro del feminismo. Para salir del estancamiento del “y tú más y peor”, de las lecturas reduccionistas que como escribe Lakoff “cuando negamos un marco, evocamos el marco”.

Sería deseable que pudiésemos encarar y encarnar nuestro “lo personal es político” desde el saber que nuestras opciones ideológicas están teñidas de filias y fobias, no solamente de ideas producto de profundas reflexiones y mucho más frecuentemente de lo que deseáramos son estos deslices emocionales los que definen que sigamos uno u otro camino. Con retornos y dudas persistentes.

Para Edgard Morin el Yo es el acto de ocupación del sitio egocéntrico… no el de ninguna verdad y es desde allí donde juzgamos, cuestionamos, nos adherimos, sufrimos y gozamos.

Tal vez la única opción para salir del impasse sea lograr posicionarse en un lugar que la psicoanalista Jessica Benjamin llama de tercero moral que trata de superar el encapsulamiento en mi mismidad mediante el reconocimiento del hago y me hacen, sufrimos y hacemos sufrir. Considerar un espacio entre yo y la otra, y las otras, para legitimar las diferencias, y sentarnos a hablar. Buscar líneas de avance, comenzando por las cuestiones más abordables, enmarcado en un clima de búsqueda de acuerdos para seguir debatiendo. Elegir interlocutoras dialogantes. Dispuestas a escucharse. Llevo un par de años llamándolo tender puentes.

Nora Levinton Dolman es doctora en Psicología y psicoanalista, especialista en la psicoterapia con perspectiva de género, reflejada en su práctica docente y en numerosas publicaciones.

Notas:

*PUNDONOR
Andrea Garrote
Dirección: Rafael Spregelburd y Andrea Garrote
Producción: Carolina Stegmayer
La fotografía de portada es de la obra Pundonor del Teatro de La Abadía.

**Juana Gallego.

Quizás, una de las máximas dificultades para un escritor sea la de adentrarse en la dificultad, que concentra en cada palabra su espesura, sin perder de vista cuestiones de la novela que aluden a su todo como son la estructura o la trama. Es esta dificultad (dificultad poética, expresiva, de ideas) lo que hace que el libro de Marina Closs brille de forma especial.

Dificultad, por lo tanto, entendida como la complejidad que todo gran libro debe poseer: la complejidad encubre un misterio que el lector debe desentrañar. Esto, en el fondo, no es más que la proyección de un concepto tan básico como clave de los textos literarios: hay un texto y un subtexto, algo que se ve y parece evidente y otra cosa que debe descubrirse. Esto explica el arte de la literatura, pero también es una de las razones por la cual la lectura es, sobre todo, una diversión.

Resulta estimulante leer libros como Tres truenos. Para empezar, Closs consigue expresiones de gran intensidad que obligan a detenerse en el texto y releer (“yo trataba de morderme el grito que me saltaba de los labios”, “escribir, escribía con letras muy grandes, como si estuviese siempre gritando”). Esta expresividad la consigue, además, acudiendo a un gran repertorio de figuras que pasan desapercibidos a los ojos del lector por la intensidad con que consiguen enunciarse y construirse. Metáforas, adjetivos, comparaciones… Repeticiones (tanto en la misma frase para producir efectos de extrañamiento y misterio como más repartidas en el texto para apuntalar la estructura de los monólogos) o el uso sorprendente de los infinitivos, las comas y las conjugaciones verbales.

Marina Closs

El título describe plásticamente lo que son las tres historias. Tres mujeres. Vera Pepa, la primera, pertenece a la comunidad mbyá guaraní, donde parir gemelos es símbolo de adulterio y maldición. La segunda es Demut, una alemana que, a principios del siglo XX llega a la provincia argentina de Misiones con su hermano, con el que mantiene una relación incestuosa. La tercera mujer, Adriana, es una estudiante que descubre el amor y la sexualidad en la época presente.

Las historias de Marina Closs están atravesadas por el sacrilegio, la moral fronteriza, la violencia y el placer culpable. Resulta muy interesante, también, la forma en que estas tres mujeres parecen tener que traducir en palabras sus experiencias. Esto es importante y parece caracterizar nuestra cultura: para expresar un sentimiento o una experiencia, hay que hacer el esfuerzo de verbalizarlas. La palabra no surge de forma natural y hasta se intuye que podría prescindirse de ella y substituirse por un mordisco o una canción si lo que tuviéramos entre las manos no fuera una novela. Esto, por supuesto, puede ser un gesto irónico: recurrir a las palabras al mismo tiempo que se nos transporta a un territorio que las excluye.

Pero, y esta sería la tercera opción y la que creo que más se ajusta a Tres truenos, el espacio que existe entre lo verbal y lo no verbal podría ser también el espacio donde crece lo poético: palabras en que el significado se extiende, por composición, a la interioridad invadiéndola por completo, de forma que lo dicho (¿más que lo escrito?) no podría haberse dicho de ninguna otra forma. Un camino a lo esencial. Así, llegamos a alumbrar otra característica muy llamativa de muchos creadores contemporáneos: la mezcla de géneros y lenguajes, una novela que es más narración que novela. Narración, incluso, oral, con lo que se toca otro elemento del genio estilístico de Closs: convertir un texto en un pedazo de oralidad mediante el ornamento y la figura, igual que Lope de Vega o Góngora conseguían hacer pasar por literatura oral sus estilizadas imitaciones del romancero.

Notas:

Tres truenos, Marina Closs, editorial Tránsito, 2021

Guillem Santacruz es escritor y ensayista. Ha ganado el Premio Ateneo de novela joven 2021 con La conjetura de Reiner.

Pilar Aldea, artista multidisciplinar afincada en Formentera desde hace años, lleva a cabo esta exposición titulada Residir l’instant dentro del programa de Sant Jaume en la Isla de Formentera. La exposición está dividida en dos espacios expositivos, uno es la Sala de Exposiciones del ”Ajuntament Vell”, que se podrá ver hasta el 31 de julio, y la otra estará en el espacio cultural y educativo del “Far de la Mola” y se podrá contemplar hasta el 16 de octubre. Ir a ver esta exposición obliga a transitar la Isla de Formentera de una punta a la otra, con toda la belleza que ello nos suma al hecho expositivo en sí mismo.

En el “Ajuntament Vell” se puede ver un impresionante mosaico de sesenta y seis fotografías de la serie “Instants” y siete fotografías de la serie “Residencias” donde la artista recoge aquellos “instants” y otros que no están presentes en la muestra, jugando a presentarnos, representarnos, encuentros entre los personajes retratados a los que pone en dialogo, logrando de este modo subvertir ese instante congelado en la fotografía. Ese instante que la cámara captó para siempre, que a Pilar Aldea le pesa tener archivado y, que ahora, cambia de valor al dialogar con otra imagen de otro “instante” y con la recreación llevada a cabo a través del ordenador donde da sentido a un “resucitar” cual Lázaro, para resignificar y politizar aquello que su mirada ha atrapado a lo largo de los años.

Años de capturas de cámara en un testimonio conmovedor y, en ocasiones, desgarrador: un intento de comprender y captar la vida. En un intento de elaborar del trauma para, de este modo, escapar del estrés postraumático, mostrando sin señalar, enseñando y, en ocasiones, ocultando bajo el tamaño las fotos que son más políticas.

Recoger los instantes que en su día fueron capturados para concederles otros momentos en el relato de lo que la autora, Pilar Aldea, denomina el efecto Lázaro. Efecto Lázaro recogido en el texto poético con ese mismo título, “Llàzars” que presenta en el Faro de la Mola. Porque es ella, Pilar Aldea, la que dice “levántate y anda”, concediéndose, al fin, la autoridad necesaria para mostrar al público lo que ha estado escondido. Y, así, con mimo y cuidado, se concede hacer escasamente 10 ejemplares de cada edición para que se comprenda que, aunque haya tanto, todas y cada una de las imágenes “resucitadas” son un elemento precioso y único. Aunque hayan salido de esos cajones y armarios llenos de imágenes de toda una vida de recorrer el mundo.

El compendio de 40 años de creación y mirada divergente sobre el mundo, a la búsqueda del otro que finalmente es la búsqueda de una misma. De modo que, al final, no se trata de ellos, se trata de la autora y sus propios encuentros, sus fantasmas y sus modos de exorcizarlos, al amparo de Ortega, Zambrano y Juan de la Cruz. Para lograr que, cuando el espectador mire, no esté tan enfadado con ellos, para que esa manera de mirar que Pilar Aldea posee, altere la percepción de la realidad del que mira y lo lleve a compasión y, siendo posible, a la comprensión.

Por último, la video instalación “Comú”, en la cual, a lo largo de un bucle de nueve minutos, asistimos a un viaje temporal donde se nos muestran realidades paralelas, asistiendo a la visión de una cosa y su contraria. Encuentros cotidianos de usos y costumbres que, en breve tiempo y manejando una tensión narrativa extraordinaria, nos lleva a un recorrido antropológico por el imaginario de su autora.

Como bien dice Marifé Santiago Bolaños en la presentación del catálogo: “Pilar Aldea ha abierto sutiles y elegantes ventanas fotográficas para que no se olvide el nosotras que esconde el todo. Su obra perturba y emociona”. Destacando el relato de niñas y mujeres. De soledades y acompañamientos. Pero, lo más bello de esta presentación, lo más atinado, es denominar a Pilar Aldea “criatura del alba. Claro que sí”. Por méritos propios añadiría yo. Por supuesto que sí.

Pilar Aldea es licenciada en Imagen en la Escuela Superior de Comunicación, Imagen y Sonido en el CEV de Madrid, ha expuesto de modo individual y colectivo en el Palacio de la Audiencia de Soria, La biblioteca María Zambrano de la UCM, en JustMAD y el Centro Cultural Conde Duque entre otros espacios. También es fundadora y codirectora de “Consulta Films Bruselas-Madrid 1994-2009” y “Producciones Como Mola Jugar a las Películas”, proyecto participativo que estrenó su primera producción en el Formentera Film. Pilar Aldea es miembro del Colectivo Espai F desde 2015 y, desde 1988, tiene una fuerte vinculación con la isla de Formentera donde reside en la actualidad.

“Residir l’instant” se podrá ver hasta el 31 de julio en la Sala de Exposiciones Ajuntament Vell; y en el espacio cultural y educativo Far de la Mola, del 14 de julio al 16 de octubre.

*Pilar V. de Foronda @pivifo es escultora y gestora cultural

Siglo mío, bestia mía

Texto: Lola Blasco; Dirección: Marta Pazos. En el Centro Dramático Nacional.

Extrañamente, en esta obra todo aquello que parece digresión o abuso de la alegoría aparece natural ante los ojos del espectador. Puede que la razón se encuentre en una mezcla de violencia y delicadeza que empuja a los personajes a lo largo y ancho de un mar revuelto, lleno de cabezas, crisis y danza.

En el cruce entre los símbolos y el argumento nos encontramos con un barco en el que la protagonista, joven y alucinada, siempre viendo una ballena entre la bruma, conversa con un viejo marino al que solo interesan los nudos: son la mejor manera de vencer la tormenta, medir la velocidad de la nave y, además, aprendiendo a hacer nudos después se puede saber cómo deshacerlos.

Los personajes inician un viaje por el espacio íntimo de la protagonista y el periplo lleva al espectador por los diversos escenarios del mundo contemporáneo. Testigos de la revolución conservadora (el buzo, el caballero, armado de manguera y espada de Alejandro Magno), pateras que naufragan, las últimas palabras de Saddam Hussein… La ballena nos persigue a todos, podríamos pensar al final de la representación.

El espacio, una piscina sobre la que se prueba que no es posible caminar sobre las aguas, junto a las coreografías, intermedios musicales (Lola Blasco reúne lo cómico con lo melancólico), objetos extraños y un universo sonoro, lleno de luces y estrellas, que hacen presentir al espectador la bruma que se levanta tras el paso del barco que conduce a los personajes.

Siglo mío, bestia mía es la representación de una crisis personal que se retroalimenta de los espectáculos más espeluznantes del mundo contemporáneo, aquellos que son virales, que miramos embobados como si fueran un videoclip. La música que lo acompaña la hemos escuchado todos, pero a veces es necesario ir al teatro para volver a distinguirla entre tanto ruido. Eso es precisamente lo que otorga el texto de Lola Blasco. Música de cuchillos y alaridos. Al final, lo que queremos es ser mejores. Humildes y mejores.

Resulta indudable, y de hecho es algo que se ha repetido en numerosas ocasiones en los últimos meses, que uno de los sectores que más se ha significado en su apoyo, su solidaridad y su generosidad con la toda la sociedad ante la pandemia y más específicamente durante el largo periodo de confinamiento obligatorio ha sido el de la cultura. Igualmente, cabe afirmar de modo categórico que en los espectáculos culturales que se han podido volver a retomar tras el fin del confinamiento, tanto por parte de todos y todas las profesionales responsables de poner en funcionamiento esos espectáculos, como del público asistente, se ha dado un ejemplo de civismo admirable, con el riguroso cumplimiento de todas las normas de seguridad dictaminadas por las autoridades sanitarias. Así se explica la notable repercusión que ha adquirido el hashtag y el lema “La cultura es segura”.

No obstante, dentro de el tejido cultural, quizá en ocasiones tendemos a simplificar de modo erróneo y reduccionista asimilando a ese tejido solamente a los artistas, a los creadores, no teniendo en cuenta que una parte fundamental del hecho de que aún en circunstancias tan adversas como las que estamos sufriendo, las representaciones de teatro, danza, circo, los conciertos y recitales de música, es decir, la inmensa mayoría de los espectáculos culturales son posibles gracias al trabajo de los técnic@s de luz, sonido, conductores de transporte, montadores, etc. Lo cual ha propiciado que si el lema “La cultura es segura”, se haya instalado en gran parte de la mentalidad colectiva, otro lema se haya arraigado si cabe con igual fuerza: “Sin técnicos no hay cultura”.

Y este es un sector que se encuentra en una situación especialmente difícil dentro de la situación que estamos viviendo, que no está encontrando soluciones satisfactorias por parte de los poderes públicos a los problemas que la pandemia ha producido en el entorno laboral de la cultura. Por ello, desde este espacio queremos hacernos eco de la importante movilización en defensa de este sector se convoca para el día 17 de septiembre a nivel estatal por parte de la plataforma “Alerta Roja – Hacemos Eventos” exigiendo la aplicación de una serie de medidas urgentes que puedan paliar la situación, realmente comprometida de los trabajadores y trabajadoras de este sector y de sus familias.

“Alerta Roja – Hacemos Eventos” está compuesta por ahora por 37 organizaciones, unidas en torno al Movimiento Internacional de la Industria Cultural del Espectáculo y los Eventos, con los que están en permanente contacto, y al cual ya se han sumado por ahora plataformas similares de 7 países.

Tal y como se afirma en el Manifiesto de Medidas Urgentes para el sector elaborado por esta Plataforma, el sector del Espectáculo y los Eventos adolece de una fragilidad estructural y de una inseguridad jurídica realmente grave, que se está haciendo patente ahora más que nunca, tras años y años de malas prácticas generalizadas, lo cual pone de relieve la necesidad de una reglamentación homogeneizada, específica y adaptada a las especiales circunstancias y particularidades en las que se desarrolla la actividad, marcada por la estacionalidad e intermitencia. Esta reivindicación cobra una importancia capital, pues la inmensa mayoría de sus trabajadores no puede acogerse a las medidas que sobre estacionalidad e intermitencia recoge el Estatuto del Artista y del Trabajador de la Cultura, el cual contempla medidas para los casos de profesionales técnicos contratados por una compañía teatral o una agencia de management que les contrate para giras de conciertos, pero no para los FreeLancer, falsos autónomos o contratados por días, quienes constituyen el grueso fundamental de este colectivo.

El objetivo fundamental del 17-S es conseguir que el gobierno español, a través de los Ministerios de Trabajo, Hacienda, Economía, Cultura y Deporte, e Industria, tome una serie de medidas urgentes en las próximas semanas para garantizar la supervivencia del sector, además de crear de forma inmediata una mesa sectorial que defina las necesidades del mismo dando prioridad a la regulación a través de la negociación de un convenio colectivo sectorial de ámbito nacional.

Las medidas relevantes referidas de un modo más genérico al rescate del sector son principalmente que se reconozca al Sector del Espectáculo y los Eventos entre los sectores principalmente afectados por la pandemia de la Covid-19, por haberse visto obligado a cesar su actividad incluso con anterioridad a la declaración del estado de alarma, y que, al igual que el sector del turismo y por su carácter transversal al mismo, sea considerado por instituciones y administraciones públicas, un sector especialmente perjudicado y prioritario. Por otro lado, se exige igualmente la reactivación inmediata de las agendas culturales y de eventos de las administraciones públicas, en especial las de las entidades locales, bajo el estricto cumplimiento de todos los protocolos de seguridad sanitaria.

Dentro de las medidas más específicas para trabajadores autónomos, entre otras cabe destacar la prórroga de la prestación especial por cese de actividad, hasta su reactivación con una recuperación del 100% de aforos y el reconocimiento de cese de actividad Extraordinaria por fuerza mayor a las y los trabajadores autónomos con menos de 2 años de alta en el RETA.

Para quienes ejercen su actividad por cuenta ajena, se pide el reconocimiento de la actividad como intermitente y la adopción de medidas legislativas referentes al régimen de cotización y protección social, permitiéndose la obtención automática de prestaciones de desempleo en cada periodo de inactividad que sucede entre contrato y contrato de trabajo una vez alcanzadas un número de horas mínimas, en tanto que para las empresas, se pretende establecer la recuperación de los ERTE por fuerza mayor total con exención del 100% de las cotizaciones en seguridad social, hasta que sea posible trabajar con el 100% de los aforos y mantener la prestación de todo el personal afectado por un ERTE en el 70% de la Base Reguladora, la reducción del tipo impositivo del Impuesto de Sociedades para los ejercicios 2020 y 2021, así como diferentes exenciones fiscales relativas al IAE, impuesto sobre bienes inmuebles o tributos de carácter local.

Todo ello debe ir acompañado del establecimiento de ayudas directas a autónomos y empresas del sector que acrediten una disminución del volumen de ingresos superior al 50% en relación con el ejercicio anterior, aplicación del IVA reducido en los sectores vinculados a la Industria Cultural y una moratoria en créditos ICO hasta la reactivación de la actividad entendida como la recuperación del 100% de los aforos.

La movilización del 17 de septiembre supone un verdadero hito histórico por cuanto por primera vez logra reunir en torno a unas reivindicaciones que el sector planteaba desde hacía mucho tiempo y que hasta ahora nunca habían sido suficientemente visibilizadas a una amplísima mayoría de colectivos, organizaciones y asociaciones profesionales que quizá hasta ahora no habían encontrado el momento adecuado o el estímulo suficiente para dar este paso.

Alicante, Albacete, Badajoz, Barcelona, Bilbao, Córdoba, Girona, Granada, Ibiza, Las Palmas de Gran Canaria, Lleida, Logroño, Lugo, Madrid, Málaga, Murcia, Oviedo, Palma, Pamplona, Santiago de Compostela, Sevilla, Tarragona, Santa Cruz de Tenerife, Valencia, Valladolid, Vigo, Vitoria y Zaragoza serán las ciudades en donde tendrán lugar las movilizaciones. Toda la información está disponible en https://alertarojaeventos.com.

Ello además supone un avance de conciencia y organización en este ámbito que indudablemente va a mostrar como desde la unidad en la lucha, desde el trabajo en común, desde la organización, es posible convertir en resultados materiales efectivos ideas que parecían destinadas a no llevarse a la práctica nunca. Puede y debe dignificar el trabajo de los profesionales técnicos del mundo del espectáculo proporcionándoles unas condiciones económicas y laborales justas. Si se consigue ese objetivo, la cultura habrá dado un paso de gigante en esa recuperación de su valor social que quienes trabajamos en este ámbito ambicionamos.

La 16ª edición del Festival Ellas Crean vuelve este fin de semana con la programación que tuvo que ser aplazada por la pandemia del coronavirus.

Su directora, Concha Hernández, explica para Espacio Público qué es este Festival: Ellas Crean es un festival multidisciplinar, nacido hace 16 años al calor de la celebración del 8 de marzo, día internacional de las mujeres, organizado por el Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades, que cuenta con la colaboración del Ministerio de Cultura y de la Comunidad de Madrid.

Su propósito es mostrar la enorme creatividad de las mujeres y reivindicar su presencia en las programaciones culturales, porque las estadísticas muestran y demuestran una persistente desigualdad con respecto a los hombres. También quiere ser una plataforma para descubrir nuevos talentos.

Concha Hernández, directora del Festival Ellas Crean

El propósito de Ellas Crean es mostrar la enorme creatividad de las mujeres y reivindicar su presencia en las programaciones culturales, porque las estadísticas muestran y demuestran una persistente desigualdad con respecto a los hombres. También quiere ser una plataforma para descubrir nuevos talentos.

Programado en un principio para el 5 de marzo, este año tuvo que ser aplazado por la situación creada por la pandemia Covid-19: Presentamos el festival el 4 de marzo, y diez días después estábamos confinados, solo pudimos realizar un 20% de la programación. Hubo mucho desconcierto, miedo a la cancelación… Había mucho trabajo previo hecho, muchos trabajos ya realizados, muchos ensayos, obras por encargo, que solo podrían ser cobradas si se realizaba la actividad… pequeñas empresas, autónomos… Por descontado, mucha, mucha ilusión. Nuestro empeño estuvo en que se pospusieran las actividades. He de decir que tanto el Instituto de la Mujer como el Ministerio de Cultura optaron por esta opción y nos apoyaron en todo momento. Y ese momento ha llegado ahora en julio y continuará en septiembre. Estamos muy satisfechas. Va a ser muy emocionante el encuentro con el público en el Museo del Prado el próximo viernes 17 de julio. Será con Rafaela Carrasco, ella y Muriel Romero en el Museo Arqueológico Nacional al día siguiente, sábado 18, serán las encargadas de abrir esta segunda parte de Ellas Crean, nos dice Concha

A pesar de los momentos de perplejidad, miedo e inseguridad que vive no solo la escena cultural, sino la sociedad en general, Concha Hernández lanza un mensaje de ilusión y esperanza: No hay que tirar la toalla, hay que seguir trabajando para que la cultura continúe. En momentos de crisis como este, desde las instituciones públicas tenemos la obligación moral de seguir apostando por nuestras artistas, esto es, poner todos los medios posibles para que el hecho cultural siga siendo posible. Tenemos que ser capaces de que nuestros artistas puedan vivir de su trabajo. Que la cultura sea considerada como uno de los pilares básicos de nuestra sociedad, como lo son la educación y la sanidad. Esto es, un Derecho Fundamental. Y, por supuesto, que se respete la Ley de Igualdad y que haya una presencia equilibrada de mujeres y de hombres. Que un día no sean necesarios festivales como Ellas Crean, porque la igualdad sea una realidad. 

Cecilia Bartoli, Jane Birkin, Mariza, Marianne Faithfull, Juliette Greco, Katia y Marielle Labèque, Alicia Alonso, María Pagés, Tamara Rojo, Luz Casal, Carmen Linares, Ana María Matute, Ángeles Caso, María Dueñas, Icíar Bollain, Isabel Coixet o Inés París, entre otras muchas más, son algunas de las artistas y creadoras que ya forman parte de la memoria viva de Ellas Crean.

La programación de este año, a pesar de todas las dificultades, no se queda atrás y podremos ver desde el viernes 17 de julio a la Compañía Rafaela Carrasco en la Sala de las Musas del Museo Nacional del Prado, donde presentará su coreografía Ariadna. Al hilo del mito. El Instituto Stocos de Muriel Romero y Pablo Palacio mostrarán al día siguiente, sábado 18, Oecumene, versión site specific en el salón de actos del Museo Arqueológico Nacional. Y el fin de semana se completará con la representación de la pieza El cuerpo va al museo, de la compañía Somosdanza de las coreógrafas Cristina Henríquez y Lucía Bernardo, en el Museo de América.

Tras las vacaciones de agosto, el Festival retomará su programación el 19 de septiembre con la coreografía Tálamo de Mónica Iglesias, que se presentará en el Museo del Romanticismo. El 23 de septiembre podremos ver un doble espectáculo de danza y poesía: el Museo Cerralbo acogerá la obra Picnic on the moon, de las coreógrafas Júlia Godino y Alexa Moya. Y por la tarde, en la Biblioteca Nacional de España, tendrá lugar el encuentro poético La herida que nos nombra, con la participación de las poetas Rosana Acquaroni y Cecilia Quílez.

En momentos de crisis como este, desde las instituciones públicas tenemos la obligación moral de seguir apostando por nuestras artistas, esto es, poner todos los medios posibles para que el hecho cultural siga siendo posible.

La música será la protagonista de las actividades del 26 de septiembre. En el Museo Arqueológico Nacional Ellas Crean presentará un trabajo musical concebido expresamente para el festival, un concierto de música contemporánea perfilado por Teresa Catalán (Premio Nacional de Composición Musical) con la colaboración de la Asociación Mujeres en la Música (AMM). Cinco obras para percusión, estrenos absolutos, interpretados también por mujeres, junto con la primicia de la intervención poética, también creada específicamente para este evento, por Nuria Ruiz de Viñaspre. Compositoras: Alicia Díaz de la Fuente, Laura Vega, Carmen Verdú, Raquel Quiaro y Carme Fernández Vidal. Intérpretes (percusionistas): María Berenguer, Irene Chamorro y Celia Berlinches. Poeta: Nuria Ruiz de Viñaspre.

Esta 16ª edición concluirá el 28 de septiembre en el Museo Sorolla, con la grabación de la representación de la pieza Las sillas, de Blanca Arrieta, que será difundida posteriormente en el canal de YouTube de Ellas Crean, para seguidores de todo el mundo.

Y no será esta la única cita digital de Ellas Crean: también serán emitidas on line las piezas Llŏkke, de Olatz de Andrés, y Boceto efímero #9, de Mónica Runde e Inés Narváez Arróspide, grabadas en los museos Thyssen-Bornemisza y el Lázaro Galdiano, respectivamente. Asimismo, también habrá online un debate sobre la situación de las mujeres en las artes escénicas y la música, que contará con la participación de las principales asociaciones de mujeres de estos sectores. Clásicas y Modernas, LMPT, Mujeres en la Música, MIM y AMCE.

Ellas crean 2020, Muriel Romero:

Y ya estamos en la nueva década, nuevo año y nuevo invierno. Tanta novedad se ve reflejada en la oferta cultural, expositiva, que fluye a lo largo y ancho de la península y las islas.

No hemos prestado mucha atención últimamente a la Comunidad de Aragón. Vamos a intentar quitarnos “la espina” recomendando una exposición de la artista Teresa Ramón en el Instituto Aragonés de Arte y Cultura “Pablo Serrano” de Zaragoza.

TERESA RAMÓN. La jaula se ha vuelto pájaro
Del 6 de noviembre de 2019 al 29 de marzo de 2020
IAACC PABLO SERRANO martes a sábados 10:00 a 14:00 h y de 17:00 a 21:00 h
Domingos y festivos de 10:00 a 14:00 h, Lunes Cerrado
ZARAGOZA

Premio Aragón Goya 2015, Teresa Ramón hace referencia en esta muestra a la lucha continua de las mujeres que, como ella, siguen rompiendo su jaula, y que, como artista y mujer, son obligadas a demostrar su valía día a día.

La exposición de la artista oscense abarca su creación desde los años 2015 a 2019. Los cambios personales durante este período quedan reflejados en su obra, como testimonio emocional de los mismos.

Comienza el recorrido con obras de gran formato donde el laberinto es el hilo conductor. Un laberinto que recorre el personaje de una mujer rodeado de figuras antropomorfas. Esta obra titulada “Petra K”, pintada hace ya 20 años, sigue mostrando una rabiosa actualidad. Una sociedad cuyas contradicciones sociales y políticas se han incrementado en la última década, con especial énfasis en el proceso de liberación femenino. La búsqueda de una salida de ese laberinto es una invitación a la esperanza.

A lo largo del recorrido expositivo se pasa de formatos grandes a otros más pequeños e intimistas. Entre estos está la obra titulada “Proceso de una resurrección”. A raíz de un momento muy crítico familiar, su proceso de realización fue todo un ejercicio de superación del dolor.

Tras “Crónicas de un laberinto”, la exposición finaliza con un inmenso mural cuyas dimensiones impresionan tanto como su título, en francés: “Le Jeu de Vivre” (“El Juego de Vivir”).

Una vez más el arte creado con intensidad y cercanía emocional nos hace más humanos.

Si pasan por Zaragoza hagan lo posible por pasar a ver la obra de Teresa Ramón.

Anudar el espacio. Donación Aurèlia Muñoz
Del 24 de octubre de 2019 a abril de 2020
Museu Nacional D’Art de Catalunya Sala 76 (Art Modern II)

Hablando de arte, hagámoslo del arte textil. Aurèlia Muñoz (Barcelona 1926-2011) fue una especialista en llevar el trabajo con los textiles y tapices a la categoría de lenguaje artístico.

La familia de la artista acaba de donar al MNAC siete obras textiles y una colección de dibujos que están siendo exhibidas en el museo desde el pasado mes de octubre.

Casi al mismo tiempo de inaugurarse “Anudar el espacio” en el MNAC, en el tercer piso del Museo de Arte Moderno de Nueva York, MOMA, se exponen dos piezas de la artista adquiridas hace un año a su familia. «Esfera y Plomos» de 1969 y “Ente Social” de 1976 han dado el salto más internacional de Muñoz al ser reconocidas como obras de arte extraordinarias en un formato que, gracias al tesón y maestría de Aurèlia,  hoy brilla con luz propia en la Meca del Arte Contemporáneo.

Señalar que la pieza realizada en textil y yute denominada “La Fuente de la Vida” de 1966, y que también está en la exposición, está siendo objeto de un proceso de Crowfunding para poder quedarse en el Museo y ser propiedad pública. Esto nos testimonia el reconocimiento y cercanía de la obra de Aurèlia Muñoz, una artista polifacética (macramé, Patchwork, tapices) que ha elevado el lenguaje textil a la categoría de arte de vanguardia.

Antonio Saura: Mentira y sueño de Franco
Fecha: 19.02.2020 > 17.05.2020
Círculo de Bellas Artes de Madrid - Sala Goya
Horario: Martes a domingos 11:00 > 14:00 17:00 > 21:00 Lunes cerrado

Antonio Saura (1930-1998), cofundador del grupo El Paso (1957-1959) junto con otros relevantes artistas de la Vanguardia de Posguerra, durante el periodo 1958-1962 realiza una serie de dibujos que denominó “Mentira y sueño de Franco: una parábola moderna” de clara inspiración en los aguafuertes que Picasso creó para ser vendidos, durante la Exposición Universal de 1937, en el Pabellón de la República. Asimismo, estos 41 dibujos se emparentan con “Los Desastres de la Guerra”, algunos de los cuales están siendo mostrados en la magnífica, y extensa, exposición de los dibujos de Goya, en el Museo del Prado hasta el 16 de febrero.

Era obvio que dada la cronología de la realización de la obra, ya que al dictador le quedaban unos 15 años de vida y mando, ésta estuvo aparcada en un cajón hasta algunas décadas posteriores.

Por primera vez se exponen los 41 dibujos en un único continuo. 

La temática, como es de imaginar dado su exilio en cajones profundos (fue encontrada la carpeta que los albergaba por sus familiares, en su estudio de París), hubiera provocado un terremoto en el mundo de la cultura cuyas consecuencias para el autor eran, dramáticamente, predecibles. De todos ellos, ácidos y mordaces sin límites, la representación de las fosas comunes donde descansan los muertos del bando derrotado, de triste actualidad por su constante bloqueo para poder llevar a cabo su exhumación, impone por su simbolismo sin censura.

Con múltiples referencias de la época, los dibujos nos confirman la huella que en los artistas del interior dejó todo lo que se vivía y sentía durante la posguerra. Ese “Tiempo de Silencio” en medio de un erial social.

Y recuerden que podrán disfrutar de la Exposición de las dos pintoras “Sofonisba Anguisola y Lavinia Fontana” en el Museo del Prado de Madrid hasta el 2 de Febrero.

Que ustedes lo disfruten.

La  figura de María Lejárraga, nacida un 28 de diciembre, es una de las máximas representantes del feminismo español.

María Lejárraga

María Lejárraga es el personaje principal de la obra de teatro En el nombre de María (https://www.delfoteatro.com/en-el-nombre-de-maria), que fue representada dentro de la celebración del Marzo Feminista en Chamberí en El Espacio de Igualdad María Zambrano.

La obra habla de la maestra, escritora, editora, traductora y activista política María de la O Lejárarraga García, que aunque tuvo una dilatada producción literaria, no llegó a firmar con su nombre ninguna de sus obras, apareciendo su marido Gregorio Martínez Sierra, como autor. Por razones, que, podríamos decir, son propias de los roles de género, –asignados e impuestos cultural y socialmente para la mujer y para el hombre–, donde la inferioridad intelectual de la mujer se da por descontada, ya que a hombres y mujeres se les atribuye socialmente tareas diferentes: la mujer en tareas de cuidados y labores domésticas y el hombre en un papel público e intelectual; Martínez Sierra era quien firmaba sus libros, desde los inicios de María Lejárraga como escritora.

Su paso por algunos países europeos, a raíz de una beca, le puso en contacto con ideas y luchas por el socialismo; así conoció algunos espacios propicios para la charla y el debate, que contrastaban con la realidad establecida para las mujeres en España y sus espacios totalmente limitados a los terrenos privados y domésticos.

Más que narrar aquí el contenido de la obra de teatro, quisiera dejar patente que reúne en poco más de una hora, no sólo la historia de María, sino un contexto, el español al inicio del siglo XX, en el que las mujeres tenían interiorizado (esto aún, no ha desaparecido) su papel de subalternidad al hombre, tanto en la vida pública, como en su actividad intelectual de escritoras. En María este papel fue evolucionando, hasta hacer un discurso y una práctica activista destinada a crear una conciencia en las mujeres, llegando a actuar y a comprometerse públicamente para lograr objetivos feministas, a pesar de que se había mantenido en la penumbra, sin duda por la relación amorosa con su marido.

Su figura como una de las máximas representantes del feminismo español, es indiscutible; así como es destacable su participación en algunos de los grandes ejes de los combates de las feministas del siglo XX: el derecho al voto, por la plena igualdad legal entre hombres y mujeres, por tener un papel público de incidencia social y política.

Es relevante el papel tanto de María, como de otras mujeres, durante el periodo de la II República, cuando llegó a ser diputada socialista y participó creando espacios donde las mujeres defendían valores feministas y republicanos, espacios también utilizados para actividades culturales.

En la obra, la música de piano en vivo no sólo ha servido como ambientación para las diferentes etapas personales e históricas de la vida de María, sino para reivindicar también, a otra de las mujeres olvidadas de nuestra historia de la música: María Rodrigo Bellido (coetánea de María Lejárarraga y con quien colaboró), pianista y compositora, importante del cambio de siglo XIX-XX, a quién se le atribuye la primera ópera española hecha por una mujer. En este contexto es de anotar que María Lejárarraga, escribió el libreto que daba argumento a la partitura de El amor brujo de Manuel de Falla, con quien tuvo una relación de colaboración y amistad. Realizó varios libretos musicales con otros músicos destacados de la época.

María Rodrigo Bellido

Es importante, que dentro del ámbito teatral, se restablezca el papel de muchas mujeres, que por su condición de género, han sido invisibilizadas en la historia; este ha sido el caso de En el nombre de María, que con un buen trabajo de investigación, tanto de la vida personal, como de la actividad política y de la obra literaria de María de la O Lejárarraga, pone de relieve su figura, y nos acerca a su trascendencia intelectual y como activista para lograr derechos básicos de la época.

El teatro como el cine, puede sacarnos de la zona de confort, para romper las barreras que nos rodean y lograr, que salgamos con una visión mucho más amplia, para conquistar nuevos horizontes…

ENTREVISTA CON CARLOTA SUBIRÓS

La dramaturga, directora teatral y traductora Carlota Subirós reivindica el feminismo como una revolución poliédrica, en constante evolución.

La actividad de Carlota Subirós (Barcelona, 1974) es imparable: escribe, dirige, da clases y lee, lee mucho. Todo ello la ha convertido en un referente de la dirección escénica teatral. Sus montajes atrapan el público. Seguramente porque trabaja con el tipo de textos que tienen la capacidad de transformar a quien los lee, textos capaces de plantear cuestiones incómodas.

El último montaje de Carlota Subirós ha sido GRRRLS!!! Manifestos feministes del segle XX y XXI, una pieza que reúne fragmentos de textos y manifiestos que forman parte del movimiento feminista (desde Virginia Woolf hasta la poeta Gloria Anzaldúa, entre otras muchas).

Para esta dramaturga, directora teatral y traductora que fundó con Oriol Broggi La Perla 29, el feminismo es una revolución poliédrica y en constante evolución. Una lucha que reivindica una “habitación propia», pero también “patios comunitarios”.

¿Cómo surgió la idea de construir GRRRLS!!! Manifestos feministes del segle XX y XXI?

Este proyecto nació hace tres años en el marco del Instituto de Humanidades, un centro de pensamiento y reflexión del CCCB que tiene una línea de trabajo muy activa en torno al feminismo. En 2016, para celebrar el cuarenta aniversario de las primeras ‘Jornades catalanes de la dona’ me propusieron hacer una lectura dramatizada de textos. Para mí fue un gran espacio de aprendizaje, y a pesar de tener recursos limitados fuimos más allá de lo que sería una lectura. El propio material nos desbordó. Buscábamos textos de los años 70 y encontramos manifiestos y textos anteriores, posteriores… Y ahora a raíz de la exposición Feminismes, me propusieron retomar aquello y yo dije que sí, pero ahora después de tres años y de la expansión del feminismo había que ir más allá. Ha sido muy bonito descubrir el legado de la generación anterior y ahora que el feminismo está muy potenciado pienso que es bueno recoger textos tan contrastados.

http://www.laplaneta.cat/ca/programacio/c/1116-grrrls.html

¿Qué reflexiones le han surgido después de haber llevado a escena todos estos discursos feministas?

Como que los materiales no provienen del territorio escénico o teatral y son textos que tienen que ver con la trayectoria vital y profesional de unas mujeres de épocas y contextos muy diferentes, hay un posicionamiento específico en esta pieza que de alguna manera está un poco fuera del territorio dramático convencional. En cierto modo es un espacio de aprendizaje, es una toma de conciencia y una herramienta para afilar la mirada. Todas las luchas están conectadas, no puedes entender la lucha feminista si la desconectas de las luchas de clase o por temas raciales, económicos y sociales. Todas las formas de opresión están conectadas, por lo tanto todas las formas de respuesta lo tienen que estar. Y no lo había previsto, pero la mayoría de textos hablan de la necesidad de las mujeres de tener una voz propia, de poder tomar posición y tomar la palabra.

Las mujeres con poder de decisión tampoco se ven con frecuencia en el mundo del teatro, ¿verdad?

En esto no avanzamos, creo que es transversal. En el mundo del teatro, a pesar de que es evidente que el porcentaje de mujeres espectadoras es más alto, a pesar de que hay más mujeres que estudian y hacen teatro, la representatividad de las mujeres en las estructuras de poder y de decisión está descompensada hacia la otra parte.

Después de haber leído tantos textos relacionados con el feminismo y de recoger algunas de las dificultades de las mujeres que luchan por la causa, ¿cómo valora la salud de la libertad de expresión?

Vivimos tiempos muy complicados y muy duros. Una parte positiva de este contexto es que muchas cosas han salido a la luz, y mucha gente toma conciencia de cosas que quizás teníamos relativizadas y que de golpe se ven con mucha crudeza. Es evidente que existe un triunfo del cinismo en una esfera pública muy potente, y esto cuesta de creer y de digerir. Incluso cuesta saber cómo reaccionar y cómo luchar porque te sientes anonadada. Todos nos tenemos que afilar. Son tiempos de alta exigencia. Se ven venir panoramas muy oscuros y no solo en cuanto a la libertad expresión, sino también en cuanto a los derechos fundamentales; y no solo hablo de Catalunya, sino también de España y de todo el mundo.

Una habitación propia de Virginia Woolf es uno de sus referentes capitales, ¿qué otros destacaría?

Virginia Woolf es un referente fundamental. Y en este proceso de construir GRRRLS!!! he descubierto a la poeta Gloria Anzaldúa que tiene una reflexión preciosa en respuesta al feminismo blanco y burgués, que dice “escribe en la cocina, enciérrate en el baño. Escribe en el autobús o mientras haces fila en el Departamento de Beneficio Social (···) Mientras lavas los pisos o la ropa escucha las palabras cantando en tu cuerpo”. Esto es una crítica pero también un homenaje y una superación de lo que decía la Woolf y es muy bonito ver como las voces y las diferentes procedencias enriquecen el discurso. Como por ejemplo lo de “Menos cuartos propios y más cuartos comunitarios” de la filósofa y escritora dominicana Yuderkis Espinosa. Vas encontrando un conjunto de ideas muy activas que te invitan a una lucha constante.

Virginia Woolf

¿Por eso considera que el feminismo es una revolución constante que puede transformar las cosas?

Rebecca hace un elogio del activismo. Es evidente que el cinismo y la violencia triunfan, pero no podemos hacer hincapié en esto porque tu experiencia vital sería muy oscura y estéril, pero, si lo adaptas a tu esfera, puedes conseguir cosas, aunque sean pequeñas, y mejor esto que nada. Esto lo dice Rebecca Solnit en Hope in the dark. La vivienda propia y la independencia económica todavía hoy están por garantizar. Lo que resulta esperanzador es la defensa de una manera de vivir.

Quizás hay quién piensa que el feminismo es una moda.

Cuando los discursos son tan genéricos es bueno que existan unas ideas claves y esenciales pero existe el peligro de simplificar, y todavía peor, de banalizar. El feminismo puede llegar a ser una moda o una poso y me parece importante reivindicar la riqueza y la diversidad de este movimiento, que tampoco sé cómo decirlo, porque la palabra se queda corta. Por eso es importante amplificar el discurso y conectarlo con muchos ámbitos del conocimiento.

¿En qué proyecto está trabajando?

Ahora tengo un proyecto enorme que me hace mucha ilusión. La adaptación del Cuaderno dorado de Doris Lessing. Lo estoy haciendo para el Teatre Lliure y se estrenará el 5 de marzo en la sala Fabià Puigserver. En el 2006 leí esta novela y me impactó profundamente y tengo un deseo brutal de transmitir lo que ella quería decirnos.

(Entrevista publicada en catalán en Públic).

Goya. Dibujos. «Solo la voluntad me sobra»

Museo Nacional del Prado. Madrid 20/11/2019 - 16/02/2020  

Y en esto llegó Goya.

Justo a los doscientos años de la apertura del Museo del Prado y como colofón de los actos de conmemoración de la efemérides: GOYA, el maestro que vivió la creación del Museo de las Colecciones Reales, que habría de ser Museo Nacional y la institución posiblemente de mayor prestigio y reconocimiento internacional de nuestro “goyesco” país.

No se sabe si el pintor pudo asistir a la apertura del museo, aunque desde el principio los retratos ecuestres del rey Carlos IV y su esposa la reina María Luisa colgaron de las paredes del edificio de Villanueva.

Hoy ciento treinta y tres pinturas y medio millar de dibujos conforman el patrimonio de obras del pintor que posee el museo. De hecho, podemos afirmar que entre la Plaza de Neptuno y la Glorieta de Carlos V de Madrid se encuentra la más extensa colección de obras del Genio de Fuendetodos.

Desde el 20 de Noviembre de 2019, en la zona de exposiciones temporales, se exhiben 325 dibujos de Goya, de los cuales 80 proceden de préstamos de museos y colecciones particulares.

Dividida en secciones y temas, se necesitarán una gran voluntad, tiempo y fortaleza para ver con detenimiento este “testimonio del testimonio” del gran pintor y escritor que fue, y siempre será, Don Francisco de Goya y Lucientes.

Cronológicamente la exposición se divide en 15 secciones, correspondientes a los comienzos del artista, los distintos cuadernos (A,B, C, F, E, D G y H), dibujos en cartas a Martín Zapater (amigo de la infancia), Sueños, Caprichos, Desastres de la Guerra, Tauromaquia y Disparates.

Si cronológicamente la exposición es interesante, por temas no queda a la zaga. Así podemos hacernos a la idea de la valentía y grandeza del personaje por dar testimonio, sin ambages, de la periferia de una sociedad cuyos desechos humanos, comportamientos pacatos, supersticiosos y con excesiva frecuencia desbocados, no son más que un reflejo de las excrecencias sociales de una nación enferma de desigualdad, con sus desastrosas consecuencias. Retratos, Tópicos Goyescos (Majas, Brujas y Toros), Multitud, Violencia, Violencia contra la mujer, “Acostumbrados a  mirarlas solo como nacidas para nuestro placer” y Vejez: este inventario que nos retrata, por sí mismo, la intensidad de lo que se pone delante de nuestros ojos sin ningún tipo de censura.

En carta a Joaquín María Ferrer en diciembre de 1985, desde el exilio en Burdeos, finaliza Goya con una frase intensa y reveladora: “Agradézcame usted mucho estas malas letras, porque ni vista, ni pulso, ni pluma, ni tintero, todo me falta, y SOLO LA VOLUNTAD ME SOBRA”.

En conversación entre los dos comisarios de la exposición, José Manuel Matilla y Manuela Mena, en un vídeo introductorio a la misma, Matilla comenta: “Estoy seguro de que alguien que entre en el Museo del Prado y vea la exposición, cuando salga por la puerta va a ser una persona distinta”. Por experiencia propia les puedo asegurar lo acertado del comentario.

Una vez más el Prado hace gala de su “savoir faire”como custodio y expositor.

Que todos celebremos los primeros 200 años de la Institución y los que han de venir.

https://youtu.be/BRYYqoevsKM

Exposición ‘Surrealista’, de Lee Miller

La Térmica. 
Avenida de Los Guindos 48, Málaga.
Del 14 de noviembre de 2019 hasta el 26 de febrero de 2020.

Lee Miller Penrose (Nueva York 1907, East Susex, Inglaterra, 1977) por encima de todo fue una extraordinaria fotógrafa surrealista. Con algunas circunstancias profesionales que podríamos considerar similares a las de Dora Maar, esta fotógrafa polifacética -trabajó para Vogue como modelo y posteriormente como corresponsal en la Segunda Guerra Mundial (en el Reina Sofía de Madrid hay en su colección una foto tomada por ella de civiles y soldados estadounidenses en el Campo de Buchenwald, Alemania)- se convirtió en una de las figuras más reconocidas y admiradas de la fotografía del Siglo XX.

Su vida fue todo menos mediocre, al igual que su obra. Mujer de una inusitada belleza sufrió de muy pequeña una violación que, sin duda, la marcó para el resto de su vida. Así y todo su enorme creatividad y talento la llevó a ser asistente de ManRay hasta el punto de que alguna de las fotografías de la época de colaboración entre ellos fueron, en realidad, creaciones de la misma Lee.

Paul Eluard, Miró, Cocteau y Picasso formaban parte del círculo de amigos de su época parisina. De hecho en la película “La sangre de un poeta” de Cocteau ella interpretaba a una estatua que cobraba vida.

Cuando Pablo Picasso conoció a Lee Miller quedó profundamente impresionado por la belleza y personalidad de la fotógrafa hasta el punto de pintar seis retratos de la misma. La amistad continuó ya que la pareja de Miller, y futuro marido, Robert Penrose, estableció una estrecha y fiel amistad con el pintor malagueño. Penrose fue quien se movió para que el mural Guernica, una vez terminada la exposición de Paris de 1937, viajara al Reino Unido en 1938.

Miller y Robert Penrose jugaron un importante papel en el desarrollo del movimiento surrealista británico. La mayor parte de los artistas que integraron las filas del movimiento surrealista colaboraron con ambos.

Durante la etapa de corresponsal durante la Segunda Guerra Mundial las imágenes que enviaba Miller tenían una mirada especial entre certera y provocadora, una mirada propia surrealista. Nada más surrealista que una guerra, que los totalitarismos.

Terminada la guerra regresa a su trabajo, siempre con esa mezcla de surrealismo y humor como en los retratos de Max Ernst, Henry Moore y Dorothea Tanning, artista de la que parte de su obra ha sido exhibida recientemente en el Museo Reina Sofía de Madrid .

Una exposición de una de las artistas más reconocidas y atrevidas del Siglo XX.

“Lee Miller en el apartamento de Hitler”

Una artista atrevida.

https://www.latermicamalaga.com/actividades/exposicion-surrealistas-lee-miller/

Regresamos a ese imán del arte que es Madrid.

JörgImmendorff (1945/2007). La tarea del pintor

30 octubre, 2019 – 13 abril, 2020  
Museo Centro de Arte Reina Sofía
Edificio Sabatini, Planta 1

Conocido y muy reconocido en Alemania el Reina nos regala una retrospectiva de casi cien obras -pinturas, esculturas y dibujos- del artista contemporáneo alemán Jörg Immendorf.

Considerado neoexpresionista, Jörg Immendorf es directo en su expresión. El arte ha de llegar al pueblo por lo que no recurre a las tendencias que son consideradas una rama del mercado -Pop, minimal- cuyo núcleo se encuentra en el mercantilismo anglosajón.

Sus orígenes beben de las consecuencias sociales y políticas fruto de las revueltas del ’68.

Sus primeras pinturas se basan en la tradición medieval por la cual el arte es pedagogía para el pueblo. En las primeras salas pueden verse imágenes con textos explicativos y una forma de pintar muy simple y directa.

En su denuncia por la libertad personal, tanto del artista como de la sociedad se posicionó por una solución que pudiera superar la falta de libertad que se experimentaba en la RDA, visible claramente en algunas de sus obras donde el muro estaba bastante presente. El arte sería una de las herramientas que ayudarían a superar la situación, el trauma, de Alemania.

Immendorf atravesando el muro con su herramienta de crear arte

En 1978 inicia la serie de pinturas denominadas “Café Deutschland”, más vital, con abundancia de colores y menos influida por parámetros ideológicos previos. En esta serie, de la cual hay dos cuadros en la exposición, hay una abundancia de personajes históricos y contemporáneos desplegados de forma que el campo visual se proyecta desde la pared trasera del mismo.

A partir de esta etapa el arte como tal va sustituyendo al artista individual en el objetivo de compromiso y pedagogía social y política.

La última parte de la exposición está intensamente influida, su trabajo, por las limitaciones físicas y psicológicas que el diagnóstico de la enfermedad del ELA impusieron a su obra. Fallece en Abril del 2007 como consecuencia de dicha enfermedad.

Una excelente oportunidad de conocer a un magnífico artista y reflexionar sobre las causas que le movieron a generar una obra tan extensa y, una vez más, intensa. Oportunidad para mirar a Alemania con ojos de espectador curioso y sorprendido.

Benito Pérez Galdós. La verdad humana

Del 1 de noviembre de 2019 al 16 de febrero de 2020 

Desde el Prado a Recoletos dense un paseo aquellos que viven en Madrid, o lo visitan. Entren en la magnífica sede de la Biblioteca Nacional y recréense con una deliciosa y amena exposición en torno a la inmensa figura humana y literaria de Don Benito Pérez Galdós. Solo les diré que saldrán con enormes ganas de leer lo que no hayan podido leer de lo mucho escrito por él. Desearán, asimismo, releer lo que hace años leyeron y disfrutaron como los fieles a sus entregas hace ciento y algo más años. Finalmente, representen, bajo la estatua del Maestro esculpida por Victorio Macho en los jardines del Retiro, escenas como las que se representaron con enorme éxito de público y crítica por tres actrices, heroínas en sus papeles y musas teatrales en su profesión: María Guerrero, Margarita Xirgú y Matilde Moreno.

http://www.bne.es/es/Actividades/Exposiciones/Exposiciones/Exposiciones2019/Benito_Perez_Galdos_La_verdad_humana.html

Conversación con Marta Pazos, directora de escena

El próximo domingo, 10 de noviembre, se estrena en Santiago de Compostela la ópera A Amnesia de Clío, una producción de Voadora en coproducción con el Consorcio de Santiago–Real Filharmonía de Galicia, el Centro Dramático Galego y Amigos de la Ópera de Santiago, y que ha contado con la colaboración de diversas instituciones gallegas.

Una Beca Leonardo a Investigadores y Creadores Culturales 2017 ha hecho posible la realización de esta ópera. Compuesta por Fernando Buide, con libreto de Fernando Epelde y bajo la dirección musical de Paul Daniel, la dirección escénica está a cargo de Marta Pazos, con la que conversamos en Espacio Crítico.

Espacio Crítico (EC): No es fácil estrenar una ópera nueva, contemporánea, y menos una obra que tiene un marcado acento feminista. ¿Cómo lo habéis hecho posible? Prácticamente todo el equipo sois de Galicia ¿te has sentido como en casa?

Marta Pazos (MP): Hay mucho talento en Galicia. Sí, me he sentido como en casa. Lo decía el productor en la presentación: siento orgullo de que hayamos podido levantar un castillo como este aquí, una ópera de este tipo, enorme. Una ópera contemporánea es muy difícil de escribir, de estrenar, de poner en pie. Es importante apoyar este tipo de proyectos porque, claro que es fantástico poner en pie Aidas y ToscasCármenes y Otelo, etcétera, eso es muy necesario, pero es muy importante estrenar óperas nuevas que se representarán en el futuro. Y hacer así historia.

EC: La ópera se estrena el 10 de noviembre en Santiago, el mismo día de las elecciones. ¿No puede perjudicaros esta coincidencia?

MP: En absoluto. Ya tenemos el auditorio completo. Las entradas se agotaron en cuanto se pusieron a la venta. El Auditorio tiene un aforo para más de mil espectadores. Nosotros ya teníamos la fecha mucho antes de que se convocaran las elecciones. Pero a mí me parece una de esas coincidencias fabulosas, que una obra que habla de arte y política se estrene el mismo día que se celebran estas elecciones tan importantes.

EC: Clío es la musa de la historia y de la poesía épica. Fernando Buide explica que la trama arranca de una serie de personajes reales a partir de los cuales se construye una especie de distopía. El personaje femenino está inspirado en diferentes mujeres fuertes del siglo XX, que se convierten de alguna manera en Clío.

MP: Así es, pero tengo que matizar que  la idea de la ópera es de Fernando Epelde, él es el autor de la historia.

EC: Me comentaste este verano, la última vez que nos vimos, y también lo he leído en varias entrevistas tanto en prensa escrita como en la radio que habéis pensado en Cicciolina como personaje principal. ¿Es así?

MP: No, no es exactamente así. Esa fue la primera idea, pero por diversas circunstancias que no vienen al caso la hemos cambiado. El libreto es maravilloso, la composición es fantástica. Y está mal que yo lo diga, pero la puesta en escena es muy buena. Y hemos preferido que en este escenario Clío sea un personaje que es el compendio de muchas mujeres. Nos fuimos al germen y hemos reflejado en Clío a muchas mujeres que han sido irreverentes y han ocupado espacios que no les pertenecían. Mujeres a nivel mundial; tal como es ahora Clío, el personaje principal, la musa convertida en genio, la obra queda mucho más completa. La acción comienza en 2019 y anuncia un futuro distópico. Esta ópera ha sido una aventura vital, hemos aprendido mucho en todo el proceso de creación en el que llevamos años trabajando.

EC: También son sorprendentes los personajes antagonistas de Clío: George Bush hijo, Angela Merkel, la sargento estadounidense Leslie Zimmermann, que se convierten también en personajes casi de ficción. Pueden parecer personajes grotescos ¿Tiene algo de bufo esta ópera?

MP: Para mí no es nada bufa, en absoluto. Es un libreto muy cinematográfico, en mi opinión tiene más que ver con ese tipo de cine de intriga, de alta política, un poco shakespeariano, por qué no decirlo, de intrigas de palacio. Cicciolina era la guinda del pastel pero era un peso muy grande en el proyecto. Ahora es como si se hubiera retirado un velo. Ahora todo gira en torno a Clío, este personaje que es el reflejo de muchas mujeres. Creo que así queda más universalizado.

EC: ¿No te asusta el peligro de una empresa tan arriesgada?

MP: No me asusta en absoluto. Generalmente no tengo miedo cuando me meto en un proyecto. Si no no me metería en nada, no haría nada. Siempre tengo curiosidad y veo lo que puedo aprender. También llevo la escenografía. Para mí ha sido un trabajo muy complejo.

EC: ¿Cuánto tiempo lleváis trabajando en este proyecto?

MP: Dos años.

EC: ¿Hay una atmósfera de sexualidad en esta ópera?

MP: La sexualidad está latente: juegos de poder en el arte y la política. Y esto tiene que ver en mi opinión con el sexo. Hay mucho de seducción. Todo el mundo de la política es seducción, captación. En el trabajo con los solistas ha habido una labor en la que yo les he pedido que suban la temperatura del horno. Para mí, por ejemplo, esto ocurre con el trabajo de Sebastià Peris, el barítono; él hace el papel de un personaje deleznable pero hay que sacarle su parte magnética, su parte sensual. Tiene que haber algo de eso para reflejar el sexappeal de la política, y lo mismo pasa en el arte. Aquí es donde se ve reflejada toda la historia de las musas, cómo aparecen, cómo están colocadas, desnudas, en los museos.

EC: ¿Y Clío?

MP: El personaje de Clío es una mujer de 66 años. Me encanta que tenga esa edad. La soprano, Raquel Lojendio, es muchísimo más joven, pero hemos trabajado esa sensualidad desde un lugar en el que ya ha pasado de todo. Hemos construido un personaje muy magnético. Ella está soberbia porque además hemos tenido la suerte de trabajar como se hacía hace muchos años, cuando sabías para qué soprano ibas a componer. La partitura está compuesta para Raquel. El movimiento de escena está hecho para ella, conociendo yo sus características y virtudes. Por ejemplo, ella tiene formación de ballet clásico y le hemos hecho una escena de puntas. No sé qué soprano interpretará este papel en el futuro pero en esta ópera el traje  ha quedado brillante porque está hecho para ella, a su medida. Lo mismo ocurre con Marina Pardo (Leslie Zimerman), que es un personaje real. Es una soldado que aparece en un mural pintado por G. Bush y aparece en internet contando su experiencia en la guerra de Iraq. Cuando ella vuelve, se ve desde una perspectiva femenina todo ese legado que nos recuerda a los soldados volviendo de Vietnam. Una mujer que era madre, que se fue a Iraq y cómo vuelve; toda esa historia posterior de los veteranos. Marina Pardo hace una recreación de la historia de esa veterana, que es un personaje real, y en una puesta en escena que también es pictórica. Yo soy muy técnica como directora, hago un control corporal muy limpio. Tiene que trabajar muchísimo la contención, la emoción. La clave para mí es también el trabajo de la coreógrafa Rut Balbís con la que yo he trabajado muchos años y ha hecho un trabajo muy  bueno con ellos. No hay ni un solo movimiento gratuito, todo está medido, es como un cuadro. No es lo mismo que pongas la mano así o así. No hay puntada sin hilo. Es un trabajo de orfebrería.

EC: ¿Qué parte tiene el azar en el éxito de esta aventura-empresa?

MP: En mi vida artística lo tiene todo. Yo soy una persona que me siento muy conectada desde niña con las señales, con el azar. He aprendido a lo largo de los años a darle valor a las señales, a escucharlas. Trabajo no solo desde la racionalidad de la cabeza, sino todo lo contrario, cada vez voy desterrando más esto y conectándome con lo invisible. Lo utilizo en la escena. Por eso toda la casuística, el azar, las casualidades, las cosas mágicas también, que tienen un peso muy importante en mi obra. No sigo los cauces al uso. Pienso que la revolución también viene por ahí. Hay muchas cosas que se relacionan más con el universo femenino, y que muchas veces están relegadas a un ocultismo. Para mí la intuición es un ingrediente básico. Empecé en el año 99, llevo 20 años dirigiendo. Ahora trabajo desde la tranquilidad de que mi intuición tiene una validez. Ahora sé que las cosas que pasan, pasan por algo, por eso no tengo miedo, no me asusto.

De repente apareció la oportunidad de contratar a dos bailarines gemelos; eso era lo que necesitaba la puesta en escena. Una puesta en escena que habla todo el tiempo de dos mundos, de un paralelismo que es como un díptico de los cuadros que dialogan; esa es la puesta en escena. Y cuando aparece dos bailarines gemelos yo no me sorprendo, yo celebro. Y eso tiene que ver con mi propia situación dentro de este mundo. También observo el contexto: Clío es una musa artística y entra en el mundo de la política. Yo soy una directora que viene de la vanguardia española y se mete a dirigir ópera en un mundo, el de la lírica, en un contexto donde las estadísticas dicen que hay mucho trabajo por hacer, en un ámbito donde las Temporadas de Igualdad sí que tienen una gran labor por delante. Las directoras de ópera en España se pueden contar con los dedos de las manos.

EC: vais a Santiago, A Coruña y Ourense, después de Galicia, ¿tenéis pensado ir a más sitios?

MP: Sí, pero no lo voy a decir todavía.

Pues muchas gracias y te deseo mucha mierda, como decís en el teatro y la ópera.

Por fin llegó el otoño, a pesar de los calores que aún vivimos. Con esta estación, el panorama expositivo y en general cultural, de nuestro país, diríamos que explota ofreciendo unas oportunidades únicas para los “flâneurs” del arte.

ISABEL OLIVER, CUARENTA AÑOS DE ARTE COMPROMETIDO (1970-2009)

Del 9 julio de 2019 al 3 noviembre de 2019  
Horario: de lunes a sábado, de 10:00 a 20:00 hrs.
Domingos y festivos, de 10:00 a 14:00 hrs.
Entrada libre
Centro Cultural La Nau

Valencia es siempre generosa con el arte, especialmente con el contemporáneo.

Desde el IVAM, referencia imprescindible en todo lo que tiene que ver con las vanguardias, hasta la NAU, Centro Cultural asociado a la Universidad de Valencia. Es en este centro donde se expone una amplia obra de la pintora Isabel Oliver.

Oliver pinta en un estilo Pop Art. De hecho en sus inicios este estilo se convirtió en una excelente forma de reivindicar las libertades y hacer crítica social en momentos donde sociedad civil y régimen ya daban claros signos de divorcio.

El Pop Art tenía un claro origen y desarrollo en el mundo anglosajón, sin embargo se puede considerar un fenómeno global en el mundo del arte. Mayoritariamente masculino en España: Equipo Crónica, Antoni Miró, Equipo Realidad.

Para Isabel Oliver el Pop “era un paraguas para hacer una gran cantidad de obras de crítica, usado por los artistas como un subterfugio. Sin ese estilo hubiera sido imposible realizar tanta obra de denuncia social”.

La exposición está dividida en series: «De profesión sus labores», «Mujer», «El juego», «La Mercantilización», «Paisajes Pop», éste con connotaciones evidentemente ecológicas, «Lugar en el tiempo», «Arqueología del presente» y «Memoria de un lugar», en torno a la historia de Valencia.

Olivar señala la total indiferencia de los espacios expositivos hacia las mujeres artistas en la década de los setenta, más aún si su pintura, como es el caso, se hacía con una clara visión social y feminista. Subraya esa España patriarcal franquista donde, al no tener un reconocimiento profesional, las mujeres que trabajaban en el domicilio familiar, en su DNI se leía la frase “Sus Labores”. Así, aclara: «Nos mandan bordar, no que seamos artistas ni que estudiemos historia».

Hasta el próximo 3 de Noviembre se puede disfrutar de este buen y original arte de denuncia social y feminista.

JEAN DUBUFFET. UN BÁRBARO EN EUROPA

IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno) - Valencia 
Fecha de inauguración: 08 octubre 2019
Fecha de clausura: 16 febrero 2020

Siguiendo por la senda del arte moderno en Valencia, nos trasladamos al Instituto Valenciano de Arte Moderno. Allí el 8 de Octubre acaba de inaugurarse una exposición en torno al pintor y escultor francés Jean Dubuffet (Le Havre 1901 – París 1985): “Jean Dubuffet. Un bárbaro en Europa”.

Se muestran alrededor de doscientas obras entre pinturas, dibujos, esculturas y grabados, así como una numerosa documentación y objetos que nos ofrecen una aproximación a este artista, inventor de lo que él llamó “Arte Brut” y uno de los grandes artistas de la escena occidental del siglo XX.

Apoyándose en sus amplios conocimientos de Antropología y Psiquiatría, realiza una crítica radical del arte y la cultura de su tiempo.

La exposición se articula en torno a 3 ejes fundamentales cuyo foco de interés principal se proyecta sobre la figura del hombre, ser humano, y las consecuencias de su actuación en la sociedad en la que vive.

Primer Eje:  “ La celebración del hombre común”

De ahí surge una figura que él define como “fantasmática”. Sería lo que se conoce como “el hombre común”, que no deja de ser otro sino el sujeto de su pintura. Un hombre que ya en periodo de entreguerras dibujaba como una figura asfixiada psicológicamente por la angustia que crea la ciudad en un tiempo donde ninguna de ellas alcanzaba los diez millones de habitantes, al contrario de lo que sucede hoy en día.

Segundo Eje: “Una Etnografía en acción”

Hacia 1945 él inicia la “empresa del Arte Brut”. Muy influido por el dibujo infantil (muchos críticos han definido así su obra), la admiración por el arte popular, así como todo tipo de artefactos de procedencia más allá de Occidente, extraoccidental. Con toda esta reflexión él crea una amplia red de cooperación e investigación entre etnógrafos (antropólogos), psiquiatras y aficionados.

Tercer Eje: “Una Crítica de la Cultura”

A lo largo de su obra, el punto de vista, la lengua, los sistemas de creencias y valores del arte son cuestionados. Se trata de una forma de relativismo absoluto.

Su relación con el antropólogo Claude Levi Strauss fue estrecha dado que al interés del pintor por la antropología se une el del antropólogo por los procesos de la pintura.

Dubuffet no es un artista fácil pero es esencial para entender la evolución del arte europeo de la segunda mitad del Siglo XX. Sin su experimentación, su viaje hacia el primitivismo del ser humano, ético y estético, hacia las profundidades de su psique, la palabra barbarie no habría mutado en arte y esencia, cimiento de la siempre atractiva, e inquietante, Europa.

CALDER-PICASSO

MUSEO PICASSO DE MÁLAGA 
24 Sep. 2019 - 2 Feb. 2020

Siguiendo con nuestras vanguardias, que tanto viven y beben del mediterráneo, nos dirigimos hacia el sur por la orilla del tan conflictivo Mare Nostrum hasta la bella ciudad de Málaga. Regresamos a un museo que ya hemos visitado en nuestras crónicas no hace muchos meses. El Museo Picasso de Málaga.

Pablo Picasso (1981/1973) y Alexander Calder (1898/1976) compartieron coincidencias que hace que su arte, a ratos, sea simbiótico. Así, ambos nacieron a finales del siglo XX, dejaron sus países para recalar en la capital de las vanguardias y crearon vanguardia, redefinieron la escultura del Siglo XX y, finalmente, ambos murieron en la década del 70 del siglo pasado.

A lo largo de la exposición disfrutamos de 54 obras de Calder y 51 de Picasso. Por primera vez se muestra en España la vinculación artística e intelectual que ambos compartieron tantas veces. Así en el Pabellón de la República, donde la contribución de Picasso con el Guernica se vio acompañada, en un equilibrio impactante, por la fuente diseñada por Calder y cuyo nombre “Almadén” sirvió de excusa para rellenarla con mercurio de las minas de la ciudad manchega. Más adelante Calder seguiría siendo cómplice de Picasso en Chicago y también en el MOMA, en los tiempos del exilio del Guernica. Hoy en día esa confraternización se mantiene en el MNCARS donde la bellísima escultura móvil de Calder  “Carmen” preludia lo que dos pisos más arriba viviremos como la experiencia más religiosa de un mundo en constante, y creciente, injusticia: el grito infinito y eterno del Guernica.

Esta complicidad del arte estaba pidiendo a gritos una exposición de ambos donde se pudieran distinguir las técnicas, como la de las ensambladuras de Picassso a partir de 1912. Fue la escultura “Guitarra” la primera considerada compuesta mediante la ensambladura. Ese primer collage, según Picasso la creó antes de su primer collage pictórico, en la escultura, revalidó su genialidad vanguardista. Picasso era la Vanguardia.

Por otro lado, en 1930, Alexander Calder visita el taller parisino de PietMondrian. Se quedó cautivado por la imagen de una pared blanca de la cual colgaban unos tableros pintados de diferentes colores formando una composición geométrica. A partir de ahí las posibilidades eran casi infinitas. Se necesitaba un artista y este había sido encontrado por el arte.

Soldaduras, ideogramas, coreografías. Toda una pléyade de formas y creaciones ideadas por Picasso donde la famosa “Cabeza de Toro”, unión vertical de un sillín y manillar de bicicleta, se convierten en los pioneros de una nueva técnica: la soldadura. Una nueva creación del genial artista a añadir a la talla y el modelado.

Pronto seguiremos abriendo las puertas de las excelentes exposiciones que nos depara este generoso Otoño del Arte.

Atentos a la inminente inauguración de la muestra de más de 300 dibujos de Goya con la que el Prado se acercará, y sobrepasará, a la fecha del 19 de Noviembre del 2019. Cumplirá su bicentenario de la mano de uno de los mayores genios del arte de nuestro país. Ese fiel de la balanza compuesta por Velázquez y Picasso. Tres genios que nos muestran, a través de su arte, las luces y sombras de la historia social y oficial de esta parte de Europa.

Que ustedes lo disfruten.

A pesar de que el verano aún nos mantiene muy aturdidos y el otoño parece muy lejano, la temporada cultural ha comenzado y con mucha fuerza. Así y todo no perdamos la oportunidad de aprovechar las próximas semanas de Septiembre para recuperar lo que hemos dejado perezosamente para el último momento.

Para los que pasen por, o residan en, Madrid, algunas de las mejores exposiciones del año están a punto de ser clausuradas. Recordamos las dos extraordinarias del Museo del Prado, “Fra Angélico” y ¨Miradas Afines¨ que se clausuran el 15 y 29 de septiembre respectivamente. Asimismo, Olga Picasso en el CaixaForum el 22/09 y TetsuyaIshida en el Palacio de Velázquez del Retiro el 8/09 entre las que hemos comentado en entregas anteriores.

Sin embargo en Madrid aún tenemos oportunidad de deleitarnos con algunas exposiciones que pronto serán clausuradas.

Eternidad. ¿Imágenes para siempre?

Del 27/06/2019 al 22/09/2019                                               
Lugar: Museo Lázaro Galdiano (varias salas). Calle Serrano 122 (Madrid).

Hasta el 22/09 en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid expone la bilbaína Lucía Vallejo Garay «Eternidad. ¿Imágenes para siempre?»

Muerte, miedo, soledad y vida beben de artistas clásicos como Caravaggio, Van der Weiden, Zurbarán y otros cuya fuerte carga emocional puede sentirse en el templo de la pintura que es el Prado y en la magnífica colección del propio Museo Lázaro Galdiano.

Si algo caracteriza a esta brillante artista es su fondo reflexivo e intelectual. Desde “La Divina Comedia” de Dante a Leibniz y su reflexión sobre el pliegue infinito en el Barroco.

Sobre todo déjense seducir por las formas y la reflexión que las esculturas provocan.

Una vez más, el arte realza la vida cuando no nos deja indiferentes.

Aprovechen también y piérdanse un tiempo por el museo. Merece, y mucho, la pena.

http://www.flg.es/agenda-de-actividades/exposiciones-temporales/exposicion-lucia-vallejo-eternidad#.XXJxY3tS8uU

Exposición William Klein. Manifiesto

Espacio Fundación Telefónica
Junio a 22 de septiembre de 2019
M X J V S D
C/ Fuencarral, 3, Madrid, 3ª planta
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https://espacio.fundaciontelefonica.com/evento/william-klein-manifiesto/

William Klein. Manifiesto es la gran retrospectiva de este maestro de la fotografía en nuestro país.

En los 50 se centra en los juegos de luces y sombras. Posteriormente coquetea con el abstracto. Finalmente su objetivo se dirige hacia el ser humano, ése que se mueve en multitudes que albergan vidas procedentes de todas las escalas sociales y cuyo comportamiento y lenguaje delante de la cámara revelan el consciente e inconsciente de las sociedades y ese devenir hacia un individualismo forzado y contrario a la esencia del mismo.

Movimiento, ruido, multitud. Esencias de la sociedad moderna que retrata como si fuera un antropólogo en medio del Amazonas o los bosques tropicales. Esos puntales de la vida que son las ciudades complejas y que tienen los días contados si continúan, como Saturno cuando devora a su hijo, fagocitando los recursos que necesita para mantener un falso cartel de modernidad a la entrada de las mismas.

Insisto. No se la pierdan. Es, una vez más, arte que no deja indiferente.

Vicios Modernos. Ceesepe 1973-1983

Del 31 mayo al 22 septiembre - LA CASA ENCENDIDA - MADRID
Sala D, Sala E

Si decimos Nasti de Plasti o Carajillo, El Víbora, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, Los tebeos del Rollo en Barcelona, a Cascorro Factory en Madrid y muchas más ilustraciones y colaboraciones en distintos medios, sin duda estamos hablando de Carlos Sánchez Pérez cuyo nombre artístico era Ceesepe.

Ilustrador extraordinario, con un lenguaje muy propio y reconocible, la exposición que hasta el 22/09 se exhibe en las salas de La Casa Encendida de Madrid nos ofrece una excelente panorámica de su trabajo creativo en el cómic y la viñeta.

Ver esta exposición no es solo un goce para el amante del Cómic y de la ilustración tan exquisita como puede ser una viñeta. Es un viaje, un tanto nostálgico, a una época en la que el término transgresión, cuando se hubo de renunciar a una ruptura política, pudo, a ratos inconscientemente, sembrar en el inconsciente colectivo, que buscaba librarse de una sociedad cerrada y pacata, lo que la posible suma de individuos libres podría suponer como reflejo de una más que deseada, necesaria, y utópica libertad integral.

Si algunos consideran que se desvirtuó el mensaje, en el caso de Ceesepe ni mensaje ni mensajero optaron por ese camino.

Hace exactamente un año que fallecía este inolvidable artista. Alguien que no pintaba barreras ni muros identitarios sino que resaltaba las peculiaridades de ciudades como Madrid y Barcelona como un todo dentro de una bellísima diversidad.

Insisto. No deja a nadie indiferente. Saldrán con muchas más preguntas y muchas posibles respuestas.

https://www.lacasaencendida.es/exposiciones/vicios-modernos-ceesepe-1973-1983-9543

Ni el “tsunami” de calor que invade a más de media Europa consigue aplacar el interesantísimo elenco de exposiciones y ofertas culturales que hay por toda la península ibérica y muy destacadamente en Madrid.

Comenzamos por una exposición que hasta el 8 de Septiembre se exhibe en la sala Principal del Centro Tabacalera Promoción del Arte sito en la Calle Embajadores 51 de Madrid, en el límite del barrio de Lavapiés, modelo de expolio y Gentrificación express donde los haya.

La exposición titulada ELOY DE LA IGLESIA. OSCURO OBJETO DEL DESEO realiza un recorrido por la heterogénea trayectoria artística de este director y guionista nacido en Zarauz en el año 1944 y fallecido en el año 2006.

Integrante del PCE durante la dictadura franquista, mantuvo múltiples disputas con la censura debido a su deriva ideológica y al hecho de no ocultar su homosexualidad en tiempos de represión de todo lo que no encajaba en los postulados del régimen.

Prolífico director de películas que mayormente retratan un mundo marginal, invisibilizado por el régimen y una sociedad pacata, estas reflejan un mundo molesto para la emergente y mediocre clase media propia del desarrollismo y del postranquismo. Así, temas como el mundo de las drogas, que se vivía en las ciudades españolas en las décadas de los 70 y los 80, la homsexualidad y relaciones familiares insanas fueron tratados con valentía y madurez por un prolífico director que dejó su huella en el cine español, siendo un referente, como se dice en la presentación de la exposición, para las nuevas generaciones de cineastas.

Eloy de la Iglesia. Oscuro objeto de deseo. LA PRINCIPAL                     21.06.2019 - 08.09.2019

https://www.promociondelarte.com/tabacalera/noticia-423-eloy-de-la-iglesia-oscuro-objeto-de- deseo

Desde julio a diciembre de 2019 los amantes de nuestro vecino, y muy querido, Portugal podrán disfrutar de una de las mejores selecciones de lo más actual de la cultura española.

La selección abarca desde exposiciones al teatro, con una variada oferta de Flamenco, música de todos los estilos, jazz, cine y otras representaciones de lo que hoy se considera lo más impactante, novedoso y llamativo de la cultura de nuestro país.

23 ciudades de Portugal albergan esta heterogeneidad de la cultura que la Mostra intenta, y consigue, sembrar en un país que, a pesar de su cercanía y enorme respeto por todo lo español, aún desconoce.

Anímense los amantes de lo Ibérico como producto de una cultura que, habiendo compartido tanto, no han sido capaces de compartir una complicidad que tanto nos une y cuya variedad nos admira. Escenario y producción se complementan íntimamente. Ese es el objetivo a medio y largo plazo.

https://www.mostraespanha.org

David Wojnarowicz - La historia me quita el sueño 
29 mayo – 30 septiembre, 2019 - Edificio Sabatini, Planta 1/ MNCARS

Seguimos en el “ojo del huracán” cultural, y muy destacadamente pictórico, que es Madrid y su amplísima oferta de calidad en todas las estaciones y sobre todo en verano.

Si términos, hoy lamentablemente tan de moda, como: distopía, intolerancia, política queer, contestación, rebeldía nos resultan muy familiares, es importante que recordemos que no provienen de una situación lejana. La lucha y denuncia que en los ochenta tuvo lugar en los Estados Unidos, y más concretamente en Nueva York, no surgió por un acto de espontaneidad sin causa. El abandono y casi desprecio hacia el sufrimiento que la epidemia del SIDA ocasionó en la comunidad Gay, tuvo un reflejo fresco, rebelde y muy impactante en el arte contemporáneo. Hoy ese reflejo es reconocido y mostrado por el MCNARS a través de la obra que el artista David Wojnarowicz creó desde el final de los 70 hasta 1992 cuando el Sida terminó con su vida en un momento en que no se podían aún controlar los efectos letales de esa devastadora enfermedad.

Una exposición altamente recomendable que no dejará indiferente a nadie y que nos retrotraerá al sufrimiento que todo enfermo de la epidemia, especialmente de la comunidad queer norteamericana, padeció y cuyas secuelas sociales están lejos de ser historia.

Recomiendo que ver el vídeo donde Manuel Borja-Villel, director del MNCARS hace una excelente introducción de la exposición y la obra del artista.

https://www.museoreinasofia.es/exposiciones/david-wojnarowicz

Dos últimas recomendaciones que siguen la senda del Ojo del huracán de Madrid y su magnífica oferta expositiva.

Photo ESPAÑA: Donna Ferrato. Holy 
Sala Minerva - 22.09.2019 (Lunes cerrado) - 17:00 > 21:00

Dentro de la muestra Photo España 2019 y su extensa e intensa oferta fotográfica, la Sala Minerva acoge la exposición titulada “HOLY” de la fotógrafa, nacida en Massachuset USA, DONA FERRATO.

Una vez más una artista de la fotografía norteamericana hace uso de su genio artístico y su capacidad de ver más allá para denunciar la violencia doméstica, tan a flor de piel en las sociedades occidentales. Hace “visible lo invisible” mostrando la violencia contra las mujeres y evidenciando que su supervivencia depende de ellas mismas.

En las múltiples exposiciones que el Museo del Prado ha organizado a raíz del 200 aniversario de la inauguración del mismo no han de perderse las dos exposiciones temporales que este verano brillan con luz propia.

No muy extensas pero si intensas, las exposiciones:

Fra Angelico y los inicios del Renacimiento en Florencia 
Museo Nacional del Prado. Madrid 28/05/2019 - 15/09/2019

y

Velázquez, Rembrandt, Vermeer. Miradas afines 25/06/2019-29/09/2019

no dejarán tampoco indiferente a los amantes de la pintura clásica.

El arte del renacimiento italiano con la introducción de la perspectiva, las influencias del Giotto, Donatello y Brunelleschi, que desembocan en una maestría admirable de cuño propio, confluyen en una exposición magníficamente comisariada.

Se pueden admirar, entre otros muchos cuadros, predelas, vírgenes como la Anunciación del Prado, La Virgen de la Humildad con cinco Ángeles de la colección Thyssen en depósito en el MNAC de Barcelona, así como la Virgen de la Granada, una de las últimas adquisiciones del Prado y que en la exposición ocupa un lugar relevante.

No se pierdan el vídeo sobre la restauración de la Anunciación, algo que impacta por la profesionalidad y saber hacer de las restauradoras del Prado.

Miradas Afines, nos incita a reflexionar en torno a las similitudes entre las escuelas de pintura española y holandesa de finales del siglo XVI y siglo XVII. A través de la comparación de pinturas extraordinarias de Velázquez, Ribera, Murillo, Zurbarán y otros pintores españoles de la época con los pintores holandeses Vermeer (del cual se exhiben dos obras), Rembrandt, Franz Halls, y otros reconocidos artistas holandeses, nos vamos apercibiendo de que, como Ortega y Gasset escribió:

“La unidad de la pintura de Occidente es uno de los grandes hechos que hacen manifiesta la unidad de la cultura europea.”

Estas exposiciones nos confirman, una vez más la categoría de la que probablemente sea hoy la institución española más reconocida internacionalmente y a la que el pintor y escritor español Ramón Gaya, desde el exilio, denominó: “Roca Española”.

Que ustedes lo disfruten.

Berenice Abbott

Siguiendo con nuestra crónica de las exposiciones y ofertas culturales actuales a lo largo de nuestro país quisiera destacar una excelente exposición de fotografía que está mostrándose en la Sala Mapfre de Madrid desde el 1 de junio.

Berenice Abott, fotógrafa de dos extraordinarias ciudades iconos de la cultura occidental del siglo XX: París y Nueva York.

Amante de la modernidad, retrató a lo más transgresor de la intelectualidad tanto parisina como neoyorquina. Personajes tan destacados en la escena cultural como Djuna Barnes, Jean Cocteau, Peggy Guggenheim, Man Ray (de quien fue secretaria) y muchas otras y otros. A partir de los años 30 se establece en Nueva York, ciudad de la que retrata un Manhattan en transición y al alza que, posteriormente, vibrará en todas la pantallas del mundo por su magnetismo artístico y cinematográfico, en definitiva: cultural.

Berenice Abbott. Retratos de la modernidad – Sala Mapfre

Paseo de Recoletos 23, 28004 Madrid

Del 01/06/2019 a 25/08/2019

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Tetsuya Ishida

Tetsuya Ishida, Kiro [Viaje de regreso], 2003. Acrílico y óleo sobre lienzo, 45,5 x 38 cm.
https://www.museoreinasofia.es/exposiciones/tetsuya-ishida

En el Palacio de Veláquez del Parque del Retiro de Madrid se expone la obra de un artista japonés, Tetsuya ishida, cuya corta vida ha revalorizado su obra incrementando exponencialmente tanto el interés por ella como el precio de la misma, corroborando la tendencia de “artista joven muerto ergo más ganancia para los intermediarios” propia del mercado del arte.

La incomunicación del sujeto en una sociedad controlada desde la cuna hasta la tumba es el principal tema que Ishida plasma en sus pinturas. Como un encefalograma social su realismo pictórico refleja la alienación del sujeto hasta el punto de que el espectador no puede escapar a la idea de que es uno de los otros en este “autorretrato de otros” como muy acertadamente se ha denominado a la exposición. Y es que la cronología, paso a paso y cuadro a cuadro, que se nos propone en la exposición tiene su momento álgido en el vértice donde convergen la crisis de los 90 en Japón y sus consecuencias para los “dóciles” individuos borrachos de alienación y crisis personal. Esa angustia tanto externa, social, como interna, individual, desemboca en un proceso de aún más, si cabe, alienación, magnificado por medio de un consumo sin límites de consecuencias enormemente desestabilizadoras, a medio plazo, para una sociedad muy conservadora en sus comportamientos (1,5 millones de Hikikomoris o aislados sociales, preocupante incremento de la tasa de suicidios y otras).

Como un Mishima de los noventa, e inicios del XXI, Tetsuya Ishida se suicidó a los treinta y dos años añadiendo, con ese gesto de autoinmolación, nuevos capítulos al siempre sorprendente misterio que para el resto del mundo significa la peculiar y “ordenada” sociedad japonesa.

Tetsuya Ishida – Autorretrato de otro

Palacio de Velázquez, Parque del Retiro

12 de abril– 8 septiembre, 2019

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Una mirada LGTBI

Coincidiendo en fechas con el cincuenta aniversario de la revuelta de Stonewall, el MEAM, Museu Europeu d’Art Modern de Barcelona propone una interpretación del catálogo del mismo en clave LGTB+, dando voz a los distintos colectivos que lo componen.

15 personas de distintas procedencias y realidades dentro del colectivo han contribuido a la selección y comentario de algunas obras de la colección del museo relacionadas con una selección de temas claves para el mismo.

https://www.meam.es/es/exhibitions/91/una-mirada-lgtbi-a-la-colecci%C3%B3n-del-meam.html

Una mirada LGTBI+ A LA COLECCIÓN DEL MEAM,

Museu Europeu d’Art Modern, Barcelona.

Del 30 de mayo al 7 de julio 2019.

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Iphigenia en Vallecas

Una vez más, una muy interesante propuesta teatral que viene avalada por varios premios a su protagonista. El último, el relevante premio Max 2019 al mejor espectáculo y a su protagonista, María Hervás, como mejor actriz revelación. Iphigenia en Vallecas, adaptación española de la obra del autor inglés Gary Owen Iphigenia in Splott, no es sólo una extraordinaria obra maestra de la representación teatral contemporánea sino una bofetada en las mentes de las clases sociales aún sobrevivientes del tsunami del 2008 cuyo salvavidas no es otro sino el de la invisibilización y erección de muros mentales y urbanos ante realidades amenazantes a su “modernidad líquida,” parafraseando al sociólogo Zigmund Bauman.

https://teatrokamikaze.com/programa/iphigenia-en-vallecas-4/

Teatro Pavón Kamikaze. Madrid.

04/26 Julio

Que ustedes lo disfruten.

A través de un recorrido por el amplio panorama expositivo de las instituciones de las diferentes comunidades autónomas, quiero destacar la exposición que desde el 25/04/2019 al 26/04/2020 tiene lugar en el  CAAC (Centro Andaluz de Arte Contemporáneo) de Sevilla y que tiene por título:  “NOSOTRAS DE NUEVO”. (Comisarios: Juan Antonio Álvarez reyes y Yolanda Torrubia Fernández).

Nueve años después de la exposición en clave de género “Nosotras”, el CAAC ha desarrollado una trayectoria donde el feminismo y la relación entre experiencia personal y política se convirtieron en dos de los ejes vertebradores de la misma.

http://www.caac.es/programa/frame.htm

Desplazándonos a Madrid, quisiera recomendar dos exposiciones en un mismo espacio expositivo: el MNCARS, conocido, más popularmente, por el Reina Sofia, o simplemente el Reina: POÉTICAS DE LA DEMOCRACIA. Imágenes y contraimágenes de la Transición.

Del 5 de diciembre, 2018 al 25 noviembre, 2019. Dirección del proyecto: Manuel Borja Villel y Rosario Peiró. Comisariado: Rosario Peiró, Lola Hinojosa, Cristina Cámara y Germán Labrador, con la colaboración de Carla Giachello

Acentuando la importancia de la participación, junto con la reivindicación y lo colectivo, en el proceso de cambio de perspectivas que supuso la transición en el arte y la creación a partir de mediados de los años setenta, se da en España un proceso paralelo al vivido por la sociedad civil y que, en el caso del terreno del arte, conllevará la adopción de nuevos soportes y narrativas cuyo objetivo principal será el ¨subvertir el orden franquista” y los intentos de sus herederos por prolongarlo.

Una exposición que no dejará indiferente a aquellos que se sintieron cómplices de los vaivenes de una década excepcional.

https://www.museoreinasofia.es/exposiciones/poeticas-democracia

YENDO LEYENDO, DANDO LUGAR

Del 3 de abril al  26 de agosto, 2019. Esta exposición es la primera retrospectiva de López Cuenca. Considerado como poeta visual, en sus primeros tiempos se interesa por la ciudad, los espacios que se generan en ésta, el lenguaje popular que surge de la misma y el de las vanguardias que se generan fruto de los procesos dinámicos contemporáneos.

López Cuenca utiliza textos e imágenes de distintas procedencias sociales, a nivel cultural, para denunciar las discriminaciones y violencias que, tanto contemporáneamente como a lo largo de la historia, se han dado y siguen produciéndose.

https://www.museoreinasofia.es/prensa/nota-de-prensa/rogelio-lopez-cuenca

Por último insistir en la magnífica exposición que tiene lugar en el Museu Nacional d’Art de Catalunya y que pudimos disfrutar hace unos meses en el Museo Nacional del Prado de Madrid: BERMEJO. EL GENIO REBELDE DEL SIGLO XV.

Judío converso, nacido en Córdoba, de fuerte personalidad, genialidad y maestría en el arte de la pintura, Bermejo desarrolló gran parte de su obra en el reino de Aragón. De un modernismo sorprendente fue redescubierto, después de siglos de invisibilidad, por los grandes desarrolladores del Modernisme catalán y copiado, en algunos casos, para lucimiento de los acaudalados empresarios y “botiguers” que competían en la Barcelona vanidosa y desigual de inicios del XX.

Toda una sorpresa y delicia para los amantes de una pintura fresca, original y sorprendente por su cronología.

https://www.museunacional.cat/es/bartolome-bermejo-0

Un último consejo: para todo aquel amante del teatro que resida o pase por Madrid recomiendo no perderse la excelente producción del Centro Dramático Nacional: Shock. El Cóndor y el Puma. Esta obra que se representa en el teatro Valle Inclán de la capital sorprende por su frescura, valentía y dinamismo. Dirigida por Andrés Lima y textos de cuatro dramaturgos contemporáneos entre los que se encuentra Juan Mayorga, elegido hace un año miembro de la Real Academia Española, hay que subrayar el excelente, y físicamente agotador, trabajo de los seis actores que la representan. Ramón Barea, premio nacional de teatro, y Ernesto Alterio, junto con el resto del elenco, mantienen durante dos horas y media la atención de los espectadores entre sarcasmos y horrores que se alternan para conseguir el objetivo de desenmascarar una de las operaciones más abyectas diseñadas por una ideología depredadora y cruel: el neoliberalismo.

Si pueden no se la pierdan.

Que ustedes lo disfruten.