Comprender la indignación

  • Leo Moscoso

    Leo Moscoso

    Sociólogo y politólogo

07.04.2014

Debate principal: Partidos, militantes y ciudadanos

«Un gruppo sociale può e anzi debe essere
dirigente già prima di conquistare il potere governativo (è questa una delle condizioni principali per la stessa conquista del potere); dopo, quando esercita il potere e anche se lo tiene fortemente in pugno, diventa dominante ma deve continuare ad essere anche “dirigente” .»

Antonio Gramsci, Quaderni del Carcere, vol 3,
Turín: Einaudi, 1975, pp. 2010-11.

El texto escrito por Jerez Novara y Sánchez León plantea muchos problemas de enorme importancia. Por razones de espacio, me limitaré a comentar sólo el primero de ellos. Lo haré con las seis observaciones que siguen.

1. Al principio, la acción. Que el recurso a la movilización representa para todos los desvalidos la única alternativa frente a la movilización de los recursos es un lugar común de la sociología de los movimientos sociales desde hace más o menos cincuenta años. La indignación de los débiles se ajusta a la ecuación de siempre en política: no es el actor el que da lugar a los objetivos; son los objetivos los que dan lugar al actor, o – como escribió el poeta – al principio, la acción. De modo que – al contrario que bajo la lógica de la institución – la lógica del movimiento social pone delante de las narices de todos la ineludible necesidad de alterar las relaciones entre el sujeto y el predicado de la acción política. Nos obliga a reconocer que ese animal que somos no actúa porque piensa, sino que piensa porque actúa. A fin de cuentas, actuar no es sino mostrar que uno quiere hacerse entender. Hacerse entender es volverse visible como parte de algo: me rebelo, luego somos.

2. La indignación clama justicia pero deja el mundo como está. Los ciclos de corrupción suelen dar paso a los ciclos de indignación. Ahora bien, la indignación – sin duda un fin en sí misma – es una patología; y el trabajo central de la crítica (que es medio y no fin) debería ser la denuncia. Indignación es la emoción reactiva del que se ve impunemente estafado. No cambia el mundo; sólo permite que el mundo empiece a ser comprendido de otro modo. Deja el mundo como está, pero cambia el lenguaje: Hay mucho de cognitivo, pero muy poco de político en la indignación. El indignado no busca ni el acuerdo, ni el compromiso, ni la amnistía. Su acción se encuentra investida de la autoridad moral de quien ni quiere pasar página ni desea mirar para otro lado, porque el del indignado es un envite por la justicia y por la verdad. No por una verdad y una justicia del porvenir, sino por una justicia y una verdad prontas, severas e inflexibles que han de realizarse aquí y ahora. El problema del partido de la decencia es que la condena moral del oponente sólo puede inaugurar la espiral de la política por otros medios y de la cruzada moral. Cruzada es esa forma de política que pone los valores morales propios como objetivo de la acción en lugar entenderlos como su precaria premisa. Conduce al empeño totalitario consistente en querer imponer los valores propios a los extraños y en la descalificación moral del adversario político. La espiral de la condena moral no cambia el mundo, pero ella misma no puede tener otro final que el de pasar al incorruptible por la guillotina. Ora quella turba d’ira e d’odio pregna, con fatti e con mal dir cerca vendetta…

3. Cambiar el lenguaje hace posible romper con la ortodoxia. El indignado se sitúa en las antípodas del político: su obstinación lo hace imposible de chantajear (y no hay, ciertamente, quien entre en el juego de la política si no puede ser chantajeado). De ahí la proliferación de medios sin fines, que es rasgo ineludible de la cólera revolucionaria, de la furia de los incorruptibles. Los movimientos sociales de hoy representan para el sistema un desafío análogo al que representaron los movimientos heréticos en el pasado. Se trata en ambos casos de un episodio de ruptura con la ortodoxia. En la medida en que aquellos que han de hacerse visibles presionan por su inclusión (no es que estén movilizados para ganar visibilidad – de ahí la superficialidad de cuantos dan pábulo a la tesis que define a los indignados como here-we-are-movements), necesariamente tendrán que sustentar sus razones en la defensa de los derechos de todos aquellos a los que aspiran a representar. El movimiento adopta así un Eschaton igualitario que asumirá inevitablemente una apariencia contra-institucional. Necesita de una ortodoxia a la que desafiar: a veces lo hará violentamente, a veces sólo en el terreno ideológico.

4. El pluralismo y el turno son empleados para neutralizar la enmienda que el movimiento plantea a las instituciones. En todo caso, ahí estarán todos los elementos del movimiento en tanto que reacción: rechazo de la jerarquía y de la ortodoxia, retorno a la pureza originaria, nostalgia de un pasado imaginario, invención de una tradición, de un enemigo, de una supuesta dirección de la historia… Las revoluciones son defensivas por definición. Defienden con reveses coléricos un mundo que se desvanece, aunque generalmente lo hagan con los métodos de un mundo que carece de visión de futuro. Se objetará que esta visión conduce al quietismo, etc. Y se objetará – sobre todo – que bajo el régimen democrático no debería verificarse este fenómeno, ya que, en tanto que democrático, este régimen no se presenta a sí mismo como el portador de ortodoxia alguna. Es posible, se dice, tomar partido sin salir fuera de él, porque su propio orden incluye ya la alternativa al poder político vigente en un momento determinado. La respuesta es – sin embargo – que la alternancia prevista, en la medida que pre-ordenada, no es más que una simulación de alternancia (especialmente para aquellos sistemas políticos menos capaces de traducir las entradas de nuevos actores en la creación de nuevas y más amplias esferas de igualdad) y su función no es otra que la de mantener excluidas a las fuerzas que se presentan con el derecho y la voluntad de ser incluidas; esto es, de hacerse visibles.

5. El dilema del movimiento social. Radica en este punto la comprensión del célebre dilema de los movimientos. La influencia y la perdurabilidad (es decir, el éxito) de todo movimiento social dependen de su cohesión interna y del reconocimiento que el movimiento obtenga. Ahora bien, tal como reza el célebre apotegma, mientras que la cohesión es una función de la debilidad numérica (de ahí que, a mayor debilidad, mayor clausura ideológica), el reconocimiento es una función de la fuerza numérica. Los movimientos sociales pierden cohesión conforme crecen y pierden reconocimiento conforme sus apoyos declinan: de ahí su proclividad a la ciclotimia política, su inclinación a desarrollarse en ciclos de emergencia y latencia, de euforia y desencanto. El movimiento perecerá de manera ineluctable si la pérdida de cohesión originada por su propio ciclo de crecimiento, es seguida por la pérdida de fuerza numérica del movimiento (originada en el agotamiento de la agenda, en la extenuación de los actores o en la propia división originada en el ciclo de crecimiento) sin que éste o sus dirigentes hayan sido capaces de encontrar una expresión institucional estable (es decir, a largo plazo) de sus reivindicaciones antes de que la diáspora se verifique. De ahí, que la lógica del movimiento social se desenvuelva bajo el signo de Saturno: la revolución no puede finalizar (por eso tiende a devorar a sus hijos). Si no se encuentra una salida institucional, el movimiento perecerá o fagocitará a sus propios dirigentes.

6. Principios morales, verdad y justicia. Muchos movimientos y organizaciones políticas practican la política por otros medios. Está claro que los valores no son la premisa de la acción, pero está igualmente claro que deberían serlo. Al final, muchas de las llamadas batallas ideológicas no son más que una confrontación entre principios. El movimiento que desafía al poder constituido se convierte en dirigente si consigue que, en esa batalla ideológica, sus principios prevalezcan. A cierta derecha española le molesta mucho la “pretendida superioridad moral de la izquierda”: es lógico que envidien la posición de sus oponentes. Es mucho más fácil defender, por ejemplo, que el dinero debe estar al servicio de la gente, que defender que la gente deba ser puesta al servicio del dinero. Si principio es lo que está antes, el movimiento y sus oponentes deben convertir los principios morales en la premisa de la vida pública, en lugar de hacer de ellos uno de sus objetivos. Quien incendia una cuestión moral, generalmente no busca más que ganar partidarios y seguidores. Y el objetivo de la política en una sociedad pluralista no puede ser la imposición de ninguna verdad moral a nadie. La justicia es el objetivo de la política. Es una lástima que quienes piden justicia no suelan tener la política a su alcance.

Otras intervenciones en el debate

Intervenciones
  • figuera

    Miembro de una comunidad intencional

    1. Lo más serio no es quién está "acaparando la reproducción" sino quién está acaparando el agotamiento y deterioro de los recursos naturales. Si el norteamericano medio consume 20 veces lo que el africano medio, aunque un africano tuviera 20 hijos no causaría más impacto que un gringo que tenga uno. 2. ¿Qué criterio propone usted adoptar para determinar cuán bien dotada es una familia? ¿Y para garantizar que las más dotadas tengan más hijos? 3. Que no hayan existido sociedades igualitarias en el mundo "civilizado" (pero sí en diversos pueblos nativos) no implica que la igualdad sea imposible o no...
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  • darwiniano

    profesor universitario jubilado

    En resumen, lo que dice mi comentario es que, desde la perspectiva biológica, el problema social tiene dos patas: producción y reproducción. Y- que yo sepa- dentro del socialismo histórico es el gobierno chino quien, por primera vez, ataca los dos problemas a la vez. En efecto, no parece justo demandar un reparto de la producción sin antes establecer un reparto de la reproducción. Esa tesis tesis vale para una nación y para la humanidad entera: No se puede estar acusando al mundo capitalista de acaparar la producción, sin decir al mismo tiempo que el tercer mundo...
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  • figuera

    Miembro de una comunidad intencional

    1. Mientras repartir equitativamente la producción es una buena respuesta al "problema social" (la dificultad consiste en hacerlo realmente, y no que una nueva élite burocrático-militar sustituya a la aristócrata-burguesa), aumentar la producción, aparte de los problemas medioambientales que genera, no impide de ningún modo que siga habiendo amplias capas de la población carentes de lo más básico. 2. Necesitaríamos una definición precisa de cuál es el "problema social". Ciertamente no afecta igualmente al ser humano que a otras especies animales, entre otras razones porque los "privilegios" en el mundo animal (por ejemplo los del "macho alfa") llevan aparejados...
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  • figuera

    Miembro de una comunidad intencional

    1. Mientras nos quedemos en la indignación y no progresemos hacia la definición y construcción de alternativas viables estaremos dentro de un fenómeno político solo reactivo, y lo que es tal vez peor, fácilmente manipulable... 2. La desaparición de los partidos políticos sería algo muy peligroso en el actual momento de evolución política (aún están muy lejos las utopías del fin del estado y de toda autoridad)... 3. Para que el pluralismo fuera garantía de calidad democrática serían necesarias dos condiciones que no se dan actualmente: que a la pluralidad de mensajes proclamados en busca del voto correspondiera una pluralidad de...
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  • Tomas Villasante

    Profesor Emérito UCM

    La unión hace la fuerza, la diversidad hace la creatividad transformadora. Los “grupos motores” de hoy parten de diversas posiciones ideológicas, pero han de respetar sus propias reglas: construcción colectiva de la acción y de las estrategias. Estos grupos suelen mezclar variadas adscripciones (de género, de edad, de culturas, de profesiones, ideologías, etc.) pero están en contra del sistema que identifican como opresor y actúan en situaciones concretas con su propia estrategia y creatividad. Por ejemplo, contra la dictadura franquista fueron las “comisiones obreras” clandestinas que se movían en las fábricas convocando asambleas o huelgas (antes de que fueran...
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  • En construcción

    15/04/2014

    Bartleby

    Traductor

    En lo que se refiere a participación política, podría incluirme dentro del grupo de los no-participantes, entre esos que pensaban que vivimos bajo una cierta ilusión democrática cuya característica principal es que te permiten votar antes de obedecer las órdenes, un sistema en el cual el elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros. Si, por una parte, los partidos políticos me parecían reducidos a maquinarias para la acumulación de poder, por otra, veía al militantismo y el activismo impregnados de un cierto olor a iglesia y poco dados a conciliar la aceptación y...
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  • Pedro Ibarra

    Fundación Betiko

    Un par de comentarios a una cuestión previa, por otro lado determinante, ¿es el 15-M, el movimiento de los indignados, un movimiento social? En principio se puede afirmar que nos hallamos ante un movimiento social. Recordar, en este sentido, que para así caracterizarlo no hay que fijarse en un momento o en una acción, sino en la cadena de procesos de momentos de reflexión, acción, organización, que acaban sedimentándose y cristalizándose en una organización con voluntad de permanencia. Con esta precisión previa, es evidente que es un movimiento social en cuanto que comparte la gran mayoría de los rasgos sustanciales,...
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  • darwiniano

    profesor universitario jubilado

    Me ha gustado el análisis que hace la ponencia de los profesores Pablo y Ariel. Aun así, considero que el debate político necesita clarificar conceptos básicos y abrirse a la perspectiva biológica. Como dice el polaco Kolakowski, el marxismo siempre ha considerado que, si un grupo social está mal, la culpa es de otro explotador y opresor. Para el marxismo el problema social se arregla repartiendo igualitariamente la producción. Por el contrario, el capitalismo, ya desde los tiempos de Comte (un "socialista aristocrático") considera que el problema social se resuelve aumentando la producción. Desde la perspectiva biológica ...
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  • Olga Abasolo

    Socióloga y feminista

    Agradezco la invitación a participar en este debate. El texto de partida abarca buena parte de las preocupaciones y reflexiones que están sobre la mesa cuando se trata de pensar, colectivamente, no solo en hacia dónde vamos, sino hacia dónde querríamos ir. Comparto además buena parte de lo que se expone. Empiezo por el final: “La encrucijada histórica reclama voluntad política y virtud cívica para activar nuevas hibridaciones entre formatos de representación y de participación ciudadana. Si los partidos quieren estar a la altura de los tiempos, deberían experimentarlas en sus propias carnes organizativas” porque ahí radica el mayor reto....
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  • […] organizada – con el riesgo que conlleva esta asunción- algunas preguntas planteadas por Pablo Sánchez y Ariel Jerez en este mismo medio (“Partidos, Militantes y Ciudadanos en la Crisis … podrían tener respuesta, al menos […]
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  • Jorge Moruno

    Sociólogo

    La cuestión del partido una vez más, sigue provocando grandes dolores de cabeza y discusiones. Se puede optar por insistir en la fórmula del partido como la agencia encargada de ejecutar las aspiraciones de las masas, como el núcleo de la subjetividad vanguardista y actor privilegiado en el manejo de la información a la hora de comunicar hacia afuera y disciplinar. Se puede también, desechar la idea misma de su existencia en cualquiera de sus formas, compartiendo el mismo esquema del primer caso aunque desde la óptica opuesta, pues ambos ejemplos inciden en la posibilidad “escaparse” a esferas y...
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  • Antonio Antón

    Profesor Honorario de Sociología UAM

    Ciudadanía activa y clase política Antonio Antón Profesor honorario de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid (Resumen) Existen tendencias sociales ambivalentes, muchas veces en el interior de las mismas personas y en proporciones diferentes. Por un lado, se han conformado corrientes sociales amplias, de fuerte contenido social y democrático, de indignación y rechazo a esta deriva regresiva y al déficit democrático de las instituciones y la clase política, demostrando la persistencia de una amplia cultura igualitaria y solidaria. Específicamente, se ha generado un nuevo ciclo de protesta social que denota la persistencia de una ciudadanía activa. Sin embargo, por otro lado, en...
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  • Leo Moscoso

    Sociólogo y politólogo

    «Un gruppo sociale può e anzi debe essere dirigente già prima di conquistare il potere governativo (è questa una delle condizioni principali per la stessa conquista del potere); dopo, quando esercita il potere e anche se lo tiene fortemente in pugno, diventa dominante ma deve continuare ad essere anche “dirigente” .» Antonio Gramsci, Quaderni del Carcere, vol 3, Turín: Einaudi, 1975, pp. 2010-11. El texto escrito por Jerez Novara y Sánchez León plantea muchos problemas de enorme importancia. Por razones de espacio, me limitaré a comentar sólo el primero de ellos. Lo haré con las seis observaciones que siguen. 1. Al principio, la...
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  • Piter

    Parado

    Me parece interesante el planteamiento realizado por los ponentes y en la medida que me permitan mis conocimientos, intentaré responder las cuestiones planteadas, con especial énfasis en un aspecto que, desde mi punto de vista, se plantea de manera incompleta. ¿Es la indignación un fenómeno político sólo reactivo? Desde mi punto de vista, la indignación se inició únicamente como movimiento reactivo como bien explicáis, si bien a lo largo de su historia se fue transformando en un elemento de toma de conciencia y posteriormente en un impulso propositivo, y creo que fue en este punto cuando comenzó la pérdida de fuerza...
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  • witelchus69

    parado

    Se nos viene incidiendo durante bastante tiempo del problema de la desafección de la clase política con respeto a los ciudadanos. ¿Realmente están los ciudadanos cabreados? O quizás no se daban por no aludidos, al creer y ser expresado en multitud de ocasiones, que la democracia no solo es ir a votar. Desde hace bastantes años en mi periplo por la empresa a la cual dedique muchos años de mi vida, y la cual sufrió la crisis, como una gran mayoría, siempre dije que uno tiene que ser responsable, critico y la vez eficiente, sin olvidar el compañerismo. Toda acción tiene una...
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  • María José Fariñas Dulce

    Catedrática Acreditada de Filosofía del Derecho. Subdirectora del Instituto de Estudios de Género. Universidad Carlos III de Madrid

    España, igual que la mayoría de países desindustrializados, atraviesa una profunda crisis institucional, debido a casos, a veces coyunturales, otras estructurales, de corrupción política en connivencia con el poder económico, al desgaste de algunas instituciones, a la desafección política y el derrumbe de la moral cívica vinculada a lo público, a la obsolescencia de leyes esenciales (Ley Electoral, leyes fiscales y la propia Constitución), a lagunas legales, como la de la Transparencia y Acceso a la Información Pública, que perpetúan la opacidad y el secreto en el funcionamiento de las administraciones públicas, así como a la persistencia de las...
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  • Andrés de Francisco

    La indignación es una emoción eminentemente moral y política. Su presupuesto es una exigencia de justicia. Y se expresa mediante la negación: “¡No hay derecho!” es su formulación más escueta. Pero la indignación no basta para la acción política. No se convierte automáticamente en lucha por el derecho. Pasar a la acción exige más cosas: esperanza, coraje, alegría, y, desde luego, rebeldía. Y más cosas… Los partidos, el sistema de representación, la cultura partidaria están en crisis. Pero los partidos y el gobierno representativo no van a desaparecer. Parte de la agenda de la izquierda debería centrarse en su regeneración....
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  • Manuel Garí

    Economista ecosocialista

    El documento “ponencia” tiene varias virtudes. Utiliza el método socrático de diálogo que nos exige reflexionar antes de polemizar, lo que dificulta el bloqueo del debate por campos de afinidad. “Coloca” las principales cuestiones -si bien no agotan todas las vertientes del problema que aborda- con una apertura que posibilita la existencia de diversas respuestas, lo que permite aplicar un criterio de evaluación de las mismas basado en su razonabilidad -tal como proponía Hans Gadamer- y nos vacuna del dogmatismo discursivo. Es ambicioso en sus objetivos teóricos y políticos, preñados de la voluntad de rendir utilidad a la acción...
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  • Jorge Riechmann

    Departamento de Filosofía de la UAM. Ecologistas en Acción Sierras

    Cuatrocientos veinte millones de gorriones en España, cuenta Juantxo López de Uralde. Pero se están extinguiendo lentamente… Cada año su población disminuye en un millón aproximadamente. “Sepulcros blanqueados” es la imagen bíblica para la hipocresía. “Esqueletos blanqueados” es la imagen contemporánea del ecocidio en mares tropicales como el Caribe: los esqueletos blancos de los corales muertos… “Haz un gesto a favor del medio ambiente”, nos dice este sistema que podemos llamar Juggernaut… Por ejemplo, un “gran apagón global en defensa del planeta” (el 29 de marzo pasado, por ejemplo). Acciones simbólicas para compensar la falta de transformaciones reales: ya nos enseñó...
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  • Javier Ramos

    Investigador en el Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI) y miembro de Líneas Rojas

    La creciente tensión entre Capitalismo y Democracia, especialmente perceptible en las economías más empobrecidas por la crisis, no sólo produce indignación, también dota de sentido político a lo que en otro tiempo no pasaba de ser una explosión de rabia pasajera. Si las Marchas de la Dignidad son el primer esbozo de esta indignación organizada – con el riesgo que conlleva esta asunción- algunas preguntas plantadas por Pablo Sánchez y Ariel Jerez en este mismo medio (“Partidos, Militantes y Ciudadanos en la Crisis de Representación”) podrían tener respuesta, al menos tentativa. La diversidad de grupos y banderas visibles en las...
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  • Joan Subirats

    Catedrático UAB y Coordinador de Doctorado en el Institut de Govern i Polítiques Públiques (IGOB-UAB)

    En toda Europa los partidos políticos atraviesan un momento complicado. Hace muy poco tiempo, en Grecia, el PASOK tenía más del 40% de los votos. En los sondeos recientes se mueve entorno al 5 o 10%. En Italia, el éxito de la formación que encabeza Beppe Grillo, se explica precisamente por ser un no-partido. Entre nosotros, si atendemos a los datos que proporcionan las encuestas, los partidos están muy deslegitimados y muchos creen que la democracia podría funcionar sin unos partidos políticos que son muchas veces vistos como instrumentos de unos pocos. No creo que ello pueda circunscribirse ...
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  • Javier Franzé

    Profesor de Teoría Política

    Me ha parecido muy sugerente en el texto la idea de un nuevo “pacto social de participación”. Porque prioriza el cuidado de la legitimidad las fuerzas de izquierda sobre la pura unidad aritmética y electoral de las mismas. También porque apela a la emoción política y a la capacidad de soñar como elementos clave para esa movilización. ¿Cuándo y cómo se deterioró la capacidad movilizadora de la izquierda? Se puede pensar que cuando la socialdemocracia alemana abandonó el marxismo en 1959 —marcando el camino a otros partidos, como hizo el PSOE en 1979— y...
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  • Marisa Revilla Blanco

    Profesora Titular Sociología. Universidad Complutense de Madrid.

    Respondo a la invitación al debate propuesta con el texto Partidos, militantes y ciudadanos en la crisis de representación, abordando tan solo alguna de las diversas cuestiones que plantea y colocando el foco en la, para mí, necesaria consideración de la ciudadanía (plural, diversa) como sujeto de la política. Este es el primer punto que yo introduciría en el debate: el sujeto de la política democrática no son los partidos políticos, mucho menos sus líderes. Ambos son solo cauces para la participación política de la ciudadanía. El olvido de este principio está en el origen de la patrimonialización de los...
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