¿Es la indignación un fenómeno político sólo reactivo?

  • Pedro Ibarra

    Pedro Ibarra

    Fundación Betiko

15.04.2014

Debate principal: Partidos, militantes y ciudadanos

Un par de comentarios a una cuestión previa, por otro lado determinante, ¿es el 15-M, el movimiento de los indignados, un movimiento social? En principio se puede afirmar que nos hallamos ante un movimiento social. Recordar, en este sentido, que para así caracterizarlo no hay que fijarse en un momento o en una acción, sino en la cadena de procesos de momentos de reflexión, acción, organización, que acaban sedimentándose y cristalizándose en una organización con voluntad de permanencia.
Con esta precisión previa, es evidente que es un movimiento social en cuanto que comparte la gran mayoría de los rasgos sustanciales, “clásicos “, de los movimientos sociales, al menos en su fase original. Así:
– la opción por situarse fuera de los valores y conductas colectivas dominantes del sistema y su consecuente, aunque a veces inconsciente, desarrollo de una identidad colectiva,
– la pretensión de permanencia,
– la organización alternativa horizontal,
– el rechazo a entrar en los juegos y vías políticas convencionales.

Si bien hay también confluencias con los otros movimientos, en la percepción de agravios específicos o conjuntos de injusticias exteriores, en el caso del 15-M el sentimiento colectivo emergente se apoya en una objetiva agravación del contexto. La gente decide que la situación es insoportable y que, por tanto, hay que movilizarse porque la situación objetivamente ha dado un salto sustancial hacia la injusticia, la precarización, la desesperanza, etc. Esto daría en principio más solidez a la convicción de que es necesaria la respuesta. Como en otros movimientos, el 15-M afirma la diferencia en su estado naciente, situándose fuera del sistema de valores y prácticas convencional y dominante, lo que supone adecuadas condiciones para construir una identidad colectiva fuerte.
Lo que lo diferencia de otros movimientos, al menos en sus primeros momentos, fue la importante presencia de ciudadanos/as sin previa experiencia en redes sociales. Puede decirse que esa experiencia desbordó a los primeros intentos de encauzar el movimiento por parte de los miembros de redes sociales pre-existentes. Esta presencia masiva tiene consecuencias positivas como la ampliación y extensión original del movimiento. Genera una sorpresa y una esperanza motivadora, que anima la acción colectiva: se confirma que más allá de las redes sociales conocidas existían sectores en la población que al menos latentemente participan de una mirada alternativa, favorable a un cambio intenso que debe hacerse de forma distinta, de manera movimentista.

La relación entre lo particular y lo universal marca otra diferencia con otros movimientos como el ecologista e incluso el antiglobalización, desde donde las reivindicaciones espcíficas y sectoriales se va ampliando hacia lo universal, con el establecimiento de un modelo de transformación completo. Por el contrario, en el 15-M el arranque es la afirmación de lo universal: estamos hartos de todo, queremos cambiar todo y queremos cambiarlo ya. Sin embargo, en la práctica, estas afirmaciones, muy genéricas por otro lado, están expresándose, concretándose, en reivindicaciones específicas y, por tanto, limitadas. En los otros movimientos apuntados, el universal es algo elaborado, reflexivo. En el 15-M es algo intuitivo. Es presentir que la crisis global se haya situada en todos los espacios y que, por tanto, ya no es posible resolver este desaliento universal a través de concretas reivindicaciones. Sin embargo, si en los otros movimientos la dificultad de implementar en reivindicaciones específicas esa visión global se ha debido a razones operativas estratégicas, en el caso del 15-M puede disolverse esa intuición original por imposibilidad de establecer y articular un conjunto de reivindicaciones que reflejen, expresen esa mirada global
¿Es posible reproducir la virtud cívica desde dentro del sistema político?
¿Es posible que la democracia se encarne en el ciudadano? Que potencie el sujeto democrático republicano, virtuoso que la ama, la exige y la ejerce. Esta pregunta obliga entender la democracia política desde el proceso decisorio: cómo las decisiones políticas pueden responder a un interés general, por qué son democráticas (o no), una adecuación que se asienta en una triple perspectiva:
-En el terreno de lo posible alternativo. Si resulta imposible una coincidencia formal y total, sistemática y permanente entre, por un lado, todos los deseos, intereses e identidades de lo ciudadanos y, por otro todas, las decisiones políticas que deben tomarse, deberemos buscar esa coincidencia en los hechos. Es decir, admitiendo como inevitable una determinada representación política, la “adecuación democrática” será un complejo proceso interpretativo de las realidades en convergencia con esas “necesidades” democráticas expresadas por la ciudadanía movilizada.
– En el terreno de la definición. La apertura en la definición de los derechos democráticos está en tensión con las capacidades de ejercerlos y de influir en lo asuntos públicos. Conviene no perder de vista que todo lo que hacen todos los ciudadanos con todos sus ejercicios democráticos -desde votar a manifestarse contundentemente exigiendo decisiones políticas radicalmente distintas- movilizándose para que sus demandas afecten a las decisiones políticas de las instituciones, termina teniendo impacto en el proceso político decisorio formal
– En el terreno del supuesto sentido común. Finalmente parecería que hay una propuesta o creencia compartida, si no por toda todos los ciudadanos si por aquellos que se sitúan o provienen de la cultura o tradición de la izquierda. La idea de que somos nosotros los que mandamos y ellos -los representantes, los políticos- tienen que hacer lo que nosotros queremos. En tanto representantes lo que tienen que hacer es saber qué es lo que queremos y decidir en consecuencia. La democracia está potencialmente en el pueblo, en un pueblo en el que no deben existir intereses privilegiados. Un pueblo que decide en última instancia. Pero sabemos que el ejercicio de los diversos derechos y capacidades en diversos frentes y espacios se apoya en recursos. En concreto. Una cosa es tener esa convicción democrática y otra cosa es su práctica: la cultura democrática. La carencia de cultura democrática en ocasiones desvirtúa la misma convicción democrática, derivando la misma hacia una posición puramente pragmática. A una posición de estricta pasividad en la que se asume el discurso dominante. Aquel que dice –que nos dice- que en realidad lo que nosotros queremos es que alguien -los políticos- nos resuelvan los asuntos comunes.Y que esos mismos, a los que sólo pedimos que no roben demasiado, nos dejen en paz para poder gestionar tranquilamente nuestros asuntos privados.
Hay democracia cuando todos los ciudadanos están presentes en el proceso de decisión política. Cuando los ciudadanos no se sienten excluidos porque realmente no están excluidos de ese proceso de decisión política. Se necesita desarrollar esa relación de presencia y exclusión el proceso decisorio, resistiendo la exclusión haciendo avanzar la máxima presencia.
El punto de salida en ese avance es la representación. Los representantes políticos a los que hemos elegido en cuanto que nos representan tienen “presente” en su decisión los intereses de sus representados. Por tanto si esos representantes son libremente elegidos, si nos representan aquellos que queremos que nos representen y si, por otro lado, ejercen su representación de forma digna y honesta, podemos decir que como hay presencia y esa se reconoce por los representantes, hay democracia. Hay adecuada democracia. Pues no. Esto sólo es el comienzo. El punto de partida.
Ahora conviene recordar la realidad. Recordar que la historia de la democracia es la historia en la lucha por la democracia. De cómo cada vez mayores grupos de la sociedad lucharon para conseguir estar ellos también en el poder, en las decisiones políticas. Porque en el origen la identificación entre poder económico y poder político era absoluta. Eran los mismos. Más tarde en los orígenes de la democracia son sólo los detentadores del poder económico los que eligen a los políticos. Luego a través de una permanente y no siempre victorioso proceso de lucha toda la sociedad progresivamente (clase medias, trabajadores, mujeres) se incorporan ese proceso electoral.
Hoy realmente el peso de las élites económicas y determinados grupos de poder están mucho más presentes al resto de los ciudadanos en ese proceso electoral y decisorio. Antes políticos y poderes reales eran los mismos. Ahora los políticos son “sus” representantes. Por eso la lucha por la democracia va dirigida a la inclusión de todos los ciudadanos en los espacios y procesos en donde se toman realmente las decisiones políticas.
¿Qué representan los ciudadanos activistas que no votan, y quién les puede representar?
Hay que recordar que la política también (añadiría sobre todo) se hace desde la sociedad civil, desde los ciudadanos activos organizados y republicanos. Voten o no voten, esa es la política que controla, influye y transforma la política de los representantes de aquellos que han sido votados.
La realidad es que los representantes políticos toman decisiones dentro de lo que se puede llamar el espacio de influencia real. Grupos organizados económicos presionan a esos representantes para que tomen decisiones a favor de sus intereses grupales, que por supuesto nada tienen que ver con el interés general. Los ciudadanos, voten o no voten, deberían organizarse y presionar para mejorar ese espacio de influencia real, para tratar de lograr algo más de equilibrio aumentando grupos (y todo tipo de grupos) presentes en el proceso decisorio. Para ello la movilización social acerca la voluntad de los ciudadanos a las decisiones de los políticos. Hablo de una sociedad civil activa en la que sus ciudadanos se movilizan en la calle, participan en espacios públicos decisorios, manifiestan su opinión a través de los medios, etc. Cuanto más ciudadanos con más frecuencia utilicen esos u otros cauces, en lo que se expresen sus deseos, sus intereses, sus identidades, más probabilidades hay de que las concretas decisiones de los políticos asuman las demandas de lo ciudadanos.
Tendremos así un mayor equilibrio en el espacio decisorio real. Tendremos así un democracia de más densidad, más democrática, en cuanto que existirá más coincidencia entre lo que lo ciudadanos quieren que se haga y lo que lo políticos hacen. Más coincidencia porque más y diferentes voces (un horizonte ideal sería el de todas las voces en situación de pleno equilibrio) confluyen con similar fuerza y capacidad de presión en los distintos espacios y procesos decisorios.
También me refiero a grupos de ciudadanos que de forma estable, organizada y regular, deliberan y toman decisiones sobre asuntos que afectan al bien común. Esas decisiones, en principio no vinculantes para las Instituciones políticas decisorias, son sin embargo tenidas en cuenta por los gobernantes. Estoy señalando a algunos de las actuales y diversas experiencias y procedimientos de la democracia participativa Desde comisiones sectoriales que operan en los Ayuntamientos a consultas precedidas en algunos casos por procesos mas o menos asamblearios.
Sin embargo cabe plantearse una actividad más radicalmente democrática para esos ciudadanos activos (voten o no). Parecería que antes -el estado corporativo- el sistema económico generaba en el proceso decisorio político un cierto desequilibrio. Aunque existían grupos con más poder y capacidad decisoria real, había presencia de varios y distintos grupos. Hoy ni eso. El actual sistema genera la desaparición del desequilibrio. La dependencia -además deseada- de los representantes es ya hoy solo de uno. Y por lo que parece el sistema que genera este monopolio tiene aspecto de ser muy duradero.
Esta caracterización haría bastante ilusorio el intento de buscar un mayor equilibro en el proceso real decisorio. Por tanto otra estrategia sistémica debería cuestionar el mismo principio de representación. Trataría de impedir que los representantes tomen por si solos las decisiones. Pretenderá no tanto influirles, sino sustituirles, o al menos introducir real y formalmente las decisiones y exigencias ciudadanas en sus decisiones políticas. Decir (ahora sí) que la democracia está mal porque las decisiones políticas no las toman los ciudadanos -esa es la verdadera democracia-, sino los representantes políticos. La critica ahora pues se dirige al principio de representación y a su práctica. Algunas propuestas-¡actividades-! posibles para lograr otra democracia
– En primer lugar se trataría de radicalizar las propuestas para regenerar la democracia representativa. Efectivamente si por el momento no parece posible un modelo de sustitución de la representación, sino tan solo avanzar hacia un control e incidencia operativa popular de la representación, se aceleraría y extendería ese control en cuanto que crece y se hacen más exigentes las prescripciones y prácticas, de transparencia, de rendición de cuentas, de democracia interna partidaria, etc.

– En segundo término qué duda cabe que un incremento sustancial de la movilización social no solo facilitaría sino que también compartiría la presencia eficaz de la voluntad popular en los procesos decisorios.

– Por ultimo pero sobre todo me refiero a que esas deliberaciones y decisiones ciudadanas que ante describíamos como no vinculantes, ahora puedan convertirse en vinculantes. Esto es la democracia participativa. Un cambio del sujeto decisorio. Es necesario señalar que muchas experiencias participativas institucionalizadas no promueven la transformación de la democracia representativa hacia una más participativa, si no que estas estrategias dirigidas a desviar la atención ciudadana sobre la crisis de la democracia representativa.

La cuestión de fondo es el equilibrio en el espacio de influencia decisoria real. Sin duda la presencia de más actores colectivos de carácter social en ese espacio, provenientes de la movilización social o bien de grupos de participación ciudadana, es el contrapeso. La única forma que no sólo los grupos de presión económicos sean los socios de los gobiernos, privilegiados y excluyentes, a la hora de tomar decisiones.

Otras intervenciones en el debate

Intervenciones
  • figuera

    Miembro de una comunidad intencional

    1. Lo más serio no es quién está "acaparando la reproducción" sino quién está acaparando el agotamiento y deterioro de los recursos naturales. Si el norteamericano medio consume 20 veces lo que el africano medio, aunque un africano tuviera 20 hijos no causaría más impacto que un gringo que tenga uno. 2. ¿Qué criterio propone usted adoptar para determinar cuán bien dotada es una familia? ¿Y para garantizar que las más dotadas tengan más hijos? 3. Que no hayan existido sociedades igualitarias en el mundo "civilizado" (pero sí en diversos pueblos nativos) no implica que la igualdad sea imposible o no...
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  • darwiniano

    profesor universitario jubilado

    En resumen, lo que dice mi comentario es que, desde la perspectiva biológica, el problema social tiene dos patas: producción y reproducción. Y- que yo sepa- dentro del socialismo histórico es el gobierno chino quien, por primera vez, ataca los dos problemas a la vez. En efecto, no parece justo demandar un reparto de la producción sin antes establecer un reparto de la reproducción. Esa tesis tesis vale para una nación y para la humanidad entera: No se puede estar acusando al mundo capitalista de acaparar la producción, sin decir al mismo tiempo que el tercer mundo...
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  • figuera

    Miembro de una comunidad intencional

    1. Mientras repartir equitativamente la producción es una buena respuesta al "problema social" (la dificultad consiste en hacerlo realmente, y no que una nueva élite burocrático-militar sustituya a la aristócrata-burguesa), aumentar la producción, aparte de los problemas medioambientales que genera, no impide de ningún modo que siga habiendo amplias capas de la población carentes de lo más básico. 2. Necesitaríamos una definición precisa de cuál es el "problema social". Ciertamente no afecta igualmente al ser humano que a otras especies animales, entre otras razones porque los "privilegios" en el mundo animal (por ejemplo los del "macho alfa") llevan aparejados...
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  • figuera

    Miembro de una comunidad intencional

    1. Mientras nos quedemos en la indignación y no progresemos hacia la definición y construcción de alternativas viables estaremos dentro de un fenómeno político solo reactivo, y lo que es tal vez peor, fácilmente manipulable... 2. La desaparición de los partidos políticos sería algo muy peligroso en el actual momento de evolución política (aún están muy lejos las utopías del fin del estado y de toda autoridad)... 3. Para que el pluralismo fuera garantía de calidad democrática serían necesarias dos condiciones que no se dan actualmente: que a la pluralidad de mensajes proclamados en busca del voto correspondiera una pluralidad de...
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  • Tomas Villasante

    Profesor Emérito UCM

    La unión hace la fuerza, la diversidad hace la creatividad transformadora. Los “grupos motores” de hoy parten de diversas posiciones ideológicas, pero han de respetar sus propias reglas: construcción colectiva de la acción y de las estrategias. Estos grupos suelen mezclar variadas adscripciones (de género, de edad, de culturas, de profesiones, ideologías, etc.) pero están en contra del sistema que identifican como opresor y actúan en situaciones concretas con su propia estrategia y creatividad. Por ejemplo, contra la dictadura franquista fueron las “comisiones obreras” clandestinas que se movían en las fábricas convocando asambleas o huelgas (antes de que fueran...
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  • En construcción

    15/04/2014

    Bartleby

    Traductor

    En lo que se refiere a participación política, podría incluirme dentro del grupo de los no-participantes, entre esos que pensaban que vivimos bajo una cierta ilusión democrática cuya característica principal es que te permiten votar antes de obedecer las órdenes, un sistema en el cual el elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros. Si, por una parte, los partidos políticos me parecían reducidos a maquinarias para la acumulación de poder, por otra, veía al militantismo y el activismo impregnados de un cierto olor a iglesia y poco dados a conciliar la aceptación y...
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  • Pedro Ibarra

    Fundación Betiko

    Un par de comentarios a una cuestión previa, por otro lado determinante, ¿es el 15-M, el movimiento de los indignados, un movimiento social? En principio se puede afirmar que nos hallamos ante un movimiento social. Recordar, en este sentido, que para así caracterizarlo no hay que fijarse en un momento o en una acción, sino en la cadena de procesos de momentos de reflexión, acción, organización, que acaban sedimentándose y cristalizándose en una organización con voluntad de permanencia. Con esta precisión previa, es evidente que es un movimiento social en cuanto que comparte la gran mayoría de los rasgos sustanciales,...
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  • darwiniano

    profesor universitario jubilado

    Me ha gustado el análisis que hace la ponencia de los profesores Pablo y Ariel. Aun así, considero que el debate político necesita clarificar conceptos básicos y abrirse a la perspectiva biológica. Como dice el polaco Kolakowski, el marxismo siempre ha considerado que, si un grupo social está mal, la culpa es de otro explotador y opresor. Para el marxismo el problema social se arregla repartiendo igualitariamente la producción. Por el contrario, el capitalismo, ya desde los tiempos de Comte (un "socialista aristocrático") considera que el problema social se resuelve aumentando la producción. Desde la perspectiva biológica ...
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  • Olga Abasolo

    Socióloga y feminista

    Agradezco la invitación a participar en este debate. El texto de partida abarca buena parte de las preocupaciones y reflexiones que están sobre la mesa cuando se trata de pensar, colectivamente, no solo en hacia dónde vamos, sino hacia dónde querríamos ir. Comparto además buena parte de lo que se expone. Empiezo por el final: “La encrucijada histórica reclama voluntad política y virtud cívica para activar nuevas hibridaciones entre formatos de representación y de participación ciudadana. Si los partidos quieren estar a la altura de los tiempos, deberían experimentarlas en sus propias carnes organizativas” porque ahí radica el mayor reto....
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  • […] organizada – con el riesgo que conlleva esta asunción- algunas preguntas planteadas por Pablo Sánchez y Ariel Jerez en este mismo medio (“Partidos, Militantes y Ciudadanos en la Crisis … podrían tener respuesta, al menos […]
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  • Jorge Moruno

    Sociólogo

    La cuestión del partido una vez más, sigue provocando grandes dolores de cabeza y discusiones. Se puede optar por insistir en la fórmula del partido como la agencia encargada de ejecutar las aspiraciones de las masas, como el núcleo de la subjetividad vanguardista y actor privilegiado en el manejo de la información a la hora de comunicar hacia afuera y disciplinar. Se puede también, desechar la idea misma de su existencia en cualquiera de sus formas, compartiendo el mismo esquema del primer caso aunque desde la óptica opuesta, pues ambos ejemplos inciden en la posibilidad “escaparse” a esferas y...
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  • Antonio Antón

    Profesor Honorario de Sociología UAM

    Ciudadanía activa y clase política Antonio Antón Profesor honorario de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid (Resumen) Existen tendencias sociales ambivalentes, muchas veces en el interior de las mismas personas y en proporciones diferentes. Por un lado, se han conformado corrientes sociales amplias, de fuerte contenido social y democrático, de indignación y rechazo a esta deriva regresiva y al déficit democrático de las instituciones y la clase política, demostrando la persistencia de una amplia cultura igualitaria y solidaria. Específicamente, se ha generado un nuevo ciclo de protesta social que denota la persistencia de una ciudadanía activa. Sin embargo, por otro lado, en...
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  • Leo Moscoso

    Sociólogo y politólogo

    «Un gruppo sociale può e anzi debe essere dirigente già prima di conquistare il potere governativo (è questa una delle condizioni principali per la stessa conquista del potere); dopo, quando esercita il potere e anche se lo tiene fortemente in pugno, diventa dominante ma deve continuare ad essere anche “dirigente” .» Antonio Gramsci, Quaderni del Carcere, vol 3, Turín: Einaudi, 1975, pp. 2010-11. El texto escrito por Jerez Novara y Sánchez León plantea muchos problemas de enorme importancia. Por razones de espacio, me limitaré a comentar sólo el primero de ellos. Lo haré con las seis observaciones que siguen. 1. Al principio, la...
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  • Piter

    Parado

    Me parece interesante el planteamiento realizado por los ponentes y en la medida que me permitan mis conocimientos, intentaré responder las cuestiones planteadas, con especial énfasis en un aspecto que, desde mi punto de vista, se plantea de manera incompleta. ¿Es la indignación un fenómeno político sólo reactivo? Desde mi punto de vista, la indignación se inició únicamente como movimiento reactivo como bien explicáis, si bien a lo largo de su historia se fue transformando en un elemento de toma de conciencia y posteriormente en un impulso propositivo, y creo que fue en este punto cuando comenzó la pérdida de fuerza...
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  • witelchus69

    parado

    Se nos viene incidiendo durante bastante tiempo del problema de la desafección de la clase política con respeto a los ciudadanos. ¿Realmente están los ciudadanos cabreados? O quizás no se daban por no aludidos, al creer y ser expresado en multitud de ocasiones, que la democracia no solo es ir a votar. Desde hace bastantes años en mi periplo por la empresa a la cual dedique muchos años de mi vida, y la cual sufrió la crisis, como una gran mayoría, siempre dije que uno tiene que ser responsable, critico y la vez eficiente, sin olvidar el compañerismo. Toda acción tiene una...
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  • María José Fariñas Dulce

    Catedrática Acreditada de Filosofía del Derecho. Subdirectora del Instituto de Estudios de Género. Universidad Carlos III de Madrid

    España, igual que la mayoría de países desindustrializados, atraviesa una profunda crisis institucional, debido a casos, a veces coyunturales, otras estructurales, de corrupción política en connivencia con el poder económico, al desgaste de algunas instituciones, a la desafección política y el derrumbe de la moral cívica vinculada a lo público, a la obsolescencia de leyes esenciales (Ley Electoral, leyes fiscales y la propia Constitución), a lagunas legales, como la de la Transparencia y Acceso a la Información Pública, que perpetúan la opacidad y el secreto en el funcionamiento de las administraciones públicas, así como a la persistencia de las...
    - Seguir leyendo
  • Andrés de Francisco

    La indignación es una emoción eminentemente moral y política. Su presupuesto es una exigencia de justicia. Y se expresa mediante la negación: “¡No hay derecho!” es su formulación más escueta. Pero la indignación no basta para la acción política. No se convierte automáticamente en lucha por el derecho. Pasar a la acción exige más cosas: esperanza, coraje, alegría, y, desde luego, rebeldía. Y más cosas… Los partidos, el sistema de representación, la cultura partidaria están en crisis. Pero los partidos y el gobierno representativo no van a desaparecer. Parte de la agenda de la izquierda debería centrarse en su regeneración....
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  • Manuel Garí

    Economista ecosocialista

    El documento “ponencia” tiene varias virtudes. Utiliza el método socrático de diálogo que nos exige reflexionar antes de polemizar, lo que dificulta el bloqueo del debate por campos de afinidad. “Coloca” las principales cuestiones -si bien no agotan todas las vertientes del problema que aborda- con una apertura que posibilita la existencia de diversas respuestas, lo que permite aplicar un criterio de evaluación de las mismas basado en su razonabilidad -tal como proponía Hans Gadamer- y nos vacuna del dogmatismo discursivo. Es ambicioso en sus objetivos teóricos y políticos, preñados de la voluntad de rendir utilidad a la acción...
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  • Jorge Riechmann

    Departamento de Filosofía de la UAM. Ecologistas en Acción Sierras

    Cuatrocientos veinte millones de gorriones en España, cuenta Juantxo López de Uralde. Pero se están extinguiendo lentamente… Cada año su población disminuye en un millón aproximadamente. “Sepulcros blanqueados” es la imagen bíblica para la hipocresía. “Esqueletos blanqueados” es la imagen contemporánea del ecocidio en mares tropicales como el Caribe: los esqueletos blancos de los corales muertos… “Haz un gesto a favor del medio ambiente”, nos dice este sistema que podemos llamar Juggernaut… Por ejemplo, un “gran apagón global en defensa del planeta” (el 29 de marzo pasado, por ejemplo). Acciones simbólicas para compensar la falta de transformaciones reales: ya nos enseñó...
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  • Javier Ramos

    Investigador en el Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI) y miembro de Líneas Rojas

    La creciente tensión entre Capitalismo y Democracia, especialmente perceptible en las economías más empobrecidas por la crisis, no sólo produce indignación, también dota de sentido político a lo que en otro tiempo no pasaba de ser una explosión de rabia pasajera. Si las Marchas de la Dignidad son el primer esbozo de esta indignación organizada – con el riesgo que conlleva esta asunción- algunas preguntas plantadas por Pablo Sánchez y Ariel Jerez en este mismo medio (“Partidos, Militantes y Ciudadanos en la Crisis de Representación”) podrían tener respuesta, al menos tentativa. La diversidad de grupos y banderas visibles en las...
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  • Joan Subirats

    Catedrático UAB y Coordinador de Doctorado en el Institut de Govern i Polítiques Públiques (IGOB-UAB)

    En toda Europa los partidos políticos atraviesan un momento complicado. Hace muy poco tiempo, en Grecia, el PASOK tenía más del 40% de los votos. En los sondeos recientes se mueve entorno al 5 o 10%. En Italia, el éxito de la formación que encabeza Beppe Grillo, se explica precisamente por ser un no-partido. Entre nosotros, si atendemos a los datos que proporcionan las encuestas, los partidos están muy deslegitimados y muchos creen que la democracia podría funcionar sin unos partidos políticos que son muchas veces vistos como instrumentos de unos pocos. No creo que ello pueda circunscribirse ...
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  • Javier Franzé

    Profesor de Teoría Política

    Me ha parecido muy sugerente en el texto la idea de un nuevo “pacto social de participación”. Porque prioriza el cuidado de la legitimidad las fuerzas de izquierda sobre la pura unidad aritmética y electoral de las mismas. También porque apela a la emoción política y a la capacidad de soñar como elementos clave para esa movilización. ¿Cuándo y cómo se deterioró la capacidad movilizadora de la izquierda? Se puede pensar que cuando la socialdemocracia alemana abandonó el marxismo en 1959 —marcando el camino a otros partidos, como hizo el PSOE en 1979— y...
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  • Marisa Revilla Blanco

    Profesora Titular Sociología. Universidad Complutense de Madrid.

    Respondo a la invitación al debate propuesta con el texto Partidos, militantes y ciudadanos en la crisis de representación, abordando tan solo alguna de las diversas cuestiones que plantea y colocando el foco en la, para mí, necesaria consideración de la ciudadanía (plural, diversa) como sujeto de la política. Este es el primer punto que yo introduciría en el debate: el sujeto de la política democrática no son los partidos políticos, mucho menos sus líderes. Ambos son solo cauces para la participación política de la ciudadanía. El olvido de este principio está en el origen de la patrimonialización de los...
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