Sobre culturas militantes, reacomodos ideológicos, de identidades y proyectos para pensar cómo salir con dignidad de la crisis

  • Olga Abasolo

    Olga Abasolo

    Socióloga y feminista

09.04.2014

Debate principal: Partidos, militantes y ciudadanos

Agradezco la invitación a participar en este debate. El texto de partida abarca buena parte de las preocupaciones y reflexiones que están sobre la mesa cuando se trata de pensar, colectivamente, no solo en hacia dónde vamos, sino hacia dónde querríamos ir. Comparto además buena parte de lo que se expone.
Empiezo por el final: “La encrucijada histórica reclama voluntad política y virtud cívica para activar nuevas hibridaciones entre formatos de representación y de participación ciudadana. Si los partidos quieren estar a la altura de los tiempos, deberían experimentarlas en sus propias carnes organizativas” porque ahí radica el mayor reto.

Sin embargo, dado que los partidos siguen siendo hoy por hoy el canal principal de representación, tan relevante me parece reformularlos desde dentro (por difícil que parezca a juzgar por sus actuales derivas) y abrirlos a las demandas y dinámicas del exterior, como superarlos en cierto sentido y pensar en futuras agrupaciones que escapen a la definición y usos clásicos que conocemos. Esto último más allá de que sea una dinámica deseable o no, que a mí juicio lo es, parece más bien una dinámica potencialmente en marcha (PAH, mareas…).
Nos manejamos en un doble movimiento. El que se produce “dentro”, entre las personas que ya parten de una sensibilidad política, de una práctica más o menos militante dentro del espectro más o menos amplio de la izquierda (social e institucional). Y el de “afuera”… la complejidad social a la que unas y otros pretendemos llegar, como motor para la transformación social. Ambas dimensiones piden cambios profundos.
Desde “dentro” a menudo buscamos alianzas, puntos de encuentro y confluencias (deseables). La propia dinámica de la realidad (los efectos de la crisis) está produciendo matizaciones, acercamientos discursivos y reales inimaginables hasta hace muy poco. Pero seguimos adoleciendo de una falta de superación de los propios vicios de la izquierda: unos por reduccionistas a esquemas preconcebidos, a relatos bien construidos pero escasamente anclados en la realidad; otros por demasiado centrados en sus debates metodológicos de horizontalidad y participación con escaso anclaje también en la realidad. Ambos, comparten un objetivo: llegar a la ciudadanía. Pero desde conceptualizaciones de la misma que no siempre tienen que ver con la realidad. O al menos, no con la realidad en todas su complejidad.

Mientras, lo de “afuera” se transforma, respira, camina. No sabemos en qué dirección, no sabemos aún si el cambio será regresivo o progresivo. Pero, difícilmente llegaremos a algo si no partimos de nuestra realidad (concreta) y reflexionamos con la mayor amplitud sobre el contexto complejo en el que nos hallamos. Qué dinámicas de articulación surgidas de la ciudadanía nos obligan a qué replanteamientos, revisiones, reconsideraciones. Qué límites plantean esas articulaciones. ¿Se está resquebrajando nuestro imaginario colectivo? ¿Hacia dónde deberíamos dirigir la acción colectiva? ¿En torno a qué? Las condiciones materiales, pero no solo estas.

Si no partimos de lo obvio, difícilmente avanzaremos: el ámbito de lo social como terreno contradictorio y conflictivo, en donde se entrecruzan los sistemas de dominación capitalismo, patriarcado… con una base ineludiblemente material, pero también atravesado por discursos (dominantes o no), por representaciones culturales y por la subjetividad propia de nuestro tiempo.

Desde ahí, tanto importan las derivas propias de nuestro terruño, teniendo en cuenta también la perspectiva histórica –por qué estamos donde estamos, y cómo hemos llegado hasta aquí– como las dinámicas europeas, globales, las características actuales de la movilidad del capital.

Pero, no basta con visibilizar las tendencias ocultas (“hacia dónde nos estamos dirigiendo”), tampoco con defender las conquistas del pasado. Tenemos que construir desde lo real.

Un ejemplo: no basta con definir la precariedad, con verla, con ponerle nombre, con denunciarla, sino que tenemos que pensar en cómo politizarla, como partir de ella para transformarla. Tenemos que hincarle profundamente el diente al tema del trabajo (no limitado al empleo en el marco de unas relaciones salariales hoy pulverizadas, sino en sus manifestaciones de hoy, en el impacto de la crisis en la reproducción social) y por tanto a los sindicatos. Desde la crítica constructiva, para superar lacras, para conectarlos con la realidad.

Si son rasgos de nuestro tiempo la ruptura de contratos sociales, el cambio drástico de las expectativas de la población, la erosión de la confianza en los partidos y sus líderes, en las instituciones, la desesperanza por el futuro, tendremos que persistir en engarzar el discurso y la práctica en la crítica de la verdadera naturaleza del poder político y económico. Pero también tendremos que pensar en cómo politizamos lo personal desde los parámetros de hoy.

Por eso, asumamos (y dotémonos de paciencia para procesos más lentos) qué puertas van quedándosenos cada vez más cerradas, y pensemos en cómo abrir otras nuevas. No son útiles por si solas ni las posiciones defensivas (y reactivas) de lo que ha sido y es la “izquierda de toda la vida”, ni ver atisbos de ella en pequeños resultados ya sean electorales o en las calles. Pero tampoco las dinámicas autorreferenciales, de posesión de las claves más puristas de la horizontalidad, de las nuevas prácticas, de la participación ciudadana.

Hablamos de ciudadanía, de construcción de mayorías sociales, pero lo cierto es que ésta en muchos casos ni nos conoce. Ni se identifica con nuestros debates. Más bien parece que intentamos adaptarla a nuestros idearios.

Sobre lo nuevo y lo viejo
Conocer nuestra historia, la historia del conflicto social, desmenuzar las estrategias del capital, fijarnos en las experiencias históricas no significa intentar reproducirlas una y otra vez, pero sí transmitir que esto va de conflicto, y que ese conflicto es histórico, y por tanto cambiante en términos de su especificidad. De igual modo, unas prácticas no sustituyen a otras sin más. Conviven durante un tiempo, oscilan, se regeneran o transforman.

Más que ver en el 15 M una nueva forma de hacer y entender la política rupturista con potencial para estabilizarse en el tiempo (por mucho que haya contribuido a sacudir viejas estructuras y dinámicas y a generar otras nuevas) creo que es una expresión que tuvo su momento, que no volverá a repetirse porque ya ha resultado en otra cosa. Igual que en el caso de las mareas han marcado un important episodio, pero también hoy en reflujo. Por otra parte, sería ingenuo pensar que a partir del 22M las clases populares se hayan unido a la senda abierta por el 15M. Todas ellas, más allá de sí mismas, son expresiones de virtud ciudadana en construcción. Han confluido y confluyen y confluirán por un tiempo despertares, indignaciones, penurias, desesperanzas, rabia y proyectos de futuro de jornaleros, estudiantes, clases medias, precarias, inmigrantes, mineros, intelectuales, profesores de universidad y jubiladas. Previamente organizadas o no. Todo eso es política.

Y una vez más, la sociedad va por delante de las instituciones de su orden social. Hoy por hoy, todo suma. Las ideas políticas para el gobierno de la cosa pública (para la definición del bien común, de las necesidades humanas, para el reparto del producto social) siguen contando. Pero, como también se dice en el texto de partida. Para remozar la comunidad de referencia parece obligado actualizar además los vínculos de relación de los partidos con otras redes socio-culturales y políticas activas.
Enhorabuena por esta iniciativa y sigamos dándole vueltas a nuestras culturas militantes, sigamos atentas a los reacomodos ideológicos, a la construcción de las identidades (supervivientes… combativas o no) con el horizonte compartido de salir con dignidad de la crisis.

Otras intervenciones en el debate

Intervenciones
  • figuera

    Miembro de una comunidad intencional

    1. Lo más serio no es quién está "acaparando la reproducción" sino quién está acaparando el agotamiento y deterioro de los recursos naturales. Si el norteamericano medio consume 20 veces lo que el africano medio, aunque un africano tuviera 20 hijos no causaría más impacto que un gringo que tenga uno. 2. ¿Qué criterio propone usted adoptar para determinar cuán bien dotada es una familia? ¿Y para garantizar que las más dotadas tengan más hijos? 3. Que no hayan existido sociedades igualitarias en el mundo "civilizado" (pero sí en diversos pueblos nativos) no implica que la igualdad sea imposible o no...
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  • darwiniano

    profesor universitario jubilado

    En resumen, lo que dice mi comentario es que, desde la perspectiva biológica, el problema social tiene dos patas: producción y reproducción. Y- que yo sepa- dentro del socialismo histórico es el gobierno chino quien, por primera vez, ataca los dos problemas a la vez. En efecto, no parece justo demandar un reparto de la producción sin antes establecer un reparto de la reproducción. Esa tesis tesis vale para una nación y para la humanidad entera: No se puede estar acusando al mundo capitalista de acaparar la producción, sin decir al mismo tiempo que el tercer mundo...
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  • figuera

    Miembro de una comunidad intencional

    1. Mientras repartir equitativamente la producción es una buena respuesta al "problema social" (la dificultad consiste en hacerlo realmente, y no que una nueva élite burocrático-militar sustituya a la aristócrata-burguesa), aumentar la producción, aparte de los problemas medioambientales que genera, no impide de ningún modo que siga habiendo amplias capas de la población carentes de lo más básico. 2. Necesitaríamos una definición precisa de cuál es el "problema social". Ciertamente no afecta igualmente al ser humano que a otras especies animales, entre otras razones porque los "privilegios" en el mundo animal (por ejemplo los del "macho alfa") llevan aparejados...
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  • figuera

    Miembro de una comunidad intencional

    1. Mientras nos quedemos en la indignación y no progresemos hacia la definición y construcción de alternativas viables estaremos dentro de un fenómeno político solo reactivo, y lo que es tal vez peor, fácilmente manipulable... 2. La desaparición de los partidos políticos sería algo muy peligroso en el actual momento de evolución política (aún están muy lejos las utopías del fin del estado y de toda autoridad)... 3. Para que el pluralismo fuera garantía de calidad democrática serían necesarias dos condiciones que no se dan actualmente: que a la pluralidad de mensajes proclamados en busca del voto correspondiera una pluralidad de...
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  • Tomas Villasante

    Profesor Emérito UCM

    La unión hace la fuerza, la diversidad hace la creatividad transformadora. Los “grupos motores” de hoy parten de diversas posiciones ideológicas, pero han de respetar sus propias reglas: construcción colectiva de la acción y de las estrategias. Estos grupos suelen mezclar variadas adscripciones (de género, de edad, de culturas, de profesiones, ideologías, etc.) pero están en contra del sistema que identifican como opresor y actúan en situaciones concretas con su propia estrategia y creatividad. Por ejemplo, contra la dictadura franquista fueron las “comisiones obreras” clandestinas que se movían en las fábricas convocando asambleas o huelgas (antes de que fueran...
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  • En construcción

    15/04/2014

    Bartleby

    Traductor

    En lo que se refiere a participación política, podría incluirme dentro del grupo de los no-participantes, entre esos que pensaban que vivimos bajo una cierta ilusión democrática cuya característica principal es que te permiten votar antes de obedecer las órdenes, un sistema en el cual el elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros. Si, por una parte, los partidos políticos me parecían reducidos a maquinarias para la acumulación de poder, por otra, veía al militantismo y el activismo impregnados de un cierto olor a iglesia y poco dados a conciliar la aceptación y...
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  • Pedro Ibarra

    Fundación Betiko

    Un par de comentarios a una cuestión previa, por otro lado determinante, ¿es el 15-M, el movimiento de los indignados, un movimiento social? En principio se puede afirmar que nos hallamos ante un movimiento social. Recordar, en este sentido, que para así caracterizarlo no hay que fijarse en un momento o en una acción, sino en la cadena de procesos de momentos de reflexión, acción, organización, que acaban sedimentándose y cristalizándose en una organización con voluntad de permanencia. Con esta precisión previa, es evidente que es un movimiento social en cuanto que comparte la gran mayoría de los rasgos sustanciales,...
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  • darwiniano

    profesor universitario jubilado

    Me ha gustado el análisis que hace la ponencia de los profesores Pablo y Ariel. Aun así, considero que el debate político necesita clarificar conceptos básicos y abrirse a la perspectiva biológica. Como dice el polaco Kolakowski, el marxismo siempre ha considerado que, si un grupo social está mal, la culpa es de otro explotador y opresor. Para el marxismo el problema social se arregla repartiendo igualitariamente la producción. Por el contrario, el capitalismo, ya desde los tiempos de Comte (un "socialista aristocrático") considera que el problema social se resuelve aumentando la producción. Desde la perspectiva biológica ...
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  • Olga Abasolo

    Socióloga y feminista

    Agradezco la invitación a participar en este debate. El texto de partida abarca buena parte de las preocupaciones y reflexiones que están sobre la mesa cuando se trata de pensar, colectivamente, no solo en hacia dónde vamos, sino hacia dónde querríamos ir. Comparto además buena parte de lo que se expone. Empiezo por el final: “La encrucijada histórica reclama voluntad política y virtud cívica para activar nuevas hibridaciones entre formatos de representación y de participación ciudadana. Si los partidos quieren estar a la altura de los tiempos, deberían experimentarlas en sus propias carnes organizativas” porque ahí radica el mayor reto....
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  • […] organizada – con el riesgo que conlleva esta asunción- algunas preguntas planteadas por Pablo Sánchez y Ariel Jerez en este mismo medio (“Partidos, Militantes y Ciudadanos en la Crisis … podrían tener respuesta, al menos […]
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  • Jorge Moruno

    Sociólogo

    La cuestión del partido una vez más, sigue provocando grandes dolores de cabeza y discusiones. Se puede optar por insistir en la fórmula del partido como la agencia encargada de ejecutar las aspiraciones de las masas, como el núcleo de la subjetividad vanguardista y actor privilegiado en el manejo de la información a la hora de comunicar hacia afuera y disciplinar. Se puede también, desechar la idea misma de su existencia en cualquiera de sus formas, compartiendo el mismo esquema del primer caso aunque desde la óptica opuesta, pues ambos ejemplos inciden en la posibilidad “escaparse” a esferas y...
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  • Antonio Antón

    Sociólogo y politólogo (profesor de la Universidad Autónoma de Madrid 2003/2022, actualmente jubilado)

    Ciudadanía activa y clase política Antonio Antón Profesor honorario de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid (Resumen) Existen tendencias sociales ambivalentes, muchas veces en el interior de las mismas personas y en proporciones diferentes. Por un lado, se han conformado corrientes sociales amplias, de fuerte contenido social y democrático, de indignación y rechazo a esta deriva regresiva y al déficit democrático de las instituciones y la clase política, demostrando la persistencia de una amplia cultura igualitaria y solidaria. Específicamente, se ha generado un nuevo ciclo de protesta social que denota la persistencia de una ciudadanía activa. Sin embargo, por otro lado, en...
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  • Leo Moscoso

    Sociólogo y politólogo

    «Un gruppo sociale può e anzi debe essere dirigente già prima di conquistare il potere governativo (è questa una delle condizioni principali per la stessa conquista del potere); dopo, quando esercita il potere e anche se lo tiene fortemente in pugno, diventa dominante ma deve continuare ad essere anche “dirigente” .» Antonio Gramsci, Quaderni del Carcere, vol 3, Turín: Einaudi, 1975, pp. 2010-11. El texto escrito por Jerez Novara y Sánchez León plantea muchos problemas de enorme importancia. Por razones de espacio, me limitaré a comentar sólo el primero de ellos. Lo haré con las seis observaciones que siguen. 1. Al principio, la...
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  • Piter

    Parado

    Me parece interesante el planteamiento realizado por los ponentes y en la medida que me permitan mis conocimientos, intentaré responder las cuestiones planteadas, con especial énfasis en un aspecto que, desde mi punto de vista, se plantea de manera incompleta. ¿Es la indignación un fenómeno político sólo reactivo? Desde mi punto de vista, la indignación se inició únicamente como movimiento reactivo como bien explicáis, si bien a lo largo de su historia se fue transformando en un elemento de toma de conciencia y posteriormente en un impulso propositivo, y creo que fue en este punto cuando comenzó la pérdida de fuerza...
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  • witelchus69

    parado

    Se nos viene incidiendo durante bastante tiempo del problema de la desafección de la clase política con respeto a los ciudadanos. ¿Realmente están los ciudadanos cabreados? O quizás no se daban por no aludidos, al creer y ser expresado en multitud de ocasiones, que la democracia no solo es ir a votar. Desde hace bastantes años en mi periplo por la empresa a la cual dedique muchos años de mi vida, y la cual sufrió la crisis, como una gran mayoría, siempre dije que uno tiene que ser responsable, critico y la vez eficiente, sin olvidar el compañerismo. Toda acción tiene una...
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  • María José Fariñas Dulce

    Catedrática Acreditada de Filosofía del Derecho. Subdirectora del Instituto de Estudios de Género. Universidad Carlos III de Madrid

    España, igual que la mayoría de países desindustrializados, atraviesa una profunda crisis institucional, debido a casos, a veces coyunturales, otras estructurales, de corrupción política en connivencia con el poder económico, al desgaste de algunas instituciones, a la desafección política y el derrumbe de la moral cívica vinculada a lo público, a la obsolescencia de leyes esenciales (Ley Electoral, leyes fiscales y la propia Constitución), a lagunas legales, como la de la Transparencia y Acceso a la Información Pública, que perpetúan la opacidad y el secreto en el funcionamiento de las administraciones públicas, así como a la persistencia de las...
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  • Andrés de Francisco

    La indignación es una emoción eminentemente moral y política. Su presupuesto es una exigencia de justicia. Y se expresa mediante la negación: “¡No hay derecho!” es su formulación más escueta. Pero la indignación no basta para la acción política. No se convierte automáticamente en lucha por el derecho. Pasar a la acción exige más cosas: esperanza, coraje, alegría, y, desde luego, rebeldía. Y más cosas… Los partidos, el sistema de representación, la cultura partidaria están en crisis. Pero los partidos y el gobierno representativo no van a desaparecer. Parte de la agenda de la izquierda debería centrarse en su regeneración....
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  • Manuel Garí

    Economista ecosocialista

    El documento “ponencia” tiene varias virtudes. Utiliza el método socrático de diálogo que nos exige reflexionar antes de polemizar, lo que dificulta el bloqueo del debate por campos de afinidad. “Coloca” las principales cuestiones -si bien no agotan todas las vertientes del problema que aborda- con una apertura que posibilita la existencia de diversas respuestas, lo que permite aplicar un criterio de evaluación de las mismas basado en su razonabilidad -tal como proponía Hans Gadamer- y nos vacuna del dogmatismo discursivo. Es ambicioso en sus objetivos teóricos y políticos, preñados de la voluntad de rendir utilidad a la acción...
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  • Jorge Riechmann

    Departamento de Filosofía de la UAM. Ecologistas en Acción Sierras

    Cuatrocientos veinte millones de gorriones en España, cuenta Juantxo López de Uralde. Pero se están extinguiendo lentamente… Cada año su población disminuye en un millón aproximadamente. “Sepulcros blanqueados” es la imagen bíblica para la hipocresía. “Esqueletos blanqueados” es la imagen contemporánea del ecocidio en mares tropicales como el Caribe: los esqueletos blancos de los corales muertos… “Haz un gesto a favor del medio ambiente”, nos dice este sistema que podemos llamar Juggernaut… Por ejemplo, un “gran apagón global en defensa del planeta” (el 29 de marzo pasado, por ejemplo). Acciones simbólicas para compensar la falta de transformaciones reales: ya nos enseñó...
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  • Javier Ramos

    Investigador en el Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI) y miembro de Líneas Rojas

    La creciente tensión entre Capitalismo y Democracia, especialmente perceptible en las economías más empobrecidas por la crisis, no sólo produce indignación, también dota de sentido político a lo que en otro tiempo no pasaba de ser una explosión de rabia pasajera. Si las Marchas de la Dignidad son el primer esbozo de esta indignación organizada – con el riesgo que conlleva esta asunción- algunas preguntas plantadas por Pablo Sánchez y Ariel Jerez en este mismo medio (“Partidos, Militantes y Ciudadanos en la Crisis de Representación”) podrían tener respuesta, al menos tentativa. La diversidad de grupos y banderas visibles en las...
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  • Joan Subirats

    Catedrático UAB y Coordinador de Doctorado en el Institut de Govern i Polítiques Públiques (IGOB-UAB)

    En toda Europa los partidos políticos atraviesan un momento complicado. Hace muy poco tiempo, en Grecia, el PASOK tenía más del 40% de los votos. En los sondeos recientes se mueve entorno al 5 o 10%. En Italia, el éxito de la formación que encabeza Beppe Grillo, se explica precisamente por ser un no-partido. Entre nosotros, si atendemos a los datos que proporcionan las encuestas, los partidos están muy deslegitimados y muchos creen que la democracia podría funcionar sin unos partidos políticos que son muchas veces vistos como instrumentos de unos pocos. No creo que ello pueda circunscribirse ...
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  • Javier Franzé

    Profesor de Teoría Política

    Me ha parecido muy sugerente en el texto la idea de un nuevo “pacto social de participación”. Porque prioriza el cuidado de la legitimidad las fuerzas de izquierda sobre la pura unidad aritmética y electoral de las mismas. También porque apela a la emoción política y a la capacidad de soñar como elementos clave para esa movilización. ¿Cuándo y cómo se deterioró la capacidad movilizadora de la izquierda? Se puede pensar que cuando la socialdemocracia alemana abandonó el marxismo en 1959 —marcando el camino a otros partidos, como hizo el PSOE en 1979— y...
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  • Marisa Revilla Blanco

    Profesora Titular Sociología. Universidad Complutense de Madrid.

    Respondo a la invitación al debate propuesta con el texto Partidos, militantes y ciudadanos en la crisis de representación, abordando tan solo alguna de las diversas cuestiones que plantea y colocando el foco en la, para mí, necesaria consideración de la ciudadanía (plural, diversa) como sujeto de la política. Este es el primer punto que yo introduciría en el debate: el sujeto de la política democrática no son los partidos políticos, mucho menos sus líderes. Ambos son solo cauces para la participación política de la ciudadanía. El olvido de este principio está en el origen de la patrimonialización de los...
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