¿Existe una oportunidad para un cambio de modelo en la salida de la crisis de la pandemia?

  • Javier Doz

    Javier Doz

    Miembro del Comité Económico y Social Europeo por CCOO

Me refiero a los cambios de los modelos productivo y de relaciones laborales, cambios relacionados entre sí en el sentido que se apunta en el artículo de González y Muro Benayas, referencia para este debate. Estamos viviendo una creciente segunda ola de la pandemia, que hará caer la economía española bastante más allá del 10% al terminar 2020. La opción de una recuperación con reformas que impulsen un cambio de modelo es deseable y posible, pero incierta. Su recorrido requiere claridad de proyecto y una conjunción amplia de apoyos políticos y sociales.

A pesar del aumento galopante del déficit público y de la deuda, motivado por la caída de la recaudación y el aumento del gasto (estabilizadores automáticos y nuevas redes de protección social creadas por el gobierno), y a pesar de que las necesarias iniciativas de inversión van a depender, en buena medida, del sector público, se dan unas condiciones políticas muy distintas de las que sufrieron España y Europa durante la Gran Recesión. Siempre, eso sí, a partir del momento en que se domine la pandemia.

La pesada herencia de la Gran Depresión

La primera razón para el optimismo es que las orientaciones de política económica de la zona euro han variado sustancialmente respecto de las que se aplicaron tras la Gran Recesión. Entonces, la política de austeridad -antikeynessiana y procíclica- además de producir una más profunda y prolongada recesión empujó a los Estados económicamente más débiles a basar su recuperación en mejorar la competitividad mediante la devaluación salarial acompañada de más precarización de los contratos.

Sus instrumentos fueron las “reformas estructurales” regresivas, laborales y de los sistemas de protección social. Sus objetivos: por un lado, debilitar la negociación colectiva y reducir los costes de contratación y despido; por otro, reducir el déficit mediante un recorte drástico del gasto público, empezando por el gasto social, sin importar las consecuencias en la ruptura de la cohesión social y política (nacimiento de la extrema derecha populista) y en la divergencia entre los estados miembros.

Paradigma: la reforma laboral de 2012 del Gobierno de Rajoy, acompañada de recortes de gasto que erosionaron servicios públicos esenciales –educación y sanidad- y la inversión en I+D+i. Resultado: además de aumentar la pobreza y la desigualdad perpetuamos un modelo productivo de reducida industria, centrada en sectores maduros –automóvil- y servicios de valor añadido bajo o medio. Su inesperado y trágico colofón: un sistema sanitario público con buenos profesionales está teniendo muy serios problemas para hacer frente a la pandemia por la escasez de recursos humanos y materiales, consecuencia de los recortes y de las intentonas de privatización. La Gran Recesión profundizó la servidumbre de un modelo de relaciones laborales inválido, basado en la precariedad, los bajos salarios y una negociación colectiva debilitada al servicio de un modelo productivo relativamente obsoleto y de baja productividad.

Una oportunidad política para el cambio: pros y contras

La magnitud de la crisis ha llevado, sin autocrítica explícita, a los responsables políticos de la UE, de la mano del FMI y la OCDE, a acudir al único valor seguro: Keynes. Ahora, se preconiza una política fiscal expansiva, aunque lleve a déficits y deuda excesivos, se activa la cláusula de salvaguardia del PEC, y el BCE escala peldaños en su política monetaria no convencional fuertemente expansiva. Los 140.000 M€, en transferencias y créditos, que podría recibir España del Plan de Recuperación de la UE, por fin financiado mediante deuda europea, deberían ser utilizados para ayudar a salir de la depresión cambiando el modelo productivo.

Las prioridades de inversión que marca el Plan son las del Pacto Verde –energías limpias, eficiencia energética, transporte sostenible, etc.- y las del Mercado Único Digital –redes 5G y servicios avanzados sobre ellas, digitalización de administraciones y servicios públicos, gestión de procesos de grandes datos, etc.- y las relacionadas con los planes de I+D+i y de educación y formación continua, para que trabajadores, pequeños empresarios y la población en general recorran las transiciones verde y digital con las capacidades necesarias para mejorar su productividad y su bienestar. Mi duda es si el gobierno de España, las CCAA y la sociedad estarán en condiciones de lograr una aplicación eficaz de las inversiones, superando los muy malos niveles de ejecución de los fondos estructurales y de cohesión europeos de los últimos dos años.

Vectores de oportunidad para el cambio son también la existencia de un gobierno de izquierdas y el buen funcionamiento, por el momento, del diálogo social. En su contra juegan la debilidad parlamentaria del gobierno y la polarización extrema impulsada por la oposición de derechas, alimentada por la competencia entre PP y VOX, de la que parece haberse apartado temporalmente Cs, y el deficiente funcionamiento de un Estado muy descentralizado, en la tierra de nadie entre el difuso Estado de las Autonomías y un modelo federal al que no se permite llegar y con el conflicto con el independentismo catalán sin resolver. Es una incógnita si el buen momento del dialogo social se podrá mantener cuando en lugar de centrarse en el alcance y duración de unos ERTE que financia el Estado se hable de reforma laboral y de reforma fiscal, es decir de los campos en donde se produce los repartos primario y secundario de la riqueza. En ese momento, si el Gobierno acepta las posiciones de CC OO y UGT y las de su propio programa, no va a ser fácil contar con la aquiescencia de la patronal por muy importante que sea.

No se puede prescindir del tema fiscal: el cambio de modelo necesita financiación pública, lo que se lograría alcanzando la presión fiscal media europea (siete puntos más de PIB), mediante la recuperación de los ingresos por el crecimiento y mediante una imprescindible reforma fiscal basada en la suficiencia y la progresividad y una lucha decidida contra el fraude, la evasión y la elusión fiscales y el blanqueo de capitales. Este último aspecto tiene también una dimensión europea y mundial. En la UE se necesita una armonización fiscal que ponga fin a la intolerable promoción de la elusión fiscal a gran escala por parte de al menos seis Estados miembros. Más recursos fiscales se necesitan también para sostener un modelo de relaciones laborales que combine seguridad y flexibilidad.

Las bases de un nuevo modelo de relaciones laborales

Siendo conscientes de las implicaciones de todo tipo del objetivo de alcanzar una sociedad climáticamente neutra y digitalizada, en 2050, ¿sobre qué tiene que basarse un modelo laboral que, al tiempo que revalorice el trabajo y el Derecho laboral y se enfrente a la precariedad sea capaz de acompañar a un modelo económico de mayor productividad, acorde con las exigencias de la revolución digital y la sostenibilidad medioambiental? ¿Cuáles son las consecuencias de la 4ª revolución tecnológica cuyos principales soportes son la inteligencia artificial, la robótica y la gestión de los Grandes Datos?

Si dejamos de lado las profecías sobre los efectos destructivos de empleo y aún sobre la “supresión del trabajo humano”, sí podemos predecir una polarización entre una parte de los empleos que generan gran productividad/muy alto valor añadido, en la industria, los servicios avanzados y los sistemas de I+D+i, y otra parte, previsiblemente mayoritaria, que nutrirá los servicios de medio y bajo valor añadido pero imprescindibles para el mantenimiento de las sociedades -cuidados personales, limpieza, distribución-, junto a los servicios públicos (sanidad, educación, seguridad, protección civil,…), y las administraciones públicas, y otros sectores como agricultura y alimentación, cultura, hostelería y turismo, construcción etc. Si de algo ha valido la pandemia es para revalorizar socialmente buena parte de estas actividades y a sus trabajadores. Será el sistema fiscal el que permita transferir rentas de los sectores de muy alta productividad para el mantenimiento de servicios públicos y sistemas de protección social universales y de calidad.

El nuevo modelo productivo requiere transiciones justas en las que los trabajadores perciban ingresos suficientes mientras cambian de empleo, reciben la formación adecuada y se sirven de sistemas eficientes de reinserción laboral. Las transiciones verde y digital deben estar gobernadas por el diálogo social y la negociación colectiva.

Un nuevo marco de relaciones laborales debe tener presente los análisis y prescripciones del informe “Trabajar para un futuro más prometedor” y la Declaración de la Conferencia de la OIT de 2019, la del centenario de la más antigua de las organizaciones internacionales y la única tripartita. Uno de sus grandes objetivos es la eliminación de la informalidad. En España hay que hacerlo con la tradicional y con la nueva de las plataformas digitales que hacen de sus trabajadores falsos autónomos. En ambos tipos de informalidad, la regularización laboral va de la mano de la fiscal. Un trabajo digno y con derechos en una economía digitalizada e internacionalizada requiere reforzar la acción sindical internacional, sus organizaciones y los sistemas de diálogo social negociación colectiva transnacionales.

Un nuevo marco de relaciones laborales y un nuevo Estatuto de los Trabajadores debería recoger un equilibrio entre las prescripciones que revaloricen el trabajo y pongan fin a la precariedad y la segmentación y las que canalicen la movilidad y la flexibilidad protegida y favorezcan la inversión, en particular la de las pymes. Sus pilares deberían ser: sistemas de diálogo social y negociación colectiva fuertes; protección social para los cambios, las reestructuraciones y la movilidad; formación a lo largo de toda la vida laboral y mecanismos eficientes de inserción y reinserción. Este sería el esquema de un proyecto transformador que podría cohesionar a nuestra sociedad en la salida del túnel de la pandemia.

Otras intervenciones en el debate

Intervenciones
  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Doctorando en Comunicación e Interculturalidad en la Universidad de Valencia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía. Licenciado en Geografía e Historia.

    Tengo la impresión de que estas primeras décadas del siglo XXI suponen un punto de inflexión en la historia contemporánea de Occidente. Algunos logros y conquistas que muchas personas daban por definitivos y permanentes, hoy parecen estar en serio peligro de retroceder o de desaparecer. Y no soy el único que así piensa: el periodista Joaquín Estefanía, quizás el intelectual más consciente de esta cuestión, no deja de alertarnos de ello constantemente. Pondré dos ejemplos, que creo que son de los que marcan una época, pues han alterado de forma profunda la mentalidad de las personas progresistas de este...
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  • Francisco Muñoz Gutiérrez

    Periodista y epistemólogo. Actualmente pensionista

    Con la pandemia parece que estamos reviviendo el segundo libro del éxodo a la espera del pan enviado por Dios. La antigüedad lo llamaba «maná», luego en el siglo XX Milton Friedman sustituyó a Dios por un helicóptero, y ya en el siglo XXI los bancos centrales digitalizaron a Dios bautizando el maná con el eufemismo de la «expansión cuantitativa». Una expansión que se anuncia hoy en Europa bajo el calificativo de «fondos europeos anticrisis». Conforme esos fondos se van acomodando en la ontología de lo real, voces de todo tipo colman el espacio. Todas son igual de relevantes, y...
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  • Julen Bollain

    Economista e investigador en renta básica

    Decía Federico Mayor Zaragoza en su intervención en este debate de Espacio Público que “hace 25 años las industrias, ya automatizadas en buena medida, tenían operarios que ‘vigilaban’ cada cuatro o cinco máquinas. Hoy tienen robots. A los robots, también hace poco, los supervisaba una persona. Hoy lo hace un código de barras”. Y es que gran parte de los estudios actuales nos muestran que a futuro se dará una destrucción neta de empleo. Para 2025 alrededor del 25% de los trabajos de fabricación serán realizados por robots, mientras que en el año 2015 este porcentaje era tan solo...
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  • Javier Doz

    Miembro del Comité Económico y Social Europeo por CCOO

    Me refiero a los cambios de los modelos productivo y de relaciones laborales, cambios relacionados entre sí en el sentido que se apunta en el artículo de González y Muro Benayas, referencia para este debate. Estamos viviendo una creciente segunda ola de la pandemia, que hará caer la economía española bastante más allá del 10% al terminar 2020. La opción de una recuperación con reformas que impulsen un cambio de modelo es deseable y posible, pero incierta. Su recorrido requiere claridad de proyecto y una conjunción amplia de apoyos políticos y sociales. A pesar del aumento galopante del déficit público...
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  • Teresa López Soto

    Profesora Titular en la Universidad de Sevilla en el área de Lingüística Computacional. En la actualidad en CCOO Universidad

    En neuropsicología se acepta el principio de que cuando recibimos una sobreestimulación (es decir, exponemos nuestros sentidos a demasiados estímulos externos a la vez), una reacción típica es desarrollar síntomas de ansiedad o estrés. A menudo, el individuo cierra los canales de comprensión de la realidad exterior porque no le es posible focalizar en el estímulo real pertinente. Es decir, cuando somos bombardeados desde fuera, nos radicalizamos en nuestra introspección y tendemos a alejarnos de nuestro entorno social, encerrándonos en nosotros mismos. Así es como funciona nuestro cerebro, empeñado en sobrevivir a costa de lo que sea. Trasladando esa...
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  • Carlos Berzosa

    Catedrático emérito de la Universidad Complutense. Presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

    Las relaciones laborales en los países desarrollados han sufrido cambios significativos en las cuatro últimas décadas. Estos cambios no han ido en la dirección de mejorar las condiciones laborales y los salarios, sino que han supuesto un retroceso en los derechos de los trabajadores. Las consecuencias han sido un aumento de la desigualdad y precarización del trabajo. Esta tendencia ha sido general en prácticamente todos los países más ricos, pero hay diferencias entre ellos. Estas diferencias dependen de la legislación laboral existente en cada país, así como de la estructura productiva. En España, la desigualdad y la precarización han...
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  • Mari Cruz Vicente Peralta

    Secretaria de Acción Sindical CS de CCOO

    En un mundo del trabajo que muestra una creciente fragmentación, en el que la precariedad coloniza cada vez más espacios, los retos pasan por promover políticas que apuesten por la recuperación del empleo y su calidad, los salarios y derechos que proyecten unas condiciones de vida que mejoren el ejercicio efectivo de libertades y derechos colectivos, frente a los valores asociados al proyecto neoliberal que se han pretendido extender en el marco de las relaciones sociales y laborales. Toda la legislación laboral de los últimos años ha estado orientada a un proceso de individualización de las relaciones laborales, al que...
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  • José Ángel Moreno

    Economistas sin Fronteras y Plataforma por la Democracia Económica.

    La necesidad de reformas en el sistema español de relaciones laborales que plantea la ponencia y las razones que esgrime me parecen difícilmente cuestionables. Reformas, además, cada día más urgentes y complejas ante los retos que a los que se enfrenta el país y ante los cambios que se están produciendo en el modelo productivo. No obstante, me gustaría añadir un comentario sobre un aspecto colateral que no menciona la ponencia; probablemente, porque rebasa el ámbito de la negociación colectiva y de la legislación laboral en sentido estricto: la participación -obligada y regulada legalmente- de representantes de...
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  • Amparo Merino

    Catedrática de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social Universidad de Castilla-La Mancha

    Vivimos en un mundo señalado por el desempleo y la precariedad, por la inestabilidad laboral, y por el crecimiento de la desigualdad, la pobreza y la exclusión social. Un mundo que reclama un nuevo modelo de desarrollo social y económico que se edifique en parámetros de sostenibilidad, que reconozca prioridad al interés colectivo, que recupere la confianza de la sociedad en las instituciones, y que sea capaz de garantizar que no se producen recortes en un Estado de bienestar ya bastante reducido. Una nueva ordenación del trabajo, capaz de replantear las relaciones laborales, aconseja abrir un amplio debate que...
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  • Francisco Trillo

    Prof. DTSS UCLM. Investigador del Centro Europeo y Latinoamericano para el Diálogo Social

    Algo invisible al ojo humano ha sido capaz de visibilizar con nitidez abrumadora los cambios que se llevan operando en el mundo del trabajo, al menos, desde las últimas tres décadas. Y aunque hubiera sido preferible que no llegase una pandemia para tomar acto de la realidad del trabajo, la crisis sanitaria actual, como cualquier otra crisis, constituye un momento de oportunidad, de cambio. Una idea-fuerza atraviesa esta propuesta de debate sobre la modernización de las relaciones laborales que ya ha dado comienzo: la centralidad que ocupa (casi todo) el trabajo humano, no así los trabajos de mierda (David...
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  • Henar Álvarez Cuesta

    Profesora Titular de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social

    A día de hoy, el sistema español de relaciones laborales ha de resolver dos desafíos: defender el trabajo decente y digno (haciendo frente al desempleo, a la huida del trabajo asalariado y a la revolución tecnológica) y luchar contra el cambio climático y sus consecuencias; ambos afectados de forma transversal por las consecuencias que acarrean la COVID19 y las medidas sanitarias adoptadas. Bosquejados los retos, y sin caer en un falso determinismo, la respuesta no puede ser otra que asumir su gobernanza y propiciar una transición justa de trabajadores y empresas. Y para afrontar la transformación pretendida de forma holística,...
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  • Francisco Javier Braña Pino

    Investigador asociado en el Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI)

    Me referiré, en esta contribución al debate de Espacio Público, a los retos que vienen planteando la automatización y la digitalización de los puestos de trabajo, siguiendo el análisis que he realizado en una extensa panorámica publicada recientemente como documento de trabajo del ICEI [1], actualizada con los resultados de algunos trabajos publicados con posterioridad, dado que la actualidad del tema hace que no dejen de aparecer nuevas investigaciones, además de numerosos artículos en la prensa y en portales de Internet. Pues, a mi juicio, del análisis de la información disponible, los dos cambios principales que están ocurriendo desde...
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  • Mónica Melle Hernández

    Profesora de Economía Financiera, miembro de Economistas Frente a la Crisis y Secretaria General de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas

    La economía digital y las transformaciones tecnológicas no sólo están transformando el mercado laboral redefiniendo nuevos tipos de empleos. Al mismo tiempo están modificando la forma en la que se trabaja y las relaciones laborales entre los trabajadores y los empresarios. La pandemia de la Covid-19 está acelerando además estos procesos que se han demostrado imparables. Con la digitalización aparecen nuevos modelos organizativos empresariales y nuevas formas de trabajo en entornos virtuales, generalizándose el teletrabajo en cada vez más sectores de actividad. Los entornos de trabajo son cada vez más interactivos, colaborativos y simplificados. Se está desarrollando la reingeniería empresarial...
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  • El debate sobre el plan europeo de reconstrucción ha puesto el foco una vez más sobre el marco normativo laboral y, en particular, en el modelo de negociación colectiva. Es un debate recurrente y nada original, considerando que la negociación colectiva es una institución sometida a una notable tensión desde los años 80, que se ha agravado en la última década como consecuencia de los efectos combinados de la crisis económica y las reformas estructurales impulsadas por las instituciones comunitarias y los Estados miembros de la UE durante la Gran Recesión de 2008. El análisis comparado permite destacar la mayor intensidad de las reformas laborales adoptadas en España entre 2010 y 2012, destacando particularmente la última. Entre otros aspectos, esta reforma alteró de forma sustancial el marco de equilibrios de la negociación colectiva favoreciendo la desarticulación y descentralización desorganizada de la misma, así como el reforzamiento del poder de las empresas para la regulación e individualización unilateral de las condiciones de trabajo. En última instancia, el objetivo perseguido era consagrar la devaluación salarial y la precariedad laboral como fundamentos de la reactivación económica y la competitividad empresarial. Los impactos sociales de este ciclo de reformas estructurales y políticas de austeridad, en...
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  • María Ángeles Castellanos

    Secretaria de empleo y políticas sociales de Comisiones Obreras de Castilla-La Mancha

    Favorecer a las mayorías sociales o favorecer a las élites, esa es la dicotomía a la que nos enfrentamos en la actualidad. No se trata de una disputa, ni mucho menos, reciente, pero es esa dicotomía la que está tras la polarización y la crispación política y pública. El trabajo es el elemento vertebrador de la sociedad, desde el trabajo nos cuidamos, nos proveemos de aquello que necesitamos, generamos riqueza, conocimiento, cultura, tecnología y todo ello constituye la herencia de la humanidad. Los servicios públicos son el elemento de cohesión social desde donde se atienden necesidades individuales y colectivas y desde...
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  • Una nueva era

    16/11/2020

    Federico Mayor Zaragoza

    Escritor y diplomático

    Los empleos son trabajos que proporciona una empresa. El trabajo –de los autónomos, de las pequeñas asociaciones y cooperativas, del inicio de muchas pymes- lo “busca”, halla, descubre o inventa uno mismo. Hace 25 años las industrias, ya automatizadas en buena medida, tenían operarios que “vigilaban” cada cuatro o cinco máquinas. Hoy tienen robots. A los robots, también hace poco, los supervisaba una persona. Hoy lo hace un código de barras. La “mano de obra” es cada vez menor y reducida a actividades que, aún ya muy mecanizadas, requieren el concurso humano (destrezas y talento). Hemos pasado en pocas décadas de...
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  • Gemma Galdon

    Directora Eticas Consulting.

    De la noche a la mañana, las plantillas que teletrabajan en España han pasado del 4% al 88%. La precipitación de esta transformación digital ha hecho que nos hagamos pocas preguntas sobre las implicaciones del cambio. Pero ahora que ya llevamos largas semanas de excepción, empezamos a normalizar que se puede trabajar remotamente, y ver que para muchas personas el viaje a la oficina (lo que los ingleses llaman el “commute”) no volverá en mucho tiempo -o nunca. Pero si el teletrabajo se va a generalizar, habrá que dejar de tomarse a la ligera algunas cosas. Por un lado,...
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