Un horizonte de progreso para las relaciones laborales: la participación laboral en el gobierno corporativo

  • José Ángel Moreno

    José Ángel Moreno

    Economistas sin Fronteras y Plataforma por la Democracia Económica.

La necesidad de reformas en el sistema español de relaciones laborales que plantea la ponencia y las razones que esgrime me parecen difícilmente cuestionables. Reformas, además, cada día más urgentes y complejas ante los retos que a los que se enfrenta el país y ante los cambios que se están produciendo en el modelo productivo.

No obstante, me gustaría añadir un comentario sobre un aspecto colateral que no menciona la ponencia; probablemente, porque rebasa el ámbito de la negociación colectiva y de la legislación laboral en sentido estricto: la participación -obligada y regulada legalmente- de representantes de los trabajadores en los órganos de gobierno de las empresas (sobre todo, de las grandes y cotizadas); aunque fuera sólo al nivel existente en muchos de los principales países europeos.

Una vieja reivindicación sindical y de la izquierda que, tras un largo paréntesis, adquiere nueva relevancia en nuestro tiempo, con la que me consta que coinciden los autores de la ponencia y que creo que sintoniza perfectamente con ella. Muy especialmente en lo que se refiere a la necesidad de consolidar un marco de relaciones laborales no sólo más justo, sino también más incentivador de la productividad, de la innovación y de la eficiencia, posibilitando al tiempo un mejor alineamiento con las mejores prácticas empresariales europeas. Aunque, ciertamente, conseguirlo requeriría un cambio previo de la legislación laboral que facilitara el fortalecimiento previo de la capacidad de negociación sindical.

Es una reivindicación tras la que laten determinantes razones morales y políticas y que, cuando menos, dificultaría las prácticas empresariales más claramente regresivas para los trabajadores. Pero querría insistir en que existen también sólidos argumentos económicos que la sustentan. Una nutrida literatura académica viene insistiendo en ellos con consistencia y evidencia empírica cada vez mayores. Simplemente, quiero recordarlos en este comentario.

Por una parte, y sólo puedo aquí apuntarlo, parece ya claramente insostenible la fundamentación económica de las presuntas legitimidad y optimalidad de la soberanía accionarial en la empresa con que la Economía ortodoxa ha venido justificando el monopolio por los accionistas del gobierno empresarial.

Por otra, y en un terreno mucho más práctico, son cada vez mayores los indicios de que los modelos de empresa basados en una participación laboral significativa en el sistema de gobierno corporativo pueden contribuir decisivamente a fortalecer la eficiencia y la calidad de las empresas -al margen de potenciar sus aportaciones positivas a la sociedad-, ayudando a superar o mitigar muchos de los problemas a los que conduce el modelo de gran empresa dominante. En esencia, esta contribución positiva en términos económicos se basa en cinco razones.

1. Fortalece el compromiso de los trabajadores y sus inversiones específicas en la empresa.

Los trabajadores -y no sólo los accionistas- realizan inversiones específicas básicas en la empresa: en capital humano y en apuestas por la continuidad en la empresa. Se trata de una inversión y, en definitiva, un compromiso que resultan decisivos para el éxito de la empresa a medio y largo plazo y a los que -entre otras medidas- puede contribuir sustancialmente la participación efectiva de los trabajadores en los órganos de gobierno de las empresas, como instrumento crucial para la defensa de sus inversiones y sus intereses.

2. Fortalece el capital relacional

También es generalizado el consenso en torno a la importancia de la confianza entre el colectivo laboral y quienes dirigen la empresa, como elemento esencial para potenciar la innovación, la eficiencia y la competitividad. Es lo que se ha denominado “capital relacional” o “social”, un capital intangible que tiene múltiples virtualidades y que, además, aumenta con el uso. Frente a las dificultades que para fomentarlo supone la carga de jerarquía y autoritarismo del gobierno accionarial, el participativo puede contribuir muy positivamente a incentivarlo.

3. Fortalece la capacidad cognitiva

Nadie discute tampoco la importancia creciente de la capacidad de generación de conocimiento de la empresa, como elemento consustancial con su capacidad de innovación. Algo que intensifica la relevancia del fomento continuo del aprendizaje, de la formación y del capital humano especializado, para los que resulta decisivo también el papel de los trabajadores, que se incentiva cuando pueden participar en el control de los recursos cognitivos y de las políticas de cualificación colectiva y cuando sus intereses se alinean todo lo posible con los intereses de la empresa. De nuevo, frente a la inadecuación para ello de los modelos de empresa convencionales, hace falta reorientar decididamente el sistema de gobierno para posibilitar que quienes tienen que realizar esa inversión en capital humano participen significativamente en su diseño, ejecución y control.

4. Fortalece la productividad

Todo lo anterior incentiva la productividad. Una variable en cuya mala evolución tendencial generalizada parecen estar influyendo determinantemente características esenciales del modelo de empresa dominante: como el acusado cortoplacismo -generador de un permanente desincentivo a la inversión a largo plazo- o la desmotivación creciente que producen en los trabajadores el empeoramiento de sus condiciones y derechos laborales y la abismal distancia de sus retribuciones respecto de la dirección. Avanzar hacia modelos de gobierno participativo puede ser una alternativa eficaz para mitigar esos efectos e impulsar la productividad.

5. Fortalece la calidad de gestión

Se trata de un anatema para la ortodoxia académica, especialmente crítica con los modelos de gobierno participativo por su presunta imposibilidad de permitir una buena gestión. No pocos casos de empresas participativas apuntan, sin embargo, en dirección contraria: en buena medida, por los efectos positivos de un poder compensador en los órganos de gobierno, que posibilita un control más efectivo de la gestión, limita la absoluta discrecionalidad de los grandes accionistas y de la alta dirección, atenúa el cortoplacismo y fortalece el compromiso de los trabajadores y la resiliencia de la empresa frente a situaciones difíciles.

Recuérdese, para finalizar, que no se trata de pura especulación teórica. Lo refrendan abundantes experiencias prácticas: desde cooperativas y empresas que voluntariamente aplican sistemas de participación accionarial del personal hasta grandes empresas con sistemas de cogestión obligatoria en muchos países europeos de economía avanzada; experiencias que en muchos casos muestran niveles punteros de eficiencia y desempeño económico. Y que, sin ser el paraíso, esbozan un horizonte posible hacia el que avanzar en España.

Otras intervenciones en el debate

Intervenciones
  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Doctorando en Comunicación e Interculturalidad en la Universidad de Valencia. Diplomado en Estudios Avanzados en Economía. Licenciado en Geografía e Historia.

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  • Francisco Muñoz Gutiérrez

    Periodista y epistemólogo. Actualmente pensionista

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  • Julen Bollain

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  • Javier Doz

    Miembro del Comité Económico y Social Europeo por CCOO

    Me refiero a los cambios de los modelos productivo y de relaciones laborales, cambios relacionados entre sí en el sentido que se apunta en el artículo de González y Muro Benayas, referencia para este debate. Estamos viviendo una creciente segunda ola de la pandemia, que hará caer la economía española bastante más allá del 10% al terminar 2020. La opción de una recuperación con reformas que impulsen un cambio de modelo es deseable y posible, pero incierta. Su recorrido requiere claridad de proyecto y una conjunción amplia de apoyos políticos y sociales. A pesar del aumento galopante del déficit público...
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  • Teresa López Soto

    Profesora Titular en la Universidad de Sevilla en el área de Lingüística Computacional. En la actualidad en CCOO Universidad

    En neuropsicología se acepta el principio de que cuando recibimos una sobreestimulación (es decir, exponemos nuestros sentidos a demasiados estímulos externos a la vez), una reacción típica es desarrollar síntomas de ansiedad o estrés. A menudo, el individuo cierra los canales de comprensión de la realidad exterior porque no le es posible focalizar en el estímulo real pertinente. Es decir, cuando somos bombardeados desde fuera, nos radicalizamos en nuestra introspección y tendemos a alejarnos de nuestro entorno social, encerrándonos en nosotros mismos. Así es como funciona nuestro cerebro, empeñado en sobrevivir a costa de lo que sea. Trasladando esa...
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  • Carlos Berzosa

    Catedrático emérito de la Universidad Complutense. Presidente de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

    Las relaciones laborales en los países desarrollados han sufrido cambios significativos en las cuatro últimas décadas. Estos cambios no han ido en la dirección de mejorar las condiciones laborales y los salarios, sino que han supuesto un retroceso en los derechos de los trabajadores. Las consecuencias han sido un aumento de la desigualdad y precarización del trabajo. Esta tendencia ha sido general en prácticamente todos los países más ricos, pero hay diferencias entre ellos. Estas diferencias dependen de la legislación laboral existente en cada país, así como de la estructura productiva. En España, la desigualdad y la precarización han...
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  • Mari Cruz Vicente Peralta

    Secretaria de Acción Sindical CS de CCOO

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  • José Ángel Moreno

    Economistas sin Fronteras y Plataforma por la Democracia Económica.

    La necesidad de reformas en el sistema español de relaciones laborales que plantea la ponencia y las razones que esgrime me parecen difícilmente cuestionables. Reformas, además, cada día más urgentes y complejas ante los retos que a los que se enfrenta el país y ante los cambios que se están produciendo en el modelo productivo. No obstante, me gustaría añadir un comentario sobre un aspecto colateral que no menciona la ponencia; probablemente, porque rebasa el ámbito de la negociación colectiva y de la legislación laboral en sentido estricto: la participación -obligada y regulada legalmente- de representantes de...
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  • Amparo Merino

    Catedrática de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social Universidad de Castilla-La Mancha

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  • Francisco Trillo

    Prof. DTSS UCLM. Investigador del Centro Europeo y Latinoamericano para el Diálogo Social

    Algo invisible al ojo humano ha sido capaz de visibilizar con nitidez abrumadora los cambios que se llevan operando en el mundo del trabajo, al menos, desde las últimas tres décadas. Y aunque hubiera sido preferible que no llegase una pandemia para tomar acto de la realidad del trabajo, la crisis sanitaria actual, como cualquier otra crisis, constituye un momento de oportunidad, de cambio. Una idea-fuerza atraviesa esta propuesta de debate sobre la modernización de las relaciones laborales que ya ha dado comienzo: la centralidad que ocupa (casi todo) el trabajo humano, no así los trabajos de mierda (David...
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  • Henar Álvarez Cuesta

    Profesora Titular de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social

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  • Francisco Javier Braña Pino

    Investigador asociado en el Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI)

    Me referiré, en esta contribución al debate de Espacio Público, a los retos que vienen planteando la automatización y la digitalización de los puestos de trabajo, siguiendo el análisis que he realizado en una extensa panorámica publicada recientemente como documento de trabajo del ICEI [1], actualizada con los resultados de algunos trabajos publicados con posterioridad, dado que la actualidad del tema hace que no dejen de aparecer nuevas investigaciones, además de numerosos artículos en la prensa y en portales de Internet. Pues, a mi juicio, del análisis de la información disponible, los dos cambios principales que están ocurriendo desde...
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  • Mónica Melle Hernández

    Profesora de Economía Financiera, miembro de Economistas Frente a la Crisis y Secretaria General de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas

    La economía digital y las transformaciones tecnológicas no sólo están transformando el mercado laboral redefiniendo nuevos tipos de empleos. Al mismo tiempo están modificando la forma en la que se trabaja y las relaciones laborales entre los trabajadores y los empresarios. La pandemia de la Covid-19 está acelerando además estos procesos que se han demostrado imparables. Con la digitalización aparecen nuevos modelos organizativos empresariales y nuevas formas de trabajo en entornos virtuales, generalizándose el teletrabajo en cada vez más sectores de actividad. Los entornos de trabajo son cada vez más interactivos, colaborativos y simplificados. Se está desarrollando la reingeniería empresarial...
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  • El debate sobre el plan europeo de reconstrucción ha puesto el foco una vez más sobre el marco normativo laboral y, en particular, en el modelo de negociación colectiva. Es un debate recurrente y nada original, considerando que la negociación colectiva es una institución sometida a una notable tensión desde los años 80, que se ha agravado en la última década como consecuencia de los efectos combinados de la crisis económica y las reformas estructurales impulsadas por las instituciones comunitarias y los Estados miembros de la UE durante la Gran Recesión de 2008. El análisis comparado permite destacar la mayor intensidad de las reformas laborales adoptadas en España entre 2010 y 2012, destacando particularmente la última. Entre otros aspectos, esta reforma alteró de forma sustancial el marco de equilibrios de la negociación colectiva favoreciendo la desarticulación y descentralización desorganizada de la misma, así como el reforzamiento del poder de las empresas para la regulación e individualización unilateral de las condiciones de trabajo. En última instancia, el objetivo perseguido era consagrar la devaluación salarial y la precariedad laboral como fundamentos de la reactivación económica y la competitividad empresarial. Los impactos sociales de este ciclo de reformas estructurales y políticas de austeridad, en...
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  • María Ángeles Castellanos

    Secretaria de empleo y políticas sociales de Comisiones Obreras de Castilla-La Mancha

    Favorecer a las mayorías sociales o favorecer a las élites, esa es la dicotomía a la que nos enfrentamos en la actualidad. No se trata de una disputa, ni mucho menos, reciente, pero es esa dicotomía la que está tras la polarización y la crispación política y pública. El trabajo es el elemento vertebrador de la sociedad, desde el trabajo nos cuidamos, nos proveemos de aquello que necesitamos, generamos riqueza, conocimiento, cultura, tecnología y todo ello constituye la herencia de la humanidad. Los servicios públicos son el elemento de cohesión social desde donde se atienden necesidades individuales y colectivas y desde...
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  • Una nueva era

    16/11/2020

    Federico Mayor Zaragoza

    Escritor y diplomático

    Los empleos son trabajos que proporciona una empresa. El trabajo –de los autónomos, de las pequeñas asociaciones y cooperativas, del inicio de muchas pymes- lo “busca”, halla, descubre o inventa uno mismo. Hace 25 años las industrias, ya automatizadas en buena medida, tenían operarios que “vigilaban” cada cuatro o cinco máquinas. Hoy tienen robots. A los robots, también hace poco, los supervisaba una persona. Hoy lo hace un código de barras. La “mano de obra” es cada vez menor y reducida a actividades que, aún ya muy mecanizadas, requieren el concurso humano (destrezas y talento). Hemos pasado en pocas décadas de...
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  • Gemma Galdon

    Directora Eticas Consulting.

    De la noche a la mañana, las plantillas que teletrabajan en España han pasado del 4% al 88%. La precipitación de esta transformación digital ha hecho que nos hagamos pocas preguntas sobre las implicaciones del cambio. Pero ahora que ya llevamos largas semanas de excepción, empezamos a normalizar que se puede trabajar remotamente, y ver que para muchas personas el viaje a la oficina (lo que los ingleses llaman el “commute”) no volverá en mucho tiempo -o nunca. Pero si el teletrabajo se va a generalizar, habrá que dejar de tomarse a la ligera algunas cosas. Por un lado,...
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