No hay atajos

  • Yayo Herrero

    Yayo Herrero

    Antropóloga ecofeminista

22.01.2026

Debate principal: Tras el vendaval trumpista

En el libro Contra el autoritarismo de la libertad financiera, las pensadoras y activistas argentinas Verónica Gago y Luci Cavallero realizan, refiriéndose a Argentina, una reflexión que me parece generalizable al momento que atravesamos a escala global.

Señalan que el sistema de gobernanza en la Argentina de Milei se apoya en tres vectores. El primero es la capacidad de destrucción. El segundo es la instauración de una política del shock que a golpe de decretos gubernamentales consolida esa destrucción. El tercero es la ostentación de una brutal crueldad que festeja y celebra de forma obscena los efectos de la destrucción. No son cosas nuevas. Lo novedoso, señalan las autoras es la intensidad y la velocidad vertiginosa con la que se aplican y el aturdimiento y desorientación que generan.

Comenzamos 2026 con la intervención de EEUU en Venezuela. El secuestro violento -con casi un centenar de personas muertas- del presidente y su esposa, la bravuconería con la que sin ningún tipo de disimulo se reivindica la posesión del petróleo o el derecho a expulsar a China del mapa de relaciones comerciales con Venezuela u otros países, las amenazas a otros estados latinoamericanos y a Groenlandia, las secuelas de los bombardeos en Irán, Siria, Sudán o Nigeria, la ejecución televisada de Renee Nicole Good por parte del ICE (la agencia federal encargada de identificar, detener y deportar a inmigrantes en situación irregular), la guerra en Ucrania o la continuidad, por diferentes medios, del genocidio contra el pueblo palestino que se lleva perpetrando, por todos los medios, desde el otoño de 2023.

Intramuros, las elecciones en Extremadura desvelan un PSOE en declive, una izquierda que sube mucho más de lo esperable en otros territorios, pero no capta lo que pierde el PSOE, un PP que se sostiene y se arrima a una ultraderecha que crece con vigor. Es una trayectoria que se repite en otros lugares de Europa. Se dice que la economía española, va como un tiro y, a la vez, los datos sobre precariedad y garantías de necesidades básicas son peores.

Para comprender la fuerza con la que ha emergido la ultraderecha en tantos lugares a la vez, es preciso reconocer en toda su complejidad la policrisis que atravesamos. Una crisis política y social en la que se evidencia la profunda erosión de la democracia y el surgimiento de una ola autoritaria, represiva y militar. Un desmoronamiento del orden que se había construido a partir de la Segunda Guerra Mundial que tiene como vector de fondo una profunda crisis ecológica con frecuencia ignorada o, a mi juicio, insuficientemente analizada y reducida a la dimensión climática, a su vez reducida al cálculo del CO2.

Sin negar otras perspectivas complementarias y necesarias, creo que lo que vivimos ahora es, sobre todo, el resultado de haber construido una forma de organizar la vida en común que colisiona con la trama de la vida de la que formamos parte.

Cuatro siglos después de que Francis Bacon soñara con un progreso humano que dominase la naturaleza y la estremeciese hasta sus fundamentos, es innegable que la trama de la vida ha sido sacudida, pero a costa, como señala la mejor información científica disponible y la experiencia cotidiana de millones de personas, de poner las vidas en riesgo.

En 2022, en una entrevista realizada con motivo del cincuenta aniversario del informe sobre los límites al crecimiento, Richard Heinberg preguntó a Dennis Meadows hasta qué punto sus previsiones se ajustaban a lo que había sucedido en realidad. Meadows afirmó lo siguiente: “tengo que decir que el mundo se está moviendo por lo que nosotros denominamos, en nuestro informe de 1972, el escenario estándar. Es una imagen agregada del sistema global, que muestra crecimiento desde 1972 hasta 2020 más o menos, y luego, durante la siguiente década o dos décadas, las tendencias principales llegan a un techo y comienzan a descender. Yo aún considero ese modelo muy útil para comprender lo que leo en los periódicos y para intentar pensar en lo que va a venir a continuación”.

Meadows insistía en que incluso haciendo el ejercicio fantasioso de eliminar el cambio climático como problema, se necesitarían cambios de un enorme calado. “No hay manera de sostener a 8 mil millones de personas en niveles de vida que sean remotamente parecidos a los que nos hemos acostumbrado a esperar (…) A medida que países como los EEUU y China se hagan dependientes de importaciones para sostener sus estándares de vida, como son ahora con respecto al petróleo, comenzarán a poner en práctica medidas políticas, militares y económicas para obtener el control de esos activos en el exterior. “

La contradicción entre el capital y la vida que los ecofeminismos denuncian desde hace decenios se expresa de forma cada vez más violenta. La cuestión es cómo hacerle frente. Grosso modo hay dos formas de hacerlo. O se recorta por el lado de la vida o se apunta a una transición ecosocial justa basada en la suficiencia, la redistribución y la garantía de la vida decente para todas las personas.

Ulrich Brand y Markus Wissen denominaron modo de vida imperial a las relaciones entre seres humanos y de estos con la naturaleza, basadas en la desigualdad, el poder, el dominio y la violencia que hacen posible el modo de vida cotidiana en los lugares de privilegio.

Creo que hay leer la actual emergencia de la ultraderecha, el contexto de rearme y de violencia contra las poblaciones como la respuesta distópica y cruel que dan sectores protegidos por el poder político, económico y militar a la crisis ecosocial. Vivimos un momento de expulsiones generalizadas que equivalen a una selección salvaje que afecta a personas, otros seres vivos, agua, tierra y aire. Se actúa brutalmente como si el único problema fuese que sobra gente.

La crisis ecosocial abordadas desde el modo de vida imperial es, a mi juicio lo que explica esta emergencia feroz, veloz y violenta de las ultraderechas. Es lo de siempre, pero cada vez de forma más intensiva y acelerada. La política y la economía se aplican violentamente para defender el derecho a la rapiña. Petróleo, gas, minerales, agua, territorio, casas, cuidados, cosechas o tiempo de gente. Ahora ya no hace falta disimular ni disfrazarlo de otras causas más presentables.

William Robinson acuñó el concepto de estado policial para mostrar el carácter emergente de la economía y sociedad globales como una totalidad represiva cuya lógica es, a la vez económica, cultural y política. Según Robinson, la propia economía depende cada vez más de la evolución e implantación de esos sistemas de guerra, control social y represión que se convierten en medios para obtener beneficios y seguir acumulando capital frente al estancamiento económico, una especie de acumulación por represión. Las élites han desarrollado un interés particular en la guerra, el conflicto, el lawfare, la desinformación y la represión como formas de acumulación, que permea y cala en el conjunto de la sociedad.

El problema es que las izquierdas y las visiones de derecha algo más moderadas están siendo arrastradas hacia ese terreno político oscuro. Los gobiernos progresistas se enfrentan a la contradicción entre el realismo de favorecer la acumulación en sus territorios y la necesidad de conseguir legitimidad política. Surgen políticas desconcertantes y contradictorias en los discursos y las decisiones. Las crisis de legitimidad son cada vez más intensas. La retórica del mal menor se hace constante y en un contexto de malestar y decepción, desmoviliza y paraliza.

El resultado es una tendencia a la fascistización. Las sociedades se adentran en un terreno resbaladizo, los gobiernos no atajan la cuestión central, el conflicto entre el capitalismo y las condiciones de vida en un contexto de contracción material y le allanan el camino a las ultraderechas que se convierten en el refugio para los desahuciados políticos.

Hace unas semanas un artículo de Eloi Gummà y Roc Solà en El Salto analizaba el trabajo político que está siguiendo La France Insoumise (LFI) en Francia. Con 450.000 militantes -no solo seguidores de una red social-, LFI defiende que la construcción de un pueblo activo en el contexto de emergencia actual implica un gran esfuerzo de construcción de un movimiento de masas. Campañas, momentos y espacios, puerta-a-puertas, implicación en las luchas de base y en lo que causa los malestares cotidianos…

Conciben la propia acción como “un gran movimiento de educación popular”. No se autopresentan como un partido de vanguardia, sino como un movimiento político que pretende estimular la autoorganización. Insisten en que la emancipación de las clases populares debe ser obra de las mismas clases populares. Pienso que el éxito de Mamdani, sin despreciar, la creatividad del uso de las redes sociales, tiene más que ver con la fuerza y alegría fundamentada que provoca la organización y la creación de movimiento.

Se insiste en que hay que plantear alternativas para ilusionar. Cualquiera de nuestras alternativas, ya sea energética, de movilidad, de producción de alimentos o cuidados, corre el riesgo de convertirse en monstruosa si se desarrolla bajo la misma lógica de un capitalismo administrado por el fascismo del fin de los tiempos, como señala Naomi Klein.

Tenemos experiencias de luchas, colaboraciones público-sociales o autoorganización que permiten decir que no faltan ideas para encarrilar una transición ecosocial justa pero hay que reconocer que los imaginarios dominantes no comparten muchas de ellas. Es por ello, que creo que el trabajo de disputa de imaginarios es clave. Y no se hace solo diseñando campañas en laboratorios de ideas, sino trabajando donde la vida duele y pesa, desarrollando un lenguaje mínimamente comprensible, pero no edulcorado ni infantilizador.

Es urgente, creo, abolir una suerte de elitismo que permite determinar lo que “la gente” es capaz de entender o soportar. Nos encontramos en un momento en el que ya no podemos tomar atajos.

Otras intervenciones en el debate

Intervenciones
  • Paco Cantero

    Coordinador de ATTAC Madrid y Futuro Alternativo

    El mundo no está asistiendo a una serie de conflictos aislados por caprichos territoriales o diferencias religiosas, ni tan siquiera para llevar la democracia a determinados países. Lo que vemos en las estepas de Ucrania, en las costas de Gaza, en el Golfo Pérsico y en las crecientes tensiones en el Estrecho de Taiwán no son más que los síntomas de una enfermedad mucho más profunda: el colapso sistémico del modelo financiero de Occidente. Mientras los medios de comunicación nos saturan con narrativas de “buenos contra malos”, en los despachos de la City de Londres y en las plantas...
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  • Enrique Palazuelos

    Catedrático de Economía Aplicada de la UCM hasta su jubilación

    La debilidad de una parte considerable de su tejido productivo es uno de los grandes problemas económicos y sociales de Estados Unidos, cuya influencia se traslada al ámbito de las relaciones políticas internas e internacionales. Es un factor decisivo que, entre otros efectos, influye en el endeble crecimiento de la productividad y en el estancamiento de los salarios medios de los trabajadores. En el terreno político es un elemento clave para entender el aprovechamiento que la derecha más reaccionaria hace del decantamiento de una buena parte del electorado hacia posiciones nacionalistas. Otra de sus consecuencias importantes es el voluminoso saldo...
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  • Carlos Berzosa

    Catedrático de Economía Aplicada

    El segundo mandato de Trump está siendo demoledor para la democracia, el derecho internacional, las reglas de la OMC, los inmigrantes, a la vez que la economía mundial ha entrado en una era de inseguridad incertidumbre mayor de lo que había sido hasta ahora. Se puede definir este nuevo panorama como un capitalismo totalitario, imperialista, proteccionista para las importaciones, ultraliberal en el interior, y represor para los inmigrantes. Unas decisiones que violan los derechos humanos y que están resultando muy dañinas para la seguridad de los ciudadanos.  El escritor Eduardo Lago, que lleva viviendo en Estados Unidos desde 1985, escribía...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Doctor por la Universitat de València

    Los moderadores de este necesario y oportuno debate han planteado varias preguntas clave: si el segundo mandato de Trump supone un antes y un después en la agenda político-institucional y en el modelo de desarrollo capitalista; en qué medida implica un abandono de los acuerdos de Bretton Woods de 1946 y del llamado Consenso de Washington de los años ochenta; y si introduce cambios sustantivos en la geopolítica mundial. Como puede apreciarse, estas preguntas remiten a un término de uso frecuente en los medios de comunicación, pero también ampliamente mal comprendido: el «Consenso de Washington». Si se consulta a ChatGPT...
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  • Valerio Arcary

    Profesor titular jubilado del IFSP (Instituto Federal de São Paulo) y doctor en historia por la USP (Universidade de São Paulo)

    Cien avisa, quien uno castiga. A buen entendedor, pocas palabras bastan. (A cem avisa, quem um castiga. A bom entendedor, meia palavra basta.) Proverbios populares portugueses. 1. A partir de este enero de 2026 habrá un antes y un después. Estamos ante un giro en la situación mundial con una acelerada alteración desfavorable de la correlación de fuerzas para América Latina. Washington inició una ofensiva a escala continental, y Caracas fue solo el eslabón más débil. Semanas después de los bombardeos y el secuestro de Maduro en Venezuela, la evolución de la coyuntura ha sido terrible. Hemos asistido a...
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  • Prudencia Dalton

    No cabe duda de que El Salvador ha regresado al centro de la atención mediática y política internacional desde que Nayib Bukele asumió la presidencia. Bukele, proveniente del sector publicitario de las élites económicas y empresariales del país, se ha consolidado como figura de referencia para la derecha radical hispanohablante. Su gestión articula represión, persecución política, populismo punitivo, promoción de criptomonedas y una sofisticada maquinaria de propaganda sustentada en el uso intensivo de redes sociales. Este esquema ha encontrado legitimidad social a partir de los resultados en materia de seguridad para la población. Sin duda, la experiencia salvadoreña ha comenzado...
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  • Naomi Klein

    Columnista y redactora The Guardian

    Astra Taylor

    Escritora, organizadora y documentalista

    El movimiento a favor de las ciudades-Estado corporativas no puede creer su buena suerte. Durante años, ha estado promoviendo la idea extrema de que las personas ricas y reacias a pagar impuestos deberían levantarse y crear sus propios feudos de alta tecnología, ya sean nuevos países en islas artificiales en aguas internacionales (seasteading) o ciudades de la libertad favorables a los negocios, como Próspera, una urbanización cerrada glorificada combinada con un spa médico al estilo del salvaje oeste en una isla hondureña. Sin embargo, a pesar del respaldo de los poderosos capitalistas de riesgo Peter Thiel y Marc Andreessen, sus sueños libertarios extremos se fueron estancando: resulta que la mayoría de los ricos y ricas que se precien no quieren vivir en plataformas petrolíferas flotantes, aunque eso signifique pagar menos impuestos, y aunque Próspera puede ser un lugar agradable para pasar las vacaciones y mejorar el cuerpo, su estatus extranacional está siendo impugnado actualmente en los tribunales. Ahora, de repente, esta red de secesionistas corporativos, que antes era marginal, se encuentra llamando a las puertas abiertas del centro del poder mundial. La primera señal de que la suerte estaba cambiando se produjo en 2023 cuando Donald Trump, en plena campaña electoral, aparentemente de la nada, prometió organizar un concurso...
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  • Pedro González de Molina Soler

    Profesor de Geografía e Historia. Militante de CCOO

    Un espectro recorre el mundo, el espectro de la ultraderecha. La ola ultra parece imparable. La segunda Administración Trump está estimulando a los movimientos de ultraderecha de distinto pelaje que hay en el mundo. Tienen estrategias coordinadas, se apoyan, como en la época de los monarcas absolutos, y no tienen un contrincante que se coordine enfrente.  Los tecnoligárcas y otros sectores financian generosamente a Trump, y en otros países a sus imitadores o seguidores. La promesa de impuestos bajos, escasa regulación, frenazo de la lucha contra el cambio climático, mano dura con los sindicatos, y remover cualquier freno a la acumulación...
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  • Carles Manera

    Catedrático de Historia Económica en el departamento de Economía Aplicada de la Universidad de las Islas Baleares (UIB)

    El capital, ¿en guerra? Pregunta de calado: ¿está en guerra el capital?. Y, ampliando la derivada, ¿el capitalismo? La respuesta es “no”, desde una perspectiva digamos que convencional (o belicista), aunque se es consciente de escenarios en los que el conflicto intercapitalista se manifiesta. Un repaso a las tesis de diversos pensadores de ciencia política anglosajones nos permiten entender mejor donde estamos: John Mearsheimer, de la Universidad de Chicago, habla de un “realismo ofensivo” que hace posible el estallido de una guerra mundial; Graham Allison, de la Universidad de Harvard, se apoya en la “trampa de Tucídides” -el desafío de una...
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  • Francesc Casadó

    Analista internacional

    Sed de petróleo Durante la campaña electoral Donald Trump hizo esta afirmación: “el foco estadounidense siempre ha estado en el petróleo”. Días después del secuestro del presidente Nicolás Maduro convocaba a las multinacionales petroleras para anunciarles que los hidrocarburos venezolanos son vitales en los planes económicos y estratégicos a largo plazo de su administración. La relevancia de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU en lo referente a la seguridad energética busca su supremacía global, operando incluso fuera de los marcos internacionales si considera que es necesario. La política de “paz armada” de la ESN ha conseguido finalmente el...
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  • Bruno Estrada

    Economista. Presidente de la Plataforma por la Democracia Económica

    Trump en su segunda presidencia se ha embarcado en una reforma radical de las bases económicas del capitalismo estadounidense, impulsando un modelo muy diferente al capitalismo financiero que eclosionó a principios del siglo XXI.  La apuesta de Trump supone desmontar gran parte del proceso de globalización financiero-productivo impulsado desde los años ochenta, que dio lugar a una recurrente explosión de burbujas financieras cuyo mayor estallido fue la crisis financiero-inmobiliaria de 2007-2008. Una crisis que hundió prácticamente a todos los grandes bancos de Estados Unidos y Europa, obligando a sus gobiernos, a la Reserva Federal (Fed) y al BCE a aportar...
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  • Roberto Montoya

    Periodista, autor de ´Trump 2.0 (Akal, 2025)

    “Trump, el imperialismo desbocado”. Así titulaba a cinco columnas El País su portada el pasado domingo 11 de Enero. “Una nueva era imperial para el siglo XXI” era por su parte el título de su suplemento Ideas del mismo día. Posiblemente sea la primera vez en sus 50 años de historia que el periódico del poderoso grupo multimedia PRISA, con representantes del gran capital español y extranjero en su accionariado calificaba así la política exterior de EEUU en portada y de forma tan destacada.  No utilizó un lenguaje similar más que en contados artículos y columnas de opinión ni durante durante...
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  • Daniel Albarracín Sánchez

    Profesor del Departamento de Economía Aplicada II de la Universidad de Sevilla. Economista y Sociólogo

    El león acorralado es el más peligroso. Vuelta al Unilateralismo La actual fase capitalista de crisis, coincide con el declive de la hegemonía estadounidense. La violencia de la nueva Administración Trump ha roto el marco sociohistórico de la globalización multilateral librecambista que regía desde los 90. El gobierno de EEUU trata de constituir unilateralmente, mediante la fuerza y el chantaje, nuevas reglas, con el objeto de conservar su poder imperial, ante el sorpasso de potencias emergentes, para afianzar su “espacio vital”.  Podríamos remontarnos, sin embargo, más atrás de 2017 para encontrar las raíces de la nueva fase política unilateralista en EEUU,...
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  • No hay atajos

    22/01/2026

    Yayo Herrero

    Antropóloga ecofeminista

    En el libro Contra el autoritarismo de la libertad financiera, las pensadoras y activistas argentinas Verónica Gago y Luci Cavallero realizan, refiriéndose a Argentina, una reflexión que me parece generalizable al momento que atravesamos a escala global. Señalan que el sistema de gobernanza en la Argentina de Milei se apoya en tres vectores. El primero es la capacidad de destrucción. El segundo es la instauración de una política del shock que a golpe de decretos gubernamentales consolida esa destrucción. El tercero es la ostentación de una brutal crueldad que festeja y celebra de forma obscena los efectos de la destrucción....
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  • Ignacio Muro Benayas

    Director Fundación Espacio Público

    La ficción puede ser, a veces, la mejor forma de acercarse a la realidad-real. Trump y sus constantes espasmos geoestratégicos pueden considerarse el resultado de un guion distópico e irreal pero también la expresión de la cruda realidad que no queremos ver. Quizás lo que ocurre es que la sociedad actual esté tan mediatizada, tan acostumbrada a la ”realidad ficcionada”, que no le cabe en la cabeza que las posiciones de Trump son reales y forman parte de un plan meditado basado en causas objetivas. Habría que preguntarse si cierta “falsa conciencia” se ha adueñado durante décadas del pensamiento racional,...
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  • Eduardo Lucita

    Integrante del colectivo EDI – Economistas de Izquierda (Argentina)

    Nueva Estrategia de Seguridad Nacional una lectura desde el sur de Nuestra América Cuando todavía estaba fresca la tinta con que fue impresa la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU el presidente Donald Trump decidió aplicarla. El campo experimental fue Venezuela con los acontecimientos por todos conocidos que culminaron con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la diputada y esposa Cilia Flores. La intervención militar estadounidense en Venezuela tiene un impacto global del que todavía no  alcanzamos a ver su total dimensión. El petróleo juega un papel importante como instrumento de negocios y poder, pero el nuevo orden...
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  • Cristina Monge

    Politóloga

    José Luis Trasobares

    Periodista

    Una conversación entre José Luis Trasobares (periodista) y Cristina Monge (politóloga) José Luis Trasobares: Cuando el gran cineasta Costa Gavras dijo que Trump es la personalidad que mejor define nuestra época daba a entender que el actual presidente norteamericano es a la vez el agente, el símbolo y el impulso estratégico de una nueva edad histórica. Después de él es muy probable, casi seguro, que las cosas, todas ellas, vayan a peor. Vivir en este planeta siempre fue peligroso para la mayoría de sus pobladores, a partir de ahora lo será más. Ya lo es. Con Trump y su corte de tecnosátrapas se han acabado los disimulos, la hipocresía, las formalidades. La razón de la fuerza se impone sin rebozos, sin complejos, sin malas conciencias. Las operaciones encubiertas se descubren con brutal sinceridad. Las ejecuciones extrajudiciales se televisan y difunden desde fuentes gubernamentales. Se intimida a los adversarios y a los aliados, se amenaza con la retórica de los asesinos profesionales, se atacan naciones soberanas y se secuestra a sus presidentes, se expande el miedo. ¿Cómo podremos volver a la normalidad relativamente ordenada de finales de la Edad Contemporánea? ¿Cómo recuperar los canales diplomáticos, los organismos de ayuda internacional, las concesiones,...
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