¿Y si Trump tiene éxito?

  • Bruno Estrada

    Bruno Estrada

    Economista. Presidente de la Plataforma por la Democracia Económica

03.02.2026

Debate principal: Tras el vendaval trumpista

Trump en su segunda presidencia se ha embarcado en una reforma radical de las bases económicas del capitalismo estadounidense, impulsando un modelo muy diferente al capitalismo financiero que eclosionó a principios del siglo XXI. 

La apuesta de Trump supone desmontar gran parte del proceso de globalización financiero-productivo impulsado desde los años ochenta, que dio lugar a una recurrente explosión de burbujas financieras cuyo mayor estallido fue la crisis financiero-inmobiliaria de 2007-2008. Una crisis que hundió prácticamente a todos los grandes bancos de Estados Unidos y Europa, obligando a sus gobiernos, a la Reserva Federal (Fed) y al BCE a aportar unos 35 billones de dólares para reflotarles, al mismo tiempo que aplicaban duras políticas austeridad fiscal y de rebajas salariales. 

Trump parte de la coincidencia global con Putin de que los antiguos “centros de gravedad” se han derrumbado, sin que todavía se haya constituido y estabilizado ningún sistema alternativo de alianzas instituciones y normas, el mundo ha emprendido una nueva dirección en la que el caos representa una etapa natural e inevitable de las actuales relaciones internacionales, inaugurando la era de las decisiones unilaterales. 

Ya no se trata de restaurar una forma de control global, sino de que cada nación se adapte y asegure su propia supervivencia resolviendo cada uno los conflictos por su cuenta. El país vencedor será aquel que sea capaz de eludir, o reescribir, las normas internacionales en su beneficio. Por eso Trump ha mostrado un desprecio total a las instituciones internacionales, retirando a su país de 66 organismos, acuerdos y tratados internacionales, incluido el Acuerdo de París, la OMS… Quiere acabar con un mundo basado en una red de instituciones internacionales que considera obsoletas y antiamericanas, y que tienen un uniformador afán cosmopolita que no respeta las identidades nacionales y al que denuncia como un peligroso enemigo de su maneras de entender y reivindicar la soberanía nacional. Como reconoce en su propia Estrategia de Seguridad Nacional (ESN): “El objetivo de esta estrategia es (…) reforzar el poder y la preeminencia de Estados Unidos y hacer que nuestro país sea más grande que nunca”. 

En ese mundo soñado por ambos lideres la toma de decisiones no estaría basada, en ningún modo, en una representación ética universalmente válida en materia de justicia. 

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

La Gran Recesión que siguió a la crisis financiero-inmobiliaria de 2007 generó una reacción social en la que gran parte de la ciudadanía retomó la consciencia de la importancia de contar con libertades, derechos e instituciones que nos permitan defendernos de los mercados financieros depredadores, lo que propicio en EE.UU. las dos presidencias consecutivas de Obama, desde 2009 a 2017, y en Europa la vuelta al poder de una socialdemocracia más crítica con el sistema, así como la eclosión de fuerzas políticas y movimientos sociales más progresistas. 

Asimismo, en la última década hemos vivido una aceleración de los cambios productivos y tecnológicos, con el desarrollo desregulado de la Inteligencia Artificial (IA), que ha producido un fuerte incremento de las desigualdades. En las grandes empresas industriales y extractivas, como General Electric o Exxon-Mobil, el 80% de los ingresos se destinaba a salarios, mientras que los trabajadores de las Big Tech reciben menos del 1%, porque la mayoría del trabajo lo realizan gratis miles de millones de “siervos de la nube”. El capital en la nube de Bezos, Zuckerberg y Musk no origina ningún producto tangible, pero otorga a sus dueños un poder exorbitante para controlar el comportamiento de los demás. 

La conclusión que millones de ciudadanos han sacado de esta década perdida es que las políticas de los gobiernos progresistas no han conseguido poner freno al aumento de las desigualdades y la pobreza, a la pérdida de empleos de buenos salarios, al encarecimiento especulativo de la vivienda, a la pérdida de poder de negociación de los sindicatos, al retroceso del Estado del Bienestar.  

La Gran Incertidumbre, el nuevo Infierno del mundo moderno

La escasa capacidad de acción de los Estados en un mundo de creciente globalización ha llevado a un fuerte deterioro de expectativas en gran parte de la clase media, “los hijos vivirán peor que sus padres”, y consecuentemente una gran incertidumbre sobre el futuro laboral de millones de jóvenes trabajadores en los países desarrollados. Para millones de trabajadores jóvenes, la Distopía ha desplazado a la Utopía.

La Gran Incertidumbre sobre el futuro se ha convertido en el nuevo Infierno moderno, sobre el que se han desatado los miedos de una sociedad fragmentada, aflorando un malestar profundo en muchos sectores sociales que han perdido la confianza en las bondades de un sistema democrático que cada vez les ofrecía una menor protección, se ha consolidado la percepción de que sus instituciones no son capaces de ofrecer suficientes empleos y salarios decentes, generando una robusta tendencia hacía una menor identificación de la ciudadanía con los valores democráticos.

En ese futuro dominado por la Gran Incertidumbre millones de jóvenes trabajadores no se sienten interpelados por la experiencia histórica que supuso la era del fascismo. No disponen, en muchos casos, de una memoria histórica que les ayude a comprender la ineficacia, inmoralidad e injusticia que supusieron los regímenes autoritarios.

Por eso, desde el otro lado del espectro político, han avanzado de las derechas populistas y neosoberanistas que representa Trump, ofreciendo soluciones simplistas, basadas en la identidad nacional, que prometen la recuperación de los empleos, salarios y bienestar que se han perdido en los últimos años. 

Características del nuevo modelo capitalista que quiere forjar Trump

En base a estas consideraciones geopolíticas Trump está intentando redefinir el capitalismo estadounidense como un capitalismo de base industrial frente al financiero, como un capitalismo nacional frente a una globalización dominada por élites y, frente a sistema de gobernanza mundial, hace un clara apuesta por un capitalismo de corte imperial que garantice a EE.UU. una constante y segura apropiación de materias primas y energía baratas.

Más allá de la retórica, hay una clara voluntad de Trump de impulsar un capitalismo industrial capaz de ofrecer empleos mejor remunerados a una parte importante de la clase trabajadora de EE.UU. De tener éxito, consolidaría durante un largo periodo el apoyo popular a futuros gobiernos republicanos en estados clave. No hay que olvidar que hay una clara correlación entre aquellos estados que han sufrido una fuerte desindustrialización y el incremento de voto trumpista.

Para impulsar este capitalismo industrial y nacional Trump necesita tejer reforzar la alianza con sectores industriales y extractivos clásicos, ávidos de materias primas y energía baratas del resto del mundo. Por eso este nuevo capitalismo trumpista requiere un neoimperialismo, aunque ahora no se trata de invadir países y colonizarlos, como hicieron las potencias europeas en el siglo XIX y XX, ahora el objetivo de dominar a esos países por control remoto. 

A nadie se le escapa que esto va a suponer, y ya está provocando, un incremento de las tensiones globales. Como sucedió a principios del siglo XX entre las naciones capitalistas europeas más desarrolladas y aquellas que buscaban industrializarse aceleradamente: Alemania. Aunque ahora los contendientes lo serán a escala planetaria.

Por eso una clave de bóveda del capitalismo industrial-nacional de Trump es el crecimiento de industria de defensa, forzando a sus aliados a comprar armamento norteamericano, e incrementando gasto público militar, el nuevo proyecto presupuestario contempla 1,5 billones $ en 2027, un 66% más que en 2025. En esta alianza con la industria de defensa participan muy activamente algunos representantes del tecnofeudalismo, importantes hombres de negocios que desprecian la democracia como Marc Andreessen, Thiel, Karp y Musk, y que impulsan la creación de un complejo tecnológico-autoritario. La apuesta de las grandes tecnológicas por el desarrollo de la IA juega un papel clave en los planes de Trump, no solo en términos políticos, sino también económicos. En estos momentos estas empresas son el principal motor de la economía estadounidense, en el último año han comprometido inversiones vinculadas a la IA por más de 350.000 millones $, en centros de datos, plantas energéticas y chips. 

En este escenario mundial, para que EE.UU. salga victorioso debe disponer de la mayor maquinaria militar del mundo, como se plantea en la ESN: “Queremos desplegar el ejército más poderoso, letal y tecnológicamente avanzado del mundo para proteger nuestros intereses, disuadir las guerras y, si es necesario, ganarlas de forma rápida y decisiva (…) Queremos disponer de la fuerza de disuasión nuclear más sólida, creíble y moderna del mundo”. 

No obstante, este fuerte incremento del gasto militar se hace en un marco de restricción impositiva. Otra de las banderas de Trump es una política fiscal basada en reducir impuestos a los más ricos, acaba de proponer una segunda ola de bajadas de impuestos con la extensión permanente de la Ley de Reducción de Impuestos y Empleos de 2017. Por tanto, la financiación del enorme gasto militar tendrá que ser mediante un creciente endeudamiento público. Pero hay que tener en cuenta que en la medida que EE.UU. se involucré en grandes operaciones militares en todo el planeta, la financiación de la creciente deuda pública pasará a ser un asunto que se fundirá, y se confundirá, con la seguridad nacional.  

El ”American First” se parece cada vez más al «Deutschland über alles» de los nazis

Esta política económica de Trump se parece mucho a la desarrollada por Hjalmar Schacht, ministro de economía del Tercer Reich entre 1934 y 1937, que tenía como pilar fundamental la intervención en el mercado como. Aunque no era una economía planificada al estilo soviético ya que se respetaba la propiedad privada de los medios de producción, el peso del Estado en la economía era mayúsculo. Uno de los mayores ejemplos de esta política fue el programa de infraestructuras que llevo a cabo Hitler para reactivar la economía, una política keynesianista antes de Keynes. Una economía supeditada a los intereses políticos de Hitler.

Schacht defendía una política nacionalista, cuyo desarrollo económico, se basaba en el rearme, a la vez que controlaba a las potencias extranjeras, pero sin llegar a ningún conflicto bélico. Pero todo este andamiaje tenía un punto débil: la financiación. Alemania no podía endeudarse para financiar su rearme, ya que contradecía los acuerdos de paz de la 1ª Guerra Mundial. Por eso Schacht inventó las letras Mefo, una deuda invisible para el resto de los países de Europa, que se convirtió en una moneda paralela reservada al sector armamentístico. La Mefo era una sociedad pantalla que no producía nada, no contrataba a nadie, no tenía ninguna fábrica, solo emitía deuda. El Estado, a priori, no se endeudaba, pero la convertibilidad del dinero quedaba garantizada a posteriori por el banco central alemán.

¿Puede fracasar el plan de Trump?

EEUU tiene hoy, a diferencia de la Alemania de los años treinta del siglo XX, una importante ventaja: el dólar es la principal moneda de reserva y comercio internacional, y previsiblemente lo seguirá siendo por muchos años. Las reservas de divisas de los bancos centrales invertidas en dólares se han mantenido estables desde 2017, ahora se sitúan en un 54%. 

No obstante, la financiación de los gastos de defensa mediante endeudamiento público también tiene límites y costes. Las estimaciones de los expertos calculan que las propuestas de reducción de impuestos y aumento del gasto incrementarían la deuda del país en 7,75 billones $. EE.UU. está entrando en terreno inédito, según las últimas proyecciones del FMI, su deuda pública, que ahora está en el 124,3% del PIB, podría alcanzar el 143 % en 2030. Aunque hay que tener en cuenta que en la deuda pública de EE.UU. esta principalmente en manos de inversores nacionales, un 71% en 2024. En la última década China ha reducido notablemente sus compras de bonos del Tesoro estadounidenses.

Si bien Trump no necesita hacer malabarismos financieros, como las letras Mefo de Hitler, si necesita que la Fed se comprometa en una importante expansión monetaria y que reduzca significativamente los tipos de interés. Una rebaja de dos puntos le permitiría ahorrar «cientos de miles de millones de dólares» en intereses de la deuda, en la actualidad los bonos del Tesoro a 10 y 30 años están por encima del 4% y 5%. Sin embargo, la Fed tiene importantes razones y argumentos para cuestionar la política económica de Trump:

  • No ha conseguido que los precios bajen, aunque han crecido menos la inflación sigue estando por encima del objetivo del 2%. Y los precios de alimentos, alquileres, seguros, energía, sanidad y educación han subido notablemente. Además, las salvajes políticas antimigratorias, al deportar a trabajadores que cobraban bajos salarios, ahondaran estos problemas. Todo ello, si se conjuga con una evolución del tipo de cambio del dólar a la baja, podría desatar una espiral inflacionista en 2026 que desbarataría los planes de Trump.
  • A pesar de la capacidad de Trump de ocupar completamente el espacio mediático, la realidad es que millones de hogares estadounidenses comprueban día a día como sus salarios crecen muy por debajo de los precios de los consumos básicos. Asimismo, el desempleo de los jóvenes se ha incrementado hasta un 10,4%, en abril de 2023 era del 6,6%. 

2026 será un año crucial para Trump, por eso está sometiendo a la Fed a unas presiones inimaginables en un país democrático. Sabe que si a finales de 2026 la economía estadounidense sigue atascada, se esfumarán gran parte de las expectativas de mejora económica que generó en la campaña electoral, y ello tendría graves consecuencias en las elecciones de medio mandato de finales de 2026. Ya se está haciendo evidente que hay una reacción social y política a Trump en muchos Estados, como está sucediendo frente a las masivas redadas de inmigrantes. 

No obstante, también hay que recordar que en 1937 el ministro Schacht comenzó a inquietarse porque debía devolver las letras Mefo, lo que hacía imposible continuar con el ritmo de producción militar alemán, por lo que decidió frenar el rearme y pagar las deudas. Entonces Hitler le destituyó y dejo la economía en manos de Göring, que siguió impulsando la militarización de la economía para afrontar los planes expansionistas de Hitler. No obstante, en los años treinta en Alemania no había una democracia consolidada como es hoy en día la estadounidense, o eso queremos creer… 

Otras intervenciones en el debate

Intervenciones
  • Júlia Câmara

    Historiadora y activista política y social brasileña

    Marcelo Ramos

    Profesor de Historia de la Universidad Federal Rural do Rio de Janeiro

    En los últimos meses, América Latina ha sido escenario de la reanudación de una política imperialista más agresiva por parte de Estados Unidos. El imperio estadounidense busca desesperadamente retomar su posición históricamente hegemónica, en los últimos años amenazada por las inversiones estratégicas de China. Bajo el liderazgo fascista de Trump, la región, que venía recibiendo menos “atención” de gobiernos demócratas, vuelve a ser el foco con la elaboración de una Doctrina Monroe 2.0, o Doctrina Donroe, Donald más Monroe, que concibe a América Latina como el patio trasero de Estados Unidos que debe ser “protegido” de los intereses chinos. Esta nueva doctrina quedó abiertamente en evidencia con el bloqueo del mar Caribe y la acción de decapitación del gobierno venezolano, con el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores, en una operación que involucró 150 aeronaves de 20 bases militares diferentes. La publicación de una nueva Estrategia de Defensa Nacional, que menciona el episodio en Venezuela como un ejemplo que puede ser utilizado contra otros países que no colaboren con los intereses de Estados Unidos en la región, debe leerse como una amenaza a todos los gobiernos latinoamericanos, especialmente a los progresistas que no están arrodillados ante Trump. Más aún,...
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  • Laura Camargo

    Sociolingüista y analista del discurso. Profesora de la Universitat de les Illes Balears. Autora de Trumpismo discursivo

    La reconfiguración del imperialismo estadounidense durante el segundo mandato de Trump, en estrecha alianza con Israel, ha venido acompañada de cambios en las estrategias de comunicación política y de un nuevo lenguaje de la dominación contemporánea. Nuevas claves retóricas del trumpismo discursivo acompañan al afán de la Casa Blanca por imponer un orden mundial en mutación autoritaria, basado en las políticas del chantaje, la humillación, el expolio y la guerra. La agresividad neoimperialista de lo que ya se conoce como “régimen de Epstein” (EEUU-Israel) comunica sus amenazas con una simpleza y crudeza discursivas sin precedentes. La retórica de la...
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  • Paco Cantero

    Coordinador de ATTAC Madrid y Futuro Alternativo

    El mundo no está asistiendo a una serie de conflictos aislados por caprichos territoriales o diferencias religiosas, ni tan siquiera para llevar la democracia a determinados países. Lo que vemos en las estepas de Ucrania, en las costas de Gaza, en el Golfo Pérsico y en las crecientes tensiones en el Estrecho de Taiwán no son más que los síntomas de una enfermedad mucho más profunda: el colapso sistémico del modelo financiero de Occidente. Mientras los medios de comunicación nos saturan con narrativas de “buenos contra malos”, en los despachos de la City de Londres y en las plantas...
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  • Enrique Palazuelos

    Catedrático de Economía Aplicada de la UCM hasta su jubilación

    La debilidad de una parte considerable de su tejido productivo es uno de los grandes problemas económicos y sociales de Estados Unidos, cuya influencia se traslada al ámbito de las relaciones políticas internas e internacionales. Es un factor decisivo que, entre otros efectos, influye en el endeble crecimiento de la productividad y en el estancamiento de los salarios medios de los trabajadores. En el terreno político es un elemento clave para entender el aprovechamiento que la derecha más reaccionaria hace del decantamiento de una buena parte del electorado hacia posiciones nacionalistas. Otra de sus consecuencias importantes es el voluminoso saldo...
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  • Carlos Berzosa

    Catedrático de Economía Aplicada

    El segundo mandato de Trump está siendo demoledor para la democracia, el derecho internacional, las reglas de la OMC, los inmigrantes, a la vez que la economía mundial ha entrado en una era de inseguridad incertidumbre mayor de lo que había sido hasta ahora. Se puede definir este nuevo panorama como un capitalismo totalitario, imperialista, proteccionista para las importaciones, ultraliberal en el interior, y represor para los inmigrantes. Unas decisiones que violan los derechos humanos y que están resultando muy dañinas para la seguridad de los ciudadanos.  El escritor Eduardo Lago, que lleva viviendo en Estados Unidos desde 1985, escribía...
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  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Doctor por la Universitat de València

    Los moderadores de este necesario y oportuno debate han planteado varias preguntas clave: si el segundo mandato de Trump supone un antes y un después en la agenda político-institucional y en el modelo de desarrollo capitalista; en qué medida implica un abandono de los acuerdos de Bretton Woods de 1946 y del llamado Consenso de Washington de los años ochenta; y si introduce cambios sustantivos en la geopolítica mundial. Como puede apreciarse, estas preguntas remiten a un término de uso frecuente en los medios de comunicación, pero también ampliamente mal comprendido: el «Consenso de Washington». Si se consulta a ChatGPT...
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  • Valerio Arcary

    Profesor titular jubilado del IFSP (Instituto Federal de São Paulo) y doctor en historia por la USP (Universidade de São Paulo)

    Cien avisa, quien uno castiga. A buen entendedor, pocas palabras bastan. (A cem avisa, quem um castiga. A bom entendedor, meia palavra basta.) Proverbios populares portugueses. 1. A partir de este enero de 2026 habrá un antes y un después. Estamos ante un giro en la situación mundial con una acelerada alteración desfavorable de la correlación de fuerzas para América Latina. Washington inició una ofensiva a escala continental, y Caracas fue solo el eslabón más débil. Semanas después de los bombardeos y el secuestro de Maduro en Venezuela, la evolución de la coyuntura ha sido terrible. Hemos asistido a...
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  • Prudencia Dalton

    No cabe duda de que El Salvador ha regresado al centro de la atención mediática y política internacional desde que Nayib Bukele asumió la presidencia. Bukele, proveniente del sector publicitario de las élites económicas y empresariales del país, se ha consolidado como figura de referencia para la derecha radical hispanohablante. Su gestión articula represión, persecución política, populismo punitivo, promoción de criptomonedas y una sofisticada maquinaria de propaganda sustentada en el uso intensivo de redes sociales. Este esquema ha encontrado legitimidad social a partir de los resultados en materia de seguridad para la población. Sin duda, la experiencia salvadoreña ha comenzado...
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  • Naomi Klein

    Columnista y redactora The Guardian

    Astra Taylor

    Escritora, organizadora y documentalista

    El movimiento a favor de las ciudades-Estado corporativas no puede creer su buena suerte. Durante años, ha estado promoviendo la idea extrema de que las personas ricas y reacias a pagar impuestos deberían levantarse y crear sus propios feudos de alta tecnología, ya sean nuevos países en islas artificiales en aguas internacionales (seasteading) o ciudades de la libertad favorables a los negocios, como Próspera, una urbanización cerrada glorificada combinada con un spa médico al estilo del salvaje oeste en una isla hondureña. Sin embargo, a pesar del respaldo de los poderosos capitalistas de riesgo Peter Thiel y Marc Andreessen, sus sueños libertarios extremos se fueron estancando: resulta que la mayoría de los ricos y ricas que se precien no quieren vivir en plataformas petrolíferas flotantes, aunque eso signifique pagar menos impuestos, y aunque Próspera puede ser un lugar agradable para pasar las vacaciones y mejorar el cuerpo, su estatus extranacional está siendo impugnado actualmente en los tribunales. Ahora, de repente, esta red de secesionistas corporativos, que antes era marginal, se encuentra llamando a las puertas abiertas del centro del poder mundial. La primera señal de que la suerte estaba cambiando se produjo en 2023 cuando Donald Trump, en plena campaña electoral, aparentemente de la nada, prometió organizar un concurso...
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  • Pedro González de Molina Soler

    Profesor de Geografía e Historia. Militante de CCOO

    Un espectro recorre el mundo, el espectro de la ultraderecha. La ola ultra parece imparable. La segunda Administración Trump está estimulando a los movimientos de ultraderecha de distinto pelaje que hay en el mundo. Tienen estrategias coordinadas, se apoyan, como en la época de los monarcas absolutos, y no tienen un contrincante que se coordine enfrente.  Los tecnoligárcas y otros sectores financian generosamente a Trump, y en otros países a sus imitadores o seguidores. La promesa de impuestos bajos, escasa regulación, frenazo de la lucha contra el cambio climático, mano dura con los sindicatos, y remover cualquier freno a la acumulación...
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  • Carles Manera

    Catedrático de Historia Económica en el departamento de Economía Aplicada de la Universidad de las Islas Baleares (UIB)

    El capital, ¿en guerra? Pregunta de calado: ¿está en guerra el capital?. Y, ampliando la derivada, ¿el capitalismo? La respuesta es “no”, desde una perspectiva digamos que convencional (o belicista), aunque se es consciente de escenarios en los que el conflicto intercapitalista se manifiesta. Un repaso a las tesis de diversos pensadores de ciencia política anglosajones nos permiten entender mejor donde estamos: John Mearsheimer, de la Universidad de Chicago, habla de un “realismo ofensivo” que hace posible el estallido de una guerra mundial; Graham Allison, de la Universidad de Harvard, se apoya en la “trampa de Tucídides” -el desafío de una...
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  • Francesc Casadó

    Analista internacional

    Sed de petróleo Durante la campaña electoral Donald Trump hizo esta afirmación: “el foco estadounidense siempre ha estado en el petróleo”. Días después del secuestro del presidente Nicolás Maduro convocaba a las multinacionales petroleras para anunciarles que los hidrocarburos venezolanos son vitales en los planes económicos y estratégicos a largo plazo de su administración. La relevancia de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU en lo referente a la seguridad energética busca su supremacía global, operando incluso fuera de los marcos internacionales si considera que es necesario. La política de “paz armada” de la ESN ha conseguido finalmente el...
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  • Bruno Estrada

    Economista. Presidente de la Plataforma por la Democracia Económica

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  • Roberto Montoya

    Periodista, autor de ´Trump 2.0 (Akal, 2025)

    “Trump, el imperialismo desbocado”. Así titulaba a cinco columnas El País su portada el pasado domingo 11 de Enero. “Una nueva era imperial para el siglo XXI” era por su parte el título de su suplemento Ideas del mismo día. Posiblemente sea la primera vez en sus 50 años de historia que el periódico del poderoso grupo multimedia PRISA, con representantes del gran capital español y extranjero en su accionariado calificaba así la política exterior de EEUU en portada y de forma tan destacada.  No utilizó un lenguaje similar más que en contados artículos y columnas de opinión ni durante durante...
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  • Daniel Albarracín Sánchez

    Profesor del Departamento de Economía Aplicada II de la Universidad de Sevilla. Economista y Sociólogo

    El león acorralado es el más peligroso. Vuelta al Unilateralismo La actual fase capitalista de crisis, coincide con el declive de la hegemonía estadounidense. La violencia de la nueva Administración Trump ha roto el marco sociohistórico de la globalización multilateral librecambista que regía desde los 90. El gobierno de EEUU trata de constituir unilateralmente, mediante la fuerza y el chantaje, nuevas reglas, con el objeto de conservar su poder imperial, ante el sorpasso de potencias emergentes, para afianzar su “espacio vital”.  Podríamos remontarnos, sin embargo, más atrás de 2017 para encontrar las raíces de la nueva fase política unilateralista en EEUU,...
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  • No hay atajos

    22/01/2026

    Yayo Herrero

    Antropóloga ecofeminista

    En el libro Contra el autoritarismo de la libertad financiera, las pensadoras y activistas argentinas Verónica Gago y Luci Cavallero realizan, refiriéndose a Argentina, una reflexión que me parece generalizable al momento que atravesamos a escala global. Señalan que el sistema de gobernanza en la Argentina de Milei se apoya en tres vectores. El primero es la capacidad de destrucción. El segundo es la instauración de una política del shock que a golpe de decretos gubernamentales consolida esa destrucción. El tercero es la ostentación de una brutal crueldad que festeja y celebra de forma obscena los efectos de la destrucción....
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  • Ignacio Muro Benayas

    Director Fundación Espacio Público

    La ficción puede ser, a veces, la mejor forma de acercarse a la realidad-real. Trump y sus constantes espasmos geoestratégicos pueden considerarse el resultado de un guion distópico e irreal pero también la expresión de la cruda realidad que no queremos ver. Quizás lo que ocurre es que la sociedad actual esté tan mediatizada, tan acostumbrada a la ”realidad ficcionada”, que no le cabe en la cabeza que las posiciones de Trump son reales y forman parte de un plan meditado basado en causas objetivas. Habría que preguntarse si cierta “falsa conciencia” se ha adueñado durante décadas del pensamiento racional,...
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  • Eduardo Lucita

    Integrante del colectivo EDI – Economistas de Izquierda (Argentina)

    Nueva Estrategia de Seguridad Nacional una lectura desde el sur de Nuestra América Cuando todavía estaba fresca la tinta con que fue impresa la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU el presidente Donald Trump decidió aplicarla. El campo experimental fue Venezuela con los acontecimientos por todos conocidos que culminaron con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la diputada y esposa Cilia Flores. La intervención militar estadounidense en Venezuela tiene un impacto global del que todavía no  alcanzamos a ver su total dimensión. El petróleo juega un papel importante como instrumento de negocios y poder, pero el nuevo orden...
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  • Cristina Monge

    Politóloga

    José Luis Trasobares

    Periodista

    Una conversación entre José Luis Trasobares (periodista) y Cristina Monge (politóloga) José Luis Trasobares: Cuando el gran cineasta Costa Gavras dijo que Trump es la personalidad que mejor define nuestra época daba a entender que el actual presidente norteamericano es a la vez el agente, el símbolo y el impulso estratégico de una nueva edad histórica. Después de él es muy probable, casi seguro, que las cosas, todas ellas, vayan a peor. Vivir en este planeta siempre fue peligroso para la mayoría de sus pobladores, a partir de ahora lo será más. Ya lo es. Con Trump y su corte de tecnosátrapas se han acabado los disimulos, la hipocresía, las formalidades. La razón de la fuerza se impone sin rebozos, sin complejos, sin malas conciencias. Las operaciones encubiertas se descubren con brutal sinceridad. Las ejecuciones extrajudiciales se televisan y difunden desde fuentes gubernamentales. Se intimida a los adversarios y a los aliados, se amenaza con la retórica de los asesinos profesionales, se atacan naciones soberanas y se secuestra a sus presidentes, se expande el miedo. ¿Cómo podremos volver a la normalidad relativamente ordenada de finales de la Edad Contemporánea? ¿Cómo recuperar los canales diplomáticos, los organismos de ayuda internacional, las concesiones,...
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