Màs allá del Hipersanchismo

  • Alberto Tena Camporesi

    Alberto Tena Camporesi

    Profesor investigador de la División de Estudios Multidisciplinarios (DEM) del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) en Ciudad de México

  • Andere Nieva

    Andere Nieva

    Asesora Parlamento Europeo - Bruselas

29.04.2026

Debate principal: Tras el vendaval trumpista

Hasta hace muy poco, el neoliberalismo funcionaba en dos planos a la vez. Uno interno: desregulación, privatización, reducción de impuestos y mercantilización de cada vez más áreas de la vida. Y otro externo: libre comercio, libre circulación de capitales, reducción de aranceles y una serie de organismos aparentemente multilaterales que administraban el conjunto bajo la batuta de Estados Unidos. En algunos de los países donde ha gobernado temporalmente la izquierda en los últimos años el plano interno se ha ido revirtiendo parcialmente. No son victorias suficientes, definitivas ni irreversibles, pero sí han sido un cambio de tendencia real en diferentes planos y en diferentes partes del mundo. La dimensión externa, en cambio, no la derrotó ninguna de estas victorias de la izquierda internacional, la dinamitó Trump al comienzo de su segundo mandato.

Desde principios de 2025, cuando la guerra arancelaria que Estados Unidos mantenía con China se extendió al resto del mundo, el orden comercial que había organizado la globalización durante tres décadas dejó de existir. No se trata de un ajuste ni de un ciclo proteccionista más, desde entonces lo que se ha acelerado es el final de un mundo organizado bajo la hegemonía estadounidense, un sistema en el que Estados Unidos funcionaba como garante último de las promesas que los demás países se hacían entre sí, en lo comercial, en lo militar y en lo institucional. La arquitectura que salió de Bretton Woods se ha ido quebrando pieza por pieza. La invasión de Ucrania demostró que la interdependencia comercial entre Rusia y Europa no impedía la guerra. El genocidio en Gaza demostró que el orden basado en reglas no se aplicaba a los aliados de quien lo había diseñado y que ya no había ningún límite moral a las atrocidades. Los aranceles de 2025 liquidaron la OMC como árbitro y el horizonte del «libre comercio» como marca de la globalización. El expansionismo israelí y el imperialismo estadounidense sin complejos dejan a la OTAN en una crisis de sentido, dividida entre su función defensiva europea y su instrumentalización al servicio de una política exterior que sus miembros ya no comparten. El uso del dólar y del sistema financiero como instrumentos de castigo y coerción ha empujado a los BRICS a buscar alternativas que, aunque incipientes, señalan que la hegemonía monetaria estadounidense ya no se da por descontada. No es el multilateralismo lo que está en crisis, es la hegemonía que lo sostenía. La promesa de que la liberalización comercial produciría estabilidad, convergencia democrática y prosperidad compartida llevaba décadas quebrada, pero mientras el garante mantenía la ficción esta podía seguir operando al menos como horizonte. Que ya ni siquiera sea necesario aparentar que las guerras imperialistas se justifican bajo algún tipo de legalidad internacional es la expresión de que eso se acabó.

Pero también en todo esto parece haber emergido otra novedad. Durante décadas, la línea geopolítica y la línea ideológica funcionaban como ejes separados, y cualquier gobierno de izquierda tenía que aceptar contradicciones frontales en política exterior porque seguir la lógica del interés nacional y seguir la lógica ideológica llevaban aparentemente a lugares distintos. Ahora el trumpismo internacional parece haber acelerado la convergencia de ambas en un mismo frente. Defender la autonomía europea frente a Estados Unidos y defender una agenda de cohesión social, transición ecológica y derechos han dejado de ser cosas distintas. No porque la geopolítica se haya vuelto progresista, sino porque la agresión exterior ha hecho que el interés estratégico europeo y la agenda de la izquierda apunten, por primera vez en mucho tiempo, en la misma dirección. La dirección la marcó el movimiento propalestino, que creó la presión social sin la cual difícilmente algún gobierno europeo se habría atrevido a romper con el alineamiento automático con Washington y Tel Aviv. La iniciativa ciudadana europea para suspender el acuerdo de asociación con Israel, que ya ha reunido más de un millón de firmas en más de siete países, mantiene estos días la tensión empujando a Sánchez a ir más lejos. La pregunta que tenemos ahora es si somos capaces de hacer con la integración europea lo que Maastricht hizo para el neoliberalismo de los noventa, pero en otra dirección.

La cumbre que Sánchez convocó en Barcelona los días 17 y 18 de abril, con veinte delegaciones y una quincena de jefes de Estado y de Gobierno, bautizó esa convergencia entre intereses geopolíticos y posición ideológica. La desastrosa situación en Irán ha hecho pensar a los gobiernos latinoamericanos en un giro aún más agresivo de Trump en el continente americano, lo que amplifica sus necesidades de reducir la dependencia en las áreas más fundamentales. El posicionamiento de España contra Netanyahu y Trump, las brechas concretas que se han mostrado en la guerra con Irán, la apertura controlada cada vez mayor con China, la propuesta de un ejército europeo, todo eso indica que hay voluntad de ocupar el espacio que la crisis atlántica ha dejado abierto. Un espacio que no se abrió solo. Varios de los ejes que hoy parecen propios de este nuevo centro, desde la transición ecológica hasta la ruptura con el alineamiento atlántico, fueron durante años horizontes minoritarios empujados desde la izquierda. Que la siguiente edición de la Reunión en Defensa de la Democracia vaya a celebrarse en México en 2027, a propuesta de Sheinbaum, indica que este dispositivo no se agota en la foto de Fira de Barcelona y que México empieza a ver estas alianzas también como estratégicas.

Mientras tanto, las decisiones ya se están tomando. La UE negocia acuerdos comerciales con medio mundo, el gasto militar ha crecido más de un 60% en cinco años, la Comisión destina la mayor partida de su nuevo fondo de competitividad a seguridad y defensa. Frente a todo esto, dentro de la propia izquierda europea conviven quienes celebran el rearme como autonomía estratégica, quienes lo rechazan de plano y quienes no saben qué pensar. Que esas tres posiciones coexistan sin resolverse no es pluralismo, es el síntoma de que faltan coordenadas compartidas. Si no sabemos qué Unión queremos para el futuro, cada una de estas decisiones se tomará por inercia o por rechazo heredado, porque la pregunta de fondo sobre qué integración política queremos y podemos empujar sigue sin convertirse en una verdadera apuesta estratégica para las izquierdas.

El mercado único prometía que la integración económica produciría comunidad política. No la produjo. Maastricht prometía que la disciplina monetaria generaría convergencia y terminó generando divergencia y una crisis de legitimidad que aún perdura en muchos sectores de la población. Los fondos Next Generation, nacidos de la emergencia pandémica, demostraron que era posible otra lógica, de inversión pública compartida y solidaridad fiscal. Ahora la emergencia es geopolítica y la ventana parece que se está haciendo aún más grande. Si Trump, Putin e Israel intentan dinamitar la UE, como parece que es el objetivo principal de todos ellos, actuando desde fuera pero también a través de las formaciones ultras que operan como correa de transmisión dentro del continente, el efecto puede ser paradójicamente el contrario, el de empujar hacia una integración más profunda y no solo hay que tener algo que decir, si no un plan para tener algo que hacer. La derrota de Orbán en Hungría parece que es el pistoletazo de salida a discutir, por ejemplo, leyes tan fundamentales de la arquitectura de la UE como es el derecho a veto de los estados.

Sánchez, con su oposición radical a Trump y Netanyahu y su firmeza en sostener a Ucrania, ha generado un capital político que parece decidido a usar para profundizar la convergencia del interés nacional y la posición ideológica frente al mundo que viene. Los discursos de su reciente visita a China dan una idea nítida de cuál es el mundo que ya está aquí, y la cumbre de Barcelona ha confirmado su capacidad de articulación en esa escala. Esta proyección internacional que algunos han llamado Hipersanchismo es un hecho político que hay que aceptar, aunque falte por ver qué rédito puede tener en política interna y qué permite y qué impide en la disputa por lo que hay más allá.

Durante la Guerra Fría, la izquierda pensaba la transformación fundamentalmente a escala nacional, o como suma de transformaciones nacionales. Lo que parece estar emergiendo ahora es otra cosa, que todavía no tiene nombre ni programa elaborado, pero que se puede describir por sus rasgos: un multilateralismo que asume la interdependencia entre países como hecho irreversible pero que no acepta que esto signifique sometimiento. Una lógica en la que ningún actor sea lo suficientemente fuerte como para dominar a los demás, ni ninguno lo suficientemente débil como para ser dominado. Algo que se podría llamar, a falta de mejor término, republicanismo internacionalista. La idea no es nueva, que la libertad de un pueblo depende de que ningún otro tenga poder suficiente para someterlo es una tradición que va de las repúblicas antiguas a las independencias latinoamericanas. Una libre asociación de productores y consumidores orientada a desmantelar los mecanismos institucionales —así como la propia arquitectura del comercio global— que hacen posible la explotación de unos países por otros. Los problemas que más importan, el cambio climático, la desigualdad dentro y entre países, las migraciones, son por definición globales y no van a resolverse dentro de un orden donde unos imponen las reglas a otros. Un sistema de interdependencia sin dominación no es solo más justo, es probablemente la condición para poder abordar todos los demás.

Para quienes quieran ir más allá del hipersanchismo y no solo reaccionar a él, lo primero es un diagnóstico sin autoengaño. Hay un giro real en la mirada multilateral, en el reconocimiento del sur global como interlocutor político necesario y no como periferia de la cooperación, y en el desplazamiento del alineamiento automático con Washington y la OTAN. Reconocerlo no es una concesión, es el punto de partida para poder empujar más lejos. Disputar para qué sirve la integración europea cuando no tiene hacienda ni deuda común, si las instituciones que gobiernan la interdependencia global van a seguir administrando jerarquías globales o si van a reorientarse hacia el desarrollo compartido, qué modelo productivo y qué política industrial se sostienen frente a la reorganización imperial del comercio, qué relación construimos con China y con los países del sur cuando Estados Unidos deje de ser el mediador único. Ahí es donde la izquierda tiende a ser en realidad sorprendentemente más conservadora, presa de marcos de pensamiento que ni ya existen, ni van a volver. La pregunta no es si ser rupturistas o continuistas respecto al sanchismo, porque esa dicotomía es en sí misma una forma de parálisis. Hay que dejar de confundir estrategia con posicionamiento al respecto del PSOE. La disputa real está en el contenido del orden que sustituye al que se está desmoronando.

Otras intervenciones en el debate

Intervenciones
  • Alberto Tena Camporesi

    Profesor investigador de la División de Estudios Multidisciplinarios (DEM) del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) en Ciudad de México

    Andere Nieva

    Asesora Parlamento Europeo - Bruselas

    Hasta hace muy poco, el neoliberalismo funcionaba en dos planos a la vez. Uno interno: desregulación, privatización, reducción de impuestos y mercantilización de cada vez más áreas de la vida. Y otro externo: libre comercio, libre circulación de capitales, reducción de aranceles y una serie de organismos aparentemente multilaterales que administraban el conjunto bajo la batuta de Estados Unidos. En algunos de los países donde ha gobernado temporalmente la izquierda en los últimos años el plano interno se ha ido revirtiendo parcialmente. No son victorias suficientes, definitivas ni irreversibles, pero sí han sido un cambio de tendencia real en diferentes planos y en diferentes partes del mundo. La dimensión externa, en cambio, no la derrotó ninguna de estas victorias de la izquierda internacional, la dinamitó Trump al comienzo de su segundo mandato. Desde principios de 2025, cuando la guerra arancelaria que Estados Unidos mantenía con China se extendió al resto del mundo, el orden comercial que había organizado la globalización durante tres décadas dejó de existir. No se trata de un ajuste ni de un ciclo proteccionista más, desde entonces lo que se ha acelerado es el final de un mundo organizado bajo la hegemonía estadounidense, un sistema en el...
    - Seguir leyendo
  • Sergio Rodríguez Lascano

    Economista y activista mexicano

    Parecería que existe un consenso internacional sobre el carácter fascista del segundo régimen de Trump, sin embargo, toda analogía que busca confirmar una tesis busca aislar los elementos divergentes del fenómeno tal y como se está expresando, lo mismo que de los procesos de resistencia que se vivieron y que se viven. Por todo esto quisiera escribir algunas tesis que ubican los elementos de continuidad y de ruptura. Lo mismo que algunos aspectos que tienen que ver con la resistencia que se vive en el mundo, pero sobre todo en Estados Unidos, frente a este fenómeno. 1. Lo que estamos...
    - Seguir leyendo
  • Sushovan Dhar

    Activista político y sindicalista de Calcuta (India) y miembro del CADTM

    El primer año del regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha acelerado una transformación ya en marcha: la desintegración de la globalización neoliberal liderada por Estados Unidos. Desde la década de 1990 hasta el período posterior a 2008, el capitalismo global se organizó a través de una jerarquía estructurada, con el dominio financiero de Estados Unidos, las cadenas de valor globales y las instituciones multilaterales que garantizaban las condiciones para la acumulación de capital. Esa arquitectura se está desmoronando ahora de forma visible. Lo que está surgiendo se describe a menudo como «multipolaridad», como si se...
    - Seguir leyendo
  • Marià de Delàs

    Periodista

    Nos interesa reflexionar y deliberar, ciertamente, sobre “las grandes líneas que afectan a la democracia, a las libertades y derechos políticos, laborales y humanos ante el avance de la extrema derecha mundial y en cada país”. La evolución de los acontecimientos a gran velocidad nos invita a pensar, escuchar, leer, escribir y discutir a fondo, “desde la óptica de la izquierda” sobre “los puntos de conflicto y temas” que configuran un nuevo escenario internacional. Así quedó planteado desde principios de año en el debate virtual abierto por la Fundación Espacio Público sobre los “cambios que de forma acelerada están viviendo...
    - Seguir leyendo
  • Júlia Câmara

    Historiadora y activista política y social brasileña

    Marcelo Ramos

    Profesor de Historia de la Universidad Federal Rural do Rio de Janeiro

    En los últimos meses, América Latina ha sido escenario de la reanudación de una política imperialista más agresiva por parte de Estados Unidos. El imperio estadounidense busca desesperadamente retomar su posición históricamente hegemónica, en los últimos años amenazada por las inversiones estratégicas de China. Bajo el liderazgo fascista de Trump, la región, que venía recibiendo menos “atención” de gobiernos demócratas, vuelve a ser el foco con la elaboración de una Doctrina Monroe 2.0, o Doctrina Donroe, Donald más Monroe, que concibe a América Latina como el patio trasero de Estados Unidos que debe ser “protegido” de los intereses chinos. Esta nueva doctrina quedó abiertamente en evidencia con el bloqueo del mar Caribe y la acción de decapitación del gobierno venezolano, con el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores, en una operación que involucró 150 aeronaves de 20 bases militares diferentes. La publicación de una nueva Estrategia de Defensa Nacional, que menciona el episodio en Venezuela como un ejemplo que puede ser utilizado contra otros países que no colaboren con los intereses de Estados Unidos en la región, debe leerse como una amenaza a todos los gobiernos latinoamericanos, especialmente a los progresistas que no están arrodillados ante Trump. Más aún,...
    - Seguir leyendo
  • Laura Camargo

    Sociolingüista y analista del discurso. Profesora de la Universitat de les Illes Balears. Autora de Trumpismo discursivo

    La reconfiguración del imperialismo estadounidense durante el segundo mandato de Trump, en estrecha alianza con Israel, ha venido acompañada de cambios en las estrategias de comunicación política y de un nuevo lenguaje de la dominación contemporánea. Nuevas claves retóricas del trumpismo discursivo acompañan al afán de la Casa Blanca por imponer un orden mundial en mutación autoritaria, basado en las políticas del chantaje, la humillación, el expolio y la guerra. La agresividad neoimperialista de lo que ya se conoce como “régimen de Epstein” (EEUU-Israel) comunica sus amenazas con una simpleza y crudeza discursivas sin precedentes. La retórica de la...
    - Seguir leyendo
  • Paco Cantero

    Coordinador de ATTAC Madrid y Futuro Alternativo

    El mundo no está asistiendo a una serie de conflictos aislados por caprichos territoriales o diferencias religiosas, ni tan siquiera para llevar la democracia a determinados países. Lo que vemos en las estepas de Ucrania, en las costas de Gaza, en el Golfo Pérsico y en las crecientes tensiones en el Estrecho de Taiwán no son más que los síntomas de una enfermedad mucho más profunda: el colapso sistémico del modelo financiero de Occidente. Mientras los medios de comunicación nos saturan con narrativas de “buenos contra malos”, en los despachos de la City de Londres y en las plantas...
    - Seguir leyendo
  • Enrique Palazuelos

    Catedrático de Economía Aplicada de la UCM hasta su jubilación

    La debilidad de una parte considerable de su tejido productivo es uno de los grandes problemas económicos y sociales de Estados Unidos, cuya influencia se traslada al ámbito de las relaciones políticas internas e internacionales. Es un factor decisivo que, entre otros efectos, influye en el endeble crecimiento de la productividad y en el estancamiento de los salarios medios de los trabajadores. En el terreno político es un elemento clave para entender el aprovechamiento que la derecha más reaccionaria hace del decantamiento de una buena parte del electorado hacia posiciones nacionalistas. Otra de sus consecuencias importantes es el voluminoso saldo...
    - Seguir leyendo
  • Carlos Berzosa

    Catedrático de Economía Aplicada

    El segundo mandato de Trump está siendo demoledor para la democracia, el derecho internacional, las reglas de la OMC, los inmigrantes, a la vez que la economía mundial ha entrado en una era de inseguridad incertidumbre mayor de lo que había sido hasta ahora. Se puede definir este nuevo panorama como un capitalismo totalitario, imperialista, proteccionista para las importaciones, ultraliberal en el interior, y represor para los inmigrantes. Unas decisiones que violan los derechos humanos y que están resultando muy dañinas para la seguridad de los ciudadanos.  El escritor Eduardo Lago, que lleva viviendo en Estados Unidos desde 1985, escribía...
    - Seguir leyendo
  • Carlos Javier Bugallo Salomón

    Doctor por la Universitat de València

    Los moderadores de este necesario y oportuno debate han planteado varias preguntas clave: si el segundo mandato de Trump supone un antes y un después en la agenda político-institucional y en el modelo de desarrollo capitalista; en qué medida implica un abandono de los acuerdos de Bretton Woods de 1946 y del llamado Consenso de Washington de los años ochenta; y si introduce cambios sustantivos en la geopolítica mundial. Como puede apreciarse, estas preguntas remiten a un término de uso frecuente en los medios de comunicación, pero también ampliamente mal comprendido: el «Consenso de Washington». Si se consulta a ChatGPT...
    - Seguir leyendo
  • Valerio Arcary

    Profesor titular jubilado del IFSP (Instituto Federal de São Paulo) y doctor en historia por la USP (Universidade de São Paulo)

    Cien avisa, quien uno castiga. A buen entendedor, pocas palabras bastan. (A cem avisa, quem um castiga. A bom entendedor, meia palavra basta.) Proverbios populares portugueses. 1. A partir de este enero de 2026 habrá un antes y un después. Estamos ante un giro en la situación mundial con una acelerada alteración desfavorable de la correlación de fuerzas para América Latina. Washington inició una ofensiva a escala continental, y Caracas fue solo el eslabón más débil. Semanas después de los bombardeos y el secuestro de Maduro en Venezuela, la evolución de la coyuntura ha sido terrible. Hemos asistido a...
    - Seguir leyendo
  • Prudencia Dalton

    No cabe duda de que El Salvador ha regresado al centro de la atención mediática y política internacional desde que Nayib Bukele asumió la presidencia. Bukele, proveniente del sector publicitario de las élites económicas y empresariales del país, se ha consolidado como figura de referencia para la derecha radical hispanohablante. Su gestión articula represión, persecución política, populismo punitivo, promoción de criptomonedas y una sofisticada maquinaria de propaganda sustentada en el uso intensivo de redes sociales. Este esquema ha encontrado legitimidad social a partir de los resultados en materia de seguridad para la población. Sin duda, la experiencia salvadoreña ha comenzado...
    - Seguir leyendo
  • Naomi Klein

    Columnista y redactora The Guardian

    Astra Taylor

    Escritora, organizadora y documentalista

    El movimiento a favor de las ciudades-Estado corporativas no puede creer su buena suerte. Durante años, ha estado promoviendo la idea extrema de que las personas ricas y reacias a pagar impuestos deberían levantarse y crear sus propios feudos de alta tecnología, ya sean nuevos países en islas artificiales en aguas internacionales (seasteading) o ciudades de la libertad favorables a los negocios, como Próspera, una urbanización cerrada glorificada combinada con un spa médico al estilo del salvaje oeste en una isla hondureña. Sin embargo, a pesar del respaldo de los poderosos capitalistas de riesgo Peter Thiel y Marc Andreessen, sus sueños libertarios extremos se fueron estancando: resulta que la mayoría de los ricos y ricas que se precien no quieren vivir en plataformas petrolíferas flotantes, aunque eso signifique pagar menos impuestos, y aunque Próspera puede ser un lugar agradable para pasar las vacaciones y mejorar el cuerpo, su estatus extranacional está siendo impugnado actualmente en los tribunales. Ahora, de repente, esta red de secesionistas corporativos, que antes era marginal, se encuentra llamando a las puertas abiertas del centro del poder mundial. La primera señal de que la suerte estaba cambiando se produjo en 2023 cuando Donald Trump, en plena campaña electoral, aparentemente de la nada, prometió organizar un concurso...
    - Seguir leyendo
  • Pedro González de Molina Soler

    Profesor de Geografía e Historia. Militante de CCOO

    Un espectro recorre el mundo, el espectro de la ultraderecha. La ola ultra parece imparable. La segunda Administración Trump está estimulando a los movimientos de ultraderecha de distinto pelaje que hay en el mundo. Tienen estrategias coordinadas, se apoyan, como en la época de los monarcas absolutos, y no tienen un contrincante que se coordine enfrente.  Los tecnoligárcas y otros sectores financian generosamente a Trump, y en otros países a sus imitadores o seguidores. La promesa de impuestos bajos, escasa regulación, frenazo de la lucha contra el cambio climático, mano dura con los sindicatos, y remover cualquier freno a la acumulación...
    - Seguir leyendo
  • Carles Manera

    Catedrático de Historia Económica en el departamento de Economía Aplicada de la Universidad de las Islas Baleares (UIB)

    El capital, ¿en guerra? Pregunta de calado: ¿está en guerra el capital?. Y, ampliando la derivada, ¿el capitalismo? La respuesta es “no”, desde una perspectiva digamos que convencional (o belicista), aunque se es consciente de escenarios en los que el conflicto intercapitalista se manifiesta. Un repaso a las tesis de diversos pensadores de ciencia política anglosajones nos permiten entender mejor donde estamos: John Mearsheimer, de la Universidad de Chicago, habla de un “realismo ofensivo” que hace posible el estallido de una guerra mundial; Graham Allison, de la Universidad de Harvard, se apoya en la “trampa de Tucídides” -el desafío de una...
    - Seguir leyendo
  • Francesc Casadó

    Analista internacional

    Sed de petróleo Durante la campaña electoral Donald Trump hizo esta afirmación: “el foco estadounidense siempre ha estado en el petróleo”. Días después del secuestro del presidente Nicolás Maduro convocaba a las multinacionales petroleras para anunciarles que los hidrocarburos venezolanos son vitales en los planes económicos y estratégicos a largo plazo de su administración. La relevancia de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU en lo referente a la seguridad energética busca su supremacía global, operando incluso fuera de los marcos internacionales si considera que es necesario. La política de “paz armada” de la ESN ha conseguido finalmente el...
    - Seguir leyendo
  • Bruno Estrada

    Economista. Presidente de la Plataforma por la Democracia Económica

    Trump en su segunda presidencia se ha embarcado en una reforma radical de las bases económicas del capitalismo estadounidense, impulsando un modelo muy diferente al capitalismo financiero que eclosionó a principios del siglo XXI.  La apuesta de Trump supone desmontar gran parte del proceso de globalización financiero-productivo impulsado desde los años ochenta, que dio lugar a una recurrente explosión de burbujas financieras cuyo mayor estallido fue la crisis financiero-inmobiliaria de 2007-2008. Una crisis que hundió prácticamente a todos los grandes bancos de Estados Unidos y Europa, obligando a sus gobiernos, a la Reserva Federal (Fed) y al BCE a aportar...
    - Seguir leyendo
  • Roberto Montoya

    Periodista, autor de ´Trump 2.0 (Akal, 2025)

    “Trump, el imperialismo desbocado”. Así titulaba a cinco columnas El País su portada el pasado domingo 11 de Enero. “Una nueva era imperial para el siglo XXI” era por su parte el título de su suplemento Ideas del mismo día. Posiblemente sea la primera vez en sus 50 años de historia que el periódico del poderoso grupo multimedia PRISA, con representantes del gran capital español y extranjero en su accionariado calificaba así la política exterior de EEUU en portada y de forma tan destacada.  No utilizó un lenguaje similar más que en contados artículos y columnas de opinión ni durante durante...
    - Seguir leyendo
  • Daniel Albarracín Sánchez

    Profesor del Departamento de Economía Aplicada II de la Universidad de Sevilla. Economista y Sociólogo

    El león acorralado es el más peligroso. Vuelta al Unilateralismo La actual fase capitalista de crisis, coincide con el declive de la hegemonía estadounidense. La violencia de la nueva Administración Trump ha roto el marco sociohistórico de la globalización multilateral librecambista que regía desde los 90. El gobierno de EEUU trata de constituir unilateralmente, mediante la fuerza y el chantaje, nuevas reglas, con el objeto de conservar su poder imperial, ante el sorpasso de potencias emergentes, para afianzar su “espacio vital”.  Podríamos remontarnos, sin embargo, más atrás de 2017 para encontrar las raíces de la nueva fase política unilateralista en EEUU,...
    - Seguir leyendo
  • No hay atajos

    22/01/2026

    Yayo Herrero

    Antropóloga ecofeminista

    En el libro Contra el autoritarismo de la libertad financiera, las pensadoras y activistas argentinas Verónica Gago y Luci Cavallero realizan, refiriéndose a Argentina, una reflexión que me parece generalizable al momento que atravesamos a escala global. Señalan que el sistema de gobernanza en la Argentina de Milei se apoya en tres vectores. El primero es la capacidad de destrucción. El segundo es la instauración de una política del shock que a golpe de decretos gubernamentales consolida esa destrucción. El tercero es la ostentación de una brutal crueldad que festeja y celebra de forma obscena los efectos de la destrucción....
    - Seguir leyendo
  • Ignacio Muro Benayas

    Director Fundación Espacio Público

    La ficción puede ser, a veces, la mejor forma de acercarse a la realidad-real. Trump y sus constantes espasmos geoestratégicos pueden considerarse el resultado de un guion distópico e irreal pero también la expresión de la cruda realidad que no queremos ver. Quizás lo que ocurre es que la sociedad actual esté tan mediatizada, tan acostumbrada a la ”realidad ficcionada”, que no le cabe en la cabeza que las posiciones de Trump son reales y forman parte de un plan meditado basado en causas objetivas. Habría que preguntarse si cierta “falsa conciencia” se ha adueñado durante décadas del pensamiento racional,...
    - Seguir leyendo
  • Eduardo Lucita

    Integrante del colectivo EDI – Economistas de Izquierda (Argentina)

    Nueva Estrategia de Seguridad Nacional una lectura desde el sur de Nuestra América Cuando todavía estaba fresca la tinta con que fue impresa la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU el presidente Donald Trump decidió aplicarla. El campo experimental fue Venezuela con los acontecimientos por todos conocidos que culminaron con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la diputada y esposa Cilia Flores. La intervención militar estadounidense en Venezuela tiene un impacto global del que todavía no  alcanzamos a ver su total dimensión. El petróleo juega un papel importante como instrumento de negocios y poder, pero el nuevo orden...
    - Seguir leyendo
  • Cristina Monge

    Politóloga

    José Luis Trasobares

    Periodista

    Una conversación entre José Luis Trasobares (periodista) y Cristina Monge (politóloga) José Luis Trasobares: Cuando el gran cineasta Costa Gavras dijo que Trump es la personalidad que mejor define nuestra época daba a entender que el actual presidente norteamericano es a la vez el agente, el símbolo y el impulso estratégico de una nueva edad histórica. Después de él es muy probable, casi seguro, que las cosas, todas ellas, vayan a peor. Vivir en este planeta siempre fue peligroso para la mayoría de sus pobladores, a partir de ahora lo será más. Ya lo es. Con Trump y su corte de tecnosátrapas se han acabado los disimulos, la hipocresía, las formalidades. La razón de la fuerza se impone sin rebozos, sin complejos, sin malas conciencias. Las operaciones encubiertas se descubren con brutal sinceridad. Las ejecuciones extrajudiciales se televisan y difunden desde fuentes gubernamentales. Se intimida a los adversarios y a los aliados, se amenaza con la retórica de los asesinos profesionales, se atacan naciones soberanas y se secuestra a sus presidentes, se expande el miedo. ¿Cómo podremos volver a la normalidad relativamente ordenada de finales de la Edad Contemporánea? ¿Cómo recuperar los canales diplomáticos, los organismos de ayuda internacional, las concesiones,...
    - Seguir leyendo

¿Quiéres participar en este debate?

Ve al apartado 'Cómo participar' y revisa los pasos necesarios para poder intervenir en los debates abiertos.