A más de 1.700 m de altitud, en el cerro de La Mesa, un espacio cargado de magia y espiritualidad dentro del término municipal de Navarrevisca, se celebró el pasado fin de semana un festival de música y danza dentro de este paisaje en el que conviven restos arqueológicos de distintas épocas: peñas sacras ligadas a ritos prehistóricos, tumbas antropomorfas visigodas, la ermita de San Pedro del siglo XIV o la plaza de toros del XVIII.

Leticia Sánchez, alcaldesa de Navarrevisca, explicó en la inauguración del festival los trabajos e investigaciones que se están llevando a cabo en este importante yacimiento arqueológico situado en un cerro, desde el que se pueden divisar más de 10 pueblos diseminados en el valle del Alberche.

Leticia Sánchez del Río, alcaldesa de Navarrevisca, junto con Carlos García, presidente de la Diputación de Ávila y el arqueólogo Blas Cabrera en el acto de inauguración de Lo Sagrado.

Durante tres días, con el protagonismo muy destacado de mujeres, se ha celebrado esta interesante actividad cultural en la que la música, en distintas facetas, ha sido la principal invitada. Y ello ha sido posible gracias al impulso y la dirección artística de Concha Hernández, una gestora cultural fundadora y directora del festival Ellas Crean. Con un límite de asistencia máximo de 100 personas en todas las actividades por respeto al entorno, comenzó  el primer día con el grupo Egeria. (https://www.egeriavoices.com/)

Asistentes a la sesión del 26 de agosto

Egeria, la viajera y escritora hispanorromana del siglo IV, da nombre a este conjunto integrado por cuatro mujeres muy jóvenes, que entienden la música medieval como algo que se vincula con la esencia más profunda del ser humano. Desde la atalaya del yacimiento de tumbas prehistóricas interpretaron piezas medievales, a capella o acompañadas por una lira y una sencillísima pandereta.

Un momento de la actuación de Egeria.

El sábado fue el turno de Omos Uno (https://www.omosuno.com/), una compañía de música y danza nacida en 2008, que sobrecogió al público con su actuación en un atardecer que parecía haber sido encargado expresamente para esta ocasión.

La danza de Omos Uno.

El contacto directo y masivo con la gente del pueblo se produjo esa misma noche del sábado en la plaza de la Constitución de Navarrevisca con la actuación de Vanesa Muela, posiblemente la mayor divulgadora de la música tradicional, que ha investigado y conoce en profundidad el folklore tradicional de Castilla y León. Acompañada de instrumentos caseros como el almirez, la sartén, las cucharas y otros, conectó rápidamente con un público que se sabía las letras de las canciones, patrimonio del folklore popular de la zona.

Por último, el domingo 28 finalizó este original Festival en la piedra Sacra con la participación del dúo Arcadia (https://duoarcadia.com/) integrado por Pilar Rius y Avelina Vidal, que interpretaron varias piezas junto a la Piedra Sacra con sus guitarras contemporáneas.

Un festival que para Concha Hernández ha tenido un balance muy positivo, ha sido muy respetuoso con el medio ambiente y ha contribuido a un mayor conocimiento del patrimonio del cerro de la Mesa. Y que la alcaldesa de Navarrevisca ya está pensando en repetir el próximo año.

“Siempre me ha parecido extraño que el Heavy Metal, un género musical con más de medio siglo de historia, en comparación con otros estilos, haya propiciado una producción editorial tan pequeña. En España, muy pocas historias acerca del Heavy Metal se han editado, siendo muchas simplemente traducciones de obras anglosajonas…”, dice Mariano Muniesa (periodista musical especializado en blues y rock y colaborador de este Espacio), en la Introducción del libro Historia del Heavy Metal (Almuzara, 2022), que ha escrito contando con la colaboración de Mariskal Romero, pionero de la radio y la prensa rockera en España.

Muniesa nos relata cómo a mediados de la década de 1960 aparece el Heavy Metal, un concepto nuevo del rock que pronto se extendería a otros países. Y no es raro que fuera Londres el escenario de este nacimiento ya que en ese momento era la “ciudad más cosmopolita del mundo, meca mundial de la moda pop, del nuevo free cinema inglés y de la música rock”, si bien unos años antes, Muniesa establece el antecedente del Heavy Metal en el Johnny B. Goode de Chuck Berry, como el riff de rock´n´roll por definición, y debidamente amplificado, es “puro Heavy Metal”.

En este libro Muniesa explica para todo tipo de público, sea o no seguidor del Heavy Metal, el recorrido de este género musical. Y lo hace de forma muy sencilla, con anécdotas, numerosos datos, ejemplos y también con humor.

Mariano Muniesa

Esta variante del rock, que había conocido los años de gloria en 1970-1972 cuando se editaron discos míticos que se siguen publicando hoy, conoció su mayor difusión en España en la década de los 80, con grupos como Barón Rojo y Obús, aunque no acabó en esa época y sigue hoy muy vivo. Y todo lo que rodea a esta música y a estos grupos generó prejuicios, sobre todo por las estigmatizaciones que sufrió. Muniesa recuerda que hace años llevar una camiseta de Iron Maiden podría llegar estigmatizarte y ahora se puede encontrar en cualquier tienda, incluidas las más convencionales.

Otro aspecto importante es el papel de las mujeres en el Heavy metal. A este respecto Muniesa afirma:

En el mundo de la cultura, históricamente la mujer ha tenido que luchar contra toda una serie de prejuicios fruto de la mentalidad machista predominante que siempre la obligaron a tener que demostrar más capacidad, más valía y más determinación de la que se le exigía a cualquier hombre. El heavy metal en modo alguno ha sido una excepción en ese ámbito, inclusive en los años 80 una buena parte de su idiosincrasia, sobre todo y muy especialmente en Estados Unidos, contemplaba a la mujer como un mero objeto de satisfacción sexual para el macho alfa. La idea, que hoy produce bochorno, de la supuesta estrella de hard rock masculina ante la cual las mujeres caen rendidas para adorarle como si de una deidad se tratara era desagradablemente habitual en las portadas de discos, los video-clips y a veces, en el comportamiento de algunos músicos. Hoy en el heavy metal, tal y como ocurre en el resto del panorama cultural, las mujeres se han empoderado, han conquistado su propio espacio, cada vez son más numerosas las bandas compuestas solo por mujeres o por mujeres y hombres. Queda algo de machismo residual y siempre hay excepciones, pero hoy las mujeres son respetadas, se las aprecia y valora por su capacidad como músicas y ya no se las ve simplemente como muñecas Barbie.

En este libro Muniesa, con la colaboración de Romero (que defiende la radio y el papel del periodista musical) viaja a los orígenes, las raíces del rock. Con un conocimiento increíble y una fuerte pasión por el Heavy Metal ambos se adentran en este hábitat musical que es también una manera de combatir falsos mitos y de entender el mundo.

Mariskal Romero

Nada falta en esta historia del Heavy Metal para quien quiera conocer cómo han evolucionado el rock y el blues a través de la música de Ozzy Osbourne, Lemmy, Barón Rojo, Banzai, Obús, Sober, Saratoga, Mago de Oz, Metallica, Steppenwolf, Vanilla Fudgeo o Rainbow entre otros grupos.

Y para finalizar, sobre el futuro del Heavy Metal, Mariano Muniesa nos dice:

Toda manifestación cultural o si se prefiere todo estilo musical tiene futuro en tanto en cuanto las nuevas generaciones lo hagan suyo y le aporten, dentro de su evolución, su aportación personal. En ese sentido, y hablo desde mi experiencia y mi posición como periodista musical, estoy convencido de que el Heavy Metal tiene por delante un futuro espectacular. En la redacción de www.mariskalrock.com recibimos cada semana infinidad de maquetas y discos autoeditados, o enlaces online a sus redes sociales de grupos de los más variados estilos dentro del Heavy, todos formados por chicos y chicas que apenas han cumplido 18 años. Gracias a que hoy pueden aprender muy rápidamente a través de tutoriales en YouTube, que los precios de los instrumentos son más accesibles, gracias incluso al apoyo de sus padres –en los 70 y los 80 la oposición familiar contra el Heavy Metal era moneda común, dedicarse al rock era algo que casi se llevaba en secreto en casa- hay una cantera de músicos y músicas jóvenes realmente sensacional.

El reto, el desafío que esa generación tiene que superar, es la falta de apoyo a la cultura en general y al rock duro en particular que existe en los medios de comunicación. La barrera de la visibilidad es su gran hándicap. Pero cuando existe voluntad, convicción, pasión y se vive por hacer realidad un sueño, como dicen los ingleses, the sky is the limit… sólo el cielo es el límite.

Historia del Heavy Metal
Mariano Muniesa, con la colaboración de Mariskal Romero
Editorial Almuzara, colección “Eso No estaba en mi libro”, 2022.

Sinfonismo español iluminado, un impresionante, precioso y muy necesario proyecto musical

¿Puede haber vida sin música? Seguramente el 99 por ciento de las respuestas a esta pregunta dirían que no. El arte de las musas, que decían los griegos, una de las mayores formas artísticas desde los tiempos más remotos ha acompañado a los seres humanos en los momentos de tristeza o alegría, de serenidad o exaltación. El arte de combinar sonidos bajo los principios del respeto al ritmo, la armonía, la melodía, es decir, la música, es esencial para la vida de cualquier persona y forma parte fundamental del patrimonio cultural de todos los pueblos.

Y, sin embargo, este importante capital social no siempre encuentra el apoyo y la ayuda necesaria por parte de los poderes públicos para mantenerlo y enriquecerlo.

Por eso cobra más importancia el Proyecto Luz, una valiente iniciativa audiovisual puesta en marcha por José Luis Temes, que se ha ocupado de la dirección de orquesta y de la dirección musical; de Marta Berzal y Julia R. de Haro, encargadas de la realización, las cámaras y la edición; y del ingeniero de sonido Javier Monteverde.

José Luis Temes

En un laborioso trabajo por recuperar a hombres y mujeres cuyas creaciones musicales han permanecido desconocidas, el Proyecto Luz ha realizado hasta el momento una colección de 14 audiovisuales en los que se unen y complementan el trabajo de compositores, orquestas y profesionales de la musicología, la historia, la literatura, las artes plásticas… El resultado son espectaculares obras de arte que hace unos días pusieron en pie en Madrid a más de trescientas personas de todas las edades, que abarrotaban el cine Paz y acudieron al estreno de los videos Ilustrados (número 10) y Cursus Vitae (número 13).

El primero de estos dos audiovisuales recupera un concierto para piano y orquesta del compositor barcelonés Jacinto Codina, una maravilla de creación de un músico desaparecido antes de cumplir la cincuentena y casi desconocido en el panorama musical español. Su época, la Ilustración del siglo XVIII, ha permitido también un homenaje a la generación de intelectuales y artistas que promovieron el respeto a la sabiduría, la tolerancia y el progreso. Con la colaboración de Radio Clásica y la Orquesta de RTVE, este video nos permite escuchar en directo a Jovellanos o la duquesa de Osuna, mientras Codina pasa las hojas de la partitura de un concierto interpretado magníficamente al piano por Marta Espinós. El resultado es una joya de 42 minutos de duración, que no debería permanecer oculta.

El segundo, Cursus Vitae (número 13), está dedicado al compositor vallisoletano Luis de Los Cobos, una asignatura pendiente de la música española. Interpretado por la Orquesta Sinfónica de Castilla y León bajo la dirección de José Luis Temes, durante 24 minutos vemos como la música de Luis de los Cobos se vincula a la gran obra escultórica y barroca española que se conserva en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, un museo al que el compositor se sentía muy afín y al que consideraba uno de los mejores de España en su especialidad.

Como podemos apreciar en la imagen siguiente, otros doce audiovisuales forman parte del Proyecto Luz, una lista en la que se puede observar también el pequeño porcentaje de mujeres compositoras que hay, reflejo de la desigualdad de las mujeres en la historia de nuestra cultura.

A la pregunta de cómo seguirá este proyecto, José Luis Temes nos dice:

La respuesta a esta pregunta tiene dos niveles: desde el punto de vista artístico, seguimos teniendo ideas, sigue habiendo mucha música orquestal española maravillosa que es una delicia divulgar, y hay un público fiel que sigue con ilusión cada nueva entrega de LUZ.

Otra cosa es la viabilidad económica de esta aventura: el Proyecto LUZ ha recibido y recibe los más encendidos elogios, pero por desgracia carecemos de un soporte económico que lo viabilice. Hemos conseguido ayudas puntuales valiosísimas, tanto públicas como privadas, que agradecemos infinitamente, pero que son aún muy insuficientes. Somos optimistas, no obstante, y esperamos equilibrar la deuda que hasta el momento acumulamos. La ilusión artística es más fuerte que ese déficit.

No sabemos qué suerte correrá este proyecto pero desde aquí deseamos y confiamos en que este equipo, que hasta ahora asumido todo el riesgo, encuentre en las instituciones y entidades amantes de la música el apoyo y la ayuda que merecen.

El mítico disco del músico canadiense cumple hoy 50 años

Quiero vivir,
Quiero dar,
He sido un minero
Por un corazón de oro.

Un minero a la búsqueda del tesoro, de la gema más valiosa, de aquel mineral que se transfigura en precioso, único e irrepetible. Así son las joyas artísticas, cinceladas con precisión, modelando la roca bruta en una alhaja luminosa y refulgente. Crear belleza a partir de la nada, como los alquimistas que cristalizan lo imposible. Heart of Gold, corazón de oro, es seguramente una de las canciones más famosas de Neil Young, un artesano que supo redefinir con maestría las profundas tradiciones musicales norteamericanas en un disco histórico, a menudo olvidado, pero que marcó la música rock para siempre.

¿Qué hace que un disco se convierta en legendario? Depende de una multiplicidad de factores diversos que deben converger espontáneamente en un momento concreto, pero que, al mismo tiempo, necesitan de manera indispensable: innovación, genialidad y legado. Harvest es una obra excepcional. No forma parte de los 50 mejores discos de la historia, pero nadie discute su impronta artística. Seguramente se debe al personaje, hosco, poco amigo del showbusiness, antidivo, que a diferencia de otros artistas no crean una figura notoria y vendible. Neil Young es un antihéroe americano, siempre ha sido molesto, no ha dejado nunca de denunciar los gobiernos de turno, en una posición contestataria, insobornable y disidente. Así no se forjan las estrellas, así es él, cómo también lo es Bob Dylan, artistas que incomodan y que lejos de relucir se convierten en personajes incomprendidos, en sospechosos habituales. Su carácter indomable le ha llevado a suprimir este mes de enero todas sus canciones de Spotify por razones éticas. Hace años un periodista le preguntó si creía que los artistas tenían la responsabilidad de compartir su visión del mundo. “No” contestó. “Lo sé, es irresponsable por mi parte, pero es simplemente algo que hago. Así soy yo”.

Neil Percival Young nació en la ciudad canadiense de Toronto, el 12 de noviembre de 1945. Con 5 años ya empezó a interesarse por la música popular norteamericana y su ídolo de adolescencia fue Elvis Presley, a quién quería parecerse. Su primer grupo fue los The Squires y poco después conoció Stephen Stills con quien formó Buffalo Springfield. En solitario grabó su primer disco en 1968 y un año más tarde Everybody Knows This is Nowhere, con grandes temas como Cinnamon Girl o Down by the River. En 1969 se unió a una de la superbandas más famosa de todos los tiempos, Crosby, Stills, Nash & Young que en agosto de 1969 tocaron en el mítico Festival Woodstock. En 1970 abandonó la banda y grabó su tercer disco en solitario, el magnífico After the Gold Rush, su primer gran éxito.

Febrero de 1971, Young fue a Nashville para tocar en el programa de televisión The Johnny Cash Show donde Linda Ronstadt y James Taylor también aparecían. El productor Elliot Mazer había inaugurado el estudio Quadrafonic Sound en la ciudad, e invitó a Young a cenar el 6 de febrero para convencerle de que grabara ahí su siguiente disco. Young tenía trabajadas nuevas canciones que ya tocaba en directo en su última gira, y comentó a Mazer que necesitaba una banda. Young tomó la decisión de comenzar a grabar esa misma noche.

Aquí empezó la gestación de la que es considerada para muchos su obra maestra, Harvest, y también fue el inicio del idilio que tengo con este disco que me ha acompañado todos los días de mi vida, en vinilo, casete, cd, radio, streaming y también a la guitarra. Aquella fría noche de invierno en Nashville, Mazer encontró al batería Kenny Buttrey, al bajista Tim Drummond y al guitarrista Ben Keith. Tras grabar su participación en The Johnny Cash Show el domingo por la noche, Young invitó a Ronstadt y a Taylor, se sentaron los tres en un sofá y grabaron los coros de Heart of Gold y Old Man. Las canciones más roqueras fueron grabadas en el granero del rancho que Young había comprado hace poco en California.

          

Kenny Buttrey (batería), Tim Drummond (bajo), Jack Nitzsche (piano), John Harris (teclado) y Neil Young (guitarra) – REPRISE RECORDS.

10 temas, 10 gemas, 10 maravillas que brillan y que fluyen en una obra que se ha convertido en el disco más conocido y vendido de Young tras alcanzar en 1972 el primer puesto en la lista Billboard 200, y con el sencillo Heart of Gold que también llegó al número uno. El éxito de Harvest fue inesperado. Un personaje como Young, en cierto modo huraño, no pudo aceptar el estrellato y se alejó de los focos: “Ese disco me puso en medio de la carretera. Viajar ahí pronto se convirtió en un aburrimiento, así que me dirigí a una zanja. Un paseo áspero pero vi gente más interesante ahí”, dijo entonces. No quería ser estrella y se convirtió en una, a pesar suyo. Harvest, “cosecha”, es un disco que, como dice su nombre, nace de la tierra americana, de las raíces, de las músicas folk, del country y de la música negra. Young supo mezclar toda esta tradición para crear una nueva sonoridad que le ha acompañado en una larga carrera creativa, prolífica, honesta y coherente. Se ha convertido a pesar de él mismo, en una respetada leyenda de la música, y sigue tocando con una energía inusitada a sus 71 años de edad, rocanroleando en un mundo libre…

Es difícil destacar algún tema, pero si tuviera, elegiría estos tres: Old Man, mi preferida, una canción que se mueve entre el folk y el rock, no es ni una cosa ni la otra, es una combinación superlativa que encumbra a Young como un músico capaz de reinventar los sonidos clásicos del folclore norteamericano. Alabama, es un crítica al racismo, a la homofobia, al pensamiento conservador que rige los principios morales del Sur. Aquí gana el rock y muchos ven en este tema la semilla de lo que después fue el Grunge, y Young como uno de sus padrinos aventajados. Y por último el majestuoso Words Between the Lines of Age. Aquí tenemos un Young crepuscular, que reflexiona con tristeza sobre la esterilidad de su vida como músico de rock, que se sorprende al ser admirado, cantando palabras vacías, cuando inexorablemente, se desvanecen los años.

Harvest se publicó hoy, hace exactamente 50 años. Fue uno de los mejores discos de aquel 1972, un año que también produjo obras maestras, como Exile on Main Street, el mejor disco de los Rolling Stones, Machine Head de Deep Purple, Close to the Edge de Yes, Transformer de Lou Reed, Foxtrot de Genesis, Honky Château de Elton John, Facing You de Keith Jarrett, Talking Book de Stevie Wonder, sin olvidar que en mayo de ese mismo año, Pink Floyd entraba en los estudios Abbey Road de Londres para grabar The Dark Side of the Moon

Harvest ya forma parte de la historia de los top álbumes de todos los tiempos, no es el más conocido ni el más comercial, pero es seminal, heterogéneo, conforma el complejo universo sonoro del artista, donde el folk, el country y el rock se entrelazan para descubrir nuevas maneras de combinar nuevos y viejos sonidos. Armonías que  inspiraron miles de artistas, músicos que no sospechan lo mucho que el “anciano” Neil Young hizo por ellos y que, sin saberlo, se parecen mucho a él.

He sido el primero y el último,
Mira cómo pasa el tiempo,
Pero estoy completamente solo por fin,
Yendo a casa contigo.
Viejo, echa un vistazo a mi vida, me parezco mucho a ti.

Un homenaje al compositor Luis de Pablo

Eduardo Chillida, Broto, Marta Cárdenas, Elena Asins, Yturralde, Sistiaga, Victor Ávila, Sempere, F. García Sevilla, Alexanco, José Iges, Dick Rekalde, Jose Ramón Elorza, Palazuelo, Rafols Casamada, Soledad Sevilla, Roscubas, Cruz Novillo, Sistiaga, Jaume Plensa, Zóbel

Bilbaíno de nacimiento, el compositor y musicólogo Luis de Pablo, recientemente fallecido, Premio Nacional de música, además de haber recibido otros muchos reconocimientos y galardones dentro y fuera de España, fue gran amigo de la Galería Altxerri de San Sebastián. Y hoy recibe el homenaje de esta galería, que lo rememora con una de sus ideas sobre la representación del sonido: “la acumulación de fuerzas sonoras por un simple –o complejo– gesto plástico… una especie de premonición plástica de lo que luego va a ser la forma sonora.” (Juan María Solare, «Una conversación con Luis de Pablo», Sibila, nº 11, enero de 2003).

Raquel Ubago, fundadora de la galería, nos comenta que conoció a Luis de Pablos hacia la década de 1990, época en la que ella cambió su profesión de arquitecta por las artes plásticas, lo que le acercó a Marta Cárdenas, esposa del compositor. De esta manera se inició una relación estrecha de amistad basada en el vínculo que existe entre el arte en todas sus variedades y la música.

Por su parte, el director de la galería Javier Balda, añade que esta exposición que permanecerá abierta desde el 18 de febrero hasta el 12 de marzo de 2022, es un breve recuerdo a su memoria con algunos elepés de sus obras emblemáticas, carteles de cine y obras de artistas con un sentido de grafía musical.

La exposición muestra una serie de obras que contienen o aluden algo cercano a ese gesto plástico, a la notación musical o a una imaginaria plasmación gráfica del ruido, de lo musical, de lo sonoro o del silencio, algunas específicamente, otras como una evocación en piezas de varios artistas, algunos coetáneos, que tuvieron alguna relación con él, que coincidieron en el Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid de los años 70 o que estuvieron presentes en los Encuentros de Pamplona de 1972 de los que fue organizador con José Luis Alexanco (también fallecido el pasado año), con el patrocinio de la familia Huarte y de los que este año se conmemoran 50 años, todo un hito de las artes más radicalmente contemporáneas en ese momento. Con artistas como: chillida, Sempere, Plensa, Palazuelo, Elena Asins, Soledad Sevilla, Yturralde, Alexanco, José Iges, Broto…

Alexanco y De Pablo colaboraron asimismo en la instalación plástico-musical “Soledad interrumpida”.

Luis de Pablo es una de las personalidades sobresalientes de la música contemporánea española y europea de la segunda mitad del siglo XX; no solo compuso, también organizó y programó conciertos desde los años 60 del siglo pasado. Fue pionero en la difusión de la música culta contemporánea, y entre otras muchas iniciativas creó, con el patrocinio de Juan Huarte, ALEA, el primer laboratorio de música electroacústica en España. Trabajó desde la música incidental y la experimentación electroacústica a la creación de bandas sonoras para directores como Víctor Erice, Carlos Saura, o Javier Aguirre, realizadores de algunas de las películas que ya son un clásico fundamental del cine español (El espíritu de la colmena, La caza, Pippermint Frappé, La prima Angélica, Último encuentro…). Una colaboración cinematográfica estrechamente ligada al productor Elías Querejeta. Los carteles de estas películas se pueden ver en esta exposición, así como algunos elepés del músico como WE, Polar, Sonido de guerra, Tornasol o Portrait imaginé, ilustrado por su esposa, la artista Marta Cárdenas.

Queremos con este sencillo homenaje recordar la figura de Luis de Pablo, su incansable conocimiento y por extensión la importante relación del arte contemporáneo, en todas sus disciplinas, con la música y la investigación sonora. Nos dice Raquel Ubago.

Ex Corde, un festival pionero a nivel internacional, se celebra todos los años (con la excepción de 2020 a causa de la pandemia) en Molina de Aragón (Guadalajara) y centra su actividad en la música contemporánea con la participación de 15 guitarristas internacionales de muy diversas edades, que encuentran en él una manera diferente de enfocar la pedagogía musical. 

Este festival nació con la idea de crear un espacio musical diferente en el que abordar el estudio de la guitarra y su repertorio desde un punto de vista analítico, técnico e interpretativo distinto, global y multidisciplinar a través del contacto con compositores y compositoras en las jornadas de creación actual. Durante su celebración se realizan conciertos con músicos punteros de la escena contemporánea, talleres de jazz e improvisación, talleres de formación escénica con actores, análisis musical, participación en la orquesta de guitarras, además de clases individuales y másteres con profesores de talla internacional.

Los habitantes de esta población, ubicada en el Geoparque del Alto Tajo, participan también de las actividades de este festival, mientras que el alumnado goza del contacto con la naturaleza, de la flora y la fauna de este lugar privilegiado.

Dirigido artísticamente por Pilar Ríus y Avelina Vidal, Ex Corde es también un ejemplo de programación paritaria y de respeto a la igualdad de género, ya que sus directoras artísticas tienen un firme compromiso con la todavía muy desconocida labor que desempeñan las mujeres dentro del ámbito de la música.

En la programación de este año, dedicada a las mujeres, se celebrarán varios conciertos: “El viento no se llevará las palabras” con Anna Margules (Flauta de pico, voz, electrónica y una sola intérprete); “La voz del interior peninsular” con Vanesa Muela – Música de raíz; “Lo que la historia calla” con Antonio de Innocentis (Guitarra); y “¡Asómate a esa ventana!”, “Sones de calle y de palacio”, “La Sonorosa” (Música y danza de los S. XVII y XVIII)y “¡Doña Blanca nos guíe!”, Concierto molinés con alumnos, profesores e invitados.

Ex Corde incluye también en esta edición de 2021 jornadas de creación actual y composición (con Iluminada Pérez Frutos y Diana Pérez Custodio, compositora residente de esta edición y en cuya obra se centrará su trabajo colectivo), clases máster de guitarra (Antonio de Innocentis), formación escénica (Jesús Barranco y Raúl Marcos), música brasileña para guitarra (Cláudio Tupinambá), un taller de percusión con instrumentos de cocina (Vanesa Muela) y música y danza en los aires ibéricos del Barroco (Edwin García). Hay además una visita al Geoparque de Molina de Aragón.

El mítico disco de Marvin Gaye cumple hoy 50 años

Madre, madre,
hay demasiadas como tú llorando.
Hermano, hermano, hermano,
hay demasiados de vosotros muriendo.
Sabes que tenemos que encontrar la forma
de traer algo de amor aquí hoy, sí.

Escuchar la canción What’s going on, cinco décadas más tarde, continúa revelándose como una emotiva y estimulante experiencia iniciática. Su ritmo hipnótico, jazzy, va creciendo atravesando momentos melancólicos y entrando en espacios de luz estremecedores, cómo si Marvin Gaye nos invitara a reflexionar sobre el devenir de las cosas, sobre lo que está pasando. Hay lamentos, tristeza, pero también esperanza, la música como terapia antidepresiva de una época convulsa.

Así, con esta canción, comenzaba el LP What’s going on, valorado como una de las grabaciones fundamentales en la historia de la música pop y considerado uno de los discos más importantes de todos los tiempos. En 1999 una encuesta de críticos musicales publicada por el diario británico The Guardian lo nombró como «El álbum más grande del siglo XX».

Hermano, hermano, hermano, hay demasiados de vosotros muriendo. Así lo cantaba, en 1971, indignado y apesadumbrado, Marvin que sufría en aquellos años una profunda depresión sumado a su adicción a la cocaína, se unía a los miles norteamericanos que se oponían a la guerra del Vietnam. Su hermano pasó allí tres años y el disco refleja en todas su canciones un profundo humanismo, reflejo del final de la década de los 60, de los movimientos contraculturales que removían la mentalidad conservadora norteamericana de aquellos años. El disco tiene un discurso homogéneo, es como una obra conceptual, un ciclo de canciones que denuncian “lo que está pasando” en Estados Unidos, que en aquellos años vivían el escándalo Watergate, la guerra, con una juventud movilizada en contra del odio, la violencia, la pobreza y las injusticias del sistema. El sueño americano se tambaleaba.

Marvin Gaye, sobrevuela con su música el desaliento, y lo combate componiendo canciones llenas de amor, poesía y compromiso. El disco empieza con la majestuosa What’s going on, y lo que hoy parece una evidencia, no lo fue en su época. El propietario de la discográfica Motown, Berry Gordy no le gustaba la temática de la canción, temía ser censurado y por ello la despreció. Marvin amenazó a Gordy con abandonar la Motown si no publicaba la canción como sencillo. Afortunadamente, las dudas y los temores se esfumaron, y el single fue todo un éxito.

Luchar por la integridad artística como motor de cambio, así lo entendía Marvin. El disco fluye y las melodías soul no decrecen en su intensidad y se encadenan sin interrupción como un río, dulce y emocionante, crudo y etéreo, entre sonido mestizos, orgánicos y líquidos. La segunda pista, “What’s Happening Brother”, una canción que Gaye le dedicó a su hermano Frankie, la tercera “Flyin’high in a friendly sky” trata sobre la dependencia de la heroína: “Lo sé, estoy enganchado a mi amigo, al chico (la droga), que convierte a los hombres en esclavos”. El disco crece sin parar, Marvin Gaye vuela, se vuelve un chamán musical, capaz de convertir la voz en un harmonía litúrgica, en un canto lisérgico, susurros de una sensualidad que evocan una espiritualidad profunda y liberadora.

¿A quién le importa?
¿Quién está dispuesto a tratar de salvar un mundo
¿Eso está destinado a morir?
Cuando miro el mundo, me llena de tristeza
Los niños pequeños de hoy realmente van a sufrir mañana
Salvemos los niños
Si quieres amar, tienes que salvar a los bebés

El cuarto tema «Save the Children» se convierte en una súplica, en un canto a la salvación, en una advertencia. No podemos construir un futuro sin ellos, sin creer en el presente. Estamos escuchando el Marvin Gaye más místico, alegatos de redención para humanos descarriados, en una América que pierde sus valores, sumida en una crisis social insoportable. Luego “God is love” dice: “Él nos ama, lo sepamos o no, Solo nos ama, Y perdonará todos nuestros pecados”. Y llegamos al otro momento cumbre del disco con «Mercy Mercy Me (The Ecology)», un inicio suspendido en el tiempo, una cadencia sugestiva y entra la voz, implorando:

Piedad, ten piedad de mí
Las cosas no son lo que solían ser, no, no
Petróleo desperdiciado en el océano
y nuestros peces llenos de mercurio.

Marvin Gaye como pionero de la lucha verde, hace suyos los preceptos fundacionales de los incipientes movimientos ecologistas que surgen en los países occidentales. En la vecina Canadá, aquel mismo 1971 nace Greenpeace y esta canción se convierte en una auténtico himno iniciático. Mercy Mercy Me cuenta con un solo de saxofón tenor memorable de la leyenda de la música de Detroit, Wild Bill Moore.

El disco sigue surcando espacios emocionales cambiantes, luminosos unos, sombríos otros, siempre manteniendo un sonido magnético y brillante. «Right On«, es una extensa jam de siete minutos influenciada por el funk rock y los ritmos del soul latino, «Wholy Holy» y finalmente, la última pieza del LP, el tercer diamante del disco: «Inner City Blues«. El bajo, percusión, unos riffs ambientales nos transportan con un ritmo modal, de raíces jazzísticas, un experimento minimalista de blues oscuro, de brujería musical que te envuelve, y te lleva como levitando, hacia el final del disco, con un reprise de What’s going on.

Así se cierra la obra maestra de Marvin Gaye, un disco donde el artista expresa sus demonios, iras y esperanzas como pocos lo han conseguido. Canciones que se suceden como un concepto lineal, que forman un todo, un ciclo de vida con reminiscencias psicodélicas, sonidos de un nuevo soul, convertido en una referencia para futuras generaciones.

Pero What’s going on no es el único disco que cumple los 50. Sin duda 1971 fue uno de los años más fantásticos que ha dado nunca la música popular. Entre los muchos discos irrepetibles editados destacan seis. Tras la disolución de The Beatles, John Lennon compone la que es para muchos la mejor canción de todos los tiempos, Imagine. The Rolling Stones editan en abril StickyFingers, número 1 del Billboard durante semanas y quizás el mejor disco de la banda británica. David Bowie publica Hunky Dory, su cuarto LP, el mejor de su carrera. Los Doors lanzan su último disco, L.A.Woman, tres meses antes de la muerte de su cantante Jim Morrison. La legendaria banda Led Zeppelin edita en noviembre su cuarto trabajo que cuenta con la antológica Stairway to heaven, en la que Jimmy Page interpreta el mejor solo de guitarra de toda la historia. Finalmente, Jethro Tull, la banda del flautista y cantante Ian Anderson crean su obra maestra, Aqualung.

Quién sabe, si con el tiempo alguno de estos discos irrepetibles formará parte del que es considerado el arte universal, obras que sin sonrojo se podrán codear con los cuadros de Cézanne, composiciones como El Réquiem de Mozart, libros como Cien años de soledad, películas como El Séptimo sello o series como Los Soprano.

El 21 de mayo de 1971 se publicaba What’s going on, un disco que ya es historia, que surgió así, de la nada, de una mente atormentada que buscaba vías de salida creativas para sublimar la depresión. Un artista en estado de gracia que encontró la libertad diciendo lo que pensaba, lo que tenía dentro. Inspiración y dolor, energía y fragilidad, furia y compasión, la combinación perfecta, imprescindible, para crear una obra eterna.

Hoy hace 50 años.

Domingo 1 de abril de 1984, esto es Lo que está pasando en Los Ángeles:

Marvin Gaye pasa el fin de semana en casa de sus padres, otra discusión fuerte, se oyen dos disparos… La policía lo encuentra sin vida y su padre con una arma en las manos, homicidio, en defensa propia, dijo. Su hijo le había agredido, las drogas, el problema de siempre. Era la víspera de su 45 cumpleaños. Así se apagaba la leyenda, con una paradoja inexplicable…

Padre, padre,
no necesitamos aumentar la tensión,
verás, la guerra no es la respuesta,
porque solo el amor puede conquistar el odio.
Sabes que tenemos que encontrar la forma
de traer algo de amor aquí hoy.

“La música real es silencio y todas las notas simplemente enmarcan ese silencio”. Miles Davis

El piano no tiene quien lo toque, sin sus notas, sólo queda el silencio…

Una tragedia artística, una implosión. En apenas dos meses, el mundo de la música perdió dos figuras insustituibles del panorama jazzístico mundial. El 9 de febrero de 2021 moría Chick Corea y Keith Jarrett, enfermo, reconocía pocos días antes que nunca más tocaría el piano. Es como si de golpe desapareciesen Liszt y Schumann, Oscar Peterson y Bill Evans o Brendel y Gould.

Nada volverá a ser lo mismo. Eran dos artistas inmensos, creativos, brillantes, eclécticos e irrepetibles.

Recuerdo perfectamente el día que mi hermano volvió del Principat d’Andorra con el Köln Concert de Keith Jarrett en la maleta. En 1976 no era fácil conseguir los discos de la siempre sorprendente discográfica ECM, el jazz contemporáneo no era una de las prioridades culturales de aquella época. Cuando aquel disco doble del genial pianista norteamericano entró en casa, no sabía todavía que su música provocaría una de las sacudidas emocionales más memorables de toda mi vida.

Cogí disco y noté el tacto rugoso de la funda, olí el característico aroma del disco nuevo, vi la sugerente foto en blanco y negro, y colocando con suavidad la aguja sobre aquel vinilo escuché el cric sonoro de la aguja cuando impacta con el disco… En este breve instante, en aquellos pocos segundos ya se habían despertado de golpe cuatro sentidos! Ya estaba preparado, la aguja estaba a punto de entrar en el primer surco, y… tras el silencio, sonaron un sol, re, do, sol, re…. 5 notas que ya forman parte de la historia de la música. Ya no había marcha atrás, estaba atrapado para siempre.

ECM Records

Pocos meses después con la misma liturgia, escuché el disco debut de Return to Forever, editado también en ECM. Esta mítica banda capitaneada por el pianista Chick Corea había grabado el disco en 1972, 3 años antes que el Concierto de Colonia de Jarrett. Las primeras 4 notas sintetizadas, sol, re, re sol, son una invitación a volar, hipnóticas, dulces, son como una ola suave que va y vuelve. Pura magia.

Todo pasó aquel 1976, y desde entonces Chick y Keith me acompañaron para siempre. Keith Jarrett, nació en Allenton, Pensilvania en 1945. Desde muy joven ya demostró un talento descomunal con el piano y con apenas 6 años ya componía música. Art Blakey lo incorporó en sus Jazz Messengers y posteriormente formó parte del cuarteto de Carlos Lloyd donde coincidió con el que acabó siendo su batería predilecto, Jack DeJohnette. Miles Davis lo ansiaba en su grupo y, tras muchos intentos, fue a buscarlo con todos sus legendarios músicos, Chick Corea, Dave Holland, Wayne Shorter y Tony Williams al club de París donde actuaba en 1970 solo para convencerle. «Keith, ¿qué siente uno al ser un genio como tú?», le preguntó Miles a Keith tras un concierto. Jarrett y Correa tocaron juntos en el Festival de la Isla de Wight en 1970 interpretando el Spanish Key del disco Bitches Brew.  

Jarrett se convertía así en el futuro del piano y junto a Manfred Eicher de la compañía ECM empezó una carrera musical grandiosa y prolífica, con discos míticos como el My Song o Standards o con grabaciones tocando Bach, Shostakovich, Barber, Mozart, Handel… Pero sobre todo, Jarrett pasará a la historia por sus famosas improvisaciones grabadas en directo, Paris, Tokio, La Fenice, hasta su último concierto, el de Budapest del año pasado.

ECM Records

Chick Corea, nació en Florida en 1941. Empezó a tocar el piano con 4 años y aunque sus estudios fueron clásicos pronto se decantó por el jazz. Horace Silver y Bud Powell fueron sus influencias. Su carrera como pianista fue meteórica, tocó con Sonny Stitt, Stan Getz, Sarah Vaughan y reemplazó a Herbie Hancock en la banda de Miles Davis con quien estuvo más dos años. Fue el mismo Miles quien le persuadió de tocar el piano eléctrico. Poco después creó el grupo Return de Forever unos de los grupos fundamentales del Jazz-fusión junto a Stanley Clarke, Joe Farrell, Airto Moreira y Flora Purim con la discográfica ECM. Chick Corea era ecléctico, tocaba jazz, clásica, transitaba a través de diferentes géneros musicales en busca de sonoridades nuevas, la samba, el flamenco, el new age, música mestiza, componiendo un clásico del jazz como Spain o colaborando con Paco de Lucía, Carles Benavente y Jorge Pardo. Chick exploraba sonoridades con el arte del creador, generoso y empático, fue el músico de jazz que obtuvo el mayor número de Grammy de la historia, 23.

Vinilos y CDs comprados o prestados, Spotify, conciertos en el Palau de la Música, en el Grec o Auditori, vivencias irrepetibles junto a estos dos genios que con su música hicieron de este mundo un espacio más bonito y amable.

Aunque la belleza no dependa del formato, y los discos de Keith Jarrett y Chick Corea son extraordinarios, escuchar sus obras ya no es lo mismo. Con la música en streaming, hemos perdido toda la liturgia de los discos físicos y las acciones que despiertan otros sentidos. Ahora con un clic obtienes el premio, cuando antes todo era mucho más complicado. Primero escuchabas un tema por la radio y si te gustaba era esencial recordar el título de la canción o el intérprete. Después venía la aventura de encontrar la tienda (casi siempre era Discos Castelló), comprar el disco o el single, llegar a casa, sacar el celofán, abrir el disco, con sus fotos y textos, encender el equipo de música y poner el disco. Todo esto resumido ahora con un clic… Pero el esfuerzo entonces tenía premio. La gran diferencia es que escuchabas el disco entero, sin pausas, sin prisas, sin cortes, saboreando y descubriendo tema tras tema la totalidad de la obra… Un hecho impensable en la actualidad, en una época dónde la gente a duras penas escucha un solo tema entero, con la tentación de buscar otro, o abrir otra aplicación. La música incompleta, fragmentada, interrumpida, sin continuidad no puede ser escuchada, sólo oída, sin pausa no se puede apreciar la belleza, con prisas esquivas el detalle, la contemplación imposible. El arte como objeto de consumo, banalizado.

El retiro forzoso de Keith Jarrett y la muerte de Chick Corea han dejado huérfano el panorama jazzístico. Su capacidad interpretativa, lírica y creativa no tiene sustituto, sólo Brad Mehldau parece ser el único discípulo aventajado que pueda ocupar este espacio vacío, Hiromi Uehara también podría. Improvisar, crear espontáneamente está al alcance de pocos creadores, tanto Chick como Keith eran genios en este aspecto, tenían la capacidad de dibujar melodías, de pintar espacios y ritmos, de viajar cruzando sonoridades para llevarnos a la sublimación sensorial.

Sin música, la vida pierde el sentido” dijo Nietzsche.

Por suerte nos queda su música, pero sin Keith Jarrett y Chick Corea y sus pianos enmudecidos, la vida pierde emoción, creación, belleza y éxtasis. Qué tristeza…

Marco Mezquida ha sido el protagonista del primer concierto de 2021 en el 52 Festival de Jazz de Barcelona, 4 años después de su debut el 2017 en el homenaje al gran Tete Montoliu.

Cierre los ojos y escuche… Un piano y Marco Mezquida llenan la Sala Barts de música donde antes sólo había silencio, un silencio difícilmente soportable. La música como terapia para superar este embate emocional y confinar por unos momentos los estragos del virus.

El artista menorquín nos abre puertas y viajamos entre la dura realidad y otro mundo invisible. Este tráfico emocional imprescindible nos ha sido ocultado durante mucho tiempo, la música en directo tiene esto, la capacidad de transportarte, sentir y sonreír. Salir y viajar, prohibiciones asimiladas pero aceptadas menudo con acritud, esta es la apuesta del Festival de Jazz, disfrutar sin salir de Barcelona. Música km0.

Tener el Marco Mezquida entre nosotros es una suerte, un músico de esta categoría no debería ser ignorado ni por el público ni por la industria, su talento la ha convertido en una de las estrellas emergentes del panorama musical internacional. Marco ha sido el protagonista del primer concierto del 2021del 52º Festival de jazz de Barcelona, ​​4 años más tarde de su debut el 2017 en el homenaje al gran Tete Montoliu.

El directo forma parte de su gira «All about Marco», una gira que incluye cada noche tres proyectos y tres formaciones diferentes, y con el mismo artista conversando con el público sobre su poética. Un concierto dividido en tres: Talismán. Beethoven Collage, y el regreso al festival del proyecto que lidera con el guitarrista flamenco nacido en Cornellà de Llobregat Juan Gómez ‘Chicuelo’.

Son poco más de las 20.10 h. y Marco sale al escenario, visiblemente feliz y sólo le salen palabras de agradecimiento recordando lo difícil para un músico de estar callado, de no conectar con el público. Gracias, gracias, gracias, dice.

Marco Mezquida

Y comienza Talismán acompañado por Martín Meléndez al violonchelo y Aleix Tobías a la percusión. Todo comienza a fluir, todo se impregna de sonidos cercanos y lejanos, ritmos latinos y turcos, melodías americanas y contemporáneas, una fusión vigorosa que transita entre el lirismo y los sonidos urbanos. Marco es generoso y deja que sus músicos expresen y vuelen con él, todos 3 compactos y liberados al mismo tiempo con la musicalidad como único camino. No es cuestión de preguntarse si esto es Jazz o no, el concepto no importa, es la travesía entre estilos que marca el objetivo, que no es otro que construir música y hacerla bella y gozosa.

Beethoven Collage es el homenaje que Mezquida cuanto al compositor alemán en el 250 aniversario de su muerte, el Jimi Hendrix de la improvisación como dice él mismo. Esta segunda parte demuestra la versatilidad del pianista y la capacidad de reinterpretar con un compromiso constante por la musicalidad. Acompañado por Masa Kamaguchi al bajo, David Xirgu a la batería y Pablo Selnik a la flauta, todo fluye, como un río que atraviesa dos siglos y medio de música, donde los ritmos tradicionales, el jazz y el flamenco se entrelazan y se separaron como un rizoma, de manera orgánica, sutil y enérgica.

La sorpresa de la noche, el arte de Silvia Pérez Cruz, que consigue crecer más aún acompañado por su gran amigo Marco Mezquida transforma la música, la recrea, la deconstruye para dibujar con el colores de raíces latinas unas composiciones llenas de tradición y profunda renovación. Aires nuevos nacidos del amor al pasado. En como interludio entre la segunda y tercera parte, la sorpresa de la noche, el arte de Sílvia Pérez Cruz que logra crecer más aún acompañado por su gran amigo Marco. Ellos dos son puro encantamiento, la fascinación de la voz y el lirismo del piano en perfecta armonía. Música a flor de piel, sensual. El público contiene la respiración. Silencio. Un regalo.

Al final aparece Chicuelo y la magia con Marco se volvió a producir. Hablan un lenguaje común nacido de los ritmos del Mediterráneo que ellos comparten y de una Barcelona rumbera, flamenca y jazzística. Todo comenzó con aquel disco grabado en 2017 en el Taller de Músics donde ellos dos son profesores. Una conexión musical de colores llamativos, intensidades vitales y emociones comunes. El concierto se llenó de referencias musicales vividas, mezcla de aguas marinas, de sonidos globales. Los dos maestros acompañados a la percusión por un inspirado y luminoso Paco de Modo hipnotizaron al público enmascarado de la sala Barts. Marco y Chicuelo conversan, se explican con un idioma donde todo se mezcla, con raíces mestizas, poniendo una técnica prodigiosa al servicio de la creación artística, con sutileza y amor por la música.

Marco Mezquida ya es una realidad y este concierto certifica su capacidad camaleónica y versátil de combinar estilos y formaciones sin perder precisión ni convicción. Su musicalidad es capaz de deslumbrar y de llevar al público a una profunda reflexión, abriendo puertas donde no existen fronteras, donde el arte universal es la cuna y donde la creatividad está al servicio de emociones vitales y inefables.

Así ha comenzado el 52 Festival de Jazz de Barcelona en 2021, un ágora de creación artística de primer nivel, abierto a todos, en un tiempo convulso donde la cultura se debe defender como un bien de primera necesidad.

Artículo publicado el 22 de enero en Públic, en catalán:

Tot sobre Marco i la música

Marco Mezquida ha estat el protagonista del primer concert del 2021 del 52è Festival de Jazz de Barcelona, 4 anys més tard del seu debut el 2017 en l’homenatge al gran Tete Montoliu.

Tanqueu els ulls i escolteu… Un piano i Marco Mezquida omplen la Sala Barts de música on abans només hi havia silenci, un silenci difícilment suportable. La música com a teràpia per superar aquest embat emocional i confinar per uns moments els estralls del virus.

L’artista menorquí ens obre portes i viatgem entre la dura realitat i un altre món invisible. Aquest trànsit emocional imprescindible ens ha estat ocultat durant molt de temps, la música en directe té això, la capacitat de transportar-te, sentir i somriure. Sortir i viatjar, prohibicions assimilades però acceptades sovint amb agror, aquesta és l’aposta del Festival de Jazz, gaudir sense sortir de Barcelona. Música km0.

Tenir el Marco Mezquida entre nosaltres és una sort, un músic d’aquesta categoria no hauria de ser ignorat ni pel públic ni per la indústria, el seu talent l’ha convertit en una de les estrelles emergents del panorama musical internacional. Marco ha estat el protagonista del primer concert del 2021del 52è Festival de jazz de Barcelona, 4 anys més tard del seu debut al 2017 en l’homenatge al gran Tete Montoliu.

El directe forma part de la seva gira “All about Marco”, una gira que inclou cada nit tres projectes i tres formacions diferents, i amb el mateix artista conversant amb el públic sobre la seva poètica. Un concert dividit en tres: Talismán. Beethoven Collage, i el retorn al festival del projecte que colidera amb el guitarrista flamenc nascut a Cornellà de Llobregat Juan Gómez ‘Chicuelo’.

Son poc més de les 20.10h i Marco surt a l’escenari, visiblement feliç i només li surten paraules d’agraïment recordant com és de difícil per un músic d’estar callat, de no connectar amb el públic. Gràcies, gràcies, gràcies, diu.
I comença Talismán acompanyat per Martín Meléndez al violoncel i Aleix Tobies a la percussió. Tot comença a fluir, tot s’impregna de sons propers i llunyans, ritmes llatins i turcs, melodies americanes i contemporànies, una fusió vigorosa que transita entre el lirisme i els sons urbans. Marco és generós i deixa que els seus músics s’expressin i volin amb ell, tots 3 compactes i alliberats al mateix temps amb la musicalitat com a únic camí. No és qüestió de preguntar-se si això és Jazz o no, el concepte no importa, és la travessa entre estils que marca l’objectiu, que no és altre que construir música i fer-la bella i joiosa.

Beethoven Collage és l’homenatge que Mezquida fa al compositor alemany en el 250è aniversari de la seva mort, el Jimi Hendrix de la improvisació com diu ell mateix. Aquest segona part demostra la versatilitat del pianista i la capacitat de reinterpretar amb un compromís constant per la musicalitat. Acompanyat per Masa Kamaguchi al baix, David Xirgu a la bateria i Pablo Selnik a la flauta, tot flueix, com un riu que travessa dos segles i mig de música, on els ritmes tradicionals, el jazz i el flamenc s’entrellacen i se separaren com un rizoma, de manera orgànica, subtil i enèrgica.

La sorpresa de la nit, l’art de Sílvia Pérez Cruz, que aconsegueix créixer més encara acompanyat pel seu gran amic Marco

Mezquida, transforma la música, la recrea, la desconstrueix per dibuixar amb el colors d’arrels llatines unes composicions plenes de tradició i profunda renovació. Aires nous nascuts de l’amor al passat.I com a interludi entre la segona i tercera part, la sorpresa de la nit, l’art de Sílvia Pérez Cruz que aconsegueix créixer més encara acompanyat pel seu gran amic Marco. Ells dos son pur encantament, la fascinació de la veu i el lirisme del piano en perfecta harmonia. Música a flor de pell, sensual. El públic conté la respiració. Silenci. Un regal.

A al final apareix Chicuelo i la màgia amb Marco es tornar a produir. Parlen un llenguatge comú nascut dels ritmes de la Mediterrània que ells comparteixen i d’una Barcelona rumbera, flamenca i jazzística. Tot va començar amb aquell disc gravat el 2017 al Taller de Músics on ells dos son professors. Una connexió musical de colors llampants, intensitats vitals i emocions comunes. El concert es ple de referències musicals viscudes, mescla d’aigües marines, de sons globals. Els dos mestres acompanyats a la percussió per un inspirat i lluminós Paco de Mode van hipnotitzar al públic emmascarat de la sala Barts. Marco i Chicuelo conversen, s’expliquen amb un idioma on tot es barreja, amb arrels mestisses, posant una tècnica prodigiosa al servei de la creació artística, amb subtilesa i amor per la música.

Marco Mezquida ja és una realitat i aquest concert certifica la seva capacitat camaleònica i versàtil de combinar estils i formacions sense perdre precisió ni convicció. La seva musicalitat es capaç d’enlluernar i de portar el públic a una profunda reflexió, obrint portes on no existeixen fronteres, on l’art universal n’és el bressol i on la creativitat està al servei de emocions vitals i inefables.

Així ha començat el 52è Festival de Jazz de Barcelona al 2021, una àgora de creació artística de primer nivell, obert a tothom, en un temps convuls on la cultura s’ha de defensar com un bé de primera necessitat.

«El jazz es para mí una especie de presencia continua, incluso en lo que escribo. Mi trabajo de escritor se da de una manera en donde hay una especie de ritmo, que no tiene nada que ver con las rimas y las aliteraciones, si no una especie de latido, de swing, como dicen los hombres de jazz, que si no está en lo que yo hago, es una prueba de que no sirve y hay que tirarlo», decía Julio Cortázar. Y quienes aman el jazz y viven en Madrid están de suerte: del 5 al 29 de noviembre se va a celebrar el Festival Internacional de Jazz. Eso sí, con muchas medidas de seguridad sanitaria y algunas restricciones a causa de la pandemia.

Por esta razón, en esta singular edición, JazzMadrid ha apostado sobre todo por lo local. Las limitaciones de viajar, confinamientos y otras circunstancias no han hecho posible la presencia de algunos músicos extranjeros. En todos los recintos y locales donde se celebren actividades se guardarán además las medidas sanitarias dictadas por las autoridades.

Habrá conciertos, cine, libros, teatro, conferencias, debates y exposiciones, siempre con el Jazz en el centro: flamenco con el trompetista Enriquito, y con los múltiples instrumentos de Tino di Geraldo, Javier Colina, Josemi Carmona, Antonio Serrano y Borja Barrueta. Estarán también los pianistas David Dorantes y Daniel García, el contrabajista Pablo Martín Caminero (que estrena disco) y la actuación de la flautista María Toro, una de las grandes revelaciones de nuestro jazz. No olvidemos las Tendencias experimentales, con el Ambient Jazz Trío del guitarrista Suso Sáiz y el proyecto Plutón de Ernesto Aurignac, además de la propuesta vanguardista del trío formado por Lucía Martínez (batería), Juan Saiz (saxo) y Baldo Martínez (contrabajo). Y la participación del quinteto Machetazo. 

No faltará una amplia presencia de mujeres, ya que estarán también, entre otras, la flautista y alumna de Jorge Pardo Trinidad Jiménez, así como  la cantaora Rocío Márquez, la violinista Maureen Choi, la pianista Constanza Lechner y la cantante Mariola Membrives.

La Banda Sinfónica Municipal de Madrid, dirigida por el maestro Jan Cober, dará a su vez un concierto con la intención de repasar algunos estándares del jazz, para lo cual contará con invitados como Luis Cobos, Aurora García, Pedro Ruy Blas, Pepe Sánchez o Jayme Marques.

Iñaki Salvador y David Sancho al piano y una pareja maravillosa: Maria Berasarte y Pepe Rivero forman también parte del elenco de músicos que estarán en este Festival. 

Por último la clausura, el 29 de noviembre, se anuncia el homenaje-recuerdo al pianista cubano Bola de Nieve, un reconocimiento protagonizado por Chano Domínguez (recién galardonado con el Premio Nacional de Música este año) y la tonadillera Martirio, también Premio Nacional de Música (2016).

Conferencias, debates, exposición de fotografías, teatro, literatura o películas completan el panorama de actividades en torno al Jazz que podrán presenciarse desde diferentes ámbitos: Biblioteca Nacional, Cineteca, Círculo de Bellas Artes, Auditorio Nacional, Centro Cultural de la Villa Fernán-Gómez, la Caja de Música de Centro Cibeles o el Centro de Cultura Contemporánea Conde Duque…

Se puede consultar toda la programación, horarios y precios en: https://festivaldejazz.madrid.es/

Si no recuerdo mal en el otoño de 2008, pude ver en el marco del festival de documentales In-Edit de Barcelona un entretenido y desenfadado cortometraje llamado ‘What´s Happening? The Beatles In The USA 1964’ dirigido por un realizador que años después se consagraría como un experimentado especialista en trabajos de este tipo, Albert Maysles, a cuya autoría debemos el magnífico ‘Gimmie Shelter’ de 1970, histórico documento sobre la trágica muerte de un asistente al concierto que los Rolling Stones dieron en diciembre de 1969 en Altamont.

Hay una secuencia en este documental que a mi juicio, muestra muy brevemente, de manera si se quiere muy sutil, y con toda seguridad en modo alguno premeditada por Albert Maysles, pero de manera exacta y objetiva quién y cómo era John Lennon. Recién llegado el grupo a Nueva York para hacer su primera gira por Estados Unidos, los cuatro van en coche desde el Aeropuerto hasta su hotel atravesando las anchas y extensas avenidas de Manhattan. Paul, George y Ringo miran extasiados los rascacielos, los escaparates de las tiendas, un poco como los típicos chicos de pueblo que llegan a la ciudad por primera vez, maravillados con lo que están viendo y diciéndose unos a otros: “¡Hey! ¿has visto eso?”, “¿Y ese edificio? ¡fíjate!…” y el único que no pega la cara a los cristales ni despega los labios, sino que tan solo, con la mirada ausente, les mira por un momento y esboza una discreta sonrisa, como diciendo: “en el fondo, son como niños”, es John Lennon.

Esa anécdota refleja perfectamente el carácter, la personalidad y la mentalidad de ese músico que hoy habría cumplido 80 años y que se convirtió en un símbolo de rebeldía, transgresión y ruptura tanto para su generación como para todas las posteriores. Un artista que creó la banda de rock´n´roll que cambió la historia, con la que se atrevió a romper los mismos moldes que había creado en su etapa final con esa misma banda, The Beatles. E igualmente un luchador; su actitud personal, aún a costa de enfrentarse abiertamente a dos de los gobiernos más poderosos del mundo, Gran Bretaña y Estados Unidos, y quien sabe si pagando con su vida ese desafío, defendió siempre posiciones políticas en apoyo radical de la paz frente al belicismo y el antiimperialismo, de igualdad entre los pueblos, de lucha contra el racismo e incluso de denuncia y crítica al heteropatriarcado, siendo pionero en hacer suyas esas luchas que hoy siguen presentes en el debate político social en nuestra sociedad.

“El sueño ha terminado. Debo volver a la realidad”

Describir todos los episodios en los que John Lennon mostró su carácter rebelde, inconformista, revolucionario incluso, excede con mucho la extensión de un artículo de estas características y en muchos casos, son ya sobradamente conocidos: El “Bed-In” con Yoko Ono en Amsterdam, la portada de su disco ‘Unfinished Music Vol.1: Two Virgins’, la llamada a la reivindicación social en “Working Class Hero”… sin embargo, existe uno que entiendo que es el más definitorio y quizá menos reconocido: su papel en el final de los Beatles. Cuando Allen Klein y Paul McCartney estaban inmersos en un disparatado intento de hacer de la marca y la imagen de los Beatles una máquina de hacer dinero a toda costa, John Lennon fue el primero, ya en 1968, que quiso acabar con esa idea, que finalmente se revelaría un fracaso total. “No sé cuando me di cuenta de que ya no creía en los Beatles. Empecé a descartar cosas en las que ya no creía. Los Beatles fueron lo último que descarté, porque significó tomar conciencia de que ya no creía en ninguna clase de mitos, y el mito creado en torno a los Beatles era uno más. El sueño ha terminado, y no hablo solamente de los Beatles, sino de todo el rollo generacional. El sueño ha terminado y tenemos, o por lo menos yo personalmente, tengo que bajar a la realidad”.

La música como mensaje antiimperialista

Y John bajó a la realidad. Y la realidad que descubrió no le gustó. Libre de los Beatles y con idea de enfocar su carrera musical en solitario desde otra perspectiva muy distinta, puso su talento, sus canciones, su imaginación y su toda su actitud vital al servicio de todas las causas humanitarias, democráticas y revolucionarias por las que sentía personalmente interpelado.

En primer lugar, ya antes de la separación del grupo, en marzo de 1969 grabó el legendario himno “Give Peace a Chance”, que llegó a ser coreada por más de 200.000 personas en una gigantesca manifestación contra la guerra de Vietnam en Washington. Como gesto de protesta y rechazo por la intervención del gobierno británico en la guerra de Biafra y por su apoyo a Estados Unidos en Vietnam, devolvió envuelta en papel higiénico la medalla de caballero del imperio británico que se le concedió unos años antes a las autoridades de su país, lo cual fue considerado por el gobierno de su majestad una afrenta y un acto de “anti patriotismo” que le creó serias dificultades en el futuro.

Tras la masacre perpetrada por el ejército británico en el tristemente célebre “Bloody Sunday” en enero de 1972 contra la población civil indefensa de Irlanda del Norte, no dudó en afirmar que si tuviera que elegir entre las fuerzas armadas que habían disparado contra manifestantes pacíficos y el I.R.A., estaría siempre del lado de éstos últimos. Contribuyó con cuantiosos donativos solidarios a la caja de resistencia de numerosos movimientos huelguísticos, como por ejemplo el del Colectivo de Trabajadores de los Astilleros de Clydeside en su huelga de 1971 y apoyó públicamente al movimiento de las Panteras Negras en los USA en su lucha contra el racismo y la violencia gubernamental contra los movimientos antirracistas.

Musicalmente, existió una coherencia a mi juicio admirable entre ese compromiso político y su reflejo en muchas de sus canciones más emblemáticas. Si la ya mencionada “Give Peace A Chance” fue de facto el himno de los activistas opositores a la guerra de Vietnam, idéntica repercusión tuvo en el movimiento contra esa guerra criminal e imperialista “Happy Xmas (War is Over)”. Muy significativa, como decíamos al principio, es la letra de una canción como “Woman Is The Nigger Of The World”, dura crítica al heteropatriarcado, en la que Lennon dice textualmente: “La mujer es el esclavo de los esclavos, y está bien ¿verdad? / la insultamos todos los días en la televisión / y todavía nos preguntamos por qué no tiene agallas ni confianza / cuando es joven matamos su voluntad de ser libre / mientras le decimos que no sea tan inteligente, la degradamos por ser ignorante”.

Pero sin embargo, la canción que aparentemente es una bonita, romántica e idealista balada, que ha sido utilizada incluso en anuncios de televisión, e indudablemente la canción más conocida de John Lennon, “Imagine”, si se analiza en profundidad, es la proclama quizá más subversiva y revolucionaria políticamente que se haya escrito en la historia de la música popular contemporánea. En “Imagine” se escriben cosas como las siguientes: “Imagina que no existe el paraíso / es fácil si lo intentas / ningún infierno bajo nosotros / por encima de nosotros solo el cielo / imagina que no existen países / no es difícil / nada por que matar o morir / y ninguna religión también.

Imagina a toda la gente / viviendo la vida en paz / imagina que no existen propiedades / me pregunto si puedes hacerlo / una hermandad de la humanidad / compartiéndolo todo / Puedes decir que soy un soñador / pero no soy el único / espero que algún día te unas a nosotros”.

Una canción que cuestiona todas las construcciones ideológicas de la burguesía y el capitalismo: Imaginar un mundo sin estados, sin religiones, sin propiedades, una humanidad que comparte colectivamente lo que la tierra nos puede dar… y llamar a la lucha por construir ese mundo.  ¿Alguien puede sostener que esta visión del mundo es sustancialmente distinta de la que idearon y por la que lucharon Marx, Lenin o Bakunin?

Obviamente, nada de esto pasó desapercibido para el poder. En 1972, recién reelegido como presidente Richard Nixon, decidido “halcón” del ala ultraconservadora del Partido Republicano, se publicaron en el Washington Post en principio de manera muy discreta, informaciones que hablaban de ciertas irregularidades surgidas durante la campaña electoral que desembocarían en el escándalo Watergate. A medida que esas irregularidades empezaban a cobrar entidad, Nixon trató de distraer la atención tomando a John Lennon como cabeza de turco, acusándole de “comunista” e iniciando una batalla legal por expulsarle de Estados Unidos, hechos que se explican de manera muy bien documentada en el magnífico documental ‘Los EE.UU. contra John Lennon’ dirigido por David Leaf en 2006 y en el que participaron personalidades como Noam Chomsky, David Fenton o Gore Vidal entre otros.

John Lennon se quedó en los Estados Unidos. En 1974 Nixon fue el primer presidente en la historia de ese país que tuvo que presentar su renuncia al cargo dimitir al demostrarse que había mentido sobre su implicación en el caso Watergate.

Para terminar, una anécdota que entiendo que no deja de tener una fuerte carga simbólica sobre la fuerza ética y moral que la actitud y la música de John Lennon dejó a la humanidad, por encima incluso de prejuicios ideológicos. Durante los años 60, fruto del conflicto entre los Estados Unidos y Cuba, las autoridades revolucionarias de la isla consideraron el rock´n´roll un fenómeno de “diversionismo ideológico” y fue un estilo de música, incluidos los Beatles, considerado “contrarrevolucionario”. Años después, afortunadamente el gobierno revolucionario cubano rectificó ese absurdo y erróneo criterio y hoy es conocida mundialmente la estatua de John Lennon erigida en un céntrico parque de La Habana, a escasos metros de un mítico club de rock cubano que no por casualidad lleva el nombre de “Submarino Amarillo”.

Mariano Muniesa junto a la estatua de John Lennon en La Habana

Precisamente uno de los grandes músicos contemporáneos cubanos, Silvio Rodríguez, a modo de introducción recitada a su canción “Sueño con serpientes”, grabó en 1978 estas palabras extraídas de un conocido poema de Bertold Brecht: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles”.

No tengo la menor duda de que John Lennon era uno de los imprescindibles. Y lo seguiría siendo si hoy, hubiera cumplido 80 años.

La iconoclasta y revolucionaria poeta argentina Alejandra Pizarnik, escribió a finales de 1970 entre sus poemas uno muy especial, que quiso dedicar a la diosa blanca del blues, a Janis Lyn Joplin, que tal día como hoy, un 4 de octubre de hace 50 años, entró en el largo viaje a la eternidad. En ese emotivo poema, en el que la autora quizá vio en Janis un espejo de sí misma o quien sabe si su propio final –se suicidó dos años después, en 1972, después de dos intentos frustrados justo en este crucial año de 1970- con una amargura teñida de evocación, lo siguiente:

“Así como duerme la gitana de Rousseau, 
así cantás, más las lecciones de terror.
Hay que llorar hasta romperse
para crear o decir una pequeña canción,
gritar tanto para cubrir los agujeros de la ausencia
eso hiciste vos, eso yo.
Me pregunto si eso no aumentó el error.
Hiciste bien en morir,
por eso te hablo,
por eso me confío a una niña monstruo”.

La cantante, la artista, la rockera, la voz, pero por encima de todo, la mujer que murió en una sórdida habitación de hotel en la madrugada del 4 de octubre de 1970 en Los Angeles, Janis Joplin, dejó por supuesto el recuerdo de interpretaciones en directo absolutamente inolvidables, discos que son puro patrimonio de la historia de la música popular contemporánea, pero quizá sobre todo el coraje y la valentía de una mujer que rompió todos los esquemas y arquetipos dominantes en el mundo del rock hasta ese momento.

Ello explica en gran medida como y por qué 50 años después se la sigue recordando con la admiración que fue capaz de despertar en los escasos cuatro años en los que su genio, su talento, su sensibilidad y su magia cautivó a todo el universo del rock. Pero más allá de los lugares comunes, de lo que otros muchos medios escribirán en estos días a golpe de Wikipedia, quiero en esta semblanza poner en valor otros aspectos de la vida y de la obra de Janis Joplin que entiendo son más determinantes que los datos de ventas de discos o entradas vendidas, y que me parece que ofrecen una foto más realista, más limpia, mas veraz de lo que era aquella fuerza de la naturaleza, aquella explosión ardiente de sentimiento, aquella maravillosa, contradictoria, poliédrica y fascinante mujer.

Se asocia a Janis Joplin con el rock y se la ha considerado siempre una figura clave de la historia del rock. Sin que ello deje de ser verdad, lo cierto es que Janis fue esencialmente una blueswoman, una cantante de blues que venía de la tradición de Ma Rainey, Memphis Minnie o Bessie Smith, mujeres que lucharon en la América de la primera mitad del siglo XX en un entorno sumamente hostil de pobreza y exclusión social, machismo y racismo por ser las protagonistas de sus propias vidas, por salir de aquella sociedad que las marginaba y que reivindicaban, por encima de todo, su libertad y su identidad.

Janis Joplin fue en los años 60 la continuadora en la música del espíritu rebelde de aquellas mujeres que hicieron del blues el vehículo para expresar, con dolor, con ira, con desgarro, su protesta ante el rol que la sociedad les adjudicaba. Si Angela Davis fue en lo político y en lo social la gran revolucionaria, la gran agitadora de la conciencia de las mujeres americanas negras oprimidas, Janis, probablemente no de una manera consciente, pero sí sumamente efectiva, empoderó a miles de mujeres que mirándose en su ejemplo, rompieron tabúes, se decidieron a seguir su vocación y se atrevieron a ser libres. Pienso que Janis Joplin nunca pronunció la siguiente frase pensando en el potencial revolucionario que encierra, y sin embargo, es una de las más radicales llamadas a la rebeldía que he escuchado junto a la letra de “Imagine” de John Lennon o “Street Fighting Man” de los Rolling Stones: “Es difícil ser libre, pero cuando funciona ¡vale la pena!”.

Janis Joplin en el escenario, cuando exhalaba blues dejándose trozos de sí misma en cada canción, Janis no cantaba… Janis, literalmente, sangraba. Era reamente sobrecogedor ver aquella atormentada y hermosa alma llena de cicatrices cantar, vibrar, vivir… y poco a poco, morir.

Janis Joplin luchó por ser una artista reconocida, por que se comprendiera y valorase su música y merced a su inquebrantable voluntad, a su convicción y a su talento, lo logró. Pero la factura que tuvo que pagar por hacer realidad su sueño fue demasiado alta y muy probablemente estuvo muy relacionada con su triste y prematuro final.

Desde que Albert Grossmann, manager de Bob Dylan, al igual que todos los asistentes al Festival de Monterey de 1967 la descubrieron tras la estremecedora actuación que ofreció junto a sus Big Brother & The Holding Company y la contrató como artista de su agencia de management, la vida de Janis Joplin entró en una vorágine de conciertos, giras, grabaciones y viajes tan estresante, que llegado un momento solo pudo sobrellevar a base del consumo de drogas, especialmente la más dura y letal: la heroína.

Ello unido a la inmensa soledad que sentía en el centro de todo aquel torbellino – “En el escenario le hago el amor a 25000 personas diferentes. Luego, al terminar, me voy sola a casa”, dijo en cierta ocasión-, la frustración que le producía no poder desarrollar relaciones sentimentales duraderas y fuertes y la sensación a menudo de sentirse explotada, por un lado la llevaban a refugiarse en el escenario como válvula de escape de toda la presión que conllevaba a finales de los años 60 ser toda una estrella de rock, y allí, desnudarse emocionalmente, hacer estallar su corazón de pasión, entrar en un trance que se contagiaba a todos los que la veían y la escuchaban en directo. Como he dicho en más de una ocasión, Janis Joplin en el escenario, cuando exhalaba blues dejándose trozos de sí misma en cada canción, Janis no cantaba… Janis, literalmente, sangraba. Era reamente sobrecogedor ver aquella atormentada y hermosa alma llena de cicatrices cantar, vibrar, vivir… y poco a poco, morir.

Pero tras esas dos horas de orgasmo que duraban los conciertos, volvía la soledad, los viajes interminables, ese mundo que ella no comprendía y que tampoco la comprendía a ella. Entonces es cuando aparecían, a modo de anestesia, el alcohol y las drogas. Dos monstruos que poco a poco la fueron devorando. Hasta que el 4 de octubre de 1970, la heroína le dio el último bocado.

Desde que tuve ocasión de conocer San Francisco, su barrio, su ambiente, desde que descubrí su música, sus canciones, desde que vi sus actuaciones, muy especialmente cuando acepté la proposición de Ediciones Cátedra en 2002 de escribir su biografía y por tanto, buceé intensamente en toda su vida, siempre percibí, y sigo percibiendo en Janis Joplin la quintaesencia de la intensidad, del sentimiento, de la sinceridad y de la magia en la música.

No me importa confesarlo; siempre he admirado a Janis Joplin. Fue, es y será una mujer capaz de removerme muy dentro, de tocarme la fibra más sensible y con cuya música puedo emocionarme por la brutal veracidad de su corazón, de su voz, de sus vísceras. Si el arte, la poesía, la música, si la cultura entre otras muchas cosas, tiene el valor de elevar la conciencia del ser humano a un nivel superior de entendimiento y sensibilidad, todo ello se hace real, se hace carne, se hace humanidad, se hace pasión y poder en Janis Joplin.

No dejen nunca de disfrutar de su música.

Take another little piece of my heart now, baby…

Una familia del País Valencià brinda una sorprendente contribución cultural a la comunicación entre personas en estos tiempos de confinamiento.

Se trata de Anna Franco Lluch, Andreu Garcia Garcia y Miquel Garcia Franco, que han compuesto desde su casa “Les panaeres del coronavirus”, que entroncan con una tradición de música popular de trabajo, vinculada a la jota. Una música y un ritmo enraizados en diferentes lugares, particularmente en Castilla y León.

Anna, Andreu i Miquel dedican estas ‘panaeres’ de raíz mediterránea, cargadas de ironía, sentido del humor y espíritu solidario, a quienes han padecido la pérdida de alguna persona, pero también a quienes “teniendo las de perder, no han perdido, sino que han encontrado”.

¿Por qué un artículo sobre BadBunny? Porque actualmente es una de las expresiones culturales más populares de nuestra sociedad.

El arte popular actual es una mezcla de moda, imagen y música. No solo la música, por lo tanto. Una canción que cuenta con videoclip tendrá muchas posibilidades más de obtener un número mayor de reproducciones. El tipo de arte que más gente sigue es una conjugación de un vídeo en el que hay muchas imágenes que cambian cada pocos segundos (el ejemplo más claro de esto son los videoclips de El mal querer que realizó la productora Kanada para Rosalía, sobre todo la canción de Malamente) y en el que la moda no solo viste a los que intervienen en el videoclip, sino que configura una escenografía propia que determina el contexto en el que ocurre. La moda, por lo tanto, aparece no solo en la ropa, sino en todos los elementos que lo componen. La riqueza conceptual de este tipo de arte suele aparecer en la moda y las imágenes. La música, aunque suene paradójico, es más un acompañamiento. Los jóvenes que escuchan a BadBunny seguramente se ven más influenciados por su forma de vestir y todo lo que aparece en sus videoclips que por la letra de sus canciones.

¿Por qué un artículo sobre BadBunny? Porque actualmente es una de las expresiones culturales más populares de nuestra sociedad. No solo su música, sino todo él. Podríamos detenernos a hablar sobre cómo hoy en día un artista no es solo su obra, sino también la forma en que se expone al público: declaraciones, stories, imágenes de Instagram. Me he dado cuenta de que, en los últimos días, los comentaristas de su nuevo disco (si es que tiene algún sentido hablar de disco en la actualidad; yo creo que no, que valdría más hablar de trabajo, y por decir algo, ya que no existe una palabra que describa la nueva forma que tienen los músicos de presentar sus canciones: las cuelgan una detrás de otra en su cuenta de youtube: ¿es esto un disco?) han estado de acuerdo en presentar a BadBunny como alguien que ha injertado conciencia de género en el reggaetón (algunas de sus gafas de diseñoson lilas). Esto es cierto, pero, desde mi punto de vista, no es lo más interesante de sus nuevas canciones.

Hay dos elementos que me han llamado la atención y ambos tienen que ver con la forma en que consumimos cultura y que están representados en la música del puertorriqueño. Son la ironía y la disociación. Ambos conceptos representados en la manifestación artística más representativa de nuestros gustos culturales: el videoclip. Elegiré una canción: “La difícil”. En el momento en el que escribo este artículo lleva ya 19 millones de reproducciones. Recomiendo escucharla y verla (las canciones, ahora, se ven).

La imagen y la música parecen ir en direcciones opuestas, pero, igualmente, no podemos evitar que nuestra mente las interprete al mismo tiempo. Esto es perturbador. Como una película en la que estamos contemplando una escena de terror y violencia y la música que la acompaña es ridícula, como de serie de humor en formato de veinte minutos. La chaqueta metálica con la música de Friends. Es aquí donde ocurre la disociación: nuestras orejas y nuestros ojos captan cosas distintas al mismo tiempo. Esto, si se piensa bien, es algo muy extraño. Entonces, lo que vemos y escuchamos es lo siguiente: una canción que habla sobre una chica a la que todo el mundo desea y que quiere acostarse con el cantante de la canción (¿es Bad Bunny? Ahora veremos que no), pero que, en realidad, pues eso, se hace la difícil.

Ahora estamos viendo el videoclip y lo que vemos no tiene nada que ver con lo que se dice en la canción. Asistimos a la vida de una modelo. Tiene una hija, a la que quiere y con la que no se lo podría pasar mejor. Trabaja de modelo en muchos eventos. Su vida es melancólica. Se nos muestra la forma en que está sexualizada: baila en un cásting y uno de los hombres encargados de darle el visto bueno se la mira de arriba abajo. Vemos una fila de modelos y luego (las imágenes relampaguean las unas detrás de las otras) una fila de cabezas de maniquíes con peluca. No es tanto lo que son esas mujeres, como lo que la industria de la música hace con ellas. Vemos que se está grabando un videoclip (todo lo meta es representativo de nuestra cultura) y que Bad Bunny está presente en el rodaje. Se felicita con los contoneos de la artista, se ríe como una hiena. Lo que vemos es a Bad Bunny cantando una canción al mismo tiempo que se interpreta a sí mismo (aquí viene la ironía: toma de distancia respecto a la propia posición, vernos como si fuéramos otros).

Creo que la canción que escuchamos se corresponde con este segundo videoclip (el que representa que están grabando dentro del videoclip) y no con el primero. Es una crítica a su propia forma de hacer música, a la estética imperante que reduce a las mujeres a maniquíes. Quien canta es el otro, el personaje de este videoclip, que a su vez es él mismo, ya que es capaz de reconocerse. Pero más allá de esto, revela que nuestra forma de comportarnos respecto al arte consiste en dividir nuestros sentidos (que ya no captan un mensaje unificado) y en sentir que podemos vernos a nosotros mismos como quien mira a otra persona. Extraña cultura barroca. 

Conversación de Lourdes Lucía con Marisa Manchado Torres

Marisa Manchado Torres no es sólo compositora de música clásica y profesora. Es también un referente indiscutible en la musicología.  Infatigable en su preocupación por difundir la casi nula visibilidad de las mujeres en la música, en 1998 realizó la edición del libro Música y mujeres. Género y poder, una compilación de textos y ensayos con el feminismo como elemento de estudio dentro del campo de la musicología, una obra que se ha convertido en un clásico y en un estudio imprescindible para todas aquellas personas interesadas en la historia de la música, en el papel de las mujeres en la cultura y en el feminismo en general.

Más de 20 años después de la publicación de este ensayo, la editorial Ménades lo ha recuperado y actualizado.

Con la excusa de este libro hoy hablamos con Marisa Manchado Torres de música y mujeres.

Marisa Manchado Torres © IgnacioEvangelista

EC: Han pasado 20 años desde que este libro fue publicado por primera vez. Además del prólogo de Ángel Medina Álvarez, ¿Cuáles son las novedades más importantes de esta nueva edición?

MM: Ya solamente el prólogo del Catedrático Medina es suficientemente novedoso e importante para esta nueva edición, pero además la encuesta a las compositoras (mis colegas) ha sido actualizada, es decir ellas mismas han puesto al día (2019) sus respuestas, algunas han coincidido con lo que dijeron hace 20 años y ahora, y otras han actualizado, explayándose en ocasiones, pero se mantienen ambas para observar si ha habido o no diferencias sustanciales. Es interesante, porque constatamos que no ha habido tantos cambios.

Además, yo misma me he permitido introducir un artículo nuevo, sobre musicología y feminismo, el estado de la cuestión, que he titulado Declaración de intenciones: hacia una musicología feminista” y que aparece justo detrás del prólogo a esta nueva edición (incluimos también el prólogo a la primera edición en 1998). Es decir, hay una perspectiva histórica de los 21 años transcurridos en nuestro país.

Aparte, todas las colaboradoras han tenido la posibilidad de actualizar sus escritos y subsanar erratas de la edición anterior, que por cierto llevaba fuera de catálogo años y esta nueva edición ha llegado como agua caída del cielo, creo que pronto empezarán con la segunda edición de esta nueva.

EC: Hace unos años afirmabas en una entrevista que “La gran mayoría de mujeres dedicadas a la música ha sido silenciada por el sistema patriarcal. Entendí que teníamos una importante cuenta pendiente con la Historia”. ¿Ha cambiado algo en estos 20 años?

MM: Pues lamentablemente No. Las programaciones de los conciertos, siguen silenciándolas. Las historias de la música, también. Los conservatorios, ¡naturalmente!, no han incluido en sus programaciones el repertorio ¡inmenso y soberbio! de las mujeres a lo largo de la Historia, y la universidad, más de lo mismo; finalmente, un organismo público y dedicado a la música académica como es Radio Clásica, de Radio Nacional de España, se centra en el canon y no ve, ni va, ni escucha, ni oye, más allá; como ejemplo, todavía estoy esperando respuesta de su director (al cual escribí hace casi dos años) proponiéndole retomar el programa icónico “Mujeres en la Música”, al cual Amelia Díe dedica un capítulo en el libro. Y abundando en la gravedad del tema y en especial de los organismos públicos, algunos, que dependen directamente del Ministerio de Cultura, es decir del Estado Español, incumplen sistemáticamente la Ley de Igualdad…y nadie hace nada… por más que las asociaciones protesten o profesionales individualmente lo hagamos. En este caso concreto me pregunto ¿Qué hace el observatorio de Igualdad de Género en el ámbito de la Cultura?

En cualquier caso mi reflexión es, que esto sucede en nuestro sector profesional, porque no existe un tejido social lo suficientemente amplio y compacto como para exigir el cumplimiento de la Ley de Igualdad, es un sector con poco movimiento asociativo y muy pobre desde el punto de vista de las reivindicaciones.

EC: Joaquina Labajo habla en su capítulo del libro de la educación musical femenina, ¿Cuando hablamos de mujeres, está reservada esta educación a las familias acomodadas?

MM: En el caso del siglo XIX pues parece que sí, Labajo realiza un estupendo estudio al respecto.

EC: “Como ejemplo, y tal y como veremos más adelante, se pueden referir dos casos del siglo XIX: el mal no estaba en que Fanny Mendelssohn Hensel compusiera música, sino en que ganase dinero con ella; el mal no estaba en que Clara Schumann fuese una muy apreciada concertista, estaba en que pretendiese dedicarse a la actividad abstracta e intelectualizada y, por lo tanto, masculinizada, de la composición”, dice Teresa Cascudo cuando habla de musicología y feminismo. ¿Por qué se nos ha negado a las mujeres  históricamente la capacidad de creación intelectual?

MM: Las mujeres hemos sido el segundo sexo, como Beauvoir muy bien apellidó: hemos dependido de nuestro padre, nuestro hermano, nuestro marido y si no, de nuestro tío o del varón que más cerca estuviera, ¡y todo ello legislado! Este régimen de dependencia y esclavitud emocional (a veces también física) y desde luego intelectual, conllevaba una prohibición expresa de independencia económica, de autonomía financiera, por eso escandaliza que Fanny Mendelssohn quiera “profesionalizarse” y en el caso de Clara, que mantenía económicamente a un marido enfermo (Robert Schumann) y a sus 7 hijas e hijos, el “genio” es él, el marido Robert Schumann, aunque ella dirija sus obras, las interprete al piano por toda Europa y las corrija para las ediciones impresas; pero componer (y ella compuso mucho y bien) “es cosa de hombres”, componer es la actividad superior de un músico, especialmente en el Romanticismo, es estar en contacto con lo divino, con Dios, y ya se sabe que Dios es Hombre. En el caso de Clara y Robert disponemos de sus diarios en común, que son un documento de valor incalculable, pues en ellos constatamos las dificultades personales (emocionales) de Clara cuando componía, lamentándose muchas veces de pretender algo vedado a las mujeres, cito la más famosa:

«Alguna vez creí que tenía talento creativo, pero he renunciado a esta idea; una mujer no debe desear componer. Ninguna ha sido capaz de hacerlo, así que ¿por qué podría esperarlo yo?»

EC: Más adelante, Amelia Die Goyanes nos recuerda algunos casos como el de Alma Schindler, esposa de Mahler, quien le prohibió expresamente componer a su esposa o el de Anna María Scarlatti, hermana de Alessandro, que sufrió graves problemas por ser compositora. Pero la mayoría de las músicas han permanecido en el anonimato. Como mucho a las mujeres se le ha atribuido un tipo de música como las nanas, cantos plañideros y otras composiciones relacionadas con el papel que siempre se les ha atribuido a las mujeres: madres, esposas… ¿Es la música un vehículo de transmisión de ideologías?

MM: Esta pregunta me parece magnífica, me obliga a reflexionar, porque un lenguaje absolutamente abstracto, sin significado concreto de ningún tipo ¿de qué manera transmite ideología? Quizá por las funciones a las que esta expresión se adscribe, por los ritos a los que se asocia: por eso las nanas o las plañideras, nacimiento y muerte, lo irrenunciablemente terrenal, es femenino… y las misas de coronación o grandes oratorios litúrgicos, son mayoritariamente masculinos, como las óperas, el espectáculo total por excelencia.

EC: Carmen Cecilia habla de las compositoras en América Latina y Alicia Valdés específicamente en Cuba. ¿Es muy diferente su situación a la que han tenido y tienen en España?

MM: Bueno, el Patriarcado creo que es un sistema generalizado de construcción social, aquí, en el planeta Tierra… Cuba, por lo que yo he visto y vivido, ha hecho un intento de construcción de la igualdad entre razas, mujeres y hombres, clases sociales… pero eso, intento…

No, no creo que haya grandes diferencias, en todo caso nosotras ahora tenemos una estupenda Ley de Igualdad, que por cierto habrá que mejorar en el sentido de obligar a su cumplimiento en todos los ámbitos sociales, obligar a la Paridad, tal y como está redactada es fácil caer en la ambigüedad.

EC: En otros capítulos del libro Pilar Ramos analiza el protagonismo que alcanzaron las mujeres en el teatro musical del Siglo de Oro, en el que solían interpretar papeles de hombre, y Josemi Lorenzo Arribas trata de las ausencias y presencias de las mujeres en la historia de la música. Ana Vega Toscano traza un breve recorrido histórico de las compositoras españolas, comenzando por las juglaresas árabes.

Lamentablemente todo esto es casi desconocido por la mayoría de la gente. ¿No debería formar parte de la educación general la historia de las mujeres en la música?

MM: ¡Naturalmente! Pero volvemos a lo mismo, sin leyes que obliguen a rescatar a la mitad de la Humanidad del Silencio y del Olvido creo que va a ser muy complicado, largo y difícil.

EC: Ángeles Sancho Velázquez nos recuerda a la Salomé de Strauss y el mito de la mujer fatal, ¿cuál es el papel que generalmente representan las mujeres en las óperas?

MM: El tema de las protagonistas femeninas de las óperas es lo suficientemente rico y amplio que ocuparía varias tesis doctorales, de hecho alguna ya hay, fuera de España. Dicho en breve, las mujeres en el repertorio operístico o son tontas o son mártires, o son locas o son “fatales”, no encuentras una mujer autónoma, responsable e inteligente… salvo en autoras feministas, por supuesto, o excepciones gloriosas en el Barroco y el Clasicismo.

EC: Por último, la asociación Clásicas y Modernas, en colaboración con la Fundación SGAE Mujeres en la Música y Mujeres Creadoras de Música en España, publicó el año pasado el estudio ¿Dónde están las mujeres en la música sinfónica? Los datos que refleja este ensayo son estremecedores: solo el 1% de las obras programadas por las orquestas sinfónicas españolas en la temporada 2016-2017 corresponden a mujeres. Y en el caso de obras de autoría española el porcentaje es del 2%. Y en este periodo sólo el 5% de los directores de orquesta son mujeres. ¿Hay algún estudio similar sobre el papel que juegan las mujeres en la música moderna: industria musical, composición, festivales, etcétera?

MM: Supongo, que por música moderna te refieres a la música popular, pues precisamente AMCE (Asociación Mujeres Creadoras de Música en España) que aglutina a compositoras sinfónicas y modernas, ha participado en el estudio que mencionas y además, el próximo jueves 13 de febrero, presentará una exposición (fotografías y vídeos) con los testimonios de muchas de estas protagonistas en el Centro Cultural Conde Duque, en su Biblioteca Musical.

Será por la tarde y confío en que asistan muchas de estas creadoras con sus testimonios, que a menudo son bastante escandalosos; todo es mucho más descarado que en los medios profesionales de la música académica, donde como ya he dicho las mujeres a lo largo de la Historia, ni siquiera existimos, seguimos sin referentes femeninos, seguimos enseñando composición a nuestras alumnas bajo el canon exclusivamente masculino y así es difícil que ellas quieran seguir adelante con la profesión, eso por un lado, y por el otro las compositoras, en la actualidad, seguimos siendo la excepción… que confirma la regla.

https://www.marisamanchadotorres.com/

El próximo 30 de marzo a las 19.00 horas este libro será presentado en la Sala Gayarre, del Teatro Real, en un acto en el que intervendrán Begoña Lolo, Catedrática de la UAM y Académica de Bellas Artes de San Fernando, Juan Ángel Vela del Campo, crítico musical y colaborador de El País y Amelia Valcárcel, Catedrática de la UNED, Consejera de Estado.

Entrar pisando fuerte, eso es lo que ha hecho Nicki Nicole. La cantante de Rosario (Argentina) estrenó en abril: “Wapo Traketero”, con una maravillosa voz y un videoclip muy trabajado a cargo de Cocodrilo P&B, el vídeo está a punto de llegar a las 25 millones de visitas.

Pero ahí no se iba a quedar la historia. Después de arrasar con su primer single, hace unas semanas anunció que iba a formar parte del proyecto musical del productor Bizarrap, y de nuevo Nicki Nicole superó sus propias expectativas y las de los oyentes, el vídeo fue tendencia en Argentina, España y múltiples países y en una semana alcanzó 10.000.000 de reproducciones.

Fotografía Videoclip Años Luz de Mauro Ricart

Aunque los números no deban significar nada, el impacto generado está haciéndose eco en el mundo de la música, números acompañados de calidad musical sin duda, los elogios de sus compañeros de profesión no tardaron en llegar y ya empiezan a pedirse colaboraciones con grandes artistas como por ejemplo Paulo Londra.

Y aquí llega la gran pregunta: ¿Qué género musical hace Nicki Nicole? ya la han asociado con el Pop, el Trap e incluso si buscas en Google, el buscador te responde que es una cantante de rap.

En mi opinión, Nicki Nicole está totalmente alejada del último género, pero su música, de momento, consigue una buena mezcla entre la música urbana de su país y una voz maravillosa que la hace diferente del resto y le da un giro a la escena. 

Fotografía: Videoclip Wapo Traketero

No hay que olvidar, aun así, que la cantante solo tiene 3 temas publicados, su voz le permite dar mucha versatilidad a futuros temas y quizás lo que hace ahora Nicki no tenga nada que ver con su música dentro de un año.

El pasado 23 de agosto estrenó en su canal de youtube “Años Luz” y poco sabemos de sus próximos proyectos, ya está confirmada la colaboración con Duki, que quizás salga en el disco del argentino, y Big Ligas ya anunció su intención de colaborar con ella.

Lo que también es seguro, es que la carrera de Nicki Nicole es muy prometedora, habrá que seguirle la pista durante los próximos meses y no dejaremos de escuchar su música.

La concejal del distrito Moncloa-Aravaca (PP) se ha estrenado con ruido. Más bien con estrépito, con el escándalo que constituye prohibir la actuación de dos cantantes: Luis y Pedro Pastor, prevista en las fiestas del distrito municipal que gobierna. Mucho hablar de Constitución: «Nosotros, los constitucionalistas” para cargarse derechos fundamentales, como los recogidos en el art. 20:

Artículo 20 de la Constitución Española:

1. Se reconocen y protegen los derechos:
a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.

Luis pastor es un veterano, querido y respetado cantautor que había sido contratado por el anterior equipo municipal para actuar en las fiestas de Aravaca. El vídeo que encabeza estas líneas, grabado durante la presentación del libro Saramago. Un retrato apasionado (Clave Intelectual, 2011) en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en noviembre de 2011, refleja con claridad su pensamiento.

Pedro Pastor Guerra, su hijo, ha seguido el camino de Luis y recoge en las letras de sus canciones sus ideas de compromiso social.

Parece que al PP no le gusta la poesía, ni la libertad de expresión, ni de pensamiento. Y como si la ciudad fuera suya, prohíbe de forma caciquil la libertad artística y musical.

Pero la decisión de Sordo se le ha vuelto en contra. No sólo porque numerosas asociaciones vecinales se han manifestado en contra de esta prohibición. También porque el grupo musical que quería contratar, Los Fesser ha renunciado a hacerlo. Una decisión que les honra. Y han emitido este comunicado:

Y efectivamente, así lo dice:

"Si la  música es ruido
Que estallen los oídos
Que lo escuchen ahí arriba
Asesinos del arte
Los músicos no irán a ninguna parte".

El equipo de Espacio crítico expresamos desde aquí nuestra solidaridad con Luis y Pedro Pastor y nuestra admiración y respeto hacia Los Fesser, un grupo pequeño pero con una dignidad muy grande.

Brasil es un país musical, vivimos intensamente la música como parte de nuestro día a día, tenemos canciones para cada momento importante, para cada amor… hablamos de los y las artistas con el cariño de quién los conoce de toda la vida, aunque solo los hayamos visto de lejos en algún concierto, y a veces ni eso; el lanzamiento de un nuevo disco es motivo de largas conversaciones, sobre el ritmo, la poesía y la filosofía que abundan en sus letras. Escuchar, sentir y vivir la música hace parte de nuestra identidad cultural, como también lo hace llorar la muerte de un músico como a la de un ser querido que ha partido. Así fue con João Gilberto, uno de los más grandes músicos brasileiros, nació en Juazeiro, en Bahia, hace 88 años y ha fallecido recientemente.

João Gilberto es querido y admirado en Brasil por su arte, por haber creado un estilo revolucionario en la música brasileira, reinventado la forma de tocar la guitarra. En la composición “Chega de Saudade”, de Tom Jobim y Vinícius de Moraes, él presentó un ritmo sincopado, rompiendo el orden establecido, explorando la riqueza de acordes e incorporando elementos del jazz norte-americano. En ese momento surgió la bossa nova, teniendo como base el samba y samba canción. Para Caetano Veloso, João Gilberto innovó al sugerir una línea maestra del desarrollo del samba, con origen en el samba de rueda del Recóncavo baiano y maduración en el samba urbano carioca.

João Gilberto innovó también a la hora de cantar: utilizando técnicas de respiración de yoga, alargaba las frases melódicas sin perder el aliento, y cantando más bajo, podía adelantar o retrasar el canto en relación al ritmo, siempre que el ritmo fuera constante, creando así su propio tiempo. Ha introducido en la grabación de «Chega de saudade» el uso de dos micrófonos, uno para la voz y otro para la guitarra; hasta entonces, se grababa con un solo micrófono, destacando la voz en detrimento de la guitarra. Ha sido un revolucionario de la música, considerado por muchos como un artesano musical, ha reinventado canciones, recomponiendo ritmo, armonía y melodía.

Como movimiento musical, la bossa nova tuvo una vida corta e intensa: surgió en 1958 y duró hasta alrededor de 1963, pero abrió espacio a muchos artistas, como Baden Powell, Marcos Valle, Caetano Veloso, Chico Buarque, Gilberto Gil, Gal Costa, Maria Bethânia y muchos más.

En 1964, el álbum grabado junto con el saxofonista americano Stan Getz ganó el Grammy, premio análogo al Óscar en la música. En 2000 João Gilberto conquistó su segundo Grammy, en la categoría World Music, con el álbum João Voz e Violão, producido por Caetano Veloso. João Gilberto ha tenido su talento y genialidad reconocidos a nivel internacional, tanto en América cuanto en Europa y Japón. A ese reconocimiento internacional les damos mucha importancia en Brasil, quizá porque una parte nuestra necesita descolonizarse, quizá porque muchas veces nuestros gobernantes no dan el merecedor valor y apoyo a la cultura.

En este sentido, el actual gobierno ultra derechista de Jair Bolsonaro está quitando financiación a las políticas públicas dirigidas a la cultura; la poca o nula importancia que tiene el sector cultural para Bolsonaro quedó de manifiesto al no hacer ningún pronunciamiento sobre la muerte del padre de la bossa nova. Al ser presionado por periodistas se limitó en decir «era una persona conocida. Nuestros sentimientos a la familia, ¿ok?» además de la negación en decretar una jornada de luto nacional. Pero Brasil ha llorado su muerte, sabemos cuánto aportó a nuestro país y somos conscientes del maravilloso legado que ha dejado para todo el mundo.

Damos infinitas gracias a João Gilberto por la grandiosidad de su arte. Su música seguirá tocando nuestra alma y llenando nuestros corazones.

¡Gracias maestro!

Está en el ADN de la derecha, y es algo que es consustancial a su filosofía política, su pensamiento, su concepción de la sociedad y de la vida, e incluso me atrevería a decir que está hasta en lo más profundo de sus vísceras: la intolerancia, la incapacidad de asumir ni entender la posición del contrario y, sumado a ello, el odio a ese contrario. La derecha en el estado español, y muy especialmente en Madrid, soporta, aguanta, tiene que aplicarse aquello del “ajo, agua y resina”, frente a la existencia de un Madrid abierto al resto del estado y al resto del mundo, demócrata, consciente de la necesidad de progresar, evolucionar y volver a ser una capital referente en la defensa de los derechos humanos, comunidad de acogida de los refugiados y migrantes, multicultural y ecológica, que sea un modelo de ciudad donde la diversidad, la pluralidad y la libertad, a través de la cultura, se conviertan en sus señas más claras de identidad.

Pero a la derecha en Madrid, ese panorama les produce una pestilente mezcla de odio, desprecio e indignación. Envalentonados y ensoberbecidos –aunque atrapados en una trampa letal- por el soufflé de Monasterio, Abascal y el resto de energúmenos de la caverna ultra, envenenados por un resentimiento invencible contra quienes en 2015, por un instrumento como el voto popular llegaron al consistorio madrileño, ahora emborrachados de odio y sed de venganza, atacan con la saña propia de quienes no tienen ni programa, ni proyecto ni afán de crear un Madrid mejor, sino solamente odio y resentimiento revanchista. No lo podían soportar. Era escandaloso que “su” Madrid, la finca privada de los señoritos, fuese gobernada por esa plebe de rojos y rastas, de peludos y rapperos, de gays y lesbianas, que se atrevió a mandarles a la oposición.

Por culpa en gran parte de la incapacidad demostrada en los últimos meses previos a las elecciones en el ayuntamiento de Madrid, actitudes personalistas no exentas de una incomprensible arrogancia y operaciones políticas planeadas al margen de la transparencia y la lealtad exigible a quienes llegaron al ayuntamiento con la promesa de recuperar esa transparencia, el Madrid que se nos prometía–otra cosaha sido el resultado final-como una aspiración de cambio, libertad y progreso no revalidó una mayoría suficiente como para continuar en el consistorio. A consecuencia de esta situación, esas derechas perfectamente fotografiadas en la esperpéntica reunión de Colón, ahora que vuelven a mandar en su finca, ya no ocultan su sed de sangre.

En los últimos días hemos asistido a uno de los primeros y más significativos episodios del inicio de la caza de brujas, que tal y como sucedió por parte del grupo de presión del senador McCarthy en la América de los años 50, dirige su punto de mira hacia aquello que son conscientes que es más peligroso para sus inconfesables intereses: la cultura. La cultura entendida en primer lugar como un espacio de libertad, diversidad y debate, que crea masa crítica, que desentumece el pensamiento y que se constituye como un sector social no plegado a discursos preestablecidos sino que al contrario, pone en cuestión en muchas oportunidades la verdad “oficial”.

Una vez más, un músico valiente, comprometido y que podrá gustar más o menos, pero que nunca ha dejado de expresar en sus letras un mensaje crítico y sincero con aquello que en esta sociedad debe ser criticado, ha vuelto a ser el objetivo elegido por la derecha madrileña. Cesar Strawberry, líder de Def Con Dos, quien fue acusado de “enaltecimiento del terrorismo” y procesado en la Audiencia Nacional, la institución que tomó el relevo en los años de la transición del antiguo Tribunal de Orden Público franquista, ha visto como una vez más la censura cercena no solamente su derecho a la libertad de expresión, sino el derecho de todos los madrileños y madrileñas, y más concretamente el de los vecinos y vecinas de mi barrio, Tetuán, a disfrutar de la actuación de su ya legendario grupo, Def Con Dos.

Haciendo una vez más gala de esa mentalidad dictatorial, arbitraria y liberticida que como dije en el encabezamiento de este artículo, está en lo más intrínseco de la derecha española, el Ayuntamiento de Madrid ha decidido prohibir la actuación en las fiestas del barrio de Tetuán a Def Con Dos. En un twit emitido por la concejala del distrito, Blanca Pinedo Texidor, se dice textualmente: “Hemos cancelado el concierto de Def con Dos de mañana en el Parque Rodríguez Sahagún. Consideramos que no es digno de una institución que representa a los madrileños promover la actuación de un grupo cuyo cantante ha sido condenado por enaltecimiento del terrorismo”.

La concejala, manifestando o bien de un sectarismo propio de mentalidades muy alejadas de una concepción democrática de la vida y de la sociedad, o bien de una ignorancia palmaria que la incapacita abiertamente como cargo público, obvia el hecho público, notorio y demostrado de que Cesar Strawberry, en la causa abierta bajo esa acusación hace cuatro años, ha sido dos veces absuelto de tales supuestos delitos, y que ante los sucesivos recursos presentados, existe ahora mismo un recurso de amparo interpuesto por su defensa ante el tribunal constitucional que está pendiente de resolver. Por lo tanto, si esta concejala tuviera alguna noción mínima de los principios generales del derecho, o si alguno de sus asesores lo tuviera, sabrían que Cesar Strawberry NO ESTÁ CONDENADO EN SENTENCIA FIRME Y DEFINITIVA POR DELITO ALGUNO DE “ENALTECIMIENTO DEL TERRORISMO”. Su argumentación, por ende, se viene completamente abajo dado que no existe ninguna base jurídica para prohibir esa actuación apoyándose en una condena que aún debe ser examinada por el Tribunal Constitucional e incluso si se diera el caso, por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Pero el problema fundamental no es ni siquiera de carácter técnico-jurídico. Es un ataque directo y abierto a la libertad de expresión, ataque del que existen numerosos precedentes siempre protagonizados por los partidos de la foto de Colón. Ataque que en este caso, se basa en dos factores perfectamente claros e identificables: uno, en el contexto de unas tormentosas negociaciones entre la derecha salvaje, la derecha oportunista y la derecha condenada por los tribunales como organización criminal para repartirse la tarta del poder en el ayuntamiento y la comunidad de Madrid, sumar puntos por parte de los chicos del “valor seguro” ante los chantajistas del soufflé para que aflojen un poco la tenaza en la que les han metido. Dicho de otra forma, complacerles en su afán por reinstaurar la censura franquista con una actuación que sin duda, complace a los votantes de la caverna. Dos, hacer una demostración de sus intenciones, una demostración de poder. Decir bien alto y dejar bien a las claras que la finca es suya de nuevo, y que van a ejercer de dueños y señores de ella.

Hace algunos años, publiqué un libro de investigación y reportajes, La Caza de Brujas acerca de la censura y la persecución política y judicial que se organizó desde los medios de comunicación de la derecha, sus firmas más reconocidas en el entorno ultra –Alfonso Rojo, Ussía, Losantos, etc.- el Partido Popular y el gobierno Aznar contra los grupos y artistas más relevantes del rock vasco, al calor de la inefable “guerra contra el terrorismo” auspiciada desde la administración Bush en 2001-2002, que sirvió como la coartada perfecta para iniciar una campaña inquisitorial contra todo discurso disidente de la “verdad oficial” y que se centró en un estilo musical con un fuerte componente reivindicativo y contestatario como el rock en el estado español, y más específicamente en los grupos de rock vascos con un mensaje más duro contra la represión que las y los jóvenes vascos sufrían desde los años 80 y la implantación del tristemente célebre Plan ZEN del ministro Barrionuevo.

En ese libro, argumenté, expliqué y mostré como al final los tribunales de justicia absolvieron a los principales acusados de supuestos delitos de apología del terrorismo –SoziedadAlkoholika, Su Ta Gar, BerriTxarrak- en tanto en cuanto nunca se aportó por parte de la acusación ni de la fiscalía una sola prueba que estuviera dotada de la suficiente apoyatura jurídica para sustentar una acusación así, dándose además el escandaloso y bochornoso caso de que cuando un grupo ultraderechista intentó hacer estallar un artefacto explosivo en una actuación de Fermín Muguruza en Barcelona, los responsables de este atentado terrorista en grado de tentativa nunca pisaron la Audiencia Nacional. En cambio, Fermín Muguruza sí tuvo que comparecer ante esta instancia judicial denunciado por alguien como el alto cargo de la guardia civil Rodríguez Galindo, quien por su condición de miembro de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) y participación en actividades de terrorismo de Estado, en 2000 fue condenado a 71 años de prisión por secuestro y asesinato y a la pérdida de empleo y grado en su carrera dentro de la Benemérita.

Una vez más, y obviamente coincidiendo con el regreso de la derecha a Madrid, en este caso además apoyada y amedrentada por los ultras herederos de Blas Piñar, por desgracia lo narrado en ese libro, que debería formar parte del pasado, de un pasado negro por supuesto, pero pasado al fin y a la postre, vuelve a ser actualidad.

Un último apunte sobre la hipocresía que rodea todo este lamentable asunto, más allá de la constatación de que Madrid vuelve a las tinieblas y de que la lucha contra la censura, la represión y la arbitrariedad va a ser muy cruda: recordemos, en información facilitada por Público, como el rappero Brecho KV, administrador de Komando Vikálvaro, un grupo de rap de la localidad madrileña, ha sido “sancionado administrativamente” por lucir públicamente una pegatina en la que se leía la frase “Almeida Carapolla, seremos tu peor pesadilla”, ejemplo muy significativo de las intenciones de este nuevo consistorio. Ante esta ofensiva ultra, será muy necesaria una implicación y un compromiso lo más intenso posible con la defensa de la libertad de expresión y la solidaridad con los represaliados, cosa que en el mundo del rock, y así hay que decirlo porque es verdad, apenas se vio cuando se desató la caza de brujas contra Soziedad Alkóholika o Su Ta Gar, en donde muchos músicos, periodistas y seguidores del rock supuestamente “reivindicativos”, bien por miedo o por oportunismo, adoptaron posturas difícilmente justificables. 

Termino esta reflexión con el twit de César Strawberry sobre lo sucedido, y que me parece que es la más acertada conclusión a todo lo expuesto. “Tenemos un partido en la alcaldía condenado por corrupción. A ver si lo suspendéis también”.

Nada que añadir.

Duki, el artista argentino de 23 años, llenó ayer la Sala La Riviera en un concierto enérgico en el que nadie paró quieto durante más de 2 horas.

Duki no es uno de esos artistas que tengan pocas canciones, sin haber sacado un disco todavía (aunque ya ha anunciado que está en camino) entre colaboraciones y canciones en solitario es prácticamente imposible recordar todos los temas que han salido durante los últimos dos años.

Estamos ante un músico que comenzó su carrera hace 2 años y que se ha convertido en un icono de la música Trap como mostró ayer el concierto en Madrid.

Ayer en Madrid, muy lejos de su ciudad natal y de donde provienen la mayoría de sus seguidores, todos los temas fueron cantados por la sala. Todos los temas hicieron que el que el público saltara, gritara o disfrutara, es el efecto Duki.

Para los que no conocéis a Duki esta es su historia en pocas líneas: Pasó de rapear en las plazas de Argentina en competiciones de freestyle a hacer música y volverse el artista principal de un nuevo movimiento: el Trap Argentino.

En la playlist de spotifyThis is Duki” en el subtitulo se lee: “De freestyler a jefe del Trap”, lo explicado anteriormente; pero esta evolución no es exclusiva de la música, los conciertos de Duki han subido de nivel respecto a lo que veíamos hace solo unos meses.

Ser el propulsor de un nuevo movimiento musical, significa crecer a la par que este. En los primeros conciertos de Duki no era raro que los micrófonos fallasen, el audio desapareciese en la mitad del show… Algo normal para un artista que está empezando, pero en sus primeros conciertos el argentino ya era un fenómeno de masas que llenaba salas.

Ayer vimos algo totalmente distinto, con el famoso productor “Orodembow” en la mesa y los artistas Moonkey y West Dubay precediendo a Duki, el argentino mostró un show mejorado, trabajado y que funcionó igual de bien cuando saltamos con “Hitboy” que cuando cantamos “She don´t give a fo”.

La gira ahora continúa en Bilbao y Barcelona antes de irse a Perú, Chile y México en cuestión de días. Parece seguro que Duki seguirá rompiendo barreras y avanzando en su revolución.

Temas de Duki:

  • Hitboy
  • She don’t give a fo:
  • Quavo:

Música de Duki:

El equipo de Espacio Crítico queremos dedicar un obligado recuerdo a Laura Almerich Santacreu, rendirle este pequeño homenaje unos días después de que nos haya dejado. Valgan estas líneas para recordar a esta música catalana, que desde hace 50 años (1969) trabajó con Lluís Llach, con quien tuvo una relación de amistad muy estrecha, tanto que el cantante le dedicó dos canciones: “Laura”, que forma parte del álbum Campanades a morts de 1977 y “Rosas blancas” en Rar varios años después (1994), en colaboración con el poeta Miguel Martí i Pol.

Nacida en 1940, Laura Almerich tocaba la guitarra clásica, su instrumento favorito. Pero también tocaba el acordeón, el teclado, el piano, la marimba y la zanfona. En 1967 participó en la grabación del primer elepé de María del Mar Bonet. Y así comenzó su vinculación con la nova cançó.

Y para recordar a Laura, mujer y música, recogemos estas palabras de uno de sus admiradores:

La “rialla” dels seus dits. No podia triar Lluís Llach millor paraula per fer entendre com Laura compartia amb infinitat de persones “la nostra angoixa per l’avui” i “la nostra joia pel demà”.

(La “sonrisa” de sus dedos. Imposible que Lluís Llach encontrara mejor palabra para hacer entender de qué manera Laura compartía con infinidad de personas “nuestra angustia por el hoy” y “nuestra alegría por el mañana”).