¿Recetas federalistas sin diagnóstico federalista?

  • Roberto Uriarte Torrealday

    Roberto Uriarte Torrealday

    Profesor de Derecho constitucional en la Universidad del País Vasco.

17.04.2024

Debate principal: España inacabada

Decía Arizmendiarrieta, pionero del cooperativismo de Mondragón, que una cooperativa no era sólo una estructura societaria; hacían falta también trabajadores con una cultura de la cooperación. Intuyo que, en España, hay gente que entiende el federalismo como una receta, pero no como un instrumento de diagnóstico, no como una forma de acercamiento al problema territorial y al problema nacional. 

En España, muchas personas que se definen de izquierdas se reivindican también federalistas. ¿Lo son? Quizá, por exclusión: porque no se sienten identificadas con la España uniforme que subyace al imaginario de la derecha, del nacionalismo español; ni tampoco con su antagónico independentista que plantean los nacionalismos periféricos. Lo conciben como un tertium genus a medio camino entre ambos. 

En mi humilde opinión, un federalismo constructivo y no meramente reactivo requiere, además, una cultura federal, una actitud, una forma de aproximación al problema territorial, de naturaleza laica y alejada del dogma del Estado-nación; alejada de las dos versiones del mismo dogma, tanto de la versión del Estado-nación de la revolución francesa, que pretende que todos los territorios y personas dentro de una fronteras preexistentes, que eran titularidad de un soberano, se convierten espontáneamente en nación uniforme, como de la versión del nacionalismo romántico alemán, que reivindicaba la existencia de la nación uniforme previa al Estado y la necesidad de convertir a esa nación en Estado para garantizar su supervivencia.  

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Desde @Público y ‘Espacio Público’ impulsamos el debate ‘España Inacabada’. En este contexto Roberto Uriarte cuestiona ¿Recetas federalistas sin diagnóstico federalista? Sigue el debate en nuestra página web: https://espacio-publico.com/espana-inacabada

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Porque, si entendemos el federalismo exclusivamente como receta o «solución», estamos empezando la casa por el tejado. El federalismo, como sucede con el ecologismo o el feminismo, son sólo palabras para quien no está dispuesto a cuestionar profundamente sus rutinas y a ensayar otra mirada, menos dogmática y más permeable a integrar la complejidad. No creo que vaya a funcionar una receta federalista que no se base en un diagnóstico federalista, en un diagnóstico de la «España inacabada» profundamente laico y pegado al terreno.  

En ese sentido, creo que es importante entender que las cuestiones identitarias no obedecen sólo a elementos racionales objetivables y que, por tanto, no pueden resolverse exclusivamente en el plano de la racionalidad, relegando a la irracionalidad el universo de las vivencias y de los afectos. Y entender también, que, aunque haya elementos en común, no es lo mismo abordar la descentralización, la articulación territorial del poder, que abordar la plurinacionalidad, la pluralidad en la identificación nacional de los habitantes de un territorio. Por simplificar, el problema de «los españoles que dejaron de serlo», de las personas que viven en España y no se sienten españolas o incluso desprecian a España, no se va a solucionar de forma simple, por el mero hecho de incrementar -o de reducir- las competencias de determinadas instituciones. Incrementar o reducir competencias o recursos de determinadas instituciones puede afectar al elemento identitario, pero no hay una correlación directa y necesaria entre proceso de descentralización y sentimientos identitarios. «¿Qué más quieren los catalanes que les demos?» es un planteamiento equivalente al «no entiendo que el niño siga llorando con todo lo que le he dado». Si no lo entiendes, eres tú quien tiene el problema, porque no por ello el niño va a dejar de llorar. 

Entender el federalismo como una especie de viaje de exploración por el mundo, a la búsqueda de un modelo ideal a importar, que encaje como la horma del zapato de nuestros problemas de articulación territorial y nacional, constituye un viaje a la nada. La construcción de las casas empieza por los cimientos. Y todavía no hemos empezado por el diagnóstico, como para elucubrar con recetas.  

Antes de plantear recetas, es preciso, pues, cambiar la mirada. Entender que una sociedad plurinacional es un organismo profundamente complejo. Que las recetas que se le apliquen pueden generar el efecto contrario al buscado, e incluso, varios efectos contrapuestos.  Que no existe ninguna ecuación directa entre más o menos competencias y/o recursos y más o menos satisfacción ciudadana. Que el cómo es tan importante como el qué. Y que un elemento que refuerza el autogobierno puede debilitar o fortalecer la integración de las partes y/o la solidaridad entre ellas. 

Vamos con un ejemplo que puede romper tabúes: el concierto económico, que constituye una de las principales fortalezas del autogobierno vasco y que funciona, a la vez, y gracias a un efecto no buscado en sus orígenes, como límite frente a la tentación secesionista. En Euskadi, aunque el independentismo haya sido históricamente más fuerte que en Cataluña, no es tan viable un «procés» independentista unilateral; porque, al depender los recursos de las instituciones vascas de los ingresos recaudados por ellas mismas, y no de las aportaciones del Estado, la fuga de empresas no tendría el carácter anecdótico que tuvo en Cataluña. Sólo con que las dos principales empresas abandonaran el País Vasco, las instituciones perderían inmediatamente el 12% de sus recursos.  

En resumen, creo que está condenado al fracaso cualquier intento de simplificar, bajo la etiqueta federal o bajo cualquier otra, el problema territorial y reducirlo a una ecuación según la cual más o menos autogobierno equivaldría necesariamente a más o menos integración, y a su vez, a más o menos satisfacción identitaria de los habitantes de un territorio. Puede haber instrumentos que refuercen el autogobierno y también la integración, y quizá incluso, la solidaridad y, por qué no, hasta el sentimiento de pertenencia; también puede haberlos que debiliten todos esos elementos o que refuercen algunos y debiliten otros. Así que creo que toca dedicar menos energía a las recetas y empezar por afinar el diagnóstico. 

Otras intervenciones en el debate

Intervenciones
  • Carme Valls-Llobet

    Médica y vicepresidenta de Federalistes de Esquerres

    Aunque en algunos foros políticos internacionales España es considerada “casi” un estado federal por la descentralización que supone el Estado de las Autonomías, es la falta de un Senado que represente adecuadamente a los territorios y sus diferencias, y la falta de una gobierno compartido multinivel lo que la aleja de poder trabajar de forma federada. El federalismo no es una estructura cerrada sino un proceso que se desarrolla en función de las características de cada federación, y que pone en práctica un pacto libre entre iguales. Como forma de organización política evita la opresión y la dominación de una...
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  • Alberto López Basaguren

    Vicepresidente de la Asociación Por una España Federal y catedrático de Derecho constitucional de la Universidad del País Vasco

    El sistema autonómico va a cumplir cuarenta y cinco años de vigencia, convertido en elemento esencial de identificación de nuestra estructura política. Debemos ser conscientes de su carácter excepcional en la historia de España: nunca antes habíamos sido capaces de establecer un sistema de distribución territorial del poder con autonomías tan robustas; y nunca habíamos logrado que pervivieran tanto tiempo en condiciones de estabilidad democrática. Es un logro que es necesario valorar en todo lo que vale. Especialmente, porque en un país tan diverso, difícilmente puede garantizarse la estabilidad democrática sin sólidas autonomías territoriales. La larga vigencia del sistema autonómico...
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  • Amanda Meyer Hidalgo

    Abogada y miembro de la dirección federal de Izquierda Unida

    El título VIII de la Constitución no es suficiente para garantizar la plenitud del Estado Social y Democrático de Derecho en el que se reivindica España. La autonomía municipal y autonómica como mecanismo de autogobierno y de garantía de derechos, se han encontrado a lo largo de los años de democracia con tres obstáculos que hacen imposible su desarrollo: las políticas neoliberales, la resistencia bipartidista a la orientación federal del Estado de las Autonomías y la resistencia monárquica al avance democrático que supondría que España fuese una república. Es una cuestión democrática, un debate que adquiere una importancia de primer...
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  • Joan Botella

    Catedrático de Ciencia Política (UAB) y vocal de la Asociación por una España Federal.

    El modelo de estructura territorial fijado en la Constitución española ha sido de difícil etiquetaje: no es centralista, no es federal, y no es una mera descentralización regional; la situación del País Vasco y de Navarra solo puede calificarse de confederal; el caso de Canarias ha sido poco estudiado y menos comprendido; etc. Ello se debe a que en 1978, en el momento de redactarse el texto constitucional, no existía un modelo definido de proyecto futuro, sino que convivían dos factores poderosos: uno explícito, como eran las ansias de autogobierno territorial que se expresaban fuertemente en Euskadi y en Cataluña...
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  • Teresa Rodríguez

    Portavoz y líder de Adelante Andalucía

    La España inacabada es el título de este debate al que amablemente me invita la Fundación Espacio Público, pero ¿y si algunas queremos empezar a pensar en la “España que se acaba”? ¿Por qué hay que aceptar un marco mental en el que “salvarnos juntos” suponga necesariamente hacerlo dentro de esta España definida por expulsión de todo lo no blanco y cristiano, por inhumación de todo lo no franquista y por exclusión de amplias capas de la sociedad? ¿Acaso no podemos vivir juntos sin tener que estar encerrados juntos? ¿Solo podemos luchar juntas encerradas bajo los tres candados del...
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  • Montserrat Colldeforns

    Economista experta en financiación pública

    Que nuestro sistema de financiación de las CCAA necesita una reforma en profundidad es algo sabido desde hace tiempo. La que se intentó en el 2009 es la que sobrevive, no porqué sea útil o adecuada, sino simplemente por la dificultad de acordar otra. Para explicar esta dificultad se alude a menudo a la falta de cultura federal, tanto de las propias CCAA, que se creen en la obligación de mirar sólo por sus intereses y eludir la visión de conjunto, como del Gobierno Central que se resiste a perder parte de su preeminencia. También se alude a las crisis,...
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  • Javier Pérez Royo

    Catedrático de Derecho constitucional en la Universidad de Sevilla.

    El Estado Constitucional es el resultado de la combinación de un principio de legitimidad y un principio de legalidad. El principio de legitimidad está en la Constitución y nada más que en la Constitución. El principio de legalidad está en las demás normas que integran el ordenamiento jurídico. En el principio de legitimidad descansa tanto el sistema político como el ordenamiento jurídico del Estado. Principios de legitimidad propios del Estado Constitucional reconocidos como tales hay tres: el principio de soberanía parlamentaria, el principio de soberanía nacional y el principio de soberanía popular. Los dos primeros son de origen europeo, inglés...
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  • Roberto Uriarte Torrealday

    Profesor de Derecho constitucional en la Universidad del País Vasco.

    Decía Arizmendiarrieta, pionero del cooperativismo de Mondragón, que una cooperativa no era sólo una estructura societaria; hacían falta también trabajadores con una cultura de la cooperación. Intuyo que, en España, hay gente que entiende el federalismo como una receta, pero no como un instrumento de diagnóstico, no como una forma de acercamiento al problema territorial y al problema nacional.  En España, muchas personas que se definen de izquierdas se reivindican también federalistas. ¿Lo son? Quizá, por exclusión: porque no se sienten identificadas con la España uniforme que subyace al imaginario de la derecha, del nacionalismo español; ni tampoco con su antagónico independentista que...
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  • Joan Romero

    Catedrático emérito en la Universitat de València y autor de España inacabada

    Si nos aproximarnos a la compleja realidad política e institucional española, deberíamos asumir que España es un Estado plurinacional que hasta ahora ha sido incapaz de entender y gestionar esa realidad. Y, de otra parte, que responde al modelo de Estado compuesto que no ha explorado todas las posibilidades que ofrece el Título VIII de la Constitución de 1978 sin necesidad de modificarla. El resultado, a día de hoy, es que nos encontramos ante un conflicto político profundo, consecuencia de la confrontación entre nacionalismos, un modelo de gobernanza incompleto y disfuncional que dificulta la formulación de políticas públicas coherentes y...
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  • Mertxe Aizpurua

    Diputada en el Congreso por EH Bildu

    Lo pensé en cuanto me llegó la propuesta de escribir este artículo sobre la cuestión territorial, formulada como qué se puede hacer mientras no se alcance la solución. Se me pedía que me situara en el "mientras tanto".  Pensé que era un buen concepto. No es de extrañar que esta alocución haya adquirido sentido como figura urbanística en lo que se ha dado en llamar urbanismo adaptativo o urbanismo del mientras tanto. Esencialmente se traduce en que, conociendo el pasado y también el futuro como lugar al que llegar, podemos ser parte activa en la construcción de su presente. Los llamados "senderos de...
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  • Marina Subirats

    Socióloga, política y filósofa

    Por suerte, el poder centralizador no ha conseguido, en España, convertirnos en un país culturalmente homogéneo, como ocurrió en Francia después de la Revolución Francesa. La centralización supuso que París brilló unos años como capital del mundo, absorbiendo todo el potencial creativo del resto de Francia; pero ello creó el vacío cultural del entorno, la gravitación sobre un único punto, la pérdida de culturas y lenguas diversas. Que, cuando París fue destronada, no pudieron ya ser revividas, a pesar de diversos intentos en algunas de sus regiones.     España tuvo otro desarrollo que permitió mantener la diversidad; la revolución industrial no se produjo...
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