Sanidad y cogobernanza federal

  • Carme Valls-Llobet

    Carme Valls-Llobet

    Médica y vicepresidenta de Federalistes de Esquerres

28.05.2024

Debate principal: España inacabada

Aunque en algunos foros políticos internacionales España es considerada “casi” un estado federal por la descentralización que supone el Estado de las Autonomías, es la falta de un Senado que represente adecuadamente a los territorios y sus diferencias, y la falta de una gobierno compartido multinivel lo que la aleja de poder trabajar de forma federada.

El federalismo no es una estructura cerrada sino un proceso que se desarrolla en función de las características de cada federación, y que pone en práctica un pacto libre entre iguales. Como forma de organización política evita la opresión y la dominación de una parte de la sociedad, etnia o grupo social sobre otros y respeta las diferencias. El federalismo no es tan solo una forma de organizar el gobierno territorial, sino que constituye un sistema social entero que se extiende a todos los ámbitos de la cultura, la economía y la sociedad. Se basa en el principio de subsidiariedad, cuya eficacia consiste en descargar la solución de los problemas, en función de su naturaleza, en el nivel más cercano al ciudadano de entre los posibles.

El federalismo conjuga el autogobierno y el cogobierno y, por ello, es la mejor manera de organizar el espacio público en un mundo de interdependencias crecientes y soberanías compartidas. Federar es compartir, no competir. Frente al ejercicio del poder heredado de las épocas en que gobernaban los reyes poseedores de la soberanía absoluta, asumido luego por los estados-nación con formas jerárquicas, el federalismo permite el ejercicio de gobierno compartido a todos los niveles y abre paso a la lógica de soberanías compartidas para la solución de problemas que superan el estrecho marco de las naciones. La federación permite la co-gobernanza con la máxima calidad democrática.

La construcción de espacios federales no afecta solo a la esfera política, sino que constituye la fórmula organizativa para la mejor defensa de los derechos sociales, individuales y colectivos. En realidad, el ejercicio de las competencias como educación, sanidad, servicios sociales, y financiación, ejes del estado de bienestar tienen una mejor eficiencia en los estados federales, por la capacidad de adaptarse a la diversidad de sus circunstancias y de sus territorios.

Sanidad: coogobernanza o desigualdad

Centrándonos en la sanidad, muchos son los aspectos concretos en que la falta de gobierno compartido ha generado desigualdades y disfunciones irracionales entre la ciudadanía española. En el nivel más conocido podemos citar las diferencias en la vacunación de infancia y adultos según autonomía, pero hay otros muchos aspectos igualmente sorprendentes, por ejemplo, la detección de las malformaciones congénitas con la prueba del talón a los recién nacidos incluye 44 pruebas en Murcia y tan sólo 8 en Asturias y Cantabria. También la atención a las personas dependientes, la calidad de las residencias de personas mayores o la atención a las mujeres maltratadas y a las personas inmigrantes difieren según las autonomías.

La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto lo poco engrasados que estaban los métodos de cogobernanza y como, al principio, existió una competencia desleal para la obtención de mascarillas por los gobiernos autonómicos, en detrimento de la autonomía vecina. Lo mismo ocurrió entre países europeos, hasta que la aparición de la posibilidad de vacunación cambió las estrategias, y se puso en marchas la compra única, la reserva de vacunas y las repetidas reuniones de los representantes de sanidad de los estados europeos.

En España, se iniciaron las reuniones periódicas del consejo interterritorial de sanidad. En ellas, los consejeros autonómicos de sanidad compartieron decisiones, afilaron las plumas para contabilizar cifras de ingresos, muertes, y altas hospitalarias, e informaron semanalmente a la ciudadanía. Se inició un gobierno compartido sectorial bajo el estímulo del ministro de Sanidad, con alma federalista y acciones de buen gobierno federal. Durante un tiempo, se pudo superar la actuación por intereses partidistas y se ejerció gobierno con mirada puesta en el interés común.

En Europa, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, impulsó en el discurso del 16 de Septiembre del 2020 sobre el Estado de la Unión, la voluntad de establecer una Unión Sanitaria Europea y la utilización de un fondo de recuperación común para ayudar a los estados con mayores dificultades sanitarias. La unión en la diversidad, lema de la Unión Europea, se concretó también durante la pandemia en una unión federal frente a la adversidad.

La federalización pendiente del Estado de las Autonomías

El Estado de las Autonomías necesita todavía muchos esfuerzos y concreciones para avanzar en la cogobernanza institucionalizada. Se trata de un cambio que requiere la suficiente iniciativa política para dar pasos que fomenten un cambio de cultura en la ciudadanía y en la sociedad.

En primer lugar, se ha de organizar un gobierno compartido multinivel, que exige actuar con lealtad y priorice la solidaridad. En segundo lugar, se requiere una definición clara de las competencias en cada nivel con objeto de facilitar el autogobierno, evitar duplicidades y promover la distribución de competencias en red. Y en tercer lugar, se precisa la aceptación del principio de gobierno compartido para aquellas cuestiones que afectan al conjunto, a través de instituciones donde las entidades federadas pueden participar decisivamente en todo aquello que les afecta.

Esa coordinación no jerarquizada de la gobernanza permitiría acabar con la soberanía jerárquica de un estado sobre los demás.

Al Estado de las Autonomías le falta también cumplir con las características principales de una federación: la constitución de una verdadero Senado que represente las necesidades y diversidades de lenguas y territorios y permita resolver sus conflictos. Además, las conferencias sectoriales y las conferencias de presidentes deberían permitir priorizar las políticas públicas, establecer los niveles de financiación y establecer las bases de la solidaridad interterritorial y la prevención de ayuda frente a catástrofes naturales.

Cuando no existe cultura federal y el gobierno autonómico se utiliza no como gobierno compartido, sino para competir con las otras autonomías para conseguir mayores prebendas propias, o directamente para luchar políticamente contra el gobierno del Estado, se cambia el principio de defensa de los derechos de la ciudadanía. La competencia ahoga la cooperación.

Los valores y actitudes que habían defendido los primeros socialistas y los movimientos obreros de emancipación entroncan, en sus raíces culturales, con el federalismo. Constituyen un dique sólido frente a las actitudes excluyentes de la diferencia, basada sólo en cálculos económicos, competitivas, generadoras de odio y desconfianza.

La constitución de los ayuntamientos democráticos en el Estado Español pudo haber hecho realidad el deseo Pi i Margall, que abogaba porque la primera cooperación fuera a nivel municipal. Algunos elementos de esa cooperación, fórmulas de coordinación y gobernabilidad desde los ámbitos locales, se pusieron en marcha. La constitución de consorcios, consejos locales de urbanismo o de salud, con la participación de asociaciones ciudadanas y con el ejercicio de consultas locales a la ciudadanía para la toma de decisiones, han permitido iniciar prácticas de gobierno compartido a nivel local.

El federalismo crea las condiciones materiales, organizativas e institucionales, para ejercer la solidaridad y la fraternidad de forma organizada, con una financiación federal justa; está abierto al respeto mutuo y acepta las lenguas y las identidades diversas, porque considera la uniformidad como un retroceso y la diversidad como una riqueza humana.

Otras intervenciones en el debate

Intervenciones
  • Marina Llansana Rosich

    Periodista, filóloga y exdiputada al Parlamento de Cataluña

    Han pasado casi veinte años desde aquel 2 de noviembre de 2005 en que el Congreso de los Diputados inició la reforma del Estatuto catalán. Tres destacados diputados intervenían en el Pleno en nombre del Parlamento de Cataluña: Artur Mas, Manuela de Madre i Josep-Lluís Carod Rovira. Aquella sesión histórica que tenía que suponer un paso adelante en el modelo del Estado autonómico dio paso a un vergonzante proceso de “cepillado” –en palabras de Alfonso Guerra- que acabó de la peor manera: las Cortes recortando el Estatut aprobado en el Parlament de Catalunya. Las repetidas palabras de José Luís Rodríguez...
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  • Carme Valls-Llobet

    Médica y vicepresidenta de Federalistes de Esquerres

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  • Alberto López Basaguren

    Vicepresidente de la Asociación Por una España Federal y catedrático de Derecho constitucional de la Universidad del País Vasco

    El sistema autonómico va a cumplir cuarenta y cinco años de vigencia, convertido en elemento esencial de identificación de nuestra estructura política. Debemos ser conscientes de su carácter excepcional en la historia de España: nunca antes habíamos sido capaces de establecer un sistema de distribución territorial del poder con autonomías tan robustas; y nunca habíamos logrado que pervivieran tanto tiempo en condiciones de estabilidad democrática. Es un logro que es necesario valorar en todo lo que vale. Especialmente, porque en un país tan diverso, difícilmente puede garantizarse la estabilidad democrática sin sólidas autonomías territoriales. La larga vigencia del sistema autonómico...
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  • Amanda Meyer Hidalgo

    Abogada y miembro de la dirección federal de Izquierda Unida

    El título VIII de la Constitución no es suficiente para garantizar la plenitud del Estado Social y Democrático de Derecho en el que se reivindica España. La autonomía municipal y autonómica como mecanismo de autogobierno y de garantía de derechos, se han encontrado a lo largo de los años de democracia con tres obstáculos que hacen imposible su desarrollo: las políticas neoliberales, la resistencia bipartidista a la orientación federal del Estado de las Autonomías y la resistencia monárquica al avance democrático que supondría que España fuese una república. Es una cuestión democrática, un debate que adquiere una importancia de primer...
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  • Joan Botella

    Catedrático de Ciencia Política (UAB) y vocal de la Asociación por una España Federal.

    El modelo de estructura territorial fijado en la Constitución española ha sido de difícil etiquetaje: no es centralista, no es federal, y no es una mera descentralización regional; la situación del País Vasco y de Navarra solo puede calificarse de confederal; el caso de Canarias ha sido poco estudiado y menos comprendido; etc. Ello se debe a que en 1978, en el momento de redactarse el texto constitucional, no existía un modelo definido de proyecto futuro, sino que convivían dos factores poderosos: uno explícito, como eran las ansias de autogobierno territorial que se expresaban fuertemente en Euskadi y en Cataluña...
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  • Teresa Rodríguez

    Portavoz y líder de Adelante Andalucía

    La España inacabada es el título de este debate al que amablemente me invita la Fundación Espacio Público, pero ¿y si algunas queremos empezar a pensar en la “España que se acaba”? ¿Por qué hay que aceptar un marco mental en el que “salvarnos juntos” suponga necesariamente hacerlo dentro de esta España definida por expulsión de todo lo no blanco y cristiano, por inhumación de todo lo no franquista y por exclusión de amplias capas de la sociedad? ¿Acaso no podemos vivir juntos sin tener que estar encerrados juntos? ¿Solo podemos luchar juntas encerradas bajo los tres candados del...
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  • Montserrat Colldeforns

    Economista experta en financiación pública

    Que nuestro sistema de financiación de las CCAA necesita una reforma en profundidad es algo sabido desde hace tiempo. La que se intentó en el 2009 es la que sobrevive, no porqué sea útil o adecuada, sino simplemente por la dificultad de acordar otra. Para explicar esta dificultad se alude a menudo a la falta de cultura federal, tanto de las propias CCAA, que se creen en la obligación de mirar sólo por sus intereses y eludir la visión de conjunto, como del Gobierno Central que se resiste a perder parte de su preeminencia. También se alude a las crisis,...
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  • Javier Pérez Royo

    Catedrático de Derecho constitucional en la Universidad de Sevilla.

    El Estado Constitucional es el resultado de la combinación de un principio de legitimidad y un principio de legalidad. El principio de legitimidad está en la Constitución y nada más que en la Constitución. El principio de legalidad está en las demás normas que integran el ordenamiento jurídico. En el principio de legitimidad descansa tanto el sistema político como el ordenamiento jurídico del Estado. Principios de legitimidad propios del Estado Constitucional reconocidos como tales hay tres: el principio de soberanía parlamentaria, el principio de soberanía nacional y el principio de soberanía popular. Los dos primeros son de origen europeo, inglés...
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  • Roberto Uriarte Torrealday

    Profesor de Derecho constitucional en la Universidad del País Vasco.

    Decía Arizmendiarrieta, pionero del cooperativismo de Mondragón, que una cooperativa no era sólo una estructura societaria; hacían falta también trabajadores con una cultura de la cooperación. Intuyo que, en España, hay gente que entiende el federalismo como una receta, pero no como un instrumento de diagnóstico, no como una forma de acercamiento al problema territorial y al problema nacional.  En España, muchas personas que se definen de izquierdas se reivindican también federalistas. ¿Lo son? Quizá, por exclusión: porque no se sienten identificadas con la España uniforme que subyace al imaginario de la derecha, del nacionalismo español; ni tampoco con su antagónico independentista que...
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  • Joan Romero

    Catedrático emérito en la Universitat de València y autor de España inacabada

    Si nos aproximarnos a la compleja realidad política e institucional española, deberíamos asumir que España es un Estado plurinacional que hasta ahora ha sido incapaz de entender y gestionar esa realidad. Y, de otra parte, que responde al modelo de Estado compuesto que no ha explorado todas las posibilidades que ofrece el Título VIII de la Constitución de 1978 sin necesidad de modificarla. El resultado, a día de hoy, es que nos encontramos ante un conflicto político profundo, consecuencia de la confrontación entre nacionalismos, un modelo de gobernanza incompleto y disfuncional que dificulta la formulación de políticas públicas coherentes y...
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  • Mertxe Aizpurua

    Diputada en el Congreso por EH Bildu

    Lo pensé en cuanto me llegó la propuesta de escribir este artículo sobre la cuestión territorial, formulada como qué se puede hacer mientras no se alcance la solución. Se me pedía que me situara en el "mientras tanto".  Pensé que era un buen concepto. No es de extrañar que esta alocución haya adquirido sentido como figura urbanística en lo que se ha dado en llamar urbanismo adaptativo o urbanismo del mientras tanto. Esencialmente se traduce en que, conociendo el pasado y también el futuro como lugar al que llegar, podemos ser parte activa en la construcción de su presente. Los llamados "senderos de...
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  • Marina Subirats

    Socióloga, política y filósofa

    Por suerte, el poder centralizador no ha conseguido, en España, convertirnos en un país culturalmente homogéneo, como ocurrió en Francia después de la Revolución Francesa. La centralización supuso que París brilló unos años como capital del mundo, absorbiendo todo el potencial creativo del resto de Francia; pero ello creó el vacío cultural del entorno, la gravitación sobre un único punto, la pérdida de culturas y lenguas diversas. Que, cuando París fue destronada, no pudieron ya ser revividas, a pesar de diversos intentos en algunas de sus regiones.     España tuvo otro desarrollo que permitió mantener la diversidad; la revolución industrial no se produjo...
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