Este artículo se enmarca en el nuevo Espacio Feminista de la Fundación Espacio Público. Este espacio surge desde la necesidad de abrir una ventana inclusiva, con diversas voces, un abanico amplio de temas, desafíos y retos que debe afrontar el feminismo. Además, pretende fortalecer una línea editorial y una agenda específicamente feminista, desde una perspectiva interseccional, que teja redes con mujeres de ámbitos distintos, las acompañe y las apoye».

“Lucha por las cosas que te importan, pero hazlo de tal manera que los demás se unan a ti”. Ruth Bader Ginsburg (1933-2020)

Casi cincuenta años después de la ley 92/1966, que derogaba la prohibición a las mujeres de acceder a la carrera judicial española, bajo el poderoso motivo de ser estos trabajos actitudes contrarias al «sentido de la delicadeza consustancial en la mujer», en noviembre de 2015 los medios de comunicación españoles de norte a sur, se hacían eco del nacimiento de la primera Asociación de Mujeres Juezas de España (AMJE).

La curiosidad por conocer el origen, la composición y los fines de esta “extraña” asociación de mujeres y juezas se extendió por todo el país con rapidez traspasando incluso la judicatura española, donde nunca antes se había dado un fenómeno asociativo judicial similar.

Pero los orígenes de la AMJE se sitúan mucho más allá de las fronteras españolas, en tierras australianas y allí hemos de trasladarnos para entender nuestro devenir.

Fue durante el verano de 2014, cuando tres magistradas del Tribunal Supremo del Estado de Queensland (Australia), a las que conocí en mi viaje a la ciudad de Brisbane (Australia), me hablaron, por primera vez, de la existencia de la International Association of Women Jutges (IAWJ). Una de ellas, Catherine Holmes, brillante jurista, ha sido nombrada recientemente presidenta del Tribunal Supremo de dicho Estado. Su nombre ha dado la vuelta al mundo, por ser la primera mujer que accede a un cargo institucional de tal envergadura en el continente australiano. Ellas me explicaron la importancia e influencia internacional de dicha asociación, que representa a todos los niveles del poder judicial y promueve la igualdad (real) desde la Justicia.

Una de las peculiaridades de la IAWJ, que la diferencia del resto de asociaciones, es la solidaridad de sus integrantes. Las juezas con mayor capacidad retributiva ayudan económicamente a sufragar los gastos del viaje de aquellas juezas con menor nivel adquisitivo (Afganistan, Irak, Pakistán, Malawi, Siria, Nigeria, etc.), para que puedan explicar en sus conferencias bienales la situación de las mujeres y niñas en sus respectivos países.

Más recientemente, en 2021, la internacional ha vuelto a poner a prueba su faz más activista, en una misión sin precedentes muy alejada de lo judicial, aunque no de la justicia: la evacuación de las juezas afganas ante la amenaza talibán.

Las juezas afganas han peleado desde sus tribunales, a golpe de sentencias, por los derechos humanos de las mujeres, atreviéndose a plantar cara a un sistema que las negaba como seres humanos y, son, ahora, un estratégico objetivo talibán, para aleccionar a una población en shock. Pero la IAWJ no ha permanecido impasible y ha pasado de la dicción a la acción creando un estratégico comité internacional de apoyo a las juezas afganas, desde el que ya han logrado evacuar a más de 160 colegas y sus familias. De las deliberaciones telemáticas de las magistradas de ese peculiar “comité judicial” dependen, ahora, las vidas de sus compañeras afganas.

Y me enamoré de la IAWJ en 2014.

Quedé tan fascinada por su funcionamiento y fines que, durante el viaje de vuelta a España, trazaba ya una estrategia para promover una delegación española.

El siguiente paso fue entablar contacto con Washington DC (su sede social), donde tuve la gran suerte de topar con Vanessa Ruiz, de la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia y presidenta de la IAWJ (2018-2021), una mujer fascinante, no solo por su profunda formación jurídica sino por sus valores humanos y su incansable afán por ayudar y tender puentes a otras colegas para acelerar el camino hacia una justicia (realmente) igualitaria. Una mujer sensible ante las injusticias, inteligente y cercana con gran capacidad comunicativa y de liderazgo.

En octubre de 2015, Vanessa viajó a España invitada por la Asociación Canaria de Iuslaboralistas, que presido, para la presentación española de la IAWJ durante la celebración de la IV edición anual de las Jornadas Laborales de Lanzarote y cautivó a ponentes, asistencia e incluso a los medios de comunicación españoles.

2015, fue el año de la selección de las juezas que harían realidad el proyecto. Un año de búsqueda y construcción estatutaria de la esencia de una asociación diferente destinada a cambiar el rumbo de la justicia española.

La AMJE nació impulsada por la confluencia de 12 juezas de distintas jurisdicciones, edades y procedencia geográfica, pero con valores e ideales comunes, ilusiones y mucha energía que invertir en un proyecto común de género, universal, transversal y no vinculado a ninguna ideología política, pero capaz de cambiar las cosas. Una nueva asociación que siempre ha defendido los derechos humanos en general, pero especialmente los derechos de las mujeres y la infancia de todo el mundo, invirtiendo para ello tiempo, esfuerzo, conocimientos y la sensibilidad y experiencia de un colectivo de juezas que, ante todo, pretendíamos ser MUJERES ayudando a otras MUJERES.

Y debutamos en noviembre de 2015 con nuestra primera aportación social, un total de 12 propuestas de justicia hacia la igualdad, una por cada jueza fundadora. Propuestas claras, precisas, directas, fundadas en el conocimiento práctico y empírico que nuestra profesión de juezas nos aporta, pretendiendo mejorar todas las variedades de discriminación de género que se proyectan, sin pudor, en una sociedad todavía diseñada y dirigida en masculino.

A partir de aquí empezamos, sin saberlo, a definir nuestra personalidad asociativa. Observábamos los acontecimientos y resoluciones judiciales, de mayor impacto, sin permanecer impasibles cuando se veían comprometidos los derechos de las mujeres y la infancia, posicionándonos críticamente, siempre desde el rigor y el respeto, al lado de los colectivos más vulnerables.

Nuestros comunicados se encarnaron en el devenir social español, hasta el punto de convertirnos en un referente judicial feminista en España y más allá. Las redes sociales se aliaron con nosotras, convirtiéndose en potentes canales desde donde amplificábamos nuestra presencia e impacto social. Nuestro seguimiento en Facebook, actualmente se acerca a los 200.000 seguidores, más de 23.000, en twitter, y vamos hacia los 4.000 en Instagram, con un elevado número de visitas a nuestra activa página web.

Empujamos desde la práctica, la justicia con perspectiva de género que promovíamos a través de nuestras propias sentencias, dando cumplimiento efectivo a los estándares y obligaciones internacionales.

Una buena prueba de dicho compromiso fue nuestro comunicado crítico en relación a la sentencia del caso de “la manada” (abril 2018). Quizás nuestro comunicado más difícil por el rechazo recibido desde dentro de la judicatura, incluso desde posiciones autodenominadas “progresistas”. Pero cerramos filas y nos regeneramos desde dentro. Nos apoyamos entre nosotras y seguimos adelante pensando siempre en el norte de nuestros fines. Teníamos muy claro de donde veníamos y adonde queríamos llegar.

Poco después, el 28 de mayo de 2018, la página web del Consejo General del Poder judicial español publicaba un comunicado bajo el siguiente título: “El Tribunal Supremo aplica por primera vez la perspectiva de género y condena por intento de asesinato, en lugar de homicidio, a hombre que asestó ocho puñaladas a su mujer”. ¡Avanzábamos, desde las entrañas de la Justicia!

Nuestra hiperactividad asociativa culminó en 2019 con la organización en Madrid de la II Conferencia Regional de la IAWJ, sobre “Justicia con perspectiva de género”, que organizamos junto al Instituto de la Mujer del Gobierno de España y la colaboración del Consejo General del Poder Judicial que la incluyó en su programa de formación continua, con la participación de más de 50 jueces y juezas españoles. Se celebró los días 25 y 26 de abril de 2019 en Madrid, con una asistencia de más de 400 personas, procedentes de 35 países del mundo. Y fuimos premiadas por ello, por el Ayuntamiento de Madrid y la “Madrid Convention Bureau” ese mismo año.

Otra insignia de AMJE es el programa educativo “educando en justicia Igualitaria”, nuestra artillería pesada en el abordaje de la violencia de género. Arrancó en 2016 y actualmente se aplica en numerosas localidades españolas e incluso en México, con más de 3000 jóvenes adscritos y más de un centenar de operadores judiciales de todos los estamentos jurídicos (judicatura, forensía, fiscalía, abogacía…). Un programa bidireccional de educación en la igualdad del alumnado, pero también de nuestros formadores/as judiciales. El éxito del programa fue tal que incluso recibió el premio especial “Meninas-2018” de la delegación del gobierno español, por nuestra contribución a la erradicación de la violencia de género y en la búsqueda de la igualdad.

Emitimos más de 30 comunicados entre 2015 y 2019 y colaboramos con el Consejo General del Poder Judicial en la confección del II plan de Igualdad de la carrera judicial que vio la luz en 2020.

Mientras tanto, aumentaba el número de asociadas que actualmente superan el centenar, y con ello nos enriquecíamos con nuevas miradas y aportaciones desde distintos estamentos (abogacía, fiscalía, universidades, forensía, cuerpos y fuerzas de seguridad, psicología, etc.).

Durante este viaje asociativo hemos intentado hacer las cosas lo mejor posible, sin excesos, pero sin perder nuestra mirada crítica y comprometida muy necesaria, desde dentro de la justicia y también hacia fuera. Hemos tenido aciertos y desatinos, pero siempre hemos invertido ilusión, tiempo y esfuerzo por mejorar la justicia, la sociedad y las relaciones humanas. En esta andadura, hemos forjado la reputación social de nuestra asociación, que se ha ganado el respeto de la comunidad jurídica y judicial dentro y fuera de nuestro país.

Años de experiencia enriquecedora para todas nosotras y de orgullo y agradecimiento hacia nuestras socias, que son el activo más potente de AMJE. Ellas nos suben la moral en tiempos difíciles, nos hacen reír y bailar, pero también aportan su infinita sabiduría, paciencia, experiencia y mirada crítica, entregándose a esta causa común que nos hace mejores y más fuertes para ir haciendo realidad, paso a paso, día a día, todos y cada uno de nuestros sueños igualitarios.

En verano de 2019, un periodista me preguntó:

“¿Cuál es el secreto del éxito social de la Asociación de Mujeres Juezas de España?”

“no es una respuesta fácil”, le dije, “pero mi opinión personal es que el secreto son nuestras tres señas de identidad:

la primera. Desde el primer momento tuvimos claro que no pretendíamos ser una asociación endogámica sino abierta a la sociedad. Las juezas nos importan, pero sobre todo nos importan las restantes mujeres y especialmente aquellas más vulnerables.

La segunda. Somos autocríticas y hemos sido capaces de denunciar las brechas de género endógenas de la carrera judicial y aportar propuestas para su eliminación.

– Y la tercera, es que en AMJE somos resolutivas, y no contemplativas, por lo que ideamos y aplicamos propuestas, programas y acciones con incidencia directa en la sociedad y en la justicia, para cambiarla y avanzar hacia la igualdad, real, no formal, desde la justicia.”

Estas tres características definen bien nuestra esencia, y hoja de ruta asociativa.

En la actualidad, la justicia española ha normalizado la perspectiva de género, que años antes era vista por un importante sector judicial, como una amenaza a la “imparcialidad” que debe regir la actividad jurisdiccional. No tengo ninguna duda, de que esta evolución se iba a producir en un momento u otro, pero, tampoco, que la AMJE ha acelerado el proceso.

Notas:

*Glòria Poyatos Matas es Magistrada del Tribunal Superior Justicia de Canarias, Directora Regional de Europa, Norte de África y Oriente Medio de la IAWJ y Cofundadora y presidenta AMJE (2015-2019).

Parece que fue ayer cuando el mundo aún no había experimentado el gran frenazo global y sin embargo hemos seguido. Muchos han, hemos, perdido personas muy allegadas, como en mi caso el marido de una buena amiga, amigo a su vez, a través del cual rindo homenaje a todas las personas buenas, sabias, que nos han dejado una estela de sabiduría, solidaridad y buen hacer. A todas la más sentida de las ausencias y la más cercana y perpetua de las presencias. Para ellas una tierra leve y un universo infinito.

Así y todo, hay algo que ha demostrado ser esencial en las crisis perpetuas de este momento de la historia del planeta: el arte; la belleza entendida como un gran compendio de los sentidos. La necesidad de él como antídoto de las amenazas a la salud de este asteroide errante y sus múltiples habitantes, sean de la categoría que sean. Y por ello retomamos las sugerencias de exposiciones que han seguido manteniendo la llama de la esperanza, de la vida y de la memoria por los ausentes. La mejor medicina para sobrellevar y, eventualmente, superar esta etapa que también es creativa, porque el arte es resurrección constante de la vida.

CENTRE POMPIDOU MÁLAGA

Sophie Calle 19/11/2021 – 17/04/2022

Sophie Calle (Paris, 1953), es una artista referencia del panorama artístico actual francés. Sus campos de trabajo son la fotografía y el videoarte. La intimidad, el amor y la ausencia, esa que tanto nos está acompañando últimamente a tantas personas, son sus temas de referencia.

La exposición abarca gran parte de los cuarenta años que abarca su obra. El recorrido se conforma en cinco etapas donde temas tan personales como “Dolor Exquisito”, creada a partir de una ruptura amorosa, conviven con “Autobiografías”, desarrollada a modo de diario. “El Marido”, “El Hotel” y un proyecto de reciente creación “Souris Calle”. En cuanto a la parte videoartística, durante la exposición se proyectará su cinta del año 1992 “No sex lastnight”, una roadmovie rodada durante un viaje a los Estados Unidos junto con su marido.

Tres Mujeres Magnum: Eve Arnold, Inge Morath y Cristina García Rodero

Centro Niemeyer, Avenida del Zinc s/n, Avilés, Asturias. Del 2 de julio de 2021 al 30 de enero de 2022.

En 1947. Recién terminada la II Guerra Mundial, una serie de fotoperiodistas y corresponsales de guerra de reputado prestigio se juntaron para crear la primera cooperativa de fotógrafos y así ser más independientes al poder elegir los temas, tratamientos, edición, utilización, reproducción y negociación final de sus fotos. Entre ellos se encontraban nombres tales como Robert Capa, Henri Cartier-Bresson, María Eisner o Rita Vandivert. De los noventa y nueve fotógrafos que en la actualidad pertenecen a la Agencia Magnum solo once son mujeres, tres de las cuales son españolas: Cristina García Rodero desde 2005, de pleno derecho; Cristina de Middel, desde 2019, de pleno derecho; y Lúa Ribeira, desde 2020, como fotógrafa asociada.

En la exposición de las tres artistas Eve Arnold, Inge Morath y Cristina García Rodero, con un total de 60 fotografías, sobre todo aparecen muchas mujeres salvo alguna excepción.

Eve Arnold (Filadelfia, 1912 – Londres, 2012) centra su trabajo en las mujeres. Le gustaba retratar a las mujeres reflejando sus anhelos y luchas con una mirada muy solidaria hacia las personas más humildes.

Inge Morath (Austria, 1923 – Estados Unidos 2002)

Mujer políglota (hablaba siete idiomas); sus temas de interés fueron muy variados con una especial afinidad hacia los lugares donde vivieron artistas, escritores o personas de relevancia histórica. Su vida privada fue especialmente intensa con circunstancias como ser la esposa de Arthur Miller, una vez este se hubo divorciado de Marilyn Monroe. Trabajó con directores de cine como John Huston y actores de la categoría de Montgomery Cliff y Clark Gable.

Expuso en numerosos museos siendo galardonada con varios premios, reconocimiento a una artista cuya trayectoria profesional es muy similar a la de Eve Arnold.

Cristina García Rodero (Puertollano, Ciudad Real, 1949)

Primera española que consigue ingresar en la agencia Magnum. Artista cuya trayectoria se mueve en un entorno de empatía y complicidad hacia el mundo en el que vive. Muy influida por el mundo del barroco al configurar y componer sus imágenes, se considera más artista que fotoperiodista. En la década de los setenta comienza un estudio, con grandes tintes antropológicos, sobre las fiestas y costumbres de España (ritos paganos y creencias religiosas).

Académica de la Escuela de Bellas Artes de Madrid ha sido reconocida como una artista de primera, habiendo recibido todos los premios de fotografía del mundo, exponiendo su obra en una miríada de museos a lo largo del planeta.

MADRID

Madrid continúa siendo el imán de la creación y exposición del arte con una tendencia cada vez más centrípeta con respecto al resto del estado. Una tendencia compleja en el camino hacia una España vaciada, que no vacía de ideas, que debate cómo no invisibilizarse ante tanto desequilibrio centralista.

Fruto de esa tendencia hacia el escoramiento de la capital es la inmensa oferta que tanto museos como galerías proporcionan en estos tiempos de turbulencia. Destacar algunas muy interesantes propuestas de instituciones como los museos de la milla de oro de las artes.

Museo del Prado

En el Museo del Prado se ha trabajado intensamente para que la institución continúe brillando con luz propia. Una de estas tareas ha sido la reordenación de la colección permanente con nuevos criterios que fueron ensayados, con evidente éxito, al reabrirse el museo después de las semanas de confinamiento. A esto hay que añadir las distintas exposiciones que en estos momentos están a disposición del público erudito y al interesado en todo aquello que el museo pone a disposición del visitante.

El Hijo pródigo de Murillo y el arte de narrar en el Barroco andaluz

Museo Nacional del Prado. Madrid 21/09/2021 – 23/01/2022

Tornaviaje. Arte iberoamericano en España

Museo Nacional del Prado. Madrid 05/10/2021 – 13/02/2022

Museo Thyssen Bornemistza

Al igual que en los museos que conforman la triada de la milla de oro del arte, Prado y Reina Sofia, el museo Thyssen, con categoría de museo nacional desde no hace mucho, el Thyssen ha reorganizado sus colecciones y montado extraordinarias exposiciones. A la exposición en torno a Georgia O’keeffe, que tanto atrapó a aquellos que, conociendo parte de su obra, sin embargo, desconocíamos su capacidad de trabajo, técnicas y mirada pictórica muy personal; le ha seguido una magnífica retrospectiva en torno al pintor belga René Magritte. Magníficamente comisariada por Guillermo Solana y Paula Luengo, que definen la obra del pintor surrealista como una “locura razonada”.

La máquina Magritte

Exposición temporal

Del 14 septiembre de 2021 al 30 de enero de 2022

En posteriores crónicas comentaremos las ofertas expositivas de otras instituciones de Madrid con un énfasis en la reordenación de la colección permanente del museo Reina Sofia. Mientras tanto que ustedes lo disfruten con emoción y curiosidad.

No se olviden de la prudencia que nos permite que la cultura sea un lugar seguro y sanador.

Este artículo se enmarca en el nuevo Espacio Feminista de la Fundación Espacio Público. Este espacio surge desde la necesidad de abrir una ventana inclusiva, con diversas voces, un abanico amplio de temas, desafíos y retos que debe afrontar el feminismo. Además, pretende fortalecer una línea editorial y una agenda específicamente feminista, desde una perspectiva interseccional, que teja redes con mujeres de ámbitos distintos, las acompañe y las apoye.

Las Olas feministas llegan y se van. Su punto álgido suele ser breve pero siempre queda un poso de conocimiento feminista y de avances sobre el que ponen sus pies las generaciones futuras. También, desgraciadamente, toda Ola tiene su reacción patriarcal, de la que también se extraen enseñanzas, pero que duele cuando se está viviendo. A estas alturas, no hay duda de que la Cuarta Ola (aunque no hay acuerdo en esta terminología) fue una revolución contra las violencias sexuales, y tampoco hay duda de que estamos en medio de una virulenta reacción patriarcal. Se pudo poner de manifiesto la enormidad de su extensión y que lo que las feministas llamamos “cultura de la violación” es una realidad cotidiana que, como bien escribió Susan Brownmiller, se despliega como un continuo sobre las vidas de todas. Un continuo que, desde la más leve a la más grave, hemos padecido todas las mujeres en algún momento de nuestra vida. La violencia sexual acompaña a todas las mujeres desde el comienzo de la historia. El miedo a la misma está escrito en nuestro ADN, nos socializamos en ese miedo y con razón, porque no hay un solo lugar del mundo en el que las mujeres puedan decir que viven libres de violencia.

El feminismo lleva décadas luchando contra todas las violencias machistas. Las ha denunciado, conceptualizado adecuadamente, ha diseñado estrategias, políticas públicas, ha dedicado recursos, ha conseguido que todas las instituciones se impliquen en esta lucha, pero la violencia no disminuye. Pasadas ya muchas décadas desde que el feminismo definiera la violencia de género y desde que las instituciones dedicaran a esta lucha presupuestos y políticas públicas, la violencia parece estar aumentando, especialmente las violencias sexuales. Es evidente que una parte de dichas violencias tienen su origen en un movimiento de reacción patriarcal contra los avances del feminismo. Seguramente no se trata de que las feministas o las instituciones estemos haciendo cosas mal, simplemente nada es suficiente todavía para tumbar el sistema patriarcal. Quizá lo que peor hagamos sea pensar en la violencia como una “lacra” del sistema, como una excrecencia del mismo, como un mal ajuste, como algo que se puede combatir independientemente del combate contra el sistema patriarcal en su conjunto. Lo cierto es que todo sistema de dominación necesita usar de ciertas dosis de violencia para perpetuarse, especialmente si pierde, como este ha perdido, el poder formal, legal, sobre las mujeres. Sólo la desaparición del patriarcado traerá la desaparición de la violencia y, mientras, no es pensable la dominación sin ella y, además, cuanto más terreno conquistemos a la igualdad, podemos esperar una reacción más violenta por parte de aquellos que se sienten despojados de sus privilegios.

Las feministas también sabemos a estas alturas que para acabar con las violencias sexuales (con todas las violencias) lo que tiene que pasar es que los hombres dejen de ejercerlas; es decir, que sean ellos los que cambien. Y no lo harán solo con castigos, ni con nuestras movilizaciones. Debemos poner el foco sobre la manera en que se construyen subjetividades que desean violar, dañar, golpear, que cosifican, que deshumanizan a las mujeres. Es posible que aquellas violencias sexuales que parece que están creciendo más, las que se comenten en grupo como hermanamiento en la fratría masculina, aquellas que son extraordinariamente crueles, se puedan estar utilizando como reparación simbólica ante los avances del feminismo por los hombres más apegados a subjetividades rígidamente patriarcales. Así pues, tenemos por delante todo un campo de trabajo con ellos, buscando transformar sus emociones más profundas, aquellas que no encuentran otro cauce de expresión que la violencia. Hay que trabajar poniendo todos los recursos posibles para construir en los niños subjetividades igualitarias, subjetividades no cosificadoras, subjetividades empáticas y cuidadoras y para apoyar el trabajo de los hombres rebeldes al patriarcado.

Las mujeres ya hemos cambiado (aunque quede mucho por hacer) ahora es necesario que cambien también ellos, los hombres igualitarios son todavía una minoría. Pero el cambio no vendrá solo con intervenciones educativas en los niños. Vivimos en un orden disociado en el que por una parte luchamos contra el patriarcado y por la otra lo alimentamos de múltiples maneras. Sigue formando parte de esta lucha, por tanto, la denuncia de las costumbres, las instituciones, los discursos, los artefactos culturales, los privilegios, en definitiva, que contribuyen a reforzar la desigualdad. En muchas ocasiones seguimos denunciando los efectos, las consecuencias más evidentes del patriarcado, pero no penetramos con la suficiente profundidad en aquello que lo sustenta y lo reproduce, en aquello que contribuye a que los hombres no estén cambiando al ritmo que necesitamos.   

Pero también tenemos que esforzarnos en cambiar guiones que parecen escritos en piedra, pero que sirven para ocultar la verdad, y el de la epidemia de violaciones es uno de ellos. Las feministas tenemos que movernos en un difícil equilibrio entre la denuncia permanente y el miedo y su gestión social. El otro día aparecía en la televisión el siguiente titular en La Sexta: “Las violaciones se disparan en España: se denuncian seis agresiones sexuales con penetración cada día. Los datos que comparte el Ministerio de Interior son el reflejo de la grave situación social. En lo que llevamos de 2021 se han denunciado un total de 1.601 violaciones”. Además de que hay tantas violaciones ocultas que cuando se denuncian más puede parecer una epidemia, ¿a qué situación social de refieren? ¿al patriarcado? No lo creemos. Más bien pretenden hacerlas aparecer como si las violaciones fueran consecuencia de la acción de un gobierno o de una situación económica y no consecuencia del patriarcado mismo. Es el miedo de las mujeres utilizado con fines políticos espurios, nada nuevo y nada bueno.

Las feministas tenemos que tener cuidado con la gestión social y política del miedo porque este busca limitarnos y coartar nuestro derecho a ocupar todos los espacios y porque se buscan también reacciones viscerales y nada feministas a ese miedo. Tenemos miedo porque somos socializadas en él, y porque las agresiones graves en la calle, que sufren un número pequeño de mujeres, son un aviso para todas; tenemos miedo porque es verdad que es algo que nos puede ocurrir a todas. Esto nos sitúa en una situación perversa. Se crean las condiciones para que tengamos miedo y después somos nosotras las que tenemos que cuidarnos, las que tenemos que protegernos. Nos limita, nos controla, nos infantiliza. Y el miedo también es un arma que utilizan contra nosotras aquellos que no nos quieren libres, sino encerradas; al tiempo que lo convierten también en arma de otras batallas sociales conservadoras o reaccionarias.

Es verdad que hay un aumento de un 9% en las violaciones denunciadas, pero también es verdad que la mayor concienciación puede hacer que haya más denuncias. Y, en todo caso, estas cifras escalofriantes siguen magnificando la figura del hombre en un callejón oscuro, una figura que pretende vetar nuestra presencia en el espacio público, mientras que se sigue invisibilizando el verdadero guion de las violaciones, de las que más del 80% son causadas por hombres conocidos de las víctimas. Y, más aún, que la mitad de este 80% se ejercen sobre niños y niñas menores, víctimas de una violencia sexual intrafamiliar de la que todavía no nos atrevemos siquiera a hablar claramente. La frase “Sola y borracha quiero llegar a casa” es un grito de justicia del movimiento feminista en todo el mundo que pone el foco donde hay que ponerlo.

Una voz desde el exilio

Cuarenta años de dictadura franquista prohibieron, escondieron e invisibilizaron las obras creadas por mujeres y hombres que tuvieron que salir de España por oponerse al golpe de Estado contra la República. De esta manera fueron condenados al olvido numerosos libros, muchos de los cuales todavía hoy no conocemos. Son los libros que no se sometieron al pensamiento único, monocolor, al que obligaba la dictadura.

Afortunadamente, desde hace unos años hay editoriales que están trabajando por recuperar la memoria colectiva y rescatar una obra cultural que merece ser conocida. Una de estas editoriales es Renacimiento, que recientemente ha publicado en un solo tomo, con prólogo de Soledad Fox Maura, las obras Tiempo de llorar, Voz de nadie, Cuaderno de Apuntes y el guion cinematográfico En el balcón vacío, obras literarias de María Luisa Elío, una de las voces más significativas del exilio español en México.

María Luisa Elío nació en Pamplona en 1926 y falleció en Ciudad de México en 2009. Hija de un abogado, en 1936 tuvo que abandonar España junto con su familia, tras el golpe de Estado de Franco, y exiliarse primero en Francia y posteriormente en México. Escritora y actriz, ella y su marido, el poeta, cineasta y publicista Jomí Garcia Ascot, se rodearon en México de las personalidades intelectuales más conocidas de la época: Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Ramón Xirau, Emilio García Riera, Alejo Carpentier, Susana Noriega, Fina García Marruz…, y Gabriel García Márquez, que les dedicó a ella y a su marido Cien años de soledad.

Su exilio, el abandono obligado de su hogar siendo una niña, son los temas que marcaron su vida y están presentes en toda su obra. También el dolor y el sufrimiento que vivió de cerca en su madre enferma. “No quiero contar nada de eso, en verdad no quiero, no contaré nada. Pero aunque no lo cuente yo sé que lo sé. Sé que sé, ¿cómo puedo hacer para no saber que sé? Dios mío, si hubiera podido no saber, si pudiera morirme sin saber que he sabido”, confiesa en Voz de nadie.

En 1970 regresó a Pamplona con su hijo (pequeño). Y ese regreso, tema principal de la mayor parte de su obra, es lo que la lleva a explorar el abandono, la profunda herida provocada por el destierro, la búsqueda de esa niña que se vio obligada a dejarlo todo para viajar a una tierra desconocida. El reencuentro con un pasado que ya no existe le llevan a exclamar: “Me habían quitado el pasado, ahora me quitaban el recuerdo del pasado, del que yo hacía el presente, y sin tener ninguno de los dos me era imposible pensar en el futuro. ¿Cómo puede haber un futuro sin pasado ni presente? No había nada. Había que comenzar una historia sin historia; con una presencia, que era mi hijo, y con una ausencia total, que era yo.” Sus recuerdos transmiten desgarro y emotividad, son un relato extensible a todas esas personas que vivieron el trauma de la guerra y se vieron obligadas a exiliarse. Unas con más contactos y medios (como en el caso de María Luisa y su familia), otras con mucha menos suerte ya que carecían de todo. “En España habíamos pasado frío, hambre y miedo; lo que más recuerdo es el frío, no sé por qué […] como si el frío fuera la guerra”, confiesa.

El recuerdo de un preso “rojo” que mantiene vívido desde niña le lleva a visitar la prisión donde estaba encarcelado para descubrir que ya no existía y que “su” preso había sido fusilado y enterrado en una fosa común. “Cogí una pequeña margarita y la puse sobre lo que era, sin duda alguna, la fosa común de tierra non sancta” en la que se supone estaba enterrado.

Tiempo de llorar y Cuaderno de apuntes habían sido publicadas con anterioridad en México, y en 2002 la editorial Turner publicó ambas obras en un solo volumen. El guion cinematográfico En el balcón vacío (1961) es la primera vez que es publicado, aunque sí fue estrenada la película, que fue dirigida por su entonces marido en la que María Luisa Elío interviene como guionista y actriz, y es la primera película realizada en México por el exilio español.

Ahora, estos tres textos, junto con Voz de nadie, forman parte de este volumen dentro de la biblioteca de grandes escritoras del siglo XX de la editorial Renacimiento.

Desarraigo y memoria en un rincón de la España sumergida (Virginia Mendoza Benavente)

En los años sesenta del siglo pasado el tramo final del río Guadalope fue mutilado para dar lugar a un gran embalse, el de Mequinenza, que anegó 3.500 huertas y provocó la desaparición de Cauvaca, una pequeña población cercana a Caspe (Aragón) según cuenta el libro “Cauvaca. El paraíso perdido” de Alfredo Grañer, perteneciente a la colección Tedero de la Asociación de Amigos del Castillo del Compromiso de Caspe, referido en su blog por Dragón Chorche.

Ahora, ha retomado el relato de esta historia la escritora “perioantropodista” Virginia Mendoza Benavente –autora de ¿Quién te cerrará los ojos? Historias de soledad y arraigo en la España rural (Libros del KO, 2017) y Heridas del viento, crónicas armenias (La Línea del Horizonte, 2018)– en Detendrán mi río. Desarraigo y memoria en un rincón de la España sumergida (libros del KO, 2021). Y lo hace con su personalísimo estilo, que impregna de magia literaria la realidad que cuenta.

Personajes inolvidables, reales, y en especial Mercedes, rememoran con nostalgia desde el presente lo que fue su infancia en una tierra de huertas y agua. Una tierra llena de vida y contacto con la naturaleza. Una tierra en la que hay pobreza habitada por personas llenas de dignidad. Un mundo en el que María, una campesina ve morir a varios de sus hijos, uno detrás de otro, mientras pare también uno tras otro. Ciega después de tantos partos, conoce “ve” por primera vez el mar de la mano de su marido. El agua, siempre presente, el agua del río en el que Mercedes aprendió a nadar y que fue el escenario de su infancia y adolescencia. Una niña capaz de cazar serpientes y hacerse con la piel de una de ellas un cinturón que podía predecir la lluvia.

Otros personajes, sobre los que la autora ha investigado y otros a los que la autora ha entrevistado y ha rescatado del olvido forman también parte de este bellísimo relato. Un ingeniero estadounidense especialista en embalses que embarca en el último y trágico viaje del Lusitania. Un niño que quiere ser ingeniero y será años después uno de los encargados de la construcción de la presa. Las maestras, los campesinos, los soldados…

Y la guerra, la terrible guerra de 1936 provocada por las fueras del general Franco, que años después se dedicará a promover nuevos embalses: “Queda inaugurado este pantano”, quedará ya como recuerdo del Caudillo de España “por la gracia de Dios”.  

Virginia Mendoza Benavente

“Se caían las estrellas del cielo y los hombres se reunían y decían: ‘Va a haber guerra, que se caen las estrellas’. Yo veía que se caían, se desprendían del cielo, pero yo no sabía ni lo que era una guerra cuando lo decían.” Recuerda Mercedes de su vivencia cuando la guerra llegó a Cauvaca. Señales que anuncian años de miedo, miseria, tristeza, lo mismo que se vivía en el resto de España.

Es también el recuerdo de los trabajadores de las empresas hidroeléctricas, que no arraigan, que siempre están de paso mientras se mantiene la dura tarea de acabar con pueblos y de enviar a la migración a sus habitantes.

Un relato que cuenta una realidad y parece una fábula. Un libro necesario para mantener viva la memoria de lo que un día fueron tierras llenas de vida.

Un libro para disfrutar leyendo. Una lectura muy recomendable.

La Conferencia sobre el futuro de Europa comenzó formalmente su andadura el día 9 de mayo de 2021. En general el tono y expectativas de la Conferencia, si nos atenemos a lo expresado por los portavoces de las instituciones europeas, buscaría varios objetivos simultáneos: un ejercicio abierto y sin condicionantes iniciales de escucha de la diversidad de opiniones de la ciudadanía europea; un práctica deliberativa con el propósito de recoger opiniones y propuestas de esta ciudadanía; un empeño por que la propia práctica de debate y discusión contribuya a hacer avanzar un espacio público europeo y un método de articulación del debate de abajo-arriba cuya intención es salir al encuentro de la desconfianza y el malestar ciudadano respecto a la política en general y a la política europea en particular.

No obstante, los enunciados y expectativas están muy lejos de haberse correspondido con una Conferencia que pueda dar respuesta a esas expectativas.

Las diferencias apreciables entre las diferentes instituciones muestran que Parlamento, Consejo y Comisión no esperan lo mismo de la Conferencia. Para el Consejo y, en parte también para la Comisión, el debate público es instrumental y condicionado: debe servir para legitimar lo existente, ceñirse a las perspectivas estratégicas ya diseñadas por las instituciones y, por último, sus propuestas de reforma deben adecuarse a los principios de subsidiariedad y proporcionalidad y no puede afectar a los Tratados. El Parlamento ofrecía una ambición más ajustada con las necesidades de reforma, proponiendo un modelo de abajo-arriba, inclusivo y donde no se ponían condicionantes a las propuestas de reforma.

El modo en el que se ha organizado finalmente la Conferencia está más cerca de las expectativas del Consejo y Comisión que de las propuestas por el Parlamento. Y aunque los procesos deliberativos son procesos abiertos, en el sentido de que se sabe cómo empiezan pero no es posible determinar su final, no parece que haya condiciones para que el desarrollo de la Conferencia lleve hasta sus límites las posibilidades contempladas en la Declaración conjunta de las tres instituciones.

Finalmente, parece que estaremos, en el mejor de los casos, ante un ejercicio de opinión respecto al que las instituciones europeas –particularmente el Consejo- asumen un compromiso ligero y poco concreto. Y lo cierto es que reducida a un ejercicio de opinión la Conferencia resulta un acontecimiento más bien reiterativo e innecesario. La opinión de la ciudadanía europea respecto al proceso de integración en general y respecto a políticas más específicas es suficientemente conocida a través del Eurobarómetro, en primer lugar y de muchas otras experiencias de participación (limitada) de la sociedad civil europea en diferentes temas. El problema no es tanto no saber lo que la ciudadanía piensa, como la voluntad política para llevar a cabo esas demandas y una hoja de ruta para hacerlas posible.

Sin embargo, la Conferencia se realiza en un momento idóneo para repensar el futuro de la UE y los imprescindibles cambios de envergadura que esta debe acometer si quiere, realmente, ser un proyecto al servicio de las mayorías. La década de crisis que comenzó con el colapso financiero y que sigue activa con los coletazos (no sabemos si serán los últimos) del Coronavirus no tiene parangón en la historia del proceso de integración y debe ser evaluada como un hecho excepcional con importantes implicaciones en todos los órdenes.

Las consecuencias de la policrisis han afectado a las instituciones, a su relación, a la legitimidad de la acción de la UE como sistema político y a las principales políticas de la Unión, pero también a sus valores y principios.

La gobernanza política y económica de este turbulento período ha puesto de manifiesto la disfuncionalidad de esta estructura institucional en términos de eficacia, capacidad de gestión de situaciones inesperadas e ilegibilidad del proceso para la mayoría de la ciudadanía. Al mismo tiempo ha sido este un período de creciente politización respecto al proceso de integración. La mayor visibilidad de la UE en el contexto, por ejemplo, de la gestión de la crisis de 2008, ha suscitado enorme preocupación por sus déficits democráticos y de legitimidad pero también por la orientación neoliberal de sus principales políticas y por la presión sobre los estados del bienestar para reducir sus prestaciones y servicios. La ciudadanía ha visto, además, crecer de manera inexplicable las desigualdades sociales y el deterioro de regiones y ciudades que han hecho crecer la sensación de abandono y, en relación con la UE, de vivir un proceso de integración cuyos beneficios alcanzan solo a una minoría.

Las políticas y la retórica de la austeridad se compadecen mal con una realidad de deterioro de los estados del bienestar, de creciente desigualdad al interior de las sociedades, pero también de creciente diferenciación en el plano económico entre países.

Por otra parte, la crisis del Coronavirus ha hecho estallar los corsés de las políticas de austeridad y del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Ha puesto de manifiesto, además, la insuficiencia de un Presupuesto comunitario que apenas alcanza el 1% del PIB de la región. Y está obligando a repensar la relación entre lo estatal y lo supranacional, ante la evidencia de que sin la UE la situación provocada por la pandemia habría sido aún peor, pero sin los estados la gestión de la crisis sanitaria y social hubiera sido imposible.

Pese a constatar que la resiliencia de la UE ha sido mayor de lo, probablemente, esperada, los daños causados al edificio plantean la necesidad de una importante reforma estructural. Parece claro que los interrogantes abiertos por este período inacabable de crisis precisan de respuesta globales y de reformas que afectan al conjunto del edificio. El consenso básico cada vez más extendido es que no es posible seguir como hasta ahora y, por tanto, es necesario acometer reformas en profundidad, habida cuenta, además, de que la lógica de las pequeñas reformas y la búsqueda de soluciones “in extremis” no sirve en estos momentos.

Vivimos eso que se ha denominado “momento maquiaveliano” una situación histórica en la que el sistema político no puede seguir operando de la misma manera y precisa de cambios mayores. En este sentido, la situación, no sólo y no tanto la Conferencia en sí misma, son una oportunidad para la izquierda alternativa.

El pasado Libro Blanco sobre el futuro de Europa propuesto en 2017 por la Comisión Europea mostró el agotamiento del modelo de debate y reforma privilegiado por las elites políticas y económicas europeas y nacionales en relación con la UE: negociaciones intergubernamentales, pactos fuera del alcance y seguimiento de la ciudadanía, menosprecio de los parlamentos nacionales, etc. La lógica elitista y despolitizada que ha sido dominante en el proceso de construcción europea se ha convertido, a estas alturas, en un problema para el proceso de integración mismo.

En esta coyuntura la idea de una Conferencia ciudadana organizada de arriba-abajo y con voluntad real de facilitar la participación de las poblaciones de los países europeos, además de una actitud activa de escucha por parte de las instituciones, sonaba como una propuesta prometedora.

Podría haberse pensado, inicialmente, que la Conferencia diera lugar a un “hecho político” novedoso y fuera este la movilización masiva de la ciudadanía a favor de una estrategia de reforma de la Unión. Pero creemos que no se dan las condiciones para esa movilización y los primeros meses de desarrollo de la Conferencia demuestran que ésta está muy lejos de cumplir con sus expectativas. De una parte, los asuntos europeos siguen viéndose como complejos y alejados por buena parte de la ciudadanía y, consecuentemente, suscitan poco entusiasmo e interés. Por otra parte, no se ha creado ese espacio europeo que singularice el debate sobre los asuntos de la Unión. Los debates políticos siguen anclados en los espacios nacionales tanto en términos discursivos cómo simbólicos, de modo que la “agenda UE” se inserta en los conflictos nacionales subordinada a los debates propios y específicos de las agendas nacionales.

Llegados a este punto podría parecer que lo más razonable es dar ya por muerta la Conferencia. Pero parece más productivo un enfoque que articule el “momento maquiaveliano” al que antes hacíamos referencia con las oportunidades que la Conferencia ofrece de visibilización.

Hay opciones para que la izquierda transformadora utilice este espacio para debatir sus propias posiciones en relación con este momento, para que utilice este recurso como una oportunidad para hacer propuestas audaces de cambio y reforma del proceso de integración. Pensando en el momento más que en la Conferencia en sí misma, la izquierda alternativa podría colocar la idea de una Convención Constituyente, después de la Conferencia e incluir propuestas y reflexiones que desborden los estrechos marcos en los que Consejo y Comisión quieren mantener la Conferencia.

Notas:

*Artículo elaborado en el marco del seminario “Una Gobernanza Democrática en la Unión Europea para la Era Post COVID-19”. Subvención para la celebración de acciones de comunicación y actividades divulgativas, sobre asuntos relacionados con el ámbito de sus competencias para el año 2021 de la Secretaría de Estado para la Unión Europea.

**Pedro Chaves, Investigador IELAT y colaborador del Instituto 25M

Este verano una muy buena amiga me ha regalado el libro Hamnet de Maggie O’Farrell, traducción de Concha Cardeñoso, edición Libros de Asteroide. Lo leí de un tirón. Ha sido considerado el libro del año con 15.000 ejemplares vendidos. Recibió el Premio del Círculo de Críticos Nacional del Libro (National Book Critics Circle Award) y el Premio de Ficción Femenina de Reino Unido (The Women’s Prize for Fiction).

Hace tiempo que tengo pendiente hacer una reseña del libro, pero en estos días otoñales, me he recordado de los paisajes lluviosos ingleses descritos por la autora y decidí ponerme con ello.  

La escritura del libro es impresionante, ¿con qué adjetivos la podríamos definir? Extraordinaria, fluida, expresiva, con descripciones precisas de los paisajes del siglo XVI, que retratan acertadamente las diferencias entre la vida rural y la vida urbana, destacando las maravillas y las desilusiones de vivir en el campo o en la ciudad; aunque la revolución industrial llegaría muchos siglos después, estos contrastes ya se empezaban a delinear en el contexto histórico en que está ambientada la obra.

Como se nota en este párrafo, en que se describen las percepciones de Agnes cuando muda a la ciudad: En vez de ser una unidad en la que varias generaciones trabajan juntas cuidando a los animales, la tierra y la casa, en Henley Street la estructura es otra: están los padres, después los hijos, luego la hija, después los cerdos de la pocilga y las gallinas del gallinero, a continuación, el aprendiz y, al final de todo, las criadas. Cree que su lugar, como nuera reciente es ambiguo entre el aprendiz y las gallinas. (p. 135).

En estas líneas, la protagonista traslada también la representación de la estructura patriarcal que se percibe de forma más clara en la zona urbana. Ojo, que no quiere decir que no haya una estructura patriarcal parecida en la zona rural, solo que en la ciudad se organiza de forma diferente, recalcando quizás la jerarquía patriarcal y socio-económica del ámbito doméstico.

La vida de la familia Shakespeare en un cuadro del siglo 19.

El libro narra la historia de la esposa del escritor, dramaturgo, poeta y conocido por ser el grande fundador de la lengua inglesa, William Shakespeare. Un genio de su época, en su obra trata de los tormentos, angustias, envidias, de la ganancia del poder, pero también aborda las diferencias entre la clase aristocrática y la plebe, del amor que termina en tragedia. Es un autor que retrae el ser humano en el siglo XVI con todas las contradicciones, ambiciones, desgracias y bellezas.

El libro se centra en la que fue supuestamente la pareja de Shakespeare, Agnes. En la obra los hechos reales se mezclan con la ficción. La protagonista es una mujer peculiar que vive en la zona rural de un pequeño pueblo de Inglaterra, en Stratford. Agnes tiene una fuerte vinculación con la naturaleza, que es motivo de extrañamiento y cotilleo en el pueblo. Su conocimiento sobre las plantas y sus características medicinales y curadoras es excepcional. Después de un primer momento de desconfianza, las personas acuden a ella buscando sanación.

Se retrata, por lo tanto, esa vinculación fuerte con la naturaleza, que en algunas ocasiones recuerda al realismo mágico, que mezcla elementos cotidianos con algo fuera de lo común o extraño.

Además, la novela trata especialmente del dolor de perder a un hijo y como esta pérdida afecta a la pareja y a la vida cotidiana de toda la familia. Al principio parece que será la hija la que no tendrá condiciones de vivir, la peste la ha afectado gravemente. Sin embargo, es el niño, que “intercambia” su vida por la de la hermana, y padece irremediablemente de la “muerte negra”, que había llegado hasta Inglaterra a través de las embarcaciones venecianas. El nido vacío que deja la pérdida de un hijo es retratado en la novela con mucha maestría. El dolor que sufren la madre y el padre, la dificultad de seguir la vida sin el hijo, una pérdida de este tipo les persigue por toda la vida. Shakespeare supuestamente acaba escribiendo Hamlet, en homenaje a su hijo:

Me muero […]
Vive tú; […]
Reserva con dolor tu aliento
Para contar mi historia".
(Hamlet, Acto V, escena III).

Es una delicia de libro, en que el lector y la lectora tiene la oportunidad de reflexionar sobre muchos temas, entre ellos, las relaciones de pareja, la sociedad del siglo XVI, la vida del campo y de la ciudad, las estructuras patriarcales, el realismo mágico, la condición de la mujer en este contexto histórico. Recomiendo la lectura.     

Extrañamente, algunas generaciones parecen en su conjunto mejor dotadas que otras y, en consecuencia, construyen una obra de un impacto que resuena durante siglos. No es cierto que todas las generaciones sean iguales en talento y producción. Por eso, los grandes poetas del siglo XX parecen haber compartido marco temporal: Cavafis, Machado, Pessoa, Lorca, J. V. Foix. Listas similares a esta podrían escribirse en relación con los poetas franceses de finales del XIX o los novelistas norteamericanos de la segunda mitad del pasado siglo. La generación de Jena, la generación de oro de la filosofía alemana, entra también en esta categoría.

Peter Neumann con La república de los espíritus libres (Tusquets, 2021) ha escrito un libro sobre ese grupo de escritores, académicos, poetas, filósofos y traductores que durante unos años formaron una comunidad intelectual inigualable en una pequeña ciudad universitaria de calles estrechas y oscuras bajo el auspicio de figuras tan relevantes como Goethe o Schiller, del que abiertamente se mofaban. Durante el día, en la misma casa, trabajaba cada cual en su propia obra y por la noche se reunían para cenar, conversar y discutir ideas. También compartían cotilleos, jugaban a las cartas y se calentaban con el fuego.

Los nombres son conocidos por todos: Novalis, Friedrich y Carolina Schelling, Hegel, Holderlin, los hermanos Wilhelm y Fritz Schlegel, Dorothea y Ludwig Tieck. Excitados por la herencia de Kant, que toman como punto de partida, inician una aventura del pensamiento que Neumann narra con frescura y sin necesidad de internarse en asuntos especialmente densos. Poco a poco, al lector le asalta una pregunta fundamental: ¿cómo es posible que de un grupo de jóvenes de los que se esperaba que se convirtieran en abogados y funcionarios surjan individualidades tan brillantes y originales? Neumann no contesta a esta pregunta. Ni siquiera se la plantea. Se limita a contar, de manera superficial aunque muy placentera, las vidas de los protagonistas.

El libro tiene varios niveles de lectura. Puede leerse como un animado y entretenido relato de unos cuantos escritores famosos. Puede también leerse como la descripción del surgimiento de la vocación filosófica que, en el caso de los alemanes, nace con tanta fuerza como la vocación artística. Ellos, en cierta forma, se sienten tan artistas como filósofos. Al contrario que Adorno, que no se decidía entre ser compositor o filósofo, y así cumplió los cuarenta años, los Schelling, Schlegel, Hegel, Holderlin o Novalis, eran conscientes de estar creando una nueva forma de pensar, sentir y crear. No en vano, los años de Jena son los años de las guerras napoleónicas. Hegel, en pantuflas, verá al emperador a lomos de su caballo y sentirá la presencia del espíritu de la Historia. Esta generación abunda en sentimientos, sentimientos abrumadores. ¡Qué habría escrito Hegel si ese día hubiera calzado unas buenas botas de hebilla!

Friedrich Wilhelm Jospeh Schelling, 1848. Daguerrotipo

Quizás el secreto de esta generación se encuentre en que fueron capaces de tomar la tradición como un hecho simultáneo y revivirla en el presente. Impera la variedad de estilos, géneros e ideas. Se contradicen con frecuencia y discuten. El pasado cultural se integra en la actualidad y no se realizan selecciones ni rígidos cánones. Esta vivencia del pasado es lo que, según Curtius, caracterizaba también al Siglo de Oro español y lo diferenciaba del clasicismo francés. Al final, todo se reduce a una idea muy manida, elaborada hasta la extenuación por Georg Steiner; la idea de que lo nuevo se basa en configuraciones inéditas de lo que ya existe. Por eso, la creación requiere una amplia cultura. Algunos gestos que revelan este modo de pensar son la ironía y la parodia. El Quijote, sin ir más lejos, no es más que una inmensa parodia de los libros de caballerías. Schelling y los Schlegel se entregan a ella también con gusto.

Habría resultado muy grato que Neumann se hubiera explayado en lo concerniente a las fuentes de esta generación. Apenas son nombrados Calderón y Shakespeare y la cámara del escritor ya se ha posado en otro personaje. En Dorothea, por ejemplo. Neumann hace un trabajo necesario al destacar las figuras femeninas intelectuales del grupo, también en el caso de Carolina. En cualquier caso, Neumann, siempre aséptico, está lejos de la crítica cultural feminista. Tampoco menciona la palabra Barroco, lo que habría ayudado mucho a entender el espíritu de este grupo de Jena. Neumann, sin embargo, consigue escribir un libro que disfrutarán sobre todo los nostálgicos de las pasadas épocas y de la tradición y la cultura. Quien escribe esta reseña lo ha hecho. ¡La nostalgia! Otro sentimiento muy barroco (español) y alemán. Pero Neumann tampoco la menciona.

El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha nombrado nuevo jefe para la Jefatura Superior de policía en Catalunya, Luis Fernando Pascual, un funcionario aragonés que ya estuvo destinado a las comisarías de L’Hospitalet de Llobregat y la de la vía Laietana de Barcelona, lugar de espantosos recuerdos para tantos y tantos defensores de las libertades democráticas. Un nombramiento que abre de nuevo el interrogante sobre los motivos por los cuales Interior se ha negado hasta ahora a permitir que este inmueble se transforme en un centro de recuperación de la memoria de la represión.

No caben muchas dudas. La complicidad de sectores de la policía, y también del ejército, con la extrema derecha se pone de manifiesto con tanta frecuencia que llega a considerarse casi como un fenómeno normal.

Muchos gobernantes, de diferentes colores políticos, acostumbran a tratar a las fuerzas armadas y policiales con especial atención y delicadeza. En el Estado español, sin embargo, el tufo que dejó en estos cuerpos el régimen franquista se percibe todavía. Es particularmente fuerte e impregna el comportamiento y los discursos de mandos y responsables políticos.

Cuesta olvidar aquellas ruedas de prensa organizadas por el actual Gobierno del Estado, protagonizadas en buena medida por altos cargos uniformados, en las que se llamaba a la ciudadanía a comportarse como «soldados» para combatir el coronavirus o las palabras de quien hasta no hace mucho ejercía como jefe de la Guardia Civil en Catalunya, cuando equiparó la movilización soberanista catalana con actividades terroristas o al comisario de policía, que salió al balcón de la jefatura de la vía Laietana de Barcelona a levantar el brazo y a besar la rojigualda al paso de una manifestación del nacionalismo español.

La lista de ejemplos que ilustran el talante ideológico de fuerzas hipotéticamente dedicadas a velar por la seguridad de la ciudadanía sería inacabable, pero el más preocupante, quizás, es que no se ven signos ni voluntad de rectificación por parte de gobernantes que se reivindican como progresistas.

Parece mentira pero todavía no han enmendado las palabras del magistrado que ocupa la Secretaría de Estado de Seguridad, Rafael Pérez Ruiz, hombre de confianza del ministro Marlaska. La ciudadanía, dijo, «aprecia el trabajo abnegado y callado» de los policías de la Jefatura Superior de Cataluña. Su sede, en la vía Laietana, «ha sido un símbolo de servicio público desde el cual varias generaciones de policías han contribuido y siguen contribuyendo a fortalecer la democracia en nuestro país», añadió, en señal de cruel desprecio por las persones que allí padecieron el sadismo de determinados comisarios e inspectores.

¿Cuándo se considerarán innecesarios o desacertados estos elogios? ¿Qué necesidad hay de ensalzar sistemáticamente a los empleados del Estado que portan armas, como si sus ocupaciones exigieran mayores «sacrificios» cotidianos por amor a la humanidad que los de otros profesionales? Cuando Pérez Ruiz habló de «generaciones de policías» quiso complacer, evidentemente, a quienes deberían sentir vergüenza por la brutalidad practicada en aquel edificio, la de las torturas del franquismo, pero también la que se siguió aplicando después de la muerte del dictador y la que también sufrió recientemente, por poner tan solo un ejemplo, Guillem Padilla (el joven de la sudadera naranja), que no cometió más error que el de no ser suficientemente rápido para levantarse del suelo y correr, para evitar los golpes de una carga policial.

El mismo día en que el secretario de Estado dejaba bien claro el grado de sensibilidad democrática del Ministerio de Interior, el hasta hace pocos días máximo responsable de la policía en Catalunya elogiaba el «trabajo» de sus subordinados de «captación y análisis de información relevante para la prevención de actividades delictivas y otras que pueden afectar de manera grave el orden público y la pacífica convivencia, provenientes de organizaciones radicales que tienen como objetivo la fractura del Estado, tanto política como social, afectando el normal funcionamiento de las instituciones públicas y privadas, incumpliendo reiterada y gravemente la Constitución y las leyes». No eran estos los objetivos de la «policía patriótica» que participó en la «Operación Cataluña»?

Dicen que este comisario, José Antonio Togores, cargado de medallas al mérito policial y experto en unidades antidisturbios, mantuvo una relación impecable con el major Josep Lluís Trapero, que últimamente se ha significado por sus peticiones de respeto a los Mossos d’Esquadra, realizadas en un esfuerzo para mantener prestigio entre los agentes que reclaman al poder político medidas de reconocimiento de su autoridad.
El major, que entró en conflicto con la cúpula policial española durante el otoño de 2017, y que fue cesado por el Gobierno de Mariano Rajoy, procesado posteriormente y absuelto por la Audiencia Nacional, calificó a Quim Forn de irresponsable ante los magistrados del Tribunal Supremo que condenarían a quién fue consejero de Interior a penas de 10 años y medio de prisión y de inhabilitación para ejercer cargos públicos. En una inusual entrevista emitida por TV3 el pasado mes de junio, Trapero no ahorró elogios a los actuales responsables de la policía española y de la Guardia Civil.

El corporativismo que a menudo se pone de manifiesto entre profesionales de muchos oficios se acaba imponiendo con especial intensidad entre agentes policiales de diferentes cuerpos. A veces se disputan ámbitos de competencia y se ocultan datos, como fue el caso de la información sobre la iman de Ripoll, con consecuencias terribles para las víctimas de los atentados del 17 de agosto. Pero a menudo, si reciben críticas desde la sociedad civil, pueden llegar a defender u ocultar comportamientos propios de energúmenos, actuaciones de violencia gratuita, ensañamientos contra manifestantes, maltratos, castigos inhumanos, golpes, insultos, registros sin garantías, interrogatorios humillantes que hieren la sensibilidad de cualquier ciudadano normal…

La ciudadanía tendría que poder tener, en principio, una percepción amable de los agentes policiales, una imagen habitualmente alejada del sentimiento de miedo, pero este objetivo, difícil de lograr en demasiadas partes del mundo, resulta especialmente complicado de alcanzar en el Estado español, donde es evidente la simpatía que genera la extrema derecha entre sectores de las policías, de la Guardia Civil y de las fuerzas armadas. Los resultados electorales en los colegios y distritos donde tienen mayor presencia son bastante elocuentes.

«El orden, desgraciadamente, pocas veces exige el buen hacer», escribió Albert Camus (1), En nombre del orden público se han justificado y se justifican todo tipo de atentados más y menos graves contra la dignidad de las personas, porque demasiado a menudo quién tiene que garantizar seguridad se preocupa más por el respeto por su «autoridad» que por el servicio que tiene que ofrecer.

Los demócratas con responsabilidades de gobierno tendrían que manifestar preocupación por esta realidad, en vez de disimularla. El régimen del 78 otorgó carta de credibilidad democrática a la policía y al ejército franquistas. Los «casting» posteriores para seleccionar agentes y militares de diferente rango no se han realizado cuidadosamente, es obvio. Los representantes de las mayorías de izquierdas, en lugar de intentar combatir esta enfermedad antidemocrática con muestras de «gratitud y respeto» por quien participa en los desfiles de fuerzas armadas, en vez de invitar a la ciudadanía a la reflexión sobre un «pasado compartido» que nunca ha existido, tendrían que pensar en la manera de democratizar unos cuerpos que nunca fueron depurados de ultraderechistas y que necesitan procesos de selección y formación radicalmente diferentes.

No es una tarea sencilla, porque quien acepta responsabilidades políticas en ámbitos de «seguridad» siempre teme posibles reacciones hostiles en comisarías y cuarteles,. De nada sirve, sin embargo, desviar la mirada hacia otro lado y mucho menos la adulación.

Notas:

*La foto destacada es de Emilio Naranjo/EFE.

(1) Camus, Albert. L’home revoltat. Raig Verd editorial, 2021

Con Ana María López Martín como editora del proyecto, textos de Miguel Cuesta Aguirre y, sobre todo, con las espléndidas ilustraciones arquitectónicas de María del Busto Abriqueta, algunas de las cuales reproducimos en este artículo, la editorial Anaya Touring ha publicado recientemente este libro, que nos ofrece un recorrido por veinte ciudades de España y el resto de Europa teniendo como hilo conductor su camino hacia la sostenibilidad.

Siguiendo un orden alfaético nos adentramos en ciudades que han desarrollado edificios y zonas que quieren cumplir con lo dispuesto en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. El urbanismo, los ecosistemas, la biodiversidad, los eco-barrios, la economía circular, la utilización de tecnologías inteligentes, la reducción a cero de CO2 son algunas de las medidas necesarias para que los sistemas puedan mantenerse a largo plazo sin agotar los recursos, perjudicar el medio ambiente o generar injusticias sociales, es decir conseguir la sostenibilidad de las zonas y edificios que habitamos. Así, visitamos el edificio Zuidas, el centro de Arquitectura de Ámsterdam o el NEMO en Ámsterdam. Nos adentramos en el Fórum, el hospital San Pau o la Biblioteca Sant Gervasi, entre otros, en Barcelona. Berlín es una de las ciudades que nos ofrece una amplia gama de lugares y espacios: el Futurium, el Foro Humboldt o el vergel Prinzessinnengärten.

Cité du Vin- Burdeos (2016)

En Burdeos, la ciudad del Vino, no podía faltar la Cité du Vin, un museo a orillas del Garona, que además de museo es un espacio urbano ganado por los vecinos, cuyo diseño (de XTU, 2016) se presta a un sinfín de interpretaciones.

Copenhague nos ofrece sus islas flotantes, un nuevo concepto de parque público. En Estocolmo podemos ver las Slussen (esclusas) el Skansen (museo rural) o el Hammarby Sjöstad. El Centro Internacional de Artes José de Guimarães es otra de las visitas que nos ofrece este libro en el que no podía faltar la ciudad de Hamburgo con su Elbphilharmonie (la filarmónica del Elba).

Löyly, Helsinki (2016)

Löyly, en Helsinki, diseño de Avanto Architects, es un edificio que alberga un restaurante y sauna pública y cuya construcción se ha hecho con madera de telas sostenibles.

De Lisboa podemos ver la Terminal de cruzeiros. Y en Londres no podía faltar la Tate Modern, sede del Museo Nacional Británico de Arte Moderno. Madrid Río es el espacio principal de Madrid los que podemos ver en este libro.

Hotel Indigo (2018) Manchester.

El NOMA (North Manchester) es un distrito de usos mixtos que merece la pena ser visitado.

Milán nos presenta su Palazzo Italia, que fue estandarte de la Exposición Universal de 2015. Y en Oslo hay que ver el Vulkan, que ha convertido un viejo espacio industrializado en un barrio de filosofía sostenible, así como el Munchmuseet, diseño de Herreros finalizado recientemente (2021).

Museo Munch (Oslo) 2021 Diseño de Herreros

No podían faltar París con su Museé du Quai Branly (2006) dedicado a las civilizaciones de África, América, Asia y Oceanía, ni el Markthal de Róterdam (2014). De Viena hay una buena muestra de oficinas sostenibles, viviendas sociales y el WU (Universidad de Economía de Viena). Vitoria es otra de las ciudades españolas que aparecen en el libro. En ella destaca el Palacio de Congresos de Europa (2015), un jardín vertical de Urbanobolismo.

Tanzhaus, Zúrich (2019)

Por último, visitamos el Tanzhaus en Zúrich. Diseñado por Barozzi Veiga, esta escuela y escena de danza constituye una espléndida recuperación del paseo fluvial. Un proyecto que ha logrado enriquecer culturalmente al barrio y mejorar la movilidad a pie y en bicicleta.

Notas:

*Foto de portada: Vulkan (Oslo,Noruega) Diseño de LPO Arkitekter (2014). Ubicado a orillas del río Akerselva, un espacio industrializado ha sido convertido en un barrio con filosofía sostenible.

En estos días la Agencia Tributaria ha publicado los datos de las declaraciones de la Renta de 2019 agrupados por códigos postales, que pese a que cogerlos siempre con reservas, nos dan una panorámica de las desigualdades que se producen por barrios en nuestro país, y en especial, en Andalucía. Estos datos van en consonancia con los publicados por el INE en los indicadores urbanos 2020, que vienen a confirmar dos cuestiones, la brecha social y la brecha territorial se agrava desde la crisis del 2008 hasta el año 2019 (últimos con datos disponibles). Como las políticas no se hacen en abstracto, es interesante comparar la situación actual de Andalucía con las medidas que intenta, vía presupuestos de la Comunidad, aplicar el bipartito de derechas que gobierna en la Junta, apoyado por VOX.

Si observamos los indicadores urbanos de 2020 publicados por el INE, vemos una imagen escalofriante de nuestra Comunidad. Los 10 municipios más ricos están situados en Madrid y Barcelona. El resto están situados en Cataluña, la Comunidad de Madrid, País Vasco, más Toledo, Oviedo y Santiago de Compostela. De los municipios más ricos de nuestro país ninguno está situado en Andalucía. Sin embargo, tenemos el triste record de tener 34 de los 49 municipios más pobres, entre ellos el que menos renta tiene: Níjar (Almería).

Atendiendo a la variable del empleo, con datos de 2019 que han variado, Linares (30,9%), La Línea de la Concepción (27,4%) y Córdoba (26,7%) presentaron las tasas de paro más elevadas. No hay ninguna ciudad andaluza entre las ciudades con menos paro. Tenemos 11 de las 15 ciudades con más paro de España.

Como es natural, a mayor pobreza y paro, menor esperanza de vida. Andalucía no tiene ninguna ciudad con las mayores esperanzas de vida, pero sí 9 de las que tienen menos, compartiendo esta lista negra con Canarias, Alicante, Melilla y Ceuta (datos de 2017).

Si aterrizamos a las rentas por barrios, las rentas más bajas se localizaron en Sevilla –zonas 5-A (barrio Polígono Sur del distrito Sur), 4-E (barrios de Los Pajaritos y Amate del distrito Cerro-Amate) y 9-A (ocupada parcialmente por el barrio Colores/Entreparques) y en la zona 4-A de Alicante/Alacant (que incluye en su mayor parte al barrio Juan XXIII). No hay ningún barrio andaluz entre los que tienen mayor renta en España. Todos los de mayor renta se encuentran en las ciudades de Madrid y de Barcelona. Con los datos de 2017, de los 15 barrios más pobres de España 13 se encuentran en Andalucía, principalmente en Sevilla, Córdoba, Málaga y Campanillas. También hay dos barrios de Alicante y uno de Madrid.

Con los datos obtenidos de la Agencia Tributaria para 2019, seguimos manteniendo la tendencia. El barrio más rico de Andalucía es la Malagueta-Monte Sancha (53.453 euros brutos de renta, número 43 sobre 606 números estudiados por la Agencia Tributaria), en Sevilla están el Casco Antiguo-Este-Nervión Sur (60) y otros 4 barrios favorecidos. A pesar de esto están lejos de los 245.400 euros de renta media de La Moraleja en Madrid.

Otro de los datos interesantes que obtenemos es que en los barrios más ricos, a pesar de los enormes salarios que cobran, suelen percibir gran parte de sus ingresos a través de las rentas del capital, del ahorro, de los bienes inmuebles, los rendimientos por sus empresas y las ganancias patrimoniales, que están menos gravadas que las del trabajo. A lo que tenemos que añadir que, durante la recuperación económica, éstas han recuperado lo que han perdido y han crecido tres veces (o más) sobre las rentas de las familias e individuos más pobres.

Observando los datos y la realidad que se cierne sobre nuestra tierra, uno pensaría en la necesidad de realizar una política redistributiva y predistributiva enérgica para reducir la desigualdad y lograr una sociedad más equilibrada, cohesionada y justa. Esto sería el sentido común de alguien que cree en la necesidad de evitar la concentración de riqueza, por un lado, que además no es eficiente económicamente ni justa socialmente, con el aumento de la pobreza, la precariedad, el descenso de la esperanza de vida, etc., por el otro. Sin embargo, la Junta de Andalucía, gobernada por el PP y CS, sostenida por VOX, realiza una política distinta a la del sentido común. ¿Qué política realiza?

Por un lado, rebajan los impuestos en torno a unos 329 millones, en un contexto donde la pandemia, aunque ha remitido, no ha desaparecido, y las consecuencias sociales y económicas no se han solucionado. Empiezan por una reducción al ya menguado Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados al 7%, que beneficia principalmente a las rentas más altas y a las empresas, y en menor medida al resto. En 2019 se bonificó el impuesto de sucesiones y donaciones al 99%, que antes sólo pagaban las rentas altas y que es un mecanismo de redistribución de la riqueza muy potente y al que los Think Tanks de la derecha han logrado colgarle un sambenito de mala fama, ahora se pretende reducirlo aún más. En 2019 rebajaron 3 puntos el tramo autonómico a las rentas más altas, y en 2021 pretenden rebajarlo aún más. Se pretenden rebajar la fiscalidad sobre los Tributos sobre el juego (TJ), en plena epidemia de ludopatía, y al Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte. Además de otros impuestos menores, se pretende que se pueda deducir, siguiendo el modelo de Madrid, los gastos de las Escuelas Privadas y de las Academias, dicho de otra manera, todos los andaluces y andaluzas perderemos prestaciones de servicios públicos porque gente que no lo necesita se va a poder deducir de la renta los gastos de las Escuelas privadas a las que sólo va la “élite” y las Academias privadas. Esto es el “triunfo de la injusticia”, tal y como reza el libro de Saez y Zucman sobre las bajadas de impuestos y la desigualdad.

Si estas noticias se unen al cierre de las aulas públicas en la Educación, a la contratación de la mitad de los docentes COVID de refuerzo (2700 docentes menos entre las dos medidas), que redujeron el curso pasado el abandono escolar, o que se vaya a echar a 8000 sanitarios de sus puestos de trabajo mientras se benefician las empresas privadas de Educación o de Sanidad, echar a parte de la plantilla de INFOCA, gracias a la negligencia de este gobierno, uno puede llegar a la conclusión siguiente: Este gobierno no pretende una “Bajada Masiva de Impuestos” sino un “birle masivo de impuestos” a favor de los más ricos y grupos económicos afines a la derecha andaluza.

Justamente, todas las medidas que han beneficiado a las clases populares y a las clases medias en Andalucía vienen de la legislación aprobada por el Gobierno de Coalición de izquierdas en el Congreso y el Senado, o de las ayudas contra la COVID19 aportada por el Gobierno central, que muchas no se saben dónde se han gastado, por consiguiente no dependen de la acción de la Junta. Dicho de otra manera se han logrado pese a la Junta.

Cuando usted vea que pide cita al médico y se lo dan para varias semanas más tarde, que le retrasan una intervención, que su hija o hijo estudia en aulas masificadas, que no hay plazas suficientes para la FP en la Pública y debe desembolsar una cantidad importante en la Privada, que la atención a la Dependencia es lenta, etc. Recuerde, todo esto ha sido gracias a las bajadas de impuestos que reducen los servicios, aumentan las desigualdades, y a ese dinero que se han ahorrado los más pudientes por llevar a su hijo o hija al Colegio Privado religioso y a su Academia de Inglés, a costa de todo lo demás.

Joseph Chamberlain, primer ministro conservador británico, pronunció las siguientes palabras, en plena crisis producida por el crack del 29: “El propósito de mi existencia es hacer la vida más agradable a la gran mayoría; no me preocupa si para ello debe volverse menos agradable para la minoría acomodada.” Sin embargo, los actuales partidos gobernantes pretenden que nuestra tierra retroceda a costa del bienestar de la mayoría de la gente, para que unos pocos vivan mucho mejor de lo que ya viven. No son la solución, son parte del problema.

Esta tierra se merece un gobierno que haga políticas para la mayoría, no para una minoría. Esta tierra se merece un gobierno que priorice la Justicia Social y pretenda dar oportunidades a todos y a todas para que puedan tener un futuro digno. Como hombres y mujeres comprometidos con el cambio social esta debe ser nuestra guía.

moderado por:

  • Pedro González de Molina Soler

    Profesor de Geografía e Historia

  • Irene Bassanezi Tosi

    Doctoranda en Estudios Avanzados en Derechos Humanos en UC3M

Para pensar la política educativa

  • José Saturnino Martínez García

    Director de la Agencia Canaria de Calidad Universitaria y Evaluación Educativa. Profesor de Sociología de la ULL.

Un debate sosegado sobre política educativa necesita el entendimiento de por qué se producen tensiones en educación. Para ello, debemos empezar por lo que entendemos como educación. Es un concepto con diferentes sentidos, resultado de diversas tensiones. Empecemos por la tensión entre capital humano y capital cultural. Como capital humano, el fin de la educación es lograr una economía más productiva. Por tanto, los saberes deben orientarse hacia aquello que desean quienes disponen de poder de compra, es decir, manda el dinero. Por otro lado, como capital cultural, la educación es el cultivo de la naturaleza humana. Aquí, a su vez, se genera una nueva tensión en torno a qué es cultivar. Por un lado, quienes defienden que para que sea posible el cultivo, es necesario abonar con la tradición. Por tanto, la educación obligatoria debe orientarse a asegurar el canon cultural de una época dada en los estudiantes. Por otro, el cultivo se entiende como apoyar a la propia semilla que cada estudiante lleva en su interior, y por tanto, la educación es acompañamiento de las necesidades e inquietudes individuales. Esta tensión se expresa en polémicas como que es más importante en la educación obligatoria, si saber analizar el Poema de Mio Cid o apostar más por la educación emocional.

Como vemos, al hablar de educación podemos estar hablando de dinero, tradición o desarrollo personal. Que una misma palabra se emplee para realidades tan diferentes lleva a conflictos. Son conflictos que, más que por la razón, se dirimen según la fuerza de las partes implicadas, fuerza que depende de los recursos (dinero y prestigio) de cada posición. Quienes estén más cercanos al mundo de la empresa o más preocupados por el desarrollo económico cuando hablan de educación no hablan de lo mismo que quienes están más preocupados por preservar el canon cultural que define quien es de clase media, o quienes piensan que cada persona debe aprovechar su paso por la escuela para su desarrollo personal. Los contenidos de las materias no serán los mismos, incluso puede diferir la didáctica.

Está bien desear que estas formas de entender la educación fuesen coherentes y su desarrollo integrado, pero el deseo nos oculta el entendimiento. En la realidad lo que se produce es un equilibrio inestable entre estos polos de tensión, un equilibrio que casi como una estructura fractal, se produce tanto al nivel más macro del diseño del sistema educativo como al nivel más micro de cómo en un aula se enfoca la didáctica de un tema en concreto, pasando por todos los niveles intermedios. Hablar de consenso en educación supone aceptar equilibrios entre estas tres concepciones, que obedecen a intereses diferentes. Dinero, religión y pensamiento crítico, son tres de las formas en que se expresa cada una de estas formas de entender la educación.

Hay otros dos elementos de naturaleza educativa que no podemos obviar para encuadrar el debate, y que se confunden al emplear la palabra educación en genérico. Por un lado, el nivel educativo. La experiencia educativa, tanto del alumnado como del profesorado, es muy heterogénea por niveles educativos, tanto en vertical como en horizontal. Nada tiene que ver la educación infantil con la universitaria, o la diferencia entre un cuarto de ESO y un primero de FP Básica es abismal. No hacen falta las mismas competencias y habilidades docentes para dar clase en un segundo de ESO que en un segundo de Bachillerato. La falsa homogeneidad con la que tratamos estas cuestiones se expresa en disfunciones, como, por ejemplo, que la última persona en llegar al centro se queda a cargo de los grupos de mayor complejidad. Si no ponemos al profesorado más veterano con los grupos más complejos, quizá sería interesante distinguir mejor entre el profesorado capacitado para dar en unos u otros grupos, y en vez de dejar que la decisión dependa de un criterio tan poco educativo como que el trabajo más duro sea para el recién llegado.

Por otro lado, tenemos la naturaleza de las disciplinas. No cabe entender la didáctica como algo general, debe ser específica. En una doble especificidad: la madurez del alumnado y la naturaleza de la propia disciplina. Los métodos para enseñar estadística no son los mismos que para enseñar filosofía. Pero además, no se pueden explicar igual si un estudiante tiene trece o veinticuatro años. En demasiadas ocasiones entramos en el debate del deber ser de enseñar sin pararnos antes a analizar las condiciones concretas en las que se enseña según qué materia. El docente debe tener la panoplia de métodos para adaptarse a esta variedad de situaciones, y según su criterio, decidir qué se adapta mejor a la situación concreta. Lo importante es saber adaptar la enseñanza a cómo se produce el aprendizaje y cuál es el contexto social y educativo en que se produce.

Otro elemento fundamental son las experiencias educativas de quienes estudian. El primer día en la vida en que una persona atraviesa el umbral de la escuela, ya trae mucho en la “mochila”. Las capacidades difieren, y el nivel socioeconómico y cultural varía. La experiencia escolar está pensada para personas con ciertas capacidades, intereses y de clase media o alta, cishetero, de un grupo no racializado… Quien se aleje de este retrato robot es etiquetado como un problema, necesitado de recursos adicionales. Dicho de otra forma, se diseña un sistema rígido que acaba produciendo estudiantes problemáticos. Parte de las quejas con lo mal que está el sistema educativo no atinan con el diagnóstico: la culpa no es del alumnado (o las familias) que no se ajusta al retrato robot, sino de unas reglas de juego que lo dejan fuera.

Además, contamos con un currículum obligatorio muy enfocado hacia las disciplinas universitarias, dejando de lado el trabajo manual. Persiste la idea de que el fin esperable de la escuela es la universidad, y de esa forma, los saberes manuales tienen poca cabida y reconocimiento en las etapas obligatorias. Si tan bien les va a los fontaneros, podríamos enseñar un poco más de fontanería u otros oficios manuales en la etapa obligatoria.

Si bien diría que desde la Ley General de Educación de 1970 la escuela toma conciencia de estas limitaciones y se proponen medidas para paliarlas, lo cierto es que hay una inercia que deja en el margen otras experiencias que quieren escapar a este modelo. Un modelo igualitario en tanto que da los mismos medios y espera los mismos resultados de todo el alumnado, pero no reconoce la diversidad y es pacato en recursos para afrontarla. No está demás recordar que, por ley, la población entre 6 y 16 años que debe permanecer obligatoriamente en el sistema. Un indicador sencillo de esta falta de sensibilidad es el peso que sigue teniendo el nivel socioeconómico y cultural de las familias en explicar el éxito educativo del alumnado, especialmente el nivel educativo de la madre. Es una prueba de que una de las condiciones que facilita el éxito educativo en su ambiente familiar que se parezca lo más posible a la escuela, en vez de ser al revés. Recientes estudios muestran que una forma exitosa de compensar estos problemas consiste en reforzar con clases extra materias básicas en grupos con pocos estudiantes (cinco aproximadamente), es decir, que las clases particulares pasen a ser públicas.

Al finalizar la etapa obligatoria el alumnado debe tomar la decisión de si proseguir en el sistema. Aquí intervienen principalmente dos factores. Por un lado, la adaptación que ha mostrado al sistema, que se expresa básicamente en las notas. Por otro, los costes de seguir estudiando. Hemos logrado reducir considerablemente los costes directos de estudiar, pues la educación post-obligatoria pública es prácticamente gratis, a excepción del material escolar, y de la educación universitaria. Y si bien esta es cara en contexto de la Unión Europea, la proporción de alumnado que no paga la matrícula por renta hace que el peso de personas que no estudia por no poder costearse los estudios sea escaso (del 2%). Más importantes son la suma de costes indirectos (manutención), así como los costes de oportunidad, es decir, el ingreso que podría lograr esa persona si estuviese en el mercado de trabajo, en vez de ser inactiva, dedicada a estudiar a tiempo completo. La Gran Recesión nos mostró la importancia de estos costes, pues posiblemente sea la principal explicación del descenso de las tasas de abandono educativo temprano en España, de más del 30% al 16%. La crisis no llevó a más fracaso escolar, a pesar de los recortes en educación, sino a menos, debido a que el aumento de la tasa de paro bajó el coste de oportunidad de estudiar.

La relación entre paro y estudios debe interpretarse no tanto por el nivel medio de paro al que se enfrentan los jóvenes, sino por las diferencias de paro entre niveles educativos. A diferencia de la crisis económica de los noventa, en la iniciada en 2008 la destrucción de empleo fue mucho más selectiva entre los jóvenes según su nivel de estudios. Eso explica que con esta última crisis haya aumentado sobre todo la proporción de jóvenes matriculados en FP, un aumento de la demanda que no está siendo adecuadamente acompañado por el aumento de plazas públicas. Esto se debe a que no es fácil improvisar un grupo de FP (hacen falta infraestructuras, materiales, profesorado cualificado…), pero esta dificultad que experimentan los centros públicos está siento aprovechada por el sector privado.

La sensibilidad de la FP a las condiciones del mercado de trabajo nos muestra que si queremos a más jóvenes estudiando en FP son necesarias mejores becas también para estos estudios, especialmente cuando baja el paro juvenil de quienes no tienen más estudios que la ESO. También ha habido un ligero aumento en la universidad. En el caso de la universidad debe destacarse que en las últimas décadas ha habido un incremento del importe medio de la beca (hasta los recortes de 2011), sin que haya sido acompañado de un aumento en paralelo de estudiantes de orígenes populares que van a la universidad (desde finales de los setenta la proporción ronda en torno a uno de cada cinco). Parece por tanto que las becas universitarias en España no son de una cuantía suficiente como para asegurar que el alumnado de sectores populares estudie más.

El sistema educativo no solo está pensado para un alumnado que encaje en el retrato robot antes aludido, también vive de espaldas a las experiencias educativas que ocurren fuera de sus puertas. En España tenemos a poca gente trabajando con titulaciones medias. Se asume sin reflexión que son trabajadoras y trabajadores sin cualificación, cuando lo que sucede en muchas ocasiones es que no tienen certificaciones de lo que han aprendido a hacer fuera del sistema educativo, en parte por las rigideces para circular entre niveles educativos. Recuerdo que cuando se empezó a exigir título específico para conducir ambulancias, conductores con años de experiencia tenían dificultades para lograr el título, debido a que les pedían saber qué es una sinalefa, y otros conocimientos así, del canon de la clase media. Es necesario un sistema educativo lo suficientemente flexible, en el que sea fácil entrar y salir, sin vías muertas (como pasaba hasta la LOMCE con los ciclos medios de FP o con no titular en la ESO), en el que sea posible reconocer lo que las personas saben hacer y progresen desde ese punto. En este sentido, lo que sabemos de la nueva ley de FP, facilitando el reconocimiento de lo que muchas personas han aprendido a lo largo de su experiencia laboral, está bien encaminado.

Los diversos modelos de entender la educación (dinero, tradición o desarrollo personal) comparten la idea de que quienes estudian son mejores personas que quienes no estudian. No deja de ser un elitismo peligroso, con una deriva en sus versiones más extremas lleva a criticar que una persona que no haya ido a la universidad pueda ser representante político (con el corolario de hay quienes que para estar en política, amañan sus títulos). Se olvidan de que uno de los mejores políticos de las últimas décadas a nivel mundial no fue a la universidad: Lula. Este elitismo nos lleva a un mundo de los salvados y los hundidos, las dos categorías en que los presos se dividían en Auschwitz, según Primo Levi. Quienes se salven por la educación, ya sea porque son personas muy productivas, tienen un conocimiento complejo, sofisticado y distinguido de su tradición cultural o llegan a altos niveles de refinamiento en su desarrollo personal, deben ser recompensadas de forma extraordinaria.

Las tres visiones de la educación se solapan en entender a la educación como un bien de salvación. Quienes lo consiguen, tienen derecho a un pase para el ascensor social y vivir en el último piso. El resto, debe conformarse con sobrevivir. Aquí caben dos observaciones. Por un lado, debemos fomentar que la relación con la educación sea intrínseca, no extrínseca. Es decir, el premio por estudiar es el propio estudio, es la gratificación que experimentamos todos y todas quienes hemos estudiado algo complejo con esfuerzo y luego hemos llegado al eureka, es una recompensa intrínseca por desarrollar una de nuestras más altas capacidades, nuestro cerebro ya se encarga de premiarnos. El problema es que en vez de orientar el sistema educativo hacia el “eureka”, lo enfocamos hacia la nota. De esa forma, el motivo para estudiar es extrínseco, el premio. De pequeño la nota, de mayor el pase para el ascensor social. Sin duda es más fácil el control externo mediante la motivación extrínseca, como ratones de laboratorio, simplifica mucho la tarea educativa, pero corremos el riesgo de degradar el proceso natural de aprendizaje. Esto no quiere decir que desterremos la nota de nuestro sistema educativo, pues además de un valor de recompensa para el estudiante, tiene un valor informativo para el conjunto de la sociedad, pues certifica lo que el estudiante sabe. Pero su papel no puede ser el mismo cuando los estudiantes son niños en la educación a la que están obligados por ley que cuando están en un máster, esperando el título para promocionar en su empresa. Debemos desterrar la idea de que el proceso de enseñanza-aprendizaje se debe interpretar solo como un modelo conductista de sufrimiento y recompensa, en el que la nota es para el estudiante lo que el queso para el ratón.

Más allá de que lo razonable que sea un mayor reconocimiento para aquellos que han destacado en la educación (sea lo que sea lo que entendemos por esta palabra), la posibilidad de llevar una vida digna no puede estar vinculada a los resultados educativos. No podemos basar nuestra sociedad en el chantaje de que si no estudias, quedas a merced total de la incertidumbre y de la voluntad arbitraria de quienes tienen poder, como la persona que te contrata. Un destino reservado a los pobres que no estudian, no a los rentistas. El estudio es lo suficientemente noble en sí mismo, y se degrada cuando lo tratamos como un medio y no como un fin. Un diseño conductista genera estudiantes que en vez de orientar su inteligencia a la curiosidad y a saber más, acaban siendo expertos en minimizar el esfuerzo para maximizar la nota.

Las nadies de la narrativa española sobre Marruecos (1863-2018)

Fruto de una exhaustiva y paciente indagación de la narrativa española desde 1863 hasta la actualidad, ha nacido este libro de Khadija Karzasi y Yasmina Romero Morales, cuyo propósito es mostrar los títulos de ficción en prosa que versan sobre el tema marroquí, publicados por autoras españolas y en lengua española. De esta forma, el libro analiza las obras (48 novelas y 59 relatos) de 46 autoras españolas, que han ambientado sus trabajos en Marruecos y que fueron publicados entre 1863 y 2018.

Con ello, sus autoras, investigadoras especialistas en la materia y oriundas de España y Marruecos, pretenden contribuir a que se tengan en cuenta estos textos escritos por mujeres y que se conviertan en referentes literarios y culturales en igualdad de condiciones que las de los hombres.

Espacio Público ha tenido la oportunidad de conversar con ellas.

EP. Yasmina, habéis realizado una investigación muy ambiciosa ¿Cuánto tiempo os ha llevado hacerla?

La redacción del trabajo nos ha llevado algunos meses, pero la recopilación de los materiales ha sido una ardua y paciente observación de la narrativa española sobre Marruecos, que nunca ha parado y que va durando ya muchos años. Por supuesto, ha sido una búsqueda más activa en determinadas épocas, en mi caso, por ejemplo, fueron determinante los años de mi formación predoctoral, pero, de manera tangencial, esta búsqueda no se detiene y se alarga ya a toda nuestra vida académica y profesional. Cada día encontramos nuevas autoras, nuevas nadies y las sumamos a la nómina de autoras rescatadas. Tanto la profesora Karzazi como yo somos amantes de esta narrativa y le dedicamos tanto tiempo que forma parte ya de nuestro bagaje no solo literario sino personal.

EP. Yasmina, en la Introducción decís que en vuestro trabajo subyace el planteamiento de Virginia Woolf de que “cuando un tema genera mucha controversia y, desafortunadamente, cualquier cuestión relativa a los sexos suele generarla, no se puede esperar a decir la verdad sino a explicar cómo se llega a profesar tal o cual opinión.” Y que por eso habéis puesto el foco de atención en las nadies de la narrativa española sobre Marruecos. Vuestra investigación tiene una clara orientación feminista puesto que analizáis la obra literaria generalmente invisibilizada de escritoras españolas que han hablado de Marruecos. ¿Habéis contado con ayuda suficiente para hacerla?

Si con ayuda te refieres a ayuda institucional, la respuesta es no. Este proyecto nació de nuestro propio empeño académico y personal. Estábamos cansadas de ver cómo los catálogos generales omitían a estas escritoras españolas que optaban por el tema marroquí para sus ficciones. Las omitían o las nombraban tangencialmente en el mejor de los casos. Estábamos cansadas de comprobar que no había análisis de conjunto, tampoco revisiones críticas, que no se reeditaban sus textos y que apenas ocupaban atención de la crítica especializada. Con todo, injusto sería no agradecer a la Editorial Diwan Mayrit, una editorial especializada en Oriente Medio, África y en libros universitarios que decidió apostar por nuestra idea y publicó el volumen en una cuidadísima edición de la que estamos muy satisfechas. Pero el motivo fue ese, únicamente la necesidad de dar a conocer a estas escritoras poco conocidas. Sobre todo, porque su obra no se ha divulgado lo suficiente. Con ello no queremos decir que los autores, varones, no hayan tenido también dificultad en divulgar sus obras, sino que ellas han comprobado el peso no solo de esos obstáculos compartidos, sino el de uno añadido, el hecho de ser mujeres. Y, como opina Toril Moi, en una sociedad machista que discrimina a las escritoras precisamente porque son mujeres es fácil justificar el estudiarlas como grupo aparte.

Cecilia Böhl de Faber

EP. Empezáis en 1863 con textos de Cecilia Bölh de Faber y seguís a principios del siglo XX (1909) con Carmen de Burgos para finalizar con la obra de Cristina López barrio Niebla en Tánger publicada en 2017. ¿Qué otras autoras aparecen en el libro?

Aparecen un total de 46 escritoras españolas que ambientaron en Marruecos un conjunto de 107 textos narrativos: 48 novelas y 59 relatos. Un corpus nada desdeñable de más de 10.000 páginas. Por nombrarte alguna, a parte de las que has señalado, Margarita Astray Reguera, una escritora y pianista gallega muy conocida en su época por sus dos vertientes artísticas, pero principalmente por la interpretación musical en la que llegó a ser una figura destacada. Enriqueta O’Neill de Lamo, conocida hoy por ser la madre de la feminista Lidia Falcón y, también, hermana de Carlota O’Neill, pero que por sí misma fue ya una persona singular. Escritora, traductora, guionista, periodista e incluso actriz. Otra autora es Rosa María de Aranda, una escritora que, a diferencia de la mayoría de las demás, sí saboreó el éxito y el reconocimiento en vida. Recibió halagos de otras figuras literarias como Carmen Laforet, quien la consideraba una mujer valiente y transgresora para la época que le tocó vivir. Quedó finalista en premios de la talla del Nadal, Café Gijón, Elisenda de Montcada, Ondas o el Ateneo de Valladolid.

EP. ¿Pensáis que vuestro libro es de alguna forma un ajuste de cuentas contra esta discriminación, contra ese canon parcial e incompleto en el que solo aparecen hombres?

Exactamente. La institución literaria se organiza, desafortunadamente, de una manera sexista y clasista, y esto cala todas las producciones culturales, también esta narrativa española de tema marroquí que, además, es especialmente abundante. Escritores y escritoras han mostrado un interés manifiesto por Marruecos prácticamente desde siempre y hasta la actualidad. De ahí que arabistas como Pedro Martínez Montávez hayan considerado que estamos ante un conjunto literario con entidad y dimensión propias. Y, además, con bastante éxito. Estas novelas y relatos gozaron de gran aceptación en algunos momentos, sobre todo mientras duró el Protectorado, pero también con obras relativamente recientes como El tiempo entre costuras (2009) de María Dueñas. Sin embargo, a pesar de este éxito, son pocos los autores, y muchas menos las autoras, las que han pasado a los anales de la literatura. Entre los privilegiados se suelen recoger los nombres de Ramón J. Sender, José Díaz Fernández, Arturo Barea o Miguel Delibes. En ellas, con suerte se cita a Carmen de Burgos. Esta fue la motivación principal que tuvimos, queríamos prestar atención a estas escritoras españolas, poco conocidas, que relataron a Marruecos.

EP. Yasmina, antes de Las Nadies… publicaste Moras (Plaza y Valdés, 2019), una obra que trata de veintidós escritoras españolas de ficción que se sirvieron de Marruecos para ambientar sus novelas y relatos durante el pasado siglo XX. Y hablas de que la imagen que tiene las españolas de las mujeres marroquíes se aleja mucho de la realidad. ¿Hay demasiados tópicos en la idea que se tiene en España de las mujeres de Marruecos?

Hay muchísimos tópicos sobre las mujeres marroquíes. De ahí el interés de mi trabajo, estudiar las representaciones literarias de las moras (así se denomina a las mujeres marroquíes en estas ficciones). Quería averiguar cómo estas escritoras españolas se las imaginaban o, incluso, cómo no se las imaginaban. Esta es la razón principal por la que no debe sorprender al público lector que estas mujeres imaginadas no armonicen con las verdaderas mujeres marroquíes, las que viven al otro lado del Estrecho, porque en ningún caso Moras ha sido una estrategia para llevar a cabo aproximaciones de tipo factual sobre de las mujeres de Marruecos o de cualquier otro contexto árabe-islámico. Con todo, sí nos acercará a otra realidad, a la de las escritoras que las narran, en la medida que nos aporta inestimable información de contenido ideológico sobre cómo las percibían, las imaginaban y las pensaban.

EP. Khadija, publicaste en 2017 La experiencia de Marruecos en la narrativa española contemporánea, ¿cómo ves que se ha tratado el tema marroquí en la literatura española en general? ¿Y a inversa, cómo se refleja España en la literatura marroquí?

En líneas generales estos textos destapan el imaginario orientalista de la literatura española de tema marroquí y aunque percibimos un implícito y sincero deseo de combatir los clichés, en la mayoría de los casos, los escritores permanecen encerrados en una visión distorsionada y ajena a la realidad marroquí. Lamentablemente, salen a la superficie estereotipos que suponen una manifiesta incapacidad para percibir un Marruecos real, por mucho que los autores españoles de las últimas décadas del siglo XX pretendan reproducir con objetividad lo que perciben. Lo cierto es que sus textos transmiten, más bien, un Marruecos recreado impulsivamente, lastrado por una serie de clichés fuertemente arraigados al subconsciente.

En lo que se refiere a la literatura marroquí con temática española, pues en su mayoría destaca por su hibridez ya que ambienta sus tramas en ciudades fronterizas o proyecta la experiencia migratoria de los propios escritores desde la orilla norte. Sin lugar a duda, novelas como Diario de un clandestino (2008) de Rachid Nini, El séptimo mandamiento (2017) de Husein Majdoubi son un ejemplo claro del choque de culturas que siente el marroquí al pisar tierra española. Su enfrentamiento con el otro diferente es un auténtico terremoto que sacude su conciencia y lo obliga a replantearse sus esquemas de pensamiento. Mención especial requeriría también otra novela fronteriza, Barrio Málaga (2007) de Mohammed Ankar, una novela que se ambienta en el periodo de 1912 y 1956 en un barrio periférico de Tetuán creado durante el Protectorado español con el propósito de albergar a marginales excluidos de la zona urbana de Tetuán. Esto es, miserables campesinos recién llegados, emigrantes españoles procedentes de Málaga, rifeños que huyeron de sus aldeas durante el famoso año de la hambruna, etc. Una novela impactante que encierra la cruda realidad de un espacio marginal pero también fronterizo e híbrido como fue el “Barrio Málaga” y donde no se hace distinción entre el sufrimiento de marroquíes y españoles.

EP. Khadija, ¿crees que es muy diferente el enfoque de las mujeres marroquíes que nos ofrecen las escritoras españolas de las que nos presentan los escritores?

Una de las observaciones que más me impactaron de mi primer libro es la ausencia de la figura femenina como personaje principal en ficciones. Casi no hay rastro de experiencias sentimentales de mujeres marroquíes, por ejemplo, de modo que el mundo femenino aparece ante los ojos del escritor español como un espacio hermético o inaccesible. No obstante, los autores españoles contaron en más de una ocasión experiencias amorosas de personajes femeninos españoles con hombres marroquíes, lo que nos dio a entender que, en realidad, nunca estos escritores han hecho esfuerzo para infiltrarse en el mundo de las mujeres y recrearlo de forma natural. En cuanto a las escritoras españolas, muchas de estas, sin duda alguna con las mejores intenciones, se proclaman como defensoras de la mujer marroquí, no obstante, lo hacen apropiándose de su voz ya silenciada por el patriarcado y por el imperialismo. La pregunta que se impone en este marco y parafraseando a Spivak sería: ¿qué diría la mujer marroquí con su propia voz si tanto la institución patriarcal como la narrativa occidental le permitieran hablar en un espacio dialógico efectivo? Ciertamente, muchas de estas escritoras españolas llevadas por el deseo de denunciar las supuestas atrocidades cometidas contra estos seres dóciles que suponen que son las mujeres, no logran captar la realidad sino que, por el contrario, vierten en sus tramas valoraciones contradictorias y un profundo rechazo a los esquemas socioculturales que, en muchos casos, se interpretan de forma superficial o errónea.

EP. Khadija, ¿te ha sorprendido en especial algún o algunos textos que habéis recogido en el libro?

Quizá el libro que más me ha impactado sea Amira. El destino estaba escrito (2016). Su autora Mara Molla cuenta la historia de Amira, una chica rifeña que, al dar a luz a su primer bebé en Melilla, lo pierde en extrañas circunstancias. En el hospital las enfermeras le hacen creer que su hija nació muerta, pero en realidad la niña fue vendida y trasladada a España. Lo más curioso es que la novela recoge un testimonio vivo de la propia escritora y nos hace revivir en carne propia el abuso que sufrieron muchos bebés vendidos en Marruecos a familias españolas durante los años 70. Mara Molla fue una de estas niñas robadas en Melilla y vendidas en la Comunidad Valenciana.

Yasmina Romero-Morales es Doctora en Estudios Filológicos (Universidad de La Laguna, 2016), Diploma de Estudios Avanzados en Estudios Árabes e Islámicos (Universidad de La Laguna, 2008) y, además, posee dos másteres: uno en Estudios Feministas, Violencia de género y Políticas de Igualdad (Universidad de La Laguna, 2009) y otro en Literatura Comparada y Crítica Cultural (Universidad de Valencia, 2018). Es personal investigador de distintos proyectos nacionales, autonómicos e insulares; investigadora del Centro de Estudos Africanos da Universidade do Porto, en Portugal; investigadora del Instituto Universitario de Estudios de las Mujeres de la Universidad de La Laguna. En la actualidad, es la presidenta de BETA. Asociación de Jóvenes Doctores en Hispanismo, socia de Clásicas y Modernas, una asociación para la igualdad de género en la cultura y profesora del Departamento de Filología Española de la Universidad de La Laguna.

Khadija Karzasi es Doctora en Filología Española por la Universidad de Valencia en 2004. Actualmente es profesora titular de Literatura Española y Teoría Literaria en la Facultad de Mohammedia. Entre 2013 y 2017 fue directora de la Rama de Estudios Hispánicos. Fue becaria por la AECI en la Universidad de Valencia desde 1998 y 2002 y por el Institut de la Dona, Valencia en 2004. Es autora de Marruecos en la narrativa española contemporánea (Publicia, 2017) y tiene otros trabajos publicados sobre la literatura catalana actual escrita por marroquíes y narrativa española con temática migratoria.

Las nadies de la narrativa española sobre Marruecos (1863-2018) 
Khadija Karzazi y Yasmina Romero Morales
Madrid, Editorial DiwanMayrit, 2021

El sábado, 2 de octubre, a las 7 de la tarde, desde Punta Umbría, nos habían convocado a un encuentro poético dos amigos, el poeta y gestor cultural Uberto Stabile y la poeta Gema Estudillo en la sala de la editorial Huerga y Fierro de Madrid. Llevan entre ambos, desde hace cuatro años, una pequeña editorial con diferentes e interesantes proyectos: la revista Alameda 19, una colección de poesía Garum y unas plaquettes las hojas del baobab. Estas hojas, estos “pliegos de poesía”, comenzaron como una excusa para viajar desde el sur, para visitar a poetas amigos y pedirles su colaboración para una edición primorosa, un pliego, casi, de cordel. Cuando lleguen a cien obras, en ese momento, la colección se acabará. En Madrid se presentaban algunos de los doce pliegos correspondientes a este año: Jorge Riechmann, Alberto García-Teresa, Fernando Beltrán, Pilar González España y Jesús Munárriz.

Yo leo poesía. Una lectura íntima y necesaria, imprescindible. Depende del momento me decanto por uno u otro libro. Y me gusta leer en voz alta, para oír su música también, para que me envuelvan más las palabras. Escuchar poemas leídos por buenos actores, actrices, con esas voces tan educadas, con ese saber pronunciar todas y cada una de las palabras, también me llega. Pero escuchar a poetas leer sus propias obras es sorprendente. A veces es decepcionante y prefiero olvidar esa lectura y sumergirme yo sola en sus palabras. Pero otras veces, ay, otras veces, escuchar un poema con la voz de la persona que lo ha creado, surgiendo con su sentido y sus sentimientos, es un milagro.

Porque sucede, a veces, solamente a veces, que se tiene la sensación de vivir un momento irrepetible. Extraordinario e irrepetible. Eso vivimos las más de setenta personas que asistimos a este acto en Embajadores.

Jorge Riechmann abrió con la lectura de Qué capricho lo de aprender a bien morir. «Y quién te acompaña entre una y otra oscuridad”, una cita de Guadalupe Grande, de ella, de la que nos dejó “el dos de enero del año 21 que nunca hubiera tenido que ocurrir”, conforma sus primeras palabras. Y él nos recordó que “Perplejidad es palabra que oímos tantas veces de su boca” y que llegaba tantas veces “aleteando junto a desconcierto”. Él nos sentó a la mesa de Alenza ocho para esperar la tortilla de Paca en “ese refugio luminoso de inteligencia y piedad y belleza y alegría”. Y cuando nos recordó que “Los ya nunca golpean como hachazos” el silencio, la tristeza, el recogimiento inundó la sala.

Más adelante Fernando Beltrán leyó La jerarquía del ángel, se trata de un largo poema que compone todo el pliego. Comienza “A la naturaleza le da igual que mueras o no mueras”. Y como una letanía desgranó el manzano, la flor, el verde, la montaña. “El pulmón en su afán, la ola en su espuma, el perro en su diván de mirada tristísima”. Todo permanece en su sitio. Porque un ángel le dio la mano y nunca sabrá que ya no era su mano. Juan Ramón Jiménez escribe “Y yo me iré y se quedarán los pájaros cantando”. Y el concepto, la idea es la misma. Pero la lectura temblorosa, emocionada, a veces furiosa o tierna de Fernando hizo de aquel momento un tiempo fuera del tiempo, un sentir, de repente, el dolor de todos los heridos de estos largos meses que han estado en esa frontera terrible “cuando ya nada es tuyo, pero aún es contigo”. Y un inmenso agradecimiento por la valentía de vivirlo frente a todas las personas que allí estábamos apenas respirando.

Alberto leyó Descender la distancia, poemas llenos de amor a los animales, y Pilar La bella durmienteque mantuvieron ese clima. Y finalizó Jesús Munárriz con Yo a lo mío (que es lo vuestro) lleno de ironía y de humor que nos dejó respirar.

El acto lo cerró el editor Francisco Cumpián leyendo, acompañado por Antonio Bueno, su bellísima edición de Aullido de Allan Ginsberg. Con ella se despide de una ejemplar labor editorial de muchos años uniendo la sensibilidad del poeta, el trabajo del artesano y la mirada del artista.

Fue una tarde que nos ayudó a recolocarnos en el mundo, a salir de estos meses buscando a tientas la luz, a encontrarnos y agradecernos que seguimos aquí pero también a reconocer de dónde hemos salido. Como repetía Fernando “Todo tiene sentido cuando todo se pierde”. Escuchar poesía, escuchar poesía de la boca de sus autores, es imprescindible para que todo sea.

                                                       

“Los sueños son buenas historias, pero todo lo importante sucede cuando estamos despiertos.”

Un planeta cubierto de arena, bello pero hostil, no hay agua, la luz ocre lo envuelve todo, un mundo inhóspito donde la humanidad resiste, a duras penas, luchando, en algún lugar del universo, lejos de la Tierra.

Dune parece una profunda ensoñación, es como vivir una fantasía, pero a medida que uno se sumerge en la historia, todo parece familiar, todos sus habitantes son como nosotros, humanos, con sus imperfecciones y soportando el irrefrenable descontrol de sus emociones. La nueva película de Denis Villeneuve, adaptación de la novela homónima de Frank Herbert, te transporta en las entrañas de la compleja mente de nuestra especie.

La trama se desarrolla en un lejanísimo futuro, alrededor del joven Paul Atreides, heredero del ducado de la Casa Atreides. Su padre recibe del Emperador la orden de trasladarse al planeta Arrakis, la única fuente en el universo conocido de la especia “melange”, materia primera esencial para la salud de los humanos y combustible imprescindible para las naves espaciales. Paul, interpretado por Timothée Chalamet, debe enfrentarse a la traición del Emperador, temeroso de la ascendencia del poder de la Casa Atreides y de la Casa Harkonnen, enemigos de los Atreides. El libro de Herbert es considerado una de las obras primordiales de la literatura de ciencia ficción, inspiradora de Star Wars y Juegos de Tronos entre otras. La obra se mueve entre la ficción utópica que proyecta pocas veces un futuro prometedor y la ficción distópica que vislumbra a menudo un porvenir opresivo y violento.

Dune somos nosotros, y resulta desesperante ver lo poco que vamos a evolucionar dentro miles de años. Los mismos errores, los mismos pecados, las debilidades de siempre. No cambiaremos porque siempre nos sentiremos atrapados por el miedo:

“No debo sentir temor. El temor mata la mente. El temor es la pequeña muerte que nos lleva a la extinción total. Haré frente a mi temor. Permitiré que pase sobre mí y a través de mí. Cuando el miedo se haya ido, no habrá nada. Solo yo permaneceré”.

Lo dice Paul Atreides, en una letanía recurrente, que pone de relieve la profunda incapacidad para combatir los conflictos más profundos que ponen en jaque nuestra civilización. Él quiere luchar contra el miedo, contra las falsas creencias, los oráculos y las mentiras, creando un nuevo “yo” y una nueva subjetividad. Combate en un mundo del Universo futuro que parece regirse por los mismas estructuras de poder de siempre. El feudalismo, el colonialismo y el capitalismo como motor de progreso. A decir verdad, no parece que hayamos aprendido de la toxicidad de sus consecuencias, de la imposibilidad de combinar la vida, la libertad y la prosperidad para todos. Los pecados se repiten, la codicia, la vanidad, la ira en forma de desconfianza. Los habitantes de Arrakis, los Fremen, son indígenas que han vivido oprimidos desde hace siglos bajo el poder de los colonizadores que explotan sus recursos naturales… Más de lo mismo:

“Los forasteros devastan nuestra tierra frente anuestros ojos. Su crueldad hacia mi gente es todo lo que he conocido. ¿Qué será de nuestro mundo, Paul?

Son escépticos y precavidos, no creen en el otro, luchan por sus tierras y tienen la ayuda de los gusanos de arena gigantes, seres extraordinarios que recuerdan animales mitológicos, guardianes de las esencias y protectores de los justos. Los colonizadores por su parte son implacables, y aunque en algún momento intentaron hacer el planeta habitable para todos, son crueles y avaros. Nada nuevo.

La novela de Herbert ya había sido trasladada al cine. Alejandro Jodorwskylo intentó sin éxito en la década de los 70, con la ayuda de Jean Giraud, más conocido como Moebius, con Orson Welles, MickJaggery Salvador Dalí como actores y la banda sonora que debía componer Pink Floyd. Finalmente fue David Lynch en 1984 quien finalmente rodó “Dune”, un film fallido, incomprendido, que fue un fiasco absoluto en taquilla.

Casi 60 años después de su publicación, Denis Villeneuve se propuso rodar esta obra, de muy difícil adaptación, como también lo ha sido siempre el Quijote. Son obras complejas, repletas de un imaginario intrincado. El espacio de los sueños y la fantasía, pertenecen sobre todo al mundo de lo narrado, luego escrito. Cuesta construir en imágenes este mundo irreal. Pero Villeneuve, que ya había hecho la difícil secuela de Blade Runner, sale airoso del reto. La película es magnífica, bella y profunda, rodada al límite, en el ocaso, como una metáfora de la oscuridad a la que se ve sometida la civilización. El diseño de producción es a menudo majestuoso, el vestuario, las localizaciones en Jordania, Noruega y la Península Arábiga espectaculares.

El rodaje convertido en pinturas crepusculares, el gusano transformado en un dragón omnipresente y poderoso. La arena se transfigura en un elemento acuoso, fluye como un río, crea oleaje, en un océano infinito. El sílice convertido en un mineral protector. La historia es épica, no puede ser de otra manera, la lucha entre el bien y el mal. Paul Atreides es un humanista, no sabe que es el nuevo Mesías, tiene poderes, pero como todos los héroes tiene que luchar contra la violencia y la injusticia. No existen dioses en aquel universo, pero sí superhombres que viven en unos paisajes llenos de símbolos sobrenaturales. Dune contiene toda la historia existencial que hemos construido. Es una epopeya humana, hija de la Odisea odel Mahabharata. En la mayoría de los relatos fundacionales de nuestras civilizaciones, la guerra se erige como eje transmisor del poder, del supremacismo cultural y de la sumisión. Paul es el salvador, como Ulises, un ser sobrehumano, contradictorio también, que deberá salvar unos mundos que sus habitantes, atrapados en sus paradojas, son incapaces de redimir.

Dune nos hace reflexionar sobre la fragilidad de la vida y del entorno natural, sobre un futuro incierto en el que la Tierra ya no existe. El mañana se proyecta inseguro, allá la supervivencia es difícil y nuestra especie vaga por el espacio sin rumbo, esperando un nuevo Prometeo que nos rescate al fin de nuestra inmadurez. ¿Cómo ahora?

“El misterio de la vida no es un problema para resolver, sino una realidad que hay que experimentar”.

Cuando nosotras tenemos el power

No descubro nada si digo que cuando una mujer llega a un puesto de poder históricamente ocupado por un hombre su día a día se llena de suspicacias y exigencias que su antecesor no afrontaba. A ser la más preparada y la mejor gestora de equipos se sumará la demanda de ser muy amable, simpática, empática y que, por supuesto, su apariencia muestre también su mejor versión. Si además esa mujer con responsabilidad es joven y trabaja en una universidad fundada y mantenida por una raza distinta a la suya, la cosa se pone seria. La directora (Netflix) arranca cuando Ji-Yoon Kim (Sandra Oh) llega a su despacho de jefa del departamento de Literatura Inglesa en la universidad (ficticia) de Pembroke: madera por doquier, retratos de señoros en marcos doradosy una silla regia que se rompe en minutos, presagio de lo que la protagonista vivirá a lo largo de los seis divertidos e interesantes capítulos.

Hasta aquí puedes pensar que esto va de feminismo y de reivindicar cuotas de poder en un contexto tan androcéntrico como el universitario. Y por supuesto la reflexión sobre esto es potente, pero hay mucho más. No te dejes llevar por la posible pereza de ver una serie ambientada en el mundo universitario porque aunque este es el escenario de casi el cien por cien de la trama, acompañar a Ji-Yoon en su día a día supone adentrarnos en cuestiones muy presentes en el debate social actual. En esta primera temporada de La directora (que haya más!) hay reflexiones sobre el rol desquiciado que han adquirido las redes sociales; la familia no normativa; el racismo que erróneamente se cree superado; la sororidad; la inexistencia de la conciliación de la vida familiar y laboral; las relaciones amorosas sin clichés; la poca permeabilidad del sistema educativo ante los cambios sociales y las nuevas metodologías de enseñanza…  Todo ello aderezado con un tono amable donde el humor negro juega sin descanso. Y para capitanear algo tan real y desquiciante qué mejor actriz que Sandra Oh, a la que habrás visto en Anatomía de Grey o más recientemente en Killing Eve. Oh demuestra una vez más que es una gran actriz que se maneja increíblemente bien en guiones como este en los que la frontera entre la comedia y el drama no existe.

Mención especial también para su partanaire, Jay Duplass, quien gusta de peculiares retos interpretativos (como Josh Pfefferman en la magnífica Transparent) y para Holland Taylor, estupenda en ese juego de espejos con la protagonista, con la que comparte espíritu crítico poniendo en valor la importancia de la red femenina en contextos tan hostiles.

Más razones para verla: los capítulos son cortos (bien!), te vas a reír, y es muy probable que te sientas identificada/o al reconocer cómo funciona el sistema y cómo este te obliga a ser. Pero el mensaje de la serie es positivo: se le puede plantar cara y no es tan dramático como lo pintan.

Ilustración: @lafemme_agitee

Una historia gráfica dedicada a la recuperación de la memoria de unos años de fuerte movilización social, trascendentales en la historia contemporánea de Catalunya

Quienes vivieron y participaron de alguna manera en las actividades contrarias a la dictadura franquista encontrarán seguramente en los dibujos y la narración de Lluís Juste de Nin (1945-2020), en Temps de rebel·lia, una gran cantidad de experiencias ya históricas que les resultarán familiares. Se trata de una parte de la obra póstuma de un diseñador, dibujante, ilustrador y guionista, que ha dejado testimonio de una enorme capacidad creativa en muchos ámbitos, y en las últimas décadas de su vida lo hizo en el de la novela gráfica Temps de rebel·lia es un retorno a los orígenes, es ir a su propia vida. De alguna manera es como un cierre de ciclo y además sobre una época que él tenía muchas ganas de explicar, que es la de los años setenta, el momento álgido de la lucha antifranquista, durante la cual convirtió su lápiz en una arma«, explica su hija, la escritora Tània Juste.

«Yo era una niña en medio de barbudos que luchaban por las libertades desde mi casa, de muchas maneras, y en este libro se encuentra dibujada mi infancia. Es como yo la recuerdo y como fue. El piso de Infanta Carlota, que era como se llamaba nuestra calle en aquellos momentos, que hoy es Josep Tarradellas, era donde yo vivía de pequeña con mis padres. Además de ser la redacción del semanario del PSUC, era también el centro de reunión de todos los amigos de la época, porque muchos de ellos no tenían piso todavía y por tanto pasaban por casa día sí y día también. Gente como Ovidi, que yo conocí con ojos de niña».

Dibujo en ‘Temps de rebel·lia’ en el que deja constancia de las reuniones de amigos en su casa, entre ellos, Ovidi Montllor – Lluís Juste de Nin

«Jo sóc fill d’una família molt humil. Tan humil que d’una cortina vella una samarreta en feren: vermella. D’ençà per aquesta samarreta, no he pogut caminar ja per la dreta» (“Soy hijo de una familia muy humilde. Tan humilde que de una cortina vieja hizo una camiseta: roja. Desde entonces por esta camiseta, no he podido caminar ya nunca más por la derecha”) cantaba Ovidi Montllor en La samarreta, recuerda Juste de Nin en su libro, entre otros muchísimos episodios íntimos y sociales vividos en aquellos años sesenta y setenta de toma de conciencia, compromiso y movilización.

En Temps de rebel·lia evoca el impacto que tuvieron acontecimientos tan diversos como la elección de Salvador Allende como presidente de Chile, el primer festival de poesía catalana, los conciertos multitudinarios, las huelgas en empresas como Seat, Maquinista, Harry Walker, la fundación de la Assemblea de Catalunya, la detención de dirigentes de CCOO, entonces en la clandestinidad, el atentado contra Carrero Blanco, la ejecución de Salvador Puig Antich, la revolución de los claveles en Portugal, la derrota de Estados Unidos en el Vietnam y la muerte del dictador Francisco Franco.

Compromiso político y desengaño

Juste de Nin deja constancia de la estrecha colaboración que mantuvo con el PSUC y con el PCE, y de su militancia, pero también reconoce «tremendas decepciones».

«En un momento determinado, como se ve en el libro, queda huérfano de partido«, explica Tània Juste. «Él se inició con todo el tema de las colaboraciones en los semanarios del PSUC, de diferentes barrios. Primero empezó a dibujar, como se ve en el libro, para la revista del PSUC del barrio de Horta, con la firma de El Zurdo (y después en Sant Andreu) y el Bon Pastor, y trabajaba sobre lo que la dirección del Partido le iba encargando… esos muñecos de Franco que hacía y que no podía publicar en la prensa legal, porque en caso contrario le habrían detenido, por culpa del lápiz. Y en aquellos momentos se aproxima evidentemente al PSUC, hasta el punto de que se hace del partido, pero un poco más adelante se produce un punto de inflexión para él muy importante, y también por Neus, su compañera, mi madre, en 1976, cuando viajan por primera vez a la Unión Soviética. Es el momento en el que pueden contrastar sobre el terreno la situación del comunismo allá. Todas aquellas lecturas realizadas, aquella ideología discutida con los compañeros de lucha… encuentran el momento de vivirla in situ y de ver cómo se encuentra implementada en la URSS. Es aquí cuando empieza el desengaño. A mí me lo había explicado muchas veces pero al leerlo la he vivido con él esta decepción. Quedó huérfano pero todavía aguantó en el PSUC, porque de alguna manera consideraba que quedaba mucha lucha para hacer y que era un buen medio para llevarla a cabo y mantiene muchos puntos en común, pero poco a poco empieza a distanciarse, sobre todo en el momento en el que el PSUC renuncia a aquel cuarto punto de la Assemblea de Catalunya del derecho a la autodeterminación. Él siempre lo explicaba esto. Es un punto de inflexión en el cual él dice: ‘Amigos, hasta aquí la lucha con vosotros. Ahora nos tenemos que separar’. Y es cuando empieza a colaborar mucho con Nacionalistes d’Esquerra, en donde encuentra más esta convicción, gracias a la influencia de la lectura de Andreu Nin, de que la liberación social y la nacional tenían que ir de la mano. Para él eran cuestiones indisociables y es aquí donde se acerca más a Nacionalistes d’Esquerra y a toda una serie de gente y de entidades que se ve en el libro».

Libro en el que aparecen dibujos y referencias a las manifestaciones multitudinarias del 76, a las elecciones de 1977 y del 79, a las conversaciones sobre el régimen soviético que había mantenido con personajes clave de aquellos años, como Josep Lluís López Bulla o Paco Frutos, la lectura de textos de Victor Serge y George Orwell, las charlas sobre las opiniones de su pariente Andreu Nin sobre el estalinismo o sobre la cuestión nacional que mantuvo con Manuel Vázquez Montalbán, a quien se refiere reiteradamente.

Dibujo publicado en ‘Temps de rebel·lia’ sobre las movilizaciones antifranquistas de los años 70 – Lluís Juste de Nin

«A Manolo le tenía devoción», asegura su hija. «Recuerdo perfectamente cuando murió y mi padre estuvo muy triste, porque para él era una persona muy importante, tanto por los dibujos y colaboraciones que hicieron juntos como por la amistad, como persona. Se tenían un gran aprecio mutuo. Además a Manolo siempre le estuvo muy agradecido, porque fue la persona que le dijo: ‘Lluís, tú tienes que compartir estos dibujos con la gente. Esto no te lo puedes quedar para ti, lo tienes que publicar’, y a partir de aquí es cuando mi padre empezó a publicar las novelas gráficas». Así una parte de su obra la dedicó a personajes históricos que consideró excepcionales, como Salvador Seguí, El Noi del Sucre; o Joan Pujol, Garbo; o Andreu Nin. «Siempre tenía palabras de agradecimiento para Manolo. Imagino que es uno de los grandes candidatos que tenía para ser dibujado», piensa Tània Juste.

Dibujo sobre Manuel Vázquez Montalbán, a quien el autor se refiere en diversas ocasiones en ‘Temps de rebel·lia’ … Lluís Juste de Nin

Ella misma es otra persona más que destacable en Temps de rebel·lia. «Tal como me ha dibujado es como yo lo recuerdo», nos dice. Aparece a menudo en el libro, por motivos vitales, evidentemente, pero también porque a principios de los ochenta Juste de Nin se encargó de crear un personaje para una campaña de normalización de la llengua catalana, la Norma, en uno de los momentos en los cuales el Gobierno español puso más en cuestión la capacidad de autogobierno del País Vasco y de Catalunya con una ley que llamaron «de armonización autonómica», la LOAPA.

«Él tenía que reproducir la cara de una niña, la Anna Solà, y a partir de aquí ir haciendo la figura del personaje que ilustraba los textos de Tisner, cada semana. Resulta que el dibujante tenía una niña de diez años en casa y por tanto… Mis recuerdos de la Norma eran casi como si fuera una amiga mía y, además, en casa mi padre me utilizaba un poco, porque, claro, no tenía a Anna Solà tan a mano como a mí y cuando construía el personaje me decía “ahora ponte así, ahora asá…” e iba dibujando.

Una herramienta de conocimiento

Lluís Juste de Nin explica en el epílogo de Temps de rebel·lia que a través de sus libros ha «querido construir un gran rompecabezas de la historia contemporánea de Catalunya… deseando que para muchos, especialmente para los jóvenes, pueda ser una herramienta de conocimiento de su país». Su hija nos ha explicado que todavía queda bastante obra por publicar:

«Tenemos la suerte de que mi padre no podía dejar el lápiz prácticamente ni un solo día y por tanto nos ha dejado, además de Temps de rebel·lia, un par de obras más que están acabadas y que en un futuro tenemos intención de publicar. Una es de esta tipología más personal, más biográfica, autobiográfica de hecho, en la cual viaja todavía más hacia atrás, viaja a su juventud, a aquella España rabiosamente franquista y a cómo lo vivía un niño de su edad y de su generación. Y tenemos otro que no te puedo avanzar de qué personaje se trata, pero sería también de esta tipología de biografías dibujadas de personajes históricos».

‘La Norma’, personaje de la campaña de normalización de la lengua catalana – Lluís Juste de Nin

¿Y si el tenis no es lo más importante?

Cuando Naomi Osaka (Osaka, 1997) encendió el pebetero olímpico en Tokio no se imaginaba hasta qué punto su influencia en esta cita deportiva iba a ir mucho más allá de ese momento simbólico o de la medalla que pudiese conseguir. Los Juegos de la era postcovid se han hecho eco de diversos debates sociales que están en la calle (comunidad LGTB+, indumentaria cosificadora de las deportistas, la imposibilidad de conciliar para las madres…) pero quizás el que más ha resonado es cómo se ha ninguneado históricamente la salud mental en el deporte de élite, asunto del que Osaka viene hablando con naturalidad desde que se convirtió en la número 1 del tenis mundial.

Antes de tomar el pebetero, la tenista japonesa había escrito un artículo para la revista TIME con el clarificador título It’s OK not to be OK, en el que explica cómo se siente en un caduco sistema deportivo que te obliga a elegir entre ser persona y atleta. Cuando el pebetero ardía nadie se esperaba que Simone Biles, la aclamada gimnasta perfecta, se acabaría retirando de varios ejercicios por problemas de ansiedad. Muchos/as deportistas la apoyaron públicamente mientras que el tenista Novak Djokovic la cuestionó definiendo la presión como “el privilegio” de estar “en la cima”. Curiosa reflexión de alguien que no gestiona su ira cuando pierde.

Netflix acaba de estrenar Naomi Osaka, una miniserie documental que sigue a la tenista en ese complicado proceso que es convertirse en una estrella del deporte. El documental vale la pena por varias razones. En primer lugar, escapa al típico producto para endiosar al/a la deportista en cuestión quedándose en un discurso sobre el sacrificio y el medallero. Lejos de ello, la directora Garret Bradley apuesta por cómo es Osaka como persona y en consecuencia cómo y por qué actúa. La cámara voyeur de Bradley y las grabaciones caseras de la protagonista nos permiten adentrarnos en una intimidad en la que el tenis se ubica en la justa medida que Osaka considera. Sobre esto, un momento significativo: su hermana le regala un retrato hecho por ella y lo coloca en el lugar ocupado por su imponente trofeo de campeona mundial.

El cinéma vérité de Bradley evidencia que su elección como directora no fue azarosa ya que venía de ganar (primera mujer negra) el Festival de Sundance 2020 con Time, documental que muestra cómo viven Rob G. Rich y sus hijos la condena de 60 años del padre de familia a través de un relato íntimo y poético que despliega también con la tenista japonesa. Osaka confió en alguien que supiese captar las raíces familiares que la han llevado a un valiente compromiso político poco habitual en el deporte de élite. Desde no jugar un partido para unirse a la protesta del movimiento Black Lives Matter a retirarse de Roland Garros por no sentirse bien en las ruedas de prensa… Porque ante todo es una persona.

Ilustración: @lafemme_agitee

#metoo  #withyou   #don´tbesilent

https://www.flowerdemo.org/

Durante estos últimos años se han ido sucediendo una serie de sentencias exculpatorias a los acusados por agresiones sexuales en diferentes ciudades de Japón (Fukuoka, Shizuoka, Nagoya). Pocas voces se han atrevido a alzarse, esgrimiendo la extremada gravedad de los hechos y la falta de conciencia y formación en Estudios de Género por parte de los jueces varones, quienes siempre han respondido de forma prepotente, con risas irónicas y burlándose de las víctimas y de quienes las defendían, tal como le sucedió hace ya dos décadas en nuestro país a la concejala Nevenka Fernández.

En marzo de 2019, tras la enésima sentencia favorable al agresor, llegó la gota que colmó la paciencia, y esas voces contrarias a la trivialización y minimización de las agresiones por parte del mundo jurídico e institucional y por gran parte de la sociedad, hicieron un llamamiento en protesta que tuvo lugar el 11 de abril de 2019. 

Esa noche, ante la estación de Tokio, se reunieron más de quinientas mujeres llevando flores y adornadas con ellas, tal como indicaba la convocatoria. Y…¡sucedió algo totalmente imprevisto, inimaginable…! Una vez acabado el discurso y el acto de protesta, todo el mundo seguía allí… De repente, una mujer anónima tomó el micrófono y empezó a narrar los abusos, violencia estructural y agresiones sexuales de las que había sido objeto a lo largo de su vida. Otras mujeres la apoyaron y también hablaron: «En nuestro caso, el daño ya está hecho, pero tenemos que poner todo nuestro empeño en construir un mundo mejor para que las nuevas generaciones de niñas y mujeres no tengan que pasar por lo que nosotras hemos sufrido en silencio durante tantos años y décadas«.

Tampoco nadie podía imaginar que esa protesta, en principio «aislada», iba a ser la fértil semilla, el punto de partida ya imparable del movimiento #FlowerDemo, el #metoo #withyou #don´tbesilent de Japón.

A partir del mes siguiente y poco a poco, el movimiento se fue extendiendo por todo el país y ya ha llegado a las 47 prefecturas y a casi todas sus ciudades.

Las protestas se siguen repitiendo el día 11 de cada mes, excepto cuando se decreta el estado de alarma, y el pasado abril (2021) cumplió su segundo aniversario. 

#FlowerDemo, ya sobradamente conocido a nivel nacional, cuenta con el apoyo de las escasas, todavía, Asociaciones feministas y periódicos, como Shin Fujin Shinbun 新婦人しんぶん (nombre que hace referencia a las publicaciones de las primeras feministas japonesas, como Raicho Hiratsuka (1886-1971): “Al comienzo, la mujer era el sol”, Genshi, jōsei wa taiyō de atta: 元始、女性は太陽であった, Fusae Ichikawa (1893-1981), la Clara Campoamor japonesa:『“El voto femenino es la llave” Fusen wa kagi nari婦選は鍵なり, “Sin paz no hay igualdad, sin igualdad no hay paz” Heiwa naku shite, byōdō naku, byōdō nakusite heiwa nasi 平和なくして平等なく、平等なくして平和なし, “No nos durmamos en los derechos” Kenri no ue ni nemuru na 権利の上に眠るな, y otras muchas) y ha participado en numerosos debates con el gobierno.

Para entender este movimiento y su gran repercusión hay que adentrarse en la cultura japonesa y conocer la idiosincrasia y el contexto en el que nos movemos.

Sabemos muy bien cómo funcionan estos movimientos en los países occidentales, la gente sale a las calles o avenidas, la plaza mayor de su pueblo o ciudad y, una vez visto el panorama, decide. Y asume con toda naturalidad que cualquiera con un móvil puede hacerle una foto y salir en cualquier medio.

En Japón, participar en este tipo de protestas, conduce con frecuencia a un ostracismo social y/o familiar y también a la pérdida del trabajo: el comienzo de una pesadilla. La sociedad, uniforme, obediente y supuestamente «heterogénea» no perdona a las voces disidentes y los castigos infligidos son desproporcionados.

Quien estas líneas escribe ha participado en estos encuentros desde el otoño de 2020, fecha en que tuve noticia del movimiento. La ciudad más cercana para mi es Chofu, que es a Tokio como Alcalá de Henares a Madrid. Ante la estación hay varios espacios: parque infantil, espacio de ocio para jóvenes que actúan y un espacio repleto de flores con un muro decorativo al fondo. Ese es nuestro lugar de encuentro, donde nos reunimos todos los días 11 unas 20 personas, mujeres en su mayoría.

La coordinadora llega puntualmente con flores y otros preparativos: carteles impecables, impresos y plastificados para indicar donde hay que colocarse si se quiere salir o no, en la foto conjunta. Es la única que hace la foto oficial del grupo, con el muro al fondo y cuidando mucho de que no se cruce una bicicleta o aparezca cualquiera por despiste, insistiendo varias veces en que la foto se va a publicar en Twitter @ChofuDemo, @chofu_flower_demo, por si alguien tiene alguna objeción. 

Por supuesto, antes o después del acto, puedes hacerte las fotos que quieras, siempre a título personal. 

A continuación, escuchamos el informe del mes anterior con turno de preguntas y dudas. Guardamos cinco minutos de silencio por las víctimas, y para finalizar, la coordinadora cede el micrófono a quien desee hablar. Siempre se animan varias personas que relatan los abusos sufridos años o décadas atrás, o alguien que los ha presenciado, y escuchamos sus testimonios en silencio y con gran respeto. 

La gente pasa y nos mira, lee los carteles y pancartas, se para…, escucha a quien habla… a veces se suman o preguntan algo.

Apenas cuarenta minutos, muy intensos y emotivos cuarenta minutos…

Una vez finalizado el encuentro la gente se queda un rato hablando con quienes ya conoce de otros meses.

Yo me quedo hablando con una señora de 90 años, en silla de ruedas, que ha sufrido abusos y todo tipo de violencia a lo largo de su vida por parte de los varones de su familia. Durante años y como consuelo para el profundo desgarro interior que sentía, se dedicó a coser a mano un tapiz, a modo de pancarta, decorada con flores y con las letras en japonés e inglés. Ya no tiene fuerza para sostenerla, pero sí para seguir participando cada mes, y siempre la lleva para que la sostengamos las demás.

Pero… vayamos a las causas, ¿cuál es la razón de tanta permisividad y banalidad en las agresiones sexuales?

Japón ha sido, desde el principio de los tiempos, una de las culturas más patriarcales y el hecho de que sea una gran potencia económica y el número uno en tecnología mundial, no sólo no es incompatible sino que más bien va de la mano y juega a su favor. Veamos tan solo algunos ejemplos.

Durante la tan idealizada época samurai, caracterizada por un sistema feudal y continuas guerras intestinas, que tuvo su origen en el siglo XIII hasta bien entrado el siglo XIX, la mujer era un mero instrumento, una mera mercancía al servicio del hombre, el guerrero, y la perpetuación de su linaje. El samurai tenía en sus manos la vida y la muerte de cualquier persona de «rango» inferior.

La poligamia ha sido natural y hasta bien entrado el siglo XX la «segunda esposa» era inscrita en el libro de familia (koseki). 

En 1886, el primer ministro Hirobumi Ito (1841-1909), uno de los grandes patriarcas del actual Japón, compró, de forma pública y notoria, con el aplauso y admiración de toda la sociedad e instituciones, como quien compra tomates en el mercado, la virginidad de la actriz Sadayakko (1871-1946), que posteriormente triunfó en Estados Unidos, cuando ella contaba tan solo 15 años de edad.

A pesar de que Japón declara abolido el «sistema patriarcal, kafuchosei 家父長制” en su Constitución de 1947, no hay una conciencia social de lo que significa exactamente «patriarcado».

Por otra parte, las lenguas reflejan la cultura, configuran y mediatizan nuestra realidad: son un prisma para ver el mundo. En el caso de numerosas lenguas tenemos el género gramatical como caballo de batalla. En el caso del japonés, aunque no existe la categoría de género, dispone de una larga serie de recursos que encasillan a la mujer, la adoctrinan y colocan en un lugar muy inferior. Pero este tema lo dejaremos para otra ocasión.

Con las palabras “Durante estos últimos años…” comenzaba este artículo. Huelga decir que la violencia existe desde el comienzo de la humanidad. Pero las sentencias por agresiones sexuales o las denuncias interpuestas por mujeres han sido inexistentes o archivadas, en un país como Japón, meca de la tecnología y súmmum del desarrollo económico, debido al miedo a una sociedad tribu, que educa a una mujer sumisa y sometida, feliz de serlo, una Yamatonadeshiko大和撫子: “la ley del Agrado” (Amelia Valcárcel) japonesa, la eterna trampa del patriarcado, que nos coloca entre la espada y la nada, entre el señalamiento o el abismo, que culpabiliza y expulsa de su seno a las víctimas: la segunda violación, la que perpetran miradas y lenguas ajenas.

Cualquiera, una misma, uno mismo.

Si ha sido en estos últimos años cuando se ha ido tomando conciencia, gracias a la repercusión mundial del #Metoo de Hollywood, y a las protestas, juicios y sentencias en los años 90, de las eufemísticamente llamadas “Mujeres-consuelo” ianfu 慰安婦: las 200.000 esclavas sexuales del ejército japonés durante la segunda guerra mundial[1], tras ocho décadas de silencio, quienes a su vez respiraron el aliento de valor que les infundieron las denuncias por las violaciones masivas perpetradas en la guerra de los Balcanes, una vez comenzada la búsqueda de justicia y reparación del daño causado, asistimos a un nuevo nacimiento: la MUJER INDOBLEGABLE, #wakimaenaionnna #わきまえない女.

Sayonara, mujer sumisa, mujer kawaii 可愛い muñequizada, niñificada… Sayooonara.

Larga vida, mil, diez mil años de vida, BANZAI 万歳, no para la casa imperial, para la mujer dueña y ama, que impera en su vida y su destino.

Texto y fotografías de Elena Gallego Andrada (Burgos, 1967). Doctora en Literatura y Culturas Comparadas y Teoría de la Traducción (Universidad de Sevilla, 2002). Traductora pionera de obras clásicas japonesas. Investigadora del SIP (Seminario Investigación para una cultura de PAZ). Reside en Japón desde 1993.

Notas:

[1] Yoshiaki YOSHIMI: Esclavas sexuales. La esclavitud sexual durante el imperio japonés, Barcelona, Ediciones. B, 2010.

Fotografía: Txemi Martínez

Habrá que dedicar esfuerzos, ahora y previsiblemente en el futuro, para enmendar las numerosas insuficiencias del proyecto de Ley de Memoria Democrática, particularmente en aspectos clave, como la inmunidad concedida a los responsables de los crímenes del franquismo mediante la ley de amnistía del año 77 o el rechazo a las exigencias de reparación jurídica a las víctimas de los tribunales de aquella dictadura.

Hay que dejar muy claras las responsabilidades, para que no se borren de la memoria y para fijar en la agenda de los demócratas una tarea pendiente: el cambio y limpieza de las instituciones heredadas de la dictadura. La vida política española sería hoy muy diferente si el poder judicial, la policía, el ejército, el cuerpo diplomático, y tantos otros ámbitos del aparato del Estado se hubieran sometido a un proceso de democratización radical.

Habría que abordar, por otra parte, un aspecto muy olvidado de la historia española contemporánea, que es imprescindible reivindicar.

A menudo, cuando se habla de recuperación de la memoria, se recuerda obviamente lo que fue y significó la República, la guerra y sus episodios, los campos de concentración, los fusilamientos y la desaparición de más 140.000 personas, el exilio, el régimen de terror, las detenciones, torturas, encarcelamientos… Así ha de ser y hay que apoyar resueltamente a quienes investigan sobre este período. Se evoca también la resistencia antifranquista y la actividad política clandestina, pero en este último aspecto se padece en la práctica una amnesia premeditada y consensuada como parte del pacto de Estado que permitió convertir en demócratas a los cancerberos y partidarios del autócrata y que situó al antifranquismo como el huésped incómodo de un nuevo régimen.

Son pocos los historiadores, periodistas y políticos que han dedicado esfuerzos a estudiar en detalle y a dejar constancia de un fenómeno social trascendental vivido durante los últimos años de la dictadura:

Miles de personas dedicaron una parte muy importante de sus vidas a la militancia en organizaciones clandestinas antifranquistas, quizás minoritarias, pero muy significativas en aquellos años y cuya actividad dio al traste con los planes más continuistas del tardofranquismo. Eran ciudadanas y ciudadanos de ideología diversa pero la mayor parte eran comunistas, que de una u otra manera se arriesgaban a sufrir persecución no solo para conseguir un régimen político de libertades, sino porque vivían y actuaban con la ilusión de lograr, un día u otro, una sociedad igualitaria.

La evaluación del número de personas comprometidas en estas militancias en los años sesenta y setenta sería una buena tarea para historiadores, porque el relato de la Transición ha borrado en buena medida la existencia de esta realidad, sin la cual no se puede entender el proceso de descomposición de la dictadura.

Miles de trabajadores y estudiantes que militaban en organizaciones, que se reivindicaban casi todas ellas partidarias de Marx y de Lenin, como el Partido Comunista de España, Partit Socialista Unificat de Catalunya, Partido del Trabajo de España, Organización Revolucionaria de Trabajadores, Liga Comunista Revolucionaria, Organización Comunista de España-Bandera Roja, Movimiento Comunista, Organización de Izquierda Comunista, Partido Comunista de España Marxista-Leninista, diferentes escisiones de Euskadi Ta Askatasuna, Partit Socialista d’Alliberament Nacional, Unión do Povo Galego… -la lista podría ser mucho más amplia- cada una de las cuales contaba con organizaciones juveniles, intervenía en el movimiento obrero a través de diferentes tipos de organismos también clandestinos, participaban en el movimiento asociativo vecinal, abordaban de diferente manera la cuestión nacional vasca, catalana, gallega, que reclamaban soberanía en todos los aspectos, buscaban amparo de alguna manera en organismos legales o paralegales, contaban con organización dentro de las prisiones, trabajaban desde el exilio… y todo esto en plena dictadura.

Y a todo este tejido habría que añadir entidades también ilegales no comunistas, como la CNT, el PSOE, la Federación de Partidos Socialistas y otras organizaciones nacionalistas o independentistas que también se veían obligadas a existir en la clandestinidad. Tampoco se puede pasar por alto la existencia del Frente de Liberación Popular (FLP) y sus homólogos en Euskadi y Catalunya, ESBA y FOC, muchos de cuyos militantes se convirtieron más tarde en destacados cuadros de otras organizaciones.

Pero el relato de Transición se centró mucho más en figuras que en colectivos y se ha impuesto de tal manera que muchas personas implicadas en el acontecer de estas entidades han procurado que posteriormente se olvidara su militancia. Había que limpiar los CV de referencias a cualquier veleidad revolucionaria. Muchos temieron lógicamente que su implicación en actividades subversivas les perjudicara social y profesionalmente y una vez quedó claro que el nuevo régimen se encarrilaba sin ruptura de raíz con el franquismo, tuvieron vergüenza, o cierto miedo de que se recordara aquel activismo de color rojo, tan importante en la vida de tantas personas.

Algunos de estos militantes y/o dirigentes desaparecieron de la vida política, del mismo modo que las organizaciones que impulsaron e hicieron crecer. Algunos cambiaron radicalmente, se implicaron en las instituciones, a través de partidos del régimen del 78, o en actividades empresariales de diverso tipo. Otros se reciclaron profesionalmente en diferentes ámbitos, y algunos mantienen más o menos sus ideales de juventud, pero casi todos, se han retirado poco a poco. Entre otros motivos porque los años no perdonan y los imperativos biológicos obligan.

Se acabó el tiempo en el cual se podía reconstruir la historia de los años 30 y 40 a través del testimonio de quienes vivieron la República, la guerra, la represión de los años cuarenta y principios de los cincuenta, el régimen que se asentó sobre el pánico colectivo… Nos quedan, además de algunos repositorios audiovisuales, valiosos textos y discursos de los protagonistas de aquella época, además de abundantes trabajos de los investigadores, pero ya no queda con vida casi nadie que pueda explicar experiencias vividas de aquellos años. Sobre los episodios políticos y la vida clandestina de finales de los años 60 y de los 70 también se ha escrito bastante, pero en la mayor parte de los casos sin referencias a los documentos de entonces y sin entrar en detalle sobre los debates del momento, los objetivos, las estrategias, la vida organizativa, la formación, las implicaciones en la vida cotidiana y familiar de los militantes. Y no deja de resultar significativa la escasa producción literaria y cinematográfica centrada en la resistencia antifranquista.

Hay que destacar el trabajo realizado por asociaciones memorialistas como La Comuna o la ARMH, que han reclamado la creación de un comisionado para atender a las víctimas de la represión franquista y señalan la necesidad de que el Estado se disculpe por “los miles de personas que han muerto ignoradas”. Y hay que poner en valor también el esfuerzo de colectivos y militantes que han elaborado cronologías (1), han recogido y difundido documentación (2), han abierto foros en redes sociales, han escrito y editado libros (3), impulsado campañas sobre el legado de luchas populares compartidas (4), y también el de un reducido número de investigadores y académicos que han tomado la tarea en sus manos. Todos ellos han informado sobre actos e iniciativas reivindicativas de la memoria del movimiento obrero, pero lo que se explica en las escuelas y universidades, lo que se difunde a través de los medios de comunicación, por encima de cualquier otro relato, son los ejes de un discurso según el cual la dictadura se acabó cuando Adolfo Suárez, Santiago Carrillo, Felipe González, Manuel Fraga, Miquel Roca y algunos otros personajes pactaron el inicio de una nueva etapa en la historia del Estado español, con la activa complicidad del rey Juan Carlos, la aprobación de una reforma institucional del régimen del Movimiento franquista, la legalización de los partidos políticos, la convocatoria de elecciones a Cortes generales y el pacto constitucional del 1978.

Se difumina así, con generalizaciones y anécdotas de cariz cortesano, el excepcional esfuerzo realizado por centenares de miles de personas que participaron durante los años 60 y 70 en movilizaciones populares duramente reprimidas por la policía franquista. Se olvidan las huelgas locales y generales, reivindicativas de condiciones de trabajo dignas, que por el simple hecho de realizarse desestabilizaban el régimen franquista; las reclamaciones de amnistía para las víctimas de la legislación penal, social y laboral de la dictadura; las exigencias de legalización de las organizaciones sindicales, políticas, estudiantiles, feministas, vecinales realmente existentes en la sociedad de aquel momento; las demandas por la vía de la práctica de libertades democráticas plenas y la derogación de toda la legislación que restringía los derechos de huelga, libre expresión, asociación, reunión y manifestación; las reivindicaciones de depuración del ejército, la magistratura, la policía y del conjunto del aparato de Estado, la exigencia de reconocimiento del derecho a la autodeterminación de Catalunya, Euskadi y Galicia; de convocatoria de asambleas constituyentes, el rechazo a los pactos con la OTAN… Todas estas aspiraciones formaban parte del patrimonio político común de las organizaciones comunistas mencionadas. Todas.

Eran grupos y partidos, algunos de mucho peso, como el PCE y el PSUC, otros con menos implantación, que discrepaban radicalmente sobre formas organizativas, análisis de coyuntura, calendarios y estrategias, que actuaban bajo orientaciones y referencias distintas en política internacional, rivalizaban en su voluntad de hegemonizar y dirigir movimientos reivindicativos en fábricas, centros de enseñanza, asociaciones profesionales, vecinales… pero todas ellas transmitían el mensaje de que, en algún momento, se podría abrir un proceso hacia el socialismo.

Todas formaban parte de la oposición al franquismo y todas deseaban la ruptura de aquel régimen, para dar paso a la democracia, pero los dirigentes de los partidos con mayor influencia optaron por la vía de la reforma. Reforma que exigía un pacto que descartara la ruptura de raíz con el franquismo y una imprescindible capacidad de control sobre lo que se había movilizado hasta entonces, con la contribución decisiva de miles de militantes, disciplinados, muchos de los cuales se encontraban encuadrados en organizaciones con o sin democracia interna, pero dispuestos todos ellos a sacrificar gran parte de su tiempo en la lucha por una sociedad más justa e igualitaria, preparados para resistir la represión policial y empresarial.

Eran ciudadanos que en sus centros de trabajo o de estudio impulsaban la creación de comisiones y comités, repartían octavillas, confeccionaban carteles y pancartas, se ponían al frente de huelgas, convocaban manifestaciones, muchas de ellas por sorpresa para salvaguardar la seguridad de los participantes, mantenían en funcionamiento imprentas clandestinas, en las que se editaban documentos internos de debate y publicaciones periódicas, que luego había que distribuir a través de redes de confianza, se reunían secretamente e intentaban conocer lo menos posible los datos personales de los asistentes, utilizaban pseudónimos (‘nombres de guerra’) para tratarse entre sí, separaban todo lo posible la actividad política de su tiempo de ocio y vida familiar, para dificultar al máximo la acción de las brigadas político sociales de la policía.

Hay que prestar atención a estas personas, muchas de ellas desilusionadas como consecuencia de la frustración de los objetivos e ideales que determinaron su comportamiento social, familiar, profesional durante unos años clave de su vida, ideas que transmitieron por todos los medios que tenían a su alcance. Hace falta que historiadores y especialistas en ciencias sociales les escuchen para poder reconstruir y recuperar de manera fidedigna la memoria de aquellos años.

Quizás de este modo, rompiendo el silencio, se podrá tomar conciencia social de lo que significa que hoy, por ejemplo, no se pueda investigar la corrupción de la monarquía, o que los tribunales consideren como delictivos los debates parlamentarios sobre el derecho de autodeterminación de Catalunya o que se haya castigado con años de prisión a personas por el hecho de ejercer su derecho a la libre expresión y manifestación.

Notas:

*Manuel Garí es economista y Marià de Delàs periodista

**Fotografía: Txemi Martínez

[1] https://psuc.cat/historia/

[2] https://archivodelatransicion.es/ , https://www.historialcr.info/ , https://pce.es/historia-del-pce/

[3] https://www.publico.es/actualidad/marti-caussa-ruptura-raiz-franquismo.html ,

[3] https://www.publico.es/public/jordi-borja-posa-sediment-deixar-bandera-roja-vida-politica.html , https://www.catarata.org/libro/historia-del-pce_118425/

[4] https://www.omnium.cat/ca/campanyes/lluites-compartides/

Pilar Aldea, artista multidisciplinar afincada en Formentera desde hace años, lleva a cabo esta exposición titulada Residir l’instant dentro del programa de Sant Jaume en la Isla de Formentera. La exposición está dividida en dos espacios expositivos, uno es la Sala de Exposiciones del ”Ajuntament Vell”, que se podrá ver hasta el 31 de julio, y la otra estará en el espacio cultural y educativo del “Far de la Mola” y se podrá contemplar hasta el 16 de octubre. Ir a ver esta exposición obliga a transitar la Isla de Formentera de una punta a la otra, con toda la belleza que ello nos suma al hecho expositivo en sí mismo.

En el “Ajuntament Vell” se puede ver un impresionante mosaico de sesenta y seis fotografías de la serie “Instants” y siete fotografías de la serie “Residencias” donde la artista recoge aquellos “instants” y otros que no están presentes en la muestra, jugando a presentarnos, representarnos, encuentros entre los personajes retratados a los que pone en dialogo, logrando de este modo subvertir ese instante congelado en la fotografía. Ese instante que la cámara captó para siempre, que a Pilar Aldea le pesa tener archivado y, que ahora, cambia de valor al dialogar con otra imagen de otro “instante” y con la recreación llevada a cabo a través del ordenador donde da sentido a un “resucitar” cual Lázaro, para resignificar y politizar aquello que su mirada ha atrapado a lo largo de los años.

Años de capturas de cámara en un testimonio conmovedor y, en ocasiones, desgarrador: un intento de comprender y captar la vida. En un intento de elaborar del trauma para, de este modo, escapar del estrés postraumático, mostrando sin señalar, enseñando y, en ocasiones, ocultando bajo el tamaño las fotos que son más políticas.

Recoger los instantes que en su día fueron capturados para concederles otros momentos en el relato de lo que la autora, Pilar Aldea, denomina el efecto Lázaro. Efecto Lázaro recogido en el texto poético con ese mismo título, “Llàzars” que presenta en el Faro de la Mola. Porque es ella, Pilar Aldea, la que dice “levántate y anda”, concediéndose, al fin, la autoridad necesaria para mostrar al público lo que ha estado escondido. Y, así, con mimo y cuidado, se concede hacer escasamente 10 ejemplares de cada edición para que se comprenda que, aunque haya tanto, todas y cada una de las imágenes “resucitadas” son un elemento precioso y único. Aunque hayan salido de esos cajones y armarios llenos de imágenes de toda una vida de recorrer el mundo.

El compendio de 40 años de creación y mirada divergente sobre el mundo, a la búsqueda del otro que finalmente es la búsqueda de una misma. De modo que, al final, no se trata de ellos, se trata de la autora y sus propios encuentros, sus fantasmas y sus modos de exorcizarlos, al amparo de Ortega, Zambrano y Juan de la Cruz. Para lograr que, cuando el espectador mire, no esté tan enfadado con ellos, para que esa manera de mirar que Pilar Aldea posee, altere la percepción de la realidad del que mira y lo lleve a compasión y, siendo posible, a la comprensión.

Por último, la video instalación “Comú”, en la cual, a lo largo de un bucle de nueve minutos, asistimos a un viaje temporal donde se nos muestran realidades paralelas, asistiendo a la visión de una cosa y su contraria. Encuentros cotidianos de usos y costumbres que, en breve tiempo y manejando una tensión narrativa extraordinaria, nos lleva a un recorrido antropológico por el imaginario de su autora.

Como bien dice Marifé Santiago Bolaños en la presentación del catálogo: “Pilar Aldea ha abierto sutiles y elegantes ventanas fotográficas para que no se olvide el nosotras que esconde el todo. Su obra perturba y emociona”. Destacando el relato de niñas y mujeres. De soledades y acompañamientos. Pero, lo más bello de esta presentación, lo más atinado, es denominar a Pilar Aldea “criatura del alba. Claro que sí”. Por méritos propios añadiría yo. Por supuesto que sí.

Pilar Aldea es licenciada en Imagen en la Escuela Superior de Comunicación, Imagen y Sonido en el CEV de Madrid, ha expuesto de modo individual y colectivo en el Palacio de la Audiencia de Soria, La biblioteca María Zambrano de la UCM, en JustMAD y el Centro Cultural Conde Duque entre otros espacios. También es fundadora y codirectora de “Consulta Films Bruselas-Madrid 1994-2009” y “Producciones Como Mola Jugar a las Películas”, proyecto participativo que estrenó su primera producción en el Formentera Film. Pilar Aldea es miembro del Colectivo Espai F desde 2015 y, desde 1988, tiene una fuerte vinculación con la isla de Formentera donde reside en la actualidad.

“Residir l’instant” se podrá ver hasta el 31 de julio en la Sala de Exposiciones Ajuntament Vell; y en el espacio cultural y educativo Far de la Mola, del 14 de julio al 16 de octubre.

*Pilar V. de Foronda @pivifo es escultora y gestora cultural

Muchos fans de Iron Maiden pensaron que el disco en directo titulado Life after Death, Vida después de la muerte, era el legado póstumo del grupo. Nada más lejos de la realidad; ya que, como se ha visto, la vida del grupo británico se ha prolongado después más de 30 años. De igual manera, ¿cómo un monasterio cisterciense pudo seguir vivo tras el abandono provocado tras la desamortización de Mendizábal en 1835 hasta 1973? La realidad es compleja, pero vamos a intentar explicarla. El Monasterio de Santa María la Real de Valdeiglesias situado en Pelayos de la Presa fue pasando de mano en mano, mientras diversos elementos arquitectónicos iban desapareciendo, la portada renacentista en su exterior, las estatuas del interior, los azulejos talaveranos, columnas, dinteles y capiteles del claustro plateresco y otros muchos elementos. En algunos casos como necesidad para construir casas y corrales en el pequeño municipio de Pelayos, en otros casos para hacer la puerta de entrada o decorar una ermita en una finca de lujo en El Alamín, Toledo, caso del Marqués de Comillas.

Sin embargo, su estado de semiruina en la niebla daba el aspecto perfecto y tenebroso para escenas de películas de horror de los años 60. O eso debieron pensar los guionistas y el director de The Blancheville Monster en 1963 contando con una jovencísima Helga Liné. La película rodada en inglés tiene bastantes minutos en diferentes estancias del Monasterio, la iglesia, el claustro e incluso la capilla mozárabe, lugar donde se encontraba la ermita que dio origen al Monasterio en el siglo XII, según algunos estudiosos del monasterio. Mucho más tarde Helga Liné repetiría como actriz principal con Las garras de Lorelei junto a Tony Kendall.

Escena de The Blancheville Monster, 1963

Después, el conocido director y actor Paul Naschy usó el mismo escenario para varias de sus películas actuando como hombre lobo en los años 70. Quizás, la película más destacada fue La Noche de Walpurgis, una película serie B de vampiros. Cuenta la leyenda que, durante su rodaje se tiraron desde la fachada barroca dos estatuas al suelo, San Benito y San Bernardo. La primera de ellas, tuvo el dudoso honor de aparecer en la película Necrophagus con la actriz Beatriz Elorrieta como una de las protagonistas para iniciar un juego de escondite dentro del Monasterio.

Escena de La noche de Walpurgis, 1970

Muchas películas rodadas en el Monasterio fueron del género de spaghetti western y hay que destacar entre ellas, 100 Rifles con una escena icónica con Burt Reynolds y Raquel Welch montando a caballo frente a la iglesia; destacada también fue la aparición de George Peppard en Cañones para Córdoba, conocido por sus papeles en Desayuno con diamantes y el coronel Hannibal Smith en El Equipo A. No de menor importancia son las películas Garringo, La Hora del Coraje, ¿Quién grita venganza? y ¡Vamos a matar compañeros!, con actores de la talla de Peter Lee Lawrence, Antonio de Teffé, José Bódalo, Mark Damon, Mónica Randall o Fernando Rey.

Escena de 100 Rifles, 1969

¿Se puede usar un monasterio en ruinas para una película de comedia con Tony Leblanc, Concha Velasco, Alfredo Landa y Manolo Gómez Bur? Efectivamente. En la película, Los que tocan en piano, que era una forma de decir en aquella época tardofranquista que algunas personas estaban metidas en asuntos turbios, principalmente estafas y timos. En este caso, el timo consiste en la venta de un cuadro a un coleccionista alemán a las puertas del monasterio en una hilarante escena finalizada con Alfredo Landa portando un cerdo.

Escena de Los que tocan el piano, 1968

Otra película que llama la atención es El Caballero de la Rosa Roja con una jovencísima Raffaella Carrà, fallecida el pasado 5 de julio. Hay varias versiones de esta película de aventuras con la revolución francesa de fondo, en castellano, alemán y francés. La actriz tenía 25 años cuando rodó esta película y algunas partes del Monasterio son usadas en la caratula de la película.

Escena de El Caballero de la Rosa Roja, 1965

Si bien es cierto que en algunas escenas se puede ver que se produjeron daños al monasterio en algunos rodajes, el resultado de todas las grabaciones fue darle una historia al mismo desde los años 60 hasta 1973, momento en que el convento es comprado por Don Mariano García Benito. De otra manera, el monasterio hubiera acabado desmantelado completamente o como una urbanización más; y sin embargo, hoy podemos comprobar la evolución de su arquitectura durante sus siglos de historia: románico, mozárabe, renacentista, barroco y gótico. El monasterio, Bien de Interés Cultural, es un compendio de historia, el único cisterciense de la Comunidad de Madrid y también el más antiguo.

Don Mariano García fue un arquitecto madrileño que compró el Monasterio tras leer un anuncio en el periódico ABC en 1973. A partir de ese momento, dedicó su vida a proteger el monasterio, tanto en solitario como con ayudas de conocidos, pero sin apoyo institucional. En un video comentaba: “Venían camiones a llevarse las piedras y yo evité la destrucción total del monumento”. En los últimos años, la Comunidad de Madrid ha invertido en rehabilitar y consolidar diversas partes del monumento, aunque todavía falta un plan claro de difusión regional y nacional y un proyecto para que tenga un uso más continuado y controlado, como por ejemplo convertirlo en un museo del Cister. La Fundación del Monasterio y muchos particulares trabajan para poner en valor este lugar, aún desconocido para muchos madrileños.

Muchas de sus obras de arte recogidas por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1836, se encuentran dispersas en diversos puntos del país. La sillería del coro y el facistol en la catedral de Murcia, muchas pinturas de Correa de Vivar, pintor renacentista están en el Museo del Prado, pero sin exponer. Otros lienzos se encuentran en el Museo de Santa Cruz de Toledo y hay algunas otras piezas en Pontevedra, Barcelona y Málaga. Recientemente se encontraron dos relieves mencionados por Antonio Ponz en sus libros de Viajes por España, Jesucristo con la cruz a cuestas y La Piedad en el Museo del Prado, pero muchos otros cuadros, estatuas y otros dos relieves mencionados en los inventarios que llegaron al convento de la Trinidad continúan en paradero desaparecido. Otras muchas pinturas continúan en el Museo del Prado, pero se perdió su trazabilidad y se tiene que seguir investigando para catalogarlas, incluyendo un lienzo posiblemente de Sofonisba Anguissola.

El monumento vive de nuevo tras 80 años de expolio continuado desde la desamortización, que lo llevaron casi a su desaparición. El cine en este caso es un elemento más a añadir a la dilatada historia del monasterio con sus pleitos, incendios, derrumbes, época de esplendor, declive y narración por parte de un monje en el conocido como Tumbo de Valdeiglesias de sucesos históricos como la muerte del Condestable Don Álvaro de Luna.

Las visitas se han reanudado tras la pandemia y se puede visitar todo el verano, los sábados de 10 a 14 horas.

Lista de películas:

  • TheBlancheville Monster, 1963.
  • Los que tocan el piano, 1968.
  • La marca del hombre lobo, 1968.
  • El aventurero de la rosa roja, 1968.
  • ¿Quién grita venganza?, 1968.
  • Junio 44. Desembarcamos en Normandía, 1968.
  • La hora del coraje, 1968.
  • Los desesperados, 1969.
  • 100 rifles, 1969.
  • Cañones para Córdoba, 1970.
  • La noche de Walpurgis, 1970.
  • Garringo, 1970.
  • ¡Vamos a matar, compañeros! 1970.
  • Drácula vs Frankenstein, 1971.
  • La noche del terror ciego, 1971.
  • El ataque de los muertos sin ojos, 1973.
  • La noche de las gaviotas, 1974.
  • El mariscal del diablo, 1974.
  • Necrophagus, 1973.
  • Hora Cero: Operación Rommel, 1969.
  • El jorobado de la morgue, 1973.
  • La llamada del vampiro, 1972.
  • Las garras de Lorelei, 1973.

* Mario Cuellar es exconcejal de Unidas Podemos e Investigador.

Conversación con la editora Carmen Moreno

“Editamos sueños” es el lema con el que se inicia la web de la editorial Cazador de ratas. Su fundadora, Carmen Moreno, ha tocado infinidad de teclas en el mundo de la cultura: gestora cultural desde 2004, ha sido editora de contenidos para la Fundación Giner de los Ríos, asesora técnica de cultura para el Ministerio de Igualdad, co-directora de la colección de bolsillo de la Diputación de Cádiz, guionista del programa de televisión Cifras y Letras, correctora en diversas editoriales, profesora de creación literaria para la Junta de Andalucía y otras instituciones, entre otras muchas cosas. Los premios literarios tampoco le han sido ajenos: ha ganado el Premio Nacional de Relato Corto Fernando Quiñones, el Premio Andalucía Joven en la modalidad de arte, el Premio Nacional de Relato Corto Pilar Paz Pasamar, y el Premio Internacional de Poesía Francisco de Quevedo, entre otros. Ha publicado una veintena de libros y varias antologías. Además, con su proyecto Sin habitación propia está realizando talleres por la igualdad y la diversidad en diferentes institutos de España.

Defensora de los derechos de las mujeres y del colectivo LGBTIQ+, recientemente, su trayectoria, junto a las de Inmaculada Pavía y Lola Salguero, ha sido reconocida por el Ayuntamiento de Cádiz durante la semana del Orgullo LGBTIQ+ en el homenaje “Para no perder la memoria”.

Espacio Público tiene hoy la oportunidad de conversar con ella.

La primera pregunta es fruto de la curiosidad: ¿Por qué el nombre de Cazador de ratas para una editorial?

Es un homenaje a una de esas mujeres a las que la historia les debe aún mucho, Marina Tsvietaieva. La mejor poeta, junto a Ajmátova, de Rusia en el siglo XX. Mujer que sufrió la represión más bestial que puede sufrir una mujer: ver cómo torturan a sus hijos hasta la muerte y lento.

Hija del creador del Hermitage, mujer culta, muy culta, esposa de un militar del Ejército Blanco, activista por el feminismo, por la igualdad, por la libertad de pensamiento.

Carmen Moreno

En “La  sociedad del espectáculo” Guy Debord dice que en el capitalismo todo se ha convertido en representación, en un espectáculo. Hoy los concursos culturales tienen muy poco de cultura y mucho de espectáculo. Tú has sido guionista de Cifras y Letras, un concurso cultural de TVE ya desaparecido. Con la excepción de Saber y ganar, los demás concursos son una pasarela de gente famosa o una sucesión de situaciones en las que las personas que concursan son puestas en ridículo para mayor diversión de la audiencia. ¿Estás al tanto de estos programas televisivos? ¿Qué te parecen este tipo de concursos?

No veo ninguno, no me interesan. Todo quedó al descubierto en Quiz Show. Ni te cuento esos en los que se ponen en ridículo a quienes van a concursar como si fueran simplemente un elemento más del atrezzo. No estoy en contra de la telebasura, es más soy muy defensora de algunos de ellos porque creo que alienarse un rato al día está muy bien, pero no me gusta que me tomen por idiota. Creo que tan telebasura son esos programas como el Sálvame, con la diferencia de que este último no engaña a nadie. Sabes qué vas a ver. Es uno de los programas que defiendo como método de entrar en estado comatoso después de trabajar dieciséis horas al día.

Tienes una amplísima experiencia en el mundo editorial. Prácticamente has pasado por todas las fases: autora, correctora, editora, crítica literaria. En la web de la editorial el lema es muy claro: “Editamos sueños”. ¿Es posible hoy día? ¿Cómo ves hoy el panorama para una editorial pequeña e independiente?

Es posible editar sueños. Otra cosa es la rentabilidad. Los sueños no siempre son rentables económicamente. Yo trabajo como autónoma no solo en mi editorial sino para otras editoriales y particulares. Mi editorial exige ocho horas al día, siete días a la semana, pero no me permite tener un sueldo. Ni siquiera me permite pagar autónomos, así que tengo que trabajar otras ocho horas para poder darle de comer a mi hija.

¿Podría tirar la toalla y opositar? Claro que sí, pero no quiero porque eso es lo que nos han querido vender: “confórmate”, “no te rebeles”, “sigue las reglas y todo irá bien”… Quiero que mi hija entienda que en la vida no todo es fácil, casi nada lo es de hecho, pero que no tiene que conformarse. Será más difícil, vale, pero puede ser lo que quiera.

Un vistazo a tu bibliografía nos indica que has escrito poesía, ensayo, literatura infantil, novela, también el cómic… ¿con cuál de estos géneros te encuentras más cómoda?

Con la novela. Hubo un tiempo en el que no podía escribir nada que no fuera poesía. El síndrome del impostor pega demasiado fuerte en las mujeres todavía. Ahora hace años que no escribo poesía y tampoco la leía. Dejó de interesarme porque me daban mucha perece quienes se hacían llamar “POETAS”. Dios, Gloria Fuertes nunca lo fue. Ella fue una poeta, de esas que se escriben en minúsculas y se leen con lágrimas en los ojos y escarcha en los dedos.

Ahora estoy terminando un libro de poemas que se llama Elia, como mi hija, y estoy con otro a cuatro manos con Ana Tapia, grandísima escritora almeriense. Un poemario LGBTI+, pero sigo con las novelas e investigando para otro ensayo sobre dos mujeres absolutamente únicas.

El informe “Ditrendia: Mobile en España y en Mundo 2020” dice que los españoles pasan 5 horas y 14 minutos al día utilizando Internet. Y que esta cifra aumenta hasta seis horas en el caso de los jóvenes de entre 18 y 24 años. ¿Crees que esto afecta a la lectura?

Cuanto menos lees y más consumes opiniones precocinadas (muy normales en internet), más fácil de manipular eres. Quien quiera que saque sus conclusiones.

Tu labor en defensa de los derechos de las mujeres y de las personas LGBTIQ+ te ha llevado a poner en marcha el proyecto “Sin habitación propia”. ¿Puedes explicarnos en qué consiste este proyecto?

Sin habitación propia es un libro que reivindica a dieciséis poetas mujeres (odio la palabra “poetisa”, cuestión de gustos lingüísticos). De ahí surgió con Diputación de Cádiz una exposición itinerante para dar a conocer a estas mujeres. Lo que jamás pensé es que institutos de toda Andalucía, pero, sobre todo de Cádiz, se hicieran eco y me llamaran para dar conferencias sobre el papel de la mujer en la educación y sobre estas mujeres en particular.

La juventud piensa que las mujeres estamos en el aula desde siempre, pero hay que recordarles que no es así y que los derechos que tenemos fueron conquistados hace muy poco y están en peligro una vez más. Hay que contarles la historia con espíritu crítico. No existe una sola historia, hay hechos concretos que son objetivos, la guerra civil estalló en 1936, pero la historia cambiará depende de quién la cuente. En cambio, eso es irrefutable.

Hay que ver las cosas desde varias perspectivas, analizarlas y, solo entonces, tomar una decisión. Todo lo demás se llama manipulación.

En estos días es inevitable referirse, en el 50 aniversario de la muerte de JimMorrison, el líder de The Doors, una de las bandas más controvertidas e influyentes de la historia del rock, a los oscuros y confusos detalles sobre su muerte, y por supuesto, a su papel dentro del imaginario colectivo de lo que significaron los años 60 en su dimensión más rompedora y revolucionaria. Así como por supuesto a su rol como frontman, líder en escena y cantante de un grupo sin el cual no es posible entender aquel periodo en el cual, como bien dijo el prestigioso crítico e historiador del rock David Dalton, “hubo un momento en el que se pudo creer que el rock iba a heredar la tierra”.

A la hora de aproximarse al personaje en este singular aniversario de su fallecimiento, no obstante y en tanto en cuanto la faceta de Jim Morrison como estrella de rock, como líder de los Doors y en relación con toda la literatura ya existente sobre su vida y su muerte –alguna fiable, otra no tanto- será objeto de artículos en diferentes medios, querría compartir con todos y todas las que nos leen unos apuntes sobre una de las facetas quizá menos exploradas acerca de la personalidad de Jim Morrison: su vocación poética.

Más allá de la imagen salvaje de una estrella de rock hedonista, evadida de la realidad por el alcohol y las drogas, más allá del falso estereotipo que creó la muy discutible película de Oliver Stone sobre los Doors en 1991, la cual ha dejado en la memoria de mucha gente la grotesca caricatura de un músico, creador y artista que era mucho más que el exagerado e irreal retrato que Stone mostró en su cinta, Jim Morrison aún con sus episodios de excesos, fue un joven inteligente y cultivado, apasionado lector y que junto a la música, desarrolló como estudiante proyectos e ideas en el campo del cine y del teatro experimental. Y muy especialmente, desarrolló una trayectoria poética tristemente muy breve, pero interesantísima y que es innegable que habría tenido un recorrido mucho más largo de haber seguido vivo. No es en modo alguno baladí el hecho de que cuando decidió en la primavera de 1971 establecerse en París, además de alejarse de toda la presión que suponía vivir en Estados Unidos, tanto por sus problemas con la justicia como por su situación con los Doors, su intención era inspirarse en una ciudad que había sido la cuna de muchas de sus influencias más determinantes para seguir escribiendo poemarios y perseverar en su vena literaria.

Memorial de Jim Morrison en Berlín

Es conocido que el poeta y dramaturgo francés Antonin Artaud llegó en 1936 a México con la intención de conocer y experimentar los rituales iniciáticos de los indios Tarahumaras y de probar el peyote, la llamada planta-origen de la conciencia en tanto que su consumo poseía, para los habitantes de aquel territorio, la virtud alquímica de transmutar la realidad y llevar al iniciado hasta el punto en que todo se abandona para volver a empezar. Le interesaba sobremanera la capacidad de los indios americanos para entrar en otros estados de conciencia y percibir otro tipo de realidad. Años más tarde, es conocido también que Jim Morrison, siendo un niño de apenas cuatro o cinco años, vio morir en la carretera a un indio que había sufrido un accidente de tráfico con su familia. Según las tradiciones y creencias indias, cuando alguien ve morir a una persona, el alma del fallecido se adentra en la persona que le vio despedirse de la vida y le acompañará siempre. Jim Morrison, que se sentía muy identificado con Artaud, conocía esa creencia y siempre pensó que él había vivido esa experiencia, lo cual le inspiro una pieza incluida en su libro ‘Poemas Ocultos’, que decía lo siguiente:

“Ave de rapiña
ave de rapiña volando alto, volando alto, voy a morir
Llévame en tu vuelo
indios esparcidos en el amanecer
carretera sangrante 
los fantasmas se amontonan en los niños pequeños
frágil mente de cáscara de huevo
bajo el agua, bajo el agua…”
“Si pudiera clavarme una pluma en mi corazón y derramar sangre por todo el escenario, ¿te satisfaría? ¿Pensarías que soy un chico extraño?” (The RollingStones, “It´sOnlyRock’n’Roll”)
Antonin Artaud

A Jim Morrison, tanto como poeta como en su faceta de cantante de rock, siempre vio y vivió la expresión artística como vehículo de exploración de los sentidos, llevados siempre más allá de lo que nos permiten percibir convencionalmente y como forma de romper barreras para llegar a vivir la máxima sensación de todo aquello que podemos conocer y sentir. Por ello fue siempre un gran devoto de Arthur Rimbaud, el icono de los poetas malditos franceses del siglo XIX, el autor que consideraba la creación poética como la entrada a un mundo en el que a través de una prolongada, ilimitada y sistemática deconstrucción de todas las experiencias sensoriales –amor, odio, locura- el poeta llega a ser al mismo tiempo el mayor marginado de la sociedad y el supremo científico, porque alcanzará el conocimiento y la ciencia que los demás nunca podrán conocer. Y la autodestrucción, la inmolación, es un precio que el poeta estará dispuesto a pagar para recorrer ese camino.

Es la misma visión del poeta que desarrolló William Blake, otra influencia capital para el líder de los Doors, quien sostenía que las visiones interiores del artista son más reales que las que percibimos del mundo exterior y por tanto, posee la facultad de vivir en otros mundos y dimensiones.

Esa filosofía casa perfectamente no solamente con la concepción de la poesía como experiencia iniciática que Jim Morrison abrazó, sino incluso en su forma de interpretar en el escenario, en la que en aquellos vibrantes momentos en los que entraba en trance para interpretar “Celebration Of The Lizard”, se transmutaba en otro ser, iniciaba ese viaje a los infiernos de Rimbaud atravesado una vez más por Artaud, quien preconizaba que la interpretación escénica era una fuerza viviente transitoria pero con capacidad de trascender, destruyendo los tabúes, los miedos y las prohibiciones para volver a asimilar las energías vitales del mundo sin condicionamientos previos.

Arthur Rimabud

Una idea que tampoco está lejos del Aleph de Borges, ese punto de referencia desde el cual se puede ver todo el universo simultáneamente, que era en el que Jim Morrison necesitaba situarse para escribir, componer e interpretar. En este sentido, el teatro de ruptura de Artaud y el rock psicodélico de los Doors, siendo expresiones artísticas muy diferentes entre sí, comparten una capacidad expresiva y distorsionadora de la realidad de la que Jim Morrison fue con toda seguridad su máximo exponente.

De los suburbios de París a las carreteras americanas

Jim Morrison tuvo como una de sus influencias más destacadas a los poetas malditos franceses como Baudelaire o Rimbaud, además de Dylan Thomas – “Donde una vez las aguas de tu rostro / giraron impulsadas por mis hélices / sopla tu áspero fantasma / los muertos alzan la mirada”, escribió Dylan Thomas. Morrison escribió años después: “Un ángel cruza / la súbita luz / la habitación / un fantasma nos precede / una sombra nos sigue / y cada vez que paramos / nos caemos”-pero también a los autores de la “Beat Generation”, en especial Lawrence Ferlinghetti y Jack Kerouac. El afán, especialmente narrado en el ‘On The Road’ de Kerouac, de vivir intensamente, de sentir la vida como la combustión de una llama de fuego y del rechazo a los estándares sociales de la época fueron otra de las características esenciales de la vida y de la poesía de JimMorrison.

“Todo lo humano
está dejando
su rostro
Pronto desaparecerá
en el tranquilo pantano vegetal
¡Quédate!
¡Mi Amor Salvaje!”

Resulta paradójico que alguien que alcanzó la fama y la popularidad masiva que adquirió nuestro hombre fuera muy reacio a publicar sus poemas y que de hecho, solamente se decidiera a hacerlo presionado por su pareja, Pamela Courson y por muchos amigos que le insistieron en ese sentido. Jim siempre tuvo miedo de que sus libros de poemas no fueran apreciados ni valorados en su medida real al ser la obra de una estrella del rock, cosa que por desgracia así sucedió: Tanto ‘Los Señores” como “Las nuevas criaturas”, los dos primeros libros que editó pasaron desapercibidos para la crítica literaria del momento, siendo tan solo la revista Rolling Stone la que dedicó reseñas a estos libros desde el punto de vista literario. Algo más de repercusión obtuvo en 1970 ‘Una oración americana’, de la que se hizo un disco editado en 1978 con los poemas de Jim recitados sobre una base musical de jazz que sí llegó a ser un éxito comercial.

Versos y rock´n´roll

Aunque el mundo poético de Jim Morrison buscó escenarios, ambientes y personajes no necesariamente vinculados a la música, el rock´n´roll fue la banda sonora de su inspiración para algunos poemas que se recuerdan entre los mejores de su producción.

“Fría música eléctrica
dáñame
desgarra mi mente con tu oscuro sopor
Fría sien de acero
frías mentes vivas
en la estrangulada orilla
Veteranos de guerras extranjeras
somos los soldados de las guerras del rock´n´roll”.

Tal vez nunca imaginó que su muerte se produciría casi exactamente dos años después de la de Brian Jones, fundador de los Rolling Stones, grupo que gustaba muchísimo a Jim. Impresionado y muy afectado por la tragedia de la desaparición de Brian, le dedicó este estremecedor poema:

“Piscina de mantequilla caliente
¿Dónde está Marrakech?
Bajo las cataratas la furiosa tormenta donde los salvajes cayeron al final de la tarde monstruos rítmicos Has dejado que tu NADA le haga competencia a tu SILENCIO Espero que te hayas ido sonriendo
como un niño
en el fresco remanente de un sueño”

La excelente poeta, profesora y periodista Marina Casado, en un magnífico artículo publicado en su página web sobre la figura de Jim Morrison como poeta, se pregunta: “¿Qué fue antes, el poeta o la estrella de rock? Lo primero, siempre. Lo segundo, nada más que un camino temporal por el que se atrevió a dar un rodeo. Si nunca se hubiera producido aquel encuentro en la playa con Ray Manzarek, compañero de la universidad, del que surgió el proyecto de crear una banda de rock, ¿conoceríamos hoy a Jim Douglas Morrison como un poeta, heredero de la Beat Generation, exaltado observador de una América fría y deshumanizada, dominada por unas criaturas inteligentes y manipuladoras a las que bautizó como “Los Señores”?”.

Realmente difícil dar una respuesta adecuada a este interrogante. Creo no obstante que no puede disociarse totalmente una dimensión de la otra. Jim Morrison llevó la poesía al rock, incorporó al espíritu del rock de los 60 en Estados Unidos ese nuevo lenguaje y esa nueva forma de entender la vida que Ginsberg o Kerouac plasmaron en sus poemas y a su vez, fue el primer poeta, tal vez en competencia con Sam Shepard, que tanto en su estilo de escritura como en las imágenes, metáforas, recursos literarios o incluso en las vivencias que se desprendieron de su interior para desvirgar los folios en blanco, mostró que el rock también podía inspirar creaciones poéticas en muchos casos, realmente sublimes. Por ello, a los 50 años de su muerte, es relevante recordar su figura y reivindicar su legado.

Keep your eyes on the road, your head upon the Wheel…

Las desigualdades están creciendo a un ritmo galopante en un sistema capitalista voraz e incontrolado, que ha alcanzado su cara más descarnada y brutal en la actual época de la financiarización. Hay datos que lo dicen todo: en las últimas cuatro décadas, el 1% más rico de la población mundial se ha apropiado del 27% del crecimiento económico, frente al 13% de la población más pobre, que representa el 50% del total de personas que habitan el planeta. O lo que es lo mismo: 3.500 millones de personas se han quedado con menos de la mitad de lo que ha recibido la reducida elite más acaudalada.

El Atlas de las desigualdades en el mundo se propone reflejar las múltiples y crecientes desigualdades que agobian al mundo y descubrir sus causas profundas, el modo en que se retroalimentan entre ellas y las intolerables injusticias que producen.

Por ello, no solo analiza las desigualdades en el campo meramente económico y lleva sus análisis a otros ámbitos: ecología, derechos civiles, género, educación, distribución de bienes, precariedad laboral. ¿A quién pertenecen los recursos? ¿Quién se apropia de los bienes comunes? ¿Cómo es posible que mientras las grandes potencias siguen acaparando tierras de países subdesarrollados, más de la mitad de la humanidad viva con menos de 5,5 dólares al día? ¿Cómo han ido derivando las condiciones de trabajo hasta llegar a la actual precariedad laboral? ¿Hemos avanzado en el reconocimiento de los derechos civiles en todo el mundo? ¿Están reconocidos y garantizados los derechos de las mujeres, de las personas LGTBI en todos los países, el derecho a la información, el sufragio universal? ¿Tiene acceso a la salud todas las personas que habitan el planeta? ¿Es universal la enseñanza, el derecho a la educación? ¿Hasta qué punto se ha degradado el planeta, cómo es el aire que respiramos, qué agresiones están sufriendo los océanos, los ríos, el medio ambiente?

A estas preguntas y otras muchas da respuesta este Atlas con profusión de datos y análisis.

Nombres reconocidos internacionalmente, también muchos de ellos españoles, como los de Thomas Piketty, Branko Milanovic, François Dubet, Olga Cantó, Antonio Elio Brailovsky, Mariela Baladrón, Javier Padilla, Nazaret Castro, Miguel Presno Linera, Edith Rodríguez, Cachera, Enric Puig Punyet, Leire Salazar, Sergio Federovisky, Rossana Mazzola, Virginia García Beaudoux y hasta una treintena de especialistas en diferentes temas han trabajado en este Atlas de las desigualdades, que ha sido coordinado por Creusa Muñoz y publicado en España por la editorial Clave Intelectual (2021). A los textos acompaña un gran número de mapas, gráficos e infografías.

Para hablar de todo ello, el próximo 7 de julio habrá debate internacional, que se podrá seguir a través del canal internacional de youtube de Capital Intelectual, a las 19:00 h en España, en el que participarán: Creusa Muñoz (editora de la obra), Mélany Barragán, que hablará de género; Mariela Belsky sobre derechos humanos; Antonio Brailovsky de ecología; y Nazaret Castro que intervendrá sobre la riqueza en el mundo.

El Tribunal Supremo condenó a siete políticas y políticos catalanes y a dos dirigentes de entidades cívicas, a penas de entre 9 y 13 años de cárcel, por haber impulsado la celebración en Catalunya del referéndum de autodeterminación el 1 de octubre de 2017, en el que participaron 2,3 millones de personas.

El Gobierno español les ha concedido indultos parciales, después de que hayan permanecido entre rejas durante más de tres años y medio, dos de ellos en prisión preventiva.

Durante este tiempo de privación de libertad esas políticas y políticos, elegidos democráticamente, junto a dirigentes de las asociaciones con más afiliados de la sociedad civil catalana (Òmnium Cultural y ANC), han recibido cartas de apoyo de miles de personas. Cartas a la prisión: ventanas entre muros es un documental que recoge una parte de esa correspondencia enviada a las cárceles.

Los autores del documental ponen así de manifiesto “la anomalía democrática que representa en la Europa del siglo XXI” la vulneración de los derechos humanos elementales por parte del poder ejecutivo y judicial español.

En plena “era digital”, de comunicaciones telemáticas inmediatas, la correspondencia en papel de carta, con sobre y sello, ha resultado esencial, porque se convirtió en el principal medio de apertura en las cárceles de ventanas abiertas al mundo, explican autores y productores en un escrito de presentación de su trabajo.

Cartas confidenciales y autorizadas de ciudadanas y ciudadanos anónimos y otras de personajes de relevancia internacional, escritos de presas y presos, y cartas de exiliadas y exiliados, sirven como hilo conductor del documental. Manuscritos redactados en tono íntimo y textos más formales que propician la reflexión sobre “lo que ocurre en Catalunya y sobre la ruptura emocional provocada por la sentencia entre nuevas generaciones, que se ha traducido en centenares de nuevas detenciones de personas que manifiestan en calles y plazas su voluntad de exigir el fin de la represión”.

Los autores del documental se trasladaron además a diferentes lugares de Occitania, Países Bajos, Portugal, España y Catalunya para entrevistar a eurodiputados, activistas y a un abogado especializado en Derechos Humanos, para intentar entender no solo los motivos de la represión sino también los de las miradas hacia otra parte y los silencios frente a los atentados contra las libertades.

‘Cartas a la prisión: ventanas entre muros’ se exhibe en Madrid este jueves 1 de julio, en la Fundación Anselmo Lorenzo (C/ Peñuelas 21).

Montse Bassa, diputada y hermana de una de las condenadas, Dolors Bassa, y Neus Ràfols, directora del documental, se hacen cargo de la presentación del trabajo.

Uno de los rasgos comunes que caracterizan a los movimientos de ultraderecha es su misoginia y antifeminismo. Tanto en las instituciones, cuando llegan a ellas, como en las redes sociales, asistimos a un fenómeno que intenta de forma constante desprestigiar al movimiento feminista, invisibilizar los problemas que afectan a las mujeres, negar la violencia machista y despreciar los derechos de la mitad de la población del planeta.

El debate ‘Antifeminismo y extrema derecha’, con ponentes tan destacadas como María Eugenia Rodríguez Palop, Amelia Martínez Lobo e Hibai Arbide compartirán reflexiones sobre el antifeminismo de la extrema derecha, y cómo el feminismo despliega sus propias estrategias para hacerle frente.

Ex Corde, un festival pionero a nivel internacional, se celebra todos los años (con la excepción de 2020 a causa de la pandemia) en Molina de Aragón (Guadalajara) y centra su actividad en la música contemporánea con la participación de 15 guitarristas internacionales de muy diversas edades, que encuentran en él una manera diferente de enfocar la pedagogía musical. 

Este festival nació con la idea de crear un espacio musical diferente en el que abordar el estudio de la guitarra y su repertorio desde un punto de vista analítico, técnico e interpretativo distinto, global y multidisciplinar a través del contacto con compositores y compositoras en las jornadas de creación actual. Durante su celebración se realizan conciertos con músicos punteros de la escena contemporánea, talleres de jazz e improvisación, talleres de formación escénica con actores, análisis musical, participación en la orquesta de guitarras, además de clases individuales y másteres con profesores de talla internacional.

Los habitantes de esta población, ubicada en el Geoparque del Alto Tajo, participan también de las actividades de este festival, mientras que el alumnado goza del contacto con la naturaleza, de la flora y la fauna de este lugar privilegiado.

Dirigido artísticamente por Pilar Ríus y Avelina Vidal, Ex Corde es también un ejemplo de programación paritaria y de respeto a la igualdad de género, ya que sus directoras artísticas tienen un firme compromiso con la todavía muy desconocida labor que desempeñan las mujeres dentro del ámbito de la música.

En la programación de este año, dedicada a las mujeres, se celebrarán varios conciertos: “El viento no se llevará las palabras” con Anna Margules (Flauta de pico, voz, electrónica y una sola intérprete); “La voz del interior peninsular” con Vanesa Muela – Música de raíz; “Lo que la historia calla” con Antonio de Innocentis (Guitarra); y “¡Asómate a esa ventana!”, “Sones de calle y de palacio”, “La Sonorosa” (Música y danza de los S. XVII y XVIII)y “¡Doña Blanca nos guíe!”, Concierto molinés con alumnos, profesores e invitados.

Ex Corde incluye también en esta edición de 2021 jornadas de creación actual y composición (con Iluminada Pérez Frutos y Diana Pérez Custodio, compositora residente de esta edición y en cuya obra se centrará su trabajo colectivo), clases máster de guitarra (Antonio de Innocentis), formación escénica (Jesús Barranco y Raúl Marcos), música brasileña para guitarra (Cláudio Tupinambá), un taller de percusión con instrumentos de cocina (Vanesa Muela) y música y danza en los aires ibéricos del Barroco (Edwin García). Hay además una visita al Geoparque de Molina de Aragón.

Del 16 de junio al 18 de julio en el Teatro Galileo tendrá lugar la primera edición del Festival Sala Joven, una cita que reúne once propuestas de creadores y creadoras menores de 35 años. El objetivo es que el público de hoy conozca a quienes serán protagonistas del teatro del futuro.

Los jóvenes toman la palabra en este Festival para hablar de feminismo, memoria, identidad o revisitar clásicos como La Gaviota o El Coloquio de los perros.

La actriz y dramaturga Karina Garantivá es la directora de esta muestra que pretende convertirse en un puente entre el público, la industria teatral y la creación más joven.

Compañía Mujer en obras. Fotografía de Luz Soria

“Los espectáculos que se incluyen en esta edición son solo una pequeña parte de todos los proyectos que están produciendo los creadores y creadoras jóvenes en Madrid, tenemos una auténtica explosión creativa que necesita impulso y reconocimiento para consolidarse”, explica Garantivá.

Títulos como Ahora que nos dejan hablar, Hoy es el día o Ese toro que no veíamos son un grito que pone sobre las tablas la invisibilidad que experimentan los jóvenes y la urgencia de llevar a los escenarios los temas y problemas que les preocupan.

«Creo que este Festival va a servir para desmontar algunos mitos sobre el teatro que interesa a la juventud. Existe el tópico de que en el teatro joven el texto no se valora porque les importa más el espectáculo en sí, nada más lejos de la realidad, la ambición de escribir textos teatrales, de revisar el pasado, de tocar los grandes temas y dialogar con los clásicos está presente en las nuevas generaciones. Así lo demuestran los trabajos de Olga Mínguez, Alberto Fonseca, Esther Berzal o Adrián Perea. Lo que sí tienen los días contados son los compartimentos estancos de la creación, la generación millenial del teatro se mueve con libertad entre todos géneros y disciplinas del teatro. Pasan de actuar a dirigir o de diseñar a producir con bastante naturalidad”, continúa diciendo Karina Garantivá.

La gaviota o los hijos. Fotografía de Jorge Rico

El Festival Sala Joven es una muestra plural que desmonta los mitos que intentan colectivizar a la juventud, cada persona joven es única y así lo demuestran estas obras en las que se incluyen espectáculos de todos los géneros y estilos. Uno de los estrenos más esperados será el de Victoria viene a cenar, de Olga Mínguez, que narra el encuentro de Clara Campoamor y Victoria Kent la noche anterior a la aprobación del sufragio femenino.

Pablo Quijano, clausurará el Festival con una versión libre del clásico de Chejov La Gaviota, junto a la artista malagueña La Dani y a la Compañía Traspasarte con su distopía Furbytale.

“Otro mito extendido es que las plataformas digitales acabarían con el interés de la juventud por el teatro, esto no se sostiene, los eventos en vivo son fundamentales para ellos, lo que si está claro es que estos nuevos formatos sirven para complementar la experiencia de asistir al teatro y las compañías cada vez reúnen más competencias para ofrecer contenidos complementarios para compartir principalmente a través de internet, afirma, por último la directora de la Muestra.

Más información:

https://galileoteatro.es/

https://www.teatrourgente.com/

info@teatrourgente.com

Obviamente, hay que responder a una pregunta que estará en la mente de todos y todas. ¿Por qué un manifiesto del mundo del rock contra el fascismo en el estado español en el siglo XXI? ¿Por qué un grupo tan nutrido de músicos y músicas de todo el mundo se sienten interpelados y se adhieren a una iniciativa así?

Por muchas razones. Enumeremos las más significativas.

La más importante, por que por desgracia en las democracias occidentales pero muy particularmente en el régimen político del estado español, la conciencia ciudadana en el marco de la democracia capitalista y neoliberal, al albur de unas décadas de crecimiento económico y de prosperidad propias de los periodos cíclicos del capitalismo, en su dimensión social, popular, real, quedó adormecida hasta el estallido de la crisis de 2007-2008.

La pobreza, la precariedad, la miseria en la que todas las capas de la sociedad más desfavorecidas quedaron hundidas, unida a la escandalosa corrupción de la clase política dirigente y de su monarquía, provocaron una reacción popular masiva que exigía, a través de muchos movimientos diferentes, que se respetasen sus derechos y puso abiertamente en cuestión el modelo de “democracia” que les había llevado a esa situación.

Tal y como sucedió en los orígenes del fascismo en el siglo XX en Italia y Alemania, y más tarde en América Latina –Cuba, Chile, Nicaragua, etc.- cuando la sociedad se organizó y exigió una democracia no solo formal sino real, es decir, económica y social, la reacción, las élites crearon el fascismo como movimiento político para combatir bien fuera mediante golpes de estado militares o bien mediante la organización de partidos hábilmente dirigidos por demagogos, al movimiento social y democrático organizado.

Hoy, en muchos países del mundo, pero singularmente en el estado español, el nuevo fascismo está creciendo, en una sociedad manipulada por los medios de comunicación y manejando mensajes de odio contra las mujeres que sufren la violencia de género, contra los trabajadores y las trabajadoras inmigrantes, contra los pueblos que luchan por su derecho a decidir su futuro, y que pretenden volver a implantar la censura contra los artistas críticos con el discurso oficial, la idea de una “patria” unida a sangre y fuego y hermética, continuadora de las décadas de terrorismo franquista.

El rock, que en el estado español siempre estuvo en la vanguardia de la defensa de la libertad, del cambio, de la cultura, de los valores de democracia y rebeldía más esenciales, no puede callar ante esta situación. El rock, como decimos en este manifiesto, tiene que reivindicar su naturaleza inconformista, crítica, rebelde y transgresora como movimiento social y cultural, o lo que es lo mismo, tiene que declarar abiertamente su ANTIFASCISMO.

El rock surgió como una música antirracista, que reivindicó y puso en valor la expresión musical de la población negra más oprimida, que defendió la libertad sexual, que se opuso a las guerras imperialistas como la de Vietnam, y que en España, formó parte de la banda sonora del cambio por la democracia, de la lucha contra la violencia y la guerra sucia en el estado español y de la lucha por todas las causas de la libertad y el progreso.

Por tanto, el rock no puede callar ni mirar hacia otro lado cuando se niega la violencia de género, se blanquea un régimen terrorista como el franquismo, se propaga el racismo y se pretende retroceder a épocas del pasado. El rock tiene que ser, y ES, un arma de combate contra el fascismo en todas sus manifestaciones.

Por eso estamos hoy aquí, para empezar ese combate desde nuestra música y nuestro mundo, organizadas, unidas, y por supuesto, llenas de fuerza para que la música, la cultura, el arte y sobre todo el rock ametralle con todo el poder de sus wattios y aplaste para siempre el discurso del odio, de la ignorancia, de la violencia y de la podredumbre.

El Lunes 21 de Junio a las 17.45h en Madrid, en el Auditorio Marcelino Camacho (Calle López de Vega, 40, Madrid) se presentará oficialmente la nueva plataforma ROCK CONTRA EL FASCISMO.

Notas:

Mariano Muniesa es periodista musical, moderador y presentador del acto “Rock Contra el Fascismo”

Este año se cumplen cinco años del asesinato de Berta Cáceres, la activista hondureña que recibió el Premio Goldman, el galardón ambiental más prestigioso del mundo. Su crimen fue liderar una campaña para detener la construcción de una presa hidroeléctrica en el río Gualcarque, un río sagrado para la población indígena en la población de Río Blanco (Honduras).

Un río sagrado, un pueblo indígena, la voracidad de empresas hidroeléctricas depredadoras del medio ambiente, escuadrones de la muerte y una mujer decente y valiente son los elementos de este libro, que hace justicia a una mujer que se ha convertido en todo el mundo en un emblema de la lucha por salvar el planeta.

Nina Lakhani, periodista especializada en Centroamérica es la autora de “¿Quién mató a Berta Cáceres?”, recién publicado por la editorial Icaria. Lakhani conversó muchas veces con Berta Cáceres y conocía muy bien la importante actividad que desarrollaba. La primera vez que se reunieron Berta ya era consciente de la amenaza que se cernía sobre ella y le dijo: «El ejército tiene una lista de asesinatos encabezada con mi nombre. Quiero vivir, pero en este país hay total impunidad. Cuando me quieran matar, lo harán”.

También la propia periodista fue acosada e intimidada cuando investigaba el asesinato de Berta Cáceres, que sospechaba con motivo que querían matarla. Y que los sicarios encargados de hacerlo habían sido contratados por DESA, la empresa constructora de presas, que había presentado falsos cargos contra ella y otros líderes indígenas.

Nina Lakhani fue la única periodista extranjera que asistió al juicio, celebrado en 2018, y lo que presenció fue una especie de farsa judicial que relata en uno de los capítulos del libro. Fueron declarados culpables del asesinato funcionarios de seguridad del Estado, empleados de la empresa de la presa y sicarios a sueldo, pero quedaron sin respuesta demasiadas preguntas sobre quién o quiénes ordenaron y pagaron el asesinato.

El libro hace un recorrido por la historia de Honduras, los intereses de Estados Unidos en los territorios centroamericanos, la lucha y el despertar indígena, los escuadrones de la muerte, el golpe de Estado, los crímenes y la represión.

Para la realización de este libro Lakhani se ha basado en más de cien entrevistas, ha consultado archivos legales confidenciales y documentos corporativos.

“El asesinato de Berta desató la condena internacional, pero no pudo detener el derramamiento de sangre. Al menos veinticuatro defensores de la tierra y del medioambiente han sido asesinados en Honduras desde el 2 de marzo de 2016.

América Latina sigue siendo la región más peligrosa del mundo para defender la tierra y los ríos de megaproyectos como minas, represas, explotaciones forestales y la agroindustria. Entre marzo de 2016 y noviembre de 2019, fueron asesinados en las Américas 340 defensores, según Global Witness. ¿Por qué? Estos delitos de gran repercusión quedan mayormente impunes. La impunidad fomenta el crimen”, concluye Lakhani.

Para hablar de todo ello, el viernes 18 de junio conversarán la autora Nina Lakani; Bertha Zúñiga, hija de Berta Cáceres y coordinadora del COPINH (Consejo de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras); la antropóloga, activista y ecofeminsita Yayo Herrero; y Paula Santos de Mujeres Migrantes Diversas. Álex Guillamón de Entrepueblos será el encargado de presentar el acto, que se podrá seguir en youtube:

Es necesario un conocimiento profundo de un autor para escribir una biografía de su vida y su pensamiento, pero para revelar su verdadera sensibilidad se necesita algo más, una especie de conexión entre el biógrafo y el personaje estudiado que extienda un hilo de intimidad entre ambas figuras. Este hilo lo extiende Clare Carlisle con Kierkegaard en su libro El filósofo del corazón. La inquieta vida de Søren Kierkegaard (Taurus, 2021).

Clare Carlisle, al final de su libro, explica la emoción que sintió al reunirse con unas pocas personas en una iglesia de Londres para rendir homenaje a Kierkegaard. Años antes, esta profesora del King’s College tuvo que esforzarse en aprender danés y escribir una tesis doctoral sobre un filósofo que, en principio, no le interesaba especialmente. Sin embargo, en el transcurso de sus estudios una chispa prendió y nació ese hilo de intimidad (posible, quizás, solamente en un mundo como el nuestro, en que leemos en voz baja y soledad). Todos los lectores tienen historias similares a esta, historias en que a través del tiempo y las palabras nos iniciamos en una pasión y una comprensión que va más allá del sentido del texto y llega hasta el corazón del autor.

Ocurre incluso con los autores más esquivos. Kierkegaard pertenece a esta especie. El danés utiliza numerosos pseudónimos, oculta su autoría y no desea ser descubierto. Contradictoriamente, se enfada cuando sus obras no despiertan las críticas deseadas y se pasea todas las tardes por Copenhague, conversando y desplegando sus razonamientos. Kierkegaard quiere la fama y no la quiere. Es un ser lleno de indecisión que, a pesar de ello, supo tomar la decisión más difícil: renunciar a Regine, su amor, para dedicarse por entero a la escritura. Era consciente de que no podría ser escritor si se veía obligado a representar el papel de marido y padre burgués.

Carlisle descompone la vida de Kierkegaard, examinando su correspondencia y analizando sus obras filosóficas más relevantes. En nuestra lengua se pueden encontrar las mejores traducciones de sus obras en las recientes ediciones de la editorial Trotta.

Clare Carlisle

Así, emerge la pregunta más trascendental de Kierkegaard: ¿cómo vivir cristianamente? Seguramente, para los abonados al lugar común de que el filósofo es el predecesor del existencialismo, esta pregunta los decepcione, pero no debemos dejar que el secularismo de nuestra época (secularismo que, precisamente, estaba naciendo en el siglo de Kierkegaard) nos confunda. En el fondo, Kierkegaard interroga sobre la muerte y busca la mejor forma de vivir como seres humanos. Su misión es reformar el cristianismo y eso lo hace desde una ciudad provinciana de la periferia europea, una ciudad puritana y protestante. El filósofo danés se siente como Sócrates, al que dedicó uno de sus primeros textos, y para ello no cesa de incordiar a sus conciudadanos. Estos le respetan, pero al final terminan por reírse de él o lo ignoran.

Kierkegaard es producto de la tradición cristiana, que es una tradición ecléctica y compleja. Si analizamos las distintas corrientes cristianas, nos damos cuenta de que las diferencias entre protestantes, puritanos y católicos son confusas y que las tres tendencias intercambian ideas y hasta a veces se suplantan entre ellas. No se trata solamente de comentarios de pasajes de la Biblia, tipo de ensayo tan prolijo en Kierkegaard, sino de actitudes plenamente filosóficas como la ironía, el lugar de la narración ficticia y la interpretación de los textos. No es necesario ahondar más, pero es importante retener que, al margen del existencialismo (¿afirmaríamos con naturalidad que Goya es surrealista, adscribiéndole así a un movimiento posterior en el tiempo?), Kierkegaard tiene su propio contexto intelectual y cultural: no solo cristianismo, sino también romanticismo e idealismo alemán.

Viñeta satírica en contra de Kierkegaard: todo gira en torno a él.

En cualquier caso, Carlisle ha escrito una brillante biografía del filósofo danés, en la línea de los mejores autores actuales de este género como Rüdiger Safranski y Wolfram Eilenberger. Este tipo de libros deben cumplir dos funciones. La primera, ofrecer una panorámica del autor y su época. La segunda, conseguir que el lector de la biografía sienta ganas de internarse por sí mismo en la obra del filósofo. Esto último se alcanza mediante la extensión del vínculo íntimo que une a Carlisle con Kierkegaard a ese lector (un tercer hilo). Que este sienta la misma emoción, el mismo grado de penetración emocional en el universo que es toda obra. Por mi parte, empezaré con Temor y temblor. En este libro, como explica la profesora del King’s College, Kierkegaard muestra que la mejor forma de vivir es dando salto a la vida con una fe nueva. Este salto, al final, es lo que todos los lectores queremos, por lo menos los lectores modernos.

El mítico disco de Marvin Gaye cumple hoy 50 años

Madre, madre,
hay demasiadas como tú llorando.
Hermano, hermano, hermano,
hay demasiados de vosotros muriendo.
Sabes que tenemos que encontrar la forma
de traer algo de amor aquí hoy, sí.

Escuchar la canción What’s going on, cinco décadas más tarde, continúa revelándose como una emotiva y estimulante experiencia iniciática. Su ritmo hipnótico, jazzy, va creciendo atravesando momentos melancólicos y entrando en espacios de luz estremecedores, cómo si Marvin Gaye nos invitara a reflexionar sobre el devenir de las cosas, sobre lo que está pasando. Hay lamentos, tristeza, pero también esperanza, la música como terapia antidepresiva de una época convulsa.

Así, con esta canción, comenzaba el LP What’s going on, valorado como una de las grabaciones fundamentales en la historia de la música pop y considerado uno de los discos más importantes de todos los tiempos. En 1999 una encuesta de críticos musicales publicada por el diario británico The Guardian lo nombró como «El álbum más grande del siglo XX».

Hermano, hermano, hermano, hay demasiados de vosotros muriendo. Así lo cantaba, en 1971, indignado y apesadumbrado, Marvin que sufría en aquellos años una profunda depresión sumado a su adicción a la cocaína, se unía a los miles norteamericanos que se oponían a la guerra del Vietnam. Su hermano pasó allí tres años y el disco refleja en todas su canciones un profundo humanismo, reflejo del final de la década de los 60, de los movimientos contraculturales que removían la mentalidad conservadora norteamericana de aquellos años. El disco tiene un discurso homogéneo, es como una obra conceptual, un ciclo de canciones que denuncian “lo que está pasando” en Estados Unidos, que en aquellos años vivían el escándalo Watergate, la guerra, con una juventud movilizada en contra del odio, la violencia, la pobreza y las injusticias del sistema. El sueño americano se tambaleaba.

Marvin Gaye, sobrevuela con su música el desaliento, y lo combate componiendo canciones llenas de amor, poesía y compromiso. El disco empieza con la majestuosa What’s going on, y lo que hoy parece una evidencia, no lo fue en su época. El propietario de la discográfica Motown, Berry Gordy no le gustaba la temática de la canción, temía ser censurado y por ello la despreció. Marvin amenazó a Gordy con abandonar la Motown si no publicaba la canción como sencillo. Afortunadamente, las dudas y los temores se esfumaron, y el single fue todo un éxito.

Luchar por la integridad artística como motor de cambio, así lo entendía Marvin. El disco fluye y las melodías soul no decrecen en su intensidad y se encadenan sin interrupción como un río, dulce y emocionante, crudo y etéreo, entre sonido mestizos, orgánicos y líquidos. La segunda pista, “What’s Happening Brother”, una canción que Gaye le dedicó a su hermano Frankie, la tercera “Flyin’high in a friendly sky” trata sobre la dependencia de la heroína: “Lo sé, estoy enganchado a mi amigo, al chico (la droga), que convierte a los hombres en esclavos”. El disco crece sin parar, Marvin Gaye vuela, se vuelve un chamán musical, capaz de convertir la voz en un harmonía litúrgica, en un canto lisérgico, susurros de una sensualidad que evocan una espiritualidad profunda y liberadora.

¿A quién le importa?
¿Quién está dispuesto a tratar de salvar un mundo
¿Eso está destinado a morir?
Cuando miro el mundo, me llena de tristeza
Los niños pequeños de hoy realmente van a sufrir mañana
Salvemos los niños
Si quieres amar, tienes que salvar a los bebés

El cuarto tema «Save the Children» se convierte en una súplica, en un canto a la salvación, en una advertencia. No podemos construir un futuro sin ellos, sin creer en el presente. Estamos escuchando el Marvin Gaye más místico, alegatos de redención para humanos descarriados, en una América que pierde sus valores, sumida en una crisis social insoportable. Luego “God is love” dice: “Él nos ama, lo sepamos o no, Solo nos ama, Y perdonará todos nuestros pecados”. Y llegamos al otro momento cumbre del disco con «Mercy Mercy Me (The Ecology)», un inicio suspendido en el tiempo, una cadencia sugestiva y entra la voz, implorando:

Piedad, ten piedad de mí
Las cosas no son lo que solían ser, no, no
Petróleo desperdiciado en el océano
y nuestros peces llenos de mercurio.

Marvin Gaye como pionero de la lucha verde, hace suyos los preceptos fundacionales de los incipientes movimientos ecologistas que surgen en los países occidentales. En la vecina Canadá, aquel mismo 1971 nace Greenpeace y esta canción se convierte en una auténtico himno iniciático. Mercy Mercy Me cuenta con un solo de saxofón tenor memorable de la leyenda de la música de Detroit, Wild Bill Moore.

El disco sigue surcando espacios emocionales cambiantes, luminosos unos, sombríos otros, siempre manteniendo un sonido magnético y brillante. «Right On«, es una extensa jam de siete minutos influenciada por el funk rock y los ritmos del soul latino, «Wholy Holy» y finalmente, la última pieza del LP, el tercer diamante del disco: «Inner City Blues«. El bajo, percusión, unos riffs ambientales nos transportan con un ritmo modal, de raíces jazzísticas, un experimento minimalista de blues oscuro, de brujería musical que te envuelve, y te lleva como levitando, hacia el final del disco, con un reprise de What’s going on.

Así se cierra la obra maestra de Marvin Gaye, un disco donde el artista expresa sus demonios, iras y esperanzas como pocos lo han conseguido. Canciones que se suceden como un concepto lineal, que forman un todo, un ciclo de vida con reminiscencias psicodélicas, sonidos de un nuevo soul, convertido en una referencia para futuras generaciones.

Pero What’s going on no es el único disco que cumple los 50. Sin duda 1971 fue uno de los años más fantásticos que ha dado nunca la música popular. Entre los muchos discos irrepetibles editados destacan seis. Tras la disolución de The Beatles, John Lennon compone la que es para muchos la mejor canción de todos los tiempos, Imagine. The Rolling Stones editan en abril StickyFingers, número 1 del Billboard durante semanas y quizás el mejor disco de la banda británica. David Bowie publica Hunky Dory, su cuarto LP, el mejor de su carrera. Los Doors lanzan su último disco, L.A.Woman, tres meses antes de la muerte de su cantante Jim Morrison. La legendaria banda Led Zeppelin edita en noviembre su cuarto trabajo que cuenta con la antológica Stairway to heaven, en la que Jimmy Page interpreta el mejor solo de guitarra de toda la historia. Finalmente, Jethro Tull, la banda del flautista y cantante Ian Anderson crean su obra maestra, Aqualung.

Quién sabe, si con el tiempo alguno de estos discos irrepetibles formará parte del que es considerado el arte universal, obras que sin sonrojo se podrán codear con los cuadros de Cézanne, composiciones como El Réquiem de Mozart, libros como Cien años de soledad, películas como El Séptimo sello o series como Los Soprano.

El 21 de mayo de 1971 se publicaba What’s going on, un disco que ya es historia, que surgió así, de la nada, de una mente atormentada que buscaba vías de salida creativas para sublimar la depresión. Un artista en estado de gracia que encontró la libertad diciendo lo que pensaba, lo que tenía dentro. Inspiración y dolor, energía y fragilidad, furia y compasión, la combinación perfecta, imprescindible, para crear una obra eterna.

Hoy hace 50 años.

Domingo 1 de abril de 1984, esto es Lo que está pasando en Los Ángeles:

Marvin Gaye pasa el fin de semana en casa de sus padres, otra discusión fuerte, se oyen dos disparos… La policía lo encuentra sin vida y su padre con una arma en las manos, homicidio, en defensa propia, dijo. Su hijo le había agredido, las drogas, el problema de siempre. Era la víspera de su 45 cumpleaños. Así se apagaba la leyenda, con una paradoja inexplicable…

Padre, padre,
no necesitamos aumentar la tensión,
verás, la guerra no es la respuesta,
porque solo el amor puede conquistar el odio.
Sabes que tenemos que encontrar la forma
de traer algo de amor aquí hoy.

Un proyecto iberoamericano de Argentina-Brasil-España

¿De quién son los museos? ¿Para quién están destinados? ¿Dónde están las mujeres en los museos? ¿Son los museos espacios de presencia y autoridad femenina? ¿Cómo trabajan las mujeres en los museos? ¿Dónde están las mujeres racializadas, empobrecidas, indígenas?¿Han cambiado los museos con respecto a las mujeres? ¿Cómo marcar una agenda en igualdad que abra los museos?

Desde hace décadas asistimos a un nuevo contexto político y sociocultural, en el que los debates sobre la dinámica feminista es protagonista en la agenda académica, social y política. Los museos se enfrentan al reto de discutir su definición de museo, su papel en la sociedad y la resignificación de su patrimonio. 

La irrupción de las mujeres en los museos está suponiendo una reflexión sobre los presupuestos que interrogan al supuesto sujeto del museo, develando la falsa «universalidad» del museo de origen europeo y al carácter masculino, occidental, burgués y de clase media urbana como simbólico subyacente, que entra en contradicción con los actuales objetivos del museo: nuevas audiencias, igualdad, educación inclusiva, implicación social, reconocimiento de las culturas indígenas y ancestrales, ecología, el museo como espacio de reconocimiento y transformación.  

Es necesario ampliar y fortalecer la vinculación entre instituciones y profesionales del campo de la museología, la antropología, las artes, la educación, la cultura y el activismo en temáticas de género, que vienen trabajando desde el feminismo, las identidades indígenas, quilombolas, los colectivos invisibilizados y las disidencias sexuales a fin de pensar en la política cultural y en la redefinición del concepto de patrimonio. Por ello nace la red “Las mujeres cambian los museos”.

Las relaciones entre las instituciones museológicas, la universidad y la sociedad civil han sufrido transformaciones que generan nuevas prácticas institucionales, formas de trabajo en red, elaboración de proyectos compartidos y la emergencia de otros relatos. Por ello el proyecto es entramado coordinado desde tres sectores clave: universidades, museos y centros de arte, y asociaciones de mujeres.

  • Universidades intercontinentales (Universidad Complutense de Madrid, Universidad de Buenos Aires y Universidad de São Paulo) 
  • Museos y centros de arte y cultura de los tres países.
  • Sociedad Civil, a través de asociaciones que forman parte del sistema cultural y social y de derechos humanos, entre ellos WILPF, Women International League for Peace and Freedom.

Los museos hoy deben ser instituciones abiertas, democráticas e inclusivas, reflexionando sobre sus fundamentos epistemológicos, museográficos y sus criterios expositivos.

La forma de lograr ese objetivo no consiste simplemente en la apertura cuantitativa a mayor cantidad de público o incluyendo más mujeres, sino en una revisión crítica de sus propias prácticas, desde una mirada interdisciplinar que permita deconstruir los postulados del pensamiento hegemónico y occidental que hasta hace poco tiempo han sostenido estas instituciones. El trabajo y la reflexión en red permitirá generar otras maneras de pensar la sociedad, los grupos excluidos por cuestiones de género, clase, étnico, religión, y cuestionar el sentido común, los prejuicios y la discriminación desde una reestructuración cognitiva del pensamiento occidental y repensar los espacios como espacios educativos y simbólicos.

La red, en marcha desde enero del 21, está generando el intercambio de buenas prácticas, seminarios conjuntos en torno al feminismo y la decolonialidad y la construcción de nuevas narrativas de mujeres que emerjan sobre y desde la cultura, el patrimonio, material e inmaterial.

Su primer foro virtual, los días 10 y 11 de junio de 2021 acogerá a expertas en museos, arte y en memoria de las mujeres, que se reunirán para debatir y evaluar el recorrido en red desde enero, y donde se llevarán a cabo videocartas desde los dos lados del Atlántico para intercambiar propuestas y proyectos en construcción.

Marián López Fernández

Más información en: https://www.mujerescambianlosmuseos.com/

Este proyecto cuenta con el apoyo del Instituto de las Mujeres, Ministerio de Igualdad, Gobierno de España.

Notas:

Marián López Fernández es Catedrática de Educación Artística de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Instituto de Investigaciones Feministas de la misma universidad, impulsora del convenio entre el Ministerio de Cultura y la Universidad Complutense sobre el estudio de fondos museísticos desde la perspectiva de género.

«Los hombres tienen miedo de que las mujeres se rían de ellos. Las mujeres tienen miedo de que los hombres las maten» Margaret Atwood.

Fui al cine a ver Una joven prometedora (Promising Young Women), dirigida por Emerald Fennell, y salí de allí con una mezcla de sentimientos entre la venganza cumplida, la rabia acumulada, la tristeza y la excitación.

Esta película tan maravillosa en lo que se refiere a la banda sonora, a la fotografía, y a la estupenda actuación de Carey Mulligan, como Cassandra. También captura la atención de lxs espectadores por la trama original, galardonada justamente por esto recientemente en los Oscar de Hollywood.

Al contrario de otras películas -como por ejemplo Mátame de Michael Greenspan- que utiliza la venganza, como arma de guerra, matando a las personas para resarcir todo el daño que el sistema patriarcal les ha causado. En Una joven prometedora la venganza es un juego de seducción e inteligencia, es una venganza más sutil, que tiene el mismo objetivo de la venganza que mata, que el miedo pase de bando, que los hombres sientan la misma inseguridad, vergüenza, terror, que sufrimos las mujeres diariamente; porque este sistema patriarcal nos está matando y demasiadas veces somos escuchadas solamente a través del grito de la venganza.

En esta película se encuentran muchas denuncias: en primer lugar, la directora selecciona de forma acertada el tipo de hombre violador y el contexto en que la violación se desarrolla. Se habla de hombres blancos, de clase media alta, médicos, los que son considerados por la sociedad “buenas personas” y que en diferentes ocasiones tienen los medios materiales y la aceptación social para cubrir sus crímenes.

Otro elemento a destacar, es la naturalización de la violación, especialmente cuando las mujeres no pueden defenderse, están solas y borrachas en algún bar, en el que se demuestra que todos los hombres que se acercan a ella, intentan ejercer algún tipo de violencia sexual.

Asimismo, narra la fuerza del vínculo de los afectos, la lealtad y sororidad de la protagonista por la violencia sufrida por su amiga. La búsqueda por la justicia de Cassie, es una forma de dar voz a quien ya no puede, de proteger a otras mujeres y de poner en jaque este sistema patriarcal, que cuestiona cualquier intento de denuncia de las violencias machistas. Así, ella mantiene viva la memoria y trasfiere su legado a otras mujeres.

La protagonista vive en una desesperación y desamparo profundo, no comparte con nadie sus planes de venganza y su sufrimiento, y acaba encontrando en la venganza su objetivo de vida. Ella pone su cuerpo e inteligencia, las únicas armas que le quedaron, para enfrentarse ante esta grande maquinaria machista. 

La aparente seguridad de Cassie y su empoderamiento acaba asustando y desnortando a los hombres. Su capacidad de enfrentarse a todos, llega a ser en algunas ocasiones surrealista; como decía una amiga es poco creíble que nuestros cuerpos feminizados puedan asustar a los hombres debido solamente a una mirada más empoderada o engañándoles. Sabemos que los hombres no son unos valientes, justamente por eso y porque crecieron en un sistema que construye masculinidades más agresivas y violadoras no pensarían dos veces antes de utilizar la fuerza y la violencia hacia nosotras. Como dice Galeano el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo.

Termino, recomendando este peliculón, no solamente porque denuncia las atrocidades que comete el patriarcado, especialmente el patriarcado más velado y justificado por la sociedad, también porque conecta con la rabia, frustración, dolor que miles de mujeres sufrimos y que, en demasiadas ocasiones, no encontramos apoyo, empatía y justicia en ningún rincón de la sociedad que interpelamos. Así que hombres, espero que vayan a ver esta película. Sería un buen comienzo para empezar a deconstruir vuestras masculinidades.

Tráiler oficial:

Nómada: 1. adj. Dicho de un individuo, de una tribu, de un pueblo, carente de un lugar estable para vivir y dedicado especialmente a la caza y al pastoreo. 2. adj. Que está en constante viaje o desplazamiento.

La Rae no se ha actualizado del todo, como si fueran todavía cazadores-recolectores de tiempos remotos. La Real Academia no considera los que ahora se desplazan por otros motivos, los que ya no tienen dónde vivir, los que están en los márgenes del sistema, los que huyen, los que buscan a ser libres… Ya no viajan, tantean; no se desplazan, resisten; no es turismo, sobreviven; no son negocios, combaten. Subsisten en un mundo desigual y violento donde no se permite la fragilidad y la disidencia se paga con el exilio.

La película Nomadland dirigida por Chloé Zhao, recientemente galardonada con tres Oscar de Hollywood, transita entre mundos desconocidos, hacia donde no queremos mirar, cruzando paisajes ciegos en los que el camino significa superar el presente para sobrevivir el mañana.

La actriz Frances McDormand encarna magistralmente a Fern, una mujer que ha perdido a su marido, y después del cierre de la empresa donde trabajaba, emprende con su furgoneta un viaje existencial para explorar otras manera de vivir, como una nómada moderna. La actriz había leído el libro País nómada (publicado por Capitán Swing), de la periodista Jessica Bruder y fue a buscar a alguien para adaptar el texto al cine y protagonizarlo. Frances vio la película The Rider y quedó cautivada por el trabajo de Zhao, por su manera de rodar, espontánea, libre y directa. El libro y los vídeos de YouTube de Bob Wells, el gurú de los nómadas contemporáneos, inspiraron al equipo de la realizadora nacida en Pekín y se lanzaron durante seis meses a la carretera, percibiendo las sensaciones del movimiento, de no tener un punto fijo, observando, localizando, sintiendo los paisajes con sus atardeceres, encontrando personajes…

La carretera, la gran metáfora de la vida de los norteamericanos, que desde sus orígenes, como pioneros, han atravesado paisajes, han conquistado territorios para convertirse en habitantes y luego ciudadanos. La carretera conforma parte del imaginario colectivo de su cultura. De William Faulkner a John Steinbeck que en su obra Las uvas de la ira ya nombraba “La 66 es la ruta de la gente en fuga, refugiados del polvo y de la tierra que merma” y más tarde Jack Kerouac en El camino: “Todavía nos quedaba mucho camino. Pero no nos importaba: la carretera es la vida”. O Bruce Springsteen en Thunder Road:

Tenemos una última oportunidad de hacerlo real
De cambiar estas alas por unas ruedas
Así que sube
El cielo nos espera al final del camino

Extensiones inacabables, líneas y horizontes infinitos, paisajes muy fotogénicos retratados magistralmente por John Ford y luego convertidos en carreteras de cine, Thelma y Louise, Easy Rider, Una historia verdadera, Green Book, Mad Max y tantas otras…

Nomadland no existiría sin toda esta tradición de obras que reivindican la carretera como una travesía de huida, aventura, emancipación y dolor. De hecho la película tiene mucho que ver con la novela de Jon Krakauer Into the Wild (Hacia rutas Salvajes, publicado por Ediciones B) que explica la historia de Chris McCandles, un joven que decide dejarlo todo y echarse a la carretera: «No eches raíces, no te establezcas. Cambia a menudo de lugar, lleva una vida nómada… No necesitas tener a alguien contigo para traer una nueva luz a tu vida. Está ahí fuera, sencillamente».

No tenía otra salida, Fern ve cómo su pueblo desaparece a causa de la crisis económica, sin hijos y sin marido, sólo irse cobra sentido. Intenta dejar atrás el sufrimiento, a la deriva, sin rumbo fijo, sola, frágil, insegura, sin saber si amar de nuevo, intentando ahuyentar la aflicción.

“Algunas personas sienten que no merecen el amor. Caminan tranquilamente en espacios vacíos, tratando de tapar las brechas del pasado” (Krakauer).

La vida no es dual, no es ni blanca ni negra, son sus matices los que la convierten en una aventura imprevisible. Del dolor a lo soportable, Nomadland sortea la tristeza, la melancolía de la vida de los nómadas y transforma sus existencias en epifanías, en futuro e ilusiones. Los personajes de la película no son actores, son reales, viven en la carretera, en caravanas, son mujeres y hombres inconformistas que no se resignan al papel de perdedores de una crisis que los ha expulsado. Son antisistema y practican nuevas formas de vivir que podrían formar parte de las nuevas teorías del decrecimiento y de la economía sostenible. Desafían el individualismo que el mismo sistema favorece, desarrollan la solidaridad directa y el comunitarismo. Son tan pobres como libres.

Nomadland es el reflejo de una sociedad decadente, de un país que acostumbra a vender su hegemonía económica y cultural gracias a sus películas y series, mostrando una ficción falsa de prosperidad y riqueza. La película de Zhao es diferente, es dura, no tiene filtro, pero desprende humanidad a raudales. Trata de problemas reales, actuales, de crisis agravadas ahora por la pandemia, que han convertido en marginales a millones de ciudadanos, clases bajas y medias que son víctimas del sistema y que han pagado un peaje muy alto. La película nos interpela y nos revela que el exilio no deshumaniza, al contrario, evita lo que la economía depredadora provoca, desigualdad y marginación. La película nos hace vivir el tránsito, entre realidades, lejos de las convenciones sociales, practicando la soledad y la solidaridad. “Eres una afortunada que puedes viajar donde quieras. ¿Y os llaman nómadas?”, le dice una mujer a Fern. Otra le dice “Veo cosas bonitas”. Energía vital para combatir el desconcierto contemporáneo.

“Una de las cosas que más amo de esta vida es que no hay un adiós definitivo. ¿Sabes? he conocido a cientos de personas aquí y nunca me despido por última vez. Siempre digo: Te veré en el camino”, le dice Bob Wells.

Atardeceres majestuosos, encuentros cruzados, amores fugaces, vitalidad y tristeza, actuaciones memorables, poesía visual, espiritualidad, todo cabe, todo es vida.

La editorial Periférica publica “Calle de Sentido único e Infancia berlinesa hacia mil novecientos”. Ambas obras, breves y fragmentarias, pueden servir para introducirse en la compleja obra de Walter Benjamin. Con ello, rescatamos una idea central del escritor alemán: la alegoría.

Walter Benjamin es un escritor que elige conscientemente ponérselo difícil al lector. Es poco didáctico. El prólogo de su libro “El origen del drama barroco alemán” (con el que deben ponerse en conexión los dos textos editados por Periférica) es toda una declaración de intenciones por su parte. Georg Steiner lo considera incomprensible. Y lo mismo les ocurrió a los profesores universitarios encargados de juzgarlo en el tribunal de tesis. Benjamin retiró su trabajo antes de que el tribunal emitiera un juicio, terminando así con sus posibilidades de convertirse en un profesional académico y condenándose a una vida en los miserables márgenes de la intelectualidad no institucionalizada.

El prólogo está lleno de alusiones difíciles de captar, mensajes cifrados y frases colocadas en desconexión con el resto. Siembra las claves que el lector solo podrá comprender si sigue leyendo el texto, y tendrá que hacerlo mediante un proceso de interpretación tan erudito y complejo que la empresa de leer el libro es casi irrealizable. Este procedimiento suele utilizarse en novela más que en filosofía. El escritor nos adelanta detalles de la trama que solo después comprenderemos a la luz de los hechos. Pero este método, que incluso la novela más realista y llena de lugares comunes utiliza, aplicado en filosofía complica hasta niveles inalcanzables la lectura de la obra, en general, de Benjamin.

Sus libros siempre están llenos de referencias lejanas y crípticas. El lector, más que interpretar, descodifica la maraña de citas y motivos recurrentes para intentar sacar algo en claro. El texto de “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” es falsamente breve. Una trampa. El aparato de referencias externas es tan voluminoso que para leer correctamente el libro es necesario tener en cuenta centenares de páginas de otros libros (Marx, Verlaine, el mismo Benjamin…). Si bien en el caso de “Calle de sentido único e Infancia berlinesa hacia mil novecientos” no exigen tanto al lector y pueden ser leídos al margen de exégesis desaforadas, sí que conocer algunos datos sobre el método filosófico de Benjamin puede ayudar a guiarse en la lectura.

La alegoría es un concepto clave en Benjamin. La razón por la que este hecho no está tan difundido es que se trata de un concepto sumamente complejo y no ha causado tanta predilección entre los estudiosos y los escritores como sí lo ha hecho el mucho más manejable y evocador ángel de la historia (qué le vamos a hacer…). La alegoría, en rigor, es una cadena de metáforas y en ellas un referente abstracto se mezcla con uno físico, creando efectos que perturban la realidad, mostrando caras de esta inéditas hasta ese momento.

Curtius, el romanista, explica que el ejemplo con el que los estudiantes de retórica antiguos y medievales aprendían lo que era una metáfora es “pratusridet” (el prado ríe). Sin embargo, hasta Santo Tomás las diferencias entre alegoría y símbolo no estaban del todo claras. Un símbolo podría describirse como un objeto que nunca agota su significado. Por ejemplo, una calavera, que evoca la muerte, la brevedad de la vida… Visto así, símbolo y alegoría no tienen mucho que ver, pero es un hecho que durante mucho tiempo ambos conceptos significan lo mismo y así es como Benjamin ve el problema. Por eso, la alegoría, en sus textos, es un emblema evocador que nos remite a otro plano de realidad. Las imágenes infantiles y urbanas son alegorías de la modernidad y el mundo infantil ya perdido y que siguen el método de montaje.

Por un lado, el capitalismo de las mercancías y las fantasmagorías. Por otro, la melancolía de la infancia, que ya nunca volverá. Imágenes sin conexión, colocadas la una detrás de las otras como las tomas de una película, que tratan temas distintos, pero en las que cualquier lector notará alusiones a un fondo común que nunca llega a ser revelado. En esto consiste la alegoría: todo el tiempo se nos muestra algo que alude a eso otro… Vemos la calavera y los lectores pensamos en la muerte y la brevedad de la vida. Así es como asoman los temas en Walter Benjamin. En esto consiste el método del montaje. Y así es como una técnica literaria, un recurso retórico tan antiguo como la propia literatura, se revela en método filosófico.

Benjamin no construye siempre sus libros de acuerdo con este método. El texto del drama barroco alemán es ejemplo de ello e, incluso conociendo este dato, muchos de los gestos filosóficos de Benjamin resultan incomprensibles. ¿Por qué quiso titular su “Diario de Moscú”, en el que solo se habla de Moscú, “Diario de España”? ¿Cuáles son las conexiones ocultas? ¿Cómo saber su opinión sobre la novela si se confronta su apasionada labor traductora de Proust con su texto sobre “El narrador”, en que desprecia la novela como forma artística? ¿Cómo entender su brutal crítica del París de Haussmann con su amor por esta misma ciudad que hasta lo llevó a renunciar a viajar a Jerusalén y así salvar su vida? Son tantas las preguntas… El lector interesado en estas cuestiones, sobre todo en la de la alegoría, encontrará respuestas en el libro “Dialéctica de la mirada: Walter Benjamin y el proyecto de los Pasajes”, de la estudiosa SusanBuck-Morss, libro fundamental para acercarse a la figura del filósofo y escritor alemán.

La sensación, sin embargo, es que cualquier acercamiento a su obra acaba por ser tan fragmentario como la misma obra. Igualmente, la experiencia de intentarlo constituye una aventura apasionante. Algunos espíritus ven el mundo también en clave alegórica, en el sentido de que todo lo que podemos ver y tocar tiene un significado oculto que nunca se muestra y el mundo nos revela… El mundo es un texto, una pintura, una calavera… Un misterio…

Blanco, Negro y Magenta

Este es el nombre de una Asociación de mujeres artistas que trabaja desde las artes visuales sobre el concepto de género. Y es también el nombre de una revista, especializada en arte y feminismo, cuyo objetivo es dar visibilidad a las mujeres artistas, denunciar las injusticias que se producen contra las mujeres y luchar contra la violencia machista. De periodicidad cuatrimestral, el último número publicado lleva por título “Revisando la Historia del Arte”, tema central con el que quieren poner en valor el trabajo de artistas actuales empeñadas en rescatar y mostrar al gran público las obras de escultoras, dibujantes, grabadoras, etc., que han sido olvidadas, ignoradas o ninguneadas a lo largo de la historia.

La revista “es nuestro particular homenaje a aquellas artistas estadounidenses que iniciaron el camino del arte feminista con su proyecto The Womanhouse. Sentimos verdadera admiración por Judy Chicago y Miriam Schapiro, que en 1972 comenzaron un proyecto para ayudar a las estudiantes a superar algunos problemas de ser mujer. Para ello tomaron una vieja mansión abandonada en una calle residencial de Hollywood y durante un duro invierno comenzaron a repararla y convertirla en el espacio expositivo referencial en la lucha por la igualdad en el mundo del arte”, nos dicen Concha Mayordomo y Dora Román, responsables de la revista.

“Sus espacios están tratados como si mostraran la estructura de un edificio constituido por varias salas y una antesala, lo que supone un velado homenaje a aquellas pioneras del arte feminista que crearon The Womanhouse”. Y así, en efecto, la revista tiene recibidor, diferentes salas numeradas, un taller, una sala de lectura y otros espacios.

Cada uno de sus números está dedicado a un colectivo o a un concepto, por lo que adquieren cierto carácter de especialización. Sirva de ejemplo el hecho de que se han dedicado ciertos números a las performeras, las fotógrafas, las collagistas o las modelos de artista.

La idea de crear esta revista, nos dicen Concha y Dora, surgió para dar difusión a la asociación, y también porque tenían (y tienen) la pretensión de llegar a un público más amplio. Sin olvidar otros intereses: “quisimos desde nuestras páginas poder revisar la actualidad y la historia, denunciar las injusticias que afectan especialmente a las mujeres… en fin, continuar gráficamente con esos compromisos por los que un día, un grupo de artistas, decidimos formar una asociación”. 

Aunque por motivo de la pandemia han tenido que frenar las actividades en museos, con anterioridad han hecho recorridos por los espacios de la Colección del Museo Reina Sofía sobre el feminismo en las vanguardias históricas. También una visita guiada de la exposición “Musas Insumisas. Delphine Seyrig y los colectivos de vídeo feminista en Francia en los 70 y 80” y  otra visita, esta vez guiada por Dora García con motivo de su exposición “Segunda vez”.

“En realidad todas y cada una de nuestras actividades, es decir exposiciones, visitas, tertulias y publicaciones que realizamos tienen un carácter bien reivindicativo o bien de protesta. Denunciar la desigualdad es algo que llevamos implícito como artistas feministas”, afirman.

Lo sospechábamos. Al menos desde la época aquella de tanto ex abrupto, codo con codo con lo más granado del entonces existente Partido Popular del País Vasco, en contra del Lehendakari Ibarretxe y de su malograda propuesta soberanista. Éramos muchos los que sospechábamos desde hacía tiempo que el filósofo vasco era, en realidad, de derechas. Muy de derechas. Aunque le está pasando al profesor un poco como al cómico ese que cambia de partido con más frecuencia de lo que exigirían la coherencia y el recato. Cada día era más difícil saber dónde estaba Savater, pero ahora ya lo sabemos: está en el PP. Él mismo lo dice con inusitado entusiasmo.

No es que tenga nada de malo estar con el PP, aunque en España, la verdad, un poco de malo sí tiene alinearse con una derecha como la española que no ha sido capaz de condenar con firmeza los crímenes del franquismo o de rendir el debido tributo a sus centenares de miles de víctimas y a sus deudos. Nuestra todavía mediocre democracia les debe mucho a todos aquellos luchadores antifascistas de las más diversas persuasiones ideológicas. Está un poco feo y no es, que se diga, muy patriota no reconocerlo.

Es cierto que si miramos en la otra dirección, hacia el “centro izquierda”, tampoco lo que asoma por el horizonte tiene mejor pinta. Tiene gracia escuchar a los de la generación que ha monopolizado el poder político y la influencia durante los últimos cuarenta años: ahora quieren pagarles el primer mes de alquiler a los menores de treinta. Aunque es posible que en este momento estén pensando en sus propios hijitos, la verdad es que hace más de cuarenta años que conocían los problemas de la juventud para acceder a la vivienda, y nunca se les había ocurrido mover un dedo y hacer algo para remediarlos. Al contrario, en su partido las hubo incluso partidarias de “agilizar los desahucios”.

Unos y otros tienen mucho en común. En seguida han adoptado ese gesto tan característico de una oligarquía que lleva decenios creyendo que el país es suyo y que quienes no comulgamos con sus planteamientos no tenemos derecho a existir o se nos puede insultar impunemente. Los del “centro izquierda” nos llaman cabezones; los del  “centro-derecha” nos dicen cosas mucho peores. Y ahora el filósofo vasco de derechas llama “cráneos privilegiados” a los que hemos firmado un manifiesto que, entre otras cosas, dice que el último cuarto de siglo de hegemonía electoral del Partido Popular en Madrid ha sido una “época infernal”.

Pero fue, en efecto, una época infernal: regalos fiscales a los ricos, dumping fiscal frente a otros territorios, privatizaciones fraudulentas, recortes y corrupción. Y cuando han llegado los que no se llevaban su quiñón del botín de los fondos públicos en forma de propiedades inmobiliarias, o los que no dejan que las tramas universitarias corruptas les expidan títulos académicos sin haber estudiado, o simplemente cuando han llegado los que no roban en los supermercados, entonces ha llegado Ayuso. Es la expresión perfecta de esa especie de ley de hierro de la sociología de la corrupción: como los negocios exigen cierto pragmatismo y no principios, los corruptos no suelen ser muy fanáticos; de manera recíproca, los muy fanáticos tampoco suelen dejarse corromper. Es lo que tienen las convicciones.

Ayuso marca un cambio de época. Es verdad que presenta un fuerte parecido de familia con el resto de los liberales españoles: les parecen mal las subvenciones y el crédito público barato excepto si son para las personas y empresas de su entorno. Pero al menos está claro que esta luminaria del liberalismo español no trafica con apartamentos en la costa del sol, ni guarda un millón de euros en el altillo de la casa de sus suegros, ni obtiene títulos universitarios por la cara. Tampoco, por lo que parece, roba en los supermercados. Ha traído aviones con material sanitario, y está apoyando a los hosteleros de Madrid, o eso dicen ellos.

Convendrá no olvidar que Ayuso también ha dejado extraviar remesas de material sanitario, o fondos públicos contra la pandemia que no se sabe bien dónde han ido a parar, ha sobre-financiado la construcción de un centro de reclusión de infectados que parece una granja de pollos, y que no habría hecho falta hacer funcionar si se hubieran dotado las plantas vacías, las camas sin ocupar y los contratos del personal sanitario necesario dentro de la red asistencial ya existente. Ha abandonado a su suerte a los mayores que no disponían de un seguro médico privado, y los ha dejado morir sin cuidados dignos en residencias no medicalizadas convertidas en auténticos morideros. Ha dejado marchar a sus consejeros de salud más coherentes y ha nombrado en su lugar a consejeros y vice-consejeros de salud tan necios que ni siquiera han entendido que no son las relaciones sociales voluntarias (familiares) sino las forzosas (transporte hacinado, prestaciones laborales presenciales, etc.) las responsables de los contagios.  Esos políticos mediocres y técnicos ineptos han tenido la desfachatez de contar al pueblo de Madrid la fábula idiota de que el virus se origina espontáneamente en nuestros cuartitos de estar, y que por eso es mucho mejor —¡dónde va a parar!— ir a ver a la abuela en una cafetería. Y lo peor: se ha servido de la tragedia sanitaria que vivimos para enfrentar a los ciudadanos de Madrid con el gobierno de la nación y está dispuesta a gobernar con esa escisión del Partido Popular que es actualmente el mejor remedo del viejo fascismo made in Spain.

Por todas estas cosas, francamente —y de cráneo a cráneo— querría volver a decirle al profesor vasco —no a Gabilondo, sino al otro— que el dilema no es comunismo o libertad, sino democracia o fascismo. Eso es justo lo que hay que recordar, porque algunos estamos hartos de tanta brocha gorda: ni a todos los comunistas les falta compromiso con la democracia, ni todos los campeones de las libertades privadas están libres de connivencia con el fascismo. Lo que socava la fuerza de nuestras democracias son los discursos de odio contra las mujeres, contra el colectivo LGTBI, contra las minorías racializadas o contra los pobres. Si eso no es el fascismo, la verdad es que se le parece mucho. Y esa, la del fascismo, sí que era una mala idea.

Llegados a este punto cabría preguntarnos qué podemos hacer con las convicciones. Si no las tenemos, podemos sentirnos huérfanos de principios y buscarlas. Es posible que algunos (generalmente los que menos presumen de ello) incluso las tengan, pero lo que no podemos hacer con ellas es emplearlas para arrojárselas a nadie a la cara. Si principio es lo que va primero, nuestros principios han de ser la premisa de la acción. De ningún modo pueden ser su objetivo. Estaríamos frente a una cruzada moral y las cruzadas morales sólo conducen hacia esas sociedades fanáticas y rotas en las que todos acaban haciendo lo contrario de lo que dicen y diciendo lo contrario de lo que piensan. Si queremos vivir con principios necesitamos lazos de solidaridad. Es difícil imaginar el entusiasmo sin la fraternidad. Por eso es poco creíble el entusiasmo de un liberalismo que en lugar de la solidaridad prescribe la competencia a degüello entre los seres humanos.

Me parece que fue el poeta William Butler Yeats quien escribió aquello de que mientras los mejores pierden toda convicción, los peores se hinchan de ardor apasionado. Nada más peligroso que un cretino convencido de tener razón. Por ello deberíamos andar con cuidado de tanto lobo solitario del entusiasmo: el método del entusiasmo, que es la esperanza, no puede estar suspendido de la nada, sino que ha de encontrarse radicado en una acción mancomunada. De lo contrario, lo más probable es que lo que tenemos enfrente seguramente no sea un entusiasta sino un exaltado idiota.

#estassonnuestrasarmas  #estassonnuestrasbalas (3)

Hace más de un año, al inicio del confinamiento, un grupo de artistas plásticos y visuales lanzó un Manifiesto en defensa de lo Público como iniciativa que expresaba su apoyo a la Sanidad Pública y en defensa de los servicios públicos.

Durante este tiempo, uniéndose a Salva lo Público, un buen número de artistas han enviado obras creadas expresamente por ellos para ser difundidas como muestra de su compromiso con la iniciativa del Manifiesto.

Con ocasión de la presente campaña electoral madrileña la invitación de un artista a la creación de mensajes que apoyaran la defensa de los servicios públicos y de los valores democráticos como derecho irrenunciable ha sido acogida por SalvaLoPúblico difundiendo a través de nuestra web y redes sociales las colaboraciones enviadas por los artistas.

Espacio Público ofreció sus páginas para difundir las creaciones artísticas y solidarias, contribuyendo a difundir y extender durante varias semanas esta iniciativa. Como hemos hecho en días anteriores, hoy volvemos a acogerles publicando la tercera y última entrega de esta serie, llamando a la participación ciudadana el 4 de mayo para llenar las urnas de votos  que defiendan la democracia, los servicios públicos y el bienestar social. Porque en lugar del odio, el fascismo y la violencia, nuestras armas son la democracia, las urnas, la convivencia y la solidaridad.

Colaboración de Eneko para Salva lo Público
Emilio Gallego

“Pasado de rompe y rasga”. Anónimo
Gaspar García
 Antonio Merinero
Antonio Merinero
Enric Bardera
Mariana Laín
J. L. Santalla
Mariana Laín
Gaspar García
Monica Alberola. “Stop fascismo”
Gaspar García

Notas:

*La foto de portada es de Gaspar García.

#estassonnuestrasarmas  #estassonnuestrasbalas (2)

Hace más de un año, al inicio del confinamiento, un grupo de artistas plásticos y visuales lanzó un Manifiesto en defensa de lo Público como iniciativa que expresaba su apoyo a la Sanidad Pública y en defensa de los servicios públicos.

Durante este tiempo, uniéndose a Salva lo Público, un buen número de artistas han enviado obras creadas expresamente por ellos para ser difundidas como muestra de su compromiso con la iniciativa del Manifiesto.

Con ocasión de la presente campaña electoral madrileña la invitación de un artista a la creación de mensajes que apoyaran la defensa de los servicios públicos y de los valores democráticos como derecho irrenunciable ha sido acogida por SalvaLoPúblico difundiendo a través de nuestra web y redes sociales las colaboraciones enviadas por los artistas.

Espacio Público ofreció sus páginas para difundir las creaciones artísticas y solidarias, contribuyendo a difundir y extender durante varias semanas esta iniciativa. Hoy volvemos a acogerles, publicando la segunda entrega de esta serie, para contribuir a un mayor conocimiento de estas obras, que defienden la democracia, los servicios públicos y el bienestar social. Porque en lugar del odio, el fascismo y la violencia, nuestras armas son la democracia, las urnas, la convivencia y la solidaridad.

Enric Bardera. “A las Armas”
Mariana Laín. “La sanidad pública está en tus manos”
Gaspar García. “4M-Tú decides”
Raúl Arias. “Estas son nuestras balas”
Ira Tierra. “Madrid vota cultura”
Ira Tierra. “Vota vivienda pública”
Ira Tierra. “Por un Madrid más verde, por favor”
Ira Tierra. “Vota transporte Público”
Mariana Laín. “Vota por la educación pública”

Notas:

*Foto de portada de Ira Tierra.

CAPÍTULO II

Una violación en Ibiza, una cacería en África, venta masiva de armas a Arabia Saudí y el descuartizamiento del periodista Jamal Khashoggi. La herencia que recibe Felipe VI del emérito con los ‘hermanos’ árabes.

Soraya H. tenía 20 años cuando viajó a Ibiza para disfrutar de unas vacaciones. Esta joven modelo hispanoalemana no se imaginaba que aquello iba a cambiar su vida para siempre. La noche del 12 de agosto de 2008, Soraya salió con unas chicas árabes que había conocido el día anterior, fueron a una discoteca de Ibiza y allí empezó a sentirse mal, habían diluido una droga en su bebida. Sus acompañantes la llevaron al lujoso yate Turama que habían alquilado miembros de la familia real saudí. Fue a la embarcación contra su voluntad [mejor dicho, sin su voluntad a causa de la droga que le habían hecho ingerir], tras haber pedido a sus nuevas amigas que la acompañaran al hotel, pero éstas se dirigieron al muelle del puerto. Según recuerda en una entrevista a Público concedida en 2019, allí se encontró una orgía en toda regla y terminó siendo la elegida por el jeque para ser violada.

Casi inconsciente, se vio atrapada en un abuso sexual que denunció. “Recuerdo que estaba como en un sueño, como si alguien estuviera encima y me besara. A la vez sentí un fuerte dolor en mis partes íntimas y en ese momento me desperté, tendida en una cama, en una habitación oscura”, relata esta mujer que hoy tiene 33 años, y quien sigue buscando justicia.

Siempre según el testimonio de Soraya, el jeque que la violó fue el príncipe Al-Waleed. Sí, el mismo que recibió a Corinna en Riad en 2007 cuando viajó en representación del emérito y que aparece en la foto de la discordia con el embajador Manuel Alabart. Soraya denunció al príncipe, al reconocerle en fotografías, y éste se defendió alegando que aquella noche de agosto de 2008 se encontraba en Francia. Pero el testimonio de la joven, quien también presentó una denuncia en Alemania, y el tesón de su madre, pusieron contra las cuerdas al jeque. Y éste le pidió a Juan Carlos de Borbón intermediación ante la justicia balear. Al parecer, el emérito le respondió que aguardara con paciencia y que se impondría la verdad, no le confirmó por escrito que gozaría de su ayuda. Recordemos que en esas fechas se negociaba el contrato del AVE a la Meca.

En definitiva, en marzo de 2012, la Audiencia de Palma archivó la acusación contra Al-Waleed al entender, según el Diario de Mallorca, que la mujer violada había dado distintas versiones de los hechos y en dichos testimonios se habían detectado “contradicciones, omisiones e irregularidades”.

Ante tan buena noticia para el príncipe, el emérito envió una carta a su amigo saudí en la que le expresó su “alegría” y su “felicitación” por la decisión de la justicia balear de archivar el caso, según publicó El País un año después de la abdicación de Juan Carlos.

El año que se archivó la causa fue precisamente cuando trascendió que Juan Carlos había viajado a Botsuana para cazar elefantes en compañía de su amante Corinna. Este nuevo escándalo se conoció porque el entonces rey sufrió una caída y tuvo que ser trasladado de forma urgente a Madrid con una cadera rota. Ese capricho, pues Juan Carlos era un asiduo a las cacerías de animales salvajes, había sido pagado por Mohamed Eyad Kayali, fallecido en 2019 y quien fue durante cuatro décadas el hombre de confianza de los saudíes en España. Como administrador único de Casa Al Riyadh S.L., gestionó el patrimonio de la Casa de Saud en nuestro país; y entre los dueños del conglomerado inmobiliario está el heredero y ministro de Defensa, Mohammed bin Salman.

Por su parte, Al-Waleed, uno de los 20 hombres más ricos del mundo y presidente de Kingdom Holding Company, un gigante con inversiones en multinacionales como Apple, Motorola, Citi o Twitter, es también dueño del 30% de Mixta África, empresa de construcción que opera en Senegal, Argelia y Mauritania. Y se da la circunstancia de que la infanta Cristina y su esposo, Iñaki Urdangarín, condenado por corrupción, tuvieron una pequeña participación en esa firma a través de la polémica Aizoon S.L. Los duques de Palma usaron esta sociedad para desviar parte de las subvenciones que recibieron del Gobierno balear.

Cuando era rey, el emérito pidió perdón por la cacería, pero no lo hizo por las demás fechorías. Escándalo tras escándalo, acabó abdicando en favor de su hijo Felipe el 19 de junio de 2014, pero en esa fecha aún no se conocían públicamente los chanchullos del AVE y otras corruptelas definitivas para arruinar la reputación del ‘campechano’. Fue el 4 de agosto de 2020, en plena pandemia de la covid-19, cuando el emérito comunica que abandona España para evitar que sus líos en paraísos fiscales perjudiquen aún más la maltrecha monarquía. Tras días en paradero desconocido, se supo que había sido acogido por sus amigos jeques, pero en este caso no fueron sus ‘hermanos’ saudíes, sino los de Emiratos Árabes Unidos. Juan Carlos siempre se sintió cómodo en los laberintos musulmanes.

El inmoral negocio de las armas

El reinado de Felipe VI comenzó con la sensación de que ya se podía informar, con libertad, sobre la Casa Real, pero esto es una quimera, pues todo cuanto rodea a la monarquía sigue siendo secreto de Estado, bajo el amparo de la Ley de Secretos Oficiales de la dictadura franquista. Y poco se habla de uno de los más lucrativos negocios para España: el armamento. España ha hecho negocios millonarios con la venta de armas a países en guerra o con dictaduras desde el Gobierno de Felipe González, quien en un Consejo de Ministros de 1987 determinó el secretismo oficial en torno a la exportación de este material. Todos los gobiernos sucesivos se han escondido detrás del citado acuerdo para justificar su silencio frente a un negocio lucrativo pero moralmente inaceptable.

La venta y envío de armas desde España a Arabia Saudí ha sido constante y creciente desde que Felipe VI fue proclamado rey. La nación árabe se sirve de este suministro para sus viles guerras en Oriente Medio, como la de Yemen, o para financiar a grupos radicales islámicos y combatir a su principal enemigo: Irán. Es escasa la información que los españoles reciben sobre estos asuntos y ha sido Público uno de los pocos medios que ha hecho, y sigue haciendo, seguimiento de un problema que ha llegado a las instituciones europeas, a partir de las denuncias de Greenpeace y Amnistía Internacional, entre otras organizaciones.

La ruta española de la naviera saudí Bahri se abrió en 2016, catorce meses después de que la coalición militar liderada por Arabia Saudí iniciara los ataques contra los rebeldes hutíes. Para entender este conflicto es importante saber que los hutíes son un movimiento de resistencia que nace contra el Gobierno de Yemen, bajo la influencia de Arabia Saudí. Para iniciar su lucha contra una tiranía integrista, los rebeldes se han valido del apoyo de Irán; y ese es el motivo por el que los saudíes entraron de lleno en una guerra que apoyan EEUU y Emiratos, entre otros estados. Hasta la fecha, según distintas organizaciones humanitarias, han muerto más de 12.000 civiles y al menos cuatro millones de yemeníes han abandonado sus hogares.

Felipe VI y el rey Salmán de Arabia Saudí hablaron el 28 de marzo de 2015, el mismo día que comenzaron los bombardeos sobre las posiciones hutíes en Yemen, y el monarca español expresó su apoyo a la operación Tormenta Decisiva, como se conoce la intervención militar extranjera en Yemen, según notificó la casa real saudí. Desde entonces, más de 30 barcos de la muerte saudíes han arribado a puertos españoles para cargar armas made in Spain. “El custodio de las Dos Mezquitas Sagradas (como también se conoce al reino saudí), agradeció a Felipe VI por sus nobles sentimientos y posturas”, decía el comunicado oficial.

Desde entonces, los acuerdos comerciales referidos a armamento con Arabia Saudí alcanzan los 1.650 millones de euros, siendo España el tercer proveedor europeo de armas, según ha podido saber Público, que no cesa en preguntar al Gobierno por ese trasiego de buques, al igual que diputados de EH Bildu o Unidas Podemos, pero sin respuesta por tratarse de un “secreto de Estado”. Esta relación comercial implica una vulneración del Tratado de Comercio de Armas, tal y como denuncian las ONG, y más teniendo en cuenta que la naviera Bahri, burlando las restricciones al comercio en materia de Defensa, aumentó más de un 300% su beneficio neto hasta los 324 millones de euros solo entre enero y septiembre de 2020, según las pesquisas del periodista Danilo Albin.

No todas las armas que España vende a Arabia Saudí van directamente a la guerra de Yemen, también se dirigen a movimientos radicales islámicos que operan en otros países de Oriente Medio, como Siria o Irak, siempre con la intención de ganarle la partida a la república islámica de los ayatolas.

El rey Felipe VI y el heredero Bin Salmán

Desde que Felipe VI accedió al trono de España y el heredero saudí, Mohammed Bin Salmán, pasó a asumir un gran poder en la sombra, las relaciones entre los dos países se mantienen, aunque con otro perfil, pues es posible que el nuevo Borbón no les considere ‘hermanos’ a los reyes y príncipes saudíes. Pero lo que sí es una realidad es que los negocios y las relaciones se mantienen al máximo nivel. En esto no ha cambiado nada.

La primera reunión entre ambos fue en enero de 2015, cuando Felipe VI viajó a la nación arábiga para mostrar sus condolencias por la muerte del rey Abdalá. En enero de 2017, Felipe VI volvió a Riad; en esta ocasión para asistir a un encuentro empresarial donde se habló públicamente de negocios, del deseo de fortalecer la excelente relación entre ambos países, pero no tocaron asuntos espinosos como derechos humanos y democracia. “España es el tercer importador de productos saudíes de la UE, por delante de otras economías mayores”, dijo en su discurso el rey de España. “Un viaje que siempre guardaré en mi memoria”, matizó.

Y el 12 abril de 2018, Felipe VI recibió en Madrid a Bin Salmán, quien realizaba su primera visita a España para firmar un acuerdo en materia de Defensa, uno más para permitir que el puerto de Sagunto reciba cada cierto tiempo un barco de la muerte.

Sólo un paréntesis: en medio del culebrón del armamento se produjo lo que entre bambalinas se calificó como una torpeza de la ministra de Defensa, Margarita Robles, ya con Pedro Sánchez en el Gobierno, cuando meses después de la visita del príncipe a Madrid, ésta anunció que dejaba sin efecto un acuerdo para la venta de armas de España a Arabia Saudí por 9,2 millones de euros. Al parecer, los saudíes pidieron la cabeza de la ministra y tuvieron que intervenir en la disputa tanto el emérito como Felipe VI.

La visita de Bin Salmán a España siguió a otra muy relevante. El controvertido príncipe acababa de realizar una gran gira por Estados Unidos, donde se había reunido con magnates de empresas tecnológicas, actores y productores de Hollywood, políticos y representantes de organismos internacionales. Lo hizo para presentar su plan Visión 2030, el mismo que el embajador Manuel Alabart divulgaba en España con bombo y platillo. [aquí puede consultar los antecedentes, en el Capítulo I]. Un plan, aún vigente, que prevé la creación del mayor fondo de inversión soberano del mundo, cifrado en dos billones de dólares; un plan —como ya hemos contado— que busca limpiar la cara del retrógrado régimen saudí.

Para eso cambió su clásica túnica árabe por costosos trajes italianos, buscó proyectar una imagen de modernidad que le permitió copar la codiciada portada de la revista Times, con una entrevista en la que el periodista Karl Vick recordaba que, mientras se producía esa conversación y la sesión de fotos, en Yemen seguían cayendo bombas, y la disidencia y la oposición saudíes sufrían una gran represión, además de seguimiento fuera del país. Este periodista fue de los pocos que cuestionaron al heredero saudí durante su gira estadounidense.

Meses después de esa campaña de maquillaje, el 2 de octubre de 2018, ocurrió uno de los hechos más dramáticos y mediáticos relacionados con la represión que sugería Vick en Times: el asesinato y descuartizamiento del periodista Jamal Khashoggi en el consulado saudí de Estambul, cuando fue a recoger un documento necesario para contraer matrimonio. Khashoggi había tenido una relación estrecha con la Casa de Saud: fue su jefe de prensa y después dirigió una televisión pública que se le entregó a dedo por sus buenas relaciones con el poder; pero esos lazos se quebraron. Khashoggi sabía demasiado.

En un artículo publicado en esglobal.org, con motivo del asesinato de Khashoggi, el periodista Javier Martín pone de manifiesto la tiranía del régimen wahabí y en concreto de la estirpe de los Salmán, una rama de la Casa de Saud. El actual rey, Salman ibn Abdulaziz, uno de los mejores amigos del emérito Juan Carlos, y su hijo el heredero, Mohamed bin Salmán, imbuidos por las ideas más conservadoras y grandes protagonistas de intrigas familiares, han endurecido desde 2015 la represión dentro y fuera de Arabia Saudí. Según Amnistía Internacional, desde la llegada al poder de los Salmán, cerca de un centenar de religiosos moderados, periodistas, activistas y otros disidentes han sido encarcelados. Muchos más reciben amenazas y medidas económicas punitivas.

El bloguero Omar al Zahrani, uno de los opositores más conocidos y protagonista del documental El Disidente, en el que se relata cómo se fraguó el asesinato de Khashoggi, vio desde su exilio en Canadá cómo encarcelaron a sus hermanos y 23 amigos suyos por denunciar abusos y contrarrestar una campaña de acoso y derribo del régimen a través de las redes sociales. Ese plan, que consistía en crear tendencia en redes, había sido financiado por Khashoggi mientras preparaba su matrimonio con la investigadora turca Hatice Cengiz, quien sigue pidiendo justicia, más aún después de que el presidente de EEUU, Joe Biden, hiciera público un informe de inteligencia en el que se revela que el heredero Bin Salmán habría aprobado el asesinato de Khashoggi.

El régimen saudí, con el príncipe maquiavélico a la cabeza del plan, espió con el programa Pegasus a Khashoggi, a Omar al Zahrani y a muchos otros disidentes en distintos lugares del mundo, incluso al propio Jeff Bezzos, propietario de Amazon y de The Washington Post, medio en el que escribía artículos de opinión el periodista descuartizado. Además creó un ciberejército de troles, llamados moscas, para desacreditar a usuarios de redes sociales dentro y fuera de Arabia Saudí, poniéndoles en la diana y convirtiéndolos en objetivos. Al Zahrani quiso contrarrestar esa guerra irrestricta con la arquitectura de una red digital de abejas para luchar contra las moscas. Este fue el plan que financió Khashoggi antes de su asesinato y fue lo que convirtió al joven bloguero en el enémigo número uno del régimen de Riad.

Los wahabíes no se conformaron con hacer seguimiento y amenazas a Khashoggi, con detenerle y torturarle, práctica habitual del esquizofrénico régimen, sino que le descuartizaron con una motosierra para poder sacar su cuerpo del consulado a trozos y en bolsas. Todo apunta, y más tras el reconocimiento del Gobierno de EEUU, que el heredero dio la orden; lo que sí es una certeza es que algunos de sus hombres de mayor confianza participaron en la matanza.

El rey de la jet set marbellí, Adnan Khashoggi, tenía en común con el periodista asesinado en 2018 el apellido, el parentesco y también que los dos trabajaron para la Casa de Saud: uno encontró la muerte siendo multimillonario, en un buen hospital de Londres y con edad avanzada; y el otro, con solvencia económica suficiente para financiar a la disidencia saudí en el exterior, fue vilmente asesinado.

Esta muerte formó parte de una caza de brujas más amplia por parte de los Salman para asentar su poder, según explica Javier Martín, pues varios príncipes, entre ellos uno de los aspirantes al trono y el mismo Al-Waleed (el acusado de la violación de Ibiza) fueron detenidos y encerrados durante tres meses en un hotel de lujo de Riad acusados de corrupción, precisamente “en un reino donde el expolio de las arcas públicas es tradición familiar”, según el arabista. Todos fueron liberados cuando admitieron sus culpas y entregaron parte de sus fortunas.

El maquiavélico Bin Salmán, hijo del desalmado rey Salmán, es el mismo que en 2018, meses antes del descuartizamiento de Khashoggi, se alojó en el Palacio del Pardo, fue recibido por Felipe VI en la Zarzuela y cerró un nuevo acuerdo de venta de material de defensa con el Gobierno de España. Como en los mejores tiempos del frenesí marbellí, las revistas y distintos medios de comunicación informaron de las excentricidades del príncipe, convirtiendo todo en anécdotas: un séquito de 400 acompañantes, los restaurantes que hicieron las delicias del paladar del ilustre huésped, estreno de vajillas y menajes, camiones repletos de viandas, los mejores cocineros disponibles día y noche. Eso sí, al palacio del Pardo no entró una gota de alcohol.

Hoy da la impresión de que los medios tienen barra libre para hablar y atacar a la monarquía, pero no es así. A las pruebas me remito. Es cierto que hay más información, muchas veces procedente de fuera de España, pero lo relativo a la realeza sigue siendo “asunto de Estado” y por eso todavía hay secretos insondables. En una reciente presentación del libro La armadura del rey (Roca, 2021), los periodistas Ana Pardo de Vera, Eider Hurtado y Albert Calatrava advirtieron de que la maquinaria para proteger al emérito durante cuarenta años se está reactivando con Felipe VI. La paradoja es que hablar en los medios sobre el emérito es hoy común, porque atacar al patriarca es dejar entrever que sus tropelías son cosas del pasado y que la monarquía de ahora es decente; es animar a pensar que esa forma de reinar no es propia del hijo Felipe y de su esposa, la reina periodista.

(fin)

Notas:

[1] Foto destacada: Los reyes junto al príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salman, durante un encuentro mantenido en Madrid en abril de 2018. EFE.

Hace más de un año, al inicio del confinamiento, un grupo de artistas plásticos y visuales lanzó un Manifiesto en defensa de lo Público como iniciativa que expresaba su apoyo a la Sanidad Pública y en defensa de los servicios públicos.

Durante este tiempo, uniéndose a Salva lo Público, un buen número de artistas han enviado obras creadas expresamente por ellos para ser difundidas como muestra de su compromiso con la iniciativa del Manifiesto.

Con ocasión de la presente campaña electoral madrileña la invitación de un artista a la creación de mensajes que apoyaran la defensa de los servicios públicos y de los valores democráticos como derecho irrenunciable ha sido acogida por SalvaLoPúblico difundiendo a través de nuestra web y redes sociales las colaboraciones enviadas por los artistas.

Espacio Público ofreció sus páginas para difundir las creaciones artísticas y solidarias, contribuyendo a difundir y extender durante  varias semanas esta iniciativa. Hoy volvemos a acogerles para contribuir a un mayor conocimiento de estas obras, que defienden la democracia y del bienestar social. Porque en lugar del odio, el fascismo y la violencia, nuestras armas son la democracia, las urnas, la convivencia y la solidaridad.

Gaspar García
J. L. Santalla
Seanmackaoui
Alberto Pina. “Madrid, no te rindas”
Marián Alzola. “Democracia o fascismo”
Mariana Laín
Mónica Alberola. “Estas son nuestras armas”

CAPÍTULO I

Opacidad, censura, negocios turbios y secretos inimaginables, así se sustentan las amistades del emérito Juan Carlos con los reyes y jeques saudíes. El maquiavélico príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, es ahora el interlocutor de Felipe VI.

La historia de la Casa de Saud se remonta al siglo XVIII, cuando la península arábiga, tierra de palmerales y oasis, estaba habitada por pueblos nómadas dedicados a la ganadería y al comercio.. Eran tiempos de grandes caravanas, también de asaltos y guerras entre tribus nómadas. Fue entonces cuando el patriarca Mohammed acogió en su seno a quien iba a definir el futuro de Oriente Medio, Muhammad Ibn Abdul Wahad, el clérigo que acabaría con el rostro inocente del Islam, al idear y expandir la corriente musulmana más radical, el wahabismo. Un acuerdo matrimonial entre hija e hijo de ambos selló un plan tan ambicioso en lo político, en lo militar, en lo económico y en lo religioso, que pervive hasta hoy.

Dos siglos después, y tras largas disputas entre beduinos, Abdulaziz ibn Saud fundó en 1932 el reino de Arabia Saudí. Era un reformador si se le compara con sus antepasados, pero no se despegó de la doctrina wahabista. Este hábil estratega, educado en Kuwait y rodeado de consejeros británicos, había aprovechado la caída del Imperio Otomano y la Primera Guerra Mundial para tomar poder y afianzar territorio. No confiaba en los británicos, pero acertó al considerar que lo mejor era ser socios y amigos, según explica el arabista y periodista Javier Martín en su libro La casa de Saud (Catarata, 2013). Y de esta manera, gracias al boom petrolero de los años años setenta, el reino wahabí se convirtió en dueño y señor, levantando en el tórrido desierto el imperio del ‘petrodólar’ y pasando, de la noche a la mañana, a ser el mayor productor y exportador de oro negro en el mundo.

Estos detalles no son en vano, pues van a ayudar a entender lo que hoy es Arabia Saudí y, sobre todo, a conocer a quienes van a suceder en el trono al fundador del reino: desde el afamado rey Fahd al actual, Salmán bin Abdulaziz, sin dejar a un lado al heredero: el joven, temible y desalmado Mohamed bin Salmán. El Borbón emérito ha considerado a los dos primeros sus ‘hermanos”, mientras que Bin Salman es ahora el interlocutor de Felipe VI. Así es la herencia real.

Javier Martín recuerda que la Casa de Saud tiene unos 15.000 príncipes y princesas poseedores de grandes fortunas, una estirpe que se ha esmerado en mantener las tradiciones y sobre todo el silencio del pueblo: actualmente hay cientos de opositores y periodistas en prisiones donde la tortura y la muerte son el pan de cada día. El wahabismo ha hecho de Arabia Saudí uno de los países más ultraconservadores, más opresores con las mujeres y con los derechos humanos. Es, además, el régimen que expandió el islamismo radical por el mundo, que financió a Al Qaeda (Osama bin Laden era saudí) y que activó el odio no solo entre Oriente y Occidente, sino entre suníes y chiíes, de ahí buena parte de las disputas con Irán.

Pero el boom del petróleo, las intrigas, la Guerra Fría y el egoísmo occidental han favorecido que el régimen de Riad sea amigo y socio preferente de las grandes potencias —y no tan grandes (como España)—, a cambio de favores. Y Juan Carlos lo supo hacer hasta el punto de que es una de las pocas figuras internacionales que ha tenido el número de teléfono privado de los últimos reyes saudíes. No sólo han guardado grandes secretos entre monarcas, de Estado y privados, sino que se han ayudado hasta límites insospechados, incluso traspasando la legalidad.

La hermandad del emérito con la Casa de Saud venía de la época en la que el Borbón aún no era rey, todo comenzó durante la dictadura de Francisco Franco. De aquella época se sabe, según el relato de Rebeca Quintans en su libro Juan Carlos I: la biografía sin silencios (Akal, 2016), que durante la crisis energética de 1973 el dictador recurrió al entonces príncipe heredero (designado como tal por el propio Franco) para que solicitara a sus amigos saudíes suministro de petróleo. La respuesta no se hizo esperar y España tuvo el crudo que necesitaba bajo el pago de una comisión al Borbón. Pagos, a los que se sumaron créditos a interés cero, que se mantuvieron cuando llegó la democracia. La fortuna del rey de España debió de crecer por millones, sin contar los obsequios, como cacerías africanas, estancias en lujosos palacios y otros agasajos onerosos.

Y es que el emérito sabía engatusar a monarcas sátrapas para intercambiar favores, amistades y dádivas. Al Sha de Persia también le pidió diez millones de dólares, en este caso para financiar la UCD de Adolfo Suárez bajo el pretexto de evitar la llegada al Gobierno del socialista Felipe González y, en teoría, asegurar la democracia. Así se plasma en una carta enviada en 1979 al tirano persa y publicada por Nueva Tribuna. Pero lo que verdaderamente le preocupaba a Juan Carlos era que las primeras elecciones municipales que se iban a celebrar en la incipiente democracia española, ese mismo año, terminaran como las de 1931, que sepultaron la dictadura de Primo de Rivera que había apoyado su abuelo, el rey Alfonso XIII, y que dieron paso a la II República.

El frenesí marbellí

Pero volvamos a cómo se fraguó la hermandad entre el Borbón y los saudíes. Todo se resume en un lugar: Marbella. Y en un hombre: Adnan Khashoggi, nacido en La Meca e hijo de un médico de la Casa de Saud. Este traficante de armas y uno de los hombres más ricos del mundo se convirtió en un referente de la extravagante jet set marbellí durante los años ochenta y, por supuesto, en un amigo cercano del emérito.

Con el auge de la Costa del Sol, el rey Fadh, animado por Adnan Khashoggi, cambió en 1982 su residencia de verano y la trasladó desde Montecarlo a Marbella. Allí se levantó la famosa ‘Milla de Oro’, donde los jeques construyeron mansiones que dejan sin aliento, entre ellas, una réplica exacta en mármol de la Casa Blanca, a la que acudía cada verano el entonces rey Juan Carlos para disfrutar de días de amor y rosas junto a su ‘hermano’ Fahd. Mientras tanto, los medios de comunicación callaban los excesos y el pueblo se alimentaba con las frivolidades de las revistas del corazón, que presentaban esos hechos como un cuento de ‘las mil y una noches’. La sociedad española se adentraba en la democracia, empezaba a gozar de libertades y veía en estos personajes puro entretenimiento.

Este silencio no era casual, tenía sentido al calor del Decreto Ley del 1 de abril de 1977 sobre libertad de expresión, que contemplaba el secuestro administrativo de publicaciones y consideraba delito aquellos actos “que constituyan demérito o menoscabo de la Institución Monárquica o de las personas de la Familia Real”. Este decreto, junto a la imagen de “campechano” que se forjó el emérito y un cierre de filas de los medios de comunicación en defensa de la institución monárquica, sirvió para acallar a la prensa hasta límites insospechados. España se presentaba al mundo como una democracia recién nacida, pero prohibía hablar de lo fundamental: las fechorías, intimidades, negocios y amistades del jefe del Estado.

Un ejemplo del tipo de amigos de Juan Carlos está en los escándalos protagonizados por Khashoggi: desde su participación en el Irangate (venta ilegal de armas a Irán en su guerra contra Irak para financiar a la ‘contra’ nicaragüense) hasta su paso por una cárcel de Estados Unidos tras ayudar al dictador filipino Ferdinand Marcos y su esposa, Imelda, a esconder 100 millones de dólares cuando se marcharon a Hawai con una inmensa fortuna robada. Esa temporada en prisión le hizo perder glamour entre la beautiful people, pero no le alejó de los negocios ni de las conexiones con la alta alcurnia mundial. Murió en un hospital de Londres en 2017 a los 81 años de edad.

En busca de una fortuna sin fin

Y fueron pasando los años, las idas y venidas a Marbella, también a Mallorca, los viajes a Riad, las cacerías, el jolgorio y los gastos millonarios. Dicen que el rey Fahd sólo tuvo dos amigos verdaderos fuera de su país con línea directa: Juan Carlos de Borbón y George Bush. Fueron años en los que florecieron los negocios entre España y Arabia Saudí, siempre con comisiones e intercambio de favores. Esa relación de los saudíes con Marbella se alargó más allá de 2005, fecha en la que murió el rey Fadh y le sucedió Abdalá en el trono. Con el nuevo monarca saudí y su entonces heredero Salmán (hoy rey), el emérito cerró uno de los acuerdos más jugosos y también más polémicos: la concesión a un consorcio de empresas españolas para la construcción del tren de alta velocidad entre la Meca y Medina (450 kilómetros por 6.700 millones de euros), el mayor proyecto ferroviario de España en el exterior, según el Ministerio de Fomento.

A la inauguración, que llegó tras varios años de tensiones entre el consorcio y los saudíes, no asistió ningún alto cargo del Gobierno español, ni siquiera el propio emérito. La razón es que en esa fecha, junio de 2020, Juan Carlos ya estaba en la mira por los millones de euros que supuestamente se había embolsado, y así lo contó Público. El caso llegó a la fiscalía de Ginebra y al Tribunal Supremo de España por delitos de fraude fiscal y blanqueo, al confirmarse que el emérito recibió en 2008 una transferencia desde el Ministerio de Finanzas saudí de 100 millones de euros, de los cuales una parte entregó después a su entonces amante, Corinna Larsen. Un dinero que no declaró, ni se investigó; un dinero que involucró a su hijo, ahora Felipe VI, pues figuraba como segundo beneficiario de la fundación panameña Lucum, constituida para controlar la cuenta del banco suizo Mirabaud a la que fue a parar la millonaria comisión, tal y como reveló el periódico británico The Telegraph a unos españoles ciegos. [En la banca privada panameña, «foundation» es una figura mercantil para un tipo de empresa patrimonial].

Cuando saltó el escándalo, Felipe VI ya era Felipe VI, es decir, su padre había abdicado del trono seis años antes, en 2014, y optó por escenificar una renuncia a esa herencia y retirar la asignación oficial al emérito, una decisión aplaudida por quienes a toda costa solo desean la supervivencia de la monarquía. Pero ese acto tiene distintas lecturas teniendo en cuenta, por un lado, que renunció a esa herencia sólo cuando el escándalo se había hecho público, pese a que sabía anteriormente que era beneficiario; y, por otro, que no se puede renunciar a una herencia mientras el finado está vivo.

Entretanto, resurge un personaje clave, Corinna Larsen, la examante de Juan Carlos I, y quien se coloca en el epicentro del embrollo como receptora de parte del dinero saudí, también porque fue emisaria de Juan Carlos a la nación arábiga para hablar de negocios en su nombre y, para colmo, mantuvo controvertidas conversaciones (por supuesto grabadas) con el excomisario Villarejo, el rey de las cloacas del Estado.

Volvamos al pasado para entender los antecedentes. En 2007, Corinna viajó a Riad como “representante del rey de España”, tal y como informó en aquel momento la agencia oficial de noticias SPA en una nota publicada por el diario Al Riad, dirigido por Turki al Sudairi, primo del monarca saudí. Conocer estos parentescos ayuda a sacar la conclusión de que los medios oficiales de ese país sabían perfectamente cómo debían presentar a la amante del rey y cómo vender la noticia. No fue un error, ni calificar a Corinna como “representante del rey”, ni difundir la foto de la discordia.

La amante celebró una reunión con el príncipe Al-Waleed bin Talal bin Abdulaziz Al Saud, otro de los hombres más ricos del mundo y presidente de Kingdom Holding Company, a la que también asistió el embajador de España, Manuel Alabart. Ante el alboroto causado, Juan Carlos pidió que tanto la información como la imagen se retiraran de los medios saudíes, y el príncipe árabe le pidió a cambio que intercediera a su favor ante la justicia española por una denuncia contra él por violación, de la que hablaremos en el II capítulo de esta historia.

En aquella cita palaciega, siempre según el comunicado oficial, Corinna transmitió a su anfitrión saludos del rey de España, hablaron sobre las relaciones y la amistad entre los dos reinos, discutieron —como si de una embajadora de carrera se tratase— sobre la situación en Oriente Medio y del papel de Arabia Saudí en la región; y lo más importante: avanzaron en la implementación del Fondo de Infraestructura saudí-español, patrocinado por el emérito y Corinna para maquillar negocios. Un año antes, Corinna había acompañado a Juan Carlos a una visita oficial a Riad, donde había sido presentada como “asesora de asuntos estratégicos”.

El tercero que aparece en la foto es el embajador Manuel Alabart, quien tras una larga carrera diplomática y haber representado a España en países como Guinea Ecuatorial, Argentina o México, además de Arabia Saudí, terminó como vicepresidente de Técnicas Reunidas Internacional, una de las catorce empresas que formaron el famoso y desastroso Fondo de Infraestructura saudí-español, liquidado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2009.

“Ha habido consenso para que hagamos las cosas con firmeza pero con elegancia para que quede bien Su Majestad” o “Los gestores solo se dedican a cobrar, pero ni hay proyectos ni hay transparencia”. Estas son algunas de las frases que puso por escrito en un correo electrónico el director de Negocio de CajaMadrid, Matias Amat Roca, al informar a su jefe, el presidente de la entidad en esa época, Miguel Blesa, sobre la disolución del fondo.

Pese a todo, incluso al hecho de que Técnicas Reunidas perdió millones por los chanchullos del fondo saudí-español, Alabart ha seguido defendiendo los intereses de la Casa de Saud; un ejemplo es cómo se ha erigido en el defensor y presentador en España del plan conocido como Visión 2030, ideado por el príncipe heredero, ministro de Defensa e interlocutor de Felipe VI, Mohamed bin Salmán, con el que busca limpiar la imagen del reino arábigo mediante un supuesto proceso de modernización en uno de los países más retrógrados del mundo.

La conexión Zanganeh

Corinna Larsen es una de las dos mujeres que más cerca han estado de Juan Carlos en sus negocios sucios; la otra es la iraní Shahpari Zanganeh, tercera esposa del traficante de armas Adnan Khashoggi, personaje clave en los vínculos del emérito con los saudíes y con una gran habilidad para hacer negocios e influir en el poder. Corinna a su lado es un manso cordero.

En su libro Final de partida (La Esfera de la Libros, 2015)la periodista Ana Romero asegura que en la visita oficial de los reyes de España a Arabia Saudí en 2006, Corinna Larsen y Shahpari Zanganeh formaban parte de la delegación. En aquel viaje, en el que también estaba una callada reina Sofía, se gestó el Fondo de Infraestructuras saudí-español, que se terminó creando en 2007 y disolviendo dos años después. Para ese entonces, Juan Carlos había dejado claro a sus ‘hermanos’ saudíes que ambas mujeres eran de su confianza. Zanganeh ha sido intermediaria en distintos negocios entre saudíes y españoles, y una de las grandes comisionistas del AVE a la Meca.

El AVE se adjudicó al consorcio de empresas españolas en 2011 después de varios años de gestiones y pagos de comisiones a unos y a otras. En 2006, Zanganeh se entrevistó con el entonces ministro de Defensa saudí, el príncipe Bin Abdul Aziz, a quien entregó una carta firmada por el emérito, y a partir de entonces se abrió una interlocución clave para cerrar los acuerdos. En 2008, Juan Carlos recibió los famosos 100 millones del rey Abdulá a cambio de acoger en Madrid una conferencia interreligiosa en la que, una vez más, se buscó impulsar una imagen positiva del régimen arábigo. Y a inicios de 2011 Zaganeh firmó el contrato de consultoría con las empresas, entre ellas OHL, Indra, Talgo y Cobra.

Su misión era realizar el análisis de riesgos, de subcontratistas proveedores y de consultores, pero la realidad es que los integrantes del consorcio necesitaban asegurarse una interlocución con las autoridades de Riad, y nadie mejor que la amiga del entonces rey para ello. La cuantía pactada en un principio fue la escandalosa cifra del 2% de la obra, pero meses después se modificó el contrato para pasar a un monto cerrado de 95,78 millones de euros, según El Confidencial.

Cuando en 2018 sale a la luz el escándalo, a raíz de las filtraciones de unos audios en los que Corinna cuenta a Villarejo que el consorcio había recurrido a Zanganeh para amañar la licitación y que el emérito había cobrado parte de esa comisión, las dignas empresas dejan de pagar a Zaganeh. Hasta esa fecha —según El Confidencial—, la iraní había cobrado unos 11 millones de euros, muy por debajo de lo pactado; por eso hizo una solicitud de arbitraje ante la Corte Internacional de París para desde ese estrado defender lo que consideraba le correspondía: casi cien millones de euros.

Pero los acuerdos entre empresas y Zanganeh venían de atrás. Se sabe que al menos desde 2004 se ofrecía como project developer, el título que le gusta usar para definir su trabajo, a distintas compañías. Según reveló Públicola iraní trabajó en Iberdrola entre abril de 2004 y enero de 2005, su labor fue identificar oportunidades de negocio en la región MENA (acrónimo en inglés para Middle East and North Africa, es decir, Oriente Medio y Norte de África), y por ella cobró 18.000 euros. En 2007, la eléctrica española volvió a pedirle asesoría para una operación de exploración de gas en Egipto y Argelia; en este caso ganó 78.000 dólares. Ante tanto escándalo, Zanganeh emitió una nota en la que aseguró que nunca “ha tenido relación económica y financiera con don Juan Carlos I de España en relación con el proyecto del AVE”.

La Justicia dirá… (Continúa en el Capítulo II)

Notas:

[1] Foto destacada: Juan Carlos I junto al Rey Salman Bin Abdulaziz en una foto de archivo. EFE.

‘La violencia es una veta miserable que cubrimos con canciones’ es el largo título de un breve pero intenso ensayo de la poeta, narradora y pensadora Marifé Santiago Bolaños. El libro inauguró recientemente una colección de ensayo creativo en la editorial Huso denominada ‘Palabras hilanderas’, que ella misma dirige. Pero antes fue un poema surgido de la conmoción y de la necesidad de entender cómo algunos mitos fundacionales de nuestra Cultura pueden estar rodeados de sombras. Y todo en torno a un hecho concreto: la primera sentencia del llamado juicio de La Manada, que en primera instancia (abril de 2018) condenó a los acusados por abuso sexual y no por agresión sexual. Una vez más, la autora de novelas como ‘Un ángel muerto sobre la hierba’ o ‘El tiempo de las lluvias’; de poemarios como ‘Nos mira a piedad desde las alambradas’ o ‘Celebración de la espera’ y de numerosos ensayos sobre las relaciones entre filosofía y creatividad, nos invita a reflexionar, desde un hecho puntual y de actualidad, sobre temas fundamentales, como civilización, barbarie y democracia.

–Fue una sentencia judicial que nos conmocionó porque nos sentimos huérfanas y desprotegidas, afirma la autora. Parecía que todo daba igual, nos sentimos vulnerables desde el punto de vista democrático, parecía que todo nuestro sistema democrático estaba asentado en unos cimientos muy endebles y que todo podía venirse abajo con facilidad. Entonces escribí este poema en el que me preguntaba qué imaginario colectivo podía permitir acontecimientos de este calibre.

–Y eso le llevó a La Ilíada.

–Sí, a ese texto fundacional de la cultura de Occidente que parece una exaltación de la guerra y que, sin embargo, para mí es un texto lleno de sombras. Quizá Homero quien quiera que fuese estaba tratando de decirnos otra cosa. Para mí hay varias escenas que me hacen reflexionar, pero sobre todo esa escena a la que conduce el texto y que enfrenta a Príamo, el padre de Héctor, y a Aquiles, el vencedor. Príamo tiene que humillarse para pedirle al que ha dado muerte a su hijo que le permita recuperar su cadáver, porque la muerte no es suficiente, porque el vencedor necesita la humillación del vencido.

Y, sin embargo, cuando nada parece conducir a ese final, Príamo y Aquiles se abrazan y lloran. Y entonces Casandra, Andrómaca, las mujeres de La Ilíada que clamaban contra la guerra podían tener razón. Y por qué no pensar que el texto fundacional de Occidente no exalta la guerra, sino que es una llamada al pacto, a la piedad y el perdón, parafraseando al presidente de la República Manuel Azaña cuando clamaba por el fin de la guerra.  Así, la violencia es una veta miserable que cubrimos con himnos de todo tipo pero que nunca podrán justificarla.

 Marifé Santiago (Fotografía de Ana Lavesa de Santiago)

–“Si hacemos el ejercicio desprejuiciado de que sean las mujeres las que relaten”, dice en la presentación del libro, muchos estereotipos y lecturas se vienen abajo. Se está dando en muchos estudios de la Historia y de la Historia de la Cultura un cambio de lectura en la medida en que las mujeres están tomando la palabra.

–Es lo que yo llamo la caída del velo, la caída del telón. A veces aceptamos sin pensar relatos asumidos en cualquier tema que no cuestionamos. Pero un día te das cuenta de que no te encuentras cómoda en ese relato porque te han dicho cómo tienen que ser las relaciones entre hombres y mujeres, como si los valores entre los seres humanos fueran una fórmula matemática. Incluso puedes estar cómoda hasta que un día, como digo, cae el telón. Yo he contado muchas veces cómo fue en mi caso.

Yo era una joven profesora de filosofía que creía tener todo muy claro, que, por supuesto no aceptaba el papel que a las mujeres se les había asignado a lo largo de la historia, y que yo no estaba siguiendo los estereotipos. Pero un día una alumna, en el contexto de amistad y confianza que había en la clase, me dijo: Marifé, ¿cómo es que hemos llegado a febrero y no nos has hablado de ninguna filósofa? ¿Es que no había mujeres pensadoras? Me quedé parada. Podía haber contestado siguiendo el canon, siguiendo lo que hasta ese momento no se había cuestionado. Pero fui consciente de que yo misma, que me creía de vuelta de todo, eso estaba repitiendo los mismos estereotipos, el mismo relato heredado. Y me propuse estudiar y trabajar para sacar a la luz todas esas pensadoras silenciadas.

–Una de las muchas reflexiones que condensa el libro es sobre el desgaste de las palabras “a las que la violencia deja heridas y hasta llega a asesinar”. ¿Estamos viviendo una época en que ciertas palabras como ‘libertad’, ‘democracia’, están desgastadas, manoseadas?

–Las gastamos porque las palabras tienen poder. Cuando salen de nuestra boca, de nuestra alma, y caen a tierra pueden fructificar o caer en un estercolero, dar en un espacio yermo. No puede haber nada liberador donde crece la desigualdad. Desgraciadamente las palabras se convierten en un disfraz que justifica acciones que ni son democráticas ni son liberadoras porque nace del odio y la desconfianza. El discurso de la violencia utiliza palabras que son el disfraz de algo que no significan. Y, como digo en el libro, “acariciar el alma de las palabras deja una delicada sensación de verdad en la punta de los dedos, como mirarle a los ojos a los relatos bíblicos”.

No puede haber nada liberador donde crece la desigualdad

–Una de las pensadoras que aparecen en el texto es María Zambrano, una mujer a la que ha estudiado con frecuencia y a la que vuelve una y otra vez. En este caso para recordar que ella nos avisa de que la democracia es ese orden social donde no sólo está permitido ser persona, sino que ser persona es una obligación.

–El concepto de persona es social y político. El concepto nos remite al término máscara-papel-rol. Y solo en democracia ese rol se ejerce en un espacio compartido en términos de igualdad. Si el concepto persona se desvirtúa entramos en la posverdad, en el final de la historia. La libertad tiene sentido en un contexto donde todos estamos capacitados para elegir.

–Otro de los pilares del libro es la educación, la educación frente a la barbarie, la educación para la igualdad y la democracia.

–Como ciudadana demócrata creo que la educación ha de ayudar a solventar las desigualdades inevitables que, en lo social y también en lo biográfico personal, arrastramos. Imagino siempre esa cultura, esa civilización en la que no hay niños ni niñas que tienen que dejar la escuela porque en casa necesitan su trabajo. Imagino ese espacio escolar donde los niños y las niñas aprenden que la libertad y la belleza existen y, además, les pertenecen. Y trabajo, desde que tenía 24 años de un modo profesional, en conseguir que esa cultura y esa civilización existan.

–Se antoja un largo camino.

–Es un camino larguísimo y lentísimo, casi cósmico en su temporalidad. Pero cuando se mira hacia atrás, encontramos el cambio sustancial, ético por tanto, que España ha logrado a este respecto. No tengo que remontarme al siglo XIX y traer a colación la Institución Libre de Enseñanza, aunque lo hago. Es suficiente con ver a mi madre o pensar en mi padre, que forman parte de esos miles, millones de niños y niñas esclavos que entregaron sin preguntas su infancia, su adolescencia y su juventud sin tener claro un para qué, puesto que las cosas eran de ese modo, en ciertos entornos, en la posguerra española. Ellos son la mayoría. Salieron adelante, incluso se formaron cuando tuvieron conciencia y posibilidad, porque tenían claro que solo la educación permite elegir, que la libertad es ese horizonte al que nunca llegamos, pero nos guía.

–La educación pública es fundamental en este aspecto, pero ¿se la apoya suficientemente?

–Es crucial que la educación pública sea encomiable, y que quienes nos ocupamos de ella seamos vistos como algo más que primeros auxilios. La educación en sus versiones concertada o privada son siempre opciones, y está muy bien que las haya para que se pueda elegir. Pero socialmente hablando, el apoyo a la educación pública significa estar partiendo de un principio, desde mi punto de vista, innegociable: la igualdad, en todos los ángulos, solo será tal cuando se expliciten espacios de justicia, de dignidad, donde no sean obstáculos las marcas de punto de partida, esa es su grandeza: en un aula no hay orígenes ni hay vetos ni hay clases sociales; hay presente y hay porvenir. La educación es cimientos y es, a la vez, cumbre. Y entre los cimientos y la cumbre está la cultura, que es algo parecido al aire, a la savia de la educación. Una educación “difusa”, que decían los Institucionalistas. De modo que teniendo cada una su obligación, podemos decir que dialogan constantemente porque la una enciende a la otra.

Notas:

*Marifé Santiago es escritora y profesora de Filosofía

Conversación con Luis García Jambrina

El pasado 14 de abril, en la Universidad de Salamanca, se presentó el libro “La doble muerte de Unamuno” (publicado por Capitán Swing). El rector de la Universidad Ricardo Rivero y la directora de la Casa-Museo Unamuno, Ana Chaguaceda, junto a Luis García Jambrina y Manuel Menchón, hablaron de las misteriosas circunstancias que rodearon la muerte del escritor.

Una indagación histórica que tiene su origen en la exitosa película/documental “Palabras para un fin del mundo” de Manuel Menchón, en la que se cuestiona la versión oficial de la muerte de Unamuno que durante décadas dio el régimen franquista, y en la que se sugiere la posibilidad de que fuera asesinado. Con Manuel Menchón tuvimos ocasión de conversar antes del estreno de su película, que además ha sido uno de los últimos grandes éxitos de taquilla (https://espacio-publico.com/entrevista-a-manuel-menchon-director-del-documental-palabras-para-un-fin-del-mundo).

Hoy lo hacemos con el escritor Luis García Jambrina, profesor de Literatura en la Universidad de Salamanca, doctor en Filología Hispánica y máster en Guion de Ficción para Televisión y Cine. Además de escritor de éxito (es autor entre otras obras de la serie “Los manuscritos” cuyo protagonista es Fernando de Rojas), García Jambrina conoce muy bien la figura y la obra de Unamuno, ya que ha sido miembro de la Comisión Asesora de la Casa-Museo de Unamuno y es director de la revista “Cuadernos de la Cátedra Miguel de Unamuno”.

EC. Antes de entrar en faena, la primera pregunta se refiere a la génesis de este libro. ¿Cómo surgió su encuentro con Manuel Menchón y la idea de divulgar en forma de libro las dudas sobre la muerte de Unamuno?

LGJ. Nos conocimos hace poco más de un año en Madrid, en una mesa redonda sobre Unamuno y el incidente del 12 de octubre en el paraninfo. Por entonces él estaba preparando el documental “Palabras para un fin del mundo” y yo me interesé por su investigación. Como muchas de las cosas que Menchón había ido encontrando iban a quedarse en el tintero, pues no tenían cabida en la película, comenzó a plantearse la idea de hacer un libro con el fin de profundizar en esos materiales y ampliar un poco la investigación y ahí es donde entré yo.

Hace unos quince años yo había publicado en un libro un cuento sobre la muerte de Unamuno. Ese cuento luego se ha traducido y ha aparecido en alguna antología. En él parto de los recuerdos de una mujer que era casi una niña cuando murió Unamuno, del que era vecina. Y luego me quedé con las ganas de seguir indagando en ese asunto, que siempre me ha interesado. La idea es que el libro vaya más allá de lo expuesto en el documental, con un tono más reflexivo y una mayor argumentación. Es un libro escrito con rigor y documentación, pero también con pasión.

EC. Ustedes definen este libro como un “cruce de crónica y reflexión”.  Y dicen que lo que pretenden es crear un “contrarrelato”. Su objetivo  es desmontar y desenmascarar la versión oficial de la muerte de Unamuno, aunque tampoco pretenden ofrecer la verdad. ¿Cree que este suceso, como tanto otros de la historia, permanecerá en la oscuridad del misterio y que nunca se podrá saber la verdad completa?

LGJ. Es probable que nunca se pueda llegar hasta el final, como ha ocurrido con tantos casos. Pero al menos hemos intentado ir más allá de lo que hasta la fecha se había llegado en cuanto a la investigación de ese enigma y de todas las circunstancias que rodearon la muerte de Unamuno. Por otra parte, nuestro libro no pretende ser un punto de llegada, sino un punto de partida para posteriores investigaciones que ahonden más en el asunto, tal vez desde otras perspectivas.

EC. La figura de Unamuno es controvertida, ambigua. Defensor de la República al principio, pasó después a ser apoyado y utilizado contra la República por los sublevados encabezados por Franco. ¿Cree que el escritor fue consciente de esta utilización de su imagen?

LGJ. No era la primera vez que intentaban utilizar propagandísticamente a Unamuno. Hay que tener en cuenta que estamos hablando del escritor e intelectual más importante de su tiempo y del más conocido y respetado fuera de España, un autor que siempre ha levantado pasiones. De modo que son muchos los que han pretendido que apoyara sus causas o que se han declarado discípulos suyos, sin serlo verdaderamente. Pero él nunca se dejó clasificar ni etiquetar. Era muy escurridizo. A veces se dejaba querer. Pero enseguida ponía las cosas en su sitio. Él siempre fue un solitario, libre e independiente. Los falangistas tenían un empeño especial en que él los apadrinara. Pero Unamuno no estaba ni con los “hunos” ni menos aún con los “hotros”, como él escribía.

EC. En el libro se habla de que la muerte de Unamuno de alguna manera era presentida por él, que temía por su vida. ¿De qué o de quién tenía miedo?

LGJ. Está claro que de los sublevados. Había precedentes inmediatos de cómo habían acabado algunos amigos y conocidos suyos, tanto en Salamanca como en otros sitios. Sabía, por ejemplo, lo que le había pasado a Lorca, una muerte que él lamentó mucho. Así que se esperaba que cualquier día los sublevados lo fusilarán a él. Si no lo hicieron fue porque no les convenía desde el punto de vista propagandístico; ya estaban un poco escarmentados con el caso de Lorca. Esto hizo que Unamuno se convirtiera en un problema, en una bomba de relojería que en cualquier momento podía estallar. De ahí que Unamuno estuviera convencido de que lo iban a asesinar en su propia casa. Eso lo vemos en varias cartas y escritos de los días y semanas previos a su muerte. Son comentarios estremecedores.

EC. El falangista Bartolomé Aragón fue la última persona que vio con vida a Unamuno. Fascista declarado y convencido, visitó al escritor en su casa la tarde del 31 de diciembre de 1936 y estaba con él cuando falleció. Háblenos de su contribución al relato de lo que ustedes llaman la versión oficial.

LGJ. La versión oficial se construye a partir de las declaraciones realizadas por Bartolomé Aragón desde la tarde misma en la que Unamuno falleció. Este relato se fue completando luego con nuevas declaraciones, aquí y allá, en las que añade algunos detalles que aumentan el dramatismo del momento o de las horas posteriores. Asimismo, se observan algunas lagunas, incoherencias y contradicciones. A esta versión oficial contribuyeron también algunos escritores y periodistas del entorno de la oficia de Prensa y Propaganda de los sublevados, dirigida en ese momento por Millán Astray. Este falso relato a fuerza de repetirlo se convirtió con el tiempo en una verdad que luego nadie ha intentado desmontar. Se trata, pues, de una gran operación propagandística, casi de manual. Nuestro libro pretende ser una especie de contrarrelato que desmonte y desenmascare esa versión oficial.

EC. Bartolomé Aragón fue impulsor de un “Auto de fe” en Huelva consistente en la quema de libros, práctica que lamentablemente se realizó en más puntos de España por parte de las fuerzas sublevadas y de los seguidores de Franco. Por el contrario, Unamuno es sabido, era amante de los libros y de la cultura. ¿Podían llevarse bien Aragón y Unamuno con prácticas e ideas tan antagónicas?

LGJ. El auto de fe tuvo lugar en Huelva el 29 de octubre de 1936. Se trata de una prueba más de que la relación entre ellos no podía ser de amistad ni de afinidad intelectual ni de maestro y discípulo, y dibuja con claridad el perfil de Bartolomé Aragón, totalmente contrario al de Unamuno. Lo más grave es que Aragón justificaba la quema de libros amparándose en el Quijote, concretamente en el célebre pasaje del Quijote en el que el cura y el barbero prenden fuego a una buena parte de la biblioteca del ingenioso hidalgo, lo que debió de escandalizar a don Miguel si es que llegó a enterarse de ello. Este episodio del auto de fe muestra muy bien la actitud de los sublevados hacia la literatura, el pensamiento y la cultura en general, por eso le hemos dedicado un capítulo en el libro, con abundantes testimonios.

EC. Es conocido el incidente que se produjo el 12 de octubre de 1936 en el Paraninfo de la Ciudad Universitaria de Salamanca, pero ¿cómo fue la relación del escritor y el fundador de la Legión española?

LGJ. Hay que decir que, para Unamuno, Millán Astray representaba por diversas razones todo lo que él más despreciaba, y, por lo general, no se molestaba en ocultarlo. Y algo muy parecido cabe decir de don Miguel con respecto al fundador de la Legión, lo que había dado lugar a ciertas rencillas y desavenencias. De ahí que estuvieran condenados a enfrentarse, ya fuera por una cosa o por otra, en Salamanca en esos últimos meses de 1936. Ya algunos años antes del incidente del paraninfo, en el Ateneo de Madrid, Unamuno había llamado a los legionarios nada menos que «cortacabezas y hampones» y otras cosas más y eso era algo que el fundador de la Legión no había olvidado. Tampoco el 12 de octubre era la primera vez que Millán Astray arremetía públicamente contra los que él consideraba malos intelectuales o intelectuales traidores. Sus vidas pudieron haberse cruzado también en París en 1924.

Hay que decir que, para Unamuno, Millán Astray representaba por diversas razones todo lo que él más despreciaba, y, por lo general, no se molestaba en ocultarlo.

EC. Uno de los aspectos más controvertidos de la versión oficial de la muerte de Unamuno es el dictamen médico. Varias décadas después ustedes destacan las contradicciones y errores de este dictamen. ¿Nos puede hablar de las investigaciones que les han llevado a dudar de este informe médico oficial?

LGJ. En relación con las causas de la muerte de Unamuno hemos contado con el asesoramiento de Francisco Etxeberria Gabilondo, médico especialista en Medicina Legal y Forense, uno de los más prestigiosos y reconocidos de España, que tuvo la amabilidad y la generosidad de contestar por escrito a las preguntas que le formulamos sobre el caso en un cuestionario. Según figura en el acta de defunción de Unamuno, la causa inmediata de la muerte fue una hemorragia bulbar. Pero esto solo podía haberse dictaminado con certeza si Unamuno hubiera estado vivo cuando llegó el médico y lo examinó. Sin embargo, todas las declaraciones de testigos dan a entender que para entonces ya había fallecido. En ese caso, tal tipo de hemorragia solo podía haberse observado por medio de una autopsia. Pero esta no se llevó a cabo. Con lo que llegamos a un callejón sin salida. 

EC. Por último, ustedes hablan de que la muerte de Unamuno fue doble, primero su muerte física y después la utilización de su imagen, la apropiación de su persona por parte de un régimen con el que no comulgó. ¿Cree que es posible que se le haga justicia?

LGJ. Al margen de como muriera, lo más grave en el caso de Unamuno es lo que en el libro llamamos la muerte simbólica, que consiste en el secuestro, en primer lugar, de su cadáver y luego de su memoria, de su legado y de su figura y en el hecho de que los falangistas lo enterraran como un fascista, como uno de los suyos. Como consecuencia de todo ello, don Miguel quedó al final en una especie de purgatorio, considerado como un traidor por unos y por otros, lo que no quitaba para que los sublevados se sirvieran propagandísticamente de él en cuanto se les presentaba ocasión o escarnecieran su figura dándole, por ejemplo, su nombre a un campo de concentración de Madrid. La mejor justicia que se le puede hacer a Unamuno es la recuperación total de su memoria y el esclarecimiento de la verdad, sea la que sea. Como a él le gustaba decir: “primero la verdad que la paz”.

Notas:

*Crédito de la imagen: CRISTINA CANDEL.

moderado por:

  • Paula Pof

    Periodista

  • Irene Bassanezi Tosi

    Doctoranda en Estudios Avanzados en Derechos Humanos en UC3M

Antifeminismo y extrema derecha

  • María Eugenia Rodríguez Palop

    Eurodiputada de Unidas Podemos. Titular de filosofía del Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid.

Parte I

La extrema derecha se ha presentado como una resistencia de fácil acceso, sencilla pero robusta, contra los desmanes de las oligarquías políticas y las élites económicas. Es uno de los frutos de las contradicciones del neoliberalismo globalizador de estas décadas y de la connivencia de partidos conservadores, socialdemócratas y socioliberales con la mundialización financiera y el capital especulativo. Su programa es hoy de sobra conocido: repliegue nacional, orden y seguridad, reacción punitiva, militarismo, xenofobia, aporofobia, homofobia, misoginia… Una revolución conformista que no solo obedece a factores ideológicos, sino que también tiene una raíz vivencial y un anclaje empírico evidente: la experiencia de desarraigo, la desintegración social y la violencia institucionalizada que han sufrido las mayorías sociales, especialmente, en estos años, combinada con una situación real de escasez de recursos y su concentración en pocas manos. La extrema derecha ha sabido vehicular la rabia y el resentimiento de quienes se han considerados perdedores, y también el miedo de quienes tenían algo que perder.

Con todo, lo que resulta más atractivo en su itinerario no es la movilización de esas emociones negativas sino la restauración, en toda regla, de un cierto imaginario de lo común y la confrontación, sin paliativos, con todo lo que puede fragmentarlo. Y es en este itinerario en que el feminismo se presenta como una fuente de fracturas y desestabilización porque, entre otras cosas, el feminismo divide y pervierte la célula indisoluble que representa la familia heteronormativa. En este punto, el antifeminismo de la extrema derecha se apoya en un pensamiento conservador y reaccionario que deriva, en buena parte, de su alianza con las iglesias. De hecho, su discurso político y su articulación jurídica funcionan como el brazo armado de una moral puritana. La complicidad de Bolsonaro con los pentecostales en Brasil es paradigmática en este sentido, como lo es la del partido Ley y Justicia (Pis) o la de Vox con la Iglesia católica.

Buey, Bala y Biblia, o sea, agronegocio, militarismo y Pentecostales, ha sido la base del bolsonarismo. La Iglesia Universal del Reino de Dios ha jugado un papel primordial en el (des)gobierno de Bolsonaro. Una Iglesia-Empresa que dispone de 70 emisoras de TV, 50 radios, un banco, varios diarios y 3500 templos en zonas ricas de Brasil[1], y cuyo fundador, el obispo Macedo, llegó a denostar a la Universidad por ofrecer una educación idéntica para la mujer y el varón. En España, Vox ha liderado la lucha contra la educación sexo-afectiva de la mano del Opus Dei. La apuesta por la educación religiosa y la criminalización de la diversidad sexual o la llamada “ideología de género” se orienta, entre otras cosas, a lograr la sumisión y la claudicación de las mujeres, su expulsión del mercado laboral y su vuelta al hogar familiar. La “ideología de género” es una “ideología negativa” porque, como dice Segato, desobedece el mandato de la masculinidad. “El desmonte del mandato de masculinidad amenaza el mundo de los dueños, coloca el dedo en la llaga en el lugar de reproducción del mundo de la dueñidad, del señorío […]”[2]. En cualquiera de sus versiones, la extrema derecha apela a una amalgama de políticas natalistas que se conectan con presupuestos excluyentes y nacionalistas.

Esa amalgama explica, por ejemplo, la posición que se mantiene frente a las violencias machistas. La violencia contra las mujeres no existe, no tiene género o no tiene causas estructurales, las denuncias son falsas, las entidades de atención son chiringuitos que no aportan nada a las verdaderas víctimas y los hijos e hijas son víctimas de madres manipuladoras, y cuando se denuncia, se hace solo para criminalizar a foráneos, especialmente los musulmanes, que han entrado en el país gracias a la excesiva laxitud de la legislación migratoria. Se ha llegado a afirmar que la violencia tiene su origen en “los flujos migratorios incontrolados” y que son los extranjeros los que cometen la mayor parte de los feminicidios y las violaciones. De hecho, cuando la extrema derecha señala las dificultades para conciliar la maternidad con la vida profesional, solo lo hace para defender a las mujeres nacionales, a las que se utiliza para paliar el déficit demográfico, evitar la reposición a base de población migrante y asegurar el mantenimiento de los valores cristianos.

Lo cierto es que negar continuamente la existencia de violencias machistas tiene consecuencias letales para millones de mujeres. En la Unión Europea, por ejemplo, hay siete países que no han ratificado todavía el Convenio de Estambul (Bulgaria, República Checa, Hungría, Letonia, Lituania, Eslovaquia y Reino Unido) y la Unión Europea tampoco lo ha hecho todavía. Hace poco el Parlamento Europeo aprobó una Resolución en la que se afirmaba que “asistimos a una ofensiva visible y organizada a escala mundial y europea contra la igualdad de género y los derechos de las mujeres”. La Resolución condenaba categóricamente “las tentativas de algunos Estados miembros de retirar medidas ya adoptadas en aplicación del Convenio de Estambul para la lucha contra la violencia contra las mujeres” así como “los ataques y las campañas contra el Convenio [de Estambul] por su malinterpretación intencionada y la presentación sesgada de sus contenidos a la población”[3]. Toda esa resistencia tiene su origen, fundamentalmente, en el rígido bloqueo que ha generado el lobby anti-elección, liderado por el eje Polonia-Hungría y su política natalista.

El caso polaco es especialmente preocupante. Desde la caída del muro de Berlín, el país ha ido restringiendo el derecho al aborto hasta prohibirlo casi totalmente. Ahora mismo solo es posible interrumpir el embarazo en casos de violación, incesto o riesgo severo para la vida de la madre. En octubre, el Tribunal Constitucional, controlado por jueces nombrados por el Gobierno, declaró inconstitucional el tercer supuesto que recogía la ley de 1993: la malformación o enfermedad irreversible del feto. La cuestión es que en 2019 se practicaron unos 1.100 abortos legales en Polonia y el 97% de los casos fueron por este motivo. En realidad, se estima que cada año 200.000 mujeres polacas se ven obligadas a usar píldoras abortivas y otras técnicas sin supervisión médica. Unas 30.000 viajan al extranjero para ejercer un derecho que su país les niega.

Desde la llegada del partido Ley y Justicia (PiS) al Gobierno en 2015, la Iglesia católica y la organización ultraconservadora Ordo Iuris han impulsado una radical vuelta al pasado. En 2016, las mujeres polacas salieron masivamente a la calle vestidas de negro y lograron frenar una propuesta de ley promovida por el Gobierno para prohibir el aborto e imponer penas de cárcel a quienes lo practicasen. Ganaron aquella batalla, pero no la guerra contra sus derechos sexuales y reproductivos. El PiS trasladó la contienda al Tribunal Constitucional, cuya sentencia “es un nuevo ataque al Estado de Derecho y a los derechos fundamentales”, según reconoció el mismísimo Parlamento Europeo.

Como dijo Margaret Atwood en El cuento de la criada, “no se puede confiar en la frase: ‘Esto aquí no puede pasar’. En determinadas circunstancias, puede pasar cualquier cosa en cualquier lugar”. Siempre es posible retroceder[4].

La violencia de género que señala a la pareja o la expareja como posible agresora, los derechos sexuales y reproductivos, en concreto, el derecho al aborto, o el matrimonio homosexual, forman una tríada demoledora para la familia heteronormativa. La demonización del feminismo cae, pues, por su propio peso.

Parte II

Podría decirse que la visión que la extrema derecha tiene del feminismo se identifica casi exclusivamente con el feminismo “liberal”, la versión más clásica y extendida del feminismo, dado que la liberación de la mujer de los roles convencionales de madre y esposa se considera, en sí misma, fragmentadora y divisoria. La emancipación de la mujer se identifica aquí con su mercantilización y el feminismo con una posición “empresarial”, autoemprendedora, que lanza a la mujer al espacio público-mercado y la desafecta del espacio privado-núcleo familiar.

De manera que el feminismo es la no-familia, un proceso que estimula la des-vinculación de las esencias familiares (o patrias), la masculinización de las mujeres, la usurpación por parte de ellas de los roles tradicionalmente adjudicados a ellos, el fin de los estereotipos de “género”. Así que la del “género” es una “ideología” que oculta y tergiversa la verdad, lo que realmente somos. Lo que somos biológica y socialmente. Altera, por tanto, la “naturaleza” del ser mujer. Un “ser” que pasa por la identificación acrítica entre el ser anatómico, social y jurídico, por ese orden. No se trata de lo que una quiera o necesite ser, sino de lo que una es y debe ser, considerando aquí que el ser y el deber ser forman parte del mismo plano, en un punto en el que no solo no pueden separarse, sino que no pueden diferenciarse conceptualmente. El ser es esencia (naturaleza) y permanencia (estabilidad social e histórica) y todo lo que es debe ser y seguir siendo. Así de fácil. Cosas del Derecho Natural y de lo que se ha venido llamando “falacia naturalista”. No es esta una cuestión en la que me vaya a detener ahora (aunque le he dedicado largas horas de mi vida), pero sí es importante señalar que el antifeminismo (como la mayor parte de lo que la extrema derecha plantea) se mueve en ese marco naturalista y preilustrado.

Evidentemente, de aquí se deriva, de momento, la negación de la “libertad” vinculada al “deseo”, al “querer”, entendida como “libertinaje”, pero no solo. Se niega también la “libertad” entendida como “autodeterminación”, esto es, como un proceso de emancipación del mundo de la “necesidad”. Las necesidades, aunque son sentidas individualmente, son siempre construcciones sociales e históricas, sin duda, pero eso no significa que sean frutos aleatorios de la historia ni tampoco productos de la manipulación que de ella se haga desde el poder. Para la extrema derecha, el feminismo es una forma de dominación que crea (inventa) necesidades donde no las hay. O sea, que el feminismo es tan alienante como el machismo y somete también a las mujeres: las desaliena de la familia para alienarlas al mercado, generándoles problemas de identidad, desarraigo, soledad e infelicidad.

Esto es, las opciones sexuales no pueden elegirse (como suponía Foucault) y el binarismo es obligado. El binarismo no es solo que las mujeres y los hombres, son, con mayúsculas, distintos, sino que los segundos dominan, han dominado y dominarán siempre sobre las primeras, en todos los órdenes de la vida, excepto en el hogar, donde a las mujeres se les otorga un rol social y políticamente relevante. “Ser” madre y esposa es lo único que ellas pueden ser y jugar ese papel es lo que las hace verdaderamente libres, porque ese es el único rol en el que están desalienadas, en el que pueden liderar como “mujeres”, independientemente de los varones. Cualquier otra alternativa, es una renuncia a su libertad natural y no es, por tanto, emancipación sino mercantilización; sujeción al reino masculino, insatisfacción (dado que el ser no se consuma) y sometimiento al reino de las necesidades creadas socialmente por el poder. De manera que cuando el feminismo anima a las mujeres a salir al mercado, lo que hace, en realidad, es esclavizarlas. El patriarcado no está donde las feministas creen que está sino en otro lugar; justo en el lugar al que ellas se dirigen.

La igualdad entre hombres y mujeres no solo no es posible, sino que no es deseable, como sucede también por lo que hace a las diferentes clases sociales o nacionales. La extrema derecha es clasista y xenófoba pero no únicamente por aporofobia o xenofobia, sino porque se asume que la desigualdad es un dato y que siempre ha habido y habrá seres “superiores”, llamados por naturaleza, a dirigir al rebaño. Y estos líderes naturales son los hombres, los ricos y los nacionales. ¿Por qué? Porque la historia demuestra que son los que mejor lo han hecho. Su éxito social ratifica sus méritos, sus méritos ratifican sus virtudes, y sus virtudes confirman sus capacidades naturales. En el fondo de este argumento, late una concesión, sin paliativos, a las sociedades meritocráticas basadas, eso sí, no al estilo “liberal”, en los éxitos empresariales-mercantiles, sino al estilo “conservador”, en el mantenimiento impertérrito de las esencias naturales (de lo que es y debe ser porque siempre ha sido). Las feministas podrán vociferar lo que quieran, pero están de paso, como está de paso el marxismo o el multiculturalismo. Nada ni nadie logrará cambiar el destino que la rueda depredadora de la historia ha escrito para las mujeres, los pobres y los extranjeros.

Parte III

Si asumimos que un antídoto es la sustancia que contrarresta los efectos nocivos de otra, cabe preguntarse si el feminismo “liberal” o el llamado “feminismo de la igualdad” puede presentarse, por sí mismo, como un antídoto frente a la extrema derecha. No tengo intención de analizar sus presupuestos, ni tampoco de criticarlos, sino de plantear en qué medida puede presentarse como una alternativa efectiva frente a estas posiciones.

Este feminismo niega la diferencia sexual por ser fuente de discriminaciones y suele distinguirse del “feminismo de la diferencia”, que reconoce un valor positivo a la diferencia sexual entendida como una realidad histórica que se apoya en la experiencia de las mujeres (no en su esencia, ojo). Evidentemente, esta es una aproximación muy simplificada. Conozco bien su complejidad y sé que hay diferentes escuelas y corrientes (a veces, casi tantas como autoras y militantes) pero mi objetivo aquí, insisto, es apuntar qué feminismo es más “eficiente” en la lucha contra la extrema derecha y me parece que hay unas pocas cosas claras.

No puede combatirse a la extrema derecha identificando mercantilización con emancipación, esto es, con un feminismo “empresarial” clasista y elitista, para el que la igualdad de oportunidades se traduzca en equiparar a hombres y mujeres en la dominación. Esta posición no nos sirve porque confirma parcialmente lo que la extrema derecha quiere confirmar: el feminismo arrastra a las mujeres al reino de la sumisión y la necesidad porque las desaliena de su lugar “natural”, el de la familia (buena y justa por definición), para alienarlas al mercado. Ya sé que la familia no es un lugar “natural”, ni siquiera, necesariamente, amable, para el feminismo “liberal” (aunque en ocasiones se ha asumido acríticamente), pero estas posiciones sí refuerzan la segunda parte del axioma y eso las inhabilita para contrarrestar eficientemente a la extrema derecha.

En primer lugar, porque lógica mercatoria es la lógica capitalista de la acumulación que ha puesto en crisis la vida tal como la conocemos. Como ha dicho en varias ocasiones Amaia Pérez Orozco, la lógica mercatoria y la lógica de la vida son irreconciliables y solo parecen compatibles cuando se esconde la tensión que late entre ellas a fin de relegar la vida al terreno de lo invisible. Cuando la vida se invisibiliza, se invisibilizan los cuidados y se oculta a las mujeres, que son las que se ocupan de ellos. Si este proceso tiene éxito es porque son ellas las que absorben la tensión que el capitalismo ha creado entre lo productivo y lo reproductivo, y el feminismo liberal acaba reforzando este marco.

En segundo lugar, porque la división público-privado que defiende este feminismo de la igualdad, o como lo que queramos llamar (ahora esto es irrelevante), es la que facilita que se reconozcan derechos solo a quienes ocupan un espacio público atravesado por la racionalidad del mercado. La rígida división público-privado presupone la inferiorización de lo privado en la medida en la que al mundo de los derechos se accede únicamente desde el espacio público; desde una ciudadanía que no puede desligarse del locus productivo, el “trabajo” y el consumo.

El problema es que no debería tratarse solo de impulsar el acceso de las mujeres al mercado (casi siempre, como mano de obra barata y flexible) y promover un cambio de valores que reconozca a las “trabajadoras” como ciudadanas, subalternizando, colateralmente, a las que “no trabajan”. Si queremos combatir a la extrema derecha no podemos reducirnos al feminismo del 1%, lobbista, empresarial e institucional, para mujeres ricas con voluntad de liderar. Hay que romper los techos de cristal, sin duda, pero ni este objetivo puede ser el único, ni resulta especialmente útil para contrarrestar el antifeminismo de la extrema derecha. El nuestro no puede ser el feminismo de la falsa meritocracia, una revolución que solo cambia, relativamente, la vida de las pocas mujeres que cumplen los requisitos formales que el patriarcado exige para formar parte de una élite. Y digo “relativamente” porque la libertad no empieza y termina con la firma un contrato sobre cuyas condiciones no se tiene ningún control.

En tercer lugar, la dicotomía autonomía-dependencia organizada sobre el eje de los ingresos monetarios y la propiedad privada, en la que también se apoya el feminismo liberal, impide el reconocimiento de la interdependencia social y deprecia/desprecia la red de cuidados que ya existe y que sostienen las mujeres. Con esta dicotomía, no solo se hace un flaco favor a las mujeres, sino que se fortalece, una vez más, el marco conceptual en el que se apoya la extrema derecha.

En cuarto lugar, no podemos abonarnos a un feminismo que individualiza los problemas estructurales y acaba debilitando el énfasis en la coerción social a la que las mujeres estamos sometidas. Cuando lo único que se busca, por ejemplo, es criminalizar y castigar a un agresor concreto, la referencia deja de ser la mujer “como clase” y pasa a ser, simplemente, el “yo”, la mujer “como víctima”. Cuando solo se nos protege mediante el uso de sanciones, se nos fragmenta, se nos despolitiza, y se nos deja sin protección como grupo.

Un proyecto legal desligado de un programa político-económico redistributivo, de una agenda social más amplia en torno a las violencias, y centrado únicamente en la justicia penal, tiene un alcance muy limitado, confirma el statu quo y alimenta las dinámicas utilitaristas del sistema. Dinámicas que pueden llevar a castigos espectaculares para los agresores señalados mediáticamente, represalias individualizadas de enorme calado para disuadir a terceros, pero que resultan inútiles, una vez eliminadas unas cuantas manzanas podridas.

No olvidemos que el punitivismo es un acicate para una extrema derecha sanguinaria que clama en favor de la cadena perpetua y la prisión permanente revisable frente a violadores extranjeros.

Vaya, es cierto que, frente a un Derecho patriarcal, la protección de las mujeres requiere de un trato especial, pero ese trato no puede reducirse a una criminalización más vasta. Se requiere de un plan social y exige, además, un sistema penal y penitenciario que incorpore, sin reservas, políticas preventivas.

El Derecho es una extraña combinación de persuasión, burocracia y violencia, pero para funcionar, para generar orden, seguridad y justicia, esa combinación ha de ser equilibrada. No sirve de nada castigar si no se entiende el sentido del castigo. Si la violencia machista es un problema estructural, su abordaje no puede concentrarse únicamente en la figura del delincuente, ni en la de la víctima. No digo que no haya que castigar, digo que el castigo ha de aplicarse considerando que el delito no es el fruto de una patología individual (que también puede existir) sino de una red de relaciones profundamente patriarcales, y esa es la red que se tiene que erradicar[5]. Negar, ocultar o minimizar los problemas estructurales facilita la criminalización y la persecución focalizada que alienta la extrema derecha.

Parte IV

Decía, al principio, que la extrema derecha se anclaba en la experiencia de desarraigo, desintegración social y violencia institucionalizada que han sufrido las mayorías sociales, especialmente, en estos años, y que ha vehiculado la rabia y el resentimiento de quienes se han considerados perdedores, así como el terror de los que tenían algo que perder. Frente a la soledad y el miedo, ha ofrecido la restauración de un mundo perdido; un mundo común y compartido que no mira al futuro sino al pasado, al reino de la naturaleza hoy subvertido y adulterado. Se ha perdido el equilibrio y la armonía que nos ofrecía el orden natural, que es el orden moral y la fuente de nuestra felicidad, y la extrema derecha debe restaurarlo. Esta épica militante tiene que ver con esa lucha y puede desembocar en una violenta batalla en la que el fin justifique los medios, en la que se cuente con un ejército, se asuman víctimas necesarias y se designe a los próceres cuya misión heroica sea corregir los desvíos depravados de la historia.

Pues bien, si es esto es así, parece claro que solo el feminismo de la diferencia, ajustado y corregido, está en condiciones de amortiguar el impacto de la extrema derecha puede tener sobre la vida de las mujeres, contrarrestar su propaganda y articular una resistencia efectiva. Ajustado y corregido porque es en su versión relacional en la que puede tener más recorrido. Me explico.

La marea feminista de los últimos tiempos ha asumido el diagnóstico que acabo de describir, pero, a diferencia de la extrema derecha, ha logrado canalizar la rabia y el miedo hacia una contestación de signo radicalmente opuesto. El feminismo relacional se mueve con el mismo material humano, pero apelando a una semántica de la experiencia completamente diferente porque la misma conciencia de vulnerabilidad y dependencia que ha dado lugar a la extrema derecha, ha encontrado aquí un tejido bien trabado para derribar sus fronteras.

Uno. Este feminismo relacional asume la racionalidad del miedo frente a la soledad, la fragmentación y el vacío al que nos han arrastrado las políticas neoliberales. Asume las violencias sistémicas que sufrimos las mujeres. Asume la necesidad de redes y vínculos comunitarios; la misma necesidad a la que dan respuesta las iglesias, los nacionalismos excluyentes y el conservadurismo político. De hecho, parte de la vulnerabilidad y la dependencia como condición estructural de lo que significa ser humano, pero no es ni puede ser conservador. No asume la desigualdad como dato, ni la superioridad de unos sobre otros, porque el éxito de los varones, los ricos y los nacionales, no confirma sus capacidades, sino que es una prueba de su egoísmo y su codicia. Reivindica un imaginario de lo común que pone en valor la revolución de los cuidados y los afectos, pero no se centra en la familia patriarcal porque no entiende el cuidado como un destino fatal derivado de la biología o la maternidad (real o potencial).

Dos. Dado que la violencia sistémica y la escasez de recursos es fruto de la codicia de los propietarios, los ricos y los especuladores, este feminismo se opone a los procesos de desposesión, las privatizaciones y el nuevorriquismo que la extrema derecha alienta. Se articula también desde un imaginario de lo común, aunque lo hace en la consciencia de que el sostenimiento de la vida y la supervivencia de las mujeres depende de bienes comunes/públicos y de las prácticas relacionales que favorecen su gestión compartida, equitativa y sostenible.

Tres. Se asume que hay buenas razones para tener miedo, pero no al pobre, sino a la pobreza, no al extranjero, sino al exilio, no a los migrantes, sino a la precariedad y a la intemperie. O sea, que es a los pocos ricos opulentos y no a los muchos desarrapados a los que tenemos buenas razones para temer. Precisamente porque teme a los pocos y no a los muchos, a las élites y las minorías excluyentes, este feminismo resiste la captura securitaria de nuestra vulnerabilidad que representa el Estado policial, el militarismo, el racismo institucional y el colonialismo; las reacciones punitivistas del poder que la extrema derecha activa frente a las emergencias que ella misma crea y/o amplifica.

Cuatro. Y por esta misma razón, el refugio de las feministas no puede ser esa abstracta y fantasiosa comunidad nacional cerrada, excluyente y expulsiva que dibuja el patriotismo de banderas, sino las vivencias cotidianas de interacción, las relaciones afectivas y los vínculos que las mujeres cultivan. Los “bienes” relacionales que necesitamos para vivir y sobrevivir al desamparo.

Lo importante aquí no es lo que hemos sido, ni tampoco la narración épico-narrativa de lo que somos, sino lo que queremos ser en común; lo que hacemos y queremos hacer con quienes compartimos un espacio vital concreto. Es decir, que la pertenencia a una comunidad política, en esta versión feminista, viene determinada por la actividad y la experiencia compartida. Por eso es siempre más integrador el expediente de la vecindad que el de la ciudadanía. Lo importante es lo “bueno” que hay entre nosotros, las redes de cuidados que, parafraseando a Marina Garcés, no pueden visualizarse desde una mirada focalizada (lo concreto-particular) ni panorámica (lo abstracto-universal), sino desde el ojo “implicado”, libremente vinculado. De todo esto se deduce la relevancia de la vivencia, el testimonio y la épica cotidiana.

En la comunidad feminista el eje central no son los intereses personales, las robustas voluntades individuales, ni los deseos de unos pocos, sino las necesidades insatisfechas y de cuidado que tienen los muchos. De manera que, frente al narcisismo, el utilitarismo y la competitividad que solo favorece a las élites, se alza la cultura de la responsabilidad, el hacerse cargo y el cuidado. Se trata de plantear los derechos propios en el marco de una “ética del cuidado” que conceda un valor político a los bienes relacionales y los vínculos, y que reconozca las deudas de vínculo que hemos contraído con quienes nos han cuidado, nos cuidan y nos cuidarán. Unas deudas que se proyectan hacia el pasado y hacia el futuro, y que superan, con creces, la visión lineal del tiempo.

Por eso aquí es importante la justicia generacional: lo que le debemos a quienes han vivido antes, el deber de memoria, y lo que debemos a quienes vendrán después. Puede reformularse la familia y la nación sin desvincularse ni alienarse a la lógica mercatoria.

Cinco. El feminismo relacional es anticapitalista y antiproductivista. El capitalismo se apoya en la obtención del máximo beneficio posible en el menor tiempo y con el menor coste posible; crecer de forma indefinida externalizando los costes para que sean otros los que paguen las deudas (la deuda ecológica – deuda de carbono, biopiratería, pasivos ambientales y exportación de residuos – y la deuda del trabajo en condiciones de explotación). La intención es apropiarse y reapropiarse de lo común bajo el paraguas de una propiedad privada sacralizada e intocable, que deja a los más vulnerables, y a las mujeres en particular, apriorísticamente, al margen del sistema.

Si la propiedad privada no es política, sino prepolítica; si tiene un valor moral, y no instrumental, no hay ninguna razón para hablar de su función social y su utilidad pública. No es un instrumento para satisfacer necesidades básicas, sino un objetivo en sí mismo, y puede ser estrictamente especulativa.

Las mujeres tienen que alinearse con las políticas de lo común que se orientan a la redistribución de la riqueza y que defienden la prioridad del derecho a la subsistencia sobre el derecho a la propiedad, asumiendo que el segundo ha de protegerse solo cuando se orienta a la satisfacción del primero. Garantizar la subsistencia y los bienes comunes exige limitar los bienes privados (propiedad privada) y requiere también de la existencia de bienes públicos (evitar tanto la dominación horizontal y vertical).

Las políticas privatizadoras y extractivistas de la extrema derecha son el epítome del clasismo y el supremacismo, y se explican, una vez más, y entre otras cosas, a partir de la superioridad natural e histórica de unos sobre otros. La dominación de unos sobre otros y el dominio total sobre la naturaleza.

El feminismo relacional, en cambio, asume la ecodependencia, la dependencia que tenemos de la naturaleza para sostener la vida y la relevancia del dolor para articular responsabilidades con los animales no humanos. La civilización no es subyugación y sumisión, y la cultura de la responsabilidad tiene que extenderse también a la esfera no humana.

Parte V

En definitiva, contra quienes mitifican la libertad contra los otros, la autoestima soberbia del yo, la autoconsciencia, el auto-reconocimiento, la inmunidad y la autosuficiencia, el feminismo relacional plantea el contagio, el contacto, el reconocimiento del otro y la construcción del tú. Somos el resultado de nuestras sinergias relacionales, en permanente estado de regeneración, reflexión, revisión y diálogo.

Frente a la política de los muros y el aislamiento grupal que fomenta la extrema derecha, el feminismo relacional alza la vivencia, la experiencia compartida y la política continua de los cuerpos[6].

El cuerpo como campo de batalla, objeto de violencias machistas (física, sexual, emocional y económica), feminicidios y violencia institucional. Una violencia que se ha incrementado cuando el poder jerárquico de la masculinidad se ha visto amenazado.

El cuerpo como fuente de subjetividad. “Mi cuerpo es mío” es un grito contra el sistema que discrimina y oprime a las mujeres, y quiere decir “mi cuerpo soy yo”, no soy disociable de mi cuerpo, porque hay una relación entre el cuerpo y el yo que no puede entenderse en la clave patrimonialista del individualismo posesivo.

El cuerpo como objeto de cuidados que apela al deber de cuidar (deber público de civilidad) y al derecho a cuidar y ser cuidados. La interdependencia pone de manifiesto la relevancia de las mujeres, la conexión entre el sistema productivo y el reproductivo, el trabajo remunerado y no remunerado, y la necesidad, en definitiva, de redefinir lo que entendemos por “trabajo”. Subraya también la relevancia de las abuelas y las mujeres migrantes: el trasvase de cuidados de unas generaciones a otras, que supera las fronteras del tiempo, y la cadena global de cuidados, que supera las del espacio, porque no tiene ni nacionalidad ni Estado. En ese juego de manos femeninas, ni hay varones ni hay instituciones.

Finalmente, el cuerpo necesitado, dependiente del ecosistema y los recursos naturales que el productivismo y el consumismo depreda y desmantela. La ecodependencia nos recuerda que el colapso civilizatorio al que estamos asistiendo es también el colapso de los valores masculinos asociados al egoísmo, el individualismo, el narcisismo, el progreso lineal y el crecimiento infinito, a los que nuestra civilización responde.

La extrema derecha maneja un imaginario de lo común reaccionario y excluyente que consiste en regresar a los enclaves seguros del pasado: la familia, la iglesia, la clase, el Estado, la nación y la propiedad privada. El feminismo relacional apela a una comunidad de cuidados mucho más amplia e inclusiva, revirtiendo el uso que el poder ha hecho de esas instituciones e incorporando la corporalidad sintiente a la lógica abstracta de la normatividad.


[1]http://www.rebelion.org/noticia.php?id=248169

[2]https://www.dw.com/es/cunde-la-alarma-ante-la-posibilidad-del-fin-del-orden-patriarcal-dijo-rita-segato-a-dw/a-56809492

[3]https://www.bing.com/search?FORM=XKSBDF&PC=XK01&q=La+Europa+de+las+mujeres+frente+al+lobby+anti-elecci%C3%B3n

[4]https://www.elsaltodiario.com/opinion/el-rayo-que-no-cesa

[5]http://lapenultima.info/articulos/feminismo-antipunitivista-de-por-que-el-incremento-de-las-penas-no-es-la-solucion/

[6]https://ctxt.es/es/20190306/Firmas/24814/Maria-Eugenia-Rodriguez-Palop-extracto-revolucion-feminista-y-politicas-de-lo-comun-extrema-derecha.htm

 

 

En los calores de julio de 1972, Manuel Marlaska, cronista del ABC, estaba de miranda en la esquina de la calle de Magallanes con la de Donoso Cortés, y se preguntaba si la reja con la que finalizaba la primera de esas calles encerraba a los madrileños o si, por el contrario, los enrejados eran los trabajadores del Parque Móvil del Estado y los vecinos de la aneja colonia de San Cristóbal (ABC, 22-VII-1972). La institución que centralizaba la movilidad oficial de España desde 1940 era un mundo aparte, un pequeño universo o, si se quiere, una isla, como reitera la memoria de nuestros entrevistados, criados en ella.

Lo sigue siendo. Con sus 76.782 metros cuadrados construidos, las instalaciones del Parque continúan siendo las grandes desconocidas del distrito de Chamberí, como demuestra cualquier encuesta informal y apresurada que se realice a viandantes fijos u ocasionales de las calles del barrio. La colosal fachada del número cinco de Cea Bermúdez, de un sabor nítidamente primifranquista (fue finalizada en 1950, tras casi una década de obras), oculta físicamente los dos grandes corazones del complejo: un enorme garaje multi-storey, con capacidad para más de un millar de automóviles, y una muy extensa nave con cubierta en dientes de sierra, destinada a albergar los talleres de reparación de camiones, autobuses, utilitarios y motos de servicio oficial.

Es un ejemplo muy claro de la arquitectura civil de los años 40, puramente utilitaria, funcional sin la más mínima concesión y sin más alarde que la gran rampa de acceso a las plantas del garaje, la cual, a pesar de su interés, no es lo más valioso del complejo.

Desde que, a comienzos de los años 90, el Ministerio de Hacienda esbozase el horizonte de ir deshaciéndose de lo que comenzaba a ser percibido más como un lastre que como una institución funcional, el Parque no ha dejado de perder intensidad de uso, reducido hoy a muy poca cosa: un contenido residual en una formidable cáscara, un gran espacio infrautilizado en el corazón de Chamberí.

Es sin duda este último aspecto, el de su localización, el que, en el contexto de una acelerada gentrificación del distrito, hubo de atraer las miradas siempre atentas de los grandes inversores inmobiliarios (se llegó a hablar de una auténtica delicatesse urbana en la prensa económica o en las secciones equivalentes de la general), a lo que vendría a unirse la oportunidad de que los sucesivos Ministerios de Hacienda hiciesen caja realizando las plusvalías derivadas de su mera posición en la trama urbana. Y es en ese escenario de deseos cruzados y coincidentes en el que, a la altura de 1997, el Ayuntamiento de Madrid hubo de aprobarla APR.07.05 que abría la espita a la posible demolición del conjunto al amparo del Plan General de Ordenación Urbana de ese año, aún vigente hoy, más de veinte años después.

En 2017, la consciencia de esa amenaza llevó a la configuración de un Grupo de Trabajo en Defensa del Parque Móvil en el marco del Foro Local del Distrito de Chamberí, hoy reconvertido en asociación registrada, una vez que el actual Ayuntamiento parece haber optado de facto por el resuelto desmantelamiento de toda forma de participación vecinal digna de tal nombre. Su trabajo desde entonces ha venido desplegándose en materia de una exposición en la Casa de Cultura y Participación Ciudadana de Chamberí, la realización de una detallada unidad didáctica para colegios (a cargo del malogrado Juan Paz Miraz), una conferencia en la Casa de Cultura, otra en el Centro Cultural Galileo y dos en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, además de la implicación de prestigiosos profesionales de la arquitectura (especialmente a través del Club de Debates Urbanos) y de la historia y la sociología (especialmente a través del Grupo de Investigación Consolidado Charles Babbage de la Universidad Complutense, generadora de varias publicaciones científicas al respecto). Las dos guías principales de ese trabajo han sido la de la evaluación patrimonial del Parque Móvil considerado en sí mismo y, por otro lado, la de su valoración social como posible ámbito privilegiado para el común de los vecinos (chamberileros y, en general, madrileños).

Un espacio de elevados y peculiares valores patrimoniales

La sede estatal del Parque Móvil del Estado (en origen Parque Móvil de Ministerios Civiles) comienza a construirse, al tiempo que la colonia de San Cristóbal, en 1941-42 y finalizado en 1950 (y 1957 en el caso de la colonia). Viene marcado, pues, por el estigma urbanístico, arquitectónico y organizativo de aquel Primer Franquismo cuya herencia patrimonial, en más de un terreno, no se encuentra suficientemente considerado aún, al menos en opinión de los abajo firmantes.

Desde un punto de vista descriptivo, el patrimonio amenazado del Parque Móvil, obra del arquitecto palentino Ambrosio Arroyo, agrupa tres piezas arquitectónicas. Por un lado, el garaje, una suerte de gran prisma cuadrangular (53 por 193 metros) de cuatro plantas sobre tierra y otra de sótano, servido por una excepcional rampa de doble helicoide única en España y de traza y aspecto de extraordinaria elegancia y funcionalidad, muy en la línea de otros grandes garajes europeos y norteamericanos del movimiento moderno de los años 20 y 30.

Por otro lado, e igualmente sustraído a la vista, la gran nave de talleres, de 190 por 46 metros, consta de una sola planta (aunque una parte de su subsuelo se configura como sótano) y aparece cubierta por 19 dientes de sierra con luz procedente del norte que apoyan sobre los muros perimetrales de ladrillo y una red de pilares y cerchas metálicas de nada frecuente ligereza, lo que asegura al conjunto una gran diafaneidad y una notable flexibilidad de contenidos y usos. En la nave se conserva un raro e infrecuente mural de 26 por 1,60 metros, organizado en once paneles que exaltan la propia construcción del Parque Móvil (el estudio de los arquitectos, las obras de construcción de la rampa) y, sobre todo, los diferentes oficios implicados en la conducción (de motos y de coches) y en los trabajos de reparación automovilística de la época (forja, chapa y pintura, ebanistería, tapicería, guarnecido, electricidad, etc.) Es obra de Germán Calvo, un pintor palentino con formación muralística en Italia que, por las mismas fechas (1950-52), habrá de participar en las pinturas murales de la iglesia de la colonia (al lado de otros como Eduardo Vicente, Francisco Galicia o Ramiro Ramos).

En uno de sus extremos cortos, garaje y nave de talleres, separados entre sí por una ancha calle de servicio interior, se ven reunidos por la pieza de servicios generales, con acceso por Cea Bermúdez, una planta rectangular de 105 por 31 metros y cinco alturas a la vista. Su condición de sede estatal del Parque Móvil permite entender el tratamiento altamente representativo de su fachada, con un poderoso basamento de granito, dos grandes columnas toscanas de piedra de Colmenar cosiendo la planta baja y el entresuelo, un ligero adelantamiento de las fajas central y extremas, un discreto uso de la alternancia textural entre chapado de piedra y ladrillo visto y una coronación en forma de pabellón (destinado a vivienda del director de la institución) que se presenta apoyado en dos pares  de columnas sin basa, capitel ni éntasis, lo que le otorga un aire indudablemente moderno y monumental, se diría que italianizante o germanizante.

Desde una perspectiva funcional, el edificio principal acogía las oficinas, una cafetería, residencias para oficiales y para trabajadores solteros o de paso, aulas, un gran salón de teatro y cine (demediado en su altura a resultas de una reforma interior) y, ya sin uso, un ascensor continuo del tipo llamado paternóster.

Es la consciencia de esos valores patrimoniales intrínsecos lo que llevó al Grupo en Defensa del Parque Móvil (y a una buena baraja de prestigiosos arquitectos madrileños) a solicitar en diciembre de 2018 la declaración de Bien de Interés Cultural para todo el edificio de los tres elementos reseñados, más allá de la declaración vigente para sólo la rampa de acceso al garaje, una suerte de astracanada absurda en caso de demolición por cuanto, una vez eliminado aquél, el garaje, ¿a qué cielo o nada habría de conducir ésta, la rampa, concebida precisamente para la movilidad funcional? Por lo demás, un informe del Instituto del Patrimonio Cultural de España, de 10 de octubre de 2017, recomendaba que el mural de la nave de talleres no fuera movido de su emplazamiento actual, por cuanto “gran parte del valor de este mural radica, junto a su calidad artística, en su contextualización dentro del espacio para el que se creó”. Al año siguiente, la Comisión de Monumentos y Patrimonio Histórico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando solicitaba la incoación de expediente de BIC en categoría de monumento para el edificio del Parque Móvil.

Un espacio infrautilizado que debe servir a los vecinos de Chamberí

Pero es que, más allá de sus valores intrínsecos, los locales del Parque Móvil, con evidente pérdida de funcionalidad hoy, podrían configurar para Chamberí (y para la metrópolis madrileña) un polo de actividad económica, social y cultural de primer orden. Desde hace años, y a su modesta escala, la Asociación en Defensa del Parque Móvil del Estado viene desarrollando y promoviendo un debate acerca de los eventuales contenidos y usos que podrían verse albergados allí, en ese ámbito cuyo precio de mercado resulta de unas plusvalías que nacen del propio crecimiento de la ciudad y que, por ello, debieran corresponder al común de la ciudad.

A partir de alguna idea del arquitecto Francisco López Groh o de algún ejercicio académico de los también arquitectos Andrea Brufatto, Chiara Caselli y Sara Puglia, la asociación considera que es urgente abrir ese debate al conjunto de la ciudadanía, al tiempo que avanza alguna consideración general al respecto. Por un lado, la panoplia de eventuales usos futuros habrá de respetar la memoria del lugar, establecer alguna continuidad entre sus usos originales y otros más acordes con los tiempos que corren. Y eso significa, por otro lado, articular productiva y fértilmente contenidos culturales con usos educativos y productivos, de trabajo real.

A la vista de una valoración de experiencias y realidades europeas en espacios similares, la asociación viene manejando algunas posibilidades que puedan favorecerse mutuamente, sinérgicamente: un Museo de la Historia de Madrid en el siglo XX (que no existe a día de hoy en el sistema museal madrileño), capaz de incluir tratamientos específicos de la historia de la cultura madrileña del automóvil, así como del propio lugar, es decir, el Parque Móvil; y sobre todo un conjunto de actividades vinculadas internamente entre sí y externamente con la producción y el trabajo: ciclos formativos de formación profesional en oficios que tengan alguna relación con el automóvil, talleres de artes y oficios y de restauración (pintura mural, automóviles antiguos), espacios de trabajo para makers, un centro de investigación empresarial-universitario en materias vinculadas con el automóvil (nuevas energías, componentes, etc.) y espacios para la participación vecinal, hoy tan amenazados (cuando no directamente suprimidos).

¿Una utopía?, ¿un sueño recuperar el espíritu de la Bauhaus tendente a articular productivamente lo que Gropius denominaba “forma” y “trabajo”? Tal vez. Y sin embargo, el reciente programa de la Unión Europea presentado por Ursula von der Leyen y significativamente denominado New European Bauhaus no aspira a otra cosa que eso mismo, actualizado, eso sí, por la vía de las transformaciones digitales y de las energías verdes.

Notas:

*Teresa Arenillas Parra es presidenta del Club de Debates Urbanos.
José Sierra Álvarez es catedrático de Geografía y Urbanismo de la Universidad de Cantabria.

Todas las vidas son distintas y todas son importantes. Todas tienen algo interesante que contar. Cada persona tiene su propio recorrido vital. Y eso es ya de por sí atrayente. Pero algunas biografías son excepcionales, bien por la personalidad del, o de la, protagonista, bien por las circunstancias excepcionales que rodean sus vidas o bien por las obras que han realizado.

A pesar de su juventud (nació en 1987), la vida de Najat Kaanache es una de esas biografías singulares y apasionantes.

Nacida en Orio (Guipúzcoa) en 1987, su familia de origen marroquí, emigró a estas tierras vascas donde la mayoría de la gente habla euskera. Allí encontró todas las dificultades posibles para entenderse. Pero Najat, que ahora habla siete idiomas, superó todas las pruebas. Marruecos, España, Euskadi… tres escenarios que le llevan a decir que ella es euskalduna, marroquí y española. En sus pocos más de 30 años, ha recorrido medio mundo y ha pasado por infinidad de circunstancias que hacen que su vida sea algo así como un cuento mágico.

Un buen día, descubrió en Holanda que era capaz de elaborar unos excelentes pintxos fusión vasca-marroquí y entendió que en la cocina estaba su futuro. También supo ver que en el mestizaje, en la fusión, está el camino para avanzar. La suerte o su buena estrella la acompañó, pero lo fundamental lo puso ella con su talento y su trabajo: fue becaria con los chefs mejor considerados y más reconocidos en todo el mundo, aprendió (también enseñó); y con todo ese espléndido y temprano bagaje regresó a Marruecos, a Fez, en cuya medina abrió NUR, su propio restaurante, que ya ha recibido importantes galardones y es uno de los más prestigiosos internacionalmente. Hoy está reconocida como una de las restauradoras más importantes en todo el mundo y en su haber también cuenta su libro Najat (editorial Planeta).

En la infancia de Najat no faltó la pobreza ni la discriminación. Su salvación fue la escuela pública. Educación, cultura, ilusiones… Ella es una mujer que contagia energía y entusiasmo, llena de sueños e ideas que quiere poner inmediatamente en marcha. Y que se preocupa, y mucho, por otras mujeres, con las que trabaja y por las que trabaja.

Y de eso es de lo hablamos especialmente hoy con ella.

Tenemos noticias de que tiene una gran preocupación por el trabajo que realizan las mujeres, que en su empresa gozan de buenas condiciones laborales y que se interesa mucho por su bienestar, porque tengan independencia, su “habitación propia”, también que se esfuerza porque las hijas de sus empleadas vayan a la escuela. ¿Nos puede hablar de esto?

Una de las cosas que para mí es muy importante es que las mujeres que trabajan conmigo  -muchas de ellas están divorciadas o separadas, o se han separado de su marido-, que trabajan en la cocina, en la limpieza y son unas superchampions, tengan su propio espacio. Tienen hijas y lo que yo intento inculcar es que la nueva generación tiene que estudiar, que no pueden dejar el colegio. Y como viven en casas de familiares, lo que busco es que ellas puedan tener su propia habitación, su casa, con su cocina, su nevera, donde puedan dormir y cerrar la puerta con llave y tener su propio espacio. Y con ellas sus hijas o sus hijos. Para mí esto es super importante.

Háblenos de este proyecto que está realizando ahora con mujeres marroquíes: la elaboración de queso de cabra. Nos interesa mucho saber en qué consiste.

En Taza, de donde vengo yo, que está a casi tres horas y 15 minutos desde Fez, hay mujeres que viven en la montaña; allí hay un verde muy natural, está el Parque Nacional más importante de Marruecos. El primer banco  marroquí se fundó aquí en Taza, que es donde estoy en estos momentos. Y encontré algo muy peculiar. Siendo yo una mujer vasca nacida en San Sebastián, siempre me he llevado un pedacito de queso de Idiázabal o de queso manchego de país en país. Me dije, si estas mujeres tienen cabras y tienen vacas, un montón de cabras que dan un montón de leche que dan a sus hijos para que se alimenten y no saben qué hacer con el resto, pues digo yo por qué no montamos una quesería.

Ellas hacen queso fresco que se comen en dos o tres días. Y yo decía por qué no hacer un queso curado, que sea artesano, que sea el resultado de un trabajo hecho por ellas desde el principio hasta el final. Y que además se puedan ganar un sueldito, ¿por qué no? Entonces se me ocurrió la idea de montar esta quesería. Y nos estamos enseñando a nosotras mismas, hablando con veterinarios, hablando con gente que entiende de la materia. Hemos llegado a tener distintos equipos de diferentes países para que nos ayuden a guardar las medidas de higiene, a mantener bien la leche. Trabajar en diferentes propuestas para poder tener fondos, para tener una máquina para cuajar, unos tanques para mantener en frío… Pequeñito pero que sea algo mágico. Que lo podamos usar y que les enseñemos algo que es nuevo para ellas. Hay gente en esta montaña que no ha bajado nunca a la ciudad. Es impresionante cuando eres capaz de hacer un queso en una montaña y ser capaces de venderlo en un restaurante como el Nur en la medina . Y que de ahí salga para el mundo.  Es algo impresionante, ¿por qué no? También es aprender.

¿Es cierto que como muchas de ellas temen la noche de regreso a casa, por peligro y prejuicios evidentes, tiene taxis pintados de rosa que conducen mujeres y llevan a las trabajadoras a sus casas?

La verdad es que por la noche en la medina uno se puede perder; se puede encontrar gente como en Brooklin, como en Madrid, como en Barcelona, como en Donosti, te puedes encontrar gente que te gusta o no. Es cierto que las mujeres a partir de las seis de la tarde tienen inconvenientes para regresar a sus casas. Y sí, sería un sueño para mí hacer taxis rosas para que solo sean conductoras mujeres y que lleven solo a mujeres, únicamente por su seguridad. Nada más.

En unas declaraciones suyas recientes dice que “Busco transmitir respeto. Por los árabes, por el legado andalusí”.  Usted combina y congenia perfectamente en su trabajo los conocimientos y tradiciones árabes, los judíos, también la tradición culinaria vasca. ¿Es su cocina un ejemplo de convivencia entre diferentes culturas?

Mi trabajo no es cocinar. Es alimentar almas pero al mismo tiempo es romper esa barrera de inmigración. Porque todos somos inmigrantes. Hay gente europea o americana que dice “yo soy un expa [expatriado]” ¿Dónde está la diferencia? Depende de cómo veamos al ser humano. Para mí es muy importante que la gente pueda entender que no elegimos donde nacemos ni elegimos qué pasaporte tener. Ni tampoco elegimos qué nacionalidad o qué religión tener. Pero sí elegimos ser amables, compartir, disfrutar. Y sobre todo, enseñar nuestra cultura de manera pacífica. A través de la cocina lo que yo hago es política.

El legado andalusí es un legado muy importante. La Península española sin ese legado no tendría muchas cosas, y negaría a un grupo como el musulmán, y otro grupo muy importante, que es el judío, que van de la mano por cierto. Compartimos higiene, compartimos la manera de sacrificar a los animales. Compartimos cocina y compartimos historia. El legado andalusí es muy importante, siempre y cuando seamos capaces de  poder contar la historia. En este caso en España, arquitectónicamente, matemáticamente, ¿cómo hacemos posible que sea la grasa de un alimento, en este caso la manteca de cerdo, lo que al final pueda crear la diferencia entre un polvorón, un turrón o una ensaimada, entre un musulmán, un judío o un cristiano? Yo creo que a través de la cocina el ser humano ha establecido sus fronteras, sus creencias. Y la cocina es como un arma. Un arma que hay que usar positivamente. Para unir a los seres humanos y sobre todo para solucionar problemas. Para proporcionar calma, para establecer países, regiones, culturas, creencias. Yo creo que la cocina es un diccionario, va más allá. A través de la cocina podemos acercarnos los unos a los otros.

Para mí es muy importante que la gente pueda entender que no elegimos donde nacemos ni elegimos qué pasaporte tener. Ni tampoco elegimos qué nacionalidad o qué religión tener. Pero sí elegimos ser amables, compartir, disfrutar. Y sobre todo, enseñar nuestra cultura de manera pacífica.

Lo que nos pasó con el legado andalusí es que casi no hay un marroquí, ni un árabe, ni un musulmán que sea bien reconocido por su trabajo, por su persistencia, por su inteligencia, por su resistencia y por su manera de presentar una cocina. Siempre son españoles cristianos, judíos israelíes, judíos con descendencia marroquí, que también es muy importante pero que están fuera de Marruecos. Pero nunca se ha visto otorgar premios a un marroquí que destaque por tener una cocina andalusí. Eso quiere decir que vivimos en una sociedad muy selectiva donde el hombre blanco todavía tiene el poder. Yo creo que ya está bien, ya está, ya está bien (risas).

¿Dónde cree usted que está el secreto del éxito de su cocina?

El éxito de mi cocina yo creo que está en la gente que me rodea, las almas que me rodean, la tierra, la historia, el no tener un ego, o, bueno, dejarlo bien muerto y enterrado dentro de uno y ser humano y siempre ponernos en los zapatos de los demás. Ese creo que eso es el éxito. Bueno, no sé si es éxito pero detrás de los éxitos hay muchas batallas y esas batallas hay que ganarlas todos los días. Hay que leer, hay que disfrutar, hay que ser perseverantes y hay que tener sueños. Esto para mí no es un trabajo es mi vida, un life style.

Por último, ¿cuál es su próximo proyecto?

En junio sale un nuevo libro, que para mí es muy importante. Es un nuevo libro refrescante, es natural, es de la tierra. Es como el ser humano, su comida y la tierra. El mar, las montañas y la naturaleza. Y más adelante abrimos espacios en Europa, que es muy importante. Y seguiremos escribiendo, creando, conquistando almas si nos dejan. Siempre felices y nunca pensando que esto es un trabajo sino que es una responsabilidad. Yo me siento responsable siendo vasca-marroquí de poder reglar un pedacito de mí misma y hacer de ello pues eso, mi trabajo, mi esfuerzo todos los días. Porque para mí ver un ser humano feliz me llega al alma. Eso es lo que me satisface.

Muchas gracias, Najat por este tiempo que nos ha dedicado.

Sucran. Eskerrik asko.

Editorial: Planeta Gastro, 2020

El amor y el paso del tiempo son dos de las experiencias más narradas en la cultura que consumimos y sin embargo es difícil encontrar un relato con el que sentir cierta identificación. Vemos, leemos y escuchamos el amor polarizado: idealizado o espantoso, fábula o verdad. My Mexican Bretzel es diferente. La narración de su protagonista, Vivian Barrett, fluye entre los términos variables y las incógnitas de la ecuación sentimental. En las líneas de su diario, Barrett nos descubre una honestidad a la que no estamos acostumbrados/as, ya no para compartirla sino para mirarnos al espejo. Las ruinas posbélicas de la vieja Europa son la metáfora perfecta de un amor antaño dorado que se resquebraja y muestra sin pudor sus vigas derruidas. Y entonces aparece Leo, el mexican bretzel que insufla color, risas, amaneceres, olas y flores. Y Vivian quiere volver a ser joven.

Los sentimientos sin filtrar de Barrett y las imágenes caseras de 16mm y Super 8 que graba su marido (a veces ella) son un lienzo extraordinario del que no puedes apartar la mirada pese a que la pantalla es silente gran parte del tiempo. Ese silencio te atrapa porque solo así puedes acompañar a Viviane en sus reflexiones. Barrett es ‘la abuela’ de la directora de la película, Nuria Giménez Lorang, quien encontró decenas de latas con filmaciones olvidadas, un archivo familiar y cultural que regala imágenes peculiares: postales de una vida lujosa en un continente en ruinas, los primeros neones de Las Vegas o el hacinamiento de inmigrantes inquietos/as en el Queen Mary.

Las comillas sobre la abuela se entenderán con el visionado pero tampoco hay que hacerse muchas preguntas siempre que aceptemos que la ficción puede ser el mejor retrato de la realidad.

Vean y disfruten.

Notas: Ilustración de portada de @lafemme_agitee

A veces es necesario contar una historia, que se conozcan sus acontecimientos y sus protagonistas. A veces es necesario para que no quede oculta por sucesos inmediatos, que atraen nuestra atención y que quedarán sumergidos por los siguientes sucesos también importantes que ocultan a los anteriores.

Hablo de esas historias pequeñas, sólo en apariencia pequeñas, que se construyen con la minuciosidad del tiempo, con el trabajo solidario y cotidiano, con el silencio y la certeza de saber que es justo y necesario dedicarse a ellas. Movidas por un imperativo moral, sin buscar recompensa alguna, hay personas que dedican su tiempo a un bien común, a un verdadero interés general.

Hablamos de Chamberí, un barrio del centro de Madrid, diverso, acomodado y con el menor número de metros cuadrados de zonas verdes por habitante de la ciudad. Hablamos de construir un campo de golf en 2006, en la mitad del distrito, ocupando la única posibilidad de creación de un parque. Hablamos de la ocurrencia de una presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, que, saltándose todos los permisos y licencias, declaró, sin temblarle el pulso, que su golf era de Interés General.

La historia es conocida. Manifestaciones, pancartas, reuniones, gente de diferentes profesiones y edades se unieron para decir No. Y meses de investigación les hicieron comprender a lo que se estaban enfrentando. Y aparecían unos nombres: Ignacio González, el fiscal Moix… casi inexpugnables.  Y por otra parte, también surgieron aliados inesperados, como el periodista Manuel Rico que, sin conocernos,  se convirtió en una ayuda imprescindible. Nos ayudaron, informando, medios como Público, Eldiario.es, Infolibre… Y así pasaron años. Juicio tras juicio se fue ganando terreno, palmo a palmo. “No. -decía el juez también- No es de interés general”. Pero ellos, desde el poder, insistían. “Pues si no es, lo va a ser porque promulgamos un Plan Especial que legaliza todo y aquí paz y después gloria”. Pero ni paz, ni gloria. Al límite de las fuerzas, la Asociación Parque sí en Chamberí, con nuevos jóvenes compañeros de las Ampas, prepararon y presentaron un contencioso administrativo que en el año 2016 lleva a que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid declare nulo ese Plan Especial y dicte una sentencia memorable afirmando, que existía un claro desvío de poder que había desplazado los intereses generales por el interés particular. Y el Golf desaparecerá.

Su lugar lo ocupará el parque deseado, luchado y soñado, aunque diseñarlo y construirlo será una labor de años. Pero queda poco para su inauguración. Dos años apenas. Aparecerán muchas personas que declararán que el éxito es suyo… Por eso nos gustaría que la historia de esta Asociación vecinal, de todo un barrio, unido para conseguir un mismo objetivo, se conozca y no se olvide.

En 2019, en una fiesta de Navidad de la Casa de Cultura y Participación Ciudadana de Chamberí, Miguel Ángel Sánchez contactó con nosotras y nos comunicó su deseo de contar nuestra historia de una manera entusiasta, voluntaria y generosa. Por nuestra parte, llevábamos tiempo pensando en que debíamos dejar constancia de nuestra lucha. Le dimos un sí rotundo. Enseguida supimos, google busca todo, con quién estábamos hablando. Miguel Ángel es dramaturgo con un premio Max, narrador, cineasta, guionista.

Comenzó a leer todos los documentos que a lo largo de estos años habíamos generado. Las sentencias y las alegaciones de todos los procesos.  Toda la prensa escrita, los programas televisivos en los que se nos nombraba, todas las fotos y pequeños vídeos caseros…Documentación toda ella que le permitió realizar un primer guion. A partir de él y después de aclaraciones por nuestra parte llegó a un escrito final. Su primera idea era un documental.

Su intención era que las entrevistas a tres o cuatro personajes marcaran la línea de los acontecimientos, que ayudaran a seguir la historia. Varias voces, desde todos los ámbitos, de forma coral, irían punteando la narración. Para ello entrevistó a diferentes socios y socias de todas las épocas, Ángeles Nieto, Nines, de Ecologistas en Acción, Ramón López Lucio, catedrático emérito de la Escuela de Arquitectura, los abogados que nos ayudaron en el proceso legal…

Se juntaba todo. Investigación, misterio, aventura, cariño, enfrentamiento, un David, un Goliat…ingredientes necesarios para mantener el interés del espectador. Y comenzó el montaje dentro de una terrorífica pandemia que aumentó la dificultad del trabajo con parones dolorosos e inesperados. Y en ello estamos. En ensamblar este puzzle para que muestre un panorama real, que tenga unidad y un argumento claro.

Somos una asociación sin ánimo de lucro. Hemos comenzado nuestra andadura cinematográfica con la colaboración económica que socios, amigas, familiares nos han podido aportar. Pero el documental, que iba a ser un mediometraje, pasó a ser una película, DE INTERÉS GENERAL. Un barrio por un parque,de una hora y media, creciendo en intensidad. El presupuesto se incrementó. Y pensamos que merecía la pena seguir adelante. Por esto ahora necesitamos ayuda, vuestra ayuda, la de todas las personas que crean que es necesario que este proyecto se conozca. El material montado hasta ahora, anticipa una gran película, no os quepa duda. Estaréis orgullosos de haber contribuido a su nacimiento.

Que nuestra voz sea la voz de los miles de colectivos que se enfrentan a diario contra la corrupción y el poder pero que pocas veces pueden ganar. Porque cuando alguna vez, alguna vez, se gana, tenemos que contarlo a los cuatro vientos.

Iniciamos este proyecto en la plataforma de micromecenazgo goteo.org que nos ayudará a terminarlo con dignidad y calidad. En ella contamos todos los detalles del proceso y sus protagonistas, en qué gastamos el dinero, cómo nos organizamos para llevar a cabo la difusión necesaria de nuestra historia. Cualquier aportación es bienvenida y necesaria. Muchas gracias y nos veremos para celebrarlo en la oscuridad de las salas de cine cuando puedan estar, de nuevo, abarrotadas.

www.goteo.org/project/de-interes-general

Distopía: 1. f. Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana. RAE

La distopía está de moda. Series de TV, cine, libros… Parece como si la ficción priorizara explicar o imaginar mundos futuros, que se mueven entre una realidad imposible y una irrealidad posible. Estamos en tiempos de pandemia y vivimos en el presente lo que podría parecer una distopía vista en el pasado. Calles y ciudades vacías, hoteles barrados, ejército patrullando, hospitales colapsados, el Capitolio asaltado… Imágenes que violentan nuestro espíritu y nos conmueven.

La distopía no es un recurso de ficción nuevo. Libros como Un mundo Feliz, 1984, La guerra de los Mundos, Fahrenheit 451… Autores que con sus obras advertían de los peligros de la sociedad industrial. Hoy en día en la sociedad post industrial, post humanista los peligros se acrecientan y los creadores se han volcado en explicar las amenazas que nos acechan. Películas como Mad Max, Blade Runner, Gattaca, La carretera, y series como El cuento de la criada, Years and Years, Black Mirror y El Colapso nos dejan perplejos ante mundos imaginados que a menudo nos dibujan futuros oscuros.

Nuevo orden, la nueva película del mexicano Michel Franco, duele, es violenta, es un auténtico puñetazo a las conciencias de una sociedad que vive entre la perplejidad y las dudas del presente. Es una distopía, y confirma la definición de la RAE, pero con perspectiva no lo es tanto. Cuando la ves, te preguntas constantemente que podría ser real, como si estuvieras viendo un noticiario que explica una revuelta en un lejano país sudamericano. La historia arranca en una boda de la alta burguesía mexicana. Simultáneamente se produce una sublevación de la población indígena que instaura un régimen militar que somete a la élite blanca. El nuevo poder asesina, secuestra a cientos de personas y las encierra  en campos de concentración a la espera de rescates millonarios. Los que no lo consiguen son ejecutados. Se decreta un toque de queda que limita la libre circulación. La violencia inunda las calles. La película es una patada en el estómago y refleja desde el principio las profundas desigualdades de una sociedad injusta. Lo hemos visto y lo vemos cada día en las noticias, poblaciones que viven en la pobreza que protestan por sus vidas y sus derechos. No tenemos que irnos muy lejos, no sólo pasa en los países del tercer mundo, pasa muy cerca: Los movimientos cómo Black Lives Matter en Estados Unidos o los Chalecos amarillos en Francia, por ejemplo.

La película te pone delante del espejo, te interpela, “No es un presagio, pero sí una advertencia. Quiero suscitar una conversación que contribuya a que las cosas cambien. Mi film nos invita a pensar qué estamos haciendo mal”, asegura el director. La historia recrudece el debate al que debemos hacer frente: ¿Qué sociedad queremos construir? La pandemia ha puesto de manifiesto una vez más que los que más sufren son los más desfavorecidos. La pandemia ha confirmado que la desigualdad es la verdadera pandemia de la sociedad. Que la distopía la viven a diario millones de persones que viven en el presente las características negativas causantes de la alienación humana (como precisa la RAE).

Nuevo orden molesta, es incómoda porqué confirma que la desigualdad es insostenible. Pasó y está pasando; movimientos indígenas revolucionarios han sacudido la historia de Sudamérica. El Zapatismo en México o el Che Guevara entre tantos otros. Resistencias para reclamar la descolonización del continente, para reclamar la alteridad de sus culturas, movimientos de liberación nacional que en la actualidad son admirados y homenajeaos en los días de la patria, que fueron a menudo violentos y no por ello son considerados ilegales. Hoy en día, siguen existiendo pero ya no luchan por una patria, luchan por la dignidad, por la equidad, por la igualdad de derechos y la justicia, pero ahora son combatidos por ilegales y violentos. Es la gran paradoja, la gran pregunta que se hace todo el mundo, ¿Qué es la violencia y quien puede ejercerla? En la película vemos sus diferentes caras. La que ejercen los ricos sobre los oprimidos y la que usan los desfavorecidos para defenderse de los ricos. Lo que ayer fueron sueños utópicos se convierten hoy en acontecimientos distópicos. La película es ambigua, no se posiciona, es equidistante, no hay buenos, casi todos son malos, la duda sobrevuela todas las secuencias, no acabas de saber quien está detrás de toda la revueltas: “No quería dar mensajes ni educar, porque el cine no sirve para eso. Mis convicciones políticas no son importantes. La ambigüedad de la película es deliberada. La quise mantener abierta, aunque no fuera fácil, para que el público de distintos países pueda proyectarse en lo que cuento”, asegura el director.

La película de Miguel Franco es dura,  cruel, nihilista y a menudo insoportable cuando recuerda los horrores del holocausto, prisioneros marcados, rociados con mangueras o incinerados en crematorios. La barbarie al servicio de una causa, los indígenas convertidos en opresores, los salvadores en corruptos, los liberadores en torturadores. Al final todo gira, nada cambia, cómo en el Gatopardo de Lampedusa…

“En política, nada sucede por casualidad. Siempre que ocurra un evento, podemos estar seguros de que alguien lo planeó de esta manera”.

Franklin D. Roosevelt.

La pandemia nos ha hecho reflexionar y nos preguntamos si la sociedad que hemos construido es la más adecuada para hacer frente a los desafíos que ponen en peligro nuestro mundo. Todos apostaríamos por un nuevo orden, por una manera más justa de hacer las cosas, para dejar atrás el antiguo sistema socio-económico que poco a poco se va desmoronando. No podemos dejar que el pesimismo de las distopías anule el anhelo necesario de las utopías. La película del realizador mexicano nos advierte sin embargo que la búsqueda de estos nuevos ideales nos pueden llevar al caos y al desconcierto.

A un nuevo desorden.

A medio camino entre el ensayo, la novela y la colección de cuentos, Un verdor terrible de Benjamín Labatut (Rotterdam, 1980) cuenta la historia de una ciencia que se ha vuelto cruel y ha trascendido al ser humano; la ciencia del siglo XX.

Seguramente, el hecho más reseñable del libro es que nos muestra el cambio de actitud frente a los descubrimientos de la física y las matemáticas, y este cambio viene provocado por el carácter casi apocalíptico de estos mismos descubrimientos. ¿De qué otra forma describir la certeza de que algunos problemas nunca encontrarán solución? Por primera vez, la realidad es incognoscible. Si en el siglo XIX, el siglo del progreso imparable, la ciencia era el instrumento  y el saber que permitiría sacar a la luz todos los misterios del mundo, ahora esta se convierte en el principio de nuestra destrucción como especie. Einstein, explica Labatut, fue un científico que, paradójicamente, tuvo mentalidad del siglo XIX, al tiempo que participaba en los grandes cambios del XX. Por eso, pronunció su famosa frase “Dios no juega a los dados” y se negó a aceptar un universo no mecanicista. Las leyes instauradas por Newton no se tambalearían por la presencia indeseable del azar. Sin embargo, esto es lo que ocurre y lo que demostró Heisenberg con su principio de incertidumbre.

Los personajes del libro son todos científicos y matemáticos ilustres, los protagonistas de la historia de la ciencia de los últimos cien años. Presentados por Labatut, todos comparten una tendencia a la iluminación y la revelación. No son capaces de dar con soluciones a problemas si no es mediante el dolor y la enfermedad. Una mezcla de mística y ascetismo. Son las bocas de una realidad superior. Tendemos a leer nuestro presente en función del pasado inmediato, pero lo que se demuestra es que, para comprender lo contemporáneo, es necesario penetrar en el intrincado sistema de túneles situado bajo la historia y que conecta las épocas de manera no consecutiva. Así, los científicos del siglo XX no se parecen a los XIX. Son gnósticos; descubren un conocimiento capaz de transformar la propia vida (metanoia). Mezclan su trabajo con lo religioso. El mundo, aunque parezca mentira, vuelve a ser mágico.

Benjamín Labatut

El libro, escrito con un estilo impecable y de manera elegante, hace emerger una serie de figuras que, aunque monstruosas, son reales y hasta simpáticas. Labatut tiene la cualidad de ofrecer una descripción de algunos hechos que marcan nuestro tiempo y que no parecen haber sido asimilados por nuestra cultura. La ciencia puede destruir el mundo. El progreso, a su vez, no es tal y, en caso de existir, afecta solo a lo tecnológico. Hay  cosas que no pueden saberse.

Estos hechos tienen un alcance que el libro no describe y que cada lector deberá deducir por su cuenta. Es complejo porque no solo nos afecta como especie, sino también a nivel íntimo.

Inteligente y erudito, Un verdor terrible es, indiscutiblemente, uno de esos libros imprescindibles para comprender la realidad actual. Además, es una muestra excepcional de literatura. En ocasiones sobria, en ocasiones humorística. Es normal, por lo tanto, que siga acumulando ediciones y traducciones. Una lectura obligatoria para aquellos apasionados por preguntar y que no necesariamente esperen respuestas, sino todavía más preguntas.

“Lo esencial es invisible a los ojos” (Antoine de Saint Exupèry)

Sustentable, Guía de restaurantes de la Comunidad Valenciana” (Editorial Mediterránea, 2020; coordinación editorial a cargo de María Diago https://mesamediterranea.com/) no es una guía de restaurantes al uso como la Michelin.

Creo que tenemos que aprovechar los tiempos de crisis planetaria como la actual para sugerir un cambio de valores que permitan una reforma profunda de la forma de ver, pensar, valorar y finalmente de actuar que nos saque del pozo profundo de ignorancia, desinformación y soledad en que estamos sumidos.

Puede ser que la juventud rebelde, que se manifiesta violentamente, lo haga movida por sentimientos de desafección, de falta de expectativas, desaliento, desánimo y de ausencia de esperanza.

Nos han repetido continuamente que la pandemia nos ha hecho valorar a las personas humildes pero esenciales para el normal funcionamiento de la sociedad. Incluye a los pequeños comercios de proximidad, a los barrenderos y recogedores de basura, a tantas personas anónimas que han permitido que se produzca diariamente el milagro de que salga agua al abrir un grifo, o que se encienda la luz o el televisor al apretar el interruptor. No olvidemos a bomberos y policías que han ayudado, de forma anónima, el paso del Huracán Filomena. De los sanitarios todo lo que se pueda decir es poco. Poco valorados económicamente, por algunos dirigentes políticos, han dado hasta la vida por los demás.

Cuando todo esto pase volveremos a continuar pensando y actuando como antes. Concretamente, y centrándonos solamente en la restauración, en el sentido de casas de comidas, los que puedan volverán a los restaurantes de prestigio por las estrellas Michelin que poseen y que exteriormente se caracterizan por el gran tamaño de los platos y la pequeña cantidad de comida que contienen. Olvidamos que la etimología de prestigio es la misma que la de prestidigitador o ilusionista que nos engaña con sus manejos haciéndonos ver cosas que no son, que son irreales. Porque pensemos en las personas que otorgan las codiciadas estrellas Michelin: ¿en qué Universidad se han doctorado u obtenido un “máster”, que les faculta para otorgar tales distinciones que arrastran a personas de poder para codearse con sus similares en sitios exclusivos? Las estrellas Michelin se basan en la vanidad. No se adjudican por métodos racionales y/o científicos. Se aprovecha el ansia de distinción que anula el intelecto de muchos, teniendo como consecuencia que se forman círculos cerrados de vanidosos engañados por los pícaros de siempre.

Los programas de televisión nos meten en el salón de casa a estos “magos” de la cocina haciéndonos ver su vulgaridad y falta de higiene (la pandemia me ha hecho muy observador) al echar el aliento, aerosoles (potencialmente peligrosos) encima de los platos.

Sustentable por el contrario, está redactada coralmente por un equipo de profesionales y científicos de probada valía, coordinados por María Diago, bióloga especializada en sostenibilidad ambiental; profesora acreditada ha sido Directora General de Cambio Climático de la Comunidad Valenciana y autora de libros sola o en colaboración sobre el cuidado de la Tierra.

Trata ante todo de la Dieta Mediterránea, tan alabada como desconocida en su sustancia, historia y razón de ser que ha sobrevivido milenios al paso de civilizaciones y que tiene sus raíces en: calidad, proximidad y sostenibilidad.

Con arreglo a eso se otorgan hasta cinco soles a:

 1º.-Gastronomía (calidad), evidentemente es necesario que los platos elaborados sean apreciados por el paladar y atractivos en su presentación.

 2º.-Proximidad, sus ingredientes se deben producir en la proximidad, se les conoce y no ha lugar a engaño. Tanto el que vende como el que compra saben lo mismo del producto lo que no pasa cuando se compra un producto(delicatessen) envasado en tierras lejanas. La proximidad ahorra gastos desmesurados de transporte y de construcción de medios de transporte y almacenamiento. (del huerto a la cazuela).

3º.-Sostenibilidad, energía empleada (renovable o sucia), separación y reciclaje de los diferentes tipos de residuos. Edificios energéticamente eficientes.

Agradezco personalmente la publicación de esta guía, me ha recordado las paellas y arroces caldosos que hacía mi abuela valenciana.

“¡Cuán gritan esos malditos ¡” “Don Juan Tenorio por José Zorrilla

Hubo silencio y también grandes voces que enrarecían los sentidos solo con el ruido atroz de sus gestos vacuos” Alberto Corazón

Rosa María Artal es un lujo del periodismo español actual. Por esa razón L´Associació de Dones Periodistes de Catalunya le acaba de conceder un premio a su trayectoria periodística que ha recogido personalmente.

Rosa se distingue por la defensa que hace en sus escritos de la dignidad de todos, sobre todo de los más desvalidos. Graham Greene decía en una de sus novelas algo parecido a “nadie conoce mejor la religión que el pecador”. De igual forma pienso que solamente el que ha recibido algún tipo de humillación en su vida (como yo) puede sentir en el hondón del alma la humillación que sienten otros. De otra forma no me explico la sensibilidad patente en todas sus obras.

Cito, también de memoria, un refrán francés que creo que utilizaba Pierre Benoit: “Mi padre ha vendido el arado y se ha comprado un tambor” Con la edad y la jubilación muchos afortunados conquistan la libertad perdida por la cuenta de resultados o los índices de audiencia. Rosa María la ha conquistado sobradamente.

De igual forma Rosa es un lujo en una profesión que dice “presencialidad” por presencia; “a través de” en lugar de: “por medio de”, o “mediante”; “de cara a mañana” por simplemente “para mañana”, y lo que es peor confundir CONFRONTAR (comparar dos cosas poniéndolas una frente de otra) con  ENFRENTAR. Las ideas se sopesan, se comparan, se confrontan mediante un diálogo tranquilo y sosegado. Pobre Cervantes, todo el mundo habla del Quijote pero pocos son los que lo han leído o, como decía un compañero (ya difunto): “En el Vaticano todo el mundo habla de Dios pero nadie cree en Él”

Se dice que los suramericanos hablan mejor español que los españoles porque no quieren ser colonizados por USA. Cosa que, desgraciadamente, no ocurre en España. Ahora sabemos hablar inglés a costa de ser colonizados e inclinarnos servilmente ante el “Poder”.

“La Bolsa o la Vida” (Roca editorial, 2021) es una crónica mundial de un año sacudido por una pandemia universal, dedicando una atención especial a lo ocurrido en España. Es un libro memorable que utilizarán los historiadores dentro de muchos años para escribir sobre la España actual, su intrahistoria y sus “mandamases”.  

Es un libro imprescindible para leerlo y releerlo viendo cómo actúa la “internacional del odio” denunciada por Juan José Tamayo en todo el planeta: Brasil, EE UU y también aquí que se expande por radios, televisiones, redes sociales.

Con la Constitución pasa lo mismo que con el Quijote, todo el mundo habla de ella pero casi nadie la ha leído, como expone reiteradamente Rosa María. Supuestamente según el art 14 todos somos iguales ante la Ley, en la práctica somos esencialmente desiguales, como se le ha escapado a alguien que no ha hablado al “diktat” del argumentario diario. Caso especial es el de la Iglesia Católica (pero poco cristiana) que, ignorando el Evangelio que proclama la igualdad absoluta de todos, el Nazareno lo repite continuamente, le riñe a Pedro por eso, porque tenía una mollera muy dura. Es una pena pero ésta no es la Iglesia con que soñaba. Se ha convertido en una estructura piramidal y jerárquica en la que cada escalón trata de ocultar sus vergüenzas al siguiente. Acaparadora de poder (Sacro Imperio Romano Germánico) que tantas muertes ha producido (cruzadas, guerras de religión europeas y siguen. En España tiene unos privilegios (leyes privadas) no reconocidas en la Constitución pero existentes “de facto”: exenciones de impuestos, inmatriculación de propiedades como La Mezquita de Córdoba, la giralda de Sevilla y centenares de propiedades propiedad de las comunidades rurales desde tiempo inmemorial. “No se puede servir a dos señores” dijo el Nazareno y la Archidiócesis de Madrid echa a ancianos de sus residencias, a inquilinos de sus viviendas… porque avispados administradores se aprovecharon de la dejadez y soberbia de obispos más atentos a sus ropajes, mantos y capirotes que al bien del “rebaño”. El Cardenal-Arzobispo de Madrid no ha dignado acercarse a la Cañada Real Galiana en la que cientos de niños inocentes, junto con miles de adultos viven en situación deplorable, anta la mirada inmisericorde de los sucesivos gobiernos del PP en la Comunidad de Madrid que mantienen esta situación ANTICONSTITUCIONAL desde hace decenas de años. “Deles Dios mal galardón” como dijo un poeta.

No faltan las alusiones a ruido de espadones que quieren imponer su poder. No llegan a situaciones como cuenta Baroja que, en el XIX, llegaron a batirse en la antecámara de la Reina para disfrutar de ella, anhelante de sexo.

En tanto siguen los insultos, descalificaciones, risas en el Congreso, Senado, Asamblea o Ayuntamiento, convertidos en auténticos “patios de monipodio”

Y la mierda de la corrupción desborda todo lo imaginable. No existe depuradora capaz de absorber tanta desvergüenza.

En tanto en Beirut estalla un depósito de municiones. En Siberia aparecen cráteres inmensos emanando metano y vayamos a saber qué virus congelados vagan descontrolados por la atmósfera.

No importa, Bolsonaro y Trump siguen con sus papeles de matones de poca monta, el segundo parece que llega a organizar un asalto al Capitolio. Pero ha prometido continuar.

Filomena nos coge en Madrid con “el culo al aire” se arma la de Dios es Cristo pero al final con el tiempo y la abnegación de los humildes servidores públicos, parece que el problema se ha resuelto. Hasta la próxima.

Pero la pandemia sigue su marcha triunfal ante la inoperancia de políticos, autonómicos (suya es la ley, la competencia, los servicios, pero no la inteligencia, la visión, la empatía…) Ayuso sigue con sus “ingeniosidades” sin gracia retrechera ni salero, tiene una mala sombra que se la pisa. Pero continúa jaleada por sus conmilitones.

Se empieza a vacunar. Los listillos de siempre se aprovechan y lo hacen incumpliendo el orden. Hace un par de horas me han puesto la primera dosis, dentro de poco cumpliré 86.

Las televisiones hacen su agosto.  A falta de procacidades en playas exóticas la pandemia da mucho que hablar. Al Ministro de Sanidad se las dan por la derecha, a Simón también. Aparecen “todólogos” por doquier. Cualquier botarate puede sembrar la inquietud.

El libro es imprescindible. Es tan increíble lo que ha pasado, sigue pasando y pasará que Rosa María Artal tendrá que continuar.

Confieso que a algunos les puede deprimir su lectura. A mí me ha pasado. Se me han revuelto las entretelas del alma. Pero será necesario releerlo dentro de unos años, Porque es increíble que exista tanta cerrazón en la derecha española. Si está claro: o nos salvamos todos o nos vamos todos a pique sin la orquesta del Titanic. Los que no resucitarán serán los ancianos fallecidos de las residencias, víctimas de la dejadez e incuria.

Termino dando las gracias a Rosa María, porque sus ojos claros siguen viendo los que otros no ven, porque sigue teniendo conectados todos los lóbulos cerebrales que le permiten, no solo ver la realidad como es, sino prever las consecuencias.  La roña y el ruido no lograrán vencer su valentía, su tozudez de baturra así como la ilusión que pone en todo lo que emprende.

“La música real es silencio y todas las notas simplemente enmarcan ese silencio”. Miles Davis

El piano no tiene quien lo toque, sin sus notas, sólo queda el silencio…

Una tragedia artística, una implosión. En apenas dos meses, el mundo de la música perdió dos figuras insustituibles del panorama jazzístico mundial. El 9 de febrero de 2021 moría Chick Corea y Keith Jarrett, enfermo, reconocía pocos días antes que nunca más tocaría el piano. Es como si de golpe desapareciesen Liszt y Schumann, Oscar Peterson y Bill Evans o Brendel y Gould.

Nada volverá a ser lo mismo. Eran dos artistas inmensos, creativos, brillantes, eclécticos e irrepetibles.

Recuerdo perfectamente el día que mi hermano volvió del Principat d’Andorra con el Köln Concert de Keith Jarrett en la maleta. En 1976 no era fácil conseguir los discos de la siempre sorprendente discográfica ECM, el jazz contemporáneo no era una de las prioridades culturales de aquella época. Cuando aquel disco doble del genial pianista norteamericano entró en casa, no sabía todavía que su música provocaría una de las sacudidas emocionales más memorables de toda mi vida.

Cogí disco y noté el tacto rugoso de la funda, olí el característico aroma del disco nuevo, vi la sugerente foto en blanco y negro, y colocando con suavidad la aguja sobre aquel vinilo escuché el cric sonoro de la aguja cuando impacta con el disco… En este breve instante, en aquellos pocos segundos ya se habían despertado de golpe cuatro sentidos! Ya estaba preparado, la aguja estaba a punto de entrar en el primer surco, y… tras el silencio, sonaron un sol, re, do, sol, re…. 5 notas que ya forman parte de la historia de la música. Ya no había marcha atrás, estaba atrapado para siempre.

ECM Records

Pocos meses después con la misma liturgia, escuché el disco debut de Return to Forever, editado también en ECM. Esta mítica banda capitaneada por el pianista Chick Corea había grabado el disco en 1972, 3 años antes que el Concierto de Colonia de Jarrett. Las primeras 4 notas sintetizadas, sol, re, re sol, son una invitación a volar, hipnóticas, dulces, son como una ola suave que va y vuelve. Pura magia.

Todo pasó aquel 1976, y desde entonces Chick y Keith me acompañaron para siempre. Keith Jarrett, nació en Allenton, Pensilvania en 1945. Desde muy joven ya demostró un talento descomunal con el piano y con apenas 6 años ya componía música. Art Blakey lo incorporó en sus Jazz Messengers y posteriormente formó parte del cuarteto de Carlos Lloyd donde coincidió con el que acabó siendo su batería predilecto, Jack DeJohnette. Miles Davis lo ansiaba en su grupo y, tras muchos intentos, fue a buscarlo con todos sus legendarios músicos, Chick Corea, Dave Holland, Wayne Shorter y Tony Williams al club de París donde actuaba en 1970 solo para convencerle. «Keith, ¿qué siente uno al ser un genio como tú?», le preguntó Miles a Keith tras un concierto. Jarrett y Correa tocaron juntos en el Festival de la Isla de Wight en 1970 interpretando el Spanish Key del disco Bitches Brew.  

Jarrett se convertía así en el futuro del piano y junto a Manfred Eicher de la compañía ECM empezó una carrera musical grandiosa y prolífica, con discos míticos como el My Song o Standards o con grabaciones tocando Bach, Shostakovich, Barber, Mozart, Handel… Pero sobre todo, Jarrett pasará a la historia por sus famosas improvisaciones grabadas en directo, Paris, Tokio, La Fenice, hasta su último concierto, el de Budapest del año pasado.

ECM Records

Chick Corea, nació en Florida en 1941. Empezó a tocar el piano con 4 años y aunque sus estudios fueron clásicos pronto se decantó por el jazz. Horace Silver y Bud Powell fueron sus influencias. Su carrera como pianista fue meteórica, tocó con Sonny Stitt, Stan Getz, Sarah Vaughan y reemplazó a Herbie Hancock en la banda de Miles Davis con quien estuvo más dos años. Fue el mismo Miles quien le persuadió de tocar el piano eléctrico. Poco después creó el grupo Return de Forever unos de los grupos fundamentales del Jazz-fusión junto a Stanley Clarke, Joe Farrell, Airto Moreira y Flora Purim con la discográfica ECM. Chick Corea era ecléctico, tocaba jazz, clásica, transitaba a través de diferentes géneros musicales en busca de sonoridades nuevas, la samba, el flamenco, el new age, música mestiza, componiendo un clásico del jazz como Spain o colaborando con Paco de Lucía, Carles Benavente y Jorge Pardo. Chick exploraba sonoridades con el arte del creador, generoso y empático, fue el músico de jazz que obtuvo el mayor número de Grammy de la historia, 23.

Vinilos y CDs comprados o prestados, Spotify, conciertos en el Palau de la Música, en el Grec o Auditori, vivencias irrepetibles junto a estos dos genios que con su música hicieron de este mundo un espacio más bonito y amable.

Aunque la belleza no dependa del formato, y los discos de Keith Jarrett y Chick Corea son extraordinarios, escuchar sus obras ya no es lo mismo. Con la música en streaming, hemos perdido toda la liturgia de los discos físicos y las acciones que despiertan otros sentidos. Ahora con un clic obtienes el premio, cuando antes todo era mucho más complicado. Primero escuchabas un tema por la radio y si te gustaba era esencial recordar el título de la canción o el intérprete. Después venía la aventura de encontrar la tienda (casi siempre era Discos Castelló), comprar el disco o el single, llegar a casa, sacar el celofán, abrir el disco, con sus fotos y textos, encender el equipo de música y poner el disco. Todo esto resumido ahora con un clic… Pero el esfuerzo entonces tenía premio. La gran diferencia es que escuchabas el disco entero, sin pausas, sin prisas, sin cortes, saboreando y descubriendo tema tras tema la totalidad de la obra… Un hecho impensable en la actualidad, en una época dónde la gente a duras penas escucha un solo tema entero, con la tentación de buscar otro, o abrir otra aplicación. La música incompleta, fragmentada, interrumpida, sin continuidad no puede ser escuchada, sólo oída, sin pausa no se puede apreciar la belleza, con prisas esquivas el detalle, la contemplación imposible. El arte como objeto de consumo, banalizado.

El retiro forzoso de Keith Jarrett y la muerte de Chick Corea han dejado huérfano el panorama jazzístico. Su capacidad interpretativa, lírica y creativa no tiene sustituto, sólo Brad Mehldau parece ser el único discípulo aventajado que pueda ocupar este espacio vacío, Hiromi Uehara también podría. Improvisar, crear espontáneamente está al alcance de pocos creadores, tanto Chick como Keith eran genios en este aspecto, tenían la capacidad de dibujar melodías, de pintar espacios y ritmos, de viajar cruzando sonoridades para llevarnos a la sublimación sensorial.

Sin música, la vida pierde el sentido” dijo Nietzsche.

Por suerte nos queda su música, pero sin Keith Jarrett y Chick Corea y sus pianos enmudecidos, la vida pierde emoción, creación, belleza y éxtasis. Qué tristeza…

moderado por:

  • Esther Rebollo

    Directora adjunta de Público

  • Víctor Sampedro

    Catedrático de Comunicación Política

Conclusión del debate
  • La encuesta sobre la monarquía de la Plataforma de Medios Independientes [PMI] manifestó la potencia del periodismo que practica la colaboración con el público y entre distintos medios. Como señalaba en la ponencia inaugural y en el primer resumen que hice de este debate, la PMI ofrece información como bien común; es decir, que se elabora y sostiene de forma mancomunada. La PMI sería un germen del Cuarto Poder en Red que quisiera promover este debate, abierto hace más de dos meses y que ha contado con 26 intervenciones. Nuestro agradecimiento a los autores y una primera conclusión: sigue abierto con una enorme vitalidad y urge concretarlo en iniciativas futuras de la PMI.

    UN DEBATE CARGADO DE FUTURO

    La mayoría de las intervenciones -como las de Carolina Bescansa, Cristina Flesher o Miren Gutiérrez- constataban la precariedad del apoyo social a la Corona, además de una clara fractura territorial y generacional. Sin embargo, no existe (aún) una mayoría social republicana suficiente. Y el proyecto republicano -como señalaban Felipe Gómez-Pallete, Paz Torres y Gabriel Flores- carece de hegemonía en el campo institucional y mediático. Así lo demuestran el retrato de la monarquía en el cine y la televisión –que diseccionaron Manuel Palacio, Vicente J. Benet y Sara Martín– o la Prensa de la que se ocuparon Fernando Ruíz, Marià de Delàs, Manuel Garí, Carlos J. Bugallo o J.L. F. del Corral. La indignación moral que expresaron Alfons Cervera o Manuel Chaparro se explica con la crisis de la mediación periodística que identificó Sánchez-Cuenca, el análisis de Paula Pof sobre el estado de la enseñanza de la profesión o la apuesta de David G. Marcos por una emancipación comunicativa alcanzable, claro está, a través de una comunicación emancipadora.

    El relato periodístico predominante, desvelaba Josep Lluís Fecé, contrapone el orden al caos: identifica el primero con la monarquía y el segundo con la república. La estrategia de defensa monárquica minimiza y blanquea las corrupciones de La Zarzuela limitándolas al periodo reinante del ex-monarca (que queda, así, impune) y pretende eximir a su familia extensa, la consorte y el hijo heredero.

    A pesar de la endeble solidez jurídica –demostrada de forma ejemplar por Carlos López-Keller Álvarez– este relato de la prensa cortesana blinda a la Corona. Para ello, airea los trapos sucios (sólo los de Juan Carlos I) de forma parcial, inconexa y discontinua. Con espasmos -según las urgencias de la regularización y la prescripción de los delitos– los tertulianos y editorialistas escenifican un escándalo moral que escamotea la rendición de cuentas.

    Pero resulta imposible blanquear toda la colada de palacio. Los errores “puntuales” y “personales”, los pecados “veniales” y los fallos “menores” “del pasado” cobran verdadero alcance y magnitud cuando periodistas de la talla de Esther Rebollo hacen inventario; en su caso de los desmanes e intercambios de favores entre la casa de Borbón y la de Saud. Una auténtica pesadilla de 1.000 y una noches de farra compartida, connivencia y expolio de las arcas públicas.

    UNA LÍNEA EDITORIAL COMPARTIDA PARA LA PMI

    Sato Díaz, ex-director de Cuarto Poder, tomó la palabra cuando, por desgracia, cerró “su” medio… Ahora tenemos opción de recuperarlo desde la PMI en un Cuarto Poder en Red, Sato ;-) La urgencia cotidiana impidió tomar aliento y perspectiva a otros compañeros y compañeras. Quien escribe y Marià Delàs advertimos del riesgo de la irrelevancia para los medios sesgados por el “minifundismo” e “indiferentes” a la periferia. El gran Juan Tortosa denunció los vínculos entre “precariedad y sectarismo” y desafió el corporativismo que tapa vergüenzas propias y ajenas de connivencia con el poder. Considerando estas contribuciones y que los medios de la PMI mantienen líneas editoriales próximas, me permito señalar tres principios con los que funcionar en el futuro. Se trata de avanzar en el modelo de plataforma digital, que respete la autonomía de cada medio, pero dándoles la capacidad de influencia que solo pueden lograr si colaboran entre ellos y con sus públicos.

    (1) Rehuir el proselitismo y (2) el reduccionismo del proyecto republicano o de reforma constitucional a la celebración de un referéndum. Porque (3) el periodismo, a diferencia de los gabinetes de relaciones públicas y la mercadotecnia electoral, no recluta votantes ni supedita su independencia a una meta partidaria. Aspira a que la razón democrática prevalezca sobre la razón de Estado y su Jefatura. ¿Cabe más alta misión?

    El periodismo independiente no imparte doctrina ni directrices. Hace, en cambio, pedagogía democrática. Sin sermones ni arengas. Facilitando que la población ejerza sus derechos. Informar consiste en abrir debates, transmitir y repartir conocimiento; es decir, poder. En democracia el Pueblo lo ejerce sin tutela y apenas censura, investido del derecho a decidir. La titularidad de este derecho libera a la ciudadanía de la servidumbre y el vasallaje. La democracia universaliza la autodeterminación y el autogobierno, en el nivel personal y colectivo; extendiéndolos a la plebe.

    Este marco ofrece potencial emancipador y democratizador. Y se mantiene vivo sólo si el derecho a decidir no se limita a celebrar un referéndum sobre la Corona o o la configuración territorial del Estado. En el Manifiesto por un nuevo republicanismo, sosteníamos que “la soberanía real (con minúsculas, pero inconmensurable) es, ante todo, alimentaria, tecnológica, científica y humanista”. Ese master frame –marco o encuadre general– para ser un “sueño eficaz” englobaría otros marcos y objetos de debate más concretos. Podría llegar a abordar cambios en la Jefatura y la organización territorial del Estado. Pero rebasa esos objetivos con creces: “[para el nuevo republicanismo] la paz se cifra en la defensa inalienable de los derechos humanos, dentro y fuera de las fronteras. Y se articula en los derechos sociales, el compromiso cívico y los cuidados mutuos”. “Dentro y fuera de las fronteras” son las seis palabras clave de la cita.

    El periodismo independiente no es proselitista ni adoctrinador. Guarda distancia crítica respecto a programas políticos concretos y los desborda. Un medio informativo no es un púlpito para impartir dogmas. Ni una plataforma de relaciones y campañas públicas. Menos aún, una trinchera de combate ideológico o cultural. Un medio independiente lo es porque atiende a la agenda de su público. Le pregunta por sus preferencias, como hizo la PMI con la monarquía, y abre debates sin prefigurar el resultado.

    PERIODISMO INDEPENDIENTE EN VEZ DE PROSELITISMO REPUBLICANO.

    La encuesta de la PMI anuncia aires de cambio, pero no augura un tsunami republicano. En todo caso, se instaló en Cataluña y podría desatarse en Euskadi. En el resto de las autonomías, el republicanismo carece (por ahora) de respaldo institucional y social para forzar un cambio. Quizás resulta prematuro gritar “Abajo el Rey”. El desenlace de una consulta resulta incierto y sus consecuencias últimas, más que problemáticas.

    No olvidemos que el 48% de los encuestados apostaban por un presidente “elegido directamente y con amplios poderes”. Muchos menos (28%) que quienes lo preferirían elegido por “el Parlamento y con pocos poderes”. Por desgracia, el presidencialismo duro casa bien con el militarismo. También con la ultraderecha de Vox, la muleta del destropopulismo o trumpismo que ha tomado las riendas del PP. Recordemos también que las FAS, bajo mando supremo del Rey, figuran en la encuesta de la PMI como la institución que despierta más confianza. Recibe una valoración de 6,3 sobre 10, frente al 3 de los partidos políticos. ¿Podría, entonces, el “viejo” republicanismo acelerar una involución democrática?

    El imaginario de la II República carece de arraigo transversal y articulación institucional. A la amnesia oficial y la distorsión de la memoria histórica, se suma la instrumentalización, en no pocas ocasiones doctrinaria y sectaria, del legado republicano. Peleas intestinas no resueltas en quienes se arrogan “la izquierda” o el “progresismo”, escasa auto-crítica y demasiadas exclusiones (la del anarquismo, la más evidente) minan el frente republicano. Y lo debilitan en las guerras culturales que la (ultra)derecha disputa en bloque. Frente al negacionismo y la equidistancia guerracivilista, el memorialismo republicano quizás ofrece un exceso de melancolía. Su panteón de figuras, los credos y las filiaciones siguen todavía en disputa.

    El periodismo, instalado en narrar el presente y el pasado próximo, debiera proyectarse hacia el futuro, rescatando figuras con carga emancipatoria en el presente. Las pioneras en la igualdad y la participación femeninas en la esfera pública serían un buen ejemplo. Desacralizar y desembalsamar el legado republicano requiere autocrítica e imaginación. Precisa una re(creación) distribuida y plural que actualice el proyecto de una III República, proyectando un futuro abierto a toda la ciudadanía.

    ¿Hará la PMI un editorial conjunto el próximo 8M para “Salvar a la Princesa Leonor”? Sería una vía para acercar el nuevo republicanismo a todas a aquellas que se niegan a verse reducidas a un papel reproductivo. Desvincularía el amor de los linajes (con)sanguíneos y liberaría a la heredera de la Corona de un matrimonio concertado por el pedigree y el patrimonio. ¿Recogerá firmas la PMI para que, coincidiendo con el próximo 23-F, se derogen la Ley de Secretos Oficiales, la Ley Mordaza o el Decreto Ley que permite suspender webs y cerrar internet sin autorización judicial previa? Son el marco legal que impide cuestionar la Corona y su blindaje constitucional.

    Se trataría, entonces, de ir construyendo el escenario y acercando la hora de decidir sin ira, sin urgencias, sin miedo, sin tabúes y sin complejos (como la ultra-derecha). Pero desde el respeto democrático. Es decir, aportando toda la información y todas las voces relevantes, con un enfoque que nos conecta con las democracias de nuestro entorno donde la monarquía es una anomalía. Y donde el exilio republicano colaboró en derrotar las dictaduras nazifascistas. Se trataría, pues, no de guillotinar periodísticamente a los Borbones sino de avanzar hacia un sistema político-informativo en el cual se les pueda fiscalizar y, si está justificado, cesar, sin que por ello se tambalee todo el marco institucional.

    El relato del nuevo republicanismo exige informar (insisto, no arengar) con el retrovisor del pasado, pero encendiendo las luces largas: mirando hacia delante, por caminos no trillados y sobrevolando las fronteras territoriales, ideológicas e identitarias; sin nostalgia ni melancolía. La controversia, que se solapó a nuestro debate, sobre figuras atravesadas de contradicciones y manipuladas por el franquismo, como fue Unamuno, también pueden promover un republicanismo laico (sin dogmas ni santorales) más allá de los iconos clásicos que son objetivo de la (ultra)derecha.

    El republicanismo necesita disputar un relato con marcos discursivos renovados, plurales y compartidos. Abiertos a sectores desafectos. Y nunca reactivo a las guerras memorialistas. Es preciso denunciar las provocaciones sin responder a ellas de forma inmediata y automática. Buscan anclar el debate en divisiones fraticidas y en la idea del fracaso colectivo que han reactualizado con la pandemia. Civilizar el discurso público, en el sentido de desmilitarizarlo y anclarlo en los derechos humanos y civiles, es la tarea más urgente.

    No habiendo, por ahora, mayoría social suficiente y decantada por la III República, ni memoria histórica, cultura política y periodística propicias, habría que tejerlas en red. Una PMI con medios distintos pero de líneas editoriales convergentes impulsan agendas temáticas y debates prohibidos. La deliberación mediática-social previa y los sujetos que se construyen en el camino importan más que las convocatorias o consultas electorales.

    ANTES DE RECLAMAR UN REFERÉNDUM, FACILITEMOS UNA UNA DELIBERACIÓN QUE LO HAGA INEVITABLE Y DESBORDE SU ALCANCE.

    Ante una consulta ciudadana, una periodista no diseña ni realiza la campaña. Puede y hasta debe desvelar sus preferencias, como hacen algunos medios y profesionales de la PMI. Además de ser un gesto de honestidad intelectual, previene al público ante posibles sesgos. Las campañas son competencia de los spin doctors, fontaneros y publicistas del poder. Un/a periodista, en cambio, se debe al público y le sirve como contrapoder. Examina la consistencia de esas campañas: el apoyo popular, los intereses en juego y las consecuencias que se derivan de una u otra opción. Sin adoctrinar ni sumar prosélitos, el medio independiente ofrece una plataforma para debatirla. Y, para no incurrir en el sectarismo, intenta que todas las partes se expresen y una mayoría transversal alcance consensos inclusivos. Es decir, apela e intenta sumar el mayor número de gentes y perfiles.

    La ideología, el credo o la identidad del informador no suponen problema alguno. Lo peligroso sería que, desde la indefinición y el interés propio, adoptase los del dueño o el anunciante del medio en el que trabaja. Un informador profesional es consciente de sus sesgos. Los explicita ante sí mismo y su público. Y se previene frente a ellos aplicando un protocolo profesional para que la subjetividad no condicione los temas que aborda o las fuentes que consulta. Recelar de sí mismo, del jefe de redacción, de sus correligionarios o de su tribu urbana es una actitud periodística elemental. Y se traduce en prácticas profesionales antagónicas a las del publicista. Este último sirve a su cliente la versión que demanda; ya sea un eslogan para una campaña o una noticia que, en realidad, es publicidad o propaganda encubierta.

    La función deliberativa de la prensa tiene más recorrido y conjuga más intereses públicos en juego. El debate sobre la Jefatura del Estado se vincula inevitablemente al de un Estado unitario o plurinacional. Por tanto también a una reforma de la Constitución, que en la encuesta de la PMI apoyaba un aplastante 72 % (frente al menguado 14%, que no la considera necesaria). El objeto y el alcance de la reforma no están claros entre los encuestados. ¿Modernizar o jubilar a la monarquía? ¿Para eliminar las Comunidades Autónomas o darles carácter federal? Para el periodista independiente solo cabe anteponer los electorados (en plural) a las estrategias partidistas.

    La deliberación debiera importar más que el resultado del referendo. Porque la calidad del debate determina el carácter democrático del resultado. Al periodismo independiente le compete facilitar una deliberación que resulte en consultas a la busca de nuevos consensos. Normalizarían el derecho a disentir y a seguir alcanzando acuerdos que, de forma forzosa, se entienden temporales y que necesitan renovarse cada cierto tiempo. Esa es la propuesta del patriotismo constitucional, formulado por Jürgen Habermas y secuestrado por la (ultra)derecha constitucionalista.

    Antes de reclamar un referéndum, recordemos los tres precedentes con que contamos (además de las “elecciones” y “refrendos” del franquismo). El Referéndum sobre el Proyecto de Ley para la Reforma Política sirvió (según reconoció el propio Adolfo Suárez) para introducir la monarquía “por la puerta de atrás” en 1976. El referéndum de 1978 la blindó en la Constitución, haciendo casi imposible reformarla. Y el de la OTAN resultó una tomadura de pelo y un fiasco. El PSOE pasó de pedir el No al Sí. El PP recorrió el camino inverso, solicitando el No. Y los ministros de Defensa del PSOE y PP gestionaron el resultado sin problemas. Desde 1986 seguimos en la OTAN vulnerando las condiciones del referéndum. Por tanto, convocar una consulta sobre la monarquía no garantiza la coherencia partidista ni el cumplimiento de un mandato popular que, además, no está decantado. Por último, el bloque republicano de las izquierdas y los nacionalismos periféricos no tiene un relato sólido y compartido en comparación con el “Dios, Patria y Rey” que une a la (ultra)derecha.

    Plantear una reforma constitucional cosmética de la Corona parece la opción menos arriesgada para los partidos clásicos del bipartidismo. Representa la opción gatopardista, al estilo de Lampedusa (cambiar para que todo siga igual) y Felipe González (gato blanco, gato negro, lo que importa es que el rey felino cace ratones republicanos y separatistas). Pero ¿satisfará a los votantes socialistas con pulsión republicana? ¿Renunciará el PP a patrimonializar la Constitución y la bandera rojigualda? ¿Y Vox, a emplearlas como martillo de independentistas, etarras y bolivarianos?

    La ultraderecha (post)franquista odiaba a Juan Carlos I por traicionar al Movimiento Nacional cuyos principios había jurado. Años después, el aznarismo se alió con medios y periodistas conservadores para conspirar contra él. Contrapusieron su figura a la de su padre, Don Juan, intentando que cediese el trono a Felipe VI. La derecha sostenía entonces que el juancarlismo, hermanado con el felipismo, aseguraba la continuidad de los gobiernos socialdemócratas acosados por la corrupción en los años 90.

    Ahora que se habla tanto de polarización, cabe recordar que fue entonces cuando arrancó la estrategia de la “crispación”, como señalaba Juan Tortosa en su texto. Uno de sus principales muñidores, Luis María Anson, la definió como “una operación de acoso y derribo que efectivamente hicimos, y la hicimos muy bien». Resulta difícil expresar con mayor rigor y descaro la relación de los medios conservadores con los Borbones: gestionan las cloacas y esto les da una enorme ventaja frente a los republicanos vetados en la corte.»Para terminar con González se rozó la estabilidad del Estado», añadió Anson. El aventurismo destropopulista es, por tanto, capaz de girar su agenda 360º, según capitalice y rentabilice la polarización. Todo indica que un referéndum inminente le daría alas; al menos, al sur del Ebro.

    ANTEPONER LA RAZÓN DEMOCRÁTICA A LA RAZÓN DE ESTADO(S).

    ¿De qué proyecto nacional sería Felipe VI seña de identidad? Esta es la pregunta-nudo gordiano. ¿Lo desanudará el gatopardismo, el unionismo involucionista o el enfoque plurinacional? Estas, y por este orden, parecen ser las posibles salidas. La primera ofrece un vuelo corto en el horizonte que proyecta la sociedad civil. Que la Corona representase la plurinacionalidad exigiría a La Zarzuela, al nacionalismo español y a los periféricos una refundación radical, a largo-medio plazo. Y, por último, el club de Visegrado demuestra que la UE no es un club exclusivo para democracias. La debacle socioeconómica tras la pandemia y la parálisis de reformas estructurales podría convertir a España en la Bulgaria del Sur de Europa. Enric Juliana advertía de esa posibilidad en el foro de CTXT que debatió la encuesta de la PMI sobre la monarquía.

    La ansiedad y el dolor social provocados por la COVID-19 son caldo de cultivo de antagonismos y aventuras destropopulistas. El proyecto republicano y plurinacional, que abrazaría la PMI, requiere una transversalidad y una mayoría electoral de las que carece la actual coalición de Gobierno. Los aliados independentistas no comparten proyecto nacional y cohesionan el unionismo, también arraigado en el PSOE o el PCE. La posibilidad de que J.M Aznar o un émulo de Bolsonaro presidiese la III República española no justifica cerrar el debate o renunciar al referéndum. Al contrario, abrir la deliberación y normalizar el derecho a decidir, aplicándolo a cuestiones políticas de menor entidad, serían las vías más democráticas para conjurar el riesgo de degradación o involución. No es este el espacio donde concretar estas medidas. Y, en todo caso, implica una tarea de reflexión colectiva que supera este espacio.

    Una cosa está clara: las actuales posiciones partidarias y los apoyos sociales al marco constitucional están cambiando. El objeto de la consulta y el demos que decida serán disputados. En lugar de supeditarse a los planteamientos partidarios actuales, el periodismo independiente debería promover debates que los superasen, (re)tejiendo una memoria y una cultura política democráticas. Insisto, el marco discursivo general (master frame) podría ser el derecho a decidir. Podría aplicarse a la Jefatura del Estado, el modelo territorial y/o una nueva Constitución. Pero debates previos o en paralelo ampliarían y aplicarían el derecho a decidir a otros planos mucho más mundanos; por ejemplo, la soberanía alimentaria, energética y tecnológica. Esta agenda a refrendar tiene un impacto cotidiano sobre la vida de la ciudadanía muy superior a la ultrapasada soberanía nacional.

    No es misión de periodistas priorizar la razón del Estado ni de ninguna otra “comunidad imaginada” que se esgrima como fundamento de nuevos estados nacionales. Esto implica no plegarse a estrategias ni tacticismos electorales. Como demostró la encuesta de la PMI, hay que sentar las bases del diálogo público y ampliar el derecho a decidir hasta donde sea posible. Normalizar la autodeterminación individual y colectiva – el primer principio democrático – es la misión periodística por excelencia. Exige, como advierte el maestro Martín Caparrós, contarle al lector lo que no quiere oír ni saber. He intentado seguir su consejo.

    Faltaría proponer prácticas periodísticas e iniciativas concretas para seguir abriendo la esfera pública. He apuntado algunas, pero no soy quién para prescribir cómo orientar las redacciones. Me limito pues a señalar esta tarea pendiente de la PMI y les emplazo a la conversación que cerrará este debate.

    El lunes 10 de mayo a las 17:00 nos reuniremos con Miguel Mora, director de Contexto, y Patricia López, periodista de investigación de Público. Repasaremos la cobertura preelectoral en Madrid y el legado comunicativo del 15M. ¿Fue posible informar con independencia sobre las candidaturas en liza? ¿Qué queda del revulsivo quincemayista tras diez años de existencia? El 15M pretendía tejer con los periodistas una red de contrapoder informativo, basado en la colaboración entre medios independientes y la ciudadanía. La encuesta sobre la Corona fue ejemplo de ello, así como esta información sobre las tramas económicas, policiales y mediáticas de la Comunidad Autónoma de Madrid elaborada entre CTXT y Público. Una vez más, el debate está abierto a su participación. Financiemos, pues, los medios de la PMI, co-produzcamos sus agendas y viralicemos contenidos. Basten tres ejemplos de cómo hacerlo factible.

    En paralelo a este debate y en colaboración con El Salto, convertimos un Trabajo Final de Grado de Periodismo (habrá más) en piezas de investigación; en este caso sobre la financiación fraudulenta de los medios de la Alt-Right y la (ultra)derecha por parte de la CAM. Desde Luzes de Galiza y en colaboración con Público, celebramos la segunda edición del festival Abril Republicano. Y en junio ofreceremos un Taller de Seguridad Digital para Periodistas. Porque la soberanía tecnológica es condición necesaria para proteger las fuentes, la investigación en curso y, por tanto, su independencia. Periodismo ciudadano de investigación, cultura popular y autonomía tecnológica. Tres pilares del Cuarto Poder en Red en el 10º aniversario del 15M.

Ponencia inicial

Independencia periodística, contrapoder mancomunado

Independencia periodística, contrapoder mancomunado

Independencia periodística, contrapoder mancomunado

  • Víctor Sampedro

    Catedrático de Comunicación Política

“Sueña el rey que es rey [..]
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe [...]

La encuesta de la Plataforma de 16 Medios Independientes [PMI, en adelante], publicada el pasado 12 de octubre, ratifica con números a Calderón de la Barca. Al Reino de España pueden llegar a faltarle súbditos. La mitad de los encuestados aún cree que le debe la democracia a Juan Carlos I. Pero un tercio ya no le aplaude por ello. Y los aplausos a Felipe VI dependen ahora de un contrato hipotecario. Los plazos y condiciones se endurecen. De modo que la familia real podría ser desalojada de la Zarzuela. La mitad de la población, según la encuesta, considera la Monarquía “cosa de otros tiempos: no tiene sentido en una democracia”. La misma proporción sostiene que la valoración “depende de como sea el rey” y que “su coste es desproporcionado”. Es decir, Felipe VI está de prestado. Y soplan vientos de cambio. Si el advenimiento inmediato de la III República parece harto improbable, también lo es que la Corona perviva sin asumir ciertas reformas que la encuesta presenta como inevitables. El calado de estas reformas determinará, en gran medida, la estabilidad del edificio institucional instaurado en 1978.

Evidenciar el apoyo y el rechazo social a la Corona es ejercer de contrapoder frente al vergonzante y vergonzoso silencio de 5 años del CIS. La PMI siguió un esquema clásico: actuó de forma mancomunada, aliándose con sus públicos y entre varias redacciones. El periodismo independiente y de investigación hace hablar a su público y evita la censura reverberando su voz. Practicarlo es una exhibición de profesionalidad periodística en tiempos de pseudocracia: el gobierno de la mentira que, repetida mil veces y sin posibilidad de contrastarla, se convierte en verdad única. Desafiarla conlleva represalias y exige coraje. Vean si no los debates de Espacio Público sobre Wikileaks– Assange y sobre el periodismo de datos y filtraciones, con la presencia de Hervé Falciani.

Los índices de audiencia y los clics generan pseudoinformación: relaciones públicas y propaganda disfrazadas de noticias. Sin embargo, los públicos (ciudadanía no mercantilizada como audiencia) costean determinados medios para dictarles la agenda informativa. Mecenas plebeyos aportan micro-aportaciones y suscripciones: adelantan un dinero que expresa máxima confianza (el activo que el periodismo convencional ha perdido). Así se mantiene un espacio para hacerse oír, que rehúye el sectarismo, escucha y dialoga con otros sectores del público. Por eso la PMI es la antítesis de Hazte Oír: el megáfono reaccionario del conglomerado de partidos y pánzers de pensamiento de la ultra(derecha) – FAES-PP+Disenso-Vox – que se disfraza de altavoz popular.

El periodismo independiente “escucha al público antes de dirigirle la palabra y pretender representarle. Una cuestión de mero respeto, vamos.” Esto distingue al periodismo que construye democracia del que “inventa mayorías para hablar en su nombre. Si pueden, ignoran la que se les enfrenta. Si no, la criminalizan.” El contrapoder mediático se manifiesta facilitando una deliberación pública, plural y sin tabúes; sin ocultar el posicionamiento propio. La encuesta fue radicalmente democrática: la estadística inferencial dio a todos los censados (a partir de los 16 años) la misma oportunidad de responder a idénticas preguntas.

En comparación, la réplica monárquica resultó antitética y antiestética: un video en el que 183 cortesanos vitoreaban al Rey desde sus ordenadores. ¿Los consideran púlpitos o tribunas suficientes para sostener la Corona? Pero aquel iluso (¿interesado?) gesto de vasallaje no carecía de intenciones inquisitoriales. Los últimos 4 minutos del video (casi un tercio del metraje) reproducen las contestaciones de quienes declinaron participar. Les presentan como cobardes, desleales, cínicos y/o hipócritas. Y así señalan (sin nombres) a políticos, empresarios, sindicalistas y representantes de la cultura que no se adhirieron. Ajustes de cuentas, en fin, entre celebrities. Puro astroturfing, que dicen los anglosajones, que suplanta a la ciudadanía y que aquí desprende tufo a Torquemada.

La monarquía ha sido y es la espina dorsal del conservadurismo español. Este, sea de derechas o izquierdas, entiende las adhesiones públicas como un pronunciamiento (también militar) de lealtad a la Corona. El “¡Viva el Rey!” es también un señalamiento de los disidentes. Ese gesto mecánico, estigmatizador y criminalizador (siamés del constitucionalismo del 78), que equipara disidencia y terrorismo. Y que cuestiona el carácter democrático del video mencionado y de la institución que ensalza.

La PMI, en cambio, cocinó la encuesta con las recetas del Cuarto Poder en Red del s. XXI. Reconozcamos, pues, el banquete que nos ofreció.

  • Se sirvió información considerándola un bien público. Ni privatizado ni monetizado con muros de pago, inscripciones o suscripciones obligatorias. Así, por lo menos, se habría paliado la auto-explotación activista que mantiene las redacciones de estos 16 medios abiertas.
  • Se aportaron datos incontestables, sorteando diques institucionales (CIS) y corporativos (los grandes medios cortesanos). Eran resultado de un protocolo científico objetivo y neutral. Materializaba la equivalencia que The Economist establecía entre el “We the People”, que escribió la constitución de EE.UU., y el “We the Data” que rige la economía y la política contemporáneas.
  • Los datos servidos eran “libres e iguales”, adjetivos que se arrogaban los protagonistas del spot monárquico. La expresión de ciudadanos que, sin coacciones y con idéntica posibilidad de participar, contestaron a un mismo cuestionario en una muestra estadística representativa. Y eras datos de libre uso (también para la corte de Felipe VI), abiertos al tratamiento que quiera dárseles.
  • El festín contó con el concurso de expertos (la ex-directora del CIS dirigía el estudio) y recursos mancomunados: poniendo manos en común. Se abrió así un debate independiente del mercadeo (más bien, trapicheo) de “exclusivas” oficiales (en realidad, notas de prensa de la Casa Real). La encuesta, por tanto, es una respuesta anticipada a las filtraciones, globos sonda, puestas en escena o postureos vergonzantes con los que han respondido los medios de la Corte.

La colaboración (con públicos y entre medios) y no la competencia (dopada desde el poder) aporta valor, pone en valor el periodismo. Es una práctica asumida y explícita desde hace tiempo por alguna cabecera de la PMI. Periodismo de código libre y abierto; frente a reverencias zarzuelescas. Y no es la primera vez que se pone en práctica. En la estela de Wikileaks y en abril de 2014, varios medios involucrados ahora en la encuesta crearon Fíltrala. Fue el primer buzón de filtraciones no oficiales de este país. La primera de ellas, los Papeles de la Castellana, revelaba (hace cuatro años) los paraísos fiscales de varios miembros de la Casa real. Aquel periodismo, de inspiración quincemayista, también cuajó en el 15M para Rato: la filtración de las Black Cards de Bankia que ajustó cuentas con un ex-ministro de Economía y ex-presidente del FMI.

Aquellos medios indigentes han vuelto a mostrarse independientes. La PMI es algo más que un gesto o una semilla. Baliza el camino para seguir tejiendo en red una esfera pública más democrática. Juan Carlos I no “salió” ni “se marchó” de España. Mucho menos se “exilió”. Según la evidencia demoscópica (la visión estadística del Pueblo) el ex-monarca no es un “rey emérito”: sino un prófugo de los tribunales de justicia y del de la opinión pública. Necesitamos cartografiar el debate que abrió y las futuras sendas del periodismo independiente. Por de pronto, para hacerlo posible participen de él: suscríbanse a alguno o, mejor, varios de estos medios. Y tomen voz en el debate que desplegaremos a partir de ahora en este Espacio Público.

Cuando empecé a ver esta miniserie no sabía quién era su protagonista, Fran Lebowitz, escritora definida en los medios como la Dorothy Parker contemporánea. Tampoco sabía que Martin Scorsese, director de la miniserie, había hecho diez años antes un “documental” sobre ella, o mejor dicho, sobre el personaje, para otra plataforma (PublicSpeaking, 2010, HBO). Pongo documental entre comillas porque me pasma cuán grande es el cajón desastre de productos audiovisuales que se presentan bajo esta etiqueta. Pero ese es otro tema.

En Supongamos que New York es una ciudad (Netflix, 2021) vemos a Fran como una mujer muy ingeniosa, rápida, sarcástica y con mucho sentido del humor. Tiene una verborrea impresionante, puede cambiar de tema en segundos y la locuacidad no aminora. En siete capítulos comparte lo que piensa fundamentalmente sobre NY (el transporte público, el mercado inmobiliario, los/as viandantes…) algo sobre cuestiones generales (el dinero, el arte, #MeToo…) y apenas nada sobre ella, algo que al parecer sí ocurrió, aunque tampoco muy profundamente, en PublicSpeaking.

Yo, espectadora española, que no sabe nada de sus dos libros publicados en los ochenta ni de su trabajo en Interview, ni sigue sus andanzas en la jet set de la Gran Manzana, acabo la miniserie y me pregunto por qué Scorsese no aprovecha que su amiga ha sido una testigo de excepción de décadas de gran agitación cultural (70s-80s) para ponerla en el centro de la trama.

Lebowitz vivió el sueño americano en NY, ciudad clave en el imaginario cultural de todas esas personas que amamos el arte, asistiendo a los primeros conciertos de los New York Dolls y entrando en Studio 54 con el séquito de Warhol. Llevó a cenar a casa de sus padres a Charles Mingus y Peter Hujar. Entiendo que Fran no quiere traspasar la frontera del relato íntimo porque en las escasas ocasiones que lo hace pasa muy de puntillas: pequeñas píldoras sobre sus trabajos efímeros al llegar a la ciudad y nada, por ejemplo, sobre su experiencia como columnista y crítica cinematográfica cuando las firmas femeninas no eran tan habituales en la prensa como ahora. Y a diferencia de Public Speaking aquí no surge la cuestión de la homosexualidad (ya estaba en NY en la redada de Stonewall!). En definitiva, entre las constantes risitas del director convertido en teleñeco/muppet para acentuar el ingenio de su amiga, expone su experiencia ciudadana desde la distancia, sin diferenciarse apenas de la masa.

Con esta premisa de evitar lo íntimo, le habría sugerido a Scorsese que centrase la miniserie en el ámbito cultural, ese que Fran domina. Emerge otro tono cuando habla del circuito de jazz y rock en los setenta (su anécdota con Charles Mingus es de las mejores) y muy especialmente cuando subraya su pasión por la literatura. Es ahí donde vemos más a la persona y menos al personaje speaker de éxito y amiga de Scorsese y Warhol.

Notas: Ilustración de la femme_agitee

El tiempo no siempre es movimiento, también es pausa. El tiempo puede detenerse y quedar suspendido en un limbo indefinido. No moverse y estar alejados los unos de los otros, crea un tiempo letárgico donde nada cambia y todo queda. Nada sabes del espacio colindante y todo se eterniza. En una época donde pocas cosas cambiaban, cuando te podías pasar la vida entera sin saber nada del mundo, desinformado, atrapado en un presente inmutable.

Hubo un tiempo cuando las noticias se desplazaban a la velocidad de un caballo. Una época donde la información llegaba en cuenta gotas. De manera silenciosa y a menudo incomprensible. Sólo de vez en cuando, alguien que sabía leer compartía las novedades que sacudían el presente. Todo era en pasado, cosas que ya habían sucedido, días o meses antes, pero poco importaba, la vida seguía igual. Información e inmediatez eran dos conceptos antagónicos. Una distopía del pasado, incomprensible ahora e inconcebible.

Noticias del Gran Mundo ha llegado a las salas de cine y a Netflix para situar el espectador en una dimensión diferente, en una época donde todo se ralentiza y donde no existe la velocidad. Sorprende la cadencia de la película viniendo de un director acostumbrado a ritmos frenéticos en sus películas, como la saga Bourne o United 93. Aquí Paul Greengrass se toma su tiempo para explicar la historia del Capitán Jefferson KyleKidd (Tom Hanks) que se gana la vida viajando de ciudad en ciudad en pleno salvaje oeste, leyendo las noticias del periódico a los locales de cada comunidad, en su mayoría analfabetos. La historia transcurre en Estados Unidos, a finales de la década de 1860, durante los días posteriores a la Guerra Civil. La película es un western diferente, ahora conocidos como neo-westerns, una mutación entre los clásicos (Ford, Walsh, Vidor, Mann o Hathaway) y las nuevas tendencias (Eastwood, Tarantino, Cohen, Thomas Anderson o Ang Lee).

Aquí Greengrass sincretiza las dos visiones en una historia de valores universales, como lo han hecho los western de siempre. Mal considerados por muchos, por culpa de las sesiones de tarde de TV1 en los años 60 y la muerte incontenible de miles de indios sin nombre, las películas del oeste no son un género menor del cine. Inicialmente se reducían a luchas entre buenos y malos, pero en la época dorada de los 50 empezó a adquirir un carácter más psicológico. De hecho, estas películas se usaron a menudo para crear un relato sobre la épica de la fundación de los Estados Unidos, en un intento de legitimar la colonización de los vastos territorios del oeste provocando el genocidio de las poblaciones autóctonas, Apache, Sioux, Navajos o Cheroquis entre otras.

El contexto de Noticias del Gran Mundo importa, y mucho. La película no es ninguna casualidad. No vive al margen del presente. Tiene en su intención artística un profundo mensaje político que pone de manifiesto las profundas divisiones que vive el país en la actualidad:

A finales de 1860 a pocos meses del final de la guerra civil, el país está fragmentado, dividido en dos, los ganadores y los vencidos, el norte liberal y el sur esclavista, dos mundos que viven confrontados por sus ideas y por le dolor infinito de la muerte.

A principios del 2021, Estados Unidos no ha despertado todavía de la pesadilla de las elecciones que han llevado al poder a Biden y defenestrado a Trump. La consecuencia de esta contienda electoral ha dejado el país dividido en dos, los ganadores y los vencidos, la periferia liberal y el centro-sur reaccionario, dos mundos que viven confrontados por sus ideas y por el dolor infinito de las desigualdades, el Covid, la incertidumbre y el miedo. La película construye una analogía perfecta entre el pasado y el presente. Cuesta creer que 150 años más tarde la violencia, aunque se vista de seda, siga existiendo.

En el Siglo XIX la miseria agredía a la gente y el analfabetismo violentaba las clases populares. En la actualidad la pobreza condiciona la vida de millones de personas, multiplica la desigualdad y alimenta el populismo. Dos mundos separados pero dos realidades paralelas. El Capitán Jefferson Kyle Kidd, persona ilustrada, quiere transmitir a través de las noticias los valores del humanismo y de la lucha de clases. Es antiesclavista y quiere liberar a la gente de la opresión, a todos, sin distinción de color, que viven bajo la tiranía de las ideas y de la dominación de los grandes terratenientes del sur. Kidd rescata a Johanna (interpretada por Helena Zengel), una niña huérfana de 10 años secuestrada y posteriormente criada por la tribu india Kiowa. Su misión es llevarla de vuelta a casa con sus familiares. Juntos, hacen un viaje iniciático, él conociendo la realidad indígena y ella comprendiendo los usos y costumbres occidentales.

Greengrass se posiciona de una manera clara. Apuesta decididamente por la visión humanista de aceptar el otro, de respetar la diferencia, de optar por los valores morales y éticos de la cultura, combatiendo la intolerancia, el racismo y la ignorancia. Nada será posible si eliminamos al otro y no hay futuro si no aceptamos la alteridad. Kidd lo entiende así, y sabe que, si no escucha a Johanna, no podrá salvarla, si da la espalda a sus orígenes indios siempre será una extranjera en su tierra. El capitán no puede desentenderse de sus principios, sólo así podrá defender los valores republicanos de la nación norteamericana.

Noticias del Gran Mundo nos transporta a una época de profunda fragilidad, donde todo está por hacer. Los paisajes infinitos, todavía vírgenes, nos relajan y nos hacen reflexionar sobre nuestro mundo y cómo lo queremos proteger. Las amenazas son diversas, ya existían en el siglo XIX y siguen existiendo en la actualidad. La pareja protagonista de la película, Kiddy Johanna, en su antagonismo, nos proponen respuestas, abren puertas y el espectador interpelado, sacudido en sus convicciones continúa preguntándose:

¿Porqué lo hacemos tan mal?

“Esta escritura es un conjuro”. Esta frase, con la que empieza el último de los cuentos que componen este libro (publicado por Páginas de espuma), podría servir para captar en unas pocas palabras el espíritu de la nueva publicación de Mónica Ojeda (Ecuador, 1988). La autora despliega en sus textos una mezcla de literatura gótica y leyendas andinas. Ambos universos convergen para formar personajes que parecen sacados de una película giallo, género al que se refiere la escritora en uno de sus cuentos, y que abren los brazos al cielo, desmenuzan el lenguaje hasta grabarlo sobre piedras blancas y llegan a acariciar los labios de una divinidad innombrable cuyo nombre es más un ruido que una palabra.

La mayoría de los cuentos tienen un fondo macabro que, a manera de dato escondido, va alumbrando el interés del lector quien, por otra parte, se sumerge en el lenguaje poético del que resulta imposible despertar hasta las últimas líneas. Esta mezcla de lo macabro con un tipo de escritura vertebrada por potentes y visuales metáforas pudimos disfrutarla también en Mandíbula. Lo que, junto a estos elementos, destaca en Las voladoras es el imaginario de las leyendas andinas: el cóndor, las montañas, los volcanes, las brujas.

Es extraña, casi contradictoria, la sensación de estar leyendo algo profundamente bello, pero que también da miedo y hasta en ocasiones es divertido. El conjunto es mágico en el sentido más literal de la palabra. Durante todo el libro se tiene la certeza de estar leyendo las paredes de una cordillera o las constelaciones que las alumbran por la noche. Por arte y talento de Mónica Ojeda, la lectura también es un conjuro.

Quien no se haya acercado a la literatura de esta autora descubrirá en este libro una puerta a un mundo y un estilo que son solo de esta escritora y no podrá evitar continuar investigando en sus obras. Es un lugar en que las mujeres vuelan, tienen los cabellos largos y muy negros y las cabezas salen disparadas al cielo (también las nuestras). Las voladoras debe ser leído desde la primera página a la última, incluyendo los agradecimientos finales, que contienen, en el párrafo final, un alegato a tener en cuenta. Libro de maravillas, comenzando por la portada: una mujer-pájaro, la luna y las montañas.

Conversación con Justyną Tomczak-Boczko

Actriz, profesora de idiomas y de español y traductora, Justyna Tomczak-Boczko, autora del monólogo “Toda la vida con un chándal puesto” que habla de su vida con un niño discapacitado. En la actualidad está preparando el doctorado en Lingüística en la Universidad Adam Mickiewicz en la ciudad de Poznan, donde reside. Habla un español perfecto y hoy nos ha permitido conversar con ella para hablar de las recientes movilizaciones feministas y de la situación de las mujeres en Polonia.

EC: En primer lugar, muchas gracias por permitirnos esta conversación. La primera pregunta es casi obligada ¿De dónde le viene su interés por el español?

J T-B: Empezó en mi adolescencia con algunas lecturas. Luego estuve en España, pero sobre todo me apasiona México donde también viví y trabajé en el teatro.

EC: Es usted actriz, profesora y fundó el Teatro Y.

J T-B: Sí pero eso fue antes. Ahora estoy dedicada a mis hijos. Cuando me preguntan quién soy lo primero que digo es que soy madre porque ser madre es mi vida. Soy madre de un niño que tiene ahora 9 años y padece una grave discapacidad, tiene parálisis cerebral. Eso me ocupa casi todo el tiempo, solo puedo hacer cosas cuando él está en la escuela. No puedo concentrarme, toda mi atención es para él. Además tengo una hija de 13 años, que participa también en las protestas feministas (nos dice con una amplia sonrisa).

Cuando nació mi hijo mi vida cambió totalmente, ni siquiera duermes tal como querías. Por eso me involucré más en las luchas. Ahí empezó mi compromiso. Porque el PiS, me gusta cómo suena en español [dice entre risas. PiS es el  acrónimo de las siglas en polaco del Partido que está en el Gobierno, Prawo i Sprawiedliwość], me hizo ver la importancia de cómo influyen las medidas políticas en nuestras vidas. Antes sí que hacía cosas, pero con este Gobierno, además de todas las cosas con las que no estaba de acuerdo, me uní a las protestas en el Parlamento de padres y madres de hijos discapacitados. Los trataron muy mal en el Parlamento. El PiS decía que esta gente apesta, sus diputados decían en las entrevistas que son una epidemia. Me encambroné mucho y organicé por Facebook las protestas en Poznan, cada domingo. La respuesta fue muy grande. Una buena consecuencia fue que los medios de comunicación empezaron a hablar también de las personas discapacitadas.

El PiS sigue sin proporcionar ninguna ayuda, no ha cambiado su política. Pero una de estas mujeres que protestaba con nosotras es ahora diputada, Iwona Hartwich, y está haciendo muchas cosas en el Parlamento. Ella no es del PiS, desde luego.

EC: En noviembre hubo multitudinarias manifestaciones de mujeres que se han repetido ahora. Denunciaban entonces un proyecto de ley que en la práctica suponía la prohibición del aborto y que ahora ya es ley vigente. La ley polaca permitía abortar en tres supuestos: por malformación del feto, si la vida de la madre corre peligro o en caso de violación. Pero un grupo de 119 diputados, encabezados por el partido Ley y Justicia (PiS), presentó en 2019 una demanda ante el Tribunal Constitucional cuya sentencia se ha conocido ahora. Solo se puede interrumpir el embarazo si es producto de una violación o incesto y cuando la vida de la madre corra peligro. Se ha eliminado el supuesto de la malformación del feto. ¿Cómo están viviendo esta situación?

J T-B: La indignación es muy grande y las mujeres nos estamos movilizando. Con esta Ley ya no se permite el aborto en casos de malformaciones, ni siquiera cuando son tan graves que las posibilidades de que el bebé muera después de nacer son del 100%. Esta limitación afecta a más del 90% de los abortos que se realizan en Polonia. Yo como lingüista presto mucha atención al lenguaje. Y ahora, por ejemplo, hablan del aborto eugenésico. Y desde los años noventa tenemos una construcción lingüista para no hablar de feto: “la vida engendrada”. Es una propaganda que tiene muchos años. No se habla con términos científicos sino ideológicos, religiosos.

A mí en Facebook me acusan de querer matar a mi hijo: “así que tú quieres matar a tu hijo”. Es terrible.

La sentencia del Tribunal Constitucional dice que el aborto eugenésico no está conforme a la Constitución que establece “el derecho a la vida”.

EC: Las manifestaciones también han puesto en duda la independencia del Tribunal Constitucional. ¿Hay independencia judicial?

J T-B: No hay independencia judicial y hubo muchos fallos jurídicos en la constitución del Tribunal Constitucional. Por ejemplo, se eligió a los nuevos miembros cuando los que estaban aún no habían terminado su mandato. Por eso también mucha gente protestó en la calle. Elegían a los suyos. Promulgaron una ley para jubilar a los jueces a los 65 años y a las mujeres a los 60. Porque querían quitar a la jueza del Tribunal Supremo Malgorzata Gersdorf. Usaban trucos para poner a  los suyos y controlar políticamente este órgano.

Para cambiar la Constitución necesitan una mayoría parlamentaria que no tienen. Da miedo pensar lo que pueden hacer si tuvieran mayoría.

EC: Polonia ha sido tradicionalmente un país católico, con una gran influencia de la Iglesia Católica ¿contribuye esto a la política actual del Gobierno de Polonia respecto a las mujeres y a las personas LGTBI+?

J T-B: La situación de las personas no-heteronormativas ha empeorado muchísimo en los últimos años. Y en gran medida se ha debido a los ataques de los obispos. En una misa un arzobispo dijo en el sermón que antes teníamos la epidemia de los bolcheviques y ahora tenemos la de los arcoíris. Y de esta forma, mucha gente que se identifica con esta idea se sintió con derecho, no a criticar que eso está bien, sino a ofender, a humillar. Es una guerra. La Iglesia Católica y los políticos del PiS apoyaron a este arzobispo.

Uno de estos políticos llegó a decir que no son personas normales, que no tienen derechos humanos. Y después de decir esto lo nombraron ministro de Educación. Hubo muchas protestas de estudiantes y académicos en contra de este ministro. Recientemente ha declarado que el primer objetivo después de la pandemia será combatir la obesidad en los niños, y sobre todo de las niñas. El PiS no ha permitido dar fondos para la psiquiatría  infantil. Niños que incluso han intentado suicidarse están en los pasillos de los hospitales porque no hay habitaciones para ellos. Rechazaron una ley según la cual se destinarían 80 millones para los departamentos psiquiátricos para los niños o niñas, pero habla de combatirla obesidad, sobre todo de las niñas.

Volviendo a las personas no heteronormativas, en el sur y el este de Polonia se llegó incluso a establecer zonas libres de LGBTI. Fueron decisiones de las Juntas que gobiernan las ciudades de esa zona. La Unión Europea empezó a cortar la financiación de estos municipios pero el PiS comenzó a proporcionales más dinero, a darles todo el apoyo.

Las personas mayores, mas influidas por la religión, pegaron incluso a personas del arcoíris, a chicos que llevaban el pelo teñido o atuendos que no les gustaban. Dos niñas también fueron agredidas en mi ciudad que es una de las más liberales. Creció mucho la agresividad. Estamos viviendo en dos mundos.

EC: ¿Cómo han sido las movilizaciones de las mujeres en Polonia, qué movimientos existen? ¿Pueden desarrollar libremente su actividad?

J T-B: “Huelga de mujeres” es una organización que ha crecido mucho. Empezó a funcionar en 2016 cuando hubo la primera ola de las protestas de las mujeres. Fue cuando entró en el Parlamento una propuesta de ley para prohibir totalmente el aborto. Ha sido la única vez que el PiS tuvo que abandonar un proyecto de ley. Las ciudades estuvieron bloqueadas por miles y miles de mujeres. Lo llamamos el “Viernes negro” porque era viernes y todo el mundo iba con paraguas, que aquí son generalmente negros. Era una multitud enorme.

El primer día después de la sentencia del TC ha habido 410 protestas en 410 ciudades en toda Polonia. Movilizaciones con mucha constancia, cada semana una, siempre en sitios públicos, con debates, etc.  Así se empezó a ser visibles en los pueblos. Y así ha ido creciendo este movimiento. En mi pueblo natal, por ejemplo, que tiene 8.000 habitantes se manifestaron 1.000 personas en contra de la sentencia del Tribunal Constitucional.

Hubo algunas mujeres mayores que se pusieron delante de las iglesias para defenderlas porque se habían creído las calumnias del PiS, que decía que las mujeres queríamos destruir las iglesias. Pero el movimiento ha sido muy importante.

Todavía no tengo información sobre lo que se hará el 8M. Estamos en medio de la pandemia pero el movimiento de las mujeres ha crecido mucho. Y ahora la sentencia del Tribunal Constitucional ya es firme y está publicada. Es una Ley. Seguro que habrá protestas importantes.

Con la pandemia la gente lleva mascarillas pero es muy difícil mantener la distancia. En los pueblos se hacen círculos en el suelo para que haya solo una persona en cada uno y así se pueda mantener la distancia debida. Pero en las grandes ciudades es muy difícil hacerlo.

Además, la policía lo que hace es rodear a la gente y sacar una por una a cada persona y las van identificando. En Varsovia es más agresiva, se porta de forma mucho más brutal. Hace pocas semanas le rompió el brazo a una adolescente, tuvieron que operarla. Un niño de 14 años fue detenido en su casa porque había publicado en FB la protesta de su pueblo. Los policías dicen que hacen su trabajo y no pasa nada. Hay muchos testimonios también de su brutalidad. A las personas detenidas las llevan a comisarías que están muy lejanas para que no puedan llegar los abogados. Así pasan 12 horas sin tener contacto con sus abogados o familiares. Son represalias psíquicas muy fuertes.

Hace poco la abuela Katarzyna Augustyniak, conocida como la abuela Kasia, activista mayor y enferma, la llevaron entre cinco policías a una comisaría, la desnudaron, no le dieron agua para que tomara sus medicinas, que necesita porque es diabética.

Pero las mujeres nos hemos organizado muy bien. Hay una organización feminista Kolektyw Szpila que organiza el apoyo de abogados por si hay detenciones, con números de teléfono a los que llamar. También hay una Red de aborto que pasa información para ayudar a mujeres que tienen que desplazarse a Holanda u otros países. Hay muchas mujeres que tenían ya acordado el borto por malformaciones y de un día para otro los médicos ya no pueden practicarlos.

Es muy bonito ver cómo las mujeres podemos organizarnos.

EC: ¿Hay solidaridad entre las mujeres y las personas que tienen otra orientación sexual, transexuales…?

J T-B: Sí, es la primera vez que han salido a la calle los adolescentes y estudiantes. El 80 y 90% de las protestas en Poznan eran de jóvenes.

Son muy creativos, se ven símbolos como las banderas arcoíris. Y se unen a la lucha de las mujeres porque saben que tenemos que apoyarnos.  Eso ha hecho que las protestas de este año son distintas a las de otros años.

Inventaron un lema, algo así como “Que les follen a los PiS”,  y se ponen estrellas en todas partes. Todo el mundo sabe que eso significa “que le follen al PIS”. Tiene ingenio y también mucho humor. Esto es muy importante. Muy importante para el futuro.

EC: ¿Cree que pueden encontrar apoyo en la Unión Europea para que el Gobierno de Polonia respete los derechos de las mujeres, los derechos humanos?

J T-B: Tengo esperanza pero soy pesimista. No sé si tenemos fuerza suficiente para cambiar las políticas del gobierno actual. Nuestros gobernantes lo único que quieren es mantenerse en el poder, ganar las próximas elecciones. Polonia está muy dividida en cuanto a los votos, el PiS tiene en algunos pueblos del este y del sur hasta el 80% de apoyo.

Las únicas medidas que podrían influirles algo son las financieras. Pero por ahora no tengo claro que se vaya a hacer.

EC: Ha sido muy interesante. Muchas gracias por habernos dedicado su tiempo.

NOTA: Agradecemos a Justyna que nos haya autorizado a reproducir fotografías de su archivo personal.

Gabriel Flores, economista; Bruno Estrada, economista e Irene Bassanezi Tosi. Coordinadores del debate en Espacio Público.

El pasado 10 de noviembre se inició en Espacio Público el debate sobre “Cambios en el mundo del trabajo y modernización de las relaciones laborales”, que finalizó hace pocos días, tres meses y una veintena de interesantes intervenciones después, con un estupendo y esclarecedor coloquio on line entre representantes cualificados del Gobierno y de los sindicatos mayoritarios que conocen de primera mano los obstáculos que dificultan la negociación sobre la reforma laboral, las fuerzas que intentan que el diálogo social descarrile y los temas que generan mayor disenso entre los agentes sociales.

Aunque han surgido algunas dudas durante los últimos meses, cabe esperar que muy pronto comenzará la negociación tripartita que determinará el alcance y la profundidad de las reformas; aunque no convendría despreciar la posibilidad de que el diálogo y la negociación no desemboquen en un acuerdo.

Los cambios y la modernización de las relaciones laborales son elementos centrales del programa y las tareas del Gobierno de coalición progresista y de las reformas a emprender para recuperar los derechos laborales perdidos y restablecer los equilibrios que son básicos en la negociación colectiva. Si las reformas laborales realizadas tras el estallido de la Gran Recesión en 2008 se produjeron para favorecer las políticas de austeridad y devaluación salarial impuestas a España y el resto de países del sur de la eurozona, ahora se trata de revertir con urgencia los aspectos más lesivos de esas reformas y tratar de acomodar las relaciones laborales a las imprescindibles transformaciones de estructuras y especializaciones productivas guiadas por los objetivos de las transiciones digital y verde propuestas por la Unión Europea. La modernización productiva por hacer exige una modernización de las relaciones laborales que facilite e impulse una renovación del aparato productivo y una mejora de gama de la oferta productiva que multipliquen los empleos decentes y los salarios dignos, pongan coto a la temporalidad y la precarización del empleo y promuevan una distribución de la renta menos desigual entre capital y trabajo.

Aunque el debate sobre la reforma laboral se sustanciará en el diálogo social y la negociación propiciada y dirigida por el Gobierno entre los agentes sociales más representativos de la patronal y los sindicatos, la proyección y la incidencia de esa reforma son también componentes centrales del proyecto progresista de un país inclusivo, sustentado en empleos decentes y bien remunerados que respondan a los intereses y necesidades de la mayoría social.

El debate en Espacio Público lo abrieron dos excelentes ponencias que establecían el marco y los principales acentos que a juicio de sus autores conforman los ejes de la reflexión sobre la reforma y modernización del mercado laboral y alentar el debate público y la reflexión compartida. Queremos saludar y agradecer, en primer lugar, la calidad de las intervenciones suscitadas por este debate y la generosidad de sus autores y autoras al compartir sus conocimientos y exponer sus opiniones a la crítica pública. Y en segundo lugar, animar a la lectura de las intervenciones publicadas a todas aquellas personas interesadas en conocer en profundidad las claves de un debate esencial para el futuro de la economía y del país.

Tal como ponían de manifiesto Ignacio Muro y Antonio González en una de las dos ponencias iniciales, lo que está en juego en el debate de la reforma laboral es en esencia “la pervivencia de una negociación colectiva debilitada o su actualización para que sirva como impulso a las nuevas dinámicas productivas”.

La reforma laboral aprobada unilateralmente en 2012 por el PP, que despreció cualquier tipo de diálogo y negociación con los sindicatos, esgrimía como justificación diversas excusas: reducir el enorme apalancamiento de las empresas, facilitar su saneamiento o liberalizar el mercado laboral, confundiendo a propósito desregulación con flexibilidad. Pero sus objetivos reales eran bien diferentes: reducir el poder de negociación de los trabajadores, devaluar los salarios, alterar la distribución de la renta en contra de los salarios y transferir los costes y riesgos provocados por la Gran Recesión (y por futuras crisis económicas) sobre las plantillas de las empresas, a través del abaratamiento y la descausalización de los despidos y la creación de empleos temporales, precarios, peor remunerados y con menos derechos.

Esas reformas del mercado laboral y la negociación colectiva incrementaron las transferencias de renta a favor de los beneficios empresariales y otras rentas del capital y la propiedad, a costa de los salarios reales, y lograron que los grandes grupos empresariales aumentaran sus tasas de ganancia, que se situaron entre las más altas de Europa. Como contrapartida, el mercado de trabajo se polarizó y la sociedad española sufrió un fuerte aumento de la desigualdad de rentas y patrimonios y mayores tasas de pobreza y riesgos de exclusión social.

Como ponían de manifiesto las dos ponencias iniciales, la antes mencionada de Ignacio Muro y Antonio González y la de Belén Cardona y Jaime Cabeza, los aspectos más lesivos de la actual legislación laboral, fruto de la reforma laboral de 2012 son los siguientes:

  • La ultractividad, o pérdida de vigencia del convenio (sea sectorial o de empresa) un año después de su fecha de finalización, si no se ha sustituido por uno nuevo. Lo que ha tenido consecuencias desastrosas para la negociación colectiva al debilitar enormemente la capacidad de negociación de los trabajadores, ya que facilita la supresión de las mejoras salariales y de condiciones de trabajo conseguidas al calor de las luchas de convenios anteriores.
  • La actual formulación del artículo 41 del Estatuto de los Trabajadores sobre la ‘modificación sustancial de condiciones de trabajo’, que se ha convertido también en un eficaz mecanismo de vaciamiento de la capacidad y eficacia de la negociación colectiva. Ya que permite empeorar las condiciones de trabajo existentes, tanto de forma individual como colectiva, mediante una decisión unilateral de la empresa, situando los límites de ese deterioro en el nivel mínimo legal cuando no existe un convenio de ámbito superior.
  • La prevalencia del convenio de empresa, rompiendo la jerarquía de los convenios al establecer que un convenio de empresa podrá descolgarse de cualquier convenio de ámbito superior de su sector y tendrá la facultad de declarar inaplicable aquello que se considere que perjudica a la empresa sin tener que probar ninguna causa que lo justifique.
  • Por último, pero no menos importante, hay que sumar la proliferación de fenómenos como la subcontratación desregulada y la precarización contractual. Ya que se permite que la responsabilidad y las normas acordadas en las empresas principales no se extiendan a las empresas auxiliares que no sean de la misma actividad; por ejemplo, las tareas de limpieza, seguridad, catering o mantenimiento en las que se ubican los principales nichos de precariedad, y que no solo afectan a las responsabilidades salariales, sino también a las indemnizatorias. Es asimismo básico eliminar el uso del contrato de obra y servicio para atender contratos mercantiles o administrativos de las empresas auxiliares, en línea con una reciente sentencia del Tribunal Supremo.

El último eslabón del debate sobre la reforma laboral promovido por Espacio Público fue el coloquio on line del pasado 4 de febrero, moderado por la directora de Público, Virginia Pérez Alonso, y que contó con la participación de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, los secretarios generales de CCOO, Unai Sordo, y UGT, Pepe Álvarez, y el secretario de Empleo de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, Toni Ferrer. A los que agradecemos su intervención en el debate en un momento especialmente delicado del proceso de diálogo social.

Modificar la reforma laboral impuesta por el PP, tan lesiva para los trabajadores y la acción sindical, forma parte del Acuerdo de gobierno progresista entre PSOE y Unidas Podemos y de los programas electorales con el que ambas formaciones políticas se presentaron a las últimas elecciones. Por ello, resultan plenamente justificadas las críticas realizadas por los secretarios generales de los sindicatos mayoritarios al retraso de más de un año en la convocatoria de la mesa de diálogo social que debe abordar esta reforma, a pesar de que la ministra Díaz anunció hace varios meses su intención de convocarla, sin que hasta la fecha hayan fructificado esas intenciones.   

La ministra de Trabajo aclaró en el coloquio que la apuesta del Gobierno de coalición progresista a favor del diálogo social y la negociación entre los actores sociales es inequívoca, al igual que su voluntad de cumplir a lo largo de esta legislatura con el programa de Gobierno que logró hace un año el apoyo de una mayoría parlamentaria legítima y suficiente a la investidura de Sánchez.

Las declaraciones realizadas a principios de diciembre por el presidente del Gobierno Pedro Sánchez parecían condicionar la modificación de la reforma laboral: “Siempre y cuando los actores sociales quieran esa reforma laboral, el Gobierno está dispuesto a acompañarla”. En el mismo sentido se expresó la ministra de Economía, Nadia Calviño, añadiendo incertidumbre sobre el recorrido de la reforma laboral y la voluntad o capacidad del Ejecutivo o de parte del Ejecutivo de llevar a cabo dicha reforma

No obstante, Yolanda Diaz manifestó que la falta de acuerdo en el proceso de diálogo social entre sindicatos y patronales no eximiría al gobierno de legislar sobre estos aspectos en los términos planteados en la sesión de investidura. Asunto sobre el que también insistió Toni Ferrer, secretario de Empleo de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE. Una de las más interesantes conclusiones del coloquio fue la de mostrar que todos los participantes compartían buena parte de los análisis, referencias y objetivos de avance en torno a la reforma laboral y el diálogo social y las negociaciones que confiaban en comenzar cuanto antes. La otra conclusión, también muy remarcable, fue la coincidencia en señalar la complejidad y dificultades de la negociación y la importancia de distinguir entre los aspectos más lesivos que requieren de una reforma urgente y aquellos que requieren esfuerzos más prolongados en el tiempo para cambiarlos.

La amenaza de vetos o imposiciones no es la herramienta adecuada para promover el diálogo, la negociación y los acuerdos en torno a las indispensables reforma laboral y modernización de las relaciones laborales. Pero la inacción, la falta de empeño para impulsar el acuerdo entre los agentes sociales o la dejación de responsabilidades en la tarea de promover y dirigir los cambios que son necesarios tampoco son admisibles. Con el agravante que supondría en este segundo escenario de dejación en la tarea de impulsar la necesaria reforma laboral el desánimo y desafección de millones de votantes progresistas, como ya ocurrió en las elecciones generales de noviembre de 2011, cuando el PSOE perdió más de 4 millones votos y el PP obtuvo la mayoría absoluta en el Congreso.

Modificar la reforma laboral del PP de 2012 va a ser un tema crucial de esta legislatura que no puede demorarse mucho más tiempo. Y será una prueba decisiva para valorar la utilidad del Gobierno de coalición progresista y su compromiso con los millones votantes que le dieron respaldo y con los partidos que votaron en el Parlamento a favor de la investidura de Sánchez y el programa de gobierno acordado por la coalición gubernamental.

Para la propia credibilidad del gobierno es urgente poner en marcha el diálogo social que modifique la reforma laboral del PP. Y es muy importante que el conjunto de la sociedad esté pendiente del ritmo y los contenidos de la negociación.

Exposición de fotografías de Carmen Ochoa Bravo

Según el barómetro sobre “Hábitos de lectura y compra de libros en España durante 2019”, realizado por la Federación de Gremios de Editores de España y el Ministerio de Cultura, las mujeres en España leen más que los hombres, exactamente el 69,3% de las mujeres leen libros en su tiempo libre, mientras que el porcentaje de los hombres es del 56%. Datos similares ofrecen estadísticas realizadas en otros países del mundo occidental. Y además, según estos estudios, muchas lo hacen cuando encuentran un rato libre, en la calle, en un parque… Esto es precisamente lo que ha recogido Carmen Ochoa Bravo, en su exposición de fotografías “Mujeres leyendo”, recién inaugurada en el Centro de Arte Moderno de Madrid.

«Comencé esta serie de imágenes por casualidad, hace años, en París. Paseando por Le Marais, en un pequeño jardín, dos mujeres sentadas cada una en un banco leían apaciblemente un libro con el frescor que una tarde de agosto podía ofrecer. Al cabo de más de una hora pasé de nuevo por el mismo sitio. Allí seguían. Casi en la misma postura. Imagen de sí mismas».

Les Marais (París) – Esta es la primera imagen, hecha en 2015, en París, que surgió de una forma imprevista, según afirma la fotógrafa.

«Y comencé a fijarme. Cuando llega la primavera surgen como la vida. En las plazas, los parques, los cafés, frente a la montaña, al mar, al lago o al canal. En distintos países.

Son mujeres que bajan de sus casas, se sientan cómodamente y leen durante mucho tiempo. Concentradas, solas, absortas, libres de ataduras. Protagonistas de sus vidas. Se convierten en el centro del espacio, en las salvadoras de la palabra y del pensamiento. En el eje alrededor del que gira el mundo».

Garavito (Tenerife)

«Ya las busco en mis viajes y en mis paseos. A mí también me gusta leer sola, al aire, concentrada, desapareciendo entre las líneas, aislada pero rodeada de la vida«.

«Compañeras del alma, compañeras», dice el texto con el que comienza esta exposición.

La paz y el sosiego que contagian estas mujeres leyendo en la calle le llevaron a Carmen a tener su cámara siempre a punto realizar más fotografías en distintas partes del mundo.

Lago Lemán (Suiza)

Y más adelante se convirtió para ella en algo similar a una obsesión. “¿Por qué tantas mujeres leen en la calle? ¿Por qué no hay casi hombres? No es que aprovechen el tiempo del transporte para leer, no. Eso es muy común, sobre todo, en el metro. Ellas bajan de sus casas a leer. A leer tranquilas, concentradas. Sin que nadie, ni nada cotidiano las distraiga.

Tan concentradas que es fácil tomar la imagen desde muchos puntos de vista, escogiendo el ángulo perfecto, la luz perfecta. Ellas siguen absortas. No se dan cuenta. Esa es la razón. La necesidad de la habitación propia. Del espacio personal”.

Bryant Park (Nueva York)

“Aquí están estas imágenes, con mucha similitud en la perspectiva, con una luz suave en su mayoría, formando parte del paisaje. Buscarlas es para mí ya imparable. Y el placer que me produce encontrarlas, enorme”, concluye.

Carmen Ochoa Bravo

Nacida en Almería, es madrileña de adopción. Licenciada en Literatura Hispánica. Interesada en la fotografía desde 1980, se forma en diferentes escuelas de Madrid y ha sido profesora de fotografía en Enseñanza Media y en Ciclos profesionales. Asiste a talleres fotográficos en el Círculo de Bellas Artes destacando los realizados con Santiago Momeñe y Jana Leo. Publica fotografías en diferentes revistas y diseña portadas de libros. Responsable de la sección Miradas de la revista Viento Sur durante muchos años, pertenece en la actualidad a su Consejo Asesor y también al Consejo Asesor de la revista de Estética y Arte Contemporáneo CBN. Realiza portadas en la revista Asparkía, y en la colección de poesía de la Editorial Bartleby.

  • Coordinadora, tutora y autora del curso a distancia La exposición: Diseño y montaje del Aula Mentor (MECD).
  • Comisaria de la exposición de pintura y fotografía Pretérito Imperfecto en 2007 en la Universidad Jaume I de Castello de la Plana.
  • Coordinadora del trabajo Años de pobreza contados por nuestros abuelos y abuelas y de sus exposiciones en diferentes espacios y ciudades.

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, se compromete a buscar el acuerdo en el marco del diálogo social, pero advierte de que no puede existir un derecho a veto para ninguna de las partes. «El diálogo social es un proceso, no un resultado», recuerda.

El Gobierno buscará el acuerdo con los agentes sociales sobre la derogación de la reforma laboral hasta el final, pero si no se produce, asumirá su obligación de legislar para garantizar que ninguna de las partes tiene derecho a veto. Así lo ha apuntado la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, durante un coloquio celebrado este jueves por la fundación Espacio Público.

Preguntada sobre qué pasará si no hay acuerdo en esta materia (está previsto que las negociaciones comiencen en un breve periodo de tiempo, después de que la próxima semana se cierre la mesa de diálogo que aborda la regulación de las plataformas digitales), Díaz ha insistido en la importancia del diálogo social y ha puesto en valor las negociaciones que se han producido en esta legislatura con los sindicatos y la patronal respecto a medidas como los ERTE.

Sin embargo, ha advertido de que «el diálogo social es un proceso, no un resultado» y ha recordado que algunas medidas se han sacado adelante a través de acuerdos «bipartitos», sin el concurso de la patronal. «Lo que tiene que garantizar el Gobierno es que exista diálogo social, pero sin derecho de veto, porque el veto no es diálogo», ha insistido. La ministra ha puesto el ejemplo de la negociación acerca de las plataformas digitales, que incluye la regulación de los denominados riders: «Si una de las partes no está de acuerdo, se va a legislar».

También se ha referido a que tanto el contexto en el que se va a abordar la derogación de la reforma laboral como los diferentes compromisos suscritos son cruciales para que el Gobierno legisle aunque no haya un acuerdo de todas las partes en la mesa de diálogo: «El acuerdo de Gobierno es muy claro y nos hemos presentado a una investidura con este acuerdo de gobierno, por lo que hay una mayoría en la Cámara; además, estas propuestas las hemos remitido a Europa y tenemos un compromiso«.https://www.dailymotion.com/embed/video/x7z4cg3

Díaz se ha mostrado «muy optimista» con la posibilidad de alcanzar un acuerdo y ha destacado que «nuestro país está siendo ejemplar» en diálogo social: «Lo estamos haciendo de libro por primera vez en muchos años. Ellos (los agentes sociales) se sientan a trabajar y precepto a precepto van constituyendo las normas».

En el coloquio organizado por Espacio Público también han participado los líderes de UGT, Pepe Álvarez, y Comisiones Obreras, Unai Sordo, además del secretario de Empleo de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, Toni Ferrer. Ha moderado el debate la directora de PúblicoVirginia Pérez Alonso.

Los sindicatos recuerdan al Gobierno que debe legislar

Los líderes sindicales se han mostrado de acuerdo con que no puede existir un derecho a veto en el diálogo social y han instado al Ejecutivo a cumplir con su «obligación de legislar» en caso de que las negociaciones se queden en un punto muerto. «En caso de que no hubiera acuerdos o fueran parciales, el Gobierno tiene la responsabilidad de gobernar, y para eso tiene un acuerdo de gobierno y unas directrices enviadas a Europa. Preferencia por el acuerdo, toda, pero si no lo hay, el Gobierno tiene que ejecutar, que para eso es el Poder Ejecutivo», ha dicho Sordo.

«La negociación no va a ser nada fácil, porque con unas declaraciones o con otras vemos que cada día surgen nuevos inconvenientes, que se ponen palos en las ruedas; y las organizaciones sindicales, mas allá de las políticas del Gobierno, lo que tenemos claro es que esta es una situación insoportable para una gran parte de los trabajadores de nuestro país», ha explicado Álvarez.

Respecto a los plazos, ni la ministra ni los secretarios generales de UGT y Comisiones Obreras han avanzado una fecha expresa sobre el comienzo de las negociaciones, más allá de que la intención, ya anunciada, de Trabajo es que la mesa de diálogo se retomara tras cerrar la que aborda la regulación de las plataformas digitales.

Díaz sí que ha explicado que antes de retomar la mesa habrá una reunión bilateral entre sindicatos y patronal para acordar el ritmo y el plan de trabajo que seguirán posteriormente en el diálogo social. En materia de reforma laboral ya se habían producido importantes avances antes de la pandemia, tanto durante el mandato de Yolanda Díaz como en el de la anterior ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, actual presidenta de la Comisión del Pacto de Toledo en el Congreso.Díaz: «Estas son las medidas que enviamos a la UE y tenemos que cumplirlas»

En concreto se había avanzado sobremanera en el denominado primer bloque, que aborda cuestiones como la negociación colectiva, las cláusulas de descuelgue y la subcontratación empresarial. «Este primer bloque está discutido y escrito en la mesa de diálogo. Espero que la resuelvan lo antes posible. Estas medidas están en lo que enviamos a la UE y tenemos que cumplirlas», ha afirmado la ministra.

En la parte socialista, Toni Ferrer ha coincidido con la ministra en que «el acuerdo de gobierno es claro. Hay medidas de carácter urgente, como restablecer el equilibrio de la negociación colectiva,  y que se estructure en el ámbito del convenio sectorial y no de la empresa. También mejorar la regulación de las contratas y subcontratas».

El secretario general de UGT ha insistido en la importancia de avanzar en estas reformas de cara al proceso de recuperación económica que se afrontará en el segundo semestre de 2021, de la mano de los fondos europeos y de la vacunación contra el coronavirus: «Es fundamental que este diálogo se aborde en una situación de equilibrio que dé lugar a unas relaciones laborales actualizadas que sirvan para el modelo productivo que queremos poner en marcha. La mejor manera es derogar las reformas laborales y a partir de una situación de equilibrio ver qué reformas ponemos en marcha».

En esta misma línea, el secretario general de Comisiones Obreras ha advertido de que «corremos el riesgo de que la recuperación económica venga de la mano de una rebaja salarial» si no se aborda la derogación de la reforma laboral en un breve periodo de tiempo. Todos han coincidido en que el siguiente punto de inflexión (que forma parte de la reforma laboral) será la redacción de un «Estatuto de los Trabajadores del siglo XXI», que la ministra ha calificado como «la gran obra legislativa de este ministerio y del Gobierno de España».

La Fundación Espacio Público aconseja a quienes no lo pudieron ver en directo que lo hagan en diferido a través de este enlace:

*Artículo publicado en Público

La vida invisible de Eurídice Gusmão, de 2019, dirigida por Karim Ainouz, es una película impactante, que pone en evidencia la estructura machista impregnada en la sociedad brasileña, especialmente de los años ’50. Ha ganado en el Festival de Cannes el premio Un Certain Regard, como mejor película, entre otros premios internacionales y brasileños. La película está ahora disponible en filmin.

Es una adaptación de la novela homónima de Martha Batalha, que narra la historia de dos hermanas y sus dificultades para sobrevivir en el entorno machista que les rodea. Aunque la novela está ambientada en los años ’30, la película la traslada a los años ’50.

Nacidas en una familia católica portuguesa conservadora, sueñan con poder sentir el gusto de la libertad. Guida, la mayor, de 20 años, es atraída por la vida nocturna de Rio de Janeiro y para huir de las garras de su familia, decide seguir a un marinero griego en su travesía. Al percibir que el amor romántico que ha anhelado ha sido un engaño, intenta volver al nido familiar, pero la familia la rechaza y tiene que enfrentar sola las dificultades que la vida le presenta. La solidaridad y los vínculos con las mujeres de una comunidad empobrecida de Rio son las que la acompañan y apoyan en su camino.

Su hermana, Eurídice, es una prometedora pianista, pero se queda atrapada en un matrimonio concertado que no desea. Como sucede en los matrimonios tradicionales, sufre relaciones sexuales violentas, dominadas por el deseo masculino. No pudiendo huir de esa realidad como su hermana, se queda en la jaula familiar. Al descubrir que los hombres de su entorno le mienten, engañan, dominan, y que su madre, víctima de los mismos hombres, tampoco reacciona, empieza a sufrir trastornos de salud mental. Ilustra con acierto que las mujeres no nos volvemos locas, sino que es la sociedad machista la que nos empuja hacia el abismo y la locura.

El eje de la película gira en torno al lazo estrecho entre las dos hermanas, que enfrentan, aunque de modo diferente, las violencias machistas, que las ahogan y atrapan, terminando por tener que sobrevivir y renunciar a sus aspiraciones.

Es una película que narra la trama asfixiante en la que se desenvuelve la vida de millones de mujeres en los años situados en la mitad del siglo pasado al enfrentar distintas formas de violencia machista: en el ámbito privado del matrimonio (padres, maridos, parejas) o la violencia obstétrica del sistema de salud, que no protege los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Estas violencias son silenciadas, olvidadas, naturalizadas, y aunque las hermanas intentan rebelarse, la realidad en la que viven es más fuerte y las aplasta.

La película nos hace recordar lo que nuestras madres y abuelas tuvieron que enfrentar en los ’50 y cómo lucharon para conquistar los derechos de los que hoy disfrutamos de manera precaria porque ni son efectivos, ni están consolidados. En la actualidad ¿cuántas madres, abuelas, hermanas, hijas siguen renunciando a sus aspiraciones para dar un futuro mejor a las próximas generaciones? ¿Cuántas tendrán que ser asesinadas? ¿Cuántas estaremos abocadas a renunciar a todo por la familia? ¿Cuántas tendremos que morir abortando de forma ilegal en Brasil? ¿Cuántas tendremos que sufrir las violencias obstétricas del sistema hospitalario? ¿Cuántas tendremos que vivir en la pobreza y la precariedad laboral? ¿De verdad tendremos que esperar otros 100 años? este es el siglo de las mujeres y tenemos una fuerza colectiva a nivel global que, nunca hemos tenido antes. No lo desperdiciemos compañeras. Nos tenemos que aceptar en la diferencia y revelar contra el privilegio. Unirnos porque nos queda todavía mucho por hacer. Vamos a ello.

El último libro del profesor Tamayo, publicado por la editorial Icaria, trata de temas de rabiosa actualidad. ¿Cómo han surgido personajes como Trump en USA o Bolsonaro en Brasil que han accedido al poder mediante elecciones? También lo hizo Hitler pero fue elegido por un pueblo humillado por el pago de las indemnizaciones de la Gran Guerra (1914-1918). Son personajes que representan el odio hecho carne que, como un virus, produce una pandemia de la que no se librará ningún país.

El título de capítulo 1 lo dice todo: La internacional cristoneofacista al asalto del poder blandiendo la Biblia.

En España, Tamayo denuncia la alianza entre Hazte Oír, organización católica ultraconservadora, fundadora de un lobby internacional (Citizen Go) y VOX a los que se unen: Abogados Cristianos, Derecho a Vivir, Comunidades Neocatecumenales, El Yunque, etc. Organizaciones apoyadas por algunos obispos españoles nombrados por los dos Papas anteriores a Francisco, a quien califican en privado de filocomunista por apoyar a las personas y países empobrecidos.

Juan José Tamayo

El odio en España es visible, sólo hay que ver y escuchar las sesiones parlamentarias en las que no se hablan de los múltiples problemas que la pandemia ha originado en el planeta Tierra, sino que se insulta y descalifica a todo el gobierno de coalición cuando debería sumar sus esfuerzos para resolver los problemas.

El odio es un virus mucho más contagioso que la Covid, ¡Qué fácil e indigno es echar la culpa a los demás de los propios errores! A base de repetirlo y propagarlo cala en las mentes sencillas como ya previó el nazi Goebbels, servidor de Hitler.

Es humano que nadie quiera reconocer las propias faltas. Cada uno de nosotros trata, inconscientemente, de aparentar ser mejor. No en vano la palabra persona proviene del latín: máscara, actor. Cada uno de nosotros puede tener múltiples personalidades. Padre amantísimo, marido cariñoso, directivo ambicioso sin escrúpulos ni corazón y temido por sus subordinados, macho mujeriego y fanfarrón o piadoso, religioso y cumplidor fiel.

¿Cómo es posible que el mensaje del amor, fundamento del cristianismo, se haya convertido en mensajes de odio virales transmitidos por las redes sociales?

Animo al Profesor Tamayo que nos aclare este giro copernicano. Me atrevería a apuntar alguna pista con la máxima humildad y aprovechando la amistad y admiración que profeso a Juan José Tamayo.

Sin considerar el maleficio, que supuso en 313 al cristianismo convertirse en religión del Imperio con Constantino, coparticipando en los errores del poder, me atrevería a asegurar que a finales de la Edad Media los cristianos en lugar de practicar las virtudes rescatadas por Tomás de Aquino de la obra de Aristóteles se limitan a obedecer los mandamientos del Antiguo Testamento, olvidando adrede que el Nazareno dijo que vino a darles sentido. Se acatan simplemente por temor al infierno o amor al paraíso (castigo o soborno, palo o zanahoria). Al mismo tiempo la Inquisición quema al que piensa y sus libros. Se observan escrupulosamente los rituales mientras se trafica con negros, se explota a los subalternos, se evaden impuestos, se llevan las riquezas a paraísos fiscales, se especula, no se cuida el medio ambiente (casa común) etcétera.

Se utiliza la Iglesia enviando a los hijos a colegios religiosos para que tengan “buenos contactos”. A los débiles y desprotegidos se les margina bien lejos, abandonándoles en la Cañada Real Galiana de forma inconstitucional sin que los poderes públicos responsables (regionales y locales) hagan nada por solucionar el “problema”.

El sistema y la Internacional del Odio marginan a los que les crean problemas.

Es un libro imprescindible.

Marco Mezquida ha sido el protagonista del primer concierto de 2021 en el 52 Festival de Jazz de Barcelona, 4 años después de su debut el 2017 en el homenaje al gran Tete Montoliu.

Cierre los ojos y escuche… Un piano y Marco Mezquida llenan la Sala Barts de música donde antes sólo había silencio, un silencio difícilmente soportable. La música como terapia para superar este embate emocional y confinar por unos momentos los estragos del virus.

El artista menorquín nos abre puertas y viajamos entre la dura realidad y otro mundo invisible. Este tráfico emocional imprescindible nos ha sido ocultado durante mucho tiempo, la música en directo tiene esto, la capacidad de transportarte, sentir y sonreír. Salir y viajar, prohibiciones asimiladas pero aceptadas menudo con acritud, esta es la apuesta del Festival de Jazz, disfrutar sin salir de Barcelona. Música km0.

Tener el Marco Mezquida entre nosotros es una suerte, un músico de esta categoría no debería ser ignorado ni por el público ni por la industria, su talento la ha convertido en una de las estrellas emergentes del panorama musical internacional. Marco ha sido el protagonista del primer concierto del 2021del 52º Festival de jazz de Barcelona, ​​4 años más tarde de su debut el 2017 en el homenaje al gran Tete Montoliu.

El directo forma parte de su gira «All about Marco», una gira que incluye cada noche tres proyectos y tres formaciones diferentes, y con el mismo artista conversando con el público sobre su poética. Un concierto dividido en tres: Talismán. Beethoven Collage, y el regreso al festival del proyecto que lidera con el guitarrista flamenco nacido en Cornellà de Llobregat Juan Gómez ‘Chicuelo’.

Son poco más de las 20.10 h. y Marco sale al escenario, visiblemente feliz y sólo le salen palabras de agradecimiento recordando lo difícil para un músico de estar callado, de no conectar con el público. Gracias, gracias, gracias, dice.

Marco Mezquida

Y comienza Talismán acompañado por Martín Meléndez al violonchelo y Aleix Tobías a la percusión. Todo comienza a fluir, todo se impregna de sonidos cercanos y lejanos, ritmos latinos y turcos, melodías americanas y contemporáneas, una fusión vigorosa que transita entre el lirismo y los sonidos urbanos. Marco es generoso y deja que sus músicos expresen y vuelen con él, todos 3 compactos y liberados al mismo tiempo con la musicalidad como único camino. No es cuestión de preguntarse si esto es Jazz o no, el concepto no importa, es la travesía entre estilos que marca el objetivo, que no es otro que construir música y hacerla bella y gozosa.

Beethoven Collage es el homenaje que Mezquida cuanto al compositor alemán en el 250 aniversario de su muerte, el Jimi Hendrix de la improvisación como dice él mismo. Esta segunda parte demuestra la versatilidad del pianista y la capacidad de reinterpretar con un compromiso constante por la musicalidad. Acompañado por Masa Kamaguchi al bajo, David Xirgu a la batería y Pablo Selnik a la flauta, todo fluye, como un río que atraviesa dos siglos y medio de música, donde los ritmos tradicionales, el jazz y el flamenco se entrelazan y se separaron como un rizoma, de manera orgánica, sutil y enérgica.

La sorpresa de la noche, el arte de Silvia Pérez Cruz, que consigue crecer más aún acompañado por su gran amigo Marco Mezquida transforma la música, la recrea, la deconstruye para dibujar con el colores de raíces latinas unas composiciones llenas de tradición y profunda renovación. Aires nuevos nacidos del amor al pasado. En como interludio entre la segunda y tercera parte, la sorpresa de la noche, el arte de Sílvia Pérez Cruz que logra crecer más aún acompañado por su gran amigo Marco. Ellos dos son puro encantamiento, la fascinación de la voz y el lirismo del piano en perfecta armonía. Música a flor de piel, sensual. El público contiene la respiración. Silencio. Un regalo.

Al final aparece Chicuelo y la magia con Marco se volvió a producir. Hablan un lenguaje común nacido de los ritmos del Mediterráneo que ellos comparten y de una Barcelona rumbera, flamenca y jazzística. Todo comenzó con aquel disco grabado en 2017 en el Taller de Músics donde ellos dos son profesores. Una conexión musical de colores llamativos, intensidades vitales y emociones comunes. El concierto se llenó de referencias musicales vividas, mezcla de aguas marinas, de sonidos globales. Los dos maestros acompañados a la percusión por un inspirado y luminoso Paco de Modo hipnotizaron al público enmascarado de la sala Barts. Marco y Chicuelo conversan, se explican con un idioma donde todo se mezcla, con raíces mestizas, poniendo una técnica prodigiosa al servicio de la creación artística, con sutileza y amor por la música.

Marco Mezquida ya es una realidad y este concierto certifica su capacidad camaleónica y versátil de combinar estilos y formaciones sin perder precisión ni convicción. Su musicalidad es capaz de deslumbrar y de llevar al público a una profunda reflexión, abriendo puertas donde no existen fronteras, donde el arte universal es la cuna y donde la creatividad está al servicio de emociones vitales y inefables.

Así ha comenzado el 52 Festival de Jazz de Barcelona en 2021, un ágora de creación artística de primer nivel, abierto a todos, en un tiempo convulso donde la cultura se debe defender como un bien de primera necesidad.

Artículo publicado el 22 de enero en Públic, en catalán:

Tot sobre Marco i la música

Marco Mezquida ha estat el protagonista del primer concert del 2021 del 52è Festival de Jazz de Barcelona, 4 anys més tard del seu debut el 2017 en l’homenatge al gran Tete Montoliu.

Tanqueu els ulls i escolteu… Un piano i Marco Mezquida omplen la Sala Barts de música on abans només hi havia silenci, un silenci difícilment suportable. La música com a teràpia per superar aquest embat emocional i confinar per uns moments els estralls del virus.

L’artista menorquí ens obre portes i viatgem entre la dura realitat i un altre món invisible. Aquest trànsit emocional imprescindible ens ha estat ocultat durant molt de temps, la música en directe té això, la capacitat de transportar-te, sentir i somriure. Sortir i viatjar, prohibicions assimilades però acceptades sovint amb agror, aquesta és l’aposta del Festival de Jazz, gaudir sense sortir de Barcelona. Música km0.

Tenir el Marco Mezquida entre nosaltres és una sort, un músic d’aquesta categoria no hauria de ser ignorat ni pel públic ni per la indústria, el seu talent l’ha convertit en una de les estrelles emergents del panorama musical internacional. Marco ha estat el protagonista del primer concert del 2021del 52è Festival de jazz de Barcelona, 4 anys més tard del seu debut al 2017 en l’homenatge al gran Tete Montoliu.

El directe forma part de la seva gira “All about Marco”, una gira que inclou cada nit tres projectes i tres formacions diferents, i amb el mateix artista conversant amb el públic sobre la seva poètica. Un concert dividit en tres: Talismán. Beethoven Collage, i el retorn al festival del projecte que colidera amb el guitarrista flamenc nascut a Cornellà de Llobregat Juan Gómez ‘Chicuelo’.

Son poc més de les 20.10h i Marco surt a l’escenari, visiblement feliç i només li surten paraules d’agraïment recordant com és de difícil per un músic d’estar callat, de no connectar amb el públic. Gràcies, gràcies, gràcies, diu.
I comença Talismán acompanyat per Martín Meléndez al violoncel i Aleix Tobies a la percussió. Tot comença a fluir, tot s’impregna de sons propers i llunyans, ritmes llatins i turcs, melodies americanes i contemporànies, una fusió vigorosa que transita entre el lirisme i els sons urbans. Marco és generós i deixa que els seus músics s’expressin i volin amb ell, tots 3 compactes i alliberats al mateix temps amb la musicalitat com a únic camí. No és qüestió de preguntar-se si això és Jazz o no, el concepte no importa, és la travessa entre estils que marca l’objectiu, que no és altre que construir música i fer-la bella i joiosa.

Beethoven Collage és l’homenatge que Mezquida fa al compositor alemany en el 250è aniversari de la seva mort, el Jimi Hendrix de la improvisació com diu ell mateix. Aquest segona part demostra la versatilitat del pianista i la capacitat de reinterpretar amb un compromís constant per la musicalitat. Acompanyat per Masa Kamaguchi al baix, David Xirgu a la bateria i Pablo Selnik a la flauta, tot flueix, com un riu que travessa dos segles i mig de música, on els ritmes tradicionals, el jazz i el flamenc s’entrellacen i se separaren com un rizoma, de manera orgànica, subtil i enèrgica.

La sorpresa de la nit, l’art de Sílvia Pérez Cruz, que aconsegueix créixer més encara acompanyat pel seu gran amic Marco

Mezquida, transforma la música, la recrea, la desconstrueix per dibuixar amb el colors d’arrels llatines unes composicions plenes de tradició i profunda renovació. Aires nous nascuts de l’amor al passat.I com a interludi entre la segona i tercera part, la sorpresa de la nit, l’art de Sílvia Pérez Cruz que aconsegueix créixer més encara acompanyat pel seu gran amic Marco. Ells dos son pur encantament, la fascinació de la veu i el lirisme del piano en perfecta harmonia. Música a flor de pell, sensual. El públic conté la respiració. Silenci. Un regal.

A al final apareix Chicuelo i la màgia amb Marco es tornar a produir. Parlen un llenguatge comú nascut dels ritmes de la Mediterrània que ells comparteixen i d’una Barcelona rumbera, flamenca i jazzística. Tot va començar amb aquell disc gravat el 2017 al Taller de Músics on ells dos son professors. Una connexió musical de colors llampants, intensitats vitals i emocions comunes. El concert es ple de referències musicals viscudes, mescla d’aigües marines, de sons globals. Els dos mestres acompanyats a la percussió per un inspirat i lluminós Paco de Mode van hipnotitzar al públic emmascarat de la sala Barts. Marco i Chicuelo conversen, s’expliquen amb un idioma on tot es barreja, amb arrels mestisses, posant una tècnica prodigiosa al servei de la creació artística, amb subtilesa i amor per la música.

Marco Mezquida ja és una realitat i aquest concert certifica la seva capacitat camaleònica i versàtil de combinar estils i formacions sense perdre precisió ni convicció. La seva musicalitat es capaç d’enlluernar i de portar el públic a una profunda reflexió, obrint portes on no existeixen fronteres, on l’art universal n’és el bressol i on la creativitat està al servei de emocions vitals i inefables.

Així ha començat el 52è Festival de Jazz de Barcelona al 2021, una àgora de creació artística de primer nivell, obert a tothom, en un temps convuls on la cultura s’ha de defensar com un bé de primera necessitat.

Sevillano de nacimiento y fotógrafo profesional con una amplia obra artística que ha sido expuesta en numerosas entidades (Instituto Cervantes y el Museo de América entre otras), Juan Zarza se echó a la calle en 2011 siguiendo al 15M. Desde entonces las movilizaciones sociales son parte fundamental de su obra fotográfica, plasmada en su primer libro “Sombras Blandas” (2019). También, las noticias sociales a través de la agencia de noticias DISO Press, de la que es cofundador.

En 2019 viajó a Grecia y plasmó en un largometraje “Salida de Emergencia” la terrible situación que viven las personas que buscan refugio en Europa.

En 2020, ante el confinamiento provocado por el Covid-19, decide aprovechar “la potencia visual de las imágenes distópicas que el virus fue dejando en Madrid durante el primer estado de alarma” para fotografiar a una ciudad aparentemente fantasmal. Esas imágenes han dado origen al libro “Los cuidados en tiempos de COVID-19”, que contiene un centenar de fotografías, algunas de las cuales publicamos hoy en este Espacio por cortesía y con la valiosa colaboración de su autor.

Calles vacías, comercios desbastecidos, morgues saturadas han sido algunas de las escenas cotidianas que se vivieron en Madrid durante varios meses. Y a la vez se ha creado una red ciudadana de solidaridad vecinal; y trabajadores y trabajadoras, que hasta ahora no lo habían obtenido, han visto reconocido el justo reconocimiento a su importante labor profesional.

EC: Decía Roland Barthes: “En el fondo la Fotografía es subversiva, y no cuando asusta, trastorna o incluso estigmatiza, sino cuando es pensativa”. Al hilo de esta reflexión te agradeceríamos que comentes esta fotografía en la que has captado magníficamente la solidaridad.

JZ: Hay algo que me parece obvio y es que la solidaridad, al igual que cualquier forma de humanidad, aflora con más fuerza en situaciones desesperadas. Me gusta cuando ocurre, pero al mismo tiempo me inquieta que no nos relacionemos del mismo modo entre nosotros en circunstancias normales. Es un asunto que traté en un libro anterior a este y que he debatido en más de una ocasión con amigos. Pero sí, en cualquier caso me siento privilegiado por haber podido documentar tantas iniciativas solidarias durante aquellos días de confinamiento estricto. Iniciativas que se organizaban colectivamente pero que, parece obvio, procedían de una voluntad individual de cada uno de sus componentes. Tal vez eso sea lo que viene a mostrar esta fotografía; personas que, incluso sin haberse involucrado en grupos vecinales, buscaban la forma de tender la mano a la gente que tenía alrededor.

Desde un punto de vista semiótico, Barthes sabía que eso de entrar en éxtasis a través de una mirada contemplativa no va mucho con la fotografía periodística. Creo que una buena imagen, ya sea fotográfica o de otra disciplina, gana mucho cuando encierra un contenido político que pueda ser descifrado por el espectador. Eso es lo que la vuelve útil y comprometida. Todo lo demás son bodegones de frutas.

Pero mucha gente piensa que este contenido –vamos a llamarlo subversivo– se puede leer como un texto, y en eso no estoy muy de acuerdo. Creo que el lenguaje fotográfico es menos lineal, interpela a tus propias sensaciones y el autor pierde ahí todo el control. Me encanta oír a otras personas hablando de alguna de mis fotos porque perciben cosas que a mí ni se me habían pasado por la cabeza. Creo que Barthes se refería a eso cuando usaba el término “punctum”. No me ha gustado cuando en alguna ocasión he visto una de mis fotografías (por ejemplo la pancarta de cabecera de una manifestación) acompañando a un artículo cuyo titular era al mismo texto que contenía la pancarta. Creo que la imagen debe sumar contenidos propios de su lenguaje y no ser una mera certificación de lo que se haya escrito.

EC: La soledad ha sido otra de las constantes del confinamiento. 

JZ: Dicen que la soledad es buena cuando es deseada, ¿no? Pues creo que en este complicado periodo mucha gente no lo deseaba ni de lejos, sobre todo gente cuyas circunstancias no eran las más propicias para ello: mujeres maltratadas que tuvieron que convivir con sus agresores, familias hacinadas en infraviviendas muy pequeñas, personas que viven solas y que no pudieron tener contacto con nadie… Yo, gracias a mi trabajo, pude mantenerme activo, pero presencié conflictos familiares, gente saliendo al balcón a pedir ayuda y parejas rotas por no poder soportar una convivencia tan intensa.

Esta fotografía la tomé en la plaza de Colón, al inicio del estado de alarma. En algún momento la chica miró hacia atrás, como tratando de averiguar a quién estaba yo fotografiando y claro, se dio cuenta de que ella era la única persona allí hasta donde alcanzaba la vista. Luego me sonrió sin más.

Ahora ya nos hemos habituado más a ciertas imágenes (mascarillas, trajes EPI, calles vacías, etc.) pero en aquellos días tenía constantemente la sensación de estar viendo una película y pienso que las fotos que hicimos formarán parte de la historia. Albert Camus dice en su libro La Peste: “Todo lo que el hombre puede ganar al juego de la peste y de la vida es el conocimiento y el recuerdo”. Pues eso.

EC: En esta fotografía aparece una enfermera en la UCI de un hospital público. ¿Cómo ha sido tu contacto con el personal de la sanidad pública?

Sí, qué puedo decirte, hacían y hacen una labor importantísima. Lo que yo vi fue un trato muy profesional y los testimonios que obtuve de los pacientes así lo ratificaban. Algo que se repetía frecuentemente era la frase: “Si la sanidad no fuese pública, yo no habría podido pagarme este tratamiento”.

Estuve en contacto con los profesionales en muchas ocasiones: En el hospital de IFEMA, en las UCI del Puerta de Hierro, en manifestaciones, con los conductores de ambulancia… Te cuentan las historias que han vivido, sobre todo durante aquellos días en los que todo se descontroló con camas por los pasillos y sin material médico suficiente.

Pienso que –y comparten esta opinión muchos de mis compañeros fotógrafos- si los hospitales nos hubiesen permitido antes la entrada a los profesionales de la prensa para poder mostrar lo que estaba pasando, no habrían proliferado tanto los negacionistas, pero primó el no dar una imagen de caos en los hospitales, supongo que esto es lo que ocurre cuando se delega la gestión de muchos de estos centros a empresas privadas.

EC: En esta fotografía vemos a una integrante del colectivo Cuidados centro llevando la compra a un vecino. El 50% de los beneficios de este libro van a los colectivos activistas que realizan acciones solidarias. ¿Por qué?

JZ: Bueno, el libro pretende ser un archivo para que no olvidemos lo sucedido, una especie de documento para la memoria que recoge un amplio abanico de temas, no todos ellos relacionados con la solidaridad, así que no es un “manual del activista”. Sin embargo, sí que creo que tanto las fotografías como los textos que contiene, visto en conjunto, poseen una clara orientación social.

Si los protagonistas de muchas de estas imágenes son quienes han estado ayudando a los que han sido más golpeados por esta crisis sanitaria y económica, ¿por qué no aportar ahora yo mi granito de arena? En otras ocasiones mi labor como fotógrafo se ha limitado a realizar un trabajo documental, creo que esa es ya una aportación en sí misma, si no creyera en la utilidad de la fotografía no lo haría, pero en este caso, y teniendo también en cuenta que la financiación procede de Oxfam Intermón, que es otra entidad social, pensé que sería buena idea donar la mitad de los ejemplares a los proyectos que pudiesen destinar los beneficios a los afectados.

La idea está teniendo muy buena acogida y ya hay varios colectivos involucrados como el Banco de Alimentos del Barrio, en Lavapiés, Somos Tribu, en Vallecas, o la Red de Cuidados Chamberí. Fueron muchos días de curro y me alegro de que esté siendo útil.

EC: ¿Sufriste una agresión en la manifestación que hubo en 2020 en Núñez de Balboa, en el acomodado barrio de Salamanca. ¿Qué pasó?

JZ: Je, je, je. Bueno, se quedó en intento de agresión.

En una etapa más avanzada del estado de alarma, cuando el confinamiento ya no era tan estricto, comenzaron a producirse manifestaciones de diferentes colectivos –no todos del ámbito de lo social–. En la calle Nuñez de Balboa, que pertenece a uno de los barrios más acomodados de Madrid, comenzaron a juntarse unos pocos de vecinos para protestar contra las medidas impuestas por el Gobierno. Inicialmente, no eran más que unas decenas de individuos, yo fui a fotografiarlos porque sabía que en acciones más pequeñas se han llegado a producir acontecimientos de interés pero en ningún momento se me pasó por la cabeza publicar ninguna de las fotos que hice porque aquello no tenía ni pies ni cabeza.

La Policía les permitía estar manifestándose con el único requisito de que debían estar circulando sin detenerse mucho –como si por ese motivo ya no se tratase de una protesta o el virus fuese a ser menos contagioso–. Al mismo tiempo que un manifestante, muy indignado, gritaba desde una acera de la calle “¡Policía, mercenarios del Estado!”, desde la acera de enfrente podía oírse a otro de los manifestantes: “¡Viva la Policía nacional!”. Era bastante ridículo y todo indicaba que esos ciudadanos, ataviados con banderas carlistas y nacionales, no tenían la solidez de un verdadero movimiento social. El problema es que muchos medios de comunicación sí proporcionaron cobertura mediática a lo que inicialmente no debió pasar de una columna en la sección de sucesos y claro, las pocas decenas de ultraderechistas que salían cada día a protestar pudieron atraer una cantidad algo más significativa de personas.

En una de esas protestas, una señora se dio cuenta de que la estaba fotografiando y se abalanzó sobre mí tratando de golpearme con el mástil de su bandera. Yo me limité a dar pasos hacia atrás mientras continuaba apretando el botón de mi cámara. El ataque de la señora se desvaneció al ver que yo no salía corriendo y todo quedó en una anécdota.

EC: Mención especial ha merecido la sanidad pública. Han sido generalizados los aplausos que se han dedicado a quienes trabajan en ella.

JZ: Sí, aunque otros funcionarios públicos han tratado de colarse en la foto, eran los sanitarios a quienes verdaderamente iban dirigidos los aplausos desde un inicio. A pesar de la presión que soportaban por la saturación de enfermos, siempre salían unas cuantas a las fachadas de los hospitales, en representación de sus compañeros, para devolver el aplauso a los vecinos.

Esta fotografía que has elegido corresponde a la primera de esas salidas en la que los sanitarios convocaron a la ciudadanía para acudir a reivindicar la Sanidad Pública y para protestar por la situación de precariedad en la que se encuentran estos trabajadores.

Estaban quemados después de tantos días trabajando a destajo y viendo que la gente se les moría sin que pudieran hacer nada. Guillén del Barrio, portavoz del Sindicato MATS, dio un dato que me pareció muy esclarecedor: después de todos los esfuerzos que los políticos madrileños decían haber hecho para aumentar las plantillas de los hospitales y hacer frente así a la pandemia, no se había alcanzado ni siquiera el número de sanitarios que hubiese habido un día normal antes de los recortes en sanidad.

EC: El texto es bilingüe, español/inglés ¿por qué?

JZ: Cuando uno se siente cómodo con el trabajo que ha hecho, pues quiere que todo el mundo tenga la posibilidad de leerlo. No sólo en los países angloparlantes, también hay en el Estado español colectivos de migrantes –senegaleses, bangladesíes…– que no dominan nuestro idioma y el texto en inglés puede facilitarles la lectura.

EC: Por último, hace dos años estrenaste tu largometraje “Salida de emergencia” sobre las personas que buscan refugio en Europa. Grabado en Grecia, cuéntanos esta experiencia.

JZ: Pues también fue la solidaridad de la ciudadanía lo que vertebró aquél documental. La guerra de Siria empeoró notablemente la situación en nuestras fronteras puesto que mucha gente se vio obligada a dejar sus casas, en ciudades literalmente arrasadas, para solicitar refugio en Europa. No imaginaban que nosotros fuésemos a darles la espalda.

Mientras los gobernantes europeos cerraban las fronteras exteriores, contravenían el derecho internacional y avocaban a cientos de miles de personas a una más que probable muerte en el Mediterráneo, muchos ciudadanos de toda Europa viajaron hasta Grecia, uno de los países que estaba recibiendo más migrantes, para dejar claro que no se sentían representados por sus gobernantes. Se crearon muchos grupos que trabajaban duro para ayudar en lo posible a esas personas y yo traté de plasmar todo eso. Menores encerrados en prisiones europeas, cementerios de personas que naufragaron, duros testimonios, pero también el mensaje de todos esos activistas que fueron a ayudar.

Patti Smith compartió en su cuenta de Instagram que la serie Queen’sGambit/Gambito de Dama (Netflix) le estaba robando el sueño. Buena señal. La historia ‘de niña a mujer’ de una ajedrecista podría no estar llamada a conseguir demasiados/as fans, pero si añadimos que esa niña se sobrepone a un destino trágico explorando su extraordinaria capacidad intelectual, la cosa cambia. Pese a estos ingredientes Gambito de Dama no es una historia de superación al uso y tampoco veremos victimismos aunque la protagonista se mueva en campeonatos cien por cien masculinos (en los años sesenta, y al parecer el panorama no es muy distinto en la actualidad). Al hilo de esto, en este tiempo de televisión colmada de talents shows infantiles se puede hacer una lectura sobre el binomio infancia-prodigio y el consiguiente riesgo de vivir en una burbuja adulta. 

La protagonista, Beth Harmon (Anya Taylor-Joy), nos arrastra a su insomnio, la acompañamos en sus partidas oníricas. Plausible por cierto la reflexión sobre la normalización del consumo de drogas legales e ilegales por parte de menores (viva Queen’s Gambit y viva Euphoria). A nivel formal la serie destaca en cuanto a fotografía y escenografía, la recreación de los años sesenta es comedida pero muy efectiva. Perfecta para nostálgicos/as de MadMen, algunos/as de los que por cierto no hicieron ascos al ver a Don Drapper borracho durante siete temporadas pero sí critican que Beth Harmon exorcice sus demonios con alcohol. También se critican las heroínas cool y solitarias vendiendo feminismo en productos estilizados, cierto es, como también lo es que se trata de una serie de Netflix llamada a conseguir audiencias millonarias. Más de una experiencia singular se cuenta entre los hitos feministas (Ada Lovelace, Marie Curie…)

¿Qué hay de malo en ver la ruptura de techos de cristal y barreras machistas sin militancias ni siglas detrás? Lo importante es que el cuidado envoltorio de Gambito de Dama haga reflexionar sobre la maternidad, la infancia, el rol de los progenitores, la educación, el machismo, las drogas (legales e ilegales), el amor, el sexo, la amistad, la identidad… En definitiva, las partidas que jugamos en la vida. A veces ganas varias seguidas, otras pides tablas, otras no puedes seguir y te retiras. Gambito de Dama aporta un enfoque realista que se agradece en un mar de series con visiones edulcoradas de la existencia. Beth Harmon se hunde, remonta y sigue moviendo sus piezas. De eso se trata. That’s life

Ilustración lafemme_agitee

Dice nuestro compañero Juan Tortosa en uno de sus últimos artículos que ahora todo el mundo asegura que lo que ha hecho el trumpismo “se veía venir”. “¿Allí sí y aquí no?”, pregunta, para advertir a continuación que aquí “no estamos blindados”.

Tiene razón. Estamos desprotegidos. Lo estamos desde hace tiempo, como lo hemos estado en otros momentos a lo largo de la historia.

Para defender la democracia hay que hacer algo más que escandalizarse ante las manifestaciones de la ultraderecha. Lo que pasó en Washington el pasado día 7 es una expresión espectacular pero también dramática del crecimiento del autoritarismo.

La ultraderecha crece y se crece en Estados Unidos, pero también en América Latina, en países de Europa y en otros continentes. A menudo parece delirante. Incluso hay quién le ríe las gracias, pero se hace fuerte internacionalmente y avanza con todas sus amenazas.

Más allá de la voluntad de resistencia y de decir muchas veces que “no pasarán” hay que saber el motivo por el cual pasan y entran con fuerza dentro de instituciones formalmente democráticas. Crecen, entre otros motivos, porque la izquierda es débil, se adapta a la derecha y hoy no presenta un proyecto propio socialmente alentador o esperanzador.

“Sólo se vencerá al fascismo con la defensa de las conquistas democráticas, pero con una política social que corte las raíces de las que se alimenta, ya sea en los países capitalistas desarrollados como en otros sectores del planeta”, dejó dicho el profesor de filosofía Daniel Bensaïd en un libro, Una mirada crítica al siglo XX[1], que recoge la transcripción de doce respuestas relativamente breves a preguntas sobre momentos clave del siglo XX. Doce textos especialmente útiles para pensar sobre el tiempo que nos toca vivir con la perspectiva que ofrece el análisis histórico.

Bensaïd murió hace ahora exactamente 11 años, y estas reflexiones suyas fueron recogidas entre 2007 y 2008. En Francia la extrema derecha ya había demostrado su capacidad de crecimiento, pero faltaban 10 años para que Jair Bolsonaro se convirtiera en presidente del Brasil, Donald Trump no había entrado en política, nada se sabía por ejemplo en aquellos años sobre Qanon. La oleada reaccionaria global todavía no se percibía con tanta claridad como ahora, pero Bensaïd hacía tiempo que advertía sobre la deriva del autoritarismo neoliberal y sobre la necesidad de plantar cara con la articulación de políticas sociales.

“Nuestra humanidad, encaramada a un polvorín sin precedentes, hace frente a la inminencia de un nuevo episodio -cada vez más grave que el anterior- de una crisis económica de larga duración del capitalismo contemporáneo, un episodio que no conduce por sí mismo a un sobresalto político emancipador, sino a las peores regresiones y al fascismo”, advierte en la introducción del libro la filósofa marxista Isabelle Garo, que hace hincapié en la actual inexistencia “de una voluntad transformadora”, para poder “iniciar la larga y difícil tarea de abolición democrática y concertada del capitalismo”.

Abolición del capitalismo”. En otro tiempo no muy lejano era una perspectiva compartida por un número más que significativo de intelectuales y militantes de organizaciones políticas y sociales de todo el mundo. Hoy no se encuentra más que en boca de grupos relativamente restringidos.

Daniel Bensaïd

Bensaïd se daba cuenta de las consecuencias del fracaso de los “primeros intentos de avanzar hacia una sociedad socialista” y las explicaba sin tapujos. “Hay que decir que aquello terminó con una derrota, sí”. “Eso hipotecaría cualquier nuevo intento de hacer algo diferente a una sociedad capitalista, que obviamente se estrellará”. “Se estrellará”. Parecía casi una premonición de los efectos catastróficos de la actual pandemia.

Hablaba para este libro sobre lo que ocurrió después de la revolución de octubre, sobre “lo que habría podido suceder pero no sucedió”. Dice [dejó dicho] que “entramos en una nueva etapa” y, para caracterizarla con cierta dosis de optimismo, recupera una expresión de Gilles Deleuze: “vuelve a comenzar por la mitad”, porque “nunca se vuelve a empezar desde cero”.

Responde en este libro a la pregunta sobre lo que significó el asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht en 1919 por parte de fuerzas que el gobierno socialdemócrata llamó para liquidar el movimiento revolucionario de los trabajadores alemanes. Aquella derrota representó el inicio de la frustración de la esperanza de extensión de la revolución social hacia Europa. “En política las consecuencias son acumulativas y cada ocasión perdida compromete la siguiente”, argumenta el filósofo revolucionario. “A menudo se evalúan e incluso se contabiliza el coste de las revoluciones y de las guerras civiles, pero en general se olvida el coste de las revoluciones perdidas y el de las no realizadas. En el siglo XX la humanidad ha pagado un precio desorbitante por el fracaso de la revolución alemana a través de la victoria del nazismo y de la Segunda Guerra Mundial”. Un ejemplo más que evidente de lo que ocurre cuando la izquierda se niega a sí misma, busca el apoyo de la derecha, utiliza la represión contra su gente y demasiado a menudo desprecia o ridiculiza el ascenso de la ultraderecha.

Y a propósito de las revoluciones perdidas, este pensador internacionalista no deja de referirse al triunfo del fascismo en el Estado español. Además de recordar que Andreu Nin, dirigente del POUM, no fue asesinado por las tropas de Franco, sino por los estalinistas, como está más que probado, señala como uno de los “grandes crímenes” de las democracias europeas, incluyendo en ellas a sus componentes socialistas o socialdemócratas, el de “la no intervención” en el conflicto generado por los militares que se levantaron contra la República. Los nazis alemanes y los fascistas italianos intervinieron abiertamente, hace notar.

Daniel Bensaïd evoca también lo que significaron los movimientos de emancipación nacional, como el que consiguió la independencia argelina, que durante los años 60 y 70, constituyó para muchos jóvenes “una referencia casi tan importante como la experiencia cubana o la vietnamita”. O la relevancia de la figura de Patrice Lumumba para las independencias africanas. Y reflexiona con todo tipo de detalles sobre lo que representa Salvador Allende y su partido de entonces, socialista, que se encontraba a la izquierda del PC y alimentó la idea según la cual “las elecciones podían ser el inicio de un proceso social de radicalización que desembocara o transitara hacia una revolución social radical”. Señala, sin embargo, la fatal “extensión de las alianzas gubernamentales hacia la derecha” y las “garantías suplementarias dadas al Ejército, con los nombramientos de puestos ministeriales que incluían el de Augusto Pinochet”.

Resultan también especialmente interesantes sus reflexiones sobre la revolución cubana y el guevarismo. Dice que en América Latina existen miradas críticas hacia Cuba “sobre cuestiones democráticas, y con toda razón”, pero sobre la figura del Che explica que es “uno de los pocos símbolos del siglo XX que ha escapado a la corrupción, desmarcado voluntariamente de una lógica de burocratización”. “Su gesto quizás fracasó”, admite, “pero lleva consigo en sí mismo el simbolismo de revolución permanente que no puede detenerse en Cuba desde el momento en que hay una oportunidad… ¡La única oportunidad para una isla como Cuba, todavía más que para la URSS, es abrir ventanas!”, proclama.

Bensaïd fue uno de los dirigentes más reconocidos de Mayo del 68. En este libro hace una serie de precisiones remarcables para los historiadores y se podría decir que imprescindibles para quienes quieran hacer cavilaciones sobre lo que se puede hacer en el futuro.

Si el movimiento de mayo del 68 fue simbólico en todo el mundo es, en primer lugar, porque se produjo “la huelga general más larga y más masiva de la historia de Francia”. “¿Fue la prefiguración de los movimientos sociales del siglo XXI?, se pregunta. Y también representa un hito porque entró en “resonancia con una serie de acontecimientos acumulados en aquel mismo año”, desde la Primavera de Praga hasta la ofensiva del Tet en Vietnam, además de con movilizaciones juveniles en diferentes países de América Latina, Europa y Asia. Fue un movimiento “efímero”, reconoce, “pero mostraba un ánimo anticapitalista, antiburocrático y antiimperialista”. El más importante, según él, es el de “poner el acento en lo que se podría haber hecho para ir más lejos”.

Deja clara la necesidad de estimar las correlaciones de fuerzas, pero no para observarlas como circunstancias inamovibles: “En mi opinión, la política no funciona por pronóstico… Hay que decir lo que sería deseable o necesario e intentar actuar de forma que se vuelva real y posible”.

Daniel Bensaïd también rescata de la memoria de aquellos años 60 y 70 la ruptura del orden moral y familiar, respetado también hasta entonces por buena parte de la militancia del comunismo tradicional, el establecimiento “de una relación relativamente estrecha” entre el ascenso potencial del movimiento social, del movimiento obrero y el de las mujeres. Expresa cierta nostalgia por las publicaciones feministas desaparecidas, que vinculaban las reivindicaciones específicas de las mujeres con lo que en aquel tiempo se conocía como movimiento obrero. Algo queda según él de todo aquello. “Digamos que existe una herencia, una cultura y también una memoria del movimiento de mujeres” que se ha difundido en la sociedad. Aun así no deja de diferenciar la existencia de opresiones diferentes: la explotación social y la dominación de género. “Nada indica que poner fin al capitalismo implique, de manera mecánica, automática, acabar con la opresión de las mujeres”.

Bensaïd responde finalmente sobre lo que representó la caída del muro de Berlín y explica que le gustaba hablar de una imagen impactante de una película de Margarethe van Trotta sobre Rosa Luxemburgo, en la cual se ve a “todas las figuras históricas de la socialdemocracia alemana… en la fiesta del primero de mayo del año 1900, festejando el nuevo siglo que anunciaría el final de las guerras y de la explotación”. “Hay que decir que aquello acabó con una derrota”, afirma de forma bien explícita. “Hay que afrontar el enigma para encontrar elementos que nos permitan comprender lo que nos ha ocurrido, a nosotros, a todos los soñamos finalmente con otro mundo”.

En este libro aporta no pocas claves para entender lo que se podía ver a venir, pero tal como señala Michael Löwy en su prólogo, Bensaïd “denuncia sin piedad la miserable concepción fatalista de la historia”, que “está hecha de bifurcaciones”. “El estalinismo, el nazismo, nada estaba decidido por adelantado. El futuro no se puede prever, depende de nuestras propias acciones”.

Notas:
1. Daniel Bensaïd Una mirada crítica al siglo XX. Fragmentos radiofónicos. Editorial Sylone y Viento Sur. Barcelona, octubre 2020. (Original en francés: Daniel Bensaïd FragmentsRadiophoniques12 entretiens pour interroger le vingtième siècle. Du Croquant, febrero 2020).

Conversación con Andy Robinson

arobinson@lavanguardia.es

Nació en Liverpool, se licenció en la London School of Economics, comenzó su carrera periodística en Sabadell, hoy es corresponsal de La Vanguardia y ha recorrido el continente latinoamericano con Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano bajo el brazo. Fruto de esos viajes por gran parte de los territorios que visitó el escritor uruguayo son el conjunto de sus crónicas y reportajes personales recogidos en el libro Oro, petróleo y aguacates (Arpa, 2020), que nos ofrecen un mosaico muy lúcido de la América Latina del siglo XXI, cincuenta años después de que Eduardo Galeano dijera aquello de “Somos pobres porque es rico el suelo que pisamos”. Se llama Andy Robinson y hoy tenemos la suerte en Espacio Público de poder conversar con él.

EP: En tu libro trazas un retrato extraordinario de la realidad, de lo que de verdad está pasando en América Latina. Hablas de un continente muy rico en recursos, tanto en minerales como en fauna y flora: petróleo, oro, coltán, niobio, diamantes, soja, quinoa, carne…pero que eso precisamente es lo que le ha creado una gran dependencia y que a pesar de que haya habido gobiernos progresistas no se ha implementado en la región una economía propia. ¿Qué piensas que ha cambiado desde aquellas “venas abiertas” que apuntaba Galeano?

AR: Mucho ha cambiado desde que Eduardo Galeano escribiera las Venas abiertas hace exactamente 50 años. Entonces, en casi toda la región gobernaban cruentas dictaduras militares que liquidaron físicamente a la izquierda. Ahora con el lawfare solo se ha intentado liquidar jurídicamente la izquierda metiendo a todos en la cárcel… en algo hemos avanzado… (bromeo un poco pero no tanto).

En el libro se trata de resaltar algunas cosas que no han cambiado, concretamente la dependencia de muchos países de la exportación de materias primas, bien sean minerales como hierro oro o coltán, bien sean alimentos como soja o la carne vacuna. Esto no sólo tiene un impacto medioambiental y social muy preocupante conforme se deforesta cientos de miles de hectáreas en la Amazonia desplazando a muchos campesinos, sino también es un obstáculo para el desarrollo económico. Y comento en el libro como el fin del súper ciclo de precios de materias primas hace 5 o 6 años tuvo un impacto muy nefasto para los gobiernos progresistas en el poder y lo sigue teniendo para un país como Venezuela.

Y también en esa comparación histórica entre los momentos que describe Galeano y lo que está ocurriendo ahora, trato de comentar algunos indicios preocupantes de que tal vez está volviendo el golpe de Estado como vehículo de recuperación del poder de las elites locales y sus aliados en Washington o Madrid, aunque sea un golpe de Estado blando como en Brasil. Trato de describir en capítulos sobre el hierro y el petróleo en Brasil cómo la politización de la justicia y una investigación anticorrupción con blancos preseleccionados facilitó un golpe blando contra Lula y Dilma; y en un capítulo sobre el litio el golpe de Estado más clásico el año pasado contra Evo Morales.

No estoy diciendo que estas rupturas con la democracia estén directamente relacionadas con esas materias primas. Trato de rechazar teorías de conspiración reduccionistas como lo que decía Álvaro García Linares del litio y el golpe en Bolivia. Pero al igual que en los tiempos que describe Galeano hay relaciones entre esa nueva política más dura de la derecha y la estrategia geopolítica de Estados Unidos, de controlar los depósitos de recursos críticos en tiempos de competencia global y una suerte de nueva Guerra fría respecto a China, que recuerda en algún sentido a la incidencia de la Guerra fría modelo original en América Latina.  

EP: Nos hablas de la explotación de los mineros y de las mafias que operan en la región; “el oro era un activo financiero y cada vez más líquido, idóneo para blanquear los ingresos ilícitos de las McMafias”. El oro se saca de América Latina, pero se refina en Suiza, “cuyas cuatro refinerías procesaban el 50% del oro producido a escala global”. Es una constante de esta globalización. ¿Es posible entender el empobrecimiento de los países del Sur sin tener en cuenta el enriquecimiento de los países “desarrollados”?

AR: Esa relación entre los países del norte global y América Latina es precisamente lo que Galeano describe, cuando habla de esas paradojas de que la riqueza del subsuelo y de la naturaleza de América Latina, es la causa de su pobreza y subdesarrollo ya que lo convierte en objeto de relaciones de explotación con los países coloniales. Y trato de actualizar un poco esta idea y comentar, que en muchos casos las venas abiertas son las del ecosistema y que existen multinacionales dentro de América Latina, como la minera Vale en Brasil que son tan responsables por la hemorragia como las de fuera.

Dicho eso, sigue habiendo una relación perversa entre los países ricos del norte y América Latina. Y en el capítulo sobre el oro comento eso en un viaje desde Colombia y Centroamérica hasta Utah. En Estados Unidos se trata de explicar por qué la fiebre de extracción tras la crisis financiera de 2008, que se mantiene ahora con precios disparatados y nuevos records de 2000 dólares por onza troy durante esta pandemia provoca caóticas y destructivas actividades mineras en América Latina.

Porque el oro es una inversión refugio en tiempos de miedo y pánico como los que estamos viviendo (un comerciante en lingotes de oro en Inglaterra comparó la demanda con la del papel higiénico…) y cuando sube el precio más multinacionales canadienses, estadounidenses, sudafricanas, europeas abren nuevas minas en América Latina a la vez que cientos de miles de mineros ilegales barequeros en Colombia, garimpeiros en Brasil invaden las reservas indígenas en la Amazonia con las consecuencias catastróficas que estamos viendo en estos momentos en el territorio de los yanomami en el norte de la Amazonía brasileña, invadido por hasta 20.000 garimpeiros. Esto es el resultado de un precio elevado del oro y de los guiños de Bolsonaro.

Es decir, que porque por mucho que nos indignemos en los países ricos por la ilegalidad de esos pequeños mineros de oro, el responsable de verdad es un sistema en el cual la pobreza de estos garimpeiros coincide con una clase inversora que se refugia en el oro en tiempos de crisis y de la industria de ostentación también, joyería, relojes etc. Existen muchos intermediarios en el negocio del oro, desde los grupos de crimen organizado en Colombia, y otros países, que se llevan su comisión o blanquean dinero mediante la compra de oro hasta las refinerías de oro en Suiza y, por supuesto, las grandes multinacionales mineras como Barrick que fichó a José María Aznar como consejero. El oro tiene relaciones extrañas con la extrema derecha que comento un poco en el libro. Y, por supuesto, el responsable ante todo es un sistema que mantiene a tanta gente en América Latina en la pobreza más absoluta, que se ve forzada a recurrir al garimpo en Brasil.

EP: Hablando de Colombia dices que “A la cabeza de las multinacio­nales estaban las canadienses, cuya complicidad con gobier­nos corruptos en América Latina y hasta con grupos violen­tos de paramilitares y narcotraficantes desmentía la fama de Canadá de ser el país más social y medioambientalmente res­ponsable de las Américas. La Bolsa de Toronto ya era la principal fuente de capi­tal de las multinacionales mineras”. 

Le monde diplomatique publicó un interesante artículo en el que se decía que el 75% de las compañías mineras del mundo eligen Canadá para registrarse y el 60% de estas compañías que cotizan en Bolsa se inscriben en el Toronto Stock Exchange (TSX). Todo esto se debe a que Canadá, y más concretamente Toronto, es un paraíso fiscal y judicial para las compañías mineras. ¿No crees que si hubiera una Justicia Fiscal Global se evitarían muchas de estas explotaciones tan injustas?

AR: Canadá desde luego es responsable de crear un entorno financiero y bursátil que permite que las empresas llamadas junior de exploración minera puedan lanzarse asumiendo enormes riesgos en busca de depósitos de oro, plata, etcétera. Y trato de contar en el libro cómo existen indicios en México y Colombia de colaboración entre las multinacionales mineras canadienses y el crimen organizado. En cuanto a justicia fiscal global, ojalá fuera posible. Las iniciativas globales son deseables, pero mi experiencia es que las iniciativas multilaterales para prevenir la evasión fiscal y los delitos financieros se eternizan sin ser implementadas. Habría que esperar que los movimientos ciudadanos y medioambientales dentro de Canadá puedan resolver el problema.

EP: Uno de los temas más importantes de la minería, del extractivismo, es el impacto tan negativo sobre la Madre Tierra. ¿Cuáles son los casos, los desastres ecológicos que más te han impresionado?

AR: Creo que el desastre más impactante que he visto es la materia del capítulo dos sobre el hierro, es decir la catástrofe provocada en el río Doce en Minas Gerais, en Brasil, por el colapso de un dique de contención en una mina de hierro de la multinacional minera Vale y su socio BHP Billiton. Se puede ver un poco lo que vi, leyendo ese capítulo. Uno de los cronistas más interesantes sobre ese desastre es Ailton Krenak, un filósofo indígena cuyo librito Ideas para posponer el fin del mundo, merece mucho la pena. Los krenak viven en la orilla del río Doce, el segundo rio de Brasil después del Amazonas y su entorno medioambiental y medio de subsistencia (pescado) ha sido aniquilado. 

La reivindicación que hace Ailton de una visión panteísta en la que la naturaleza no es independiente de los seres humanos sino parte de ellos, creo que es muy importante para que podamos afrontar el reto del colapso medioambiental y el cambio climático. Él comenta en relación con el desastre de contaminación provocado por el colapso del dique de contención de la mina, que los krenak llaman “Watu” al río Doce que quiere decir “abuelo».  Es decir, que como dice Ailton “el río es una persona, no es un recurso, como dicen los economistas”. En el pasado tal vez la izquierda habría calificado ese tipo de reflexión como místico, supersticioso. El proyecto de modernización, en mucho casos ha sido basado en una relación antagónica con la naturaleza. Incluso el desarrollismo de izquierdas a veces plantea la naturaleza como algo externo que debe ser “conquistado” para el proyecto de desarrollo nacional; y esto es algo que tenemos que replantear aprendiendo de las ideas de filósofos indígenas como Ailton Krenak, que por cierto habla de Galeano en su librito, y de Davi Kopenawa, autor del libro El cielo cayó.  

Andy Robinson

EP: Otra de las terribles consecuencias que mencionas, hablando por ejemplo del niobio en Brasil, son los efectos tan perversos que esta actividad tienen sobre las poblaciones indígenas. ¿Se ha hecho algo por respetar la vida, la cultura de estos pueblos?

AR: Bueno, la Constitución brasileña de 1988 protege en teoría muchos territorios indígenas y la cultura de los pueblos originarios. Evidentemente Bolsonaro está poniendo en peligro esa protección, pero el Estado de derecho brasileño funciona hasta cierto punto y los tribunales y el Congreso le han parado los pies al presidente en varias ocasiones. El problema es que la deforestación y los atropellos contra los indígenas son ilegales, fuera de la ley. Esto ocurría antes de Bolsonaro, aunque el discurso de la ultraderecha en Brasil está autorizando de alguna manera las actividades extractivas ilegales sin cambiar la legislación y esto es una amenaza para los indígenas.

Pero los indígenas en América Latina tienen una capacidad para organizarse y protestar que se ha visto en repetidas ocasiones a lo largo de los siglos y cada vez más en las últimas décadas, sobre todo en los países andinos. En el libro comento lo que se puede aprender de las organizaciones quechua y aimara y su democracia asamblearia, en defensa del medio ambiente del altiplano. En Brasil muchas mujeres indígenas se presentaron a las elecciones municipales. Joenia Wapcihana, de la etnia wapichana y doctora en derecho por la universidad de Roraima ya es diputada por ese Estado donde, tal y como se comenta en el capítulo tres, Bolsonaro quiere abrir la minería del niobio, cobalto, bauxita, oro, etc. Así que hay una resistencia indígena importante. 

EP: Un caso especial es el de Venezuela, un país riquísimo en materias primas, pero con una población que está sufriendo una terrible situación económica. ¿Qué crees que se debería hacer para implementar una economía propia, no dependiente, en el país?

AR: Creo que se debería haber utilizado los ingresos petroleros durante los años de bonanza para diversificar la economía. Chávez lo intentó pero el 98 por 100 de las divisas generadas en Venezuela provienen del petróleo. Y ahora con el embargo estadounidense se está pagando el precio. El embargo es una auténtica vergüenza; supone un castigo colectivo a todos los venezolanos porque Venezuela no puede comprar bienes esenciales, alimentos, fármacos, etcétera, si no genera ingresos por las exportaciones de petróleo. De modo que el gobierno de España tiene que presionar urgentemente para que se vaya levantando ese embargo y dejar de apoyar las sanciones. Es terrible como la utilización de Venezuela en la política interna tanto en Estados Unidos como España está agravando una crisis humanitaria.  

EP: En toda la región operan multinacionales, muchas europeas, que se acogen a cláusulas legales establecidas en los Tratados de Comercio e Inversión que les favorecen prácticamente en todo. ¿Crees que es posible establecer algún tipo de tratado comercial distinto al que impera hoy en el mundo globalizado?

AR: Creo que lo mejor sería que América Latina buscara tratados comerciales regionales para fomentar su propio desarrollo. No me fiaría mucho de tratados comerciales diseñados por corporaciones multinacionales, ni tan siquiera por los países del norte global. China ofrece algo más, pero también sería mejor negociar con China desde una plataforma regional en vez de que cada país busque su propio acuerdo bilateral. 

EP: Impresionan los casos que cuentas de turistas que invaden por miles territorios hasta ahora casi nunca visitados. Es el caso del El Salar de Uyuni en Bolivia, por ejemplo. Dañan el entorno natural pero por otra parte “crean riqueza”. ¿Es es esto pan para hoy y hambre para mañana?

AR: Leí una entrevista con José Mansilla en la cual dijo que el turismo es como una mina, extractivista. Y creo que hay algo de verdad en eso. Cuando estuve en el Salar de Uyuni y en Machu Picchu la sensación que tuve fue que el patrimonio cultural y la naturaleza se convierten en mercancías y “experiencias”, lo cual hace mucho daño. Comento en el capitulo sobre el litio cómo turistas viajan decenas de miles de kilómetros para hacerse un selfie en el Salar. Y se comenta también en el capítulo de la patata cómo los servicios de tren públicos en el los andes peruanos se han privatizado para convertirse en experiencias retro gestionadas por la marca de lujo LVMH. Es difícil porque para países en busca de modelo de desarrollo menos dañinos el turismo siempre se plantea como una opción buena. Pero sabemos en España el daño que el turismo puede hacer a la cultura. Es interesante que la editorial en Nueva York, de una versión del libro en inglés que va a salir este año, haya agrupado los capítulos de forma distinta, y en una categoría de “ocupación” incluye no solo los golpes de Estado en Honduras y Bolivia sino el capítulo sobre la patata “por una suerte de golpe por canales más insidioso de cultura y comercialización” que también abarca el turismo de “experiencia”. 

EP: La segunda parte de tu libro está dedicada a alimentos: quinoa, aguacates, alimentos que los países desarrollados desean por sus propiedades saludables. Estas comidas que habían sido consideradas de pobres, de repente se han convertido en preciados tesoros alimenticios, cuyos precios han experimentado unas subidas vertiginosas ¿Qué ha supuesto la exportación de estos productos para las poblaciones de esos países?

Curiosamente, el aguacate puede ser el monocultivo que más recuerda a las venas abiertas de Galeano, y sobre todo ese capítulo sobre el rey azúcar y las plantaciones azucareras en Brasil. En el sentido de que un capricho de una clase consumidora en los países ricos acaba causando estragos en América Latina. Por supuesto lo ocurrido con el azúcar fue mucho peor. Pero el cultivo del aguacate en Michoacán en México está agotando todos los acuíferos. Todo porque se puso de moda en EEUU comer guacamole con el perrito caliente, mientras ves el partido del superbowl etc. Y que el aguacate se convierta en un súper alimento. La quinua es otra historia pero con algo en común. Un producto que fue promovido por Evo y por la FAO para ayudar a la economía campesina de autoconsumo, pero que al incorporarse al mercado internacional de precios volátiles, fuera del control de los productores, y al mercado de consumo de alimentos sanos, antigluten etc., acabó cayendo en el ciclo boom busto que siempre caracteriza las comodities, solo que esta vez los perjudicados son campesinos quechua en el altiplano andino.

EP: Un caso especial es el de la soja, cuyo cultivo se ha cuadruplicado, ocupando enormes extensiones de tierra. ¿De qué forma está afectando este cultivo a la tierra, a los cultivos tradicionales?

AR: la soja es neo natura (lo dijo Susan Hecht) y realmente es terrible ver lo que hace al ecosistema. Acabo de escribir un tema para La Vanguardia sobre la soja brasileña importada en España que procede de zonas deforestadas de la amazonia y el cerrado brasileño. Más que en el caso de China cuy soja procede del sur de Brasil ya deforestado hace un siglo o más. La soja se usa para hacer piensos para cerdos, pollos y pavos, así que la comida navideña se celebra gracias la deforestación de la Amazonía.

EP: China se ha convertido en uno de los principales agentes exteriores en toda América Latina?¿Qué influencia crees que tendrá en el futuro?

AR: Creo que China va a invertir mucho en América Latina y tendrá cada vez más influencia. Y probablemente veremos un enfrentamiento muy fuerte con EEUU que, aun con Biden, querrá recuperar su esfera de influencia en América Latina con el fin de garantizar suministros de minerales críticos para la transición energética y la industria tecnológica (y militar). Así que esto va a ser un frente importante de la nueva guerra fría.

EP: Estados Unidos ha tenido tradicionalmente un papel dominador en toda América Latina. ¿Crees que la derrota de Trump y la victoria de Biden puede cambiar en algo la política estadounidense en el continente latinoamericano?

AR: Creo que Biden será igual de intervencionista en América Latina pero de forma más sutil. Mas del deepstate, la national endowment, la CIA. Y menos tuits.

EP: Por último, en Chile se han producido en los dos últimos años importantes movilizaciones democráticas populares. Bolivia ha visto el regreso del MAS, el partido de Evo Morales, que fue víctima de un golpe de Estado… ¿Son indicios de nuevos cambios?

AR: Creo que el péndulo se desplaza otra vez hacia la izquierda. En Chile sobre todo. Estuve en Chile en verano del 2019 y fue alucinante como casi toda la ciudadanía se hubiera dado cuenta colectivamente de la mentira del modelo neoliberal tan elogiado en el FMI. Debiera servir de modelo en España. Y tal vez Andrés Arauz ganara en Ecuador. Hablo bastante de Gustavo Petro en el libro y creo que puede haber una elección presidencial muy importante en Colombia en el 2022 con la posibilidad de una victoria de la izquierda y Petro por primera vez en la historia. Ahora bien, las condiciones económicas esta vez van a ser mucho más complicadas que con la ola rojiza a principios de siglo.

En 2010, WikiLeaks liberó la mayor filtración habida en la historia. Una década después, Julian Assange se enfrenta a una posible extradición a EEUU, arriesgándose a una condena de 175 años en la misma prisión que aloja a ‘Unabomber’ o al ‘Chapo’ Guzmán. Una condena a la que se sumarían los 10 años de persecución jurídica y policial, siete de ellos asilado en la embajada de Ecuador en Londres. No te pierdas este debate moderado por Víctor Sampedro, catedrático de Comunicación Política en la URJC, y en el que participan Virginia Pérez Alonso, directora de ‘Público’; Fidel Narváez, ex-cónsul de Ecuador en Londres; Txema Guijarro, diputado de Unidas Podemos; y Renata Ávila, abogada especializada en Derechos Humanos y Tecnología. Además, Carlos Enrique Bayo, periodista de investigación en ‘Público’, se sumará a la charla como invitado especial.

Si no puede bailar, no es la revolución de Miranda July

La ansiedad de esta era seriéfila hace difícil ojear la cartelera de cine. La calidad e ingente cantidad de productos online nos ha vuelto más exigentes con los largometrajes y el covid más perezosos/as para dejar el sofá. Pero hay ocasiones que realmente vale la pena hacer el esfuerzo, cuando te encuentras con un rareza que sí o sí hay que disfrutar en pantalla grande, aunque no vaya de godzillas o aventuras interestelares.

Kajillionaire, la última película escrita y dirigida por Miranda July, no necesita efectos especiales para volverte del revés porque July te lleva a sus peculiares microcosmos habitados por personajes aparentemente muy frikis pero que hablan de las mismas inseguridades que sentimos tú y yo. Te vas del cine pensando un buen rato en lo que acabas de ver.

La pandemia ha puesto sobre la mesa reflexiones existenciales acerca del capitalismo, los cuidados y la familia. Kajillionaire trata proféticamente estas cuestiones a través de un clan de outsiders que no encaja en este nuestro ecosistema pervertido y, por no encajar, no encajan ni como familia.

Old Dolio, la protagonista, vive pirateando una sociedad de consumo salvaje con la que no se identifica en varios sentidos. A través de ella, July revienta estereotipos de género y nos hace pensar sobre roles familiares y el discurso hegemónico de la maternidad. Old Dolio y sus padres (atención a la vuelta al cine de la estrella ochentera Debra Winger) son los espigadores de Agnès Varda trasladados a la cosmopolita L.A. y aderezados con pequeñas dosis de delincuencia absurda.

Te ríes y te entristeces con ese peculiar juego de malabares emocionales que July ya desplegó en sus películas anteriores, The future (2011) y Me and you and everyone we know (2005). Y aunque todo se retuerza al máximo, la catarsis final aparece en forma de baile y amor… Eso no nos lo puede quitar ni una pandemia. 

Notas:

*Ilustración de @lafemme_agitee

Siglo mío, bestia mía

Texto: Lola Blasco; Dirección: Marta Pazos. En el Centro Dramático Nacional.

Extrañamente, en esta obra todo aquello que parece digresión o abuso de la alegoría aparece natural ante los ojos del espectador. Puede que la razón se encuentre en una mezcla de violencia y delicadeza que empuja a los personajes a lo largo y ancho de un mar revuelto, lleno de cabezas, crisis y danza.

En el cruce entre los símbolos y el argumento nos encontramos con un barco en el que la protagonista, joven y alucinada, siempre viendo una ballena entre la bruma, conversa con un viejo marino al que solo interesan los nudos: son la mejor manera de vencer la tormenta, medir la velocidad de la nave y, además, aprendiendo a hacer nudos después se puede saber cómo deshacerlos.

Los personajes inician un viaje por el espacio íntimo de la protagonista y el periplo lleva al espectador por los diversos escenarios del mundo contemporáneo. Testigos de la revolución conservadora (el buzo, el caballero, armado de manguera y espada de Alejandro Magno), pateras que naufragan, las últimas palabras de Saddam Hussein… La ballena nos persigue a todos, podríamos pensar al final de la representación.

El espacio, una piscina sobre la que se prueba que no es posible caminar sobre las aguas, junto a las coreografías, intermedios musicales (Lola Blasco reúne lo cómico con lo melancólico), objetos extraños y un universo sonoro, lleno de luces y estrellas, que hacen presentir al espectador la bruma que se levanta tras el paso del barco que conduce a los personajes.

Siglo mío, bestia mía es la representación de una crisis personal que se retroalimenta de los espectáculos más espeluznantes del mundo contemporáneo, aquellos que son virales, que miramos embobados como si fueran un videoclip. La música que lo acompaña la hemos escuchado todos, pero a veces es necesario ir al teatro para volver a distinguirla entre tanto ruido. Eso es precisamente lo que otorga el texto de Lola Blasco. Música de cuchillos y alaridos. Al final, lo que queremos es ser mejores. Humildes y mejores.

“Las mujeres han sido invisibles para la ciencia porque se ha considerado que sus problemas eran similares a los del hombre y que, por lo tanto, era posible extrapolar los datos de estos últimos”, dice Carme Valls Llobet en su libro Mujeres invisibles para la medicina, publicado por primera vez en 2006 y que ahora, catorce años después, ha tenido el acierto de volver a publicar la editorial Capitán Swing en una edición ampliada y actualizada.

Durante años, los ensayos clínicos se han realizado generalmente con hombres, quedando excluidas las mujeres, ya que se considera que los resultados de estos ensayos valen tanto para unos como para las otras, sin tener en cuenta las diferencias biológicas que existen entre mujeres y hombres. Esto ha llevado, por ejemplo, a que las dolencias de las mujeres sean tratadas con psicofármacos con una frecuencia mucho mayor que a los hombres. De hecho, el 85% de los psicofármacos se administran a mujeres, frente al 15% que se aplica a los hombres. No se tiene en cuenta que el origen de muchas enfermedades que padecen las mujeres está condicionado por factores biológicos, psicológicos, sociales y medioambientales.

“Para algunos libros de ginecología, como el del doctor Botella, que circulaba por la universidad española en la década de 1960, la mujer era frígida por naturaleza y no podía sentir ningún tipo de placer”.

De todo ello habla la doctora Valls en este libro, que comienza con un Prólogo de Anna Freixas y continúa hablando de Las agresiones a la salud de las mujeres (Primera parte): la salud mental, la adolescencia, la sexualidad, la maternidad y el envejecimiento. Embarazos, abusos, cuidados, menstruación, menopausia, la violencia estructural… son algunos de los factores que exigen que la salud de las mujeres no continúe siendo invisible para la medicina. La Parte II está dedicada especialmente a la invisibilidad de la salud de las mujeres. Y el paradigma de esta invisibilidad son las enfermedades cardiovasculares. Por ejemplo, durante décadas de investigación sobre prevención, diagnóstico y tratamiento de enfermedades cardiovasculares, solo se ha incluido a hombres en estos estudios. Por ejemplo, el estudio de Murphy (1977), que no incluyó a ninguna mujer, o el posterior Physicians Heart Study de 1990, dedicado a demostrar que la aspirina puede prevenir los ataques cardiacos y que agrupó a veintidós mil varones (ninguna mujer). Hay más estudios similares, pero nunca se ha probado de una forma científica que los resultados de estas extrapolaciones sean igualmente aplicables a las mujeres, a las que se suele tratar con más ansiolíticos y antidepresivos que a los hombres. Por último, la Parte III abre un horizonte de optimismo al hablarnos de Salud para disfrutar sin dependencias, siempre que tengamos en cuenta que la historia de la devaluación de las mujeres comenzó con el inicio del patriarcado.

Una obra, en definitiva, muy recomendable para mujeres y hombres, ya que: “El ejercicio crítico de la medicina con una perspectiva de género va a ser esencia en la medicina del futuro, y muchos investigadores e investigadoras están trabajando para construir la ciencia de la diferencia. Todavía es un mosaico en construcción, pero su evidencia científica impregnará la asistencia primaria y la hospitalaria”. Toda una puerta a la esperanza.

Carme Valls es una política y médica española, especializada en endocrinología y medicina con perspectiva de género. Dirige el programa «Mujer, Salud y Calidad de Vida» en el Centro de Análisis y Programas Sanitarios (CAPS), del que es miembro desde 1983 y vicepresidenta. Ha sido presidenta de la Fundación Cataluña Siglo XXI y diputada en el Parlamento de Cataluña por el Partido de los Socialistas de Cataluña – Ciutadans pel Canvi. Fue pionera en España en plantear las diferencias en mortalidad y morbilidad entre mujeres y hombres en el terreno de la investigación, y miembro de un movimiento internacional de investigadores que en la década de 1990 impulsó la inclusión de mujeres en los ensayos clínicos y el rigor científico aplicado al estudio de los problemas más habituales en las mujeres. Autora de ocho libros de divulgación médica y miembro del consejo de redacción de la revista Mujeres y Salud, en 2018 recibió el Premio Buenas Prácticas de Comunicación No Sexista, de la Asociación de Mujeres Periodistas de Cataluña; y en 2019 la Medalla de la Universidad de Valencia.

Al hilo de los controvertidos homenajes a Maradona, en casa hemos tenido una acalorada discusión sobre qué amerita un homenaje público: si son los hitos profesionales, la calidad humana o la combinación de ambos. Porque si bien nadie duda de que Maradona fue un prodigio del balón, que trajo grandes alegrías a los aficionados al fútbol, y a su país, en un momento histórico en el que ganar el Mundial tanto significaba, el Maradona persona fue un juguete roto, un ser humano abducido por los demonios de las drogas y las malas compañías y, al mismo tiempo, el único responsable de actos lamentables.

La sala estaba dividida entre los que aseguraban que el homenaje era más que merecido y los que, por el contrario, aplaudían a la futbolista gallega, Paula Dapena, que había tenido las agallas de sentarse en el césped para negar el tributo a un “maltratador”. Qué mala suerte, justo el día internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Si para los primeros, los que apoyaban el homenaje, primaba Maradona el futbolista, para la otra facción, lo hacía el Maradona ser humano. En realidad, aquí se puso de manifiesto uno de los estereotipos de género clásicos más persistentes: al hombre le define su profesión por encima de todo. Lo importante es su genio. Su talento. El resto es irrelevante. Se propuso encontrar un ejemplo a la inversa. No fuimos capaces.

Entonces salió el tema de los aeropuertos. A cuando se propuso poner el de Pablo Neruda al de Chile, en concreto. Y al lío que se montó porque Neruda, además de un gran poeta, según figura en sus propias memorias, fue protagonista de una violación y abandonó a su hija enferma. ¿Merece un violador, un padre terrible, tener un aeropuerto? Quizás hubiera sido mejor elegir a otro artista. Claro que, nunca se sabe. Hoy le damos tal nombre a un aeropuerto y luego se descubre que la persona que se esconde tras el nombre ilustre pegaba a su mujer o violaba niñas… ¡qué problemón! Lo cierto es que, desde el “fastidioso” MeToo, los casos se multiplican. Pero bueno, lo que no se puede negar es que Pablo Neruda es uno de los poetas más importantes del siglo XX… igual que tantos otros que hoy son cuestionados y cuyos nombres rápidamente revolotean sobre la mesa.

De Pablo Neruda la conversación pasa a Adolfo Suárez. Al aeropuerto de Madrid. ¿Qué diferenciaba a Adolfo Suárez de Pablo Neruda? Ninguno de los presentes éramos afines a la ideología del expresidente, pero estuvimos de acuerdo en que era un hombre de consenso, que había gobernado España, es decir, al conjunto de ciudadanos, lo cual era relevante a la hora de poner nombre a un aeropuerto que usábamos todos. Y su vida personal no parecía ocultar episodios escabrosos. La primera conclusión a la que llegamos fue que quizás sea razonable que un club de poesía, o un estadio de fútbol, reciban los nombres de Neruda o Maradona, si consideran que eso agradará a los que allí acuden, pero que los espacios públicos, usados por todos y que nada tienen que ver con la profesión del protagonista, deben ser escrupulosos a la hora de homenajear a determinadas figuras cuyas conductas y valores distan mucho de ser ejemplares.

Finalmente resolvimos que, aunque sería injusto juzgar a personas del pasado con valores del siglo XXI, sí deberíamos encontrar figuras con trayectorias que representen los valores que estimamos y compartimos la mayoría en el siglo XXI. El aeropuerto Adolfo Suárez quedó aprobado, y el Pablo Neruda, suspendido.

Esa misma noche, ya a solas, reflexionaba que en el futuro líquido y fluido al que nos encaminamos, cada vez será más difícil diferenciar la vida privada de la profesional. Las redes sociales están dando ya buena cuenta del fenómeno. Y esto nos llevará a bautizar nuevos espacios públicos con más nombres de mujer que hasta ahora. No solo para cumplir con la Ley de Igualdad sino porque, cuando viajamos al pasado buscando referentes, al siglo XIX por ejemplo, me sobresaltan una y otra vez los comentarios, escritos y actitudes claramente misóginas de los caballeros, ya sean conservadores o liberales, católicos o ateos. Y sus absurdos argumentos para apartar a las mujeres de la esfera pública, para restarles autoridad y acceso a la formación… Sí, eran los valores de la época, y había algunos, pocos, que no pensaban igual ni, por supuesto, se comportaban de la misma manera.

Pero si estudiamos a mujeres coetáneas de estos hombres: Carolina Coronado, Emilia Pardo Bazán, Gertrudis de Avellana, Rosario de Acuña, Concepción Arenal, incluso a damas tan conservadoras y contradictorias como Eva Canel, todas ellas resultan fascinantes. Son distintas, en sus orígenes y trayectorias, en sus ideologías y estrategias. Sin embargo, coinciden en que lucharon por seguir sus vocaciones y ser reconocidas en un entorno hostil a sus inquietudes. Fueron un ejemplo de superación personal. Y, lo más importante: en su lucha por dejar huella no fueron sembrando su camino de víctimas inocentes y seres pisoteados. Por todo ello, es fácil que ejemplifiquen valores que hoy, en el siglo XXI, consideramos, más que nunca, los nuestros. Los de mujeres y hombres.

Julia Montejo es escritora y profesora universitaria. Fotografía de @mercedessegovia

Psiquiatras y psicólogos ponen de manifiesto la necesidad de tener en cuenta los determinantes sociales, como son la educación y la pobreza, en la salud mental de las personas, en un debate organizado por la Fundación Espacio Público y el Foro Ágora Salud.

“La salud mental no es solo un problema sanitario”. «La terapia a veces no promociona la salud», «en las facultades no se enseña que la salud mental tiene que ver con la experiencia vital de las personas», «a menudo los medios identifican salud mental con salud cerebral», «se medicaliza la miseria». Los participantes en el coloquio organizado por Espacio Público y Foro Ágora Salud se han pronunciado este martes con expresiones como estas, en un debate ágil y lleno de argumentos, en defensa de un modelo comunitario de atención en el ámbito de la salud enlazado con los derechos de las personas.

El psiquiatra y profesor titular de la Universitat de Barcelona, Joseba Achotegui; el psicoterapeuta y profesor titular de la Universitat de Barcelona, Antoni Talarn y la psiquiatra y jefe del área de salud mental del Hospital Padre Jofre, Begoña Frades García, han participado en el debate «en defensa del derecho a la salud mental», conducido por la directora de Público, Virginia Pérez Alonso, con el cual ha concluido el debate por escrito abierto previamente a Espacio Público.

La pandemia y la medicalización de los sentimientos

La llegada de la pandemia ha provocado un aumento de la ansiedad, que los tres expertos han insistido en que no es una enfermedad mental, sino una forma de canalizar el miedo o el duelo. La psiquiatra y jefe del área de Salud Mental del Hospital Pare Jofre, Begoña Frades García, apunta que la OMS ha señalado que el 90% países del mundo han visto sus servicios de salud mental básicos limitados o alterados durante la pandemia. Ante este dato, el psicoterapeuta y profesor titular de la Universitat de Barcelona ha explicado que en el ámbito estatal es difícil tener datos fiables y niega que hayan aumentado los trastornos de salud mental. «No se ha producido una verdadera avalancha. Lo que ha aumentado es el malestar, la inquietud, el insomnio, el estrés, pero no tanto un incremento de trastornos mentales», ha precisado.

En este sentido, los tres han insistido en la necesidad de no medicalizar o patologizar los sentimientos, y han puesto de manifiesto que la sociedad en la que vivimos no permite los sentimientos negativos, y esto tiene un efecto en la salud mental de las personas. El psiquiatra y profesor titular de la Universitat de Barcelona, Joseba Achotegui, apunta que la salud mental es «una adaptación activa a la realidad», y que es normal que en situaciones tan excepcionales como una pandemia crezca la ansiedad u otras manifestaciones de estrés emocional. «Es el negacionismo del malestar psicológico cuando se trata de respuestas naturales y humanas», lamenta. «Vivimos en una sociedad de consumo en la cual cualquier necesidad tiene un producto que la satisface. Y esto ha llegado al área de salud mental«, ha apuntado Achotegui. «Hoy en día cuesta entender la idea del proceso de elaboración… El dolor siempre tiene que desaparecer con una solución. Es el modelo social», ha lamentado.

Para Frades no es una novedad, esta insistencia en la medicalización, y ha repetido que la ansiedad no es un trastorno mental. De hecho, los tres expertos han conversado sobre el papel de la medicina o de la salud en el tratamiento de la salud mental: en el momento en el cual el cirujano, que es el médico que interviene en el momento más crítico de la salud de un paciente, es el símbolo de la medicina, algo falla. «El quirófano es el fracaso del modelo de prevención y de la salud», ha afirmado Achotegui.

Cuando Virginia Pérez Alonso ha hablado sobre las desigualdades de género en la atención médica, la periodista ha recordado las diferentes entrevistas que desde Público se han hecho a la médico especialista en perspectiva de género, Carme Valls. En una publicada recientemente en Públic, Carme Valls insistió en que «la medicina ha nacido en los hospitales y allá mayoritariamente hay hombres», y eses el motivo por el cual no se ha visibilizado la patología crónica que sufren sobre todo mujeres y se atiende en asistencia primaria.

Frades, a pesar de apuntar que las mujeres acostumbran a tener más ansiedad y depresiones, ha señalado que son ellas las que padecen en mayor medida el malestar y el sufrimiento. En cambio, y en parte a causa de esta falta de expresión de los sentimientos, los hombres acostumbran a consumir más alcohol. Además, Talarn ha añadido que las mujeres están expuestas a unas violencias que los hombres no sufren, y esto aumenta la ansiedad y el estrés.

Los determinantes sociales, claves en la salud mental

Frades ha apuntado que el 10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental, se anunció que se invertiría en salud mental, pero ha cuestionado esta inversión. «¿Qué quiere decir invertir en salud mental? ¿más psiquiatras? ¿más centros? más psicólogos? Hay que invertir en los determinantes sociales, porque no puede haber una buena salud mental sin derechos humanos», señala. «Hace falta invertir en educación, en contra de la pobreza… es un problema transversal, no solo sanitario y médico. Afecta a toda la sociedad», ha afirmado.

En este sentido, Talarn ha recordado que el eurodiputado exiliado y ex conseller de Salut, Toni Comín, consiguió un aumento del 30% en el presupuesto de la línea asistencial de Salud Mental de la Generalitat en 2017, tal como el mismo político recuerda en el debate que tuvo lugar anteriormente y por escrito en Espacio Público. Ahora bien, este incremento no vino acompañado de un modelo de reforma de la atención psiquiátrica que tuviera en cuenta las perspectivas comunitarias. «Habría que trabajar en la prevención en el ámbito de la educación, el laboral… mantener una prevención inespecífica. De estos condicionantes sociales, en la mayoría de los libros de psicología clínica no se habla», ha denunciado. Achotegui se ha sumado a la intervención de sus compañeros y ha añadido que el nivel está muy relacionado con el de la salud.

Así mismo, Talarn ha advertido sobre los efectos colaterales que tiene no reconocer los determinantes sociales como factores importantes en la salud mental: en primer lugar, se exime al sistema de su responsabilidad, y en segundo lugar se hace sentir al individuo que tiene problemas personales que no tienen nada que ver con su entorno. Esto provoca pérdida de autoestima, aumento del síndrome de la impostora, así como el incremento en el consumo de psicofármacos, droga y alcohol. «Nadie se cuestiona nada y se deja a los enfermos solos y sin poder entender qué les está pasando, porque tiene que ver con su entorno», ha explicado. «La pobreza y la miseria acaban convertidas en temas médicos», ha lamentado Achotegui.

Falta de debate en el sector

Ante esta carencia de inclusión de los determinantes sociales como aspectos clave en la salud mental, los expertos han lamentado la falta de debate en su sector. Frades se ha referido a pequeños cambios y a una «revolución silenciosa» que se realiza despacio, mientras que Achotegui ha lamentado la falta de comunicación y de debate. «Hay cierta tendencia a trabajar por escuelas, por grupo… pero no hay demasiados debates dentro de la psiquiatra o la psicología», ha lamentado. En este sentido, Talarn ha añadido que hay mucho movimiento intelectual en contra de la medicación, pero que el debate en la asistencia básica «no acaba de llegar del todo». «Cada día hay más grupos de ayuda mutua de pacientes que se empoderan y despacio sí que realizan esta revolución silenciosa, pero tardará en llegar si no le damos un empujón», ha advertido.

Además, esta carencia de debate también viene reforzada por el papel de los medios de comunicación, que tienen una visión muy reduccionista. «Más de una vez tienden a identificar salud mental con salud cerebral. Solo se habla de dopamina, serotonina… y no salimos de aquí», ha criticado Achotegui. De hecho, el psiquiatra ha señalado irónicamente que a pesar de que se habla de una atención biopsicosocial, lo que hay es una atención «bio-bio-bio», con voluntad de medicalizar las patologías de salud mental.

Los problemas de niños y jóvenes 

Otra de las demostraciones de la medicalización es el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad). «Hay una epidemia de diagnósticos de TDAH», ha asegurado Talarn, puesto que en España un 10% de los menores se encuentra diagnosticado con esta enfermedad. El psicoterapeuta ha asegurado que los maestros, que a veces se encuentran con aulas de hasta 27 alumnos, se encuentran en situaciones de mucho estrés que hace que a los niños más inquietos se les tilde de conflictivos, que esto se comente a los padres, los padres al psiquiatra, y empiece «una bola de nieve» que llega hasta este 10% de diagnósticos de TDAH. Por otro lado, ha puesto el dedo en la llaga al decir que hay que saber quién invierte en las unidades especializadas de TDAH en los hospitales. «Las farmacéuticas», ha explicado el experto, que ha añadido que también financian las asociaciones de padres de niños con este trastorno.

Asimismo, las redes sociales suponen un factor de riesgo que hace que los niños más vulnerables tengan un trastorno, porque incrementan la inseguridad y bajan la autoestima. También vinculado con internet, otro problema dramático de hoy en día es la pornografía y como se está convirtiendo en la única fuente de conocimiento sobre sexualidad. Y en vez de prevenir este problema con una educación progresiva y antes de la edad de riesgo, las charlas en las escuelas sobre sexualidad, adicciones, o acoso llegan a los jóvenes de 15 o 16 años, cuando ya pueden haber empezado con estas prácticas. «Entonces ya es demasiado tarde», opina la psiquiatra.

Una de las consultas que también reciben los psicólogos, ha explicado Talarn, es las de los padres que vienen «muy preocupados» porque observan «conductas que no cuadran con el género asignado». Es decir, padres y menores y adolescentes que no han estado debidamente informados sobre la transexualidad. En estas consultas, Talarn explica a los padres como «acompañar sin intervenir ni presionar al menor», para así «proteger el niño o niña del posible acoso escolar». En este sentido, Frades ha lamentado que si no se educa desde la igualdad y la tolerancia se puede reforzar el acoso escolar, el cual ha aumentado también en línea telemática, y todavía más durante el confinamiento.

El duelo migratorio extremo

Las personas más vulnerables tienen más posibilidades de sufrir problemas de salud mental, sobre todo en situaciones de crisis económica. Es por eso que Achotegui pone de relieve que hay muchas personas migradas, ya sea porque están sin documentación o porque a pesar de tenerla no pueden traer aquí a su familia, que están sufriendo un «duelo migratorio extremo».  Además, debido a la falta de clases de catalán o castellano, así como a la falta de vida en la calle, la integración de estas personas se ha vuelto más difícil. «Esto lo notamos mucho en las consultas», ha señalado el psiquiatra.

Por otro lado, con la brecha digital, los niños con pocos recursos que no tienen conexión a internet han perdido casi un curso escolar. Todo esto aumenta la falta de información y aislamiento por parte del colectivo migrante, lo que aumenta su duelo migratorio. «Esto afectará además a más de una generación. Este maltrato es hambre para hoy y muchos más problemas para el mañana», ha advertido.

Joseba Achotegui, psiquiatra y profesor titular de la Universidad de Barcelona; Antonio Talarn Psicólogo, psicoterapeuta y profesor titular de la Universidad de Barcelona; y Begoña Frades García, psiquiatra y jefe del área de salud mental del Hospital Pare Jofre, participan en el debate ‘En defensa del derecho a la salud mental’, moderado por Virginia Pérez Alonso, directora de ‘Público’.

El pasado 7 de mayo fallecía víctima del coronavirus Juan Antonio González Pacheco, policía y torturador, tristemente conocido como “Billy el Niño”. Tenía 73 años y una larga y cruel historia de torturas y persecuciones contra quienes lucharon por la libertad y la democracia durante la dictadura franquista. Por supuesto fue impune durante la dictadura; las comisarías, la cárcel, celdas y calabozos eran su territorio, el imperio donde imponía su régimen de terror. Y se paseaba ufano, pistola a la vista, haciendo ostentación de su fama de matón. Pero además, lamentable y vergonzosamente, gozó también de impunidad hasta el día de su fallecimiento. Ni la Justicia ni los poderes políticos en España desde la Transición hasta la fecha actuaron contra él, que siguió gozando de premios y condecoraciones mientras vivió. No fue hasta después de su muerte que el Congreso de los Diputados acordó retirarle las medallas que le habían sido concedidas a lo largo de su carrera policial.

Poco antes de su muerte, el 28 de marzo de 2020 moría también víctima del coronavirus un hombre bueno. Demócrata infatigable, José María Galante (Chato Galante), fue un activista y ecologista  insobornable por los derechos humanos. Defendió hasta el final la necesidad de no olvidar, la necesaria Memoria Histórica, y trabajó incansablemente para que González Pacheco fuera procesado y condenado.

Además de Chato hubo otras muchas personas que sufrieron torturas y vejaciones por parte de este miembro de la brigada político-social del franquismo. Y hoy un documental, Billy, torturas, impunidad y silencio, recoge sus testimonios para que no olvidemos, para que ahora y en el futuro la historia de España se conozca tal como fue.

Según cuenta Miguel Mora, director de CTXT, el guion de Billy estaba pensado para un largometraje de ficción. Max Lemcke, su director, lo presentó a TVE, Antena 3 y Movistar, pero las tres cadenas acabaron rechazándolo a última hora y sin dar explicación alguna. 

Y ahora ha podido realizarse gracias a una campaña de crowdfunding impulsada por Max Lemcke y el director de fotografía Javier Palacios, así como por la revista Ctxt. Más de 1.300 mecenas han hecho posible que este documental, producido por La extraña Zine producciones, se haya podido realizar y haya sido presentado hace unos días en el Festival de Sevilla de Cine Europeo.

Por la película pasan una veintena de mujeres y hombres, activistas contra la dictadura franquista, que fueron víctimas de las sádicas manos de  González Pacheco, y nos ofrecen su impresionante testimonio: el propio Chato Galante, Lidia Falcón, Francisco Rodríguez Veloso, Azucena Rodríguez, Paco Lobatón, José Luis Uriz, Javier Navascués, Roser Rius o Ángela Gutiérrez, son algunas de estas personas. Tenían 18, 20 años cuando fueron detenidas y cayeron en las siniestras manos de este desalmado personaje. Sus testimonios impactan e impresionan, no dejan indiferente.

Las movilizaciones de la España de las décadas de 1960, 1970 no se conocen bien, tampoco lo que ocurrió durante de la Transición. La represión franquista de los movimientos obrero y estudiantil ha sido demasiado olvidada, o maquillada. Y también se ha tratado de tapar la violencia ejercida por las fuerzas de seguridad y bandas fascistas tras la muerte del dictador. Junto a las víctimas, cuyos testimonios estremecen, hablan también en este documental políticos como Pablo Iglesias y académicos como Ignacio Sánchez-Cuenca.

Billy utiliza imágenes de archivo y también escenas de la película de Juan Antonio Bardem 7 días de enero, que recoge la matanza perpetrada por un grupo de extrema derecha contra un despacho de abogados de CCOO en Atocha, en la que fueron asesinados cinco de sus miembros. Precisamente, y para vergüenza de la democracia, uno de los asesinos (García Julià), que fue condenado, luego huyó y después fue de nuevo encarcelado, recientemente ha sido puesto en libertad por la Audiencia Provincial de Ciudad Real sólo 287 días después de haber sido capturado.

El empeño de Max Lemcke ha hecho posible la realización de Billy. Torturas, impunidad y silencio. Este productor, guionista y director fue premiado con la medalla del Círculo de escritores Cinematográficos al mejor director por Casual Day y también con la Biznaga de oro en el Festival de Málaga por su película 5 metros cuadrados. A él hay que agradecerle que nos recuerde algo que con toda seguridad no les gustará a los herederos de la dictadura franquista, a quienes piensan que aquel régimen fue bueno para la sociedad. Quien tapa la mentira vive de la mentira. Y es bueno saberlo y no olvidarlo.

Declaraciones de Max Lemcke:

Seis escritoras y trece escritores escriben en este libro, coordinado por Bruno Estrada, sobre historias relacionadas con las Comisiones Obreras, un sindicato que se autodefine como reivindicativo, de clase, unitario, democrático, independiente, participativo, de masas, de hombres y mujeres, sociopolítico, internacionalista, pluriétnico y multicultural, y que tiene en su horizonte la construcción de una sociedad socialista.

Desde la década de 1960, las Comisiones Obreras han sido referencia de las movilizaciones de la clase trabajadora en España, tanto durante la dictadura, cuando sufrieron persecución, detenciones, encarcelamientos y torturas, como en las décadas posteriores.

Comienza el libro con el Prólogo del escritor y periodista Joaquín Estefanía, para dar paso a “Petra”, la contribución de Elvira Lindo: “Petra solía decir: ‘Si luchas puedes perder, si no luchas estás perdida’. Hay algo que mi memoria no pudo ni quiso borrar: el ejemplo de la mujer que luchó sin dejar que la amargura la venciera. A eso se le llama valentía”.

“Mi propia infancia como pastor de vacas, con hambre de ir a la escuela y aprender. No me sentía triste, pero sí rebelde. Fue la rebeldía lo que me liberó de la tristeza”, escribe Manuel Rivas en “El aprendiz”.

“Ganamos perdiendo. O perdimos ganando, lo que prefieras. No pudieron con nosotros más que usando la fuerza, las amenazas, el chantaje. Desnudamos al régimen, y eso lo entendieron los que vinieron después”, dice Isaac Rosa en “O todos o ninguno: memoria de la huelga más larga del franquismo”.

“Para matar un monstruo hacen falta muchos valientes”es el relato de Benjamín Prado: “Eran seres indomables, las protestas se sucedían desde mediados de la década de los sesenta. Desafiaban a un Estado totalitario cuyo único argumento era el uso de la fuerza”.

“María la Perraquilla”, de Pedro A. Jiménez Manzorro, “El último héroe de la Camocha”, de José Babiano y Ana Fernández Asperilla. “Milán, 1972: Amnistía. Que trata de Spagna”, de Susana Alba Monteserín y Ana Abelaira Huertos; “El proceso 1001: el principio del fin del régimen franquista”, de Mayka Muñoz Ruiz; “Monos azules: clase y comunidad en la huelga de Laforsa», de Javier Tébar Hurtado; “Sangre de marzo”, de Miguel Ángel Sánchez Sebastián. “Palíndromo”, de Pedro García Ríos; “Gloria y la Rok”, de Amaya Olivas Díaz; “Muerte de un albañil”, de Antonio Campos, “Ataque al corazón de la clase obrera: la matanza de los abogados de Atocha”, de Rafael Fraguas y Fundido a negro”, de Jesús Montero, completan los 15 relatos del libro, que finaliza con “El sindicato en tiempos de pandemia. Una misma lucha en cinco entremeses”, el Epílogo de Unai Sordo y Bruno Estrada:

 “El gerente se ha encerrado en su despacho. No recibe a nadie. No hace más que llamar por teléfono, pero es incapaz de resolver nada. No tenemos equipos de protección, ni material sanitario, ni respiradores, ni camas. No tenemos nada de nada”.

Conciencia de clase. Historias de las Comisiones Obreras está publicado por  la Fundación 1º de Mayo y la editorial Catarata.

El secretario general de Comisiones Obreras responde con rotundidad y sin dudar cuando se le pregunta si efectivamente su sindicato mantiene la exigencia de derogación de las reformas laborales aprobadas por gobiernos del PSOE y del PP. Explica la voluntad de corregir la normativa que “precarizó la contratación, facilitó el despido, cuestionó la negociación colectiva y otorgó un poder mucho más fuerte al empresariado para poder modificar de forma unilateral o casi-unilateral las condiciones de trabajo”, pero advierte que no pretenden un retorno a la regulación del año 2009. A lo largo de esta entrevista sobre la realidad actual del sindicalismo, desgrana argumentos sobre los cambios en el mundo del trabajo en tiempos de pandemia y responde a un buen número de cuestiones planteadas en el debate abierto por Espacio Público.

¿Cómo se plantean la derogación de las reformas laborales? ¿Cómo la pretenden conseguir? ¿Qué dificultades encuentran?

Lo que le estamos planteando al Gobierno es:

Derogar los aspectos centrales de la reforma laboral con los que atacaron contra la negociación colectiva; recuperar la capacidad de la negociación colectiva de auto-regularse, y eso implica que los convenios de empresa no puedan reducir los salarios de los convenios sectoriales, porque han abierto focos de precariedad extrema, por ejemplo en el sector de las camareras de piso; evitar la desaparición de los convenios colectivos; regular mejor la subcontratación y la externalización productiva, porque ha significado el gran impulso de la precarización general del empleo, y limitar la capacidad del empresariado para modificar las condiciones laborales. Yo creo que este es el paquete de medidas que en el mes de marzo teníamos muy avanzado y que le vamos a exigir al Gobierno que, en cuanto acabemos la regulación del trabajo en plataforma, lo abordemos en el marco del diálogo social, pero sin otorgar derecho de veto a nadie. Es decir, diálogo sí, pero si no hay acuerdo el Gobierno tiene que mover piezas.

“Diálogo sí, pero si no hay acuerdo el Gobierno tiene que mover piezas”

Y a partir de esta primera fase de cambio en la regulación laboral, creo que ha de venir una segunda que tiene que ver con el aprovechamiento del gran salto de legitimidad que creo que los ERTE han dado a fórmulas de regulación distinta de la precariedad en la contratación y la facilidad en el despido. Se trata de cambiar esa inercia, que es muy vieja y que viene desde los años 80 en España.

Es decir, hay que buscar fórmulas para que, ante los ciclos y los problemas económicos, la última opción para una empresa sea el despido, y buscar fórmulas alternativas. Y sobre esa nueva fórmula de gestión de los problemas en la empresa, limitar seriamente la contratación temporal y establecer trabas al despido como fórmula ordinaria de ajuste de las empresas. Si tocáramos todos estos palos, en la práctica habríamos derogado todas las líneas básicas de las últimas reformas laborales y creo que mejoraríamos y modernizaríamos de forma clara nuestro modelo laboral.

¿Pretenden la aprobación de un nuevo Estatuto de los Trabajadores?

Sobre la base de esto, yo creo que le damos un viaje importante al Estatuto de los Trabajadores, porque lo que requiere es una adaptación. El concepto que maneja mucho el Gobierno sobre el “nuevo Estatuto de los Trabajadores” a veces me parece un poco grandilocuente. Yo creo que lo que hace falta en el Estatuto es corregir procedimientos y fórmulas que han quedado bastante obsoletas, porque están pensadas para empresas antiguas. El Estatuto actual da un poder de organización muy unilateral al empresariado, incluso antes de la reforma laboral. Se supone que toda la organización del trabajo es potestad empresarial y creo que tenemos que ir a un modelo laboral que fomente más la participación y la organización de los trabajadores, también como una forma de democratización de las relaciones laborales, porque las empresas del futuro no se van a mover en las viejas claves fordistas tayloristas, sino que la aportación del trabajo y del talento de los trabajadores va a cobrar muchísima importancia. Esto tiene que verse reconocido y normalizado, con niveles consolidados de participación de los trabajadores en decisiones estratégicas de las empresas y que hoy están ausentes de la regulación laboral en nuestro país. Por ahí creo yo que debería ir la modernización del modelo laboral español.

Para conseguir esos objetivos han de tratar con el Gobierno y en el actual conviven sensibilidades opuestas en torno a lo que hay que cambiar en el mercado laboral. ¿Qué percepción tiene usted de ese escenario de confrontación?

Esas sensibilidades siempre han existido en los gobiernos, aunque fueran solo de un partido. Siempre ha habido sensibilidades más pro-laborales, en los ámbitos del Ministerio de Trabajo, y que han sido bastante contrarrestadas desde los ministerios de Economía. Lo que pasa es que en un gobierno de coalición se supone que estas cosas emergen más. Pero nosotros, más que ese tipo de valoraciones sobre lo que piensan unos ministros, una u otra ministra, nos remitimos en primer lugar a un programa de Gobierno y, en segundo lugar, a lo que nosotros ya estábamos hablando con ese Gobierno. Cuando hablamos con el Gobierno no lo hacemos con un ministerio. Hablamos con el Gobierno. En el mes de marzo ya teníamos bastante avanzada la negociación sobre este tipo de materias. Soy consciente de que en este momento hay dos palancas de presión que se van a manejar para que nada se mueva. Una es la situación de crisis, provocada por la pandemia, con el discurso ese de que ‘en tiempo de zozobra no hay que hacer mudanza’. En un año tan complicado como el 2020 se lanza el mensaje de que no se puede tocar el mercado laboral ni generar inseguridad jurídica, ya lo sabemos. Y otro mensaje que también se quiere vender es el de que la condicionalidad de los fondos de reconstrucción europeos para España tiene que ver con la no corrección de la reforma laboral. Nosotros no vamos a comprar ninguno de esos dos mensajes. El de la condicionalidad europea porque no es cierto, y el de la situación de crisis porque creemos precisamente que la crisis requiere que en el año 2021 la economía española se active de forma muy intensa, la demanda interna y la inversión pública jueguen un papel fundamental en la recuperación de la economía, una reforma pensada para devaluar los salarios no solo es injusta sino que va a ser económicamente ineficaz.

Sabemos que hay tensiones y que las habrá pero desde luego la posición de CCOO va a ser taxativa. Queremos que se cumplan los compromisos, queremos negociar en el marco del diálogo social lo que ya veníamos negociando, estamos por la labor del diálogo y no vamos a aceptar vetos de nadie.

Si se impusiera el criterio de los ministerios de Economía entiendo que eso comportaría conflictividad. Y no sería la primera vez que los sindicatos se enfrentan radicalmente con un gobierno de izquierdas. ¿Hasta dónde creen que pueden presionar ahora para contrarrestar esas dos palancas que citaba?

Si nosotros vemos que el Gobierno no cumple con sus compromisos iremos a un proceso de denuncia en primer lugar, y posteriormente de movilización. Es verdad que estamos en un momento absolutamente inédito en la sociedad española, y hablar de movilización cuando tienes medio país con restricción de movilidad es complicado de prever. Ante la típica pregunta, ¿llegaríais a una huelga? Ya veremos, pero desde luego si el Gobierno no mueve piezas en materia de reforma laboral va a tener un conflicto con los sindicatos esto es más que evidente. Y que pondría una piedra inmensa en el camino del diálogo social que tan buenos rendimientos está dando es también más que evidente.

A mí no me gusta estar con amenazas cotidianamente. Prefiero ir cubriendo las fases y nadie en el Gobierno me ha dicho que no esté por la labor de cumplir con los compromisos que ha adquirido.

Por lo tanto ¿es verosímil que la actual normativa que permite la rebaja unilateral de las condiciones de trabajo por parte de las empresas se pueda revertir?

Evidentemente ese tipo de normativas hay que revertirlas. Los sistemas de inaplicación de convenios o de descuelgue han existido en España siempre y van a seguir existiendo, pero han de tener procedimientos de negociación equilibrados y ha de haber posibilidades de demostración de causa. Es decir que el hecho de modificar a la baja lo pactado en un convenio colectivo sirva para salvar los empleos o para salvar la empresa.

La actual legislación permite que sin ninguna causa económica se puedan reducir los salarios prácticamente hasta el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), y ahí está la prueba de las camareras de piso, ahí está la preferencia de aplicación en salarios de los convenios de empresa respecto a los sectoriales y ahí están las llamadas comisiones de trabajadores designados, que en la práctica permiten que sin ninguna intervención sindical y sin ningún proceso de negociación con una representación democrática real de los trabajadores, se pueda dejar de aplicar un convenio colectivo. Esto viene, por cierto, de la reforma del año 2010, no del 2012. Y todos esos elementos nosotros nos los queremos cargar de la legislación. No puedo ser más claro y queremos, taxativamente, que eso se mueva cuanto antes.

¿Es verosímil también que cuando existan convenios de empresa y convenios de sector los trabajadores se puedan acoger a los que les resulten más favorables?

Los sindicatos defendemos los convenios de empresa. Son muy útiles para adecuar a la realidad de las empresas lo que son normas colectivas que, al ser de sector, afectan necesariamente a empresas que no tienen nada que ver unas con otras. Claro que tiene que haber convenios de empresa y pactos de empresa. Nosotros lo que decimos es que esos convenios no pueden ser una excusa para reducir las condiciones salariales y laborales básicas. Eso es lo que no puede ser. El convenio de sector tiene que ser una especie de red y no puede ser que, sin ninguna causa económica, un trabajo que se externaliza, en el caso de las camareras de piso se ve de forma más obvia, cómo a través de la preferencia de aplicación del convenio de empresa y la existencia de empresas multiservicios, sectores como las grandes cadenas de hoteles, que en los últimos años han ido como un tiro, han batido récords de facturación en España, a la vez se externalizaba una actividad para reducir hasta el extremo los salarios y hacer que las personas que trabajaban allí tuvieran que hacer 23 habitaciones al día para poder llevarse un salario un poco por encima del SMI y tener enfermedades profesionales la gran mayoría. Esto es lo que hay que romper radicalmente.

Las externalizaciones y la subcontratación van a seguir existiendo y entiendo que los sindicatos no se van a oponer, porque están muy relacionadas a veces con la industria auxiliar, pero significan a menudo una cesión ilegal de trabajadores ¿Cómo trazar líneas divisorias?

Se trazan porque aquellas empresas que trabajan con subcontratas han de tener una estructura de empresa. Un empresario no puede ser un tratante de mano de obra, que se dedique únicamente a reclutar trabajadores para ponerlos a disposición de otra empresa sin contraer mayor responsabilidad y sin tener una mínima estructura. La subcontratación tiene toda la lógica del mundo, la externalización productiva de hecho puede ser una buena fórmula de especialización productiva. Yo puedo tener una empresa que se dedique a la producción de un bien determinado, pero que tenga actividades aparejadas y que tienen poco que ver con el objeto social de mi empresa. El mantenimiento, por ejemplo, de los equipos informáticos, pintar la nave, reparar el techo cuando se rompe. No voy a tener 10 trabajadores para reparar techos porque normalmente el techo está bien, pero a veces se rompe.

“Un empresario no puede ser un tratante de mano de obra, que se dedique únicamente a reclutar trabajadores para ponerlos a disposición de otra empresa”

La economía hoy en día no está integrada por inmensas empresas que cubren todo el proceso productivo. Esto es un absurdo a estas alturas. Pero que tú tengas una parte de tu producción externalizada no quiere decir que las responsabilidades se diluyan. Si yo externalizo una parte de la producción y pago a otra empresa una parte, he de tener algún tipo de responsabilidad si esa empresa finalmente impaga a sus trabajadores.

Expresiones como clase trabajadora o movimiento obrero parece que han desaparecido de nuestro lenguaje. Ni siquiera en las publicaciones de los sindicatos se utilizan. ¿No hay que recuperar estos conceptos?

El concepto de clase trabajadora está vigente en mi opinión, ya que sigue habiendo una parte muy importante de la población cuya forma de vivir depende directamente de su trabajo, y no tiene otros recursos fiables para poder desarrollar un proyecto de vida autónomo. Ocurre que el concepto de clase trabajadora tiene un componente objetivo. Se trata de gente que en cierto modo depende de su trabajo para vivir, pero también tiene una cierta subjetividad ese concepto. Clase trabajadora es aquella que se siente parte de una misma situación social, marcada por la dependencia de su fuerza de trabajo para poder llevar a cabo su vida. Esta subjetividad es la que de algún modo ha quebrado en las últimas décadas, porque las personas se sienten involucradas con sentimientos de pertenencia y de identidad que no están directamente ligados con el hecho de ser trabajador, sino con un estatus relacionado con la capacidad de consumo y, a veces, se ha interpretado erróneamente que trabajadores con acceso a crédito, en los años de la expansión inmobiliaria y crediticia, era algo así como una clase media.

Creo que en los últimos años eso se ha vuelto a poner en valor y la pandemia ha hecho emerger mucho el valor del trabajo, pero ese factor de subjetividad colectiva es verdad que en cierto modo se ha volatilizado en la sociedad.

“La pandemia ha hecho emerger mucho el valor del trabajo”

Su sindicato edita ahora un libro, ‘Conciencia de clase e historias de CCOO’, y realiza con ello un cierto ejercicio de recuperación de la memoria del sindicato, con relatos de gente ya mayor. ¿Pudo ver usted la puntuación que le dieron los jóvenes a los sindicatos en la encuesta realizada hace poco por la Plataforma de Medios Independientes? Les valoran mejor que las personas mayores. ¿A qué cree que se puede atribuir?

En el libro, una serie de personas escriben sobre el pasado de Comisiones Obreras mediante historias concretas.

Cuando leí la encuesta, que lo hice con cierto detenimiento, tengo que reconocer que el dato me sorprendió, porque no era un estudio menor y creo que rompe algún estereotipo, según el cual las personas que tienen en su imaginario colectivo las viejas Comisiones Obreras daban una puntuación menor que la de las generaciones que se supone que ni tienen conciencia de clase ni se vinculan en sus entornos por el hecho de ser trabajadoras y trabajadores. Puede tener algo que ver con el momento en el que se realiza la encuesta. Creo que en estos últimos meses la sensación de reforzamiento del papel sociopolítico se ha reforzado con la pandemia y desde luego a nosotros es una encuesta que nos motiva. Si te soy sincero, no tengo muy clara la razón por la cual entre la gente más joven los sindicatos se encuentren entre lo más valorado, después de sanitarios y un par de colectivos más. Rompe estereotipos, sin ninguna duda.

La clase obrera industrial ha perdido visibilidad, eso parece claro, pero también hace ya tiempo que perdieron peso los puestos de trabajo para toda la vida en grandes centros. La pandemia ha destrozado más todavía la estabilidad ¿Qué cree que han de hacer organizativamente los sindicatos para responder a esta realidad?

Primero hay que ser conscientes de esa realidad. Los sindicatos se gestan en el espacio de las grandes concentraciones de trabajadores industriales, entre plantillas muy masculinizadas, y hoy en día la mayor parte de la clase trabajadora no es de hombres, y trabaja de forma reticular, externalizada, en empresas de dimensión mucho menor, en el sector servicios. Esto hay que tenerlo claro para hacer el diagnóstico de forma correcta.

En segundo lugar hay que tener en cuenta que la capacidad de generación del sindicato, de forma autónoma, en los centros de trabajo, en esas empresas diseminadas, atomizadas, más pequeñas y del sector servicios, es más difícil. Esos trabajadores, en esos centros de trabajo, requieren de la presencia del sindicato, incluso de la presencia externa. Se trata de que el sindicato vaya a los centros de trabajo y que no piense que la gente se autoorganizará y que a partir de ahí ya vendrá al sindicato. En nuestro último Congreso llegamos a conclusiones de carácter organizativo que sintetizábamos con una frase: “El sindicato tiene que integrar lo que la empresa desintegró”. Hemos de poner en relación las partes más fuertes de la organización sindical, allí donde tenemos secciones sindicales, donde somos capaces de generar masa crítica, con ese mundo precarizado, atomizado, externalizado, subcontratado y mercantilizado. Ese es el gran salto organizativo que hay que dar. Hemos de poner en relación las partes más fuertes con las más débiles.

Organizativamente hemos de ser conscientes de que hay que acudir a la empresa. El sindicato tiene que aparecer como un agente organizativo en el centro de trabajo y hemos de mejorar la cualidad de la acción sindical. Esta sería la tercera pata. Hay muchas cosas que hacer hoy para representar a la clase trabajadora. Ya no es solo la reivindicación salarial, es la de la igualdad, la formación permanente, la salud laboral, la ordenación del tiempo de trabajo… Hay que mejorar el nivel de cualificación para poder hacer acción sindical.

“Hay que mejorar el nivel de cualificación para poder hacer acción sindical”

Lo que ha ganado visibilidad es la movilización de las mujeres en favor de la igualdad salarial. El feminismo ha hecho últimamente llamamientos a la huelga general. ¿Qué opinión le merecen?

El movimiento de las mujeres es el movimiento social de mayor potencialidad e interés que hemos vivido en los últimos años. Es así porque sintetiza esas dos vertientes que decía sobre la evolución de la clase trabajadora que se habían desgajado. La situación de desigualdad objetiva en la sociedad se conjuga con la capacidad de identificación subjetiva colectiva de las mujeres. Y eso tiene que ver con elementos de la vida profesional, la laboral, la doméstica, porque se siguen ocupando mayormente de los cuidados, y con elementos que creo que aglutinan mucho a las mujeres, como todo lo que tiene que ver con el acoso sexual, el laboral y con la violencia de género. En el movimiento de mujeres creo que se refleja muy bien como esos elementos de desigualdad objetiva y de autorreconocimiento subjetivo crean o agregan un sujeto colectivo de una potencialidad enorme, como hemos vivido en los últimos años.

“El movimiento de las mujeres es el movimiento social de mayor potencialidad e interés que hemos vivido en los últimos años”

Por tanto, desde el sindicalismo, más allá de analizar sobre si hay que convocar huelgas o no, creo que hay que tratar de aprender y de aprehender este tipo de experiencias para recomponer esa idea de clase trabajadora en un momento en el que está muy disperso, diluido y atomizado. Tratar de vincular esas situaciones de precariedad, de explotación o de desigualdad que siguen perviviendo en la clase trabajadora con una cierta identidad colectiva de trabajadores y trabajadoras con intereses en común. Me parece que es el movimiento más interesante que hemos vivido en los últimos tiempos.

La negociación colectiva de condiciones de trabajo en las empresas se ha complicado mucho durante las últimas décadas, pero desde CCOO se reivindica esa práctica y se vive con una cierta nostalgia de la realidad laboral de otro tiempo ¿cierto?

No creo que sea una cuestión de nostalgia. Lo que creo es que se ha vuelto más compleja. Antes el sindicalismo más masculinizado, más industrial y más de centros de trabajo daba una respuesta organizada a realidades bastante homogéneas, y por tanto la respuesta, no digo que fuera fácil, porque el sindicalismo nunca ha sido fácil y a veces se ha dado en situaciones de muchísima más dificultad por la ausencia de libertades, pero por decirlo de alguna manera era más simple. Ahora el ejercicio del sindicalismo es mucho más complejo, porque tienes que dar respuesta a realidades diversas, a prioridades reivindicativas diversas, porque no es la misma reivindicación la que pueda tener una persona con un salario medio alto pero en una empresa que dispone de todo su tiempo, porque lo tiene prácticamente colonizado a través de las nuevas formas de trabajo digital, que la de un trabajador que a lo mejor tiene una jornada absolutamente concentrada en ocho horas pero que tiene un salario que está poco por encima del SMI. Uno te va a exigir una subida salarial y otro que intentes interlocutar con la empresa para poder coorganizar el tiempo de trabajo y su distribución. El sindicato tiene que ser capaz, a través de la negociación colectiva, de agregar esos intereses para que ambas situaciones se vean reflejadas en la organización de los trabajadores. Comisiones Obreras es un sindicato de clase y eso, que parece una frase hecha, quiere decir que no aspiramos solo a representar legítimos intereses corporativos distintos y adyacentes, sino que aspiramos a agregar intereses. Es decir, que no se siga por la vía de la corporativización, que en la función pública se ha dado en las últimas décadas, pero que amenaza un poco con ser la forma de expresión de conflicto en las sociedades modernas o postmodernas. Hay organizaciones parasindicales que representan, por ejemplo, a los técnicos de laboratorio de no sé qué hospital y que únicamente defienden los intereses de esos técnicos. Esto rompe la unidad de clase y tiene muchas contraindicaciones a la hora de defender, por ejemplo, la sanidad pública.

La uberización de la economía parece irreversible, a pesar de que ocurren cosas como la reciente sentencia del Supremo, que obligó a dar de alta a 14.000 trabajadores. También se ha conseguido algo en el sector de la mensajería, pero ¿de qué manera se puede neutralizar la conversión de contratos de trabajo en relaciones aparentemente mercantiles?

La uberización y la utilización de nuevas plataformas digitales han dado carta de naturaleza a dos dinámicas. La mercantilización del trabajo, es decir la confusión entre la figura de la relación laboral entre trabajador y empresa con un sucedáneo de emprendedor, de autónomo dependiente o casi de miniempresa. Considerar que una persona que pedalea es poco menos que una empresa individual, es una práctica que se da desde hace mucho tiempo, con la ruptura del proceso productivo. Estas fórmulas de creciente ruptura de las cadenas de valor, de creación de las empresas en red, de la empresas reticulares, de las empresas de subcontratación, precarizan el empleo, cuestionan ideológicamente también que la relación de dependencia entre una empresa y un trabajador se conduzca por la vía de la mercantilización y luego aparece la nueva tecnología que acaba constituyendo una especie de fetiche tecnológico, con el que da la impresión de que si tú te vinculas a la prestación de un servicio, no a través de una oficina de desempleo sino a través de una plataforma, deja de haber una relación de dependencia entre quien marca un tiempo de trabajo, una forma y un precio del trabajo, es decir una empresa, y el trabajador al que se acaba considerando, y a veces se acaba considerando a sí mismo, como una especie de pequeño emprendedor que va pedaleando, por referirnos al ejemplo de las plataformas más conocidas de reparto de comida.

¿Cómo hay que contrarrestar esto? Pues creo que recomponiendo la necesaria responsabilidad de la empresa respecto a las condiciones con las que se prestan los servicios, bien sean trabajadores individuales bien sean otras empresas que trabajan dentro de esas cadenas de valor.

El teletrabajo complica todavía más la negociación colectiva, ¿no?

El teletrabajo ha venido para quedarse, pero convenía regularlo rápidamente, porque ha tenido un impulso muy fuerte con la pandemia y porque tiene sus potencialidades, sus virtudes pero también tiene muchos riesgos. El trabajo en remoto, a distancia, permite desempeñar el puesto de trabajo desde fuera del centro de trabajo. Lo permiten las nuevas tecnologías y las nuevas formas de comunicación y desde este punto de vista puede ser incluso una forma que facilite a las personas cierta conciliación entre la vida laboral y la personal, pero si no tiene una regulación colectiva adecuada puede acabar rompiendo cualquier tipo de sujeto colectivo de trabajadores y trabajadoras, y puede permitir además que la empresa prácticamente prescinda de conceptos tan importantes como es el tiempo de trabajo y su distribución. El potencial colonizador que tienen los nuevos modos de conectividad para que una empresa poco menos que te invada las 24 horas de tu día son inmensos.

“Si el teletrabajo no tiene una regulación colectiva adecuada puede acabar rompiendo cualquier tipo de sujeto colectivo de trabajadores y trabajadoras”

El deterioro de las condiciones de trabajo provoca, según ustedes, un descenso de la productividad. ¿Los aumentos de productividad mejoran las condiciones de vida de los asalariados, cree?

La productividad es como el colesterol. Hay buena y mala productividad. En realidad es un ratio que tiene que ver con lo que se invierte para conseguir un bien a un servicio y el precio y la venta y la rentabilidad que proporciona ese bien. Si la productividad se logra por la vía de mejorar la eficiencia en el trabajo, porque las máquinas son mejores o porque la formación del trabajador es mejor, porque la empresa produce mejor, pues es una productividad positiva. Pero si se mejora la productividad por la vía de reducir los salarios y de empeorar las condiciones de trabajo entonces es absolutamente negativa. Es un concepto que normalmente tiene una mala venta porque normalmente se vincula la mejora de la productividad por la vía del deterioro de las condiciones laborales, pero esto no tiene que ser necesariamente así.

Nos encontramos en una situación de emergencia ecológica. A menudo las organizaciones sindicales se ven obligadas a defender el crecimiento económico indefinido, incluso la permanencia de industria contaminante. ¿Cómo resolver esta contradicción?

Creo que esta es una contradicción que ha existido dentro del movimiento sindical y obrero y es absolutamente lógico que haya sido así, porque ha habido sectores que es verdad que tenían un impacto ecológico importante pero que eran casi de monocultivo productivo en comarcas y territorios que o tenían esas formas de vida o directamente iban a la ruina, y el más paradigmático es indiscutiblemente la minería, pero hay otros, Creo que estamos en un momento en el que ese cambio de paradigma y de relación entre la sostenibilidad medioambiental y el discurso más productivista creo que nos va a permitir sintetizar mejor la posición sindical. Creo que el reto que tenemos de que la producción limpia en el futuro vaya cobrando más papel es cada vez más indiscutido e indiscutible, porque es también un nicho de puestos de trabajo inmenso, y creo que aquí la clave se encuentra en organizar bien las transiciones ecológicas, para que los sectores que ya no van a desaparecer radicalmente -ya no queda mucha minería en España, ya no hay tantas centrales térmicas- se van a adaptar bien.

El ejemplo más claro es el del automóvil. A veces se plantean debates puntuales sobre impuestos al diesel y este tipo de cosas, pero más allá de estas cuestiones concretas, que vamos hacia un cambio en el modelo de movilidad es evidente. Eso ocurrirá. Que vamos a un cambio del coche del futuro, y cuando hablo del futuro no digo el 2050, porque habrá un cambio dentro de unos pocos años, que habrá coches que se van a tener que mover con combustibles alternativos a los que hoy en día existen es ya indiscutible. La cuestión es cuándo y cómo organizamos estas transiciones para que en la producción de coches, en la que se van a cambiar las formas de trabajar, los materiales… cómo afrontamos en tiempo y forma esos cambios productivos y la adaptación de los trabajadores para poder hacer frente a esa nueva realidad. Pero yo creo que en este momento tenemos una capacidad mayor de hacer una síntesis entre el discurso del cambio energético, de la sostenibilidad, con el discurso sindical.

“En este momento tenemos una capacidad mayor de hacer una síntesis entre el discurso del cambio energético, de la sostenibilidad, con el discurso sindical”

¿Porqué ha habido en general una relación de fricción? Porque siempre que llegaban las fricciones era cuando las cosas estaban ya muy mal. Todos los conflictos en las térmicas, en las nucleares, en la minería… se han planteado cuando las cosas se venían abajo, y ahí es imposible que no se diera en clave de conflicto, porque nunca se han planteado en tiempo y manera transiciones productivas con el tiempo suficiente para buscar alternativas. El problema no era que dejara de haber minas. El problema es que además de no haber minas es que no iba a haber más, es que se arruinaban comarcas enteras, con lo cual el conflicto con los trabajadores era evidente. No es lo mismo que tu cambies de una forma de producir energía A a una forma de producir energía B, en la que España además tiene muchas potencialidades, con la eólica, la solar, la mareomotriz. España tiene ahí un potencial enorme de desarrollar empleos que han de ser de calidad.

moderado por:

  • Irene Bassanezi Tosi

    Doctoranda en Estudios Avanzados en Derechos Humanos en UC3M

Conclusión del debate

Gabriel Flores, economista; Bruno Estrada, economista e Irene Bassanezi Tosi. Coordinadores del debate en Espacio Público.

El pasado 10 de noviembre se inició en Espacio Público el debate sobre “Cambios en el mundo del trabajo y modernización de las relaciones laborales”, que finalizó hace pocos días, tres meses y una veintena de interesantes intervenciones después, con un estupendo y esclarecedor coloquio on line entre representantes cualificados del Gobierno y de los sindicatos mayoritarios que conocen de primera mano los obstáculos que dificultan la negociación sobre la reforma laboral, las fuerzas que intentan que el diálogo social descarrile y los temas que generan mayor disenso entre los agentes sociales.

Aunque han surgido algunas dudas durante los últimos meses, cabe esperar que muy pronto comenzará la negociación tripartita que determinará el alcance y la profundidad de las reformas; aunque no convendría despreciar la posibilidad de que el diálogo y la negociación no desemboquen en un acuerdo.

Los cambios y la modernización de las relaciones laborales son elementos centrales del programa y las tareas del Gobierno de coalición progresista y de las reformas a emprender para recuperar los derechos laborales perdidos y restablecer los equilibrios que son básicos en la negociación colectiva. Si las reformas laborales realizadas tras el estallido de la Gran Recesión en 2008 se produjeron para favorecer las políticas de austeridad y devaluación salarial impuestas a España y el resto de países del sur de la eurozona, ahora se trata de revertir con urgencia los aspectos más lesivos de esas reformas y tratar de acomodar las relaciones laborales a las imprescindibles transformaciones de estructuras y especializaciones productivas guiadas por los objetivos de las transiciones digital y verde propuestas por la Unión Europea. La modernización productiva por hacer exige una modernización de las relaciones laborales que facilite e impulse una renovación del aparato productivo y una mejora de gama de la oferta productiva que multipliquen los empleos decentes y los salarios dignos, pongan coto a la temporalidad y la precarización del empleo y promuevan una distribución de la renta menos desigual entre capital y trabajo.

Aunque el debate sobre la reforma laboral se sustanciará en el diálogo social y la negociación propiciada y dirigida por el Gobierno entre los agentes sociales más representativos de la patronal y los sindicatos, la proyección y la incidencia de esa reforma son también componentes centrales del proyecto progresista de un país inclusivo, sustentado en empleos decentes y bien remunerados que respondan a los intereses y necesidades de la mayoría social.

El debate en Espacio Público lo abrieron dos excelentes ponencias que establecían el marco y los principales acentos que a juicio de sus autores conforman los ejes de la reflexión sobre la reforma y modernización del mercado laboral y alentar el debate público y la reflexión compartida. Queremos saludar y agradecer, en primer lugar, la calidad de las intervenciones suscitadas por este debate y la generosidad de sus autores y autoras al compartir sus conocimientos y exponer sus opiniones a la crítica pública. Y en segundo lugar, animar a la lectura de las intervenciones publicadas a todas aquellas personas interesadas en conocer en profundidad las claves de un debate esencial para el futuro de la economía y del país.

Tal como ponían de manifiesto Ignacio Muro y Antonio González en una de las dos ponencias iniciales, lo que está en juego en el debate de la reforma laboral es en esencia “la pervivencia de una negociación colectiva debilitada o su actualización para que sirva como impulso a las nuevas dinámicas productivas”.

La reforma laboral aprobada unilateralmente en 2012 por el PP, que despreció cualquier tipo de diálogo y negociación con los sindicatos, esgrimía como justificación diversas excusas: reducir el enorme apalancamiento de las empresas, facilitar su saneamiento o liberalizar el mercado laboral, confundiendo a propósito desregulación con flexibilidad. Pero sus objetivos reales eran bien diferentes: reducir el poder de negociación de los trabajadores, devaluar los salarios, alterar la distribución de la renta en contra de los salarios y transferir los costes y riesgos provocados por la Gran Recesión (y por futuras crisis económicas) sobre las plantillas de las empresas, a través del abaratamiento y la descausalización de los despidos y la creación de empleos temporales, precarios, peor remunerados y con menos derechos.

Esas reformas del mercado laboral y la negociación colectiva incrementaron las transferencias de renta a favor de los beneficios empresariales y otras rentas del capital y la propiedad, a costa de los salarios reales, y lograron que los grandes grupos empresariales aumentaran sus tasas de ganancia, que se situaron entre las más altas de Europa. Como contrapartida, el mercado de trabajo se polarizó y la sociedad española sufrió un fuerte aumento de la desigualdad de rentas y patrimonios y mayores tasas de pobreza y riesgos de exclusión social.

Como ponían de manifiesto las dos ponencias iniciales, la antes mencionada de Ignacio Muro y Antonio González y la de Belén Cardona y Jaime Cabeza, los aspectos más lesivos de la actual legislación laboral, fruto de la reforma laboral de 2012 son los siguientes:

  • La ultractividad, o pérdida de vigencia del convenio (sea sectorial o de empresa) un año después de su fecha de finalización, si no se ha sustituido por uno nuevo. Lo que ha tenido consecuencias desastrosas para la negociación colectiva al debilitar enormemente la capacidad de negociación de los trabajadores, ya que facilita la supresión de las mejoras salariales y de condiciones de trabajo conseguidas al calor de las luchas de convenios anteriores.
  • La actual formulación del artículo 41 del Estatuto de los Trabajadores sobre la ‘modificación sustancial de condiciones de trabajo’, que se ha convertido también en un eficaz mecanismo de vaciamiento de la capacidad y eficacia de la negociación colectiva. Ya que permite empeorar las condiciones de trabajo existentes, tanto de forma individual como colectiva, mediante una decisión unilateral de la empresa, situando los límites de ese deterioro en el nivel mínimo legal cuando no existe un convenio de ámbito superior.
  • La prevalencia del convenio de empresa, rompiendo la jerarquía de los convenios al establecer que un convenio de empresa podrá descolgarse de cualquier convenio de ámbito superior de su sector y tendrá la facultad de declarar inaplicable aquello que se considere que perjudica a la empresa sin tener que probar ninguna causa que lo justifique.
  • Por último, pero no menos importante, hay que sumar la proliferación de fenómenos como la subcontratación desregulada y la precarización contractual. Ya que se permite que la responsabilidad y las normas acordadas en las empresas principales no se extiendan a las empresas auxiliares que no sean de la misma actividad; por ejemplo, las tareas de limpieza, seguridad, catering o mantenimiento en las que se ubican los principales nichos de precariedad, y que no solo afectan a las responsabilidades salariales, sino también a las indemnizatorias. Es asimismo básico eliminar el uso del contrato de obra y servicio para atender contratos mercantiles o administrativos de las empresas auxiliares, en línea con una reciente sentencia del Tribunal Supremo.

El último eslabón del debate sobre la reforma laboral promovido por Espacio Público fue el coloquio on line del pasado 4 de febrero, moderado por la directora de Público, Virginia Pérez Alonso, y que contó con la participación de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, los secretarios generales de CCOO, Unai Sordo, y UGT, Pepe Álvarez, y el secretario de Empleo de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, Toni Ferrer. A los que agradecemos su intervención en el debate en un momento especialmente delicado del proceso de diálogo social.

Modificar la reforma laboral impuesta por el PP, tan lesiva para los trabajadores y la acción sindical, forma parte del Acuerdo de gobierno progresista entre PSOE y Unidas Podemos y de los programas electorales con el que ambas formaciones políticas se presentaron a las últimas elecciones. Por ello, resultan plenamente justificadas las críticas realizadas por los secretarios generales de los sindicatos mayoritarios al retraso de más de un año en la convocatoria de la mesa de diálogo social que debe abordar esta reforma, a pesar de que la ministra Díaz anunció hace varios meses su intención de convocarla, sin que hasta la fecha hayan fructificado esas intenciones.

La ministra de Trabajo aclaró en el coloquio que la apuesta del Gobierno de coalición progresista a favor del diálogo social y la negociación entre los actores sociales es inequívoca, al igual que su voluntad de cumplir a lo largo de esta legislatura con el programa de Gobierno que logró hace un año el apoyo de una mayoría parlamentaria legítima y suficiente a la investidura de Sánchez.

Las declaraciones realizadas a principios de diciembre por el presidente del Gobierno Pedro Sánchez parecían condicionar la modificación de la reforma laboral: “Siempre y cuando los actores sociales quieran esa reforma laboral, el Gobierno está dispuesto a acompañarla”. En el mismo sentido se expresó la ministra de Economía, Nadia Calviño, añadiendo incertidumbre sobre el recorrido de la reforma laboral y la voluntad o capacidad del Ejecutivo o de parte del Ejecutivo de llevar a cabo dicha reforma

No obstante, Yolanda Diaz manifestó que la falta de acuerdo en el proceso de diálogo social entre sindicatos y patronales no eximiría al gobierno de legislar sobre estos aspectos en los términos planteados en la sesión de investidura. Asunto sobre el que también insistió Toni Ferrer, secretario de Empleo de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE. Una de las más interesantes conclusiones del coloquio fue la de mostrar que todos los participantes compartían buena parte de los análisis, referencias y objetivos de avance en torno a la reforma laboral y el diálogo social y las negociaciones que confiaban en comenzar cuanto antes. La otra conclusión, también muy remarcable, fue la coincidencia en señalar la complejidad y dificultades de la negociación y la importancia de distinguir entre los aspectos más lesivos que requieren de una reforma urgente y aquellos que requieren esfuerzos más prolongados en el tiempo para cambiarlos.

La amenaza de vetos o imposiciones no es la herramienta adecuada para promover el diálogo, la negociación y los acuerdos en torno a las indispensables reforma laboral y modernización de las relaciones laborales. Pero la inacción, la falta de empeño para impulsar el acuerdo entre los agentes sociales o la dejación de responsabilidades en la tarea de promover y dirigir los cambios que son necesarios tampoco son admisibles. Con el agravante que supondría en este segundo escenario de dejación en la tarea de impulsar la necesaria reforma laboral el desánimo y desafección de millones de votantes progresistas, como ya ocurrió en las elecciones generales de noviembre de 2011, cuando el PSOE perdió más de 4 millones votos y el PP obtuvo la mayoría absoluta en el Congreso.

Modificar la reforma laboral del PP de 2012 va a ser un tema crucial de esta legislatura que no puede demorarse mucho más tiempo. Y será una prueba decisiva para valorar la utilidad del Gobierno de coalición progresista y su compromiso con los millones votantes que le dieron respaldo y con los partidos que votaron en el Parlamento a favor de la investidura de Sánchez y el programa de gobierno acordado por la coalición gubernamental.

Para la propia credibilidad del gobierno es urgente poner en marcha el diálogo social que modifique la reforma laboral del PP. Y es muy importante que el conjunto de la sociedad esté pendiente del ritmo y los contenidos de la negociación.

Ponencia inicial

Cambios en el mundo del trabajo y modernización de las relaciones laborales

Cambios en el mundo del trabajo y modernización de las relaciones laborales

El actual marco de relaciones laborales impide dinamizar el modelo productivo

  • Antonio González

    Economista, Vicepresidente Segundo de Economistas Frente a la Crisis.

  • Ignacio Muro Benayas

    Presidente de la Plataforma por la Democracia Económica

La pervivencia de una negociación colectiva debilitada o su actualización, para que sirva como impulso a las nuevas dinámicas productivas, es lo que está en juego en estos momentos.

Recordemos que la negociación colectiva surgió como soporte del Derecho del Trabajo y como mecanismo de defensa ante el desequilibrio en las relaciones entre el empresario y el trabajador individual, que daban lugar a unos resultados de enorme precariedad vital de los asalariados.

Tras un periodo de entreguerras, en los que la confrontación social fue especialmente dura y violenta, la negociación colectiva pasó a formar parte del estatus de institución básica del Estado de Bienestar, continuación imprescindible de la organización de la Democracia y el Estado de Derecho.  Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la negociación colectiva se convirtió, además, en el factor determinante del reparto primario de la renta entre empresarios y trabajadores.

El debilitamiento continuado de la negociación colectiva

El neoliberalismo tuvo desde sus orígenes la obsesión no disimulada de alterar esos equilibrios mediante procesos generalizados de desregulación del mercado de trabajo.

Si nos centramos en España, a lo largo de las últimas décadas, dos han sido los grandes vectores que han inspirado las 18 reformas laborales desarrolladas y, especialmente, las últimas puestas en marcha después de la crisis de 2008.

Por un lado, la reducción drástica y constante de la protección del empleo, facilitando los despidos mediante la descausalización y reduciendo su coste, hasta situar la regulación española, según datos OCDE, entre los niveles más bajos de los países de nuestro entorno europeo.

El segundo de esos vectores trataba de debilitar directamente la negociación colectiva. Después de la crisis del 93, con la excusa de potenciar la autonomía de los agentes sociales, el foco de las reformas se puso en la desregulación normativa, suprimiendo o rebajando los mínimos legales cuya defensa pasaba a descargarse en los convenios colectivos. Después de la crisis del 2008 las reformas cambiaron su objetivo: ahora sí interesaba volver a implantar normas pero con el propósito, apenas disimulado, de limitar directamente la eficacia y capacidad de actuación de a negociación colectiva a través de un conjunto de cambios legales perfectamente estudiados.

Los efectos más lesivos de la actual legislación laboral

La ultractividad o pérdida de vigencia del convenio (sea sectorial o de empresa) un año después de su fecha de finalización, sin necesidad de ser sustituido por uno nuevo, es el primero de esos mecanismos con consecuencias desastrosas para la negociación colectiva. Era fácil suponer que cualquier nuevo acuerdo solo resultará aceptable para la parte empresarial si se rebajan suficientemente las condiciones del anterior:  un propósito claro que persigue desmontar, gota a gota, las mejoras conseguidas en el calor de las luchas de convenios anteriores hasta llegar a un punto cero del que se obligaba a ascender, una y otra vez, las mismas pendientes para volver a conquistar las mismas posiciones.

La reformulación del artículo 41 del ET (referido a la ‘modificación sustancial de condiciones de trabajo’) es el segundo mecanismo de vaciamiento de la capacidad y eficacia de la negociación colectiva. Permite la rebaja de esas condiciones mediante decisión unilateral del empresario, tanto de forma individual como colectiva, y hasta los límites del convenio superior que sea de aplicación. En el caso de no existir tal convenio, los límites de esa disminución podrán desplomarse hasta el nivel mínimo legal.

El tercero de los mecanismos es el que rompe la jerarquía sectorial de los convenios, estableciendo que todo convenio de empresa podrá descolgarse de cualquier convenio de ámbito superior de su sector, y tendrá la facultad de declarar inaplicable aquello que considere le perjudica. Conviene aclarar que anteriormente solo primaba el convenio de empresa si sus condiciones mejoraban, precisaban o aplicaban las del sectorial. Esta sustracción de la capacidad reguladora en el ámbito sectorial constituye otro elemento claramente dirigido a desarbolar la negociación colectiva.

A todo ello, hay que sumar la aparición de fenómenos previos de debilitamiento de los convenios colectivos como la subcontratación desregulada y la precarización contractual.

Unos cambios unilaterales “perfectamente diseñados”

Esos cambios fueron la culminación de un propósito permanente y estructural que utilizó diversos pretextos construidos alrededor de las supuestas rigideces del mercado de trabajo o de un funcionamiento deficiente de la negociación colectiva en España. Las verdaderas razones eran más sencillas: seguir las “recomendaciones” de los círculos empresariales y aprovechar las crisis y el shock causado por el derrumbe del empleo para presentar reformas que iban siempre en la misma dirección: reducir el poder de negociación de los trabajadores y alterar el reparto de los excedentes empresariales.

En la última crisis, el objetivo que lo justificaba era reducir el enorme apalancamiento de las empresas y facilitar su saneamiento, pero el mecanismo seguía siendo el aumentar la transferencia continua de salarios a beneficios y conseguir que las compañías españolas, pese a su inferior nivel tecnológico, alcanzaran unos niveles de ganancias situados entre los mayores de Europa.

Así fue. Mientras en el conjunto de la UE la participación de los beneficios en el Valor Añadido Bruto de las empresas -sociedades no financieras- se redujo entre 2008 y 2019, en España registraba el segundo crecimiento más elevado: los beneficios de las empresas crecieron en prácticamente 40.000 m€, pero los salarios solo lo hicieron en 13.400 m€. El margen de beneficios (en % del valor añadido) de las empresas españolas, es en 2019 superior al promedio de la zona euro, y al de Francia y Alemania.

Un marco de relaciones laborales caro, disfuncional, ineficiente, antiguo y desincentivador del cambio tecnológico.

Las recurrentes reformas laborales han tenido la intención de construir un modelo económico y social “coherente” cuyas consecuencias están visibles en las huellas que han dejado en el sistema productivo y en el conjunto de la sociedad. Cualquier análisis comparado deja patente que sus resultados no han mejorado la productividad y competitividad de nuestra estructura empresarial y que los elevados márgenes de beneficios han servido de dopaje para una gestión rutinaria, sin estímulo alguno para realizar esfuerzos de modernización tecnológica, comercial, organizativa que otros entornos empresariales han debido realizar para sobrevivir.  Un modelo de crecimiento insistentemente basado en niveles de productividad y de salarios muy inferiores han dejado un país destrozado por la precariedad y la desigualdad.

¿Cómo podemos calificar sus rasgos?

1. En primer lugar, se debe resaltar que, en contra de todas las proclamas, se trata de un modelo CARO porque externaliza al Estado y a la sociedad costes brutales de ajuste social que tienen tal dimensión que acentúan los efectos públicos y privados de las crisis.

Es evidente que las reformas laborales de esta década y las anteriores han inducido a las empresas que ajusten preferentemente a través de la destrucción del empleo multiplicando los efectos de las recesiones. Esta evidencia la reconoce un informe del Banco de España de 2012 cuando afirma que “esta reacción del empleo más que proporcional al descenso de la actividad (…), de hecho, generó un efecto amplificador sobre la propia crisis”.

Es caro también porque es un modelo general que no se limita a sectores concretos ni está destinado a corregir desequilibrios con circunstancias concretas (al sector de la construcción ni a la burbuja inmobiliaria) sino que se extiende para todas las ramas de actividad y se agudiza con cada nueva crisis (los efectos de la crisis del 2008 fueron sustancialmente superiores al de la anterior recesión de 1992-1993).

2. Es además un modelo DISFUNCIONAL porque desacopla a nuestra economía con las pautas europeas y nos margina de las nuevas oportunidades surgidas en cada ciclo económico.

Tanto los costes del propio ajuste laboral como su efecto presupuestario son muchos más elevados y costosos que los de nuestros socios. El resultado es que España necesita muchos más años que el resto de los países europeos para estabilizar sus cuentas públicas y los índices de desempleo, un objetivo que puede volverse imposible si las crisis se presentan con una frecuencia de ocho años que es los que viene ocurriendo en las últimas décadas. Volver al 8% de paro cuando se viene de haber superado irresponsablemente un 26%, es mucho más costoso que no haber pasado del 12-14%, como máximo, siguiendo el ejemplo de todos nuestros vecinos.

El desacople en el ciclo productivo se nota también en la evolución de la productividad durante el ciclo. Mientras en la UE la productividad crece con las fases expansivas de la economía y cae durante las recesiones en España ocurre lo contrario. En nuestro patológico sistema la productividad apenas aumenta en los periodos de auge mientras crece fuertemente durante las crisis debido a que la destrucción de empleo es (ilógicamente) mucho más fuerte que la caída de la producción.

3. Es INEFICIENTE porque dificulta la distribución adecuada de los recursos y DESINCENTIVA la adaptación del cambio tecnológico en un momento en que es la variable fundamental que determina la competitividad futura.

Un reciente informe de OCDE titulado «Compendio de indicadores de productividad 2019» ha puesto en evidencia que España es el país desarrollado que mayor cantidad de empleo ha destruido en los sectores de alta productividad entre 2010 y 2017 (483.000, un 2,5% del total).

Nuestro sistema ha intentado convertir la inestabilidad, la precariedad y los bajos salarios, en los únicos incentivos para atraer inversiones y bajar los umbrales de rentabilidad… pero ese camino ha acabado reasignando más y más recursos hacia actividades cada vez más ineficientes, que solo surgen al amparo de los bajos costes laborales, despreciando cambios que favorezcan una organización eficiente de los negocios y una mayor productividad.

La creación, en ese mismo periodo, de 354.000 empleos en sectores de baja productividad, lo que hace es insistir en el mismo círculo vicioso de “bajos salarios / baja productividad” que alimenta un tipo de empleos que volverán a ser fácilmente prescindibles al primer signo de debilitamiento económico.

4. El modelo de relaciones laborales implantado es, por último, VICIADO Y ANTIGUO porque fomenta unos comportamientos empresariales lastrados por la informalidad de la economía sumergida o, lo que es lo mismo, por la ausencia de control público en el incumplimiento de las normas sobre empleo temporal / a tiempo parcial.

El Estado se ha limitado a “legislar”, pero consintiendo y sosteniendo, al mismo tiempo, un esquema de utilización de los contratos temporales basado en una aplicación laxa de las normas (es decir, consintiendo en el fraude) como sinónimo de flexibilidad.

Con ello, el sistema ha educado a una clase empresarial perezosa y omnipotente, reforzada por la unilateralidad absoluta como principio de funcionamiento que ha sacralizado fórmulas, como el despido individual y sin justificación, (o sea, improcedente) para provocar despidos sin la revisión judicial dominante en Europa.

Una oportunidad para el cambio

Es evidente que el desarrollo de nuevas fuerzas productivas identificadas con la economía digital y el cambio tecnológico están reclamando cambios profundos en las relaciones de producción y de trabajo. El teletrabajo, el trabajo de plataformas, la aparición de algoritmos en cada vez más espacios de las relaciones laborales, la regulación de los TRADE y un estatuto de autónomos…

Los cambios reclaman un nuevo paso en el equilibrio entre flexibilidad y seguridad y hay que saber encontrar ese equilibrio en la mejor dirección. Han transcurrido ya 12 años desde el inicio de la anterior crisis, un periodo en el que la sociedad y las leyes, aun actuando con retraso, se han mostrado capaces de apuntar ya soluciones sobre nuevas líneas reguladoras que recogen la mejor tradición democrática.

Probablemente todo ello configure un nuevo texto del Estatuto de los Trabajadores adecuado a los tiempos. Pero difícilmente se podrá construir el futuro sin librarse de las argollas que el actual marco de relaciones laborales impone a la economía española.

 

Reflexiones sobre el mercado de trabajo: problemas, medidas correctoras y cambios legales

  • Belén Cardona

    Catedrática Derecho del Trabajo. Universitat de València

  • Jaime Cabeza

    Catedrático Seguridad Social y Derecho del Trabajo. Universidad de Vigo

1. Precariedad (Temporalidad, parcialidad, límites relaciones laborales)

Se trata, sin lugar a dudas, del haz de problemas sobre el que el mercado de trabajo interno ha tenido un comportamiento más patológico. Como era esperable, el porcentaje de temporalidad había caído por debajo del 21 por 100 al final del segundo semestre de 2020, en tanto que el de parcialidad hasta el 13,4 por ciento. Lo cual es muy característico de épocas de contracción en el empleo, pues el trabajo precario siempre ha actuado de amortiguador, antes de que se destruya empleo indefinido. Pero, a poco que la situación económica mejore, puede pronosticarse un crecimiento nuevo de los contratos temporales y a tiempo parcial, como reflejo habitual de una incipiente recuperación. Es decir, o se acomete con seriedad el reto de eliminar la dualidad del mercado de trabajo, o éste seguirá siendo extremadamente sensible a los cambios de ciclo, con las consecuencias destructivas que se aparejan de este fenómeno.

La temporalidad es necesaria, pero los esfuerzos por controlar el fraude y reconducirla a sus justos términos pasan por medidas contundentes que impliquen a los actores públicos y privados y centralicen la contratación en organismos especializados sometidos a supervisión pública. Asimismo, por reformas legales que solo admitan, además de contratos formativos, dos grandes modalidades: una de sustitución de personas con el contrato en suspenso y otra para afrontar necesidades temporales muy delimitadas de las empresas. Las competencias de los convenios colectivos deben precisarse mejor y restringirse en exclusiva a los de ámbito sectorial. En cuanto a la contratación a tiempo parcial, se ha disparado a partir de 2014 cuando las garantías legales se han relajado, lo que sugiere que el crecimiento obedece a la involuntariedad y al fraude de ley. Urgen medidas correctoras en favor de la voluntariedad y del control del tiempo de trabajo.

Asimismo, es necesaria una redefinición de los límites entre trabajo autónomo y subordinado que debería centrarse en dos aspectos: la posición de dependencia material –como quiera que se adjetive- de la persona que presta servicios ante la beneficiaria de los mismos y la posición material de la misma de poder negociar en el mercado.

2. Autónomos y microempresas.

El colectivo de personas que trabajan autónomamente debe ser protegido eficazmente, pero sin animar proyectos de emprendimiento insuficientemente sólidos. El emprendimiento no puede ser objeto de fomento indiscriminado en un marco plagado de microempresas, que adolece de una sobredimensión numérica de profesionales sin personas empleadas a su cargo. Así pues, las medidas de fomento del autoempleo deben ser muy selectivas, para no abocar a muchos autónomos y autónomas al estrato más vulnerable de la población activa.

No obstante, las obligaciones laborales de los pequeños empleadores deben adaptarse a su situación comparativamente distinta a la mediana y gran empresa, mediante un retorno a la idea clásica de adaptar, en alguna medida, sus obligaciones laborales a la realidad específica en la que desarrollan su actividad profesional, sin que esta línea de actuación tenga que disminuir los derechos de las personas empleadas por ellos.

3. Rentas salariales. Productividad y subida salarial. Cotización. Economía sumergida.

El asunto de los salarios y de las rentas para-salariales es un tema que merece particular atención. La subida del SMI hasta los 950 euros acerca a España al cumplimiento de la Carta Social Europea –SMI no inferior al 60 por 100 del salario promedio-. Sin embargo, este importante incremento ha corrido paralelo al estancamiento absoluto del IPREM, indicador a partir del cual se calculan muchos de los subsidios ligados a la lucha contra la pobreza. Lo cual debe ser corregido cuanto antes.

Por otra parte, dicha subida del SMI ha producido una consecuencia muy destacable: que ha absorbido muchos salarios de convenio y que, en general, las cuantías de la mayoría de las tablas retributivas que afectan a personas trabajadoras razonablemente cualificadas apenas se sitúan ligeramente por encima del SMI. Lo cual se debe a una negociación colectiva que hasta ahora ha congelado cualquier posibilidad de incremento generalizado. Sin duda, las reglas legales de estructura de la negociación colectiva han tenido mucho que ver. En cualquier caso, debe promoverse una revisión al alza de los salarios de convenio, aunque en el contexto de una necesaria moderación salarial, imprescindible hasta que el PIB no vuelva a crecer sostenidamente. Sin esa subida, es muy poco razonable plantear que pueda operarse un incremento de la productividad, que requiere, un mínimo de motivación entre los trabajadores. Que los complementos variables ganen importancia, por lo demás, exige un incremento de la transparencia en su cálculo y devengo, que debe promoverse a través de normas legales que orienten a la negociación colectiva.

4. Contratación y subcontratación. Empresas multiservicio.

Las garantías de los trabajadores de las empresas auxiliares constituyen un asunto central, en un modelo como el español demasiado proclive a la descentralización productiva y a las cadenas de subcontratación. Probablemente, apostar por una equiparación salarial general entre los trabajadores de las empresas subcontratistas y los de las empresas principales sería erróneo, pues produciría una imposibilidad real de sostenimiento de muchas pequeñas empresas. Pero también es cierto que la descentralización productiva no debe basarse casi en exclusiva en el objetivo de reducción de costes, muy principalmente los laborales.

Con estas ideas guía, sí que debe aproximarse la regulación de las empresas multiservicio a las de las empresas de trabajo temporal, quizá con un mayor protagonismo de la negociación colectiva. Al margen de lo cual, la responsabilidad de las empresas principales debe extenderse a los casos de empresas auxiliares que no sean de la propia actividad –vg., limpieza, seguridad, catering, mantenimiento…, donde se ubican los principales nichos de precariedad- y alcanzar no solo las responsabilidades salariales, sino también las indemnizatorias. Es asimismo básico eliminar o poner coto a la utilidad del contrato de obra y servicio para atender contratos mercantiles o administrativos de las empresas auxiliares.

5. Empleo y protección por desempleo. Formación

Las políticas de empleo deben sufrir una auténtica revolución en España, pues se encuentran enquistadas en una lógica propia de hace más de veinte años. La empleabilidad de las personas debe dotarse de instrumentos más eficaces y coherentes. Los servicios públicos de empleo necesitan redimensionarse para atender con eficacia y dedicación a cada persona demandante de empleo. Las Administraciones territoriales tienen que estar más articuladas y coordinadas. El sector privado de la intermediación tiene que ser mucho más colaborativo con el ámbito público y probar su eficacia y eficiencia en el desempeño de su labor, mediante procedimientos verificables. Las políticas de empleo deben ligarse a las políticas demográficas y ser coherentes entre ellas, el reto demográfico de la España vaciada obliga a diseñar y articular estrategias de creación de empleo vinculadas a la promoción del repoblamiento de entornos rurales deshabitados.

España necesita un plan estratégico hacia el pleno empleo que trascienda de la planificación propia de la Estrategia Europea de Empleo. Es crucial dotarse de profesionales del empleo, en número y cualificación suficiente para afrontar uno de los principales retos que tenemos como país.

Por lo que respecta a la protección frente al desempleo y a las políticas pasivas de empleo, hay que reformar profundamente la normativa para conseguir un sistema más equilibrado que ofrezca cobertura armónica, y no sobreprotección a quien no la necesita e infraprotección a las personas vulnerables. El sistema público de prestación y subsidio de desempleo debe dotar de un mínimo de seguridad a las personas, para que puedan emplearse sin incurrir en una espiral de des-profesionalización. Deben eliminarse muchas trampas que disuaden a las personas de aceptar empleos. Los itinerarios individualizados deben existir para todas las personas demandantes de empleo.

Si estás en Madrid y pasas por la calle Alcalá, donde se encuentra el Ministerio de Igualdad puede que te sorprenda ver decenas de ramos de flores blancas en la puerta.

Son el personal homenaje de Concha Mayordomo a las mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en 2020, y por extensión a todas las mujeres víctimas de la violencia machista. «Camino de Flores» es el nombre de este homenaje, que consiste en la colocación de tantos ramos de flores como mujeres han sido asesinadas víctimas de la violencia machista.

Concha Mayordomo es una artista multidisciplinar, comisaria independiente, gestora cultural y directora de cursos de arte. Es presidenta fundacional de la asociación de mujeres artistas BLANCO, NEGRO Y MAGENTA.

Según Concha, esta idea surgió de la necesidad de denunciar la violencia machista desde una obra conceptual por lo que decidió hacer esta instalación artística, que comenz